Estas son las pruebas contra 12 policías por la masacre de Camargo
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Cuartoscuro

Testigos, casquillos y geolocalización: las pruebas de la Fiscalía contra policías por la masacre de Camargo

Animal Político accedió a las grabaciones de las audiencias celebradas en Ciudad Victoria los días 2 y 8 de febrero. El proceso se retomará el próximo 8 de octubre, después de varios meses de investigaciones.
Cuartoscuro
20 de septiembre, 2021
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Dos camionetas, una Chevrolet Silverado y otra Toyota Sequoya, circulan a toda velocidad por una brecha ubicada entre Camargo y Gustavo Díaz Ordaz, en la frontera chica de Tamaulipas, a escasos kilómetros de EU. En la troca de una de ellas, aterrorizados, hay un puñado de migrantes, casi todos guatemaltecos. Detrás, pisándoles los talones, un convoy de policías formado por un pick-up de la secretaría de Seguridad del Estado, tres blindados de los GOPES (Grupo de Operaciones Especiales) conocidos como Mamba Negra y otros dos pick up. Los agentes hacen uso de sus armas y alguno de los perseguidos alcanza a llamar a sus familiares: “nos están disparando”, relatan. Será la última comunicación de su vida. Es 22 de enero y pasan algunos minutos de las 10 de la mañana. Estamos ante el inicio de la masacre de Camargo, la mayor matanza de migrantes perpetrada en México en los últimos años.

Poco después de la persecución aparecen calcinados los cuerpos de 19 personas: 16 son migrantes guatemaltecos, otro es salvadoreño y otros dos son mexicanos que trabajan ayudando a los indocumentados a cruzar la frontera. Entre las primeras víctimas identificadas están los mexicanos Jesús Martínez Guerrero y Daniel Pérez Quirós, quienes trabajaban cruzando migrantes irregularmente a EU. También dos guatemaltecos, Elfego Roliberto Miranda Díaz, de 24 años, y Marvin Alberto Tomás López, de 22. En los días posteriores se harán públicos los nombres del resto de fallecidos. El estado en el que quedó la Chevrolet Silverado es ejemplo de la violencia desatada, ya que presentaba 113 impactos de bala (8 en el costado derecho, 74 en la parte posterior de la caja, 8 en el costado izquierdo, 6 en el capacete y 17 más en el área de la cabina). Los dos vehículos fueron completamente quemados.

La Fiscalía General del Estado de Tamaulipas, que investiga los hechos, está segura de que los policías estatales los persiguieron, tirotearon y calcinaron, para luego intentar ocultar las pruebas. Para llegar a esta conclusión se basan en diversos indicios: los relatos de 4 testigos, 8 casquillos de bala encontrados en la zona, la geolocalización de uno de los vehículos policiales y de los celulares de cada uno de los imputados y pruebas de que las armas asignadas a los agentes habían sido utilizadas.

Este es el relato de los hechos que los investigadores presentaron ante el juez. Animal Político tuvo acceso a las audiencias iniciales celebradas en Ciudad Victoria, Tamaulipas, los días 2 y 8 de febrero, de la que Vice News ya adelantó parte de su contenido. En ellas, los agentes fueron vinculados a proceso y enviados a prisión hasta que se retomen las sesiones el próximo 8 de octubre. Los policías no han admitido su participación y en aquellas audiencias rehusaron hablar sobre el día de la masacre. La investigación se centra por ahora en el quién, pero no aborda una cuestión fundamental: por qué hombres y mujeres vulnerables que buscaban una vida mejor fueron asesinados cuando estaban cerca de cruzar la frontera.

Jorge Chavarria Bárcenas, Hector Javier Alfaro Acuña, Ismael Vázquez León, Carlos Rodríguez Rodríguez, Jorge Alfredo Castillo Miranda, Williams Figueroa Medellin, Jose Luis Lopez Morales, Cristian Eduardo Gonzalez Garcia, Horacio Quirós Sanchez, Mayra Elizabeth Vazquez Santillana, Horacio Rocha Nambo y Edgar Manuel Antonio son los agentes vinculados a proceso por los delitos de homicidio calificado, abuso de autoridad, falsedad en informes dados a una autoridad y delitos en el desempeño de funciones administrativas. De ellos, Vázquez Santillana, Quirós Sánchez y Castillo Miranda están adscritos a la dirección de operaciones, mientras que el resto forman parte de los GOPES (Grupo de Operaciones Especiales), un cuerpo de élite que contó con entrenamiento de Estados Unidos y la secretaría de Marina y que ha sido señalado por diversas vulneraciones a los derechos humanos. Otros 9 oficiales del mismo cuerpo policial están en busca y captura por los mismos hechos. Además, dos funcionarios del Instituto Nacional de Migración (INM) y siete policías del municipio de Escobedo (Nuevo León), están vinculados a proceso dentro de otra carpeta, que investiga la FGR, y que está centrada en la trama de tráfico de personas.

Lo que dicen los testigos

Los cuerpos calcinados aparecieron el 22 de agosto en una zona apartada del municipio de Camargo. Las investigaciones, sin embargo, parten de las denuncias presentadas por familiares de Jesús Martínez Guerrero y Daniel Pérez Quirós, las víctimas mexicanas. El segundo habló con un primo horas antes de la masacre y le dijo que estaba cerca de Camargo pero que “había mucha ley”. Posteriormente, en mitad del tiroteo, llegó a llamar a su esposa y le dijo “que los policías estaban tirando balazos”. Al día siguiente vieron la camioneta calcinada y supieron que había muerto.

Los testimonios son una pieza clave de la acusación armada por la FGE contra los 12 policías. Hasta 4 personas declararon ante las autoridades haber visto las camionetas azules persiguiendo a los migrantes o disparar contra ellos, escuchar las detonaciones o ver posteriormente los incendios provocados por los vehículos ardiendo. Todos estos testimonios fueron citados por la fiscal Artemisa De Jesús Castillo García, aunque ninguno tuvo que ratificar sus palabras en la audiencia. Animal Político conoce las identidades de todos ellos pero decidió no publicarlas por motivos de seguridad.

El primer relato refiere haber escuchado una detonación y observa dos camionetas, una azul y otra blanca, perseguidas por el convoy policial. “En una de estas iban personas indocumentadas que querían escapar porque estaban asustadas. Después, bajó una camioneta azul y decían que ahí venía la ley. Salieron rápido, pero las camionetas de los azules ya iban atrás de ellos tirando balazos. Las camionetas en las que venían los mojados era una blanca de caja y otra azul, pero solo le disparaban a la blanca”, dijo el testigo, según la fiscal.

Un segundo testigo asegura haber visto las camionetas y los blindados de la policía estatal para después escuchar detonaciones por alrededor de media hora. Uno de los policías, encapuchado, llegó a preguntarle si estaban en Tamaulipas o en Nuevo León.

El tercero de los testigos relató que, tras escuchar disparos, se escondió en su casa, donde se encerró. Desde ahí observó mucho humo, hasta que llegó una mujer policía, cubierta con cubrebocas, que le preguntó si alguien había ido a esconderse en su casa.

El último relato señala haber visto el convoy de policías dirigiéndose al lugar, sin haber presenciado los disparos o la persecución.

Para la fiscal, el “valor probatorio” de estos testigos es que “son coincidentes entre sí”. “Lograron apreciar una persecución entre policías y civiles, más precisamente entre camionetas blindadas color azul, camionetas blancas con azul y camionetas con civiles a bordo, una de ellas una camioneta blanca que llevaba indocumentados. Lograron ver también los disparos de arma de fuego que realizaron los policías uniformados y posteriormente apreciaron el fuego de estas camionetas. No lo refiere solo uno. Lo refieren dos, lo refieren tres”, dijo.

Lo que dice la geolocalización

La geolocalización de los vehículos y las sábanas de llamada de los agentes es otra prueba clave para la fiscal. Por una parte, solo una de las seis unidades, la 1295, disponía de aparato que permite su seguimiento. Y el mapeo de coordenadas lo ubica entre las 10.19 y las 10.39 en el municipio de Gustavo Díaz Ordaz, colindante con Camargo, justo el lugar en el que se desarrollaron los hechos. Posteriormente, el vehiculo permaneció estático durante 39 minutos, para luego desplazarse hacia Reynosa, municipio ubicado a 47 kilómetros al este. “Este registro es a escasos metros del lugar donde se ubicaron los cuerpos sin vida”, dijo la fiscal. Por último, la unidad regresó a Díaz Ordaz a las 14.00 horas, y allí permaneció hasta las 21.00. El vehículo estaba ocupado por dos oficiales: Mayra Elizabeth Vázquez Santillana y Jorge Alfredo Castillo Miranda. En su informe policial homologado, la funcionaria aseguró que los elementos llegaron al lugar de los hechos sobre las 14.00 horas, alertados de un posible enfrentamiento. Para la Fiscalía resulta sospechoso que omitiera que, según la geolocalización de su propio auto, ella había estado ahí cuatro horas antes, justo en el momento en el que se desató el tiroteo.

La sábana de llamadas de los celulares de los doce policías son también un indicio clave para la FGE. Según detalló en la audiencia, los teléfonos de todos los agentes emitieron señales entre las 10 y las 11 desde el repetidor de Lucio Blanco, ubicado en el municipio de Gustavo Díaz Ordaz.

Lo que dice la balística

La balística es también otro indicio que la FGE esgrime contra la policía. Según señaló la fiscal en la audiencia, en una inspección realizada el 24, dos días después de la masacre, encontraron nueve casquillos de bala: una de arma corta y otras ocho de arma larga. Esto lleva a pensar a los investigadores que los policías hicieron desaparecer los restos de la balacera para dificultar las pesquisas, ya que solo uno de los vehículos tenía 113 impactos de proyectil.

Las pruebas realizadas a las armas adscritas a cada uno de los elementos acusados señalaron que todas ellas habían sido percutidas recientemente.

Destrucción de pruebas

La FGE cree que los policías persiguieron, asesinaron y quemaron a los migrantes. También, que intentaron ocultar las pruebas. Para ello se basa en el informe policial homologado firmado por Mayra Elizabeth Vázquez Santillana, que es quien se encontraba al mando. En él se asegura que los oficiales llegaron a la zona a las 14.00 horas alertados por un enfrentamiento. Según esta versión, un hombre de unos 50 años que no quiso identificarse fue quien dio el aviso de que se había producido un tiroteo. Además, se señala que en uno de los vehículos de las víctimas se encontraron dos armas calcinadas.

“Los ahora imputados alteraron, modificaron, destruyeron, perdieron indicios, evidencias, objetos o instrumentos relacionados en este caso con el hecho delictivo, con la privación de la vida de las 19 personas”, dijo la fiscal Artemisa De Jesús Castillo García.

Las audiencias se celebraron los días 2 y 8 de febrero y las investigaciones han avanzado desde entonces. Los policías siguen en prisión y tendrán que defender su inocencia en las sesiones que se celebren a partir del próximo 8 de octubre. Hasta el momento, ninguno ha reconocido su participación en los hechos y sus abogados defensores insisten en que las pruebas no se sostienen o fueron obtenidas por medios irregulares.

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Getty Images

Las imágenes de agentes fronterizos deteniendo a migrantes a caballo en Estados Unidos que generaron polémica

La controversia sobre la situación llegó hasta la Casa Blanca, que la consideró "horrible".
Getty Images
21 de septiembre, 2021
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La Casa Blanca consideró las escenas como “terribles”.

Los videos e imágenes de varios agentes fronterizos de Estados Unidos a caballo persiguiendo y cargando contra migrantes con un aparente cordón cerca del río Grande, en una zona aledaña al pequeño municipio de Del Río, en Texas, desataron una nueva polémica en el país.

Las escenas se produjeron en medio de una nueva crisis de inmigración en la frontera, que llevó a que hasta 12.000 migrantes —en su mayoría haitianos— fueran retenidos en un campamento improvisado bajo un puente que conecta Del Río con Ciudad Acuña, en México, la pasada semana.

“Para prevenir lesiones por enfermedades relacionadas con el calor, el área con sombra debajo del Puente Internacional Del Río está sirviendo como un sitio de parada temporal mientras los migrantes esperan ser a llevados bajo la custodia de la USBP (Patrulla Fronteriza de Estados Unidos)”, explicó la semana pasada ese organismo en un comunicado ante las críticas sobre la precaria situación de los migrantes.

El gobierno estadounidense comenzó el domingo a deportar a cientos de ellos y cerró el paso fronterizo de Del Río, lo que llevó a que otros cientos de haitianos regresaran al lado mexicano en medio de la incertidumbre.

¿Qué pasó?

Desde que se instalaron debajo del puente, algunos migrantes cruzan a México para comprar comida y agua para ellos y sus familias, que escaseaban en el lado estadounidense, y volver al campamento improvisado.

El fotógrafo Paul Ratje, de la Agencia AFP, tomó la imagen cerca de un embarcadero de botes en el río, en un área por la que los migrantes trataban de entrar o volver a EU.

“Llegué al lugar y todo el mundo estaba cruzando allí”, dijo el fotógrafo al diario The Washington Post. “De repente aparecieron algunos policías y comenzaron a tratar de que la gente se fuera. Luego, llegaron agentes fronterizos a caballo y empezaron a intentar que la gente se fuera”.

Según las imágenes, los agentes llevaban en la mano unos instrumentos que algunos presentes describieron como “látigos”, si bien las autoridades aseguran que son “riendas” que la guardia utiliza para “asegurar el control del caballo”.

Agentes fronterizos a caballo

Reuters

“Había un flujo continuo y decían: ‘No, no puedes entrar. Vuelve a México’. Pero la gente decía ‘pero mi familia está allá'”, contó Ratje a The Washington Post.

En este contexto, uno de los agentes a caballo atrapó momentáneamente a un hombre que parecía llevar bolsas de comida.

Pero al final, pese a la intervención de la patrulla, los migrantes lograron cruzar el río y llegar al campamento, según medios estadounidenses.

El patrullaje de agentes fronterizos a caballo no es inusual, debido a la geografía del terreno, entre otras causas, y generalmente la guardia exhorta a los migrantes a volver a México, según explicó Nick Miroff, reportero de The Washington Post, especializado en inmigración.

“En este caso, esa petición no resultó particularmente exitosa, en parte porque los migrantes estaban tratando de volver con comida”, señaló.

Polémica

El lunes, la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Jen Psaki, dijo: “No creo que nadie que vea esas imágenes piense que es aceptable o apropiado”.

“No tengo el contexto completo. No puedo imaginar qué contexto lo haría apropiado”, agregó. “(Los agentes) no deberían ser capaces de hacerlo de nuevo”.

Según Psaki, se trata de una grabación “obviamente horrible”.

Agentes fronterizos a caballo rodeados de migrantes

Reuters

La congresista demócrata Ilhan Omar, por su parte, calificó las acciones de los agentes fronterizos como “abusos de los derechos humanos” y como “crueles, inhumanos y una violación de las leyes nacionales e internacionales”.

El secretario de Seguridad Nacional de Estados Unidos, Alejandro Mayorkas, aseguró que se investigarían los hechos, calificando la situación de los migrantes como “desafiante y desgarradora”.

No obstante, lanzó una advertencia: “Si vienes a Estados Unidos ilegalmente, serás devuelto. Tu viaje no tendrá éxito y estarás poniendo en peligro tu vida y la vida de su familia”.

Agente fronterizo a caballo

Reuters
No es tan inusual que los agentes fronterizos patrullen a caballo (foto de inicios de septiembre).

La tarde del lunes, el Departamento de Seguridad Interna (DHS, por sus siglas en inglés) de EE.UU. emitió un comunicado y dijo que la entidad “no tolera el abuso de migrantes”.

“Las grabaciones son extremadamente preocupantes y los hechos que se conozcan de la investigación completa, que se llevará a cabo rápidamente, definirán las acciones disciplinarias apropiadas que se tomarán”, dijo el DHS.

El jefe de la Patrulla Fronteriza estadounidense, Raúl Ortiz, dijo que el incidente estaba siendo investigado para asegurarse de que no hubiera una respuesta “inaceptable” por parte de la policía, informa Reuters.

Agente fronterizo a caballo

Getty Images

Además, añadió que los agentes estaban operando en un entorno difícil, tratando de garantizar la seguridad de los migrantes mientras buscaban a potenciales contrabandistas.

Una nueva crisis fronteriza

La situación presenta un nuevo desafío político y humanitario para el gobierno del presidente Joe Biden, que prometió ser más “humano” hacia los migrantes y aquellos en busca de asilo que predecesor republicano, Donald Trump.

Pese a las últimas crisis que han azotado Hatí -el asesinato del presidente Jovenel Moise y el terremoto que devastó el suroeste del país-, la gran mayoría de haitianos en la frontera estadounidense dejaron su nación hacia años, desde el sismo de 2010 que dejó unos 200.000 muertos, informa BBC Monitoring.

patrulla fronteriza en Texas.

Getty Images

Éstos llevan un tiempo viviendo y trabajando en Sudamérica, en países como Brasil o Chile.

En estos dos últimos días, ya son 560 los migrantes que han llegado a Haití como parte de los miles que aún permanecen en el campamento de Texas, informó la Agencia EFE.

Este lunes arribaron 233 haitianos deportados, 45 de ellos niños y 45, mujeres. Casi todas las mujeres deportadas tenían un niño o un bebé en brazos, según la misma fuente.

MAPA

BBC

Además de los ya deportados, más de 6.000 haitianos han sido trasladados a otros centros de procesamiento migratorio, según autoridades estadounidenses, también para su deportación.

Bajo el puente de la frontera en Del Río, Texas, los haitianos aseguraron a su llegada a Haití que fueron maltratados por los agentes fronterizos estadounidenses.

patrulla fronteriza en Texas.

Getty Images

“Trataron a los haitianos como ladrones. Los haitianos no son ladrones, sino personas que buscan una vida mejor. No trataron así a personas de otras naciones. Es racismo”, dijo a EFE una mujer de unos 30 años que aseguró que vivía en Cabo Haitiano.

Miroff, de The Washington Post, dijo que el área bajo el puente parecía “una ciudad pequeña, con su propia economía emergente, centrada frecuentemente en la comida”.


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