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Cuartoscuro

Secretaría del Trabajo responde a reportaje sobre Jóvenes Construyendo el Futuro

La Secretaría del Trabajo publicó la tarde de este miércoles una nota informativa en la que hace una serie de consideraciones respecto a los reportajes, pero no refuta los hallazgos.
Cuartoscuro
15 de septiembre, 2021
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La Secretaría del Trabajo publicó este miércoles una “nota informativa” en la que hizo una serie de consideraciones respecto a la investigación de Animal Político y Data Cívica sobre el programa Jóvenes Construyendo el Futuro, pero sin refutar ninguno de los hallazgos periodísticos.

Aunque en el documento no mencionó a este medio, nuestra investigación reveló que más de 322 mil becarios estuvieron supliendo labores de funcionarios en las dependencias que despidieron personal y donde frenaron contrataciones ante la política de austeridad de la actual administración. Lo que significó un ahorro para el gobierno en nómina, contratos y antigüedad.

De ese total, 68 mil becarios estuvieron en dos áreas: la Coordinación de Programas del Bienestar (creada en la actual administración, pero sin estructura administrativa ni presupuesto para contrataciones) y la Secretaría de Bienestar, desempeñando las misma labores que los Servidores de la Nación.

Por eso es que –por ejemplo– hubo hasta 6 mil becarios por cada delegación de Bienestar en los estados, aún cuando eso significara violar los lineamientos del programa que limitaba a 25 aprendices por sede. Y pese a que hubo 3.5 más becarios que Servidores de la Nación contratados –que ascendieron a 19 mil– la Secretaría del Trabajo no lo mencionó en su nota informativa.

Tampoco explicó por qué el programa benefició a 23 municipios –siete de ellos en Tabasco– con más de 6 mil becarios pese a que sus tasas de desempleo no rebasaban el 3.8 % y sólo uno tenía alta marginalidad, aún cuando los lineamientos decían que éstos serían prioridad. En contraste, en Cochoapa el Grande, Guerrero, con una tasa de desempleo de 40% sólo hubo 22 becarios y en nueve municipios con las mayores tasas de homicidio doloso no hubo un solo becario.

En la nota informativa, la Secretaría del Trabajo confirma que sólo 46% termina la beca, pues “un millón 866 jóvenes han participado en el programa y de estos, 843 mil terminaron satisfactoriamente”, pero no precisa las cifras de cada una de las causas de deserción que hubiese identificado.

Y aunque el objetivo del programa es que los jóvenes consigan empleo, sólo 0.8% fueron contratados en los centros de trabajo donde fueron aprendices, como señaló la Auditoría Superior de la Federación en la auditoría de Desempeño 373-D.

Animal Político solicitó una entrevista con el subsecretario Marath Bolaños, encargado del programa desde el 18 de agosto, pero por ‘motivos de agenda’, no fue concedida. El 31 de agosto, entregamos a la dependencia un resumen con los principales hallazgos de la investigación para que emitiera una postura, pero no hubo respuesta.

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Cómo sería una guerra entre potencias ahora (y cuál es la ventaja de Rusia y China frente a Occidente)

Muchos de los aspectos de los principales conflictos entre Occidente y, por ejemplo, Rusia o China, ya se han desarrollado, ensayado y desplegado. con una ventaja para estos últimos: los misiles hipersónicos.
4 de enero, 2022
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Fuerzas de Rusia se aglomeran en la frontera con Ucrania, Moscú exige que la OTAN se aleje de sus fronteras y China vocifera cada vez más su derecho a retomar Taiwán, incluso por la fuerza si es necesario.

Etiopía está en guerra civil, el conflicto separatista en Ucrania ha cobrado más de 14.000 vidas desde 2014, la insurgencia en Siria continúa hirviendo a fuego lento y el autodenominado Estado Islámico arrasa en partes de África.

Pero ¿cómo se ve el futuro de las guerras entre las grandes potencias? ¿Y está Occidente preparado para los desafíos que vendrán?

Primero que todo, “las guerras del futuro” ya están aquí. Muchos de los aspectos de los principales conflictos entre Occidente y, digamos, por ejemplo, Rusia o China, ya se han desarrollado, ensayado y desplegado.

El 16 de noviembre, Rusia realizó una prueba de misil en el espacio, destruyendo uno de sus propios satélites. Durante el verano boreal, China condujo pruebas con sus avanzados misiles hipersónicos, capaces de viajar a muchas veces la velocidad del sonido.

Ataques cibernéticos ofensivos, ya sean disruptivos o de depredación, se han convertido en acontecimientos diarios.

Gráficos que muestran cómo operan los misiles hipersónicos de China

BBC

Ponerse al día

Michele Flournoy fue directora de política de estrategia del Pentágono bajo dos presidentes de EE.UU., Bill Clinton y Barack Obama. Cree que la atención de Occidente sobre el Medio Oriente en las últimas dos décadas permitió que sus adversarios se pusieran muy al día en términos militares.

“Realmente hemos llegado a un punto de inflexión estratégico donde nosotros -EE.UU., Reino Unido y nuestros aliados- estamos saliendo de 20 años de estar enfocados en antiterrorismo y contrainsurgencia, las guerras en Irak y Afganistán, y levantamos la mirada para darnos cuenta de que ahora estamos en una muy seria competencia de gran poder”, comenta.

Se está refiriendo, por supuesto, a Rusia y China, países descritos respectivamente en el análisis integrado del gobierno británico como “la amenaza aguda” y el “rival estratégico”de Occidente a largo plazo, respectivamente.

“Mientras nos enfocábamos en el amplio Medio Oriente”, dice, “estos países estudiaron la manera en que Occidente hace la guerra. Y empezaron a invertir masivamente en toda una gama de tecnologías nuevas”.

Personal de la Fuerza Aérea de EE.UU. realizan operaciones cibernéticas en la Base Aérea Warfield de la Guardia Nacional, en Maryland, 2017

Fuerza Aérea de EE.UU.
Personal de la Fuerza Aérea de EE.UU. realizan operaciones cibernéticas en la Base Aérea Warfield de la Guardia Nacional, en Maryland, 2017

Mucha de esa inversión ha estado dirigida hacia la actividad cibernética, ataques disruptivos con miras a socavar la estructura de la sociedad en Occidente, influyendo elecciones, robando datos sensibles. Esto pasa muy por debajo del umbral de guerra y muchas de esas acciones se pueden negar.

Pero ¿qué pasaría si las actuales tensiones entre Occidente y Rusia en torno a Ucrania, por ejemplo, o entre EE.UU. y China sobre Taiwán, se tornan hostiles? ¿Cómo se verían?

“Creo que esto se desarrollaría ahora en un entorno altamente dependiente del flujo de información”, señala Meia Nouwens, una investigadora asociada del Instituto Internacional para Estudios Estratégicos (IISS, por sus siglas en inglés) especializada en cómo China usa datos para sacar ventaja militar.

“El Ejército Popular de Liberación de China ha creado una nueva agencia llamada Fuerza de Apoyo Estratégico que se concentra en el espacio, la guerra electrónica y las capacidades cibernéticas”.

¿Qué quiere decir eso en la práctica? Pues bien, casi lo primero que ocurriría en cualquier acción hostil serían ataques cibernéticos masivos de ambas partes. Habría intentos de “cegar” al otro destruyendo sus comunicaciones, incluyendo satélites, o incluso cortando los vitales cables submarinos que transmiten datos”.

Le pregunté a Franz-Stefan Gady, especialista de guerras futuras del IISS, qué significaría esto para la persona común y corriente ¿De repente dejarían de funcionar nuestros teléfonos, se agotaría la gasolina en las estaciones, la distribución de alimentos entraría en caos?

“Sí, con toda probabilidad”, contesta. “Porque las grandes potencias están invirtiendo masivamente no solo en capacidad ofensiva cibernética sino en capacidad de guerra electrónica que puede interferir satélites y tumbar las comunicaciones. Así que no sólo serán los ejércitos sino las sociedades en general las que serán el objetivo principal en los conflictos del futuro“.

Un cohete Falcon de la empresa SpaceX con satélites de la Fuerza Aérea de Estados Unidos despega del Centro Espacial Kennedy en 2019

Getty Images
Un cohete Falcon de la empresa SpaceX con satélites de la Fuerza Aérea de Estados Unidos despegó del Centro Espacial Kennedy en 2019.

Toma de decisiones

El mayor peligro militar aquí es el recrudecimiento no planeado. Si tus satélites no se están comunicando y tus estrategas que están sentados en sus búnkeres de comando subterráneos no pueden estar seguros de lo que está pasando, les resultará extremadamente difícil calibrar una reacción.

Meia Nouwens cree que esto los deja con la opción de responder de forma “minimalista” o “maximalista”, lo que lleva al riesgo de recrudecer las tensiones.

Un factor que probablemente juegue un papel principal en las guerras del futuro será la inteligencia artificial (IA). Esta podría acelerar tremendamente la toma de decisiones y los tiempos de respuesta de los comandantes, permitiéndoles procesar la información más rápidamente.

Aquí, EE.UU. tiene una ventaja cuantitativa sobre sus adversarios potenciales y Michele Flournoy sostiene que podría compensar en las áreas donde Occidente se ve superado por el enorme tamaño del Ejército Popular de Liberación de China.

“Una de las manera de recuperar terreno y complicar los planes de defensa o ataque del adversario es juntando a humanos con máquinas”, indica. “Así que si tienes una plataforma operada por una persona que pueda controlar 100 plataformas sin personal, ahí es donde empiezas a recuperar ese equilibrio cuantitativo”.

Pero hay un área donde Occidente está quedando peligrosamente rezagado respecto a Rusia y China. Son los misiles hipersónicos, proyectiles súper potentes que pueden volar a cualquier punto entre cinco y 27 veces la velocidad del sonido y cargar ojivas convencionales o nucleares.

Rusia ya anunció el éxito de pruebas con su misil crucero hipersónico Zircon, proclamando que puede destruir defensas en cualquier parte del mundo.

Misiles Dong Feng 17 equipados con un vehículo planeador hipersónico, Pekín, 2019

Getty Images
Misiles Dong Feng 17 equipados con un vehículo planeador hipersónico, Pekín, 2019.

El misil Dong Feng 17 de China, develado por primera vez en 2019, carga un vehículo planeador hipersónico (VPH) que puede maniobrar a través de la atmósfera con una casi impredecible trayectoria, lo que lo hace muy difícil de interceptar.

En contraste, las pruebas recientes de los sistemas estadounidenses no han tenido buenos resultados. La inclusión de estas armas en el arsenal de China está haciendo que Washington piense dos veces antes de entrar en una guerra para defender a Taiwán, si es que China decide invadir el territorio.

La Fuerza Aérea de EE.UU. haciendo pruebas de su misil hipersónico AGM-183A, en California, 2020

Fuerza Aérea de EE.UU.
La Fuerza Aérea de EE.UU. hizo pruebas de su misil hipersónico AGM-183A, en California, 2020, sin buenos resultados.

No obstante, ahora mismo, empezando 2022, las fuerzas de Rusia se acumulan en la frontera con Ucrania, ciertamente con capacidades de guerra cibernética y electrónica incluida en sus equipos convencionales compuestos principalmente de tanques, vehículos blindados y tropas, los mismos recursos que estaría desplegando si Moscú decidiera invadir los países Bálticos, por ejemplo.

Entretanto, Reino Unido ha tomado la decisión de recortar sus fuerzas convencionales a cambio de invertir en la nueva tecnología. Franz-Stefan Gady, el especialista en guerras del futuro, cree que eso sin duda rendirá beneficios en unos 20 años, pero antes de eso quedará una brecha preocupante.

“Creo que vamos a pasar por un período muy peligroso en los próximos cinco a diez años, cuando estén ocurriendo muchos de los recortes. Al mismo tiempo, muchas de estas capacidades tecnológicas emergentes no estarán lo suficientemente maduras como para tener un verdadero impacto operacional”, considera.

¿Panorama sombrío?

Y en esos próximos cinco a diez años podríamos ver algunos de los desafíos más peligrosos para la seguridad de Occidente. Entonces, ¿el panorama es sombrío?

No necesariamente, según Michele Flournoy, que pasó años en el centro de las políticas de defensa de EE.UU. Piensa que la solución está en dos cosas: consulta y colaboración íntima con los aliados e inversión en lugares precisos.

“Si logramos trabajar juntos y realmente invertir en las tecnologías adecuadas, los conceptos precisos, y los desarrollamos a gran velocidad y tamaño, deberíamos ser capaces de impedir una guerra de grandes potencias”, afirma.

“Deberíamos poder alcanzar nuestros objetivos y hacer que la región Indo-Pacífica, por ejemplo, siga siendo libre, abierta y próspera en el futuro”.


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