En declaración clave vs Anaya, Lozoya omite fechas y origen de sobornos
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En declaración clave contra Anaya, Lozoya omite fechas precisas y origen del dinero para sobornos

Lozoya tampoco mencionó que el dinero proviniera de la constructora Odebrecht a diferencia de la denuncia inicial. Este lunes se retoma la audiencia en su contra.
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4 de octubre, 2021
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En su declaración final en la que acusó al excandidato presidencial Ricardo Anaya de recibir 6 millones 800 mil pesos por haber aprobado la reforma energética, y que fue utilizada por la FGR para armar el caso que presentó ante un juez, Emilio Lozoya no reveló las fechas precisas en la que supuestamente se acordaron y realizaron los pagos, ni tampoco explicó de dónde provino el dinero y cómo es que se entregó.

De hecho, en dicho testimonio el exdirector de Pemex ya no refiere que el dinero proviniera de transferencias realizadas por la constructora brasileña Odebrecht. En lo único que insiste, en más de 8 ocasiones, es que el exsecretario de Hacienda Luis Videgaray supo y autorizó la entrega de los recursos.

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Animal Político tiene copia íntegra de este testimonio de cuatro páginas de Lozoya, que según el exfuncionario tenía como objetivo “precisar puntos y detallar” los hechos que originalmente denunció el 11 de agosto de 2020 en los que implicó al excandidato presidencial panista en una presunta red de corrupción.

Como ya se había trascendido públicamente, Lozoya insiste en que entre 2013 y 2014 vio al menos en tres ocasiones a Anaya para hablar del pago que se le daría por la aprobación de la reforma energética. Pero de dos de los encuentros – los más importantes según la denuncia – no refiere la fecha exacta en que esto ocurrió. El exfuncionario tampoco precisa la fecha de la reunión final con Videgaray en la que le dio la orden de transferir los recursos.

Lo que el exdirector de Pemex refiere es que “aproximadamente en el mes de octubre de 2013” tuvo una primera reunión con Anaya, entonces diputado del PAN, en las oficinas de la dirección General de Petróleos Mexicanos. Sin precisar semana o día, asegura que el panista ingresó por la puerta 14 a las oficinas de Pemex y subió por el elevador ejecutivo. Añade que venía solo y sin acompañantes.

“Ese día yo sabía que Ricardo Anaya me iba a pedir dinero ya que él se había enterado de que se había acordado dar dinero a los senadores del PAN para aprobar la reforma energética y mencionó que él también necesitaba de apoyo y recursos para materializar sus aspiraciones políticas, refiriéndose a apoyos y recursos económicos”, asegura Lozoya.

Según el exdirector de Pemex, Anaya fue el que le dijo por primera ocasión que el entonces secretario de Hacienda, Luis Videgaray, le había prometido la cantidad de 6 millones 800 mil pesos a cambio de emitir su voto a favor de la reforma en materia energética y darle impulso a las reformas secundarias.

Después, sin dar ninguna fecha ni lugar, Lozoya señala que tuvo una reunión con Videgaray donde este le dijo que efectivamente se daría “un apoyo económico” al panista, aunque inferior a los supuestos sobornos pagados también a senadores.

El siguiente encuentro que Lozoya señala, y el único del que da la fecha precisa, fue la conmemoración de la promulgación de la Constitución el 5 de febrero de 2014 en Querétaro, y donde solo recalca que Anaya le dijo que “estaba pendiente de la recepción de los apoyos acordados con Luis Videgaray”.

Finalmente hubo dos encuentros más, según Lozoya, ambos ocurridos en junio de 2014, y de los que tampoco precisa algún día o semana aproximada. Uno de ellos fue con Videgaray en “las oficinas de Julio Verne en Polanco” donde este “le instruyó” otorgarle el referido pago por “haber logrado que el grupo parlamentario del PAN votara la reforma energética y seguir influyendo, de forma favorable, en los diputados de Acción Nacional”.

Luego, el exdirector de Pemex dice que volvió a reunirse con Anaya en las oficinas de Pemex, encuentro en el que este último dijo “que necesitaba la entrega de recursos pendientes” pues ya sabía que se le había dado recursos al entonces senador panista Francisco Domínguez, quien era “su contrincante político” por la gubernatura de Querétaro.

En ninguna parte del testimonio Lozoya da algún detalle de por qué él estaba obligado a cumplir con las peticiones de Videgaray (quien no era su jefe jerárquico), ni la de Anaya, que tampoco lo era. Tampoco detalla de qué cuenta bancaria, sitio o empresa provenía el dinero que se le entregaría al panista. De hecho, a diferencia de los referido en la primera denuncia, el exfuncionario omite señalar cualquier participación de la constructora Odebrecht en este entramado.

Tras reiterar una vez más que la entrega de este dinero era “un acuerdo” entre Anaya y Videgaray, Lozoya refiere que mandó el pago a través de Norberto Gallardo Vargas (un exescolta integrante del Estado Mayor Presidencial), y que ese mismo día le informó a Videgaray de esto “a través de la red federal”. 

La defensa de Anaya

De acuerdo con fuentes con conocimiento pleno del caso, la defensa del expresidente del PAN seguirá una estrategia denominada pasiva, destinada a desvirtuar los hechos que los propios fiscales están exponiendo a partir de las declaraciones de Lozoya y de Gallardo. Esto con el objetivo de evidenciar que las cosas no pudieron haber ocurrido como los fiscales lo sostienen.

Una parte sustancial de dicho argumento ha sido expuesta por el propio Ricardo Anaya en una serie de videos difundidos a través de sus redes sociales

En el primero de esos videos Anaya sostiene que la carpeta de investigación en su contra tiene más de 35 mil páginas que le entregaron en 76 cajas correspondientes a igual número de tomos. Pero añade que solo cinco tomos son principales y el resto son anexos, y que la inmensa mayoría “es paja”.

Añade – como ya lo había dicho antes – que no son congruentes las fechas proporcionadas por Lozoya. Por ejemplo, que el día de la supuesta entrega del dinero referido por Lozoya en su denuncia inicial y por Gallardo en su declaración – el 8 de agosto de 2014 – él no se encontraba en la Cámara de Diputados sino en Querétaro. 

El panista cuestiona que, además, en ese mes él ya no era diputado y por lo tanto no se encontraba en San Lázaro. Sobre este punto Lozoya refiere en su testimonio que “no recuerda si Anaya estaba o no de licencia”, pero sostiene que eso era “bastante irrelevante” porque, aunque no fuera diputado, supuestamente “controlaba” al Grupo parlamentario del PAN.

Anaya también cuestiona que según las declaraciones el coche en el que se entregó el dinero ingresó a San Lázaro por una puerta de visitantes sobre la calle Emiliano Zapata. En el video muestra documentos en los que exhibe que no hay ningún registro del ingreso ni de Gallardo ni del suyo a dicho inmueble en la fecha del supuesto pago o alguna cercana, y que además tampoco existe en la referida calle una puerta de visitantes como se menciona.

En el segundo video Anaya explica que la investigación en Estados Unidos realizada sobre los fraudes de Odebrecht concluye que el dinero entregado a Lozoya eran sobornos para la obtención de contratos de obra pública (que la compañía sí recibió por adjudicación directa de Pemex), pero no para la aprobación de ninguna reforma. Existen declaraciones de los directivos de la constructora que sostienen que así se llevó a cabo.

En la tercera grabación el panista señala que hay pruebas de las transferencias y depósitos de los recursos a empresas prestanombres de Lozoya (entre ellas una denominada Zecapan), pero no existe ninguna evidencia de que dicho dinero fuera retirado de ahí o repartido para sobornos. 

El panista exhibe que aun cuando la indagatoria de la fiscalía sustentada en los dichos de Lozoya para septiembre de 2014 ya se habían pagado los sobornos, en noviembre de ese mismo año el dinero transferido por Odebrecht continuaba en las cuentas de Zecapan. “Lozoya en realidad fue el que se quedó con el dinero”, asegura el excandidato presidencial.

Lee más: Ricardo Anaya salió de México hacia Texas en julio, dice FGR

Prevé FGR cárcel para Anaya; hoy audiencia clave

Este lunes se retomará la audiencia inicial suspendida el pasado 26 de agosto en la que la FGR solicitará a un juez que vincule a proceso a Ricardo Anaya por los delitos de lavado de dinero, asociación delictuosa y cohecho. Aquella sesión fue suspendida debido a que no se le había dado al excandidato presidencial tiempo suficiente para revisar el expediente.

La audiencia ha sido convocada por el juez del Reclusorio Norte Gustavo Aquiles Villaseñor para realizarse a través del sistema de videoconferencia debido a las condiciones que predominan por la contingencia sanitaria.

Sin embargo, luego de que los fiscales le informaran al juez que Anaya había salido hacia Texas desde julio, el juez le advirtió al excandidato presidencial que tenía que conectarse desde un sitio en Ciudad de México o el área conurbada.

De acuerdo con autoridades federales consultadas por este medio, desde la FGR se prevén dos posibilidades, ambas con resultado de cárcel para el excandidato presidencial.

Si Anaya incumple con el requisito de conectarse desde la capital de manera injustificada se solicitará al juez que se libre una orden de aprehensión en su contra para garantizar su presencia ante el juzgado. Por otro lado, en caso de que se pueda realizar la audiencia inicial y se inicie proceso contra el excandidato, los fiscales solicitarán que se le aplique una prisión preventiva de forma justificada.

El que se vincule a proceso al excandidato no es un hecho, dado que los abogados defensores podrán exhibir en esta audiencia inicial sus argumentos iniciales para desvirtuar la imputación inicial hecha por la FGR, siempre y cuando la audiencia pueda realizarse. La decisión la tomará el juez Aquiles Villaseñor.

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Cómo la ola de despidos masivos en Silicon Valley muestra los errores de gigantes como Twitter, Facebook o Amazon

Magnates tecnológicos como Elon Musk, Mark Zuckerberg y Jeff Bezos están al frente de una ola de despidos masivos que remecen a la industria tecnológica. ¿Qué está pasando en Silicon Valley?
21 de noviembre, 2022
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Por primera vez en la historia, grandes empresas tecnológicas como Meta, Twitter, o Amazon están despidiendo simultáneamente a decenas de miles de trabajadores.

En medio de la ola de euforia por el éxito que alcanzaron durante la pandemia, muchas compañías de Silicon Valley aumentaron las contrataciones y expandieron sus planes de crecimiento durante este año con la idea de que el viento seguiría corriendo a su favor.

“Me equivoqué y asumo la responsabilidad”, escribió hace unos días Mark Zuckerberg, presidente y director ejecutivo de Meta, dueña de Facebook, Instagram y Whatsapp, para justificar el recorte de 11.000 empleos, un 13% de su plantilla.

Los decepcionantes resultados financieros del sector tecnológico en los últimos meses dejaron en evidencia que las cosas no funcionaron como muchos esperaban.

Meta ha experimentado una caída en su valoración de mercado de cientos de miles de millones de dólares, desde que alcanzó el récord de US$1 billón en 2021.

Twitter, bajo la nueva dirección de Elon Musk, recortó el 50% de la plantilla y Amazon ha comenzado esta semana a implementar un plan de despidos que podría afectar a unos 10.000 empleados.

Aunque cada una por sus propias razones, la lista de empresas tecnológicas que han sacado las tijeras para recortar las nóminas también incluyen a Stripe, Snap, Netflix, Coinbase, Robinhood, Peloton, Lyft y muchas otras que han formado parte del boom de las empresas tecnológicas, que alcanzó su clímax durante la pandemia tras años de extraordinaria bonanza.

Elon Musk

Getty Images
Elon Musk anunció el despido del 50% de los empleados al llegar a Twitter.

Los cálculos apuntan a que en las últimas semanas los titanes del Valle de Silicio han eliminado más de 20.000 puestos de trabajo, una cifra que puede crecer rápidamente si los despidos de Amazon continúan escalando.

Después de la fiesta, viene la resaca

“Si se trata de comer en exceso, de beber en exceso o de contratar en exceso, eventualmente llega la desagradable mañana del día siguiente y ahí es donde estamos”.

Así explica Lise Buyer, analista del sector tecnológico, la crisis por la que están pasando muchas empresas de Silicon Valley.

Jack Dorsey

Getty Images
“Hice crecer el tamaño de la empresa demasiado rápido. Me disculpo por eso”, escribió Jack Dorsey, fundador de Twitter.

El exceso de dinero lanzado a destajo por inversores a las firmas tecnológicas para que siguieran creciendo, sin importar la rentabilidad del negocio, fue una de las muchas causas que provocó excesivas valoraciones del precio de mercado de muchas compañías con un ritmo de crecimiento desenfrenado en los últimos años, dice en diálogo con BBC Mundo.

Las mismas que ahora se están deshaciendo de miles de empleados en un momento económico muy difícil, con una inflación en Estados Unidos que llegó a ser la más alta de los últimos 40 años y una escalada de las tasas de interés que han encarecido los créditos a nivel global.

Este es el momento de ajustarse el cinturón y reconocer que la rentabilidad potencial de una empresa “realmente importa”, apunta Buyer.

Desde su perspectiva, no estamos frente al estallido de una burbuja como ocurrió en la crisis de las puntocom a comienzos de los 2000.

En esa época, en medio del furor tecnológico, muchas empresas desaparecieron completamente del mapa porque sus valoraciones de mercado y el precio de sus acciones colapsaron.

Ahora no estamos frente a un colapso en cadena de empresas sin ningún valor intrínseco. Entonces, argumenta, no ha estallado la burbuja de las grandes tecnológicas.

Lo que hemos visto, apunta, es que había una burbuja en relación a las valoraciones y el mensaje que los inversores le daban a las startups en el sentido de que lo único importante era el crecimiento, es decir, la expansión de la firma incluso cuando registraban pérdidas.

Jeff Bezos y Lauren Sanchez

Getty Images
Amazon, la firma de Jeff Bezos, fue la última “big tech” en sumarse a la ola de recortes.

“El valor de mercado era ridículo”, dice Buyer. El problema es que los inversores se aventuraron a poner más y más capital de riesgo, pensando en que cuando la firma se abriera a bolsa, otros inversores pagarían aún más por comprar sus acciones. Una especie de reacción en cadena con miles de millones de dólares en juego.

“Esto no es el fin de una era. Lo que se está terminando, por ahora, es el entusiasmo salvaje”, que ha caracterizado a la industria tecnológica en los últimos años.

No hay que olvidarse, agrega, que “Silicon Valley es cíclico” y entonces actualmente estamos pasando por la parte baja del ciclo, pero como suele ocurrir, en algún momento el péndulo se moverá hacia el otro lado.

“La estupidez se ha hecho evidente”

Durante un par de décadas la industria tecnológica ocupó un lugar privilegiado en Wall Street. Ahora, en pocas semanas el brillo se ha desvanecido con las decenas de miles de despidos que están mostrando las grietas de un sistema que, según muchos expertos, se proyectaba como invencible.

Un sello característico del boom tecnológico de los últimos 20 años ha sido el protagonismo público de multimillonarios como Mark Zuckerberg, Elon Musk, Kack Dorsey o Jeff Bezos que han navegado la ola de la riqueza generada por las llamadas “big tech”.

Stephen Mihm, profesor de historia en la Universidad de Georgia, Estados Unidos, escribió en un artículo de opinión argumentando que estos líderes no son realmente los “visionarios del siglo XXI“, como muchas veces han sido retratados.

Elon Musk

Getty Images
Twitter está en un torbellino de problemas.

“Lejos de ser vanguardistas, estos despidos marcan un resurgimiento de estrategias corporativas desacreditadas durante mucho tiempo. Si la tendencia continúa, la historia sugiere que estos líderes tecnológicos dejarán a sus empresas gravemente paralizadas, en el mejor de los casos”.

“La estupidez de estos movimientos se ha hecho evidente”, señaló el coautor del libro Economía de crisis: un curso acelerado sobre el futuro de las finanzas, luego que Elon Musk anulara algunos de los despidos anunciados hace algunos días.

Desde que Elon Musk compró y asumió el cargo de director ejecutivo de la firma, Twitter ha entrado en una espiral de conflictos.

Tras el anuncio de los recortes laborales, los empleados que aún siguen trabajando recibieron un sorpresivo mensaje este viernes advirtiéndoles que las oficinas de la compañía se cerraban temporalmente con efecto inmediato.

Twitter no dio ninguna razón de esta decisión y no respondió de inmediato a una solicitud de comentarios de la BBC.

El anuncio se produce en medio de informaciones que señalan que una gran cantidad de personal estaba renunciando a sus puestos de trabajo cuando Musk pidió a sus empleados que se prepararan para trabajar largas jornadas a “a alta intensidad” o se marcharan de la compañía.

Para analistas como Parmy Olson, columnista de opinión de Bloomberg, este sigue siendo el peor momento en la historia de las grandes tecnológicas desde la debacle de las puntocom hace 20 años.

“Debería ser un momento de humildad para los jugadores más importantes de la industria y, con un poco de suerte, marcará el final de la era de los fundadores tecnológicos visionarios y autocráticos“, escribió.

Meta

Getty Images

Otros analistas no comparten la visión de Olson o Mihm y aseguran que la ola de despidos está simplemente relacionada con un ajuste de costos en una industria que tiene altos y bajos.

“Que haya despidos no necesariamente quiere decir que las empresas están en problemas significativos”, le dice a BBC Mundo Jo-Ellen Pozner, académica de la Escuela de Negocios Leavey de la Universidad de Santa Clara, California.

“Esto es una racionalización de los recursos para estar en una mejor sintonía con el ambiente económico, para ser un poquito más conservadores en términos de asignación de recursos y especulación”.

¿Dónde está el dinero?

Son muchas las fuerzas que han entrado en juego en este torbellino de las grandes tecnológicas, dicen los expertos.

La primera es que las empresas tecnológicas contrataron a muchos empleados durante la pandemia, cuando las ventas subieron en medio de los confinamientos y una parte importante de la fuerza laboral comenzó a teletrabajar.

Mientras muchas firmas se iban a la bancarrota, las tecnológicas subían como la espuma.

Marck Zuckerberg

Getty Images
Meta ha perdido millones de dólares este año.

Y como las bolsas se recuperaron rápidamente tras el primer golpe económico de la crisis sanitaria, en la segunda parte de 2020 y durante todo el año pasado, Wall Street estuvo celebrando y las acciones de muchas tecnológicas una vez más estuvieron en el centro de la fiesta.

Hasta que se acabó. Cuando la inflación venía subiendo llegó la guerra en Ucrania y todas las previsiones económicas tuvieron que adaptarse a la nueva realidad.

La segunda razón está directamente relacionada con la actual crisis económica global que ha disparado la inflación a niveles no vistos en décadas y tiene a muchas de las grandes economías en serios problemas.

Se trata de la profunda y acelerada subida de tasas de interés en Estados Unidos y muchos otros países para tratar de controlar el histórico aumento en el costo de la vida.

Tasas más altas han encarecido el crédito, poniendo fin a la era del dinero barato al que tuvieron acceso las empresas y los inversores de alto riesgo.

“Las tasas de interés están aumentando, lo que ejerce presión sobre las empresas de tecnología porque les dificulta recaudar más inversiones”, dice William Quinn, académico de la Queen’s University Belfast.

“Algunas empresas sólidas y rentables están haciendo recortes bastante razonables, pero otras están en problemas”, le dice a BBC Mundo. Es que “cuando baja la marea, se puede ver quién estaba nadando desnudo“.

San José, California

Getty Images
San José, en California, se convirtió en uno de los epicentro de millonarias inversiones tecnológicas.

Y la última causa es que el flujo de avisos publicitarios, principal fuente de ingresos de las redes sociales, ha caído sustancialmente.

Sin embargo, no todas las firmas tecnológicas han pasado por las mismas penurias.

Imperios tecnológicos como Apple, Alphabet (Google), Microsoft o Intel, no han anunciado hasta ahora planes de despidos masivos, pese a las dificultades que plantea el entorno económico global.

“Cada conjunto de despidos es único, pero creo que veremos mucha menos actividad en el sector tecnológico en el futuro“, sostiene Quinn.

Cualquiera sea la evolución de la industria en los próximos meses, está claro que los despidos masivos están sacudiendo la industria tecnológica.

Mientras para algunos es solo un ajuste de costos, para otros los despidos masivos son el símbolo del fin de un ciclo de frenético crecimiento de las grandes tecnológicas, cuando el dinero corría por las calles de Silicon Valley como ríos entre las montañas.

El tiempo nos dirá cómo termina esta historia.


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