Estudiantes indígenas y con discapacidad enfrentan rezago educativo superior
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Estudiantes indígenas y con discapacidad enfrentan rezago educativo superior al promedio tras la COVID-19

El rezago educativo es indudable tras el cierre de escuelas por la pandemia; sin embargo, en el caso de los alumnos hablantes de lenguas indígenas o con discapacidad, es aún más alarmante.
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Por Dalila Sarabia
31 de octubre, 2021
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En las comunidades indígenas del país padres de familia y maestros tuvieron que ingeniar estrategias para que los estudiantes no truncaran su aprendizaje durante el cierre de escuelas por la pandemia del COVID-19, aunque esto significara ignorar el confinamiento.

En Yucatán, explica Enrique Cetina, quien se desempeña como docente de educación indígena desde hace 29 años, se cuenta con señal de celular en cabeceras municipales o localidades con una cantidad considerable de población y para algunas empresas telefónicas resulte redituable este servicio; sin embargo, en muchas comunidades indígenas alejadas no se cuenta con señal telefónica.

Y lo mismo ocurre con el internet.

Lee: ‘¿Dónde nos incluyen a nosotros?’: maestros indígenas denuncian discriminación institucional en plan de retorno a clases

Esta situación dejó fuera a muchas comunidades indígenas del programa Aprende en Casa en su primera versión, es decir, en la conclusión del ciclo escolar 2019-2020.

Para el arranque del ciclo escolar 2020-2021, la estrategia Aprende en Casa se fortaleció, pero los programas, lamentó el docente, no estaban disponibles en canales abiertos, sino en ciertos canales de gobierno y televisión de paga. Por lo que de nueva cuenta las comunidades indígenas quedaron fuera.

“La Secretaría (de Educación) estatal solamente ofreció unas cuantas actividades de manera general en lengua maya a nivel nacional, pero no hubo algún proyecto que estuviera dirigido a la población infantil y juvenil mayahablante de las escuelas de gobierno. El Consejo Nacional de Fomento Educativo (CONAFE) proporcionó cuadernillos en lengua maya y programas de radio para sus escuelas, pero las escuelas del sistema federal y estatal no tuvieron acceso a ellos ya que no hubo coordinación y no se ofrecieron esos materiales”, detalla el maestro.

Los docentes se vieron en la necesidad de romper el protocolo de no asistir a las escuelas e implementaron por periodos mensuales, quincenales o semanales visitas a las comunidades y escuelas para llevar actividades de aprendizaje a través de tareas adaptadas, contextualizadas y prioritarias en el lenguaje indígena o español, según fuera la necesidad, y se reunían con padres, madres o tutores para entregar y explicar las actividades.

“Esa decisión que tomaron maestras y maestros no fue fácil, ya que implicó correr un riesgo de contagio en los viajes de sus hogares a las comunidades, pudieron haber llevado las enfermedades a los pueblos que aún no sufrían contagios. Por otra parte, en la mayoría de los casos los tutores difícilmente podían apoyar en los aprendizajes, ya que muchos son analfabetas y no cuentan con elementos o conocimientos para apoyar a sus hijas e hijos”, agrega Cetina.

Además del peligro, estas visitas implicaron un gasto económico para los docentes quienes no solo tuvieron que planificar y diseñar materiales de trabajo que pudieran entregar a los estudiantes y a sus tutores para que resolvieran, a manera de tareas, en casa.

El alumnado era atendido en grupos muy reducidos, casi de manera personalizada, en donde les explicaban los proyectos a elaborar. Se inició con cuadernillos y estos fueron evolucionando a fichas o proyectos didácticos, con la finalidad de hacer más llevadero y menos costoso los materiales que los docentes les entregaban.

“Lo claro es que la SEP no pensó en estos niños, niñas y jóvenes, y las condiciones reales de su contexto, no se atendieron por la SEP ni por los gobiernos estatales estas necesidades específicas”, reclamó el maestro.

En sus tres etapas, la estrategia Aprende en Casa sólo incluyó 2.4.% de los programas de televisión en lenguas indígenas. En radio, solo se realizaron 804 programas de radio en lenguas indígenas y se transmitieron en 18 entidades federativas.

Además, únicamente se publicaron 120 materiales multilingües en la web y sólo 775 programas -de los 10 mil 257 que se transmitieron- contaron con intérpretes de Lengua de Señas Mexicanas (LSM)

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Fallan en comprensión de lectura y matemáticas

Con una muestra de 2 mil estudiantes de 10 a 15 años -todos ellos beneficiarios del Programa Nacional de Becas para el Bienestar Benito Juárez- la organización Mexicanos Primero realizó el estudio de campo denominado Equidad y Regreso a Clases para conocer los efectos en el aprendizaje de los estudiantes luego de la suspensión de clases presenciales a causa de la pandemia de COVID-19.

Después de 20 meses en los que las escuelas permanecieron cerradas y los alumnos debieron tomar clases en casa, ya sea a través de la televisión o plataformas virtuales, el rezago educativo es indudable, sin embargo, en caso de los alumnos hablantes de lenguas indígenas o con discapacidad, éste es aún más alarmante.

Por ejemplo, en el caso de la comprensión de lectura, el trabajo de campo reveló que 5 de cada 10 estudiantes entre 10 y 15 años no entienden el contenido de un texto de cuarto grado de primaria.

“Es muy preocupante que el 49.3% de los jóvenes de 15 años no hayan respondido de manera correcta, pues se trata de contenidos que revisaron en cinco años escolares previos y que se supone que han estado reforzando de manera continua, lo que muestra un rezago en su aprendizaje”, explicó Katia Carranza, investigadora de Mexicanos Primero.

La brecha se agudiza en el caso de aquellos con alguna condición de discapacidad pues 7 de cada 10 no pudieron comprender el texto.

En matemáticas, las cifras son aún más preocupantes.

Menos de 1 de cada 10 estudiantes de primaria y secundaria pudieron resolver una operación utilizando fracciones, mientras que 7 de cada 10 de los estudiantes con alguna discapacidad no pudo realizar una resta.

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“Estas brechas se siguen ampliando, 6 de cada 10 de niños, niñas y adolescentes que presentan discapacidad visual-auditiva y que además no tuvieron comunicación con sus maestros durante la pandemia, no pudieron comprender un texto de tercero de primaria. Por lo que el apoyo de los maestros se vuelve fundamental”, subrayó Carranza.

El que los profesores no hayan tenido contacto permanente con sus estudiantes fue por sí sola una de las causas que más potencializó el atraso en el aprendizaje que los alumnos de primaria y secundaria experimentaron, pero la desigualdad el aprendizaje también se puede explicar desde los ingresos de cada familia y los espacios que se destinaron para que los niños, niñas y jóvenes tomaran sus clases a distancia.

Seis de cada 10 estudiantes con un ingreso mensual familiar de 5 mil 400 pesos no pudieron comprender un texto de tercero de primaria, mientras que los estudiantes en donde el ingreso familiar mensual de 51 mil pesos, solo 1 de 10 se equivocó.

“Muchos factores cuentan para la generación de estas nuevas brechas, pero en este caso sólo señalaremos dos: el espacio físico en casa para tomar las clases a distancia y el nivel escolar de los padres. Respecto al primer factor, las niñas que no tuvieron un espacio físico favorable en casa para tomar las clases a distancia, es decir, que las tuvieron que tomarlas en una zona común del hogar, como la sala, el comedor o la cocina, obtuvieron peores resultados que las que sí lo tuvieron”, precisaron.

Para la organización la emergencia educativa no ha terminado y la reapertura de escuelas marca el inicio de un reto mucho mayor: el restituir los derechos educativos de estudiantes indígenas y con discapacidad.

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Por qué está aumentando tanto el precio de los alimentos en todo el mundo (y qué se puede hacer contra su impacto)

Este sábado es el Día Mundial de la Alimentación y coincide con un momento de inseguridad alimentaria "catastrófica y sin precedentes", tal como ha advertido Naciones Unidas.
16 de octubre, 2021
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El Día Mundial de la Alimentación se celebra este sábado en medio de una advertencia de Naciones Unidas sobre el nivel “catastrófico y sin precedentes” de inseguridad alimentaria y el temor a un mayor aumento del precio de la comida a nivel mundial.

“Cerca de medio millón de personas están experimentando condiciones de hambruna en Etiopía, Madagascar, Sudán del Sur y Yemen. En los últimos meses, las poblaciones vulnerables en Burkina Faso y Nigeria también han sido sometidas a estas mismas condiciones”, dijo la ONU en un comunicado.

El organismo llamó a destinar inmediatamente fondos para ayudar a 41 millones de personas en varios países en peligro de una hambruna.

Según la organización benéfica con sede en el Reino Unido The Hunger Project, 690 millones de personas en todo el mundo viven con hambre crónica, 850 millones están en riesgo de pobreza debido a covid-19.

De esos 690 millones, el 60% son mujeres.

Aquí analizamos lo que el alza en el precio de los alimentos significa para todos y qué alternativas se están considerando para ayudar a reducir la pobreza alimentaria.

Pero antes que nada, te explicamos el porqué de ese incremento.

¿Por qué suben los precios?

alimentos

Getty Images
La pandemia ha incrementado el precio de los alimentos.

El gigante internacional de alimentos Kraft Heinz advirtió esta semana que la gente tendrá que “acostumbrarse a precios más altos de los alimentos” como resultado de la inflación “generalizada” posterior a la pandemia.

La doctora Sarika Kulkarni, fundadora y fideicomisaria de Raah Foundation, con sede en Bombay, India, está de acuerdo con la opinión de Miguel Patricio, el jefe de Kraft Heinz, de que los precios de los alimentos se mantendrán altos.

Kulkarni y la Fundación Raah han estado trabajando para lograr una vida mejor, más saludable y más feliz para las comunidades indígenas de la India.

Durante la pandemia, muchos países vieron caer la producción de materias primas, desde cultivos hasta aceites vegetales.

Las medidas para controlar el virus y la enfermedad limitaron la producción y distribución.

A medida que se ha ido recuperando la oferta, muchas economías no han podido ajustarla a la demanda, lo que ha llevado a un alza de los precios.

El aumento de los costos salariales y energéticos se han sumado a la carga a la que se enfrentan los fabricantes.

“Los precios son una correlación directa de la demanda y la oferta”, explica Kulkarni, experta en alivio de la pobreza.

“Mientras que la población aumenta y la demanda de alimentos se incrementa continuamente, la cantidad de hectáreas bajo cultivo está disminuyendo debido a múltiples desafíos y problemas que incluyen la disponibilidad de agua, el deterioro del suelo y su calidad, el cambio climático y el aumento de casos de variaciones climáticas extremas, el desinterés de las nuevas generaciones en la agricultura como ocupación, etc.”.

“Los agricultores enfrentan diversos retos que se reflejan en el precio de los alimentos, que continúa aumentando”, agrega.

“Sexo a cambio de comida”

manos con alimentos

Getty Images

Según el subsecretario general de Asuntos Humanitarios de la ONU, Martin Griffiths, “cuando finalmente se abre la puerta la hambruna, se vuelve viral de una manera en la que otras amenazas quizás no lo hacen”.

Las mujeres y las niñas son particularmente vulnerables como resultado del aumento de la pobreza y el aumento de los precios de los alimentos.

“Las mujeres nos hablan de las medidas desesperadas que deben tomar para encontrar con qué alimentar a sus familias, incluido el intercambio de sexo por comida, el recurrir a matrimonios precoces e infantiles, como escuché hace poco cuando estuve en Siria”, recordó.

Algunos de los que más inseguridad alimentaria sufren a nivel mundial son los pequeños agricultores, dice Karen Hampson, gerente de Desarrollo de Programas en Farm Radio International.

“El aumento actual del precio de los alimentos es un arma de doble filo para ellos”, le apuntó a la BBC.

“Por un lado, las familias campesinas necesitan comprar los alimentos que no pueden cultivar, por lo que sus costos aumentan o su acceso a los alimentos disminuye, lo que genera hambre y desnutrición”, explicó.

Y “por otro, al menos en teoría, el alza del precio de los alimentos debería significar más ingresos por los productos que venden”.

“Sin embargo, en la mayoría de los casos, el aumento de los precios de los alimentos no parece traducirse en más ingresos para los agricultores, especialmente para los de pequeña escala en África”.

Como señala la doctora Kulkarni, la pobreza es directamente proporcional a los precios; a medida que la pobreza aumenta, desafortunadamente los precios también aumentan, destruyendo los pequeños presupuestos que tenían.

“El alza del precio de los alimentos está causando desnutrición, hambre y muchos otros desafíos relacionados con la salud para las comunidades más pobres. Las está atrapando en un círculo vicioso de hambre, mala salud y pobreza”.

Development Initiatives es una organización global que aprovecha el poder de los datos y la evidencia para tratar de acabar con la pobreza, reducir la desigualdad y aumentar la resiliencia, y su director ejecutivo, Harpinder Collacott, está de acuerdo con Kulkarni.

“La pobreza extrema en particular se calcula sobre la base de los ingresos necesarios para satisfacer las necesidades básicas, y la comida es una proporción significativa de eso”, explica.

“Si el costo de esos alimentos aumenta, cada vez más gente no puede satisfacer sus necesidades básicas, lo que significa que es empujada a la pobreza extrema o por debajo de la línea de pobreza extrema”, agrega.

¿Qué se puede hacer?

Para hacer frente al impacto del alza del precio de los alimentos, los habitantes de los países desarrollados pueden optar por evitar los artículos de lujo, pasar menos vacaciones en el extranjero o incluso administrar cuidadosamente su presupuesto.

En los países subdesarrollados, como se mencionó anteriormente, no todos tienen esas alternativas y hay quienes están desesperadas que a menudo se ven obligados a comerciar sexo por comida, tal como ya mencionamos.

La ONU, los organismos regionales y los gobiernos respectivos pueden adoptar enfoques convencionales para sacar a las personas de la pobreza, para enfrentar el desafío del aumento de los precios de los alimentos. Y muchas organizaciones benéficas de todo el mundo se están centrando en métodos innovadores.

“La asistencia alimentaria y de medios de subsistencia debe prestarse en conjunto”, dice el director general de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, Qu Dongyu.

“Apoyar los sistemas agroalimentarios y brindar asistencia a largo plazo allana el camino hacia la recuperación más allá de la supervivencia y aumenta la resiliencia. No hay tiempo que perder”, dijo.

Maria Mchele y agricultores en Tanzania

Susuma Susuma
Los programas de radio ayudan a educar para sacar mejor provecho de la tierra y los recuersos naturales.

Pero Collacott le dijo a la BBC que la pobreza alimentaria no se resolverá solo con más dinero.

“Necesitamos una reforma radical de los sistemas y estructuras que mantienen a la gente en la pobreza”, señala.

“Necesitamos un esfuerzo global, de todos los gobiernos, instituciones, empresas y ONG, que coloque a las personas más pobres en el centro de su enfoque para cambiar el status quo y cree un sistema global que no deje a las personas atrás”.

Según Kulkarni, lo que se necesita es impulsar la agricultura climáticamente inteligente, aumentar la adaptabilidad al cambio climático como la mejora de la capacidad de recolección y almacenamiento de agua de lluvia, bajar el precio de las semillas y otras materias primas relacionadas con la agricultura, alentar a los agricultores a que reserven lo que necesitan para el autoconsumo y obtengan ingresos vendiendo el resto.

En los últimos siete años, la Fundación Raah les ha garantizado agua a 105 aldeas, por lo que más de 30.000 habitantes han tenido acceso a ella durante todo el año.

“Hemos estado alentando a los jóvenes a que se dediquen a la agricultura como una ocupación de tiempo completo, proporcionándoles los incentivos necesarios y creando corredores agrícolas para garantizar que la agricultura enfocada genere mejores rendimientos y, por lo tanto, ingresos”, dice Kulkarni.

Según Hampson, una de las causas de la pobreza alimentaria es que los hogares rurales de los países en desarrollo no tienen un acceso adecuado a información sobre precios en diferentes mercados, por lo que no pueden negociar muy bien con distribuidores y mayoristas; o sobre prácticas mejoradas o clima localizado.

Farm Radio International, una ONG canadiense, utiliza la radio interactiva para responder a las necesidades de comunicación e información de los pequeños agricultores del África subsahariana.

“Los programas de radio agrícolas pueden cambiar eso ofreciendo consejos sobre cómo obtener mejores precios por sus productos u otra información precisa y oportuna”, le dijo Hampson a la BBC.

“Por ejemplo, en un proyecto reciente sobre servicios climáticos en Tanzania, el 58% de los oyentes calificaron su conocimiento de cómo usar información meteorológica para mejorar su agricultura como ‘mejor’ después de escuchar los programas de radio, y el 73% informó que habían mejorado sus prácticas de deshierbar después de escuchar los programas de radio “, agregó.

¿Ahora que?

mujeres tomando notas

Susuma Susuma

Si bien es posible que personas de todo el mundo, tanto en los países desarrollados como en desarrollo, se pregunten cómo enfrentar el aumento del precio de los alimentos, los activistas expresan su esperanza de que se pueda evitar una crisis, siempre que los líderes del mundo adopten medidas rápidas y mesuradas.

“Personalmente, diría que siempre hay esperanza”, dice Hampson.

Pero solo si “escuchamos a mujeres, hombres y jóvenes agricultores, les dejamos liderar y escuchar sus preocupaciones, los incluimos en los diálogos de políticas y apoyamos sus esfuerzos, ya sea a través de cooperativas, grupos de agricultores y de mujeres o la innovación”.

Agrega que hay que “centrarse en la respuesta al cambio climático y apoyar especialmente a los grupos marginados y responder a sus necesidades: igualdad de acceso a los mercados, acceso al crédito, acceso a la información “.

La doctora Kulkarni expresa una opinión similar: “Tenemos esperanza, ya que todavía hay tiempo para abordar las brechas tal como se conocen e identifican”.

Pero advierte: “Si seguimos ignorándolas, podríamos tener un problema y la esperanza podría desvanecerse”.


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