Duarte cumple la mitad de su condena; ya puede pedir libertad condicional
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Javier Duarte cumple la mitad de su condena; ya puede solicitar su libertad condicional

El exgobenador de Veracruz podría cumplir los 4 años y medio que le restan de sentencia con un brazalete electrónico o en prisión domiciliaria.
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18 de octubre, 2021
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El exgobernador de Veracruz, Javier Duarte de Ochoa, condenado por el caso del desvío de recursos en su estado a través del uso de múltiples empresas fantasma, podría solicitar su libertad en los próximos días.

Lo anterior luego de que ya cumplió la mitad de la sentencia de nueve años de prisión que se le impuso por los delitos de lavado de dinero y asociación delictuosa, situación que le abre la puerta – de acuerdo con lo que marca la ley – para acceder al beneficio de la libertad condicional.

No se trata de un beneficio que anule el resto de la condena, pero sí representa la posibilidad de que el exgobernador la cumpla portando un brazalete electrónico en Ciudad de México y/o estando sometido a una reclusión domiciliaria. Pero todo ello fuera de la cárcel.

Autoridades judiciales consultadas por Animal Político confirmaron que, en cualquier momento, el exgobernador puede solicitar una audiencia para formalizar su petición de acceder a este recurso. En dicha audiencia también participaría la Fiscalía General de la República que tiene derecho a expresar si cuenta con alguna oposición para ello y argumentarla. La decisión será de un juez especializado en ejecución de penas.

La defensa del exgobernador de Veracruz confirmó a este medio que ya analizan la presentación de dicha solicitud, y adelantaron que desde su perspectiva el exgobernador cumple con todos los requisitos que la ley establece por lo que no debería de haber problema para que se le conceda.

La confundadora de la organización TOJIL Estrategia contra la impunidad, Estefanía Medina, advirtió que la posibilidad de que el exgobernador deje la cárcel es resultado de los malos manejos que se dio a la investigación que se llevó en su contra por parte de la entonces PGR. No obstante, y a diferencia de la defensa, consideró que hay elementos que podrían impedir que se le conceda este beneficio.

Cabe señalar que Javier Duarte tiene abierto otro proceso en curso por hechos de corrupción a nivel local, pero por estos casos no se le impuso como medida cautelar la prisión preventiva. A su vez tiene una orden de aprehensión girada en su contra por desaparición forzada, pero la misma no se le ha podido cumplimentar porque no formó parte del paquete de delitos iniciales por los cuales se le extraditó.

La ruta para salir libre

El 15 de abril de 2017 Javier Duarte fue detenido en Guatemala por agentes federales mexicanos y de aquel país. Su captura se llevó a cabo en cumplimiento de una orden de aprehensión con fines de extradición por varios delitos que, para ese momento, ya se le imputaban. Ese fue el último día que gozó de su libertad.

Tras ser enviado a nuestro país el exgobernador de Veracruz fue internado en el Reclusorio Norte donde se le inició un proceso penal en el que, inicialmente, intentó defenderse. Sin embargo, en una audiencia intermedia realizada el 26 de septiembre de 2018, el exgobernador decidió renunciar a su derecho a ir a un juicio y se declaró culpable.

A cambio de dicha declaratoria, emitida dentro de lo que técnicamente se denomina “procedimiento abreviado”, el juez le impuso las penas mínimas contempladas en la ley por los delitos de lavado de dinero y asociación delictuosa que, en suma, representaron nueve años de prisión. También se ordenó que se le confiscaran varias propiedades y que pagara una multa, sin que se incluyera ninguna reparación del daño.

La pena impuesta al exmandatario comenzó a contabilizarse partir del primer día en que fue detenido en Guatemala, por lo que la mitad de esta se completó el pasado viernes 15 de octubre.

Los artículos 136 y 137 de la Ley Nacional de Ejecución Penal establecen que una persona que haya cumplido la mitad de su sentencia podrá solicitar al juez el beneficio de la “libertad condicionada”, que contempla la liberación de una persona para cumplir el resto de su condena fuera del penal, con o sin monitoreo electrónico.

Para poder acceder a ella se contemplan siete requisitos: haber cumplido la mitad de la sentencia; no tener otras condenas vigentes; que no exista riesgo razonable para las víctimas; haber tenido buena conducta durante su internamiento; haber cumplido satisfactoriamente con un plan de actividades; haber cubierto el pago de la multa y/o reparación de daño; y no estar sujeto a proceso por otro delito que amerite prisión preventiva oficiosa.

Lee: Investigan nuevo desvío de 3 mil 500 millones con Javier Duarte; el principal operador sigue prófugo

El procedimiento para obtener este beneficio, según explicaron penalistas consultados, inicia con la presentación de una solicitud por escrito al juez federal de ejecución para este convoque a una audiencia pública. En dicha audiencia participarán todas las partes, incluidas la FGR y Hacienda en el caso de Javier Duarte

Tras verificar el cumplimiento de los requisitos y los argumentos de las partes el juez deberá definir si concede el beneficio o mantiene el encarcelamiento de Duarte. Cualquiera que sea la decisión podrá ser apelable por las partes, lo que llevaría el caso ante un Tribunal federal para su revisión.

Se trata de un procedimiento que aun con la apelación incluida duraría menos de dos meses, de acuerdo con los especialistas. El arranque de este dependerá del momento en que el exgobernador – a través de sus abogados – requiera fecha de audiencia para presentar la solicitud.

¿Sí o no? Defensa y ONG difieren

Los representantes legales del exgobernador de Veracruz confirmaron que ya analizan la presentación de la solicitud de la libertad condicional. Consideraron que se cubren los requisitos que establece la ley y esperan que en este caso se valoren solo consideraciones jurídicas y no políticas.

“Se cumple con todos los requisitos que exige la ley para acceder al beneficio preliberacional y esperamos que no se busquen politizar cuestiones que deben de ser estrictamente jurídicas y así respetar el Estado de Derecho”, señaló la defensa.

Sin embargo, la organización TOJIL, que ha dado seguimiento cercano al caso Duarte y que ha denunciado públicamente irregularidades en torno al mismo, consideró que existen circunstancias que el juez deberá valorar y que, desde su punto de vista, hacen improcedente la liberación del exgobernador de Veracruz. Entre ellos señalaron, por ejemplo, que aun tiene otros procesos a nivel local y federal que no se han resuelto.

La abogada Estefanía Medina, cofundadora de dicha ONG, recordó que la actual Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) promovió un recurso en contra de la forma en como se manejó el procedimiento abreviado que permitió que a Duarte se le retirara el cargo original de delincuencia organizada y se le impusieran penas mínimas. Ese asunto se tradujo en un amparo en revisión que aun no se resuelve.

“Por todos estos motivos nos parece que en este momento no es viable que se le conceda el beneficio de la libertad condicional. Y hay que recordar que si llegamos a este punto es resultado del mal manejo que ha tenido este caso y de las redes de corrupción que le abrieron la puerta a Duarte a un procedimiento abreviado inadecuado”, dijo.

Lee: Detienen a exsecretario de Finanzas de Javier Duarte; lo acusan de desvío de recursos y abuso de autoridad

Medina recordó que TOJIL presentó una denuncia formal en contra de los fiscales de la PGR que en su momento participaron en este proceso y ya llevaron el asunto ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). “Todo esto devino de un acuerdo corrupto entre Duarte y la PGR”, insistió.

Los otros casos… atorados

En contra de Javier Duarte existen otros procesos e investigaciones iniciadas desde hace varios años pero que, por diversas circunstancias, se encuentran atorados y sin mayores resultados.

Inicialmente, el exgobernador tenía abiertos dos procesos penales por delitos de corrupción además del caso federal de lavado de dinero. La Fiscalía General de Justicia de Veracruz lo acusaba del uso ilícito de un helicóptero oficial, y del desvío de más de 200 millones de pesos destinados para obras hidráulicas.

Sin embargo y a través de diversos amparos ganados, la defensa de Duarte consiguió que uno de los procesos fuera cerrado definitivamente mientras que en el otro consiguieron anular la medida de prisión preventiva justificada que se le había impuesto. Es decir, aunque el exgobernador sí tiene otro proceso penal en curso el mismo no amerita su encarcelamiento.

Por otro lado, desde junio de 2018 un juez del estado de Veracruz giró una orden de aprehensión en contra del exgobernador por su probable responsabilidad en omisiones que facilitaron y encubrieron la desaparición forzada de varios jóvenes a manos de la policía estatal. Esto entre los años 2013 y 2014.

Aunque se trata de un delito que sí es grave, este proceso no ha podido siquiera iniciarse ya que México requiere de la autorización de Guatemala – país que extraditó a Duarte – para iniciarle un proceso por un delito distinto al de la lista inicial de ilícitos por el cual reclamó su entrega. El proceso diplomático para tratar de conseguir dicho aval ha retrasado cualquier avance.

La FGR también tiene en curso una carpeta de investigación por posibles delitos fiscales en contra del exgobernador y de su exesposa, Karime Macías, pero la misma sigue en integración sin mayores resultados.

En tanto existen más de 35 carpetas de investigación a nivel federal en contra de la administración que encabezó Javier Duarte en Veracruz por malos manejos y presuntos desvíos de más de 50 mil millones de pesos que, hasta la fecha, siguen desaparecidos. Pero todas las indagatorias se han enfocado, hasta ahora, en exsecretarios de finanzas y otros mandos medios sin alcanzar al exgobernador.

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Cómo se formará el próximo supercontinente en la Tierra

Lejos de estar fijos, los continentes no han estado organizados tal como los vemos hoy día en el pasado. ¿Es posible saber dónde estarán ubicados dentro de millones de años?
9 de abril, 2022
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Hace casi 500 años, el cartógrafo flamenco Geradus Mercator produjo uno de los mapas más importantes del mundo.

Ciertamente no fue el primer intento de crear un atlas mundial, y tampoco fue particularmente preciso: Australia está ausente y las Américas están dibujadas de forma aproximada.

Desde entonces, los cartógrafos han producido versiones cada vez más precisas de esta configuración continental, corrigiendo los errores de Mercator, así como los sesgos entre hemisferios y latitudes creados por su proyección.

Pero el mapa de Mercator, junto con otros producidos por sus contemporáneos del siglo XVI, reveló una imagen verdaderamente global de las masas terrestres de nuestro planeta, una perspectiva que, desde entonces, ha persistido en la mente de la gente.

Lo que Mercator no sabía es que los continentes no siempre han estado posicionados de esta manera. Él vivió alrededor de 400 años antes de que se confirmara la teoría de la tectónica de placas.

Al mirar las posiciones de los siete continentes en un mapa, es fácil suponer que están fijos. Durante siglos, los seres humanos han librado guerras y hecho la paz por conquistar estos territorios, bajo el supuesto de que su tierra, y la de sus vecinos, siempre ha estado allí y siempre lo estará.

Sin embargo, desde la perspectiva de la Tierra, los continentes son hojas a la deriva en medio de un estanque. Y las preocupaciones humanas son una gota de lluvia en la superficie de la hoja.

Los siete continentes alguna vez estuvieron reunidos en una sola masa, un supercontinente llamado Pangea. Y antes de eso, hay evidencia de otros que se remontan a más de tres mil millones de años: Pannotia, Rodinia, Columbia/Nuna, Kenorland y Ur.

Ilustración de la Tierra durante el Jurásico temprano

Getty Images
Los siete continentes alguna vez estuvieron reunidos en una sola masa, un supercontinente llamado Pangea.

Los geólogos saben que los supercontinentes se dispersan y ensamblan en ciclos: ahora estamos en la mitad de uno.

Entonces, ¿qué tipo de supercontinente podría existir en el futuro en la Tierra? ¿Cómo se reorganizarán las masas de tierra tal como las conocemos a muy largo plazo?

Un terremoto inusual

Resulta que hay al menos cuatro trayectorias diferentes que podrían seguir. Y muestran que los seres vivos de la Tierra algún día residirán en un planeta muy diferente, más parecido a un mundo alienígena.

Para el geólogo Joao Duarte de la Universidad de Lisboa, el camino para explorar los futuros supercontinentes de la Tierra comenzó con un evento inusual en el pasado: un terremoto que sacudió Portugal un sábado por la mañana en noviembre de 1755.

Fue uno de los terremotos más poderosos de los últimos 250 años, que dejó un saldo de 60.000 muertos y provocó un tsunami a través del océano Atlántico. Lo que lo hizo particularmente raro fue su ubicación.

“No debería haber grandes terremotos en el Atlántico”, dice Duarte. “Fue extraño”.

Ilustracion del terremoto de Lisboa

Getty Images
Ilustracion del terremoto de Lisboa de 1755.

Los terremotos de esta escala generalmente ocurren en o cerca de las principales zonas de subducción, donde las placas oceánicas se sumergen debajo de los continentes y se derriten y consumen en el manto caliente.

Involucran colisión y destrucción. El terremoto de 1755, sin embargo, ocurrió a lo largo de un límite “pasivo”, donde la placa oceánica que subyace al Atlántico se transforma suavemente en los continentes de Europa y África.

Proyecciones

En 2016, Duarte y sus colegas propusieron una teoría de lo que podría estar pasando: los puntos de sutura entre estas placas podrían estar deshaciéndose y podría estar avecinándose una ruptura importante.

“Podría ser una especie de mecanismo infeccioso”, explica. O como el vidrio que se astilla entre dos pequeños agujeros en el parabrisas de un automóvil.

Si es así, una zona de subducción podría estar a punto de extenderse desde el Mediterráneo a lo largo de África occidental y tal vez más allá de Irlanda y Reino Unido, generando volcanes, formación de montañas y terremotos en estas regiones.

Duarte se dio cuenta de que, si esto sucede, podría provocar el cierre del Atlántico. Y si el Pacífico continuara cerrándose también, lo que ya está ocurriendo a lo largo del “Anillo de Fuego” que lo rodea, eventualmente se formaría un nuevo supercontinente. Lo llamó Aurica, porque las antiguas masas de tierra de Australia y las Américas se ubicarían en su centro.

Se vería así:

Aurica

Davies et al
Aurica, el supercontinente que podría formarse si el Atlántico y el Pacífico se cerraran (Credit: Davies et al).

Luego de que Duarte publicara su propuesta para Aurica, se preguntó por otros escenarios futuros. Después de todo, la suya no era la única trayectoria supercontinental que habían propuesto los geólogos.

Entonces, comenzó a conversar con el oceanógrafo Matthias Green, de la Universidad de Bangor, en Gales. La pareja se dio cuenta de que necesitaban a alguien con habilidades computacionales para crear modelos digitales.

“Esa persona tenía que ser alguien un poco especial, a quien no le importara estudiar algo que nunca sucedería en escalas de tiempo humanas”, explica.

Esa resultó ser su colega Hannah Davies, otra geóloga de la Universidad de Lisboa. “Mi trabajo consistía en convertir dibujos e ilustraciones de geólogos anteriores en algo cuantitativo, georreferenciado y en formato digitalizado”, explica Davies. La idea era crear modelos que otros científicos pudieran desarrollar y perfeccionar.

Pero no fue sencillo. “Lo que nos ponía nerviosos es que se trata de un tema increíblemente nuevo. No es lo mismo que un artículo científico normal”, dice Davies. “Queríamos decir: ‘Está bien, entendemos mucho sobre la tectónica de placas después de 40 o 50 años. Y entendemos mucho sobre la dinámica del manto y todos los demás componentes del sistema. ¿Hasta dónde podemos llevar ese conocimiento al futuro?'”.

Esto llevó a cuatro escenarios. Además de modelar una imagen más detallada de Aurica, exploraron otras tres posibilidades, cada una de las cuales se proyecta hacia el futuro en aproximadamente entre 200 y 250 millones de años a partir de ahora.

El primero fue lo que podría pasar si continúa el statu quo: el Atlántico permanece abierto y el Pacífico se cierra. En este escenario, el supercontinente que se forma se llamará Novopangea. “Es el más simple y el más plausible según lo que entendemos ahora”, dice Davies.

Novopangaea

Davies et al
Novopangea se formará si la actividad tectónica conocida hoy continúa sin sorpresas (Crédito: Davies et al).

Sin embargo, también podría haber eventos geológicos en el futuro que conduzcan a situaciones diferentes.

Un ejemplo es un proceso llamado “ortoversión” donde el océano Ártico se cierra y el Atlántico y el Pacífico permanecen abiertos. Esto cambia las orientaciones dominantes de la expansión tectónica, y los continentes se desplazan hacia el norte, todos dispuestos alrededor del Polo Norte, excepto la Antártida.

En este escenario, se forma un supercontinente llamado Amasia:

Amasia

Crédito: Davies et al).
Si se forma Amasia, será porque los continentes se desplazaron hacia el norte (Crédito: Davies et al).

Finalmente, también es posible que la expansión del lecho marino en el Atlántico pueda disminuir. En el medio del océano, hay una cresta gigante que divide dos placas y atraviesa Islandia hasta el océano Antártico.

Aquí, se está formando nueva litosfera, que es como una cinta transportadora. Si esta expansión se ralentizara o se detuviera, y si se formara un nuevo límite de placa en subducción a lo largo de la costa este de las Américas, se obtendría un supercontinente llamado Pangea Ultima, que parece un enorme atolón:

Pangea Ultima

Crédito: Davies et al
Pangea Ultima se vería rodeado por un gran océano, pero tiene un mar central dentro (Crédito: Davies et al).

Estos cuatro modelos digitales ahora significan que los geólogos tienen una base para probar otras teorías. Por ejemplo, los escenarios podrían ayudar a los científicos a comprender los efectos de diferentes arreglos supercontinentales en las mareas, así como el clima del futuro profundo: ¿cómo sería el clima en un mundo con un océano enorme y una masa terrestre gigante?

Para modelar el clima de un supercontinente, “no se pueden usar los modelos del IPCC , y punto, porque no están diseñados para eso”, dice Duarte. “No puedes cambiar las variables que necesitas cambiar”.

Exoplanetas

Los modelos de los futuros supercontinentes de la Tierra también pueden servir como indicador para comprender el clima de los exoplanetas. “La futura Tierra es completamente ajena”, explica Davies. “Si estuvieras en órbita sobre Aurica, o Novopangea, probablemente no lo reconocerías como la Tierra, sino como otro planeta con colores similares”.

Esta idea llevó al trío a colaborar con Michael Way, físico del Instituto Goddard de Estudios Espaciales de la NASA. Él y sus colegas buscan estudiar climas en mundos alienígenas modelando las variaciones del nuestro a lo largo del tiempo.

“Solo tenemos tantos ejemplos de cómo puede verse un clima templado. Bueno, tenemos un ejemplo para ser honesto: la Tierra, pero tenemos la Tierra a través del tiempo”, dice Way. “Tenemos los escenarios del pasado, pero al movernos hacia el futuro y usar estos maravillosos modelos tectónicos para el futuro, esto nos brinda otro conjunto para agregar a nuestra colección”.

Necesitas tales modelos porque puede ser difícil saber qué buscar al analizar exoplanetas potencialmente habitables desde lejos.

Planeta

Getty Images
¿Qué tipo de configuración continental podrían tener los mundos extraterrestres rocosos?

Lo ideal sería saber si un planeta tiene un ciclo de supercontinente, porque la presencia de vida y la tectónica de placas activas podrían estar entrelazadas. El posicionamiento continental también podría afectar la probabilidad de agua líquida.

A través de los telescopios, no se pueden ver los continentes y la composición atmosférica solo se puede inferir. Entonces, los modelos de variaciones climáticas podrían revelar alguna señal indirecta que los astrónomos podrían detectar.

Variaciones

El modelo de Way de los climas del supercontinente -que se demoró meses usando una supercomputadora- reveló algunas variaciones sorprendentes entre los cuatro escenarios.

Amasia, por ejemplo, conduciría a un planeta mucho más frío que el resto. Con la tierra concentrada alrededor del Polo Norte y los océanos menos propensos a llevar corrientes cálidas a latitudes más frías, se acumularían capas de hielo.

Aurica, por el contrario, sería más suave, con un núcleo seco pero con costas similares a las de Brasil hoy día, con más agua líquida.

Paisaje verde

Getty Images
Un planeta con una configuración continental diferente, tendría otro clima.

Es útil saber todo esto, porque si un exoplaneta similar a la Tierra tiene placas tectónicas, no sabremos en qué etapa del ciclo del supercontinente se encuentra actualmente y, por lo tanto, necesitaremos saber qué buscar para inferir su habitabilidad.

No debemos suponer que las masas terrestres se dispersarán, a mitad de ciclo, como la nuestra.

En cuanto al futuro de nuestro propio planeta, Davies reconoce que los cuatro escenarios de supercontinentes que han modelado son especulativos, y puede haber sorpresas geológicas imprevistas que cambien el resultado.

“Si tuviera una Tardis para ir a ver, no me sorprendería que, en 250 millones de años, el supercontinente no se pareciera en nada a ninguno de estos escenarios. Hay tantos factores involucrados”, dice.

Sin embargo, lo que se puede decir con certeza es que las masas de tierra que damos por sentadas algún día se reorganizarán en una configuración completamente nueva.

Los países que alguna vez estuvieron aislados unos de otros serán vecinos cercanos. Y si la Tierra aún alberga seres inteligentes, podrán viajar entre las antiguas ruinas de Nueva York, Pekín, Sídney y Londres sin ver un océano.

Este artículo se publicó en BBC Future. Haz clic aquí para leer la versión original en inglés.


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