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“Si nos quitan los donativos nos condenan a la extinción”: organizaciones ante reforma fiscal al ISR

Las organizaciones civiles aseguran que la reforma fiscal al ISR desincentivará la donación, afectado a las 5 mil 073 donatarias autorizadas que trabajan con población vulnerable.
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20 de octubre, 2021
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“Si nos quitan los donativos, o nos los restringen, estamos condenadas a la extinción, y los más afectados serán los más vulnerables”.

Quien lo asegura tajante es Rocío Blancas, coordinadora del Fondo Guadalupe Musalem, una organización sin fines de lucro que lleva más de 25 años apoyando a mujeres de comunidades rurales, indígenas y afromexicanas de Oaxaca para que puedan estudiar bachillerato y acceder a la universidad.

Desde su creación, el Fondo Guadalupe ha ayudado a 173 mujeres jóvenes con becas y con la posibilidad de que se trasladen de las comunidades más remotas de Oaxaca a una casa que la Fundación tiene en la capital del estado, donde se les brinda estancia gratuita y atención médica, así como talleres en temas de igualdad, derechos de las mujeres, ecología, y acceso a internet para apoyarlas con sus estudios.

Lee: Reforma fiscal al ISR: ¿Por qué pone en riesgo a 5 mil organizaciones que atienden a personas vulnerables?

El objetivo es que, con el acceso a la educación y la participación en procesos de capacitación y empoderamiento, las mujeres becadas puedan regresar a sus comunidades de origen y generen cambios en su entorno familiar y en las localidades donde viven.

Todo esto, explica Rocío Blancas, se paga gracias a los donativos que, cada año, reciben de personas físicas y morales para que puedan continuar con su labor altruista de apoyar la educación a mujeres en contextos de discriminación y pobreza.

Sin embargo, con la llegada de la pandemia y la crisis económica que arrastró consigo, conseguir donativos se ha convertido en una tarea cada vez más complicada. Por ejemplo, plantea la activista, si antes de la emergencia sanitaria contaban con 100 donantes fijos, para este 2021 la cifra se desplomó hasta los 25.

“Muchas personas dejaron de donar porque cerraron sus negocios por la pandemia, o porque se enfermaron, o porque tuvieron que ver cómo sobrevivir ellos mismos o sus familias”, señala la coordinadora del Fondo Guadalupe Musalem, que, no obstante, asegura que “tocando muchas puertas” lograron los recursos suficientes para becar a quince mujeres jóvenes que estudiarán bachillerato en el ciclo escolar 2022.

Pero, más allá de la pandemia, la activista dice que ahora tienen una nueva gran preocupación: la reforma fiscal al ISR que propone el Gobierno Federal. Una reforma que, si bien no prohíbe los donativos, en términos reales elimina el incentivo fiscal con el que se beneficia a quienes donan parte de sus ingresos a organizaciones de la sociedad civil.

Hasta ahora, las personas físicas en México pueden deducir gastos ante Hacienda, como gastos médicos, educativos, funerarios, intereses de hipotecas, transporte escolar, entre otros. Y aparte de esos gastos, como incentivo fiscal, también pueden deducir los donativos que hagan a organizaciones sin fines de lucro hasta el 7% de su ingreso anual, y el 10% de las aportaciones extraordinarias que hagan al fondo de ahorro para el retiro.

Con la reforma, en cambio, se propone que para el próximo 2022 el Servicio de Administración Tributaria (SAT) reduzca el tamaño de esa bolsa y que las personas físicas solo puedan deducir hasta el 15% del total de sus ingresos, y que los deducibles por donativos ya no estén en otra bolsa aparte, sino dentro de esta única bolsa.

Es decir, que las personas físicas tendrían menos margen para deducir impuestos, y por tanto, deberán decidir si deducen gastos fijos, como los médicos, seguros, etcétera, o deducen sus donativos a obras sociales.

Con esta reforma, el gobierno mexicano argumenta que busca ampliar la recaudación fiscal y que invertirá el dinero extra que obtenga en gastos de operación y en fortalecer sus programas sociales para atender a los más desfavorecidos con becas.

Sin embargo, organizaciones como Alternativas y Capacidades criticaron que la propuesta desincentivará la donación que personas físicas y morales hacen a la sociedad civil, afectando sobre todo a las 5 mil 073 donatarias autorizadas que trabajan con los sectores de la población más vulnerables, pudiendo dejar de percibir hasta 8 mil millones de pesos para la realización de actividades como la atención de personas con discapacidad, niños de escasos recursos con cáncer, mujeres que sufren violencia, personas migrantes que huyen de la violencia, etcétera.

La activista Rocío Blancas lo plantea así:

“Si a una persona que tiene un nivel de ingreso medio, lo ponen en la situación de tener que elegir entre deducir la colegiatura de los hijos, o deducir los gastos médicos, o deducir un donativo… ¿Qué creen que escogerá? Pues obvio no será el donativo”.

Por ello, la activista prevé que, de aprobarse la reforma en la Cámara de Diputados -aun falta que pase al Senado para su discusión-, se avecina “un duro golpe” para las organizaciones de la sociedad civil y su capacidad de operación, especialmente para las organizaciones más pequeñas que trabajan en las comunidades más alejadas y marginadas, donde hay poca o nula presencia del Estado.

“Mucha gente piensa que detrás de las donatarias hay corporativos enormes y donativos estratosféricos, y eso no es cierto. Hay muchas organizaciones que, si no recibimos donativos, no podemos trabajar. Es así de sencillo: no podemos existir”, recalca Blancas, que además asegura que otro punto que les preocupa mucho “es el tono, el ambiente, y lo que se está argumentando en torno a las donatarias”.

“Lejos de ayudar a construir una ciudadanía fuerte y participativa, con esta propuesta de reforma están generando desconfianza en la gente hacia el trabajo que hacemos la sociedad civil”, concluye.

“Los afectados son los vulnerables”

Alejandro Barbosa es director de Nariz Roja, una organización civil que brinda atención a niños y a personas adultas con cáncer. En los dos últimos años, por la escasez de medicinas en buena parte del país, han centrado los esfuerzos en proporcionar medicamentos oncológicos a familias y a hospitales en estados como Jalisco, donde atienden actualmente a mil 200 personas. Además, tienen un albergue en Guadalajara que da servicio a menores y a mujeres con cáncer, que pueden quedarse ahí de manera gratuita en lo que son atendidos en sus respectivos centros médicos.

Todo esto, desde los servicios más básicos de luz, agua, mantenimiento del albergue, etcétera, hasta la fuerte derrama por la compra de los medicamentos oncológicos, es sufragado gracias a los donativos que reciben de manera altruista.

“Nosotros no tenemos detrás una gran empresa que esté patrocinando nada. Todo son donativos de la gente, y si nos empieza a faltar eso, pues entonces nos vamos a ver en la penosa situación de tener que negar el servicio a gente que lo necesita mucho”, explica Barbosa en entrevista.

Y ese punto, precisamente, el de dejar de atender a cientos de personas con cáncer, que acuden a ellos porque el sistema de Salud público no los atiende, es el que el activista quiere destacar y poner sobre la mesa: “En este tema de la reforma fiscal, nosotros, las organizaciones civiles, no somos lo importante. Que una asociación civil cierre no es lo importante. El problema es que se está cerrando la ayuda para mucha gente”.

“Porque si yo mañana cierro, pues qué mal -agrega-. Pero mañana pongo un negocio, o busco una chamba, y sigo adelante. Lo que me preocupa mucho son todas aquellas personas que recibían una ayuda, un servicio, una atención, y que, por ejemplo, ya no van a tener un albergue en donde quedarse mientras dura su tratamiento, o ya no van a encontrar un medicamento oncológico porque no habrá nadie que lo ayude”.

La mañana de ayer martes, al presidente López Obrador le preguntaron en su habitual conferencia mañanera cuál es su opinión sobre la miscelánea fiscal, y respondió defendiendo esta reforma que contempla la limitación en las deducciones por donativos a organizaciones de la sociedad civil.

Además, subrayó que no está de acuerdo con la devolución de impuestos a las grandes empresas porque la función de éstas no es la filantropía ni donar a causas sociales.

Señaló que la labor de éstas es invertir, producir, crear empleos y pagar sus contribuciones, mientras que la función del Gobierno es atender a la población necesitada con esas contribuciones.

“Sobre la devolución de impuestos, nosotros no estamos de acuerdo con eso. ¿Cómo se le va a devolver impuestos a una gran empresa bajo el supuesto de que ellos van a invertir en beneficio de la gente, en obras sociales, en filantropía, en fomento de la cultura? No, esa no es la función de la empresa, la función de la empresa básica -y lo hacen muy bien la mayoría- es invertir, producir, crear empleo y pagar sus contribuciones”, dijo.

López Obrador agregó que la deducción de impuestos a las empresas para que lo destinen a programas sociales es un invento y que, incluso, deberían contribuir más.

“Eso lo inventaron, ¿y saben para qué lo inventaron? Para no pagar impuestos o para presumir o saludar con sombrero ajeno (…). Porque claro que es importante la filantropía, pero es a partir de que yo tengo mis ganancias y de mis ganancias voy a aportar”, señaló.

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Cuatro inventores que se arrepintieron de sus creaciones: las armas más letales de la historia

El creador de la bomba atómica, del agente naranja, del fusil AK-47 y de la dinamita tienen algo en común: todos se arrepintieron, de una u otra manera, de lo que sus hallazgos terminaron por provocar.
14 de noviembre, 2021
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Inventar algo único y que cambie el curso de la historia de la humanidad debe ser de los sentimientos más satisfactorios que pueden existir.

Es cosa de imaginarse la complacencia de quienes estuvieron detrás de creaciones tan brillantes como la rueda, el hormigón, la máquina a vapor o internet.

Sin embargo, no todas las invenciones tienen fines exclusivamente beneficiosos para el mundo; hay algunas que, a decir verdad, han dejado un saldo trágico y macabro.

Y algunos de los genios detrás de esos temibles hallazgos han terminado atormentados por su conciencia.

Aquí te contamos las historias de cuatro de ellos que, muchas veces sin medir el poder destructivo de sus creaciones, terminaron engendrando algunas de las armas más letales de la historia.

1. Robert Oppenheimer, el “padre de la bomba atómica”:

No hubo otro científico más vinculado a la creación y al uso de las bombas atómicas durante la Segunda Guerra Mundial que Robert Oppenheimer.

El físico teórico estadounidense fue el director del Proyecto Manhattan, que consiguió desarrollar la primera bomba atómica de la historia.

Robert Oppenheimer

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Robert Oppenheimer fue el director científico del Proyecto Manhattan.

Esta fue detonada en el desierto de Nuevo México —en una operación llamada “Trinity”— el 16 de julio de 1945, menos de un mes antes de que se lanzaran las bombas sobre Hiroshima y Nagasaki, en Japón, donde se estima que murieron entre 150.000 y 250.000 personas.

Oppenheimer, una figura compleja y carismática, se había dedicado a estudiar los procesos energéticos de las partículas subatómicas, incluidos los electrones, los positrones y los rayos cósmicos.

Pero el conflicto bélico que se vivía por esos años en el mundo hizo que su vida profesional tomara otro rumbo.

Así, luego de que Albert Einstein le enviara una carta al entonces presidente de Estados Unidos, Franklin Roosevelt, advirtiéndole del peligro que amenazaba a toda la humanidad si los nazis se convertían en los primeros en fabricar una bomba atómica, la idea de crear un arma nuclear a nivel gubernamental en Estados Unidos se volvió prioridad.

Y quien lideró ese proceso fue, justamente, Oppenheimer. Rápidamente comenzó a buscar un proceso para la separación del uranio-235 del uranio natural y a determinar la masa crítica necesaria para fabricar dicha bomba.

Albert Einstein y Robert Oppenheimer.

Getty Images
Albert Einstein y Robert Oppenheimer.

Entre otras cosas, se le instruyó establecer y administrar un laboratorio para llevar a cabo esta tarea. Y, en 1943, eligió la meseta de Los Alamos, en Nuevo México.

“Oppenheimer ocupó un puesto de inmensa responsabilidad y fue llevado al límite”, explica a BBC Mundo el historiador especialista en armas nucleares, Alex Wellerstein.

“Estuvo involucrado en decisiones clave sobre el diseño de las bombas atómicas, y estuvo personalmente involucrado en las decisiones sobre cómo se usarían estas bombas; instó a que se usaran en contra de ciudades y estaba en el comité que tomó decisiones sobre dónde se lanzarían las bombas exactamente”, agrega.

Pero más tarde, Oppenheimer expresaría en repetidas ocasiones su pesar por el fallecimiento de las miles de víctimas en Hiroshima y Nagasaki.

Incluso, dos meses después de la explosión de las bombas, renunció a su cargo. Desde 1947 hasta 1952 fue asesor de la Comisión de Energía Atómica de Estados Unidos desde donde abogó por el control internacional del poder nuclear para evitar la proliferación de armamento nuclear y frenar la carrera armamentísta entre Estados Unidos y la Unión Soviética.

Vista aérea de Hiroshima poco después de que explotara la bomba atómica.

Getty Images
Vista aérea de Hiroshima, en Japón, poco después de que explotara la bomba atómica.

Además, se opuso fuertemente al desarrollo de la bomba de hidrógeno.

Pero sus esfuerzos no tuvieron éxito. Debido a sus polémicas declaraciones públicas —que le sumaron varios enemigos— se le retiraron sus credenciales de seguridad y se le acabó despojando de su influencia política.

“A fines de la década de 1950 y principios de 1960, Oppenheimer estaba bastante amargado y lamentaba muchas cosas. El área de su arrepentimiento siempre se centró en estos fracasos de la posguerra. Lamentó no haber tenido éxito con sus ambiciones de control de armas y haber sido incapaz de frenar el aumento de grandes arsenales de varios megatones”, dice Wellerstein.

Luego de la explosión de las bombas, Oppenheimer declararía que le vinieron a la mente las palabras del texto sagrado hinduista Bhagavad Gita: “Ahora me he convertido en la muerte, el destructor de mundos”.

Oppenheimer junto a Leslie Groves

Getty Images
Oppenheimer junto a Leslie Groves, alto mando a cargo del Proyecto Manhattan para el desarrollo de la bomba atómica.

Muchos historiadores han interpretado estas palabras como un sentimiento de culpa respecto de su letal creación. Para otros, como Wellerstein, tiene más que ver con el asombro ante algo “más allá de este mundo”, como son las armas nucleares.

Con todo, a Oppenheimer siempre se le recordará (y conocerá) como el “padre de la bomba atómica”.

2. Arthur Galston y el agente naranja:

El fisiólogo y biólogo vegetal estadounidense, Arthur Galston, nunca pensó que estaba creando algo que podría ser utilizado como arma: el agente naranja.

Arthur Galston

Cortesía de la Universidad de Yale
Arthur Galston nunca pensó que estaba creando algo que podría ser utilizado como arma: el agente naranja.

Su área de estudio se centraba en las hormonas vegetales y en los efectos de la luz en el desarrollo de las plantas.

En eso estaba cuando experimentó con un regulador del crecimiento de plantas, llamado ácido triyodobenzoico (TIBA). El científico descubrió que este componente podía estimular la floración de la soja y hacerla crecer más rápidamente.

Sin embargo, también advirtió que, si se aplica en exceso, el compuesto haría que la planta perdiera sus hojas.

Pero los hallazgos de Galston no quedaron reducidos solo al mundo vegetal.

En el contexto de la Guerra de Vietman —ocurrida entre los años 1955 y 1975— otros científicos los utilizaron para crear el agente naranja, un poderoso herbicida que tenía como objetivo eliminar selvas y cosechas que podían ser aprovechadas por la guerrilla del Vietcong.

Avión lanza agente naranja en Vietnam

Getty Images
Las tropas estadounidenses liberaron aproximadamente 20 millones de galones de agente naranja para destruir cultivos en Vietnam.

Así, desde 1962 a 1970 las tropas estadounidenses liberaron aproximadamente 20 millones de galones del herbicida para destruir cultivos y exponer las posiciones y rutas de movimiento de sus enemigos.

Ante esto, Galston se vio profundamente afectado y alertó a las autoridades y al mundo en repetidas ocasiones del enorme daño ambiental que estaba causando el agente naranja. Luego, acusó que el herbicida también presentaba un riesgo para los humanos.

El componente más peligroso del Agente Naranja es la dioxina, un contaminante que puede permanecer en el medio ambiente por décadas y que, entre otras cosas, puede causar cáncer, malformaciones en el desarrollo fetal, problemas de infertilidad y atacar los sistemas nervioso e inmune.

Las advertencias de Galston y otros científicos llevaron a que el gobierno de Estados Unidos ordenara un estudio toxicológico. A la luz de los resultados, el presidente de ese momento, Richard Nixon, ordenó la detención de la fumigación del agente naranja.

Niños con malformaciones por el agente naranja

Getty Images
El agente naranja provocó serios daños a la salud de los afectados y problemas en el desarrollo fetal, como malformaciones, de muchos niños.

Más tarde, el biólogo vegetal diría: “Solía ​​pensar que uno podría evitar involucrarse en las consecuencias antisociales de la ciencia simplemente no trabajando en ningún proyecto que pudiera tener fines malignos o destructivos. He aprendido que las cosas no son tan simples y que casi cualquier hallazgo científico puede pervertirse o deformarse bajo las presiones sociales”.

También aseguró que el agente naranja fue “un mal uso de la ciencia”.

“La ciencia está destinada a mejorar la suerte de la humanidad, no a disminuirla, y su uso como arma militar me pareció desaconsejable”, agregó.

3. Mijaíl Kalashnikov, creador del fusil AK-47:

Fue el diseñador de una de las armas más reconocidas del planeta: el fusil semiautomático AK-47.

Míjail Kalashnikov

Getty Images
Poco antes de su muerte, Míjail Kalashnikov confesó que tenía un “dolor espiritual insoportable”.

En 1947, el ruso Míjail Kalashnikov creó este fusil sencillo, resistente y confiable que se convirtió en el arma de rigor de los ejércitos soviético y ruso, así como de decenas de otros países.

El AK-47 también fue un símbolo de revolución alrededor del mundo; estuvo en acción en los campos de batalla de Angola, Vietnam, Argelia y Afganistán. También fue compañero de ejércitos rebeldes en América Latina, como de las FARC y ELN en Colombia.

Grupos palestinos lo utilizaron con frecuencia y hay una célebre foto de Osama bin Laden ostentando el rifle con su característico cargador curvo.

La relativa simplicidad del diseño hizo que su manufactura fuera barata y su mantenimiento en el campo de batalla sencillo. Se convirtió en el fusil de asalto de mayor uso en el mundo y, según los cálculos, acumula más muertes que las bombas atómicas.

Bin Laden sosteniendo el rifle

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Esta foto de Osama bin Laden ostentando el rifle con su característico cargador curvo dio vueltas al mundo.

Aunque a lo largo de su vida Míjail Kalashnikov expresó pocos remordimientos por su mortífero invento — “duermo profundamente”, dijo una vez— , poco antes de su muerte confesó que tenía un “dolor espiritual insoportable”.

En una carta al jefe de la iglesia ortodoxa rusa a la cual asistía (que fue filtrada por medios rusos un mes después de su muerte), dijo que se sentía responsable de los millones de muertes causadas por su revolucionario fusil.

“Mi dolor espiritual es insoportable. Sigo haciéndome la misma pregunta insoluble. Si mi rifle privó a la gente de la vida, ¿puede ser que yo… un cristiano y un creyente ortodoxo, tuve la culpa de sus muertes?”, se preguntó.

“Cuanto más vivo —escribió—, más se me clava esta pregunta en la cabeza y más me pregunto por qué el Señor permitió al hombre los deseos diabólicos de la envidia, la codicia y la agresión”.

4. Alfred Nobel y la dinamita:

En diciembre de 1896, dos jóvenes ingenieros suecos se llevaron la sorpresa de su vida al abrir el testamento de su admirado Alfred Nobel, quien los dejó a cargo de emplear la mayor parte de su fortuna con el fin de crear una entidad para celebrar el avance de la humanidad.

Alfred Nobel

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Alfred Nobel creó la dinamita.

Siguiendo las instrucciones del maestro, Ragnar Sohlman y Rudolf Lilljequist dieron vida a la Fundación Nobel, que estableció premios anuales por los méritos alcanzados en física, química, medicina y fisiología, literatura y paz mundial; a los que en 1969 se les sumó la economía.

Este último deseo de Nobel no es al azar y tiene una contundente razón detrás. Se dice que, en el ocaso de sus días, le atormentaba la idea de la muerte y destrucción que la aplicación de sus inventos había generado.

Y es por eso que decidió legar gran parte de su fortuna a la creación de la fundación.

Décadas antes, el químico, ingeniero, escritor e inventor sueco había creado la dinamita.

dinamita nobel

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Nacido en el lecho de una familia de ingenieros, Nobel trabajó con su padre en la fabricación de explosivos. Pero en 1864 vivió una trágica experiencia que marcó su vida, cuando su hermano menor y otras cuatro personas murieron en una explosión de nitroglicerina.

Dos años después, en 1866, Nobel desarrolló un método que permitía manipular con seguridad el inestable explosivo líquido. Para reducir su volatilidad, mezcló nitroglicerina con un material poroso absorbente, creando así la dinamita.

Esta invención le dio una fama y una riqueza inmensa a su inventor, y dio inicio a una nueva era en la construcción… pero también en la destrucción. Pues no pasó mucho tiempo para que comenzara a utilizarse con fines bélicos.

El testamento de Alfred Nobel.

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El testamento de Alfred Nobel.

Así, se aplicó como relleno explosivo en los proyectiles de artillería y cargas de demolición militares, causando cientos de miles de muertes.

Nobel falleció el 10 de diciembre de 1896 en su casa de San Remo, Italia, habiendo firmado su testamento final que sentó las bases para lo que se convertiría en el premio internacional más prestigioso en pro del avance del hombre.


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