Juez libera a 12 marinos acusados de dos desapariciones en Nuevo Laredo
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Juez libera a 12 marinos acusados de dos desapariciones en Nuevo Laredo y ordena repetir el proceso

Los marinos están señalados por la desaparición de Alférez Hernández y de Jonathan Ballesteros Loza, ambas ocurridas el 17 de febrero de 2018 en Nuevo Laredo, Tamaulipas.
Cuartoscuro
9 de noviembre, 2021
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Gregoria Hernández recibió el lunes la confirmación de que 12 de los 13 marinos acusados de desaparecer a su hijo Noe Ignácio Alférez Hernández, de 22 años, fueron puestos en libertad. Seis meses después de la detención y vinculación a proceso, los doce uniformados fueron excarcelados por decisión de Faustino Gutiérrez Pérez, juez de control de Tamaulipas, quien ordenó que se reponga el proceso atendiendo a un amparo presentado por los uniformados.

Los marinos están señalados por la desaparición de Alférez Hernández y de Jonathan Ballesteros Loza, ambas ocurridas el 17 de febrero de 2018 en Nuevo Laredo, Tamaulipas. “Como son del gobierno lo tapan todo. Hacen y deshacen lo que quieren”, dijo Hernández, en entrevista con Animal Político.

Los marinos forman parte de la Unidad de Operaciones Especiales (Unopes) y llevaban en prisión desde abril de este año, cuando 30 elementos fueron vinculados a proceso por cuatro desapariciones forzadas perpetradas en Nuevo Laredo en el primer semestre de 2018. Entre los 12 excarcelados se encuentra el capitán Alfredo Reyes Mondragón, quien estaba al mando del grupo de élite en la ciudad fronteriza cuando se registraron las desapariciones.

Entérate: Juez vincula a los 30 marinos acusados de la desaparición de cuatro personas en Nuevo Laredo en 2018

Actualmente otros 18 marinos siguen en la cárcel, vinculados a proceso por otros dos casos de desaparición forzada: los de Julio César Viramontes y de José Luis Bautista Carrillo, desaparecidos también en 2018. No hay constancia de que estos otros dos casos tengan abiertos amparos similares, aunque la decisión del juez podría suponer un aliciente para la defensa de los uniformados.

La FGR tiene abiertas 34 carpetas por la desaparición de 47 personas que atribuye a la Marina: solo tres de ellas fueron judicializadas. La propia Semar reconoció su responsabilidad en un acto público de perdón celebrado en la ciudad fronteriza. De los 30 elementos de la Armada de México que fueron encarcelados en un principio, al menos 22 recibieron entrenamiento en EU y algunos recibieron instrucción incluso después de haberse perpetrado las desapariciones, según publicó Vice News.

Recurso previsto 

La sentencia de amparo fue emitida el viernes 5 de octubre y en ella se admite la queja de los doce marinos contra el auto de formal prisión dictado el pasado abril, según adelantó el domingo El Universal. Fuentes conocedoras de la investigación consultadas por Animal Político explicaron que la sentencia ordena que se reponga el proceso, por lo que deberá celebrarse nuevamente una audiencia inicial y, en caso de que los marinos vuelvan a ser considerados posibles culpables, se volverá a debatir sobre su prisión provisional. No obstante, tanto la Fiscalía General de la República (FGR) como la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas (CEAV), que es la que representa a las familias, tienen previsto recurrir la sentencia.

El juez Gutiérrez Pérez, con sede en Reynosa, es el mismo que en mayo de este año dio amparo al gobernador Francisco Javier García de Vaca para impedir que se ejecutase la orden de aprehensión que la Fiscalía General de la República (FGR) había obtenido en su contra.

“Están mal las cosas que hacen. Es como si no las hicieran, porque como son del gobierno lo tapan todo”, dijo Gregoria Hernández. A pesar de que lleva tres años buscando a su hijo, ninguna instancia oficial le avisó de que los acusados iban a recuperar la libertad. Cuando se produjeron las detenciones, su gran esperanza era que alguno de los uniformados declarase durante el tiempo que estuvo en prisión y dijese qué había ocurrido con su hijo.

Noé Ignacio Alférez Hernández, de 22 años, desapareció el 17 de febrero cuando manejaba su vehículo junto a Jonathan Ballesteros Loza en la colonia Infonavit de Nuevo Laredo, cuando fue embestido por un vehículo de la Marina. Dos testigos declararon haber presenciado el golpe y cómo los dos jóvenes eran capturados por los oficiales. Una de ellas, dueña de un coche contra el que impactó el que manejaban las víctimas, fue obligada a entrar en su casa por oficiales que le gritaban “estamos haciendo nuestro trabajo”. Desde entonces no se ha sabido nada de los dos desaparecidos.

“Juegan con el dolor de las familias”

La decisión del juez generó el enfado de familiares de desaparecidos por la Marina en Nuevo Laredo. Raymundo Ramos, presidente del Comité de Derechos Humanos de Nuevo Laredo, dijo en conferencia de prensa que la decisión del juez es “un agravio” que generó “mucha impotencia, coraje y dolor en las familias”.

“Las autoridades siguen jugando con el dolor de las familias”, lamentó, quien consideró que existe una “estrategia para que haya impunidad” en la que participan el almirante Marco Antonio Ortega Siu, antiguo jefe de las fuerzas especiales de la Marina y señalado por la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) como responsable de aquel operativo, junto con funcionarios de FGR y CEAV.

“Salen para volver a cometer los mismos delitos y las mismas vulneraciones a los derechos humanos. Es una vergüenza que funcionarios como Alfredo Reyes Mondragón estén libres”, dijo Ramos.

La noticia de la liberación de los doce marinos llegó un día antes de que las familias de los desaparecidos por la Marina iniciaran unas búsquedas en las inmediaciones del municipio fronterizo. Las familiares denunciaron que las búsquedas se habían desarrollado en zonas que ya habían sido trabajadas y consideraron que se trataba de una “simulación”. A pesar de ello los trabajos se extenderán hasta el próximo viernes.

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La pesadilla de la montaña de basura tan alta como un edificio de 18 pisos en India

El primer ministro Narendra Modi anunció a principios de mes un plan para cerrar los enormes vertederos a cielo abierto en los que se acumula basura desde hace años.
19 de octubre, 2021
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Las “montañas de basura” de India pronto serán reemplazadas por plantas de tratamiento de desechos, prometió el primer ministro Narendra Modi a principios de este mes. Saumya Roy* escribe para la BBC sobre la más antigua de todas, tan alta como un edificio de 18 plantas, ubicada en la ciudad costera occidental de Bombay.

Todas las mañanas Farha Shaikh se para en la cima de una montaña de desechos de más de un siglo de antigüedad en Bombay, esperando que los camiones de basura suban.

Esta joven de 19 años ha estado hurgando en este vertedero del suburbio de Deonar desde que tiene memoria.

Normalmente recupera de entre los desechos viscosos botellas de plástico, vidrio y alambre que luego vende en los prósperos mercados de residuos de la ciudad.

Pero, sobre todo, busca teléfonos móviles rotos.

Cada pocas semanas Farha encuentra un celular “muerto” en la basura y con sus escasos ahorros lo repara.

Una vez que cobra vida, pasa las tardes viendo películas, jugando a los videojuegos, enviando mensajes de texto y llamando a sus amigos.

Cuando días o semanas después el aparato vuelve a dejar de funcionar, la conexión de Farha con el mundo exterior se desvanece.

Entonces regresa a las largas jornadas de rebuscar entre la basura, para conseguir botellas que vender y celulares que restaurar.

Deonar

Saumya Roy

Más de 16 millones de toneladas de desechos forman la montaña de basura de Deonar, ocho de ellas repartidas en una extensión de 121 hectáreas.

Los desechos se apilan hasta alcanzar una altura de 36,5 metros.

Se puede ver el mar desde la cima y sobre los sólidos montones de basura se han construido villas miseria.

Gases nocivos y contaminantes

Los desechos en descomposición liberan gases nocivos como metano, sulfuro de hidrógeno y monóxido de carbono.

Y en 2016 fue escenario de un incendio que ardió durante meses y llenó de humo gran parte de Bombay.

De acuerdo a un estudio que el regulador de polución de la India llevó a cabo en 2011, otros incendios similares contribuyeron con el 11% del material particulado que inunda el aire de Bombay, una de sus principales causas de contaminación.

Los vecinos de los alrededores llevan luchando en los tribunales desde hace 26 años, exigiendo el cierre del vertedero de Deonar.

Pero esa montaña de basura no es una excepción en el país. Una investigación realizada en 2020 por el Centro para la Ciencia y el Medio Ambiente (CSE), un think tank independiente con sede en Nueva Delhi, identificó en toda India 3.159 montañas de este tipo que contienen 800 millones de toneladas de desechos.

Estas han sido durante años un dolor de cabeza para funcionarios y políticos.

El 1 de octubre, Modi anunció un “programa nacional de limpieza” de casi US$13.000 millones que incluirá la instalación de una serie de plantas de tratamiento de aguas residuales para reemplazar gradualmente los vertederos de basura al aire libre como el de Deonar.

Pero los expertos se muestran escépticos.

“Si bien se ha logrado en ciudades más pequeñas, es difícil proporcionar una solución para las montañas de desechos a esta escala”, dice Siddharth Ghanshyam Singh, subdirector de programas de CSE.

“Se reconoce que es un problema, pero hemos aceptado que si vamos a vivir en grandes ciudades como Bombay o Nueva Delhi estas montañas de basura van a estar allí”, señala Dharmesh Shah, coordinador en el país de la Alianza Global para Alternativas de Incineradores, una coalición de grupos que abogan por la reducción de residuos.

Deonar

Reuters
La montaña de basura se incendi[o en marzo de 2016;.

Desde el año 2000, India ha aprobado regulaciones que obligan a los municipios a que procesen los desechos.

Pero la mayoría de los estados informan de un cumplimiento solo parcial y no hay suficientes plantas de tratamiento de desechos.

Bombay, la capital comercial y del entretenimiento de la India y hogar de unos 20 millones de personas, tiene una sola planta de este tipo.

Ahora hay planes para instalar una planta que convierta los residuos en energía en Deonar.

Modi dijo que espera que el plan cree nuevos empleos ecológicos. Pero esto preocupa a los recolectores como Farha que llevan toda la vida dedicados a ello.

Aunque desde el incendio de 2016 acceder a la montaña de basura de Deonar se ha vuelto más difícil.

El municipio incrementó la seguridad para evitar que los recolectores entren y provoquen incendios: las llamas derriten la basura más liviana, quedando con ello expuesto el metal que se vende a precios altos.

Los recolectores que logran colarse a menudo son golpeados, detenidos y expulsados, aunque algunos sobornan a los guardias o acceden al vertedero antes del amanecer, cuando comienzan las patrullas de seguridad.

Pero ese no es el único motivo por el que los recolectores de basura de Deonar han visto su modo de vida. Y es que ahora gran parte de la separación de residuos se hace en la ciudad.

Como consecuencia, Farha no tiene teléfono desde hace meses. Y se ve obligada a sobornar a los guardias con al menos 50 rupias (US$0,67) todos los días para entrar y trabajar en los terrenos de Deonar.

Para recuperar esto, incluso pensó en buscar entre la basura que comenzó a llegar desde las salas del hospital en las que se atendía a los pacientes de covid-19 el año pasado.

Pero su familia le pidió que no recogiera esos desechos “dañinos”.

Así que ahora se queda cerca, observando a los recolectores que usan equipo de protección para seguir recogiendo plástico bajo la lluvia para revender.

La ciudad estaba enviando basura nueva y, como lo habían hecho durante años, las montañas tenían que acomodarla y los recolectores tenían que recolectarla y revenderla.

“El hambre nos matará si no nos mata la enfermedad”, dice Farha.

*Saumya Roy es una periodista con sede en Bombay y autora del libro Mountain Tales: Love and Loss in the Municipality of Castaway Belonging (Profile Books / Hachette India).


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