Lozoya ante juez: soy inocente, no recibí dinero de Altos Hornos ni Odebrecht
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La nueva declaración de Lozoya: soy inocente, no recibí sobornos de Altos Hornos ni Odebrecht

Durante la primera vez en que se defendió ante las acusaciones en su contra, Lozoya negó haberse enriquecido con dinero ilícito. Su familia buscará un préstamo para cubrir en abonos y durante tres años la reparación del daño.
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11 de noviembre, 2021
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“No cometí delito alguno… No recibí un soborno de Altos Hornos ni de ninguna empresa privada… querer reparar el supuesto daño no significa aceptar ninguna culpa… soy inocente…”

Con esas palabras el exdirector de Pemex, Emilio Lozoya Austin, se defendió por primera vez frente a un juez de las acusaciones de haber recibido más de diez millones de dólares en sobornos de las empresas Altos Hornos y Odebrecht, vertidas en su contra por la Fiscalía General de la República (FGR).

A diferencia de declaraciones previas rendidas ante el Ministerio Público, donde Lozoya no había querido abundar sobre si él se quedó o no con recursos ilegales, en esta ocasión el exdirector insistió en que no se había enriquecido con dinero ilícito y que, si bien recibió pagos de varias compañías, eso fue producto de “asesorías” y otros servicios que les realizó desde la esfera privada.

Al respecto: FGR acumula, sin resolver, 12 denuncias contra Lozoya; fraudes superan los 20 mil mdp

Y en el caso específico de Odebrecht, señaló sin entrar en mayores detalles que fue utilizado por otros para cometer hechos de los que no se benefició.

Incluso defendió la legalidad y el potencial beneficio detrás de la compra de la planta Agronitrogenados a Altos Hornos, la cual según diversas auditorías estaba en condiciones de chatarra al momento de ser adquirida con sobreprecio. El exfuncionario dijo, de entrada, que esa fue una compra que autorizaron los consejos administrativos de tres empresas filiales de Pemex.

Añadió que en el año en que se realizó esta inversión la Auditoría Superior de la Federación (ASF) no encontró anomalías en torno al procedimiento ni sobreprecios. Y dijo que firmas certificadoras internacionales, entre ellas White & Case, ratificaron que el valor que tenía el complejo – y que fue pagado por Pemex – era el correcto.

Y Lozoya fue más allá: dijo que se tenía un acuerdo preliminar con la empresa noruega Yara Internacional, una de las compañías de la industria química más grandes del mundo, para comprarle a Pemex el complejo de Agronitrogenados a través de una inversión que alcanzaba los mil millones de dólares. No obstante, culpó a directivos que lo sucedieron en el cargo – como Carlos Treviño  y José González Anaya – de no haber aprovechado dicha oportunidad. 

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“Se recibió esta oferta de la empresa más grande del mundo en este sector. ¿Ustedes pueden creer que hubieran ofrecido eso si fuera un mal negocio? Lamentablemente cuando yo salí (de Pemex) los que me sucedieron en el cargo cancelaron este acuerdo”, aseguró Lozoya.

El exdirector de la compañía estatal justificó, además, que adquirir el complejo de Agronitrogenados fue parte de una estrategia impulsada por la oposición para invertir en la producción de fertilizantes, lo cual fue un acuerdo establecido en el llamado pacto por México. Lozoya justificó que dicha estrategia se basaba en la tesis de que era más barato producir fertilizantes en el país que importarlos.

El dinero era para un tren

Pero… ¿Recibió Emilio Lozoya pagos por 3.4 millones de dólares de la empresa Altos Hornos de México (AHMSA) previo a que asumiera el cargo como director de Pemex? El exfuncionario reconoció ayer ante el juez que sí, pero negó que se tratara de sobornos para favorecer a dicha compañía con contratos como lo sostiene la FGR.

Según Lozoya, dichos pagos fueron resultado de un trabajo de asesoría que por más de dos años le brindó a AHMSA y que tenían por objeto el desarrollo de un proyecto para la construcción de un tren Toluca-México. Proyecto que finalmente no se pudo concretar.

“Hay miles de horas de trabajo invertidas detrás de ese proyecto que si se hubiera concretado hoy ese tren ya estaría concluido. Y no estaría sucediendo lo del actual proyecto” dijo el exfuncionario.

En un tono por momentos irónico, el exfuncionario descalificó las acusaciones de lavado de dinero vertidas en su contra y de AHMSA por los fiscales. Recordó que dicha compañía es una empresa inscrita en el mercado de valores, que cotiza en la bolsa, y cuyas transacciones son por obligación pública.

El exfuncionario insistió en que todas las aportaciones que recibió del sector privado fueron previas a su trabajo como director de Petróleos Mexicanos. 

“Con todo respeto y no es una crítica. Pero con todo respeto creo que hay aquí muchas apreciaciones sin sustento”, sostuvo Lozoya.

Reparación de daño…en abonos

Aunque la audiencia de ayer solo era para la revisión de la medida cautelar impuesta a Lozoya por el caso Agronitrogenados – y que tuvo como resultado la imposición de una segunda prisión preventiva – la sesión fue aprovechada por el propio exdirector de Pemex y sus abogados para anunciar que buscarán el cierre de los casos antes de que lleguen a la fase de juicio. Ello a punta de propiedades y dinero para reparar el daño.

En el caso de la planta Agronitrogenados, lo que el exfuncionario ofreció es entregar a Pemex las escrituras de su residencia en la colonia Lomas de Bezares en la Ciudad de México. Según sus avalúos preliminares, el valor de esa residencia supera en más de 400 mil dólares a los 3.4 millones que según la acusación de la FGR fue lo que recibió como producto del presunto lavado de dinero.

En el caso de Odebrecht el panorama es más complejo. Lo que intentarán, según explicó el abogado defensor Miguel Ontiveros Alonso a Animal Político es “garantizar” el pago de reparación. Es decir: firmar un compromiso de pago con la víctima (en este caso Pemex) en el que se establecerá que se “irá pagando” el monto a plazos y en un periodo que será de hasta tres años.

No es la primera vez: Fraude de Odebrecht a Pemex supera los 4 mil 200 millones; Lozoya quiere repararlo con una casa

“Entre la familia están reuniendo varias propiedades que, sin embargo, creemos que no alcanzaría. Se requerirá de una aportación también en efectivo y para ello se buscará un financiamiento Es una situación similar a la que ya ocurrió con Ancira”, dijo Ontiveros.

Lo que no está claro es cuál sería el monto de la reparación por el tema Odebrecht. Si bien se le acusó a Lozoya de haber recibido poco más de 1 millón de dólares a través de una empresa fachada de nombre Zecapan, sus abogados añadieron que los fiscales y Pemex estarían reclamando montos que podrían superar los 6 o hasta 9 millones de dólares.

Para esclarecer este punto, los abogados indicaron que enviaron un oficio al actual director General de Pemex, Octavio Romero Oropeza, para solicitarle formalmente que inicien las pláticas en torno a llegar a los acuerdos reparatorios para los casos Odebrecht y Agronitrogenados.

No obstante, tanto Lozoya como sus abogados insistieron en que esto no significa el reconocimiento de ninguna responsabilidad ni de haber cometido delito alguno.

“Si bien es de mi interés zanjar las diferencias no quiere decir que yo esté aceptando alguna culpa en un delito. Lo digo con todo respeto. Se trata de una supuesta reparación del daño”.

Y reclama encarcelamiento

En la audiencia de ayer los abogados de Lozoya Austin, Miguel Ontiveros Alonso y Alejandro Rojas Pruneda, se quejaron del encarcelamiento preventivo de su cliente por los dos procesos iniciados en su contra, pese a que aceptó colaborar con el Ministerio Público para denunciar casos de corrupción donde presuntamente estarían implicados personajes de alto nivel como el expresidente Enrique Peña Nieto.

Ontiveros Alonso recordó que su cliente aceptó regresar a México tras renunciar a su juicio de extradición. Desde España, Lozoya dirigió una carta al fiscal General, Alejandro Gertz Manero, donde se comprometió a colaborar con las autoridades, situación que ha hecho hasta la fecha.

Así sucedió: De la cena en el Hunan al fin de la colaboración con FGR: las últimas horas de Lozoya en libertad

“Pero ahora el distinguido señor Emilio Lozoya está privado de su libertad pese a esa confianza que manifestó en las autoridades y la justicia mexicana. Consideramos que no es la consecuencia adecuada para un testigo que está colaborando con el Estado en el esclarecimiento de hechos de gran trascendencia”, dijo el litigante.

La denuncia que el exdirector de Pemex interpuso en agosto de 2020 en contra de numerosos funcionarios sí ha dado resultados, según sus abogados. Recordaron que ya se encuentran judicializados casos en contra de dos exlegisladores (Jorge Luis Lavalle Maury y Ricardo Anaya), y se espera que la Fiscalía proceda en contra de otros implicados, entre los cuales figura el exsecretario de Hacienda, Luis Videgaray.

Lo que sigue: semanas claves

Con la resolución tomada ayer por el juez Artemio Zúñiga, el exdirector de Pemex ya acumula dos medidas cautelares de prisión preventiva dictadas en su contra por los casos Odebrecht y Agronitrogenados. Lo que aún falta es que dichos procesos avancen hacia un juicio oral o hacia una posible salida alterna.

Como ya se había informado, en el caso de Odebrecht el juez le dio un periodo extra de un mes a los abogados de la defensa – que vence el 3 de diciembre – para preparar las pruebas en favor de su cliente. 

Lo que se prevé, porque la FGR lo adelantó, es que apenas concluya este periodo se solicite al juez audiencia para presentar la acusación formal en contra del exfuncionario.

La revelación de dichas pruebas será la última oportunidad que tendrán Lozoya y sus abogados para llegar a un acuerdo con sus contrapartes. De lo contrario, el caso avanza hacia un eventual juicio a realizarse en 2022.

Y por lo que respecta al tema de Agronitrogenados el periodo de definición vence el 19 de noviembre. Los abogados de Lozoya han referido su intención de buscar a Pemex para cubrir todo el daño, y con ello que el caso quede cancelado. En ese contexto se espera una nueva audiencia de este caso en la última semana de este mes.

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El boom del sotol, el licor perseguido en México y la polémica de su producción en Texas

Forma parte de la identidad de Chihuahua, Coahuila y Durango y es también un destilado con un mercado en expansión.
16 de julio, 2022
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“En mi pueblo acostumbran a decir: ‘Vamos a hacer la mañana’. Y lo primero que hacen al levantarse es tomar una copa de sotol”.

Jesús Miguel Olivas, profesor e investigador de la Facultad de Ciencias Agrícolas de la Universidad Autónoma de Chihuahua, habla del único destilado mexicano que no se hace a partir de un maguey o agave, de una bebida que, aunque ancestral, es para muchos una gran desconocida.

El sotol integra la historia y el paisaje cultural de Chihuahua, Coahuila y Durango, los tres estados del norte de México en los que se produce.

“Forma parte de nuestra identidad. Está presente en corridos, en la poesía, en la literatura. Es un legado de esta región”, le dice a BBC Mundo Ricardo Pico, vicepresidente del Consejo Certificador del Sotol. Por ello, está protegido con una denominación de origen.

Dasylirion en el Parque Nacional Big Bend, parte del desierto chihuahuense, en en suroeste de Texas.

Getty Images
El sotol es el único destilado mexicano que no se elabora a partir de un maguey o agave.

Y es, además, un mercado en expansión. “Comercialmente hablando, es lo que era el mezcal hace 12 años”, asegura Pico, comparándolo con el espirituoso mexicano cuya producción ha aumentado en ese periodo de los 500.000 a los 6,5 millones de litros al año. Aunque no hay cifras oficiales, los entrevistados para este artículo concuerdan en que hay un boom del sotol.

Ahora, hay quien ve ambos aspectos del sotol —la identidad que representa y su potencial comercial— amenazados.

Y es que también se ha empezado a hacer del otro lado de la frontera, en Estados Unidos.

La polémica sobre quién tiene derecho a elaborarla está servida.

Conocimiento ancestral

La palabra sotol proviene del vocablo náhuatl tzotollin, que significa el dulce de la cabeza.

La bebida conocida con ese nombre se elabora con distintas especies del género Dasylirion, una planta nativa deldesierto chihuahuense que resiste las extremas temperaturas —hasta mínimas de -14°C en invierno y 42°C en verano— de ese ecosistema semiárido que abarca la zona norte de México y el suroeste de Estados Unidos.

Mapa de las zonas en las que crece la planta del sotol

BBC

Ya en tiempos prehispánicos, las comunidades originarias de ese vasto territorio se servían de ella, principalmente para alimentarse.

“Asaban el corazón, conocido como piña, y hacían una especie de pastas que se podían almacenar. Eran una buena fuente de carbohidratos”, le dice a BBC Mundo Jeffrey Keeling, profesor de biología y gestión de recursos naturales de la Facultad de Agricultura y Ciencias Naturales de la Universidad de Alpine, Texas.

Los rarámuri o tarahumaras, quienes le siguen llamando sereque, la usaban también para hacer utensilios —no por nada en inglés se conoce también como desert spoon, cuchara del desierto—, canastas, zapatos y artesanías, o con fines medicinales, por sus propiedades antibióticas.

La planta del sotol, del género Dasylirion.

Getty Images
La planta del sotol tiene aspecto de palma.
Detalle de las flores de una planta de sotol.

Getty Images
Detalle de las flores de una planta de sotol.

Y elaboraban con ella un brebaje fermentado, similar al pulque que se hace con agave en otras zonas de México, de muy baja graduación, para usos ceremoniales ya desde hace 800 años, apunta el experto.

La destilación llegaría después, cuando los españoles trajeron consigo la técnica en el siglo XVI, y la bebida se empezó a parecer a la que se conoce actualmente.

Fermentación y destilado

Han pasado siglos desde aquello, pero el proceso de elaboración no ha variado mucho en décadas y su producción hoy sigue siendo mayoritariamente artesanal y en algunos casos semiindustrial, señala Pico.

Antes que nada, hay que cortar la planta, que crece de forma silvestre.

Hombre corta la cabeza de una planta de sotol.

Ángel Valdez
Son las cabezas de la planta, también llamadas piñas, las que se llevan a la vinata.

Aunque Olivas lidera un proyecto de la Facultad de Ciencias Agrícolas de la Universidad Autónoma de Chihuahua, que nació en 1996, centrado en la domesticación de la especie, con el objetivo de que en un futuro pueda haber plantaciones y la producción sea sostenible.

“Si no nos aseguramos de establecer plantaciones, es muy probable que si sigue creciendo el interés en la bebida, a mediano plazo nos veamos en problemas para tener materia prima”, le dice a BBC Mundo.

Una vez cortado el tallo o piña, ya en la vinata o destilería se cuece en rudimentarios hornos construidos a ras de suelo.

Las piñas cocinadas se someten a un proceso de molienda para reducirlas a trozos pequeños, a los que luego se les añade agua para que inicie la fermentación.

Piñas o cabezas de la planta de sotol en un horno rudimentario construido a ras de suelo.

Ángel Valdez

Finalmente, el doble destilado permite obtener una bebida con un volumen alcohólico del 45%.

“Tiene cosas en común con las producciones tradicionales de otros destilados, como el ‘perlado’, una técnica basada en la observación para calcular la graduación etílica, pero también muchísimas diferencias”, le dice a BBC Mundo Faridy Bujaidar, antropóloga especializada en bebidas espirituosas del norte de México.

“El tequila, el mezcal y el sotol, cada uno tiene su trayecto histórico, sus sabores y aromas particulares. Son conocimientos regionales muy focalizados“, añade.

La mayor disimilitud es quizá el volumen de producción. Ya comentamos cuánto mezcal se genera al año en el país, una cifra que palidece frente a la del tequila: 350 millones de litros en 2021, según el Consejo Regulador del Tequila.

Mientras, la entidad homóloga del sotol estima que de este se producen anualmente 500.000 litros, cerca del 80% en Chihuahua y el resto a partes iguales en Coahuila y Durango.

“A los ojos del consumidor somos una bebida emergente, aunque sea ancestral”, dice su presidente, Efraín Maldonado.

El Consejo calcula que en México hay unos 40 productores tradicionales.

Décadas de persecución

Este panorama es la herencia de la persecución que sufrieron los sotoleros durante décadas, apunta Pico, vicepresidente del Consejo Regulador del Sotol.

Se debió a una combinación de factores, explica, entre ellas la influencia de la prohibición de los destilados a principios del siglo pasado en el estado aledaño de Sonora y la Ley Seca vigente de 1920 a 1933 al otro lado de la frontera, en Estados Unidos, además de una “corriente de pensamiento conservador en México según la cual el alcohol corrompía la sociedad”.

“Aunque no hubiera una ley per se en el país que prohibiera la actividad sotolera, la policía conocida como ‘la acordada’ llegaba a las comunidades, para en teoría checar que se cumplían las normas ambientales y sanitarias, y les confiscaba el equipo a los vinateros o los llevaban presos“, cuenta.

Hombre cortando un Dasylirion.

Ángel Valdez
Las plantas a partir de las cuales se hace el sotol se encuentran en estado silvestre.

Eduardo Arrieta, “Don Lalo”, maestro sotolero de cuarta generación del municipio de Aldama, Chihuahua, conoce bien la historia.

En parte porque se la contó su abuelo, quien se llamaba igual que él, y en parte porque la vivió en carne propia.

“Mi abuelo empezó en el sotol muy joven, en 1920, cuando andaba en la Revolución con Pancho Villa”, le dice a BBC Mundo.

‘Quítame esa vinata’, le dijo Pancho Villa un día que pasó por allí a caballo, pero mi abuelo no hizo caso, así que cuando volvió lo agarraron, lo ataron y le dieron con un sable. Según ellos esa era la ley aquí antes”, cuenta.

Cuando mataron al “centauro del norte” en 1923, el abuelo de Don Lalo siguió destilando y le enseñó el oficio a su hijo, quien después haría lo propio con el suyo.

“A mí todavía me tocó esconderme cuando llegaron los de a caballo (la policía), para que no me hallaran y me llevaran. Nos destruían el alambique donde hacía uno el vino (sotol), lo balaceaban para que ya no sirviera”, recuerda.

Pico, del Consejo Regulador del Sotol, analiza aquello —que duró hasta finales del siglo pasado en ciertas zonas— con perspectiva.

“La persecución quizá actuó a nuestro favor porque, ¿quién sabe?, de otra manera quizá hubiéramos acabado ya con la planta”, dice. “O nos hubiéramos convertido en otro Tequila, Jalisco, con una industria completamente desarrollada y millonaria”.

Protección institucional

Para caminar en esa dirección y ordenar y proteger la producción del sotol en Chihuahua, Coahuila y Durango, se creó en 2002 la denominación de origen.

Destilando sotol en una vinata.

Ángel Valdez
La última fase de la elaboración del sotol es la destilación.

Una denominación de origen (D.O.) es un sello que certifica que un producto es originario de una zona geográfica particular, que en ella se llevan a cabo todas las fases de producción, y que a esto se deben la calidad y las características del mismo.

Una de las más famosas es la del champán, que dicta que solo se le puede llamar así al vino espumoso elaborado en la zona francesa de Champagne o la Champaña.

La D.O. del sotol está reconocida a nivel internacional por la Organización Mundial de la Protección Intelectual, en 2005 nació el Consejo Mexicano del Sotol y más recientemente, en 2017, el Consejo Certificador.

Hoy el producto se vende dentro y fuera de las fronteras mexicanas.

“El mejor mercado para el sotol en México está, curiosamente, allí donde se producen otros destilados, porque se valora ese tipo de producto: en Oaxaca, Jalisco, y, por supuesto, Ciudad de México“, informa Pico.

“En Estados Unidos se vende en Texas y California sobre todo, y existe un mercado emergente, en constante crecimiento, en Arizona, Nueva York, Colorado e Illinois“.

El problema que ven muchos en la industria del sotol en México es que EE.UU. está dejando de ser meramente consumidor y ha empezado a producir, aunque aún de forma muy focalizada, concretamente en Texas.

Y es que el sotol, a diferencia del tequila y el mezcal, no está reconocido como bebida distintiva de México por el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).

¿Quién tiene derecho a producir?

En enero, Sandro Canovas se plantó fuera de una destilería en Marfa, Texas, con un megáfono en la mano y gritó: “¡El sotol es mexicano! ¡Boicot a estos buitres culturales! No apoyen a los ladrones”.

Y repartió entre clientes y curiosos unos papeles en los que se leía: “Ten en cuenta que Marfa Spirit Co. opera a diario bajo estas premisas: a) apropiación cultural; b) el flagrante desprecio de la denominación de origen que pertenece a Chihuahua, Durango y Coahuila en México; c) ningún compromiso ni acciones o programas hacia la sostenibilidad en la producción de sus bebidas espirituosas”.

Dasylirion en el Parque Nacional Big Bend, parte del desierto chihuahuense, en en suroeste de Texas.

Getty Images
Dasylirion en el Parque Nacional Big Bend, parte del desierto chihuahuense, en en suroeste de Texas.

Fundado en 2021 por Morgan Weber, con una amplia experiencia en el sector de la restauración y al frente de bares especializados en licores mexicanos, Marfa Spirit Co. es una de las empresas que está produciendo destilado a partir de Dasylirion en Texas.

“Están robando patrimonio cultural, una de las tradiciones tangibles más viejas de la región del norte de México junto al adobe —él es adobero— y quitándoles el negocio a los maestros mexicanos que han hecho esto durante generaciones”, le dice a BBC Mundo el activista.

Cánovas empezó a alzar la voz sobre la cuestión en distintos eventos, hablando con sotoleros y otros miembros de la industria, tocó la puerta de las autoridades.

Pronto una confederación de productores mexicanos, el Grupo de Sotoleros El Potrero del Llano, publicó un comunicado condenando que varias destilerías texanas estuvieran usando la palabra “sotol” en sus productos.

Las autoridades chihuahuenses mantuvieron una serie de reuniones sobre la protección de la producción del sotol en el estado, a medida que la conversación llegaba a los ciudadanos.

Y en su edición del 17 de febrero el diario Hechos de Chihuahua publicó en portada este titular: “Sin respetar la denominación de origen, Texas produce sotol”.

Las piñas cocinadas se someten a un proceso de molienda

Ángel Valdez
Las piñas cocinadas se someten a un proceso de molienda.

Preguntado por la posición Consejo Regulador del Sotol sobre la cuestión, su presidente Efraín Maldonado es tajante:

“La norma denominación de origen es clara: a lo que se produzca en los tres territorios (Chihuahua, Coahuila y Durango) se puede le llamar sotol, a lo producido fuera no. Puede ser cualquier otro licor, destilado, pero no se le puede decir sotol“.

Weber, el dueño de Marfa Spirit Co., quien hizo equipo con Jacobo Jáquez, del veterano Sotol Don Celso, para elaborar su producto, se defiende haciendo referencia justamente a eso.

“La denominación de origen no dice nada sobre el uso de la planta para hacer una bebida”, le dice a BBC Mundo.

Sería una locura que, si tuvieras acceso a uvas, alguien te dijera que no puedes hacer vino espumoso. Lo puedes hacer. Otra cosa es que le puedas llamar champán. Y yo tengo acceso a las plantas de sotol”.

Por ello, aunque en las etiquetas viejas de sus botellas se leía Chihuahuan Desert Sotol, las más recientes dicen Far West Texas Desert Spirit, a lo que se le añade que está hecho en un 100% con sotol.

“Es importante honrar la tradición y nosotros no le llamamos sotol por respeto, le decimos licor del desierto. Pero las normas federales requieren que se incluyan los ingredientes en el etiquetado, así que tenemos que poner que viene de la planta sotol, como comúnmente se le llama”, explica.

“Nos critican mucho, que estamos violando la denominación de origen, cosa que no hacemos. Lo hacemos todo desde el respeto”, insiste.

Sin embargo, otras compañías les siguen llamando a sus destilados Texas sotol.

Shot de destilado reposado o añejo con dos pedazos de naranja.

Getty Images
Para hacer las variedades reposado y añejo se guarda el sotol en barricas de roble americano desde 4 hasta más de 12 meses.

Maldonado ve difícil que se deje de producir al otro lado de la frontera y cree que el futuro pasará por integrar a las destilerías estadounidenses en la industria ya existente.

“Quizá en algún momento, después de que las autoridades estatales y federales mexicanas puedan tocar base con las autoridades de Estados Unidos, y si encontramos un mecanismo que sea también benéfico para la industria de aquí, entonces a lo mejor nos podríamos sentar y negociarla“, añade.

Mientras, sigue trabajando en “ordenar” la industria, para que los sotoleros pequeños también puedan certificar su destilado y beneficiarse de la denominación de origen, y en unir fuerzas con las entidades de Coahuila y Durango.

“El mercado está creciendo y cada vez existe una mayor necesidad de que se difunda la tecnología para plantaciones”, dice el doctor Olivas.

“Y también que el público se entere de la calidad, el origen y lo que representa técnica, cultural, social y económicamente el sotol. Es importante que la gente sepa todo lo que hay detrás de una copita de sotol“, añadió durante el Festival del Agave, precisamente en Marfa.

La copa que, en su pueblo, toman temprano “para hacer la mañana”.


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