Freno a obras en río Tula no fue culpa de ambientalistas sino de Conagua: ASF
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Zedryk Raziel

Freno a obras en río Tula no fue culpa de ambientalistas sino de Conagua, afirma ASF

El reporte de la ASF pone énfasis en la responsabilidad que tenía la Conagua en obtener la anuencia de los grupos afectados para que aceptaran la ejecución de las obras.
Zedryk Raziel
19 de noviembre, 2021
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La Auditoría Superior de la Federación (ASF) responsabilizó a la Comisión Nacional del Agua (Conagua) de no haber difundido entre la población suficiente información sobre las obras de revestimiento y ampliación del río Tula como para obtener el consentimiento de las personas directamente afectadas, provocando así el rechazo comunitario al proyecto.

En su revisión de la Cuenta Pública 2017, el órgano fiscalizador señaló que, aunque desde mediados de ese año se adjudicaron contratos para efectuar en el río Tula las obras ordenadas por la Semarnat para ampliar su cauce, los trabajos de limpieza, desazolve, rectificación y revestimiento con concreto no pudieron efectuarse por las fallas en la manera como la Conagua comunicó los impactos del proyecto a la población.

La Conagua solamente publicó un extracto del proyecto en un periódico local.

Al momento de la revisión de la ASF, en febrero de 2018, los trabajos estaban absolutamente suspendidos, según se desprende de la auditoría de inversiones físicas 441-DE.

La ASF observó un posible daño al erario por 73.3 millones de pesos por los atrasos en las obras. A casi tres años, dichas observaciones siguen sin resolución, según el Sistema Público de Consultas de Auditoría.

Lee: Conagua reconoce que se envió a Tula agua en exceso; exculpa a funcionarios de las 14 muertes

“Se observó que los contratos de obra fueron suspendidos en varias ocasiones (…); dichas suspensiones se derivaron de problemas sociales, debido principalmente a que la entidad fiscalizada (la Conagua) no realizó la publicidad del proyecto a fin de evitar problemas con la población por la falta de información para obtener su anuencia, a fin de evitar atrasos en la ejecución de los trabajos necesarios para cumplir con el programa y los objetivos y metas del proyecto; cabe mencionar que, a la fecha de visita realizada conjuntamente entre personal de la Auditoria Superior de la Federación y la Comisión Nacional del Agua (febrero de 2018), los trabajos se encontraban suspendidos indefinidamente en todos los tramos, lo que ocasionará sobrecostos de las obras”, indicó la ASF.

Dicha auditoría contradice el informe interno elaborado por la Conagua sobre las causas del desbordamiento del río Tula del pasado 6 de septiembre, en el que el gobierno federal aseguró, simple y llanamente, que “se intentó ampliar la capacidad de conducción de este río, sin embargo, las obras no se realizaron debido a la oposición de grupos ambientalistas”

El reporte de la ASF pone énfasis en la responsabilidad que tenía la Conagua en obtener la anuencia de los grupos afectados para que aceptaran la ejecución de las obras.

“(El informe de la Conagua) es parte de que quieren evadir su responsabilidad, echarle la culpa a otra gente; eso ha sido una técnica del presidente desde que gobierno, aventar la responsabilidad para evadir la suya, es un sistema de este gobierno, obviamente aquí hacen exactamente lo mismo”, señala en entrevista Gerardo Castillo, integrante del Comité de Participación Ciudadana en Defensa del Río Tula, movimiento ambientalista que frenó en 2017 el proyecto.

Instrucción ignorada

Las obras en el río Tula fueron ordenadas por la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) para ampliar su cauce a fin de que fuese capaz de drenar 571 metros cúbicos por segundo, ante la futura entrada en operación del Túnel Emisor Oriente (TEO). 

De manera natural, el río sólo tiene capacidad de carga de 250 m3/s, por lo que es incapaz de dar cauce a las emisiones enviadas por la Ciudad de México a través del TEO y el Emisor Central.

La Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) del proyecto “Obras y acciones de protección contra inundaciones sobre el río Tula ante la descarga del Túnel Emisor Oriente”, promovida por la Conagua en 2016, establece que, previo a la entrada en operación del TEO, se debían revestir de concreto 12 kilómetros del río y rectificar otros 7 kilómetros. 

Entérate: Conagua y Sacmex descargaron e inundaron con aguas negras a Tula; se planeó así para salvar al Valle de México

Para llevar a cabo estas obras, era necesario el cambio de uso de suelo en 9 hectáreas de vegetación del Bosque de Galería, con lo que se talarían 3 mil 631 árboles ahuehuetes de 27 metros de altura y se impactaría la fauna local.

La Semarnat autorizó la obra en enero de 2017, ordenando a la Conagua implementar medidas de mitigación de los daños ambientales, que incluían reforestar, instalar viveros y reubicar especies de flora y fauna.

Pero las obras nunca se llevaron a cabo. Para la ASF, la Conagua falló en comunicar a la población cuál sería el alcance del impacto ambiental, así como las labores de mitigación del mismo.

“Previamente al inicio de las obras (la Conagua) no realizó el levantamiento del número de árboles a talar en los cinco tramos en los que se divide el proyecto, por ello no consideró las actividades de reforestación indicadas (…); todo esto ocasionó atrasos en la ejecución de las obras, ya que la población vecina al proyecto desconocía los efectos sobre el medio ambiente que podían causarse con la ejecución de las obras públicas y las obras necesarias para preservar o restituir en forma equivalente las condiciones ambientales cuando éstas pudieren deteriorarse; dichas circunstancias fueron las que detonaron que la población detuviera los trabajos y la entidad fiscalizada formalizara suspensiones parciales”, subrayó la ASF.

Fue hasta abril de 2018, tras las observaciones del ente fiscalizador, que la Conagua instruyó informar a la población sobre los impactos del proyecto, pero, para entonces, la oposición de grupos ambientalistas de Tula había cobrado más fuerza.

“En respuesta a la presentación de resultados finales del 11 de abril de 2018 formalizada con el acta núm. 002/CP2017, la entidad fiscalizada (…) instruyó al personal a su cargo para que se realice la publicidad necesaria de los proyectos a su cargo, dirigida a la población vecina directamente afectada, a fin de evitar problemas relacionados con la falta de información y cumplir con el programa, objetivos y metas del proyecto en el tiempo especificado”, señaló la auditoría.

La parálisis de la obra y el rechazo comunitario al proyecto persistieron con el cambio de administración federal. 

El actual gobierno obradorista informó en noviembre de 2019 que se trabajaba en un “nuevo proyecto del río Tula” en conjunto con la UNAM, que implicaba hacer más estudios hidrológicos, simulaciones y una “estrategia de información social y ambiental para evitar los problemas que se tuvieron en el pasado”.

Nada de esto ocurrió. La actual administración no sólo no retomó los trabajos recomendados para el río Tula, sino que, aún en ausencia de ellos, decidió poner en operación el TEO un mes después, en diciembre de 2019.

Buscan salvar su “pulmón natural”

Gerardo Castillo, ambientalista y dirigente de la Cámara Nacional de Comercio, Servicios y Turismo (Canaco) en Tula, explica que la intención de proteger el río era recuperar su función purificadora en el municipio, que fue definido por el gobierno federal como una zona excesivamente contaminada.

En entrevista, el defensor sostiene que, además, el río Tula es la principal fuente de recarga del acuífero del Valle del Mezquital, de acuerdo con la propia Conagua.

“Básicamente somos la zona más contaminada, entonces obviamente el río Tula es el principal pulmón que tenemos aquí y el que nos ayuda a mitigar un poco esa contaminación; en época de estiaje, en marzo-abril, que son las épocas en que todo está seco, se aprecia perfectamente lo verde que está la zona del río, o sea, sigue dándole permeabilidad a toda esa zona para precisamente mantener todo esto verde”, afirma.

“Es importantísimo para nuestra zona el río, es un ecosistema vivo, imagínate, nos iban a quitar nuestro principal pulmón. Y, sobre todo, en el estudio de los acuíferos de la Conagua se dice muy claramente que el principal aportante a la recarga del acuífero es el río Tula, entonces imagínate qué iba a pasar en algunos años al revestirlo (con concreto) y volverlo un canal conductor de aguas negras”.

Castillo considera injusto que la Ciudad de México envíe sus desechos a Tula, en lugar de tratar sus aguas negras y reutilizarlas.

“¿Y por qué tenemos que pagar la culpa de un problema no resuelto en la Ciudad de México? Ellos están en un círculo vicioso: están extrayendo al máximo el agua de sus acuíferos, por eso tienen que importarla del Estado de México, no la tratan y la avientan a Tula totalmente contaminada, o sea, no están recargando sus acuíferos y obviamente no están reutilizando el agua, y la ciudad se sigue hundiendo”, expone.

 

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Cómo es vivir con crometofobia, el inusual miedo extremo a gastar dinero

No es tan visible como otras fobias. Puede ser difícil de detectar porque las personas suelen ocultarlo y como no tiene una "definición clínica", no se le presta mucha atención.
28 de octubre, 2021
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Gastar dinero, en teoría, debería ser una fuente de satisfacción. Básicamente porque si lo gastas, es porque tienes dinero para gastar, ¿no?

Esta historia no es tan sencilla como parece. Están, por ejemplo, las personas que gastan compulsivamente y lo pasan muy mal cuando no pueden pagar las cuentas.

O los que han tenido una vida de carencias y cuando tienen la posibilidad de gastar, se restringen hasta en las cosas más básicas por miedo -consciente o inconsciente- a caer en la pobreza otra vez.

Otros son devorados por su propia codicia y prefieren llevarse el dinero a la tumba.

La lista de razones asociadas al temor a gastar dinero es muy larga.

Pero cuando esta conducta comienza a interferir en el desarrollo normal de la vida, es probable que se trate de una poco común condición llamada crometofobia.

La crometofobia es el miedo extremo a gastar dinero.

El concepto tiene un uso más bien informal, dado que no es un desorden mental reconocido médicamente por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en su Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE).

Sin embargo, la publicación contempla algunas categorías donde la crometofobia podría eventualmente encontrar un espacio (pese a no estar incluida como tal).

Una ansiedad excesiva

Se trata de las “fobias específicas”, definidas por la publicación como “el miedo o ansiedad marcados y excesivos que ocurren constantemente al exponerse o anticiparse a la exposición a uno o más objetos o situaciones específicas (por ejemplo, proximidad a ciertos animales, vuelo, alturas, espacios cerrados, visión de sangre o lesiones) que está fuera de proporción con el peligro real”.

Mujer mira por una ventana

Getty Images
La crometofobia podría ser considerada dentro de las “fobias específicas” que define la OMS. Sin embargo, la comunidad científica no la ha incorporado.

Los síntomas, agrega el texto, deben persistir por varios meses y ser lo suficientemente graves como para causar “un deterioro significativo en las relaciones personales, familiares, sociales, educativas, laborales o en otras áreas importantes del funcionamiento”.

Terapeutas especializados en tratar pacientes que tienen serios problemas con el manejo del dinero, afirman que, independientemente de la definición clínica, es un hecho que algunas personas desarrollan un miedo desproporcionado a gastar dinero.

Se puede discutir si es clínicamente una fobia o no, pero la angustia que experimentan estas personas afecta varias dimensiones de su vida.

“Aferrarse al dinero”

“Hay muchos temas emocionales que están ligados a gastar dinero”, le dice a BBC Mundo Khara Croswaite, terapeuta financiera estadounidense y autora de libros sobre psicología y emprendimiento.

“En mi consulta veo personas que quieren aferrarse a su dinero”, apunta.

“El miedo a gastar dinero es algo que perturba tu vida diaria”, advierte. Puede llevar a las personas a desarrollar conductas como no pagar las cuentas o no querer usar la tarjeta de crédito”.

Persona con dinero en el bolsillo

Getty Images

Una persona con miedo a gastar dinero no solo puede experimentar ansiedad, depresión, o pensamientos suicidas, agrega, sino que también desarrolla problemas en sus relaciones sociales.

Algunos se sienten avergonzados por sus deudas y prefieren aislarse, o descartan cualquier gasto, incluso los más elementales, lo que los lleva a evitar reuniones sociales y a no hacer actividades que disfruta.

Suele afectar el sueño, la salud y el estado de ánimo. Y dependiendo de la gravedad, puede provocar diferentes trastornos de ansiedad.

Es una espiral de pensamientos negativos“, dice Croswaite.

Vivir con una fobia específica grave puede derivar en el abuso de drogas o alcohol y, en los casos más extremos, al suicidio.

“Estaba aterrorizada por el dinero”

“Estaba aterrorizada por el dinero”, cuenta Kelly Reeves en un blog dedicado a temas de emprendimiento y desarrollo personal.

Constantemente revisaba su cuenta bancaria por miedo a lo que podría encontrar.

Y si tenía dinero en efectivo en su cartera, también se obsesionaba con comprobar constantemente que estaba ahí.

Al mismo tiempo, no soportaba hablar de dinero o escuchar a otras personas hablar de dinero.

Las cosas se pusieron aún más complicadas cuando pagar por cualquier cosa le provocaba ansiedad, incluso si era algo realmente necesario, como ponerle gasolina al auto.

Como tampoco pagaba sus deudas porque le provocaba miedo gastar dinero, fue cayendo en un foso cada vez más profundo.

Reeves cuenta que llegó a un punto en que tuvo que reconocer que lo que le estaba ocurriendo no era normal.

Entonces decidió acudir a una terapia que, según su testimonio, le ayudó a enfrentar sus temores.

Y aunque aún tiene deudas, está en una posición mucho mejor que en el pasado.

“Estoy pagando mis cuentas con gratitud”, escribe.

“Bastante raro”

Una fobia específica a gastar dinero “es algo bastante raro”, dice Elizabeth Sterbenz, terapeuta financiera en Los Ángeles, California.

Ojo con signo de dinero

lucapierro
Puede ser que la aversión a gastar dinero no se trate de una fobia.

Probablemente se puede presentar asociada a otros desórdenes de ansiedad, explica, o en conjunto con otras fobias.

“Por eso es importante descubrir si realmente estamos frente a un caso de fobia al dinero o si hay otra cosa detrás, algo más profundo”, señala Sterbenz en diálogo con BBC Mundo.

“Podría desarrollarse cuando ha existido un incidente traumático que la persona puede o no puede recordar”, agrega.

Síntomas

A nivel fisiológico, la persona que padece aversión a gastar dinero puede experimentar síntomas como dificultad para respirar, taquicardia, incremento de la presión arterial, sudoración, náuseas, dolor muscular o diarrea, cuando se enfrenta a la situación.

Desde la perspectiva cognitiva, suele desarrollar creencias negativas o ideas irracionales respecto al dinero y se siente impotente de controlarlos.

Mujer asustada con dinero

Getty Images

Y desde el punto de vista conductual, la persona tiende a evitar el estímulo fóbico (en este caso el dinero) de todas las maneras posibles.

Este tipo de síntomas se repiten en los distintos tipos de fobia con mayor o menor intensidad.

Causas

Si se considera la crometofobia como un desorden dentro de las denominadas fobias específicas, las causas pueden ser muy variadas.

Según lo describe la Clínica Mayo, un centro médico y académico estadounidense sin fines de lucro, en su página web, las causas de fobias específicas pueden incluir:

  • Experiencias negativas. Muchas fobias aparecen como consecuencia de una experiencia negativa o un ataque de pánico relacionado con un objeto o una situación específicos.
  • Genética y medio ambiente. Puede haber una vinculación entre la fobia específica y la fobia o la ansiedad de los padres de la persona, lo que podría deberse a factores genéticos o a una conducta aprendida.
  • Función cerebral. Los cambios en la actividad cerebral también pueden desempeñar un rol en el desarrollo de fobias específicas.

Tratamiento

Aunque hay varias alternativas para tratar las fobias, es bastante común el uso de la terapia cognitivo-conductual.

Algunas de las herramientas que se usan para enfrentar el problema son la “terapia de exposición” (donde el paciente es expuesto al estímulo), asociada con técnicas de relajación y técnicas cognitivas para abordar las creencias e ideas irracionales.

“En la terapia de exposición es necesario desarrollar tolerancia a la angustia que provoca gastar dinero”, dice Khara Croswaite.

Terapia

Getty Images
La fobia al dinero requiere terapia cuando afecta el desarrollo normal de la vida.

Eso se puede lograr, explica, poniéndose inicialmente metas pequeñas como, por ejemplo, gastar US$1 en el supermercado. Luego, por ejemplo, gastar US$50 en un regalo para alguien especial.

Y así, paso a paso, avanzar al primer pago de la tarjeta de crédito.

“Se trata de una repetición para confrontar el miedo con el apoyo de un profesional del área de salud mental”, señala la especialista.

Por otro lado, muchas fobias están relacionadas con las narrativas que construimos en torno al objeto o la situación que nos afecta, explica Elizabeth Sterbenz.

Influyen mucho “las historias que nos contamos a nosotros mismos” y que ni siquiera nos damos cuenta.

Podemos convencernos de que somos ineptos para manejar el dinero, aunque eso no sea así.

Cada terapeuta tiene su manera de abordar el tema. El punto es que si el miedo excesivo a gastar dinero afecta la vida normal de una persona, es conveniente que busque un especialista.


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