Sí existió una partida secreta, pero no surgió en el sexenio de Salinas
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Sí existió una 'partida secreta', pero no surgió en el sexenio de Carlos Salinas

La partida secreta surgió en 1917 y se eliminó de la constitución en 2021, tras una iniciativa del nuevo titular de la UIF.
19 de noviembre, 2021
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En redes sociales se difunde una publicación que afirma que el expresidente Carlos Salinas de Gortari creó la partida secreta –recursos del presupuesto federal que los presidentes podían utilizar a discreción– y que esta fue eliminada por iniciativa de Pablo Gómez, el nuevo titular de la Unidad de Investigación Financiera (UIF).

Si bien es cierto que Gómez presentó desde la Cámara de Diputados una iniciativa para terminar con la partida secreta, en realidad no se creó durante el sexenio de Carlos Salinas, sino que su historia data de 1917.

“Pablo Gómez como legislador presentó la iniciativa de reforma para eliminar la partida secreta creada por Carlos Salinas y que su hermano Raúl Salinas se robó y depositó en bancos suizos”, dice la publicación, que se difunde en el marco del nombramiento de Gómez como titular de la UIF.

Lee más: “No manejaré ninguna partida secreta, no me comparen con Salinas de Gortari”: AMLO

Una de las publicaciones con esta información sacada de contexto se ha compartido 583 veces en Facebook desde el 14 de noviembre. 

¿Cuándo comenzó la partida secreta?

La propia iniciativa presentada por Pablo Gómez, y que está disponible en el portal de la Cámara de Diputados, hace un recuento histórico de la partida secreta, basado en información de un libro suyo. 

Según el texto presentado el 20 de noviembre de 2018, la partida secreta se introdujo a la Constitución el 14 de enero de 1917 “sin discusión y por unanimidad de 150 diputados”

Venustiano Carranza, señala Gómez, no pretendía promover el uso de partidas secretas, sino que buscaba regularlas para que fueran producto de una prescripción legal y su ejercicio se hiciera bajo control del Presidente de la República.

Entérate: Caída del sistema en 1988 fue por ‘un amasiato entre el PAN y Salinas de Gortari’: Bartlett

El texto, que se mantuvo vigente hasta el 18 de mayo de 2021, decía textualmente que “no podrá haber otras partidas secretas, fuera de las que se consideren necesarias, con ese carácter, en el mismo presupuesto; las que emplearán los secretarios por acuerdo escrito del Presidente de la República”.

En entrevista con Animal Político, Margarita Palomino, investigadora del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, explica que este monto surgió por la necesidad de otorgar recursos de forma inmediata para atender situaciones imprevistas, como los desastres naturales. 

La partida secreta cambió de nombre durante el siglo XX, pero durante el sexenio de Miguel de la Madrid, se volvió a incluir el nombre de partida secreta en el Presupuesto de Egresos de la Federación.

La siguiente tabla, con datos de Pablo Gómez, muestra los montos ejercidos como parte de la partida secreta durante parte del gobierno de Miguel de la Madrid y Salinas. 

El periodista Sergio Aguayo documentó también los montos utilizados por la partida secreta. Según su análisis, publicado el 19 de agosto de 1987 en el periódico Reforma, tan solo durante los sexenios de Miguel de la Madrid, Salinas y parte del de Ernesto Zedillo fueron 1,341 millones de dólares por este rubro.

Según el análisis de Gómez, los presidentes debían comprobar en qué se gastaron los recursos: “Los presidentes que ejercieron la partida secreta y las partidas que le antecedieron, al dejar de justificar los gastos realizados cometieron una infracción de carácter político al dejar de observar la Carta Magna, pero probablemente también cometieron un delito federal”.

La polémica de Raúl Salinas

De acuerdo con Margarita Palomino, si bien la partida secreta existe desde 1917, cobró notoriedad cuando se empezó a investigar en qué se usaron estos recursos durante el gobierno de Carlos Salinas. 

“Durante el gobierno de Salinas de Gortari se autorizó el ejercicio de la partida secreta a su hermano, Raúl Salinas. Pero la Constitución es muy clara, cuando estaba vigente señalaba que estaba a disposición con la firma del presidente y del secretario de Estado, y su hermano no lo era”, detalla. 

“Cuando llega Ernesto Zedillo al poder se inicia toda la investigación y se identifica un ejercicio de recursos indebido porque se ejerció la partida secreta, pero no fue la con firma del Presidente y un secretario de Estado sino del titular de la Conasupo”, añade la especialista. 

Los presidentes siguientes, Vicente Fox, Felipe Calderón, Enrique Peña Nieto y Andrés Manuel López Obrador, decidieron no utilizar este recurso, hasta que durante el gobierno de este último se decidió eliminarlo formalmente. 

En conclusión: Si bien es cierto que el presidente Carlos Salinas de Gortari utilizó millones de la partida secreta, este apartado del presupuesto no se creó durante su gobierno, sino que data de 1917, y llegó a su fin en mayo de 2021.

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Elecciones en Venezuela: qué hace diferentes a las ‘megaelecciones’ de este domingo

Hoy vuelve la oposición mayoritaria a unas elecciones en Venezuela. Esta vez, más que la permanencia de Maduro en el poder, los resultados revelarán cómo será que Venezuela se dirija -y quién va a liderar el camino- hacia una transición política.
21 de noviembre, 2021
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La competencia, tras años de boicot opositor, vuelve al campo electoral en Venezuela.

En las “megaelecciones” de este domingo se eligen 3.082 cargos: 23 gobernaciones, 335 alcaldías y cientos de escaños en consejos locales.

3.082 elecciones en las que el chavismo se enfrentará a un amplio sector de la oposición que, en su mayoría, no reconoció el sistema electoral en las presidenciales de 2018 ni en las legislativas de 2020.

Esta vez habrá, además, observación imparcial de los comicios. Y un interés internacional por si el gobierno de Nicolás Maduro puede garantizar la competencia democrática.

“Este domingo le vamos a dar buenas noticias al mundo”, dijo el presidente venezolano.

Los venezolanos irán a las urnas en un momento raro para el país: tras décadas de profunda polarización, la política ha dejado de ser una de las principales preocupaciones de la gente y la dolarización de facto y la apertura económica han permitido mitigar la crisis, activar la producción y aliviar, parcialmente, las necesidades urgentes.

A la apatía se añade que un quinto de los 21 millones de venezolanos registrados para votar no podrán hacerlo por estar en el extranjero, a donde han viajado huyendo de la crisis. Por eso una de las claves de estas regionales y municipales es si se superará, y por cuánto, el magro 30% de participación de las legislativas del año pasado, en las que el chavismo ganó sin competencia real.

Y este domingo, aunque participa la oposición, lo más probable es que el chavismo vuelva a imponerse.

“Está claro que, por la abstención y por los desniveles en la contienda, la primera fuerza política del país será el chavismo”, dice la consultora política Colette Capriles. “Pero por eso estas elecciones servirán más como una suerte de primarias, una medición de fuerzas, dentro de cada bando”.

Tanto el chavismo como la oposición llegan divididos, afectados por una serie de inhabilitaciones, intervenciones y proscripciones que para muchos no garantizan un proceso auténticamente democrático. En ambos lados hay decenas de candidaturas frustradas por fallos judiciales.

Sin embargo, la renovación en mayo de los rectores en el Consejo Nacional Electoral (CNE), algunos compromisos establecidos en el proceso de negociación en México y la observación electoral internacional dan, para algunos, la noción de que una transición democrática está naciendo tímidamente.

“Tenemos que reconstruir nuestras instituciones”, dice Enrique Márquez, político opositor y ahora rector del CNE, ente que regula los comicios y llevaba años formado por miembros nombrados por el chavismo.

“Pero para eso tenemos que ir poco a poco, como quien remodela una casa, parte por parte (…) Ahora al menos podemos decir con absoluta certeza que en el ámbito electoral, tras varias auditorías y procesos de tecnificación, tendremos otra vez una votación segura, protegida y secreta”, añade el funcionario.

Elecciones en Venezuela

EPA

En qué son diferentes estas elecciones

Las elecciones contarán con la observación de una misión de la Unión Europea, otra de Naciones Unidas y una del Centro Carter, una organización especializada en procesos electorales.

Desde las legislativas de 2015, en las que ganó la oposición por amplio margen, la observación de entes neutrales internacionales se fue reduciendo hasta desaparecer.

Si en 2020 estas comisiones electorales justificaron su ausencia por “falta de condiciones democráticas”, argumento esgrimido por la oposición, ahora, al menos en principio, se mostraron medianamente satisfechas.

A pesar de que decenas de políticos están inhabilitados, proscritos o incluso presos, la renovación del CNE ha sido un desarrollo inédito en décadas.

Elecciones en Venezuela

EPA

Desde 2006, la presidenta del CNE fue Tibisay Lucena, hoy ministra en el gabinete de Maduro, y la representatividad de los rectores fue siempre cuestionada por la oposición, que solo contaba con uno de cinco representantes en el ente electoral.

“Las sanciones de Estados Unidos obligaron al gobierno a ceder en varios ámbitos, y esta renovación del CNE es uno de ellos”, dice Luis Vicente León, analista y encuestador.

Hoy la oposición cuenta con dos de los cinco rectores del CNE, una diferencia que, según Márquez, se ha traducido en que, entre otras garantías, “tendremos sólidos sistemas de acreditación de testigos”.

El dilema de la oposición

La otra gran diferencia de estas elecciones con las anteriores es que la oposición, que desde 2018 no reconoce a Maduro como presidente, volvió al juego electoral.

No es la misma oposición de antes -hay nuevos partidos y nuevos candidatos- ni es toda la oposición, porque aún existen agrupaciones que llaman a la abstención, como el ala de Voluntad Popular que lidera Juan Guaidó, quien asegura que “las regionales y las municipales no son la solución a los conflictos”.

Aún así, el antichavismo este domingo tendrá por quién votar, si es que se anima.

Nicolas Maduro

EPA

“En la oposición al chavismo hasta ahora tuvo más fuerza la rama que prometía una insurrección o un cambio abrupto de gobierno, pero ahora esa disponibilidad de apoyo instantáneo al cambio repentino parece haberse desinflado”, dice Colette Capriles.

El sufrimiento personal ha sido tan grande que ha obligado a la gente a cortar sus lazos con la política y eso, aunque afecta los mecanismos de solidaridad, a su vez permite cierta renovación de la estructura partidaria de la oposición”, explica.

Esta vez, la oposición no promete el fin del gobierno de Maduro ni basa su causa en la indignación contra el chavismo. “Que nadie venga con aires triunfalistas”, decía en su cierre de campaña Gustavo Duque, candidato opositor a la alcaldía de Caracas.

Los expertos ven las elecciones como un referendo sobre el ala radical de la oposición que lidera Gauidó, considerado por decenas de países como el presidente interino de Venezuela y cuyo liderazgo está cada vez más cuestionado.

“La oposición que participa busca asentarse como la verdadera oposición, la que realmente puede generar cambios al país”, dice Luis Vicente León.

Henrique Capriles

EPA
Aunque no es candidato ni la cara de la oposición, Henrique Capriles ha sido uno de los impulsores relevantes de la vuelta a elecciones de la oposición.

Pero, al tiempo, se mantiene escéptico: “El problema es que los que participan no lograron unirse, irán divididos en dos o tres alianzas muy diversas, y eso impedirá tener un mapa claro de las fuerzas opositoras tras las elecciones”.

En el tarjetón electrónico habrá casi 40 partidos. De oposición hay cuatro fuerzas distintas que, dependiendo de sus resultados, reclamarán más o menos protagonismo.

Esto será clave para el liderazgo de Guaidó, para el proceso de negociación con Maduro en México, que debe reanudarse en enero, y para las venideras elecciones (las presidenciales serán en 2024 y existe la posibilidad, si bien remota, de que se active un referendo revocatorio en 2022).

Venezuela intenta entrar en una transición política en medio de la ya iniciada transición económica. Parece claro que la primera, si es que se da, será mucho más lenta que la segunda.


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