84% de programas sociales de Gobierno de AMLO, ineficientes: GESOC
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
Cuartoscuro

84% de los programas sociales de Gobierno de AMLO son ineficientes, a pesar de recibir 621 mil mdp

El Índice de Desempeño de los Programas Públicos Federales de 2021 destaca que de 96 programas sociales analizados, solo 15 tuvieron un desempeño óptimo.
Cuartoscuro
3 de noviembre, 2021
Comparte

Por segundo año consecutivo, la mayoría de los programas sociales del Gobierno de López Obrador tuvieron en 2020 un bajo desempeño y algunos de ellos operaron también en condiciones de opacidad. 

Así lo revela el Índice de Desempeño de los Programas Públicos Federales 2021 (INDEP) elaborado por la organización Agencia para el Desarrollo (GESOC), en el que destaca que de 96 programas sociales analizados, solo 15 tuvieron un desempeño óptimo, mientras que los 81 restantes, el 84%, no estuvieron en condiciones de resolver el problema público para el que fueron creados, a pesar de que en 2020 recibieron más de 621 mil millones de pesos de presupuesto.

Entre los programas con un escaso desempeño hay algunos de los considerados ‘estrella’ en la presente administración, como Sembrando Vida, el programa de reforestación con el que el Gobierno actual ha dicho que busca combatir los efectos del cambio climático en México. Otros con bajo rendimiento son el de Becas para personas con discapacidad, y el programa de Universidades para el Bienestar Benito Juárez. Por el contrario, el programa de Pensión para Adultos Mayores está entre los que mejor rendimiento han tenido. 

Te puede interesar: Programas sociales de AMLO en Centroamérica: en dos años no llegan a la mitad de beneficios prometidos

Alfredo Elizondo, coordinador general de GESOC, dijo a Animal Político que este es el segundo año consecutivo en el que la mayoría de los programas sociales del ejecutivo federal obtienen resultados negativos, y explicó que las causas de ese mal desempeño están directamente relacionadas a que durante 2020 sufrieron importantes recortes presupuestales. 

Por ejemplo, en 2020, el programa de Becas para Personas con Discapacidad sufrió un recorte de 3 mil 903 millones de pesos. Mientras que programas como el de Bienestar Integral de los Pueblos Indígenas, o el programa para la Productividad y competitividad Industrial, de la Secretaría de Economía, sufrieron ajustes presupuestales por arriba del 90%, en relación a lo que se les había aprobado inicialmente en 2020.  

“Cuando tienes un recorte de esa magnitud, es muy complicado que un programa social pueda mantener una operación aceptable”, subrayó Elizondo. 

Además de programas ineficientes, el INDEP también detectó en su análisis dos programas especialmente opacos en 2020 que incluyó en la ‘Caja Negra del Gasto Social Federal’, pues no reportaron su población beneficiaria en la base de datos de programas y acciones federales de desarrollo social de la Secretaría de Hacienda, ni en solicitudes de información. 

Se trata de la Beca Universal para Estudiantes de Educación Media Superior Benito Juárez y del programa de Desarrollo y Vinculación de la Investigación Científica y Tecnológica, a cargo de la SADER. Entre ambos acumularon más de 30 mil millones de presupuesto en 2020. 

Esta cifra de dos programas incluidos en la ‘Caja Negra’ supone una mejoría en relación al estudio que GESOC hizo en 2019, cuando diez programas se ubicaron en esa misma ‘Caja Negra’. Sin embargo, Alfredo Elizondo expuso a este medio que “la gran diferencia es la cantidad de recursos que se les asignaron a esos programas opacos en uno y otro año”. 

“En 2019, diez programas opacos tenían alrededor de 4 mil 200 millones de pesos de presupuesto. Mientras que un año después, en 2020, dos programas opacos concentraron hasta 33 mil millones de pesos. Por lo que, en términos de presupuesto, sí hubo una gran diferencia”, recalcó. 

En su análisis, GESOC advierte que, a pesar de que 81 de los 96 programas sociales analizados presentaron un desempeño escaso o mejorable, o problemas de opacidad, el Gobierno de López Obrador propuso en el proyecto de Egresos de la Federación 2022 que 61 de esos programas continúen y que además dispongan de un presupuesto de otros 677 mil 236 millones de pesos. 

Por ejemplo, para el programa Beca Universal para Estudiantes de Educación Media Superior Benito Juárez, uno de los dos incluidos en la ‘Caja Negra’, el Ejecutivo propone que para el próximo año disponga de 34 mil 999 millones de pesos, es decir, 4% más que el presupuesto aprobado en este 2021. 

Ante los niveles de opacidad que presenta dicho programa, el coordinador general de GESOC expuso que pidieron a los legisladores de la Cámara de Diputados que no aprueben el incremento de su presupuesto cuando tenga lugar a finales de este año la discusión y aprobación del paquete de egresos 2022. Al contrario, les pidieron que endurezcan las medidas de transparencia y de rendición de cuentas para este programa específico.

Por otra parte, la investigación de GESOC arroja que en 2020, durante el inicio de la contingencia sanitaria por la Covid 19, el 68% del presupuesto de los programas sociales federales se destinó a programas opacos o con desempeño limitado. 

Pensión para adultos, entre los mejores clasificados

Ahora bien, ¿cómo se elaboró el Índice de Desempeño de los Programas Públicos Federales (INDEP) 2021? 

Este índice refleja en una escala de 0 a 100 el nivel de desempeño de los programas sociales, el cual se entiende como su capacidad para resolver el problema público que atiende. Y para su la elaboración se analizaron tres variables.

La primera es la calidad del diseño de cada programa social, es decir, que tan orientado está a las necesidades de la ciudadanía y a las prioridades nacionales. 

La segunda es la capacidad para cumplir metas, esto es, cuál es su grado de cumplimiento para resolver los problemas públicos. 

Y la tercera es la cobertura para atender a la población potencialmente beneficiaria; o sea, a cuántas personas llegan.

A partir de este análisis, GESOC determinó que solo 7 de 96 programas estudiados tienen un nivel de desempeño óptimo. Es decir, que son programas sociales que sí están contribuyendo de forma significativa a resolver el problema público que les dio origen, porque cuentan con una alta calidad de diseño, tienen una amplia cobertura, y presentan un avance significativo en su cumplimiento de metas. 

Entre los programas con un desempeño óptimo está el de Pensión para el Bienestar de las Personas Adultas Mayores, de la Secretaría de Bienestar, con una valoración de 89.7 puntos de 100. También está el de Becas de Posgrado y apoyos a la calidad, del Conacyt, con 96.2 puntos; y el programa de Investigación científica, desarrollo e innovación, también del Conacyt, con 94.5 puntos. 

Para estos programas con resultados positivos, GESOC recomendó a los legisladores que “blinden” sus presupuestos de cara a 2022. Por el momento, en el proyecto de egresos del próximo año el Ejecutivo solicitó para estos programas más de 283 mil millones de pesos, casi un 19% más que este año. 

En cuanto a los programas con alto potencial de desempeño, el INDEP incluye a 8 de 96 analizados. Se trata de programas sociales que no cuentan con el presupuesto suficiente para cubrir de forma significativa a su población potencialmente beneficiaria, por lo que la recomendación de GESOC a los diputados fue “priorizar” incrementos presupuestarios para dichos programas. 

Entre estos se encuentran Producción para el Bienestar, de la SADER, con 85 puntos; o el programa de Bienestar Comunitario, de la Secretaría de Salud, con 78.9 puntos. 

Lee más: Falso que el 70% reciba ayuda de programas: los dichos engañosos de AMLO sobre la medición de pobreza

Los peores clasificados

Por otra parte, el INDEP incluye 54 programas de 96 que presentan un nivel de desempeño escaso, debido a que presentan bajos niveles de cobertura de atención a población potencialmente beneficiaria, y valores bajos, o avances mediocres, en cuanto al cumplimiento de sus metas. 

Sembrando Vida, de la Secretaría de Bienestar, con una calificación de 35.1 puntos sobre 100, o el programa de Universidades para el Bienestar Benito Juárez, de la SEP, con 24 puntos, son algunos de los que peor desempeño tuvieron. 

Para el próximo 2022, GESOC recomendó a los legisladores que no aprueben ningún incremento a estos programas, sin antes hacer “una revisión integral” de los mismos. 

Y por último, el INDEP incluyó otros 23 programas en la categoría de programas que reflejan la dispersión programática y presupuestal de la política social. Se trata de programas que presentan un bajo nivel de cobertura y que no están en condiciones de resolver el problema público que les dio origen, a pesar de que cuentan con una buena calidad de diseño y reportan buenos avances en su cumplimiento. 

En esta categoría están, por ejemplo, las becas para personas con discapacidad permanente, con 55 puntos de 100; o el programa IMSS Bienestar, con 71 puntos. 

Para esta categoría, GESOC recomendó no aprobar tampoco incrementos presupuestales sin antes hacer una revisión integral.

Aquí puedes consultar el INDEP 2021 de GESOC.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal

Chernóbil: por qué la central nuclear siguió funcionando tras el accidente y cuándo dejará de ser radiactiva

Desde 1986 hasta hoy miles de operarios han trabajado en la planta y se han vivido momentos tensos, como un incendio o el derrumbe parcial de la estructura de contención.
26 de abril, 2022
Comparte

Chernóbil ha vivido recientemente sus momentos más tensos desde el desastre de 1986.

Las tropas rusas tomaron la planta y sus alrededores a finales de febrero, en el inicio de la invasión a Ucrania, y las ucranianas recuperaron el territorio un mes después.

Estos acontecimientos han puesto de nuevo el foco de atención en la central donde se produjo la peor catástrofe nuclear de la historia.

La fuga masiva de materiales radioactivos en el accidente del 26 de abril de 1986 causó 56 muertes directas y al menos otras 4,000 entre trabajadores y residentes locales, según estimaciones del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA) y la Organización Mundial de la Salud (OMS).

También dejó prácticamente inhabitable un radio de 30 kilómetros en torno a Prípiat, la ciudad que alberga la planta unos 100 kilómetros al norte de Kiev. Es la llamada zona de exclusión.

Radiación en Chernóbil en 2019

BBC

Los sucesos de 1986, que en su momento ocultó la Unión Soviética, se documentaron ampliamente en años posteriores y han llegado al gran público en diversos formatos, desde informes hasta libros o la exitosa miniserie de HBO de 2019.

Sin embargo, la historia de Chernóbil después del accidente es menos conocida.

La reciente invasión del ejército ruso puso de relevancia algo que muchos ignoraban: la central nuclear no está sellada y clausurada, sino que sigue conectada a la red eléctrica y más de 2,000 operarios trabajan en ella con regularidad.

De hecho, tras el accidente de 1986 en el que explotó el reactor número 4, siguió produciendo electricidad durante casi una década y media con las tres unidades que quedaban.

Esto plantea algunas preguntas sobre Chernóbil después del desastre, en la actualidad en pleno conflicto entre Rusia y Ucrania, y su futuro.

¿Qué pasó en la planta en los años posteriores al accidente?

Una de las primeras fotos de Chernóbil tras el accidente de 1986

Getty Images
Chernóbil emitió 400 veces más sustancias radioactivas que la bomba de Hiroshima. Esta es una de las primeras fotos de la central tras el accidente de 1986.

Durante 14 años y 7 meses primero la URSS y luego Ucrania mantuvieron operativas las instalaciones para garantizar el suministro eléctrico de la región.

Esto preocupaba a los países cercanos, que temían un nuevo accidente en los reactores soviéticos RBMK-100, moderados con grafito, a los que se atribuían fallas de diseño.

De hecho en 1991 saltaron las alarmas cuando se incendió una turbina del reactor número 2, lo que llevó a clausurar la instalación, mientras el número 1 se cerró cinco años después, en 1996.

Tras años de negociaciones Ucrania se comprometió con los países del G7 a desactivar la central a cambio de 1,500 millones de euros en ayudas (unos US$1.650 millones) y el 12 de diciembre de 2000 el reactor número 3, el último en funcionamiento, se apagó definitivamente.

En cuanto al malogrado reactor 4, que tras el accidente dejó a la intemperie más de 200 toneladas de materiales radiactivos, en los meses posteriores del mismo 1986 se cubrió apresuradamente con un sarcófago de acero y hormigón para impedir fugas.

Los trabajadores de mantenimiento del primer sarcófago de Chernóbil

Getty Images
Los operarios de mantenimiento del primer sarcófago solo podían permanecer en sus puestos por tiempos cortos (a veces de solo unos minutos) debido a la alta radiación.

Pero era un caparazón provisional, construido apresuradamente para aguantar un máximo de 30 años. La radioactividad, nevadas, lluvias y vientos lo fueron deteriorando hasta el punto de que en 2013 se derrumbaron una de las paredes y parte de la cubierta.

En 2016, tras siete años de trabajos, se inauguró el conocido como NSC (siglas en inglés de “nuevo confinamiento seguro”), diseñado para contener los restos radioactivos durante un siglo.

NSC (nuevo confinamiento seguro) de Chernóbil

Getty Images
El proyecto del NSC (nuevo confinamiento seguro) costó más de 2.000 millones de euros

¿Cómo pudo seguir funcionando la central entre 1986 y 2000?

Hay que recordar que la planta de Chernóbil está en el epicentro de la zona de exclusión donde se prohibió toda actividad humana excepto trabajar en el lugar más peligroso: la central nuclear.

“Si bien la radiación era elevada para los estándares laborales actuales, permitía el trabajo normal de los operarios sin que esto fuera mortal para ellos”, explica a BBC Mundo el ingeniero nuclear argentino Aníbal Blanco, investigador de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y especializado en el accidente de Chernóbil.

Dos trabajadoras de la central de Chernóbil en 1996 pasan el control rutinario de radiación.

Getty Images

El experto puntualiza, sin embargo, que “según la normativa internacional vigente referida a la protección radiológica de los trabajadores del área nuclear, hoy no se permitiría el trabajo en esas condiciones“.

Los empleados de la central nuclear durante esos años permanecían en sus puestos en turnos limitados y medían constantemente su exposición a la radiación.

Ángela Merkel, entonces ministra de Medio ambiente de Alemania, visita la central de Chernóbil en 1996

Getty Images
Una imagen curiosa: Angela Merkel, entonces ministra de Medio Ambiente de Alemania, visita la central de Chernóbil en 1996. Tanto ella como los periodistas y operarios que la acompañan llevan el rostro y las manos al descubierto dentro de las instalaciones.

¿Qué ocurrió tras el cierre y qué trabajos se llevan a cabo en la central?

Aunque no produce electricidad desde el año 2000, Chernóbil no se ha podido desmantelar y requiere una gestión constante.

“Todas las personas que operan en la central nuclear de Chernóbil siguen trabajando para eliminar las consecuencias del desastre de 1986“, indica a BBC Mundo el diputado Ihor Kryvosheyev, presidente del comité para la reparación de daños del accidente de Chernóbil en el Parlamento de Ucrania.

Ihor Kryvosheyev, diputado ucraniano

Ihor Kryvosheyev
Debido a la guerra Ihor Kryvosheyev ha dejado temporalmente el Parlamento y se dedica a transportar suministros desde la frontera con Eslovaquia hasta Kiev y otras ciudades.

La central, afirma Kryvosheyev, “ahora tiene como objetivo garantizar la seguridad nuclear”, teniendo en cuenta que dentro del confinado reactor 4 se siguen produciendo reacciones de fisión por la concentración de elementos radiactivos.

En la planta hay registrados unos 2.400 empleados, desde científicos y técnicos hasta cocineros, médicos, personal de apoyo y miembros de la guardia nacional.

Los primeros llevan a cabo varias tareas imprescindibles, como la reubicación de combustibles atómicos o el mantenimiento del sarcófago y las instalaciones con residuos radiactivos.

trabajadores de Chernóbil en un ensayo de situaciones de emergencia en 2006

Getty Images
Los trabajadores de Chernóbil llevan a cabo frecuentes ensayos de situaciones de emergencia

Estos trabajos requieren un flujo constante de electricidad.

El temor a un corte eléctrico prolongado: ¿qué pasaría si esto sucediera?

Cuando las tropas rusas llegaron a la zona de Prípiat el 24 de febrero se produjo un corte eléctrico de varias horas que obligó a usar los generadores diésel de emergencia, sin que esto causara un grave peligro.

¿Qué pasaría, sin embargo, si por el conflicto u otro motivo la corriente se cortara durante varios días, o semanas?

Aníbal Blanco advierte de que “esto no debe suceder de ninguna manera en este tipo de instalaciones”.

“En el peor escenario -de pérdida total de energía por varios días- el agua de las piletas podría evaporarse, dejando al aire los elementos combustibles gastados (ECG)”, explica.

La exposición de tales materiales “elevaría la radiación ambiental y podría sobrecalentar los ECGs, que podrían fisurarse y emitir partículas radiactivas al ambiente”, apunta.

Interior de la central de chernóbil

Getty Images
La central se alimenta de la red eléctrica y cuenta con generadores diésel de emergencia

Kryvosheyev, por su parte, cree que el desastre podría ser mayor.

“Si se cortara la electricidad de forma prolongada, al no funcionar el sistema de ventilación del NSC del reactor 4 es probable que el polvo radiactivo supere el sarcófago y se propague más allá de la zona de exclusión, contaminando áreas limpias de Ucrania y Europa“.

¿Qué supuso la invasión y la estancia de las tropas rusas?

La llegada de las tropas rusas a finales de febrero causó un aumento fuerte y repentino de los niveles de radiación en la zona.

Esto generó temores a una posible fuga radiactiva por el impacto de algún proyectil o explosivo en la central.

Click here to see the BBC interactive

Sin embargo, no se debía a eso. El paso de las tropas y vehículos pesados en la primera etapa de la guerra levantó polvo en la zona de exclusión, cuyo suelo acumula material radiactivo.

“Ese polvo radiactivo en el ambiente hizo saltar las alarmas en los detectores. Luego, al estacionarse las tropas y vehículos, se desvaneció y los niveles de radiación bajaron a niveles previos”, afirma Blanco.

Cuando las tropas rusas tomaron Chernóbil se encontraban allí unos 200 operarios, que permanecieron 25 días retenidos en las instalaciones hasta recibir relevo el 20 de marzo.

También mantuvieron cautivos a 169 miembros de la Guardia Nacional ucraniana en las instalaciones de la central y después se los llevaron a Rusia como prisioneros, según autoridades de Kiev.

“Fueron tomados como rehenes y retenidos por la fuerza”, denuncia el diputado ucraniano.

Kryvosheyev acusa al ejército ruso de haber usado la zona de exclusión “como base militar, para almacenar explosivos y municiones”, algo que, considera, podría haber provocado un accidente nuclear con “terribles consecuencias para Europa y todo el planeta”.

Las autoridades rusas, por su parte, aseguraron que garantizaban el suministro eléctrico de la planta y señalaron a Ucrania como responsable de cualquier incidente que pudiera suceder allí.

En todo caso, el 1 de abril Ucrania confirmó que había vuelto a tomar el control de la planta.

Energoatom, la agencia estatal de energía nuclear de Ucrania, afirmó que los soldados rusos estuvieron expuestos a “dosis significativas” de radiación durante su estancia de más de un mes.

Una habitación llena de desechos en Chernóbil

BBC
Yogita Limaye, de BBC, fue una de los pocos periodistas que entraron a la planta tras recuperarla las tropas de Ucrania. Esta foto, incluida en su crónica, muestra cómo quedó una de las habitaciones donde los soldados rusos mantuvieron cautivos a miembros de la Guardia Nacional ucraniana.

Décadas de actividad

La central será desmantelada completamente en torno a 2064. ¿Por qué tanto tiempo?

Aníbal Blanco argumenta que las tareas de desmantelamiento “son extremadamente complejas y requieren de una planificación cuidadosa”.

“A la construcción del sarcófago del reactor 4 y el mantenimiento de los lugares donde se depositaron los residuos radiactivos y los combustibles gastados de las unidades 1 a 3 se suma el traspaso de esos combustibles usados y luego el desmantelamiento progresivo de las 3 unidades y de los sitios ya no utilizados”.

El nuevo confinamiento seguro de Chernóbil

Getty Images

Kryvosheyev, por su parte, asegura que el año 2064 “solo es una fecha de referencia“.

“Nuestros científicos han creado un plan con los pasos a implementar hasta ese año y nuestro estado está dispuesto a financiar e implementar esas medidas”.

En todo caso, sentencia, “el problema de Chernóbil llegó para quedarse durante milenios“.


Recuerda que puedes recibir notificaciones de BBC News Mundo. Descarga la última versión de nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=zCY05LVIK6Y

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.