Simpatizantes de AMLO llenan el Zócalo; de estados llegaron con ayuda de políticos
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Ethan Murillo

Simpatizantes de AMLO llenan el Zócalo; de estados llegaron con ayuda de líderes políticos

López Obrador decía desde el template que estaba seguro de que cada uno de los asistentes había llegado al Zócalo “por su propio pie y por convicción”.
Ethan Murillo
2 de diciembre, 2021
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El presidente Andrés Manuel López Obrador suele decir que está “en su agua” en los lugares donde se siente como en su casa. Ayer el Zócalo volvió a ser su lugar seguro: una plaza desbordante, jubilosa y devota.

“Como en los mejores tiempos, nos volvemos a concentrar en este Zócalo democrático”, dijo nada más al comenzar su discurso en un nuevo informe para celebrar, ahora, los tres años del inicio de su mandato.

En un día en el que se publicaron encuestas contradictorias en diarios nacionales sobre la aprobación de su gobierno, nada mejor que presentarse ante un Zócalo repleto.

A él llegaron personas de varios estados a mostrar su apoyo al presidente, al que siempre han seguido, en quien confían, según sus propias palabras. Cientos llegaron con la ayuda de líderes políticos que les facilitaron el transporte en autobús y les convidaron tortas, pizzas, aguas y refrescos.

Lee: AMLO en el Zócalo: Sus dichos falsos sobre militares, transparencia y fracking

Vinieron de municipios del Estado de México, Jalisco, Guanajuato, San Luis Potosí, Tamaulipas, Veracruz, Oaxaca, Tabasco, Chiapas y también de la Ciudad de México. Recorrieron largas horas por tierra y aguantaron otras tantas bajo el sol.

Estacionaron decenas de camiones y vans en las calles de Balderas, en 20 de Noviembre, en Eje Central, en Artículo 123, en Bucareli. A varios simpatizantes les dieron banderines, gorras, chalecos y chamarras, para uniformarlos con las insignias de grupos y líderes políticos que, mirando a la próxima elección, recurrieron a la movilización de las bases para hacerse ver, para arrogarse el apoyo al presidente, para sacar raja política, como se decía antes, “en la época neoliberal” qué tanto crítica el presidente.

López Obrador decía desde el template que estaba seguro de que cada uno de los asistentes había llegado al Zócalo “por su propio pie y por convicción”.

Hubo, por supuesto, quien llegó así, llamado por la tradición, como Lauda Pelcastre, de 60 años, que trajo puesta todo el tiempo una máscara de López Obrador, y era como ver al presidente hablar a través del cuerpo de una militante.

–¿Cómo ve el gobierno de AMLO a estas alturas?

–Yo lo veo excelente –respondió el rostro de López Obrador–, porque son 36 años o más de retraso, y lo único que él ha hecho es avanzar, en su presidencia está haciendo 12 años en 6 años. Es admirable.

–¿No hay una sola cosa que se le pueda criticar?

–Es un ser humano y puede tener errores, pero han sido mayores sus aciertos –afirmó el rostro del presidente–. Es grandioso, es maravilloso, es muy querido, es un gran político, el único que he visto que se preocupa por los pobres.

Su evento de mitad de sexenio, fue aprovechado como una plataforma, un mitin de grupos y facciones.

Al amparo de las consignas a favor del presidente, las huestes enaltecían los nombres de sus líderes. Hubo simpatizantes con banderas de los “Comités de Defensa de la 4T”, que impulsa Mario Delgado, dirigente de Morena. Hubo integrantes de la organización Que Siga la Democracia A.C., vinculada al gobernador de Chiapas, Rutilio Escandón. Hubo veracruzanos con gorras, playeras y cubrebocas que decían: “Unidos todos con Cuitláhuac García y AMLO”. Hubo mexiquenses pertenecientes a la organización de Carmen de la Rosa, hija del alcalde de Nezahualcóyotl, Hugo de la Rosa, encaminada a sucederlo en ese cargo. Francisco Chiguil, alcalde de la Gustavo A. Madero por tercera ocasión, mandó a gente con lonas gigantes con su nombre y su foto. También hubo banderas del Frente Popular Francisco Villa, de Iztapalapa, así como del Partido del Trabajo (PT).

Fueron movilizados grupos de comerciantes capitalinos de la Merced y de la Alameda Central, que operan bajo mandos de dos diferentes alcaldías: la Venustiano Carranza y la Cuauhtémoc, mostrando que, a pesar del cambio de signos en el gobierno local, el control político de esas bases lo tiene Morena.

El Zócalo también atestiguó la reaparición del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), que hacía tiempo no mostraba su músculo en actos políticos; cientos de miembros de las secciones 9, 17, 36 y 51 abarrotaron desde mediodía la parte frontal del escenario, la más privilegiada.

Con la plaza llena de huestes, como en sus tiempos de candidato, López Obrador asumió la lógica del mitin. Puso a sus espaldas, al canciller Marcelo Ebrard y a la secretaria de Energía, Rocío Nahle, así como a la jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum. Si bien esta última no forma parte del gabinete, los tres funcionarios tienen en común haber sido “destapados” por el mandatario para sucederlo. Los tres, también, fueron los más aplaudidos por sus porras cuando se mencionaron sus nombres durante las presentaciones en el Zócalo.

En esta medida de fuerzas de popularidad y arrastre no estuvo, notoriamente, Ricardo Monreal, líder del Senado y otro aspirante a la candidatura presidencial, quien pretextó tener actividades legislativas para ausentarse del evento presidencial.

Con este acomodo simbólico de presencias y ausencias, casi al final de su discurso de hora y quince minutos, López Obrador envió un mensaje en el que pidió a los aspirantes no dar bandazos y ser leales.

“Los publicistas del periodo neoliberal, además de la risa fingida, el peinado engominado y la falsedad de la imagen, siempre recomiendan a los candidatos y gobernantes correrse al centro, es decir, quedar bien con todos. Pues no, eso es un error. El noble oficio de la política exige autenticidad y definiciones. Ser de izquierda es anclarnos en nuestros ideales y principios, no desdibujarnos, no zigzaguear. Si somos auténticos, si hablamos con la verdad y nos pronunciamos por los pobres y por la justicia, mantendremos identidad”, dijo el presidente.

Cuando terminó su discurso, y comenzó la retirada de las bases, se quedó andando por la plaza ya oscurecida, como errático, un hombre que estaba caracterizado como Miguel Hidalgo, personaje histórico llamado por López Obrador “el cura bueno” e insignia de una de las “cuatro transformaciones” de México, según la retórica oficial.

El hombre, que en realidad se llama José Luis Bojórquez y participó en el movimiento estudiantil del 68, cargaba un estandarte que mostraba, no a la Virgen María, sino la frase: “Abolir la corrupción”.

Él cree que es la revolución pendiente.

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'Mutar hasta extinguirse': el extraño curso de la variante delta de COVID que desconcierta a científicos en Japón

Tras vivir la peor ola de coronavirus en verano, los casos en Japón se han desplomado de forma desconcertante. Genetistas nipones manejan la teoría de que la variante delta podría estar autoextinguiéndose en este país.
25 de noviembre, 2021
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El pasado mes de agosto Japón se encontraba en medio de la quinta y mayor ola de coronavirus desde que comenzó la pandemia. Llegó a registrar más de 20 mil casos diarios.

Aquel rebrote estaba impulsado en gran medida por la variante delta que arrasó por el mundo entero y que por su alta transmisibilidad acabó reemplazando a otras mutaciones del patógeno.

Pero aquel mes fue también un punto de inflexión para el país asiático.

Desde entonces los casos se han desplomado a un ritmo vertiginoso y hoy, mientras varios países con porcentaje de vacunación similar combaten una nueva ola de contagios, Japón respira tranquilo y este martes 23 de noviembre registró poco más de 100 nuevas infecciones.

Y según un grupo de científicos, una explicación que toma fuerza en esta desconcertante caída de casos es que la variante delta podría estar, literalmente, “autodestruyéndose”.

¿Es esto posible? ¿Podría repetirse en otros lugares del mundo?

Múltiples causas

Varias hipótesis pueden estar detrás de esta repentina caída de casos e incidencia de la variante delta.

Más del 75% de residentes ya fueron vacunados en Japón y las medidas de distanciamiento social y el uso extendido de mascarillas son seguidos a rajatabla por la población, reportan medios nacionales.

Vacunación en Japón.

Getty Images

Pero otros países reúnen condiciones similares y registran muchos más casos diarios.

En España, por un ejemplo, un 80% de residentes ya recibió la vacunación completa y las mascarillas siguen utilizándose en espacios cerrados.

Y este martes, pese a tener una tercera parte de la población de Japón, registró casi 7.000 casos diarios.

Es este tipo de comparaciones la que ha llevado a que científicos japoneses, basándose en observaciones genéticas, manejen la hipótesis de la “autoextinción” de la variante delta.

“La variante delta en Japón era muy contagiosa y desplazó a otras variantes. Pero al acumularse las mutaciones, creemos que se volvió un virus defectuoso incapaz de replicarse“, dijo el genetista Ituro Inoue, del Instituto Nacional de Genética en Japón, al periódico The Japan Times.

“Considerando que los casos no han aumentado, creemos que en algún momento durante esas mutaciones el virus se dirigió directamente hacia su extinción natural“, agregó Inoue.

La teoría de Inoue arroja algo de luz sobre la desaparición tan repentina de la variante delta en Japón que sorprende a muchos.

Sobre todo teniendo en cuenta que recientemente muchos países occidentales, con vacunaciones avanzadas, han tenido que retomar estrictas medidas de confinamiento.

Restaurante lleno en Japón.

Getty Images

Pero Japón parece ser un caso peculiar en que los casos de coronavirus se desploman en caída libre a pesar de que trenes y restaurantes están llenos desde que acabó el último estado de emergencia el pasado octubre.

Proceso habitual

Que distintas variantes de un virus desaparezcan es algo que lleva sucediendo desde el comienzo de la pandemia.

“Sucede todo el tiempo en virus de animales y humanos. Recordemos que las variantes alfa, beta y gamma han sido mayoritariamente reemplazadas por las variantes delta”, contextualiza para BBC Mundo el virólogo Julian Tang, de la Universidad de Leicester en Reino Unido.

“Esto es realmente una cuestión de aptitud viral en cualquier anfitrión. Quizás hay algo en la inmunidad de la población japonesa que ha cambiado la forma en que el virus se comporta allí. El tiempo dirá si pasará también en otro país“, agrega Tang.

Estudios previos han probado que en Asia hay más personas que tienen una enzima de defensa llamada APOBEC3A y que ataca a distintos virus, incluido el coronavirus que causa la covid-19, en comparación con los habitantes de otras regiones como África y Europa.

De este modo, investigadores del Instituto Nacional de Genética y la Universidad Niigata estudiaron si esa enzima podía inhibir la actividad del coronavirus.

El equipo comparó datos de diversidad genética de las variantes delta y alfa en muestras clínicas infectadas en Japón entre junio y octubre.

Durante el estudio, observaron que las mutaciones del virus parecieron detenerse repentinamente en medio de su desarrollo evolutivo, se volvieron defectuosas e impidieron la replicación del virus.

Evolución de casos en Japón.

BBC

“Encontraron mutaciones en la proteína nsp14, que tiene que ver con la reparación de defectos de replicación. Si hay más mutaciones de lo normal en esta proteína, estas pueden inactivarla o hacerla ineficiente, lo que puede originar una debacle en el patógeno”, explica el profesor José Manuel Bautista, catedrático de bioquímica y biología molecular de la Universidad Complutense de Madrid en España.

A pesar de que Bautista cree que la caída abrupta de casos se debe también a factores como la vacunación masiva y las medidas de distanciamiento, le llama la atención el pronunciamiento de la curva de contagios.

“Lo normal es que baje poco a poco si la gente se aísla, porque los ya infectados siguen notificándose días más tarde. Es bastante dramática y exagerada la caída de casos y apunta a que la teoría de la autodestrucción es posible”, añade el académico.

A pesar de la sorprendente caída de casos en Japón, los científicos guardan cautela y evitan hacer diagnósticos sobre lo que pueda pasar en el futuro.

La pandemia está en constante evolución y ha demostrado que, a pesar de vacunaciones y medidas de contención, el mundo todavía no está a salvo de nuevos rebrotes.


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