'El bosque es el corazón de Ixtlán': la historia de la comunidad que los cuida
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Foto: Carmen Pacheco.

"El bosque es el corazón de Ixtlán": la historia de la comunidad que aprovecha y cuida sus bosques

En la Sierra Norte de Oaxaca, al sur de México, comunidades indígenas han sido pioneras y vanguardistas en el manejo forestal sustentable. Entre esas comunidades está Ixtlán de Juárez.
Foto: Carmen Pacheco.
Por Rocío Flores/ Mongabay
5 de diciembre, 2021
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Los jóvenes y niños de la comunidad indígena de Ixtlán de Juárez, en la Sierra Norte de Oaxaca, tienen el reto de cuidar, fortalecer y mantener la herencia de sus mayores: el sentido de la vida comunal, una herramienta que les ha permitido realizar un aprovechamiento sustentable de las 19 mil 310 hectáreas de bosques que tienen en su territorio, al sur de México.

Ixtlán de Juárez ha sido vanguardista cuando se habla de aprovechamiento sustentable de los bosques. A mediados de los ochenta, esta comunidad zapoteca se unió a otras de la Sierra Norte de Oaxaca para exigir al Estado mexicano que ya no entregara concesiones forestales a empresas privadas.

Entérate: México: la sombra de la minería acecha el futuro de los bosques comunitarios

Las comunidades recuperaron la gestión de los bosques que se encontraban en sus tierras y desarrollaron lo que hoy se conoce como manejo forestal comunitario, una forma de aprovechamiento sustentable del bosque que ha sido reconocida a nivel internacional.

Ixtlán de Juárez también fue una de las primeras comunidades en México que recibió una certificación de la Forest Stewardship Council (FSC), organismo no gubernamental dedicado a verificar que los trabajos de silvicultura realmente cumplan con los lineamientos ambientales y sociales.

Ixtlán de Juárez

Los bosques de la comunidad de Ixtlán de Juárez se encuentran en la Sierra Norte de Oaxaca. Foto: Carmen Pacheco.

A principios de noviembre, comuneras y comuneros de Ixtlán de Juárez se reunieron en las instalaciones de su Centro Ecoturístico para celebrar que hace 20 años obtuvieron la certificación FSC y que, desde entonces, la mantienen. También hicieron una evaluación del camino recorrido. Ahí estuvieron personas de todas las edades: aquellos que ya llevan tiempo en el trabajo forestal comunitario y algunos que aún no nacían cuando sus abuelos y padres lucharon por recuperar el manejo de su bosque.

Todos coincidieron en que los logros obtenidos son de todos, de la comunidad, pues la toma de decisiones siempre se hace en la Asamblea, el máximo órgano de representación.

Las autoridades municipales y expresidentes de bienes comunales de Ixtlán de Juárez destacan que en estas dos décadas la participación comunitaria, así como la incorporación de las nuevas generaciones han sido fundamentales para la continuidad de los trabajos de conservación del bosque.

Es por eso que Pedro Vidal García, quien fue presidente del Comisariado de Bienes Comunales de 1998 a 1999, y Leopoldo Santiago Juárez, actual presidente municipal de esta comunidad, mencionan que una de las tareas de Ixtlán de Juárez, sobre todo ante un escenario de cambio climático, es seguir fortaleciendo el sentido comunitario del manejo y cuidado del bosque.

Ixtlán de Juárez_Oaxaca

Bosque de Ixtlán, al fondo un ejemplo del corte en franjas que se realiza como parte del manejo forestal. Foto: Carmen Pacheco.

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Empresas comunitarias que nacen del bosque

Los comuneros de Ixtlán de Juárez tienen la responsabilidad común de conservar 12 390 hectáreas de bosque templado y 6921 de bosque mesófilo, también conocido como bosque de niebla y considerado como uno de los ecosistemas más amenazados por el cambio climático.

Del total de su territorio, la comunidad ocupa 7354 hectáreas para la producción de madera de pino y encino. El resto, más de 11 mil hectáreas, se destina a la conservación y aprovechamiento restringido.

En 1988, cinco años después de que la comunidad comenzó la lucha por recuperar el manejo de su bosque, que estuvo concesionado a la empresa Fábricas de Papel Tuxtepec (Fapatux), los comuneros de Ixtlán de Juárez crearon una de las primeras empresas forestales comunitarias del país: la Unidad Forestal Agropecuaria y de Servicios de Ixtlán.

Casi diez años después, en 1997, los comuneros buscaron darle un valor agregado a la madera que producían, por lo que instalaron un taller de carpintería para elaborar puertas y mesas, recuerda Mauro Hernández Aquino, comunero y gerente general de la empresa Productora Comunal de Muebles Ixtlán Oaxaca SPR de RI.

En la actualidad, Ixtlán de Juárez no solo conserva sus bosques. El trabajo forestal ha permitido formar nueve empresas comunitarias y crear 250 empleos. Además de producir madera y fabricar muebles, la comunidad también cuenta con una Tienda Comunitaria Ixtleca, con la purificadora de agua Cántaros de Ixtlán, una gasolinera y un área de servicios turísticos llamada Ecoturixtlán.

El biólogo y consultor en temas forestales Salvador Anta Fonseca considera que si se habla de manejo forestal comunitario, Ixtlán de Juárez es una de las comunidades líderes en el país, al igual que Nuevo San Juan Paranguricutiro, en Michoacán, y aquellas que se encuentran en el municipio de Pueblo Nuevo, en Durango.

El liderazgo de Ixtlán, señala Anta Fonseca, es porque ha logrado diversificar sus empresas comunitarias y, sobre todo, porque mantiene una fuerte gobernanza a nivel comunitario.

Para poder administrar sus empresas comunitarias, por ejemplo, Ixtlán de Juárez creó un consejo consultivo, comisiones asesoras y consejos de administración en el que participan los mismos comuneros.

“Ha sido un privilegio para nosotros estar al frente, como representantes de la comunidad, y darnos cuenta de que todas las empresas que tenemos han salido del bosque, es el que nos ha dado todo, por eso nuestro amor por él”, comenta Joel García, expresidente del comisariado.

La clave está en la comunalidad

Leopoldo Nicolás Santiago Pérez, actual presidente municipal y quien se encarga de realizar todos aquellos trámites o gestiones en beneficio de un total de 8385 habitantes que integran la comunidad de Ixtlán de Juárez, destaca que uno de los retos para la continuidad es mantener la interacción comunitaria. “Cada vez más percibo, desde mi estancia en la presidencia municipal, que la comunalidad es clave”, subraya.

La comunalidad es una forma de vivir, sentir y pensar el mundo desde la comunidad, no desde la individualidad. En la comunalidad, la toma de decisiones o el consenso en la asamblea es fundamental. Otro elemento vital es el “tequio”, expresión que en esta región del país se utiliza para nombrar al  trabajo colectivo que todos deben dar en beneficio de la propia comunidad, una especie de tributo laboral no remunerado económicamente.

Esa comunalidad también está presente en el manejo forestal. Todas aquellas decisiones sobre el aprovechamiento y cuidado del bosque se toman en asamblea.

Los niños aprenden este mensaje en la vida diaria, al asistir a las asambleas acompañando a los mayores o en la organización de las fiestas. Cuando cumplen la mayoría de edad, 18 años, tienen la obligación de cooperar con el tequio; también deben cumplir con las aportaciones económicas, cuando se requiera, y participar en los recorridos al bosque para conocer los límites con las comunidades vecinas, así como las brechas, las áreas de aprovechamiento y las de conservación. Algunos de ellos, dice Vidal García, han decidido así su profesión.

Alfonso Arguelles, representante de la FSC en México, resalta que “la mayoría de las comunidades entran en crisis cuando la siguiente generación no asimila el modelo de manejo forestal y lo trastoca”. Pero, en el caso de Ixtlán de Juárez, esto no ha sido así: “Tienen una gran gobernanza y han logrado incorporar a los jóvenes en el manejo forestal”.

Lee el reportaje completo en Mongabay

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Reforma fiscal en Colombia: tres claves para entender la histórica alza de impuestos a los más ricos y al petróleo

Esta semana se aprobó en el Congreso colombiano la reforma tributaria con la que Gustavo Petro busca mantener la estabilidad económica y cumplir sus ambiciosas promesas sociales. Te explicamos sus principales ejes.
5 de noviembre, 2022
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Al día siguiente de tomar el poder en Colombia, el gobierno de Gustavo Petro presentó una de las reformas tributarias más ambiciosas de la historia del país.

Este jueves, casi tres meses después, esa reforma fue aprobada por las dos cámaras del Congreso. Aunque sufrió modificaciones impulsadas por la oposición, el grueso de la reforma quedó intacto.

El ministro de Hacienda, José Antonio Ocampo, dijo tras la votación que la ley ayudará a “erradicar el hambre, reducir la pobreza y la desigualdad, al igual que los privilegios de unos pocos, y avanzar frente a la inequidad, una promesa fundamental del gobierno”.

Colombia es uno de los países que menos impuestos recauda entre las economías medias y grandes de América Latina: el Estado ingresa por esta vía un 13% del PIB, mientras el promedio es 16%.

En campaña, Petro propuso una reforma que recaudara 50 billones de pesos (unos 10 mil millones de dólares) adicionales para el Estado, pero el 8 de agosto se presentó una que buscaba recoger la mitad, un 1.8% del PIB.

Finalmente se aprobó una reforma que —de 2023 en adelante— dará 20 billones adicionales al Estado (4 mil millones de dólares), un 1.2% del PIB de más que ayudará a cerrar el enorme déficit fiscal —de 6%— que genera preocupaciones en los mercados internacionales y está detrás, entre otras cosas, de la reciente devaluación del peso colombiano.

Los críticos alegan que la reforma frenará el crecimiento económico y el consumo, y afectará a la inversión extranjera. La oposición logró que se retiraran los impuestos a las iglesias y a las pensiones altas. También consiguió matizar los tributos a los alimentos ultraprocesados.

Ocampo, no obstante, aseguró que esta es la reforma “más liberal de la historia, pero también la más consensuada“.

La próxima semana se espera que el Congreso concilie los textos surgidos de los debates en el Senado y la Cámara de Representantes, y que el presidente sancione la ley.

Estos son los tres grandes ejes de la reforma tributaria con la que Petro busca cumplir sus ambiciosas promesas electorales.

Jose Antonio Ocampo (izquierda) y Gustavo Bolívar (derecha).

EPA
La votación en el Congreso duró tres días esta semana. Sus protagonistas fueron Jose Antonio Ocampo (izquierda) y Gustavo Bolívar (derecha).

1. Impuestos a los hidrocarburos y a los financieros

Petro tiene como prioridad la protección del medio ambiente y cree que su país debe iniciar el camino hacia la energía renovable.

Por eso la principal fuente de este recaudo adicional vendrá de las empresas que producen petróleo y carbón en Colombia.

Y eso genera un resultado quizá paradójico: el Estado será más dependiente de la explotación de recursos naturales a la vez que se puede desincentivar la inversión y exploración de hidrocarburos.

Las empresas petroleras, en todo caso, tendrán dos nuevas obligaciones: sus rentas serán gravadas entre 35% y 60%, dependiendo del precio internacional del crudo, y las regalías que pagan a las regiones donde explotan recursos ya no serán deducidas de sus impuestos.

En el caso de los productores de carbón ocurre igual, con la diferencia de que el impuesto a la renta será de entre 35% y 45%.

Las mineras tampoco verán las regalías deducidas de sus obligaciones de renta.

Además, los impuestos a las empresas financieras, así como los de las hidroeléctricas, aumentarán entre 3% y 5%, con lo que pagarán un total de entre 35% y 40% de su renta.

Ecopetrol

Reuters
La mitad de los ingresos de Colombia viene del petróleo. Un mayor impuesto a los hidrocarburos tiene enormes consecuencias.

2. Impuestos a los más ricos

Colombia es uno de los países más desiguales del mundo. Una de las razones de la victoria de Petro fue que, como senador y como candidato, se mostró como un defensor de la justicia social. Muchos de sus votantes fueron los habitantes de las regiones más pobres del país.

Por eso, el otro grueso de su reforma tributaria se basa en aumentar los impuestos a los más ricos, que en Colombia, en comparación al resto de América Latina, pagan pocos impuestos.

Quienes ganen más de 10 millones de pesos (2 mil dólares) pagarán más.

Las ganancias ocasionales derivadas de ventas o herencias pasarán de pagar del 10% al 15%.

Y quienes tengan patrimonios de más de 2 mil 700 millones de pesos (unos 540 mil dólares) pagarán un equivalente de 0.5%; para los que poseen más de 1 millón y 2 millones de dólares, el porcentaje aumenta a 1% y 1.5%, respectivamente.

El impuesto a los dividendos empresariales también aumentará: quedará en entre 15% y 20%.

El senador Gustavo Bolívar, uno de los principales impulsores de la reforma por parte del oficialista Pacto Histórico, declaró que la ley “no alcanza para sacar a todos los colombianos de la pobreza, pero sí para que vivan dignamente“.

Algunos de los recursos estatales creados por esta reforma estarán destinados, por ley, a planes de asistencia a los más pobres.

Comercio en Colombia

Reuters
La inflación rampante afecta sobre todo a los más pobres en un país ya de por sí desigual.

3. Impuestos a la comida chatarra

Como en muchas partes del mundo, en Colombia la obesidad y la diabetes son una epidemia. Cifras oficiales dicen que la mitad de la población sufre alguna de estas dos condiciones. Al año mueren cerca de 20 mil colombianos por estas razones.

Durante años, los partidos progresistas habían intentado impulsar leyes que combatieran estas problemáticas, a través de impuestos a los alimentos ultraprocesados y a las bebidas azucaradas. Pero el poder de las empresas productoras probó ser más grande que en otros países como Chile, donde este tipo de medidas están en vigor desde hace años.

La reforma tributaria de Petro quiso gravar una gran cantidad de alimentos, muchos de ellos tradicionales en la mesa de los colombianos. Por eso, si bien no son la fuente principal de recaudo, la medida generó una enorme polémica.

Al final, quedaron fuera de la reforma el pan, el bocadillo, la leche, la miel y el salchichón. Y aquellos productos que van para programas asistenciales quedaron exentos.

Sin embargo, aumentarán los impuestos de la carne de hamburguesa, el chocolate, los cereales, las salsas, la pastelería y algunas bebidas con gran contiendo de azúcar.

Jose Antonio Ocampo

Reuters
Ocampo, un reputado profesor de economía en Estados Unidos, es considerado el muro de contención de Petro ante los mercados internacionales.

Gracias a una eficiente campaña mediática de la oposición, la medida entrará en vigor a mediados de 2023 y será progresiva, lo que les dará tiempo a las empresas productoras para adaptarse.

Asimismo, como parte de la iniciativa para defender el medio ambiente, la reforma aumenta el impuesto a los productos de plástico de uso único y el impuesto al uso de carbono.

La situación de la economía colombiana es crítica. Una devaluación del 25% del peso este año es reflejo de la gran vulnerabilidad macroeconómica. El Estado, además, tiene enormes compromisos de deuda externa en los próximos años. El recaudo de la reforma tributaria irá, también, a honrar dichos pagos.

Petro debe mantener la estabilidad económica al tiempo que cumple sus ambiciosas promesas sociales. Parecen objetivos contradictorios que, sin embargo, con esta nueva reforma tributaria, parecen más alcanzables.

Lee: Elecciones en Colombia: Gustavo Petro se impone a Rodolfo Hernández y será el primer presidente de izquierda del país


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