Quitan a comerciantes frente al Tec, tras más de 15 años trabajando
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Tania Casasola

Impiden a comerciantes instalarse frente al Tec de Monterrey CDMX; llevaban más de 15 años trabajando

Preocupados por su fuente de ingresos, las personas afectadas han entablado mesas de trabajo con autoridades del gobierno capitalino y la alcaldía Tlalpan para conocer cuál es motivo por el que los retiraron, si los reubicarán o qué pasará, pero hasta ahora el avance es mínimo.
Tania Casasola
22 de diciembre, 2021
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Comerciantes que llevan más de 15 años instalados frente al Tecnológico de Monterrey, campus Ciudad de México, fueron obligados a retirarse del camellón en donde tenían sus puestos y permanecer más de un mes sin poder tener algún ingreso económico. El argumento que les dieron es “dan mal aspecto”. 

El pasado 11 de octubre, cerca de 40 elementos de la policía capitalina los obligaron a quitar sus puestos sin que les mostrarán algún documento oficial que acreditara la autorización del retiro.

Los comerciantes mostraron sus permisos y le explicaron a los policías que sus papeles estaban en regla y llevaban más de 15 años ahí instalados. La respuesta que recibieron por parte de Arturo Gutiérrez, quien se presentó como funcionario de la Secretaría de Gobierno de la Ciudad de México es que sus permisos no servían, que podían ser revocados y que mejor accedieran o se llevarían sus pertenecías. 

 “Se quitan o los quitamos”, les dijo de manera violenta y tratando de intimidarlos quien se presentó como funcionario de gobierno. 

Así, sin ninguna explicación, se violentó su derecho al trabajo.  

Ellos solicitan iniciar una carpeta de investigación por los hechos, se les reubique en el mismo espacio o se les informe por parte de una autoridad y de manera formal por qué no pueden seguir trabajando frente a la universidad, y de hacerlo, contar con un plan de reubicación que los tome en cuenta. 

Negociaciones que no avanzan e ingresos afectados 

Preocupados por su fuente de ingresos, las personas afectadas han entablado mesas de trabajo con autoridades del gobierno capitalino y la alcaldía Tlalpan para conocer cuál es motivo por el que los retiraron, si los reubicarán o qué pasará, pero hasta ahora el avance es mínimo y sus ingresos se han visto mermados. 

Aunque el Tec de Monterrey tiene un enlace con la comunidad y vecinos cercanos a la universidad, el contacto ya no responde, acusan los afectados, quienes dicen que la institución sí les había informado que buscaba mejorar su imagen, pero existía el compromiso de que ellos no serían perjudicados, y que incluso, habría un proyecto que contemplaba puestos metálicos para ellos y así mejorar el entorno.  

Nueva imagen del Tec

La señora Victorina Sánchez, una de las afectadas, tenía un negocio de periódicos frente al Tec de Monterrey desde hace más de 35 años. El puesto era de su esposo y cuando él falleció ella tomó su lugar con la venta de revistas, periódicos, dulces y botanas. 

Desde que retiraron su puesto pasó casi un mes sin percibir ingresos. Cuenta que desde la pandemia sus ventas bajaron y sus ingresos diarios eran de entre 100 y 200 pesos, pero con el reinicio de clases presenciales sus ventas se duplicaron, pero de pronto le quitaron sus puesto pese a que la Unión de Voceadores tiene un convenio con el Tec de Monterrey y el gobierno que le permitía vender. 

Victorina dice que no se le hace justo el argumento de que “dan mala imagen y no se permitirá ningún ambulante”, cuando ellos son trabajadores no asalariados que cumplen con sus obligaciones ante la ley. El sindicato de voceadores ya está al pendiente también de su caso. 

Ricardo Olalde es cerrajero y también es uno de los afectados. Llevaba 16 años con su puesto instalado frente al Tec, cuenta con permisos de la alcaldía y la Secretaría del Trabajo, pero ahora de nada valen. 

Algunos elementos de seguridad y trabajadores de la alcaldía le han dicho que el Tecnológico de Monterrey quiere limpiar todo lo que está alrededor de su campus. 

En entrevista, cuenta que la universidad tiene un proyecto con las autoridades de la Ciudad de México en la que se impulsa una mejor imagen y reordenamiento urbano; sin embargo, asegura que no está tomando en cuenta a la comunidad y al entorno. 

El proyecto se llama “DistritoTec” y fue implementado en el campus de Monterrey desde 2014. 

“Todo lo que han hecho es beneficio para ellos, donde estábamos ya pusieron macetas. Quitaron la barda y ahora la universidad está al aire libre y decidieron que nosotros damos mal aspecto. En los primeros encuentros les dije que podía hacer mi puesto más pequeño, incluso pintarlo de rosa pastel, el punto era seguir trabajando”. 

Él se organizó con sus compañeros y familiares para instalar un tendedero con cartulinas y la gente se diera cuenta de lo que está pasando. El reclamo fue: “Necesitamos trabajar”. Hasta ahora han mostrado apoyo, vecinos, estudiantes, académicos, e incluso las autoridades de la alcaldía Tlalpan, que según Ricardo, les dicen que la orden viene del gobierno central, por un convenio con el Tec.  

La dirección de asuntos jurídicos y de gobierno de la alcaldía Tlalpan informó a Animal Político que “los operativos fueron instrumentados por autoridades del gobierno capitalino” y que actualmente se trabaja en la elaboración de un programa de reubicación de personas y familias dedicadas al comercio informal en diversas zonas de la demarcación. 

Este medio solicitó conocer la postura del gobierno de la Ciudad de México sobre el retiro de los comercios, por qué se dio la orden y si tiene que ver con un proyecto que tiene en colaboración con el Tec, pero no hubo respuesta.

Ricardo interpuso una denuncia por abuso de autoridad, violación a la normativa del reglamento de vía pública vigente y por violar su derecho humano al trabajo, como lo marca la Constitución en el artículo 10. 

Actualmente, los trabajadores no asalariados como ellos tienen un lugar fijo asignado por la Secretaría de Trabajo y las autorizaciones para permanecer en la vía pública las otorga la alcaldía en coordinación con la Secretaría de Gobierno. 

De acuerdo con el artículo 27 de su reglamento, la Secretaría del Trabajo podrá cancelar su permiso si se disuelve una unión de la que forme parte, porque dejó de reunir los requisitos, por inhabilitación o violar reiteradamente el reglamento.

Otro de los afectados es el señor Juan Robles Ayala, bolero con un puesto instalado desde hace 18 años frente a la universidad. 

Asegura que las cosas no se hicieron bien y ellos no merecían ese trato: “La calle no es de nadie, ni del Tec ni de nosotros, pero era otra la manera de hacer las cosas, quedó bonita la universidad sin la barda y con la remodelación que hicieron; nosotros ofrecimos adecuarnos a su imagen, pero no escucharon, no fue la forma”. 

El señor Juan vive de su oficio, e igual que sus compañeros se vio afectado, junto con sus familias, por esta decisión que lo dejó varios días sin trabajar. “Nos dicen que ya no hay vuelta atrás, nosotros solo queremos trabajar”, asegura. 

¿Reubicación?

Aún sin un acuerdo formal, los tres comerciantes fueron reubicados, aunque no saben si de manera temporal. Victorina instaló su puesto de periódicos bajo un puente vial, en la calle Puente; la venta poco a poco avanza, pero dice, no es nada comparada con el lugar en donde se ubicaba y los estudiantes y vecinos la buscaban. 

No sabe si se quedará en ese lugar definitivamente o qué pasará. Al menos, dice, ya sale para solventar los gastos. 

Ricardo no ha abierto la cerrajería desde hace dos meses. Le indicaron que instalara su puesto sobre la calle Puente en una esquina en la que no cabe, estorba el paso peatonal, y además, dificulta el acceso de una rampa para personas con discapacidad. 

Como forma de protesta, un par de días se instaló con una pequeña mesa en el lugar que tenía frente al Tec para que los vecinos conocieran lo que ocurre. 

Juan está a unos pasos de Ricardo, a un lado de una base de microbuses que hacen que se dificulte la visibilidad de su puesto. Poco a poco la gente los ha ido ubicado nuevamente. Se muestra desanimado de que el gobierno diga “primero los pobres”, pero en los hechos les pone obstáculos para trabajar. 

Su puesto es grande y dice que las autoridades ni siquiera lo ayudaron a mover su puesto, pese a que es un adulto mayor.   

La esquina donde trabajaban Victorina, Ricardo y Juan ahora está ocupada por unos grandes macetones. Vecinos consultados dicen que se ven bonitas, pero que no les genera ningún beneficio a la comunidad, obstruyen el paso peatonal e impiden el oficio de gente trabajadora. 

Un proyecto para mejorar el entorno urbano 

El proyecto del Tecnológico del que habla Ricardo se llama DistritoTec, una iniciativa de la universidad proyectada a 15 años y que inició en Monterrey “para recuperar una comunidad entera” ante el panorama de violencia, luego de que los estudiantes Jorge Antonio Mercado Alonso y Javier Francisco Arrendo, fueran asesinados en una de las entradas del campus Monterrey, el 19 de marzo de 2010.

Esos hechos marcaron a la comunidad universitaria y nació Distrito Tec, un proyecto que no buscó cerrar el campus ni incrementar la seguridad, por el contrario, planteó “integrar al campus con la ciudad” y quitar todos los muros, mejorar el entorno urbano y promover la participación ciudadana.

Distrito Tec llegó a CDMX en 2019 bajo el nombre “Distrito de Innovación Tlalpan”, al que se sumó el gobierno de la Ciudad de México, la Universidad Autónoma Metropolitana, la Universidad del Pedregal, la alcaldía de Tlalpan, la Secretaría de Educación, Ciencia, Tecnología e Innovación de la CDMX, entre otras instituciones que buscan “una transformación urbana, económica y social que genere importantes beneficios para la ciudad y sus habitantes”.

El Tecnológico de Monterrey informó a este medio que el nuevo campus contempla un proyecto que integra a la comunidad que lo rodea.

Victorina, Ricardo y Juan forman parte de esa comunidad desde hace más de 15 años, pero no se les involucró en los cambios, siguen a la expectativa de su reubicación y con la misma consigna: “Solo queremos y necesitamos trabajar”.

En un posicionamiento, la universidad aseguró que el programa urbano beneficiará a toda la comunidad: vecinos, comercios formales e informales (con reubicaciones que mejorarán sus condiciones y posibilidades de venta),  más áreas verdes, plazas, mayor afluencia peatonal y ordenamiento vehicular.

“Parte de la aportación de la Institución es recorrer hacia adentro sus límites estructurales con el fin de abrir andadores, terrazas y la ‘Plaza Tec’ para detonar una dinámica de regeneración urbana que propicie espacios con más áreas verdes y arbolado”, detalló.

Asimismo, señaló que la universidad continuará manteniendo comunicación abierta y cercana con los vecinos y comerciantes de la zona aledaña al campus, así como con los gobiernos para cumplir con normas y reglamentos.

 

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En qué se diferencia la central nuclear de Zaporiyia de la de Chernóbil (y cuáles son los riesgos de los combates entre Ucrania y Rusia)

La OIEA alertó de daños en algunos edificios, sistemas y equipos de la planta nuclear de Zaporiyia ocupada por Rusia y advirtió que se trata de "un juego peligroso".
22 de noviembre, 2022
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En los últimos días más de una docena de explosiones sacudieron las instalaciones de Zaporiyia, la mayor planta nuclear de Europa, ubicada en el sureste de Ucrania y bajo control ruso desde inicios de la invasión

Tanto Rusia como Ucrania se han acusado mutuamente del bombardeo.

El Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA) ha expresado repetidamente su preocupación por los ataques a la planta y propuesto el establecimiento de una zona de protección de seguridad nuclear alrededor de ella.

El bombardeo de la central nuclear es jugar a la “ruleta rusa”, afirmó a la BBC Olli Heinonen, ex director general adjunto del OIEA.

“Un solo proyectil en el lugar equivocado y en el momento equivocado tendrá consecuencias de gran alcance”, alertó el antiguo funcionario del organismo de vigilancia nuclear de la ONU.

Sin embargo, aclaró que es improbable que un solo proyectil cause daños al reactor en sí, que está resguardado con metros de hormigón y metal.

El riesgo, dice, es que el bombardeo interrumpa el suministro de electricidad al sistema de refrigeración, lo que significaría que el reactor o el combustible gastado se calentarían demasiado, provocando la fusión del combustible y una liberación de radiactividad.

A ello se suma el hecho de que el personal “puede cometer errores” debido a la presión a la que está sometido, si es que es capaz de operar. “Es un juego peligroso y hay que ponerle fin”, agregó Heinonen.

Mapa de la central nuclear de Zaporiyia

BBC

“Las noticias de nuestro equipo son extremadamente preocupantes”, dijo Rafael Grossi, jefe del OIEA, cuyo personal sobre el terreno dijo que había habido daños en algunos edificios, sistemas y equipos de la planta.

“Se han producido explosiones en el emplazamiento de esta importante central nuclear, lo que es completamente inaceptable. Quienquiera que esté detrás de esto, debe parar inmediatamente. Como ya he dicho muchas veces, están jugando con fuego”, agregó.

Pero, ¿cómo es la central y cuáles son los riesgos?

Imagen de la central nuclear de Zaporiyia

Getty Images

La más grande de Europa

La central nuclear de Zaporiyia, construida entre 1984 y 1995, es la mayor central nuclear de Europa y la novena del mundo.

Tiene 6 reactores, cada uno de los cuales genera 950MW, y una producción total de 5.700MW, energía suficiente para unos 4 millones de hogares.

Según la OIEA, en tiempos normales la planta produce alrededor del 20% de la electricidad de Ucrania y casi la mitad de la energía generada por las instalaciones nucleares del país.

La central está situada en el sureste de Ucrania, en Enerhodar, a orillas del embalse de Kakhovka, en el río Dniéper. Está a unos 200 km de la disputada región de Donbás y a 550 km al sureste de Kyiv.

Datos de la central nuclear de Zaporiyia

BBC

La importancia de la central llevó a Rusia a apoderarse de ella en marzo, al principio de la guerra. Desde entonces, ambas partes se han acusado mutuamente de bombardearla en repetidas ocasiones. Moscú retuvo a los técnicos ucranianos para que operaran la instalación.

En agosto, la central quedó temporalmente aislada de la red eléctrica ucraniana por primera vez en su historia, cuando un incendio derribó en dos ocasiones la última línea eléctrica de 750 kilovoltios que le quedaba.

Los expertos nucleares de la ONU realizaron su primera inspección de la planta en septiembre, acompañados por soldados rusos, y descubrieron que la integridad de la planta había sido “violada varias veces”

La diferencia con Chernóbil

Algunos analistas señalan que la central de Zaporiyia es diferente y más segura que la de Chernóbil, que fue el lugar donde se produjo el peor desastre nuclear del mundo en 1986.

Los seis reactores de Zaporiyia, a diferencia de Chernóbil, son reactores de agua a presión (PWR, por sus siglas en inglés) y tienen estructuras de contención alrededor para detener cualquier liberación de radiación.

“Zaporiyia se construyó en la década de 1980, por lo que es relativamente moderna”, afirma Mark Wenman, director del Centro de Formación Doctoral en el Futuro de la Energía Nuclear. “Tiene un edificio de contención sólido. Tiene un grosor de 1,75 m, de hormigón fuertemente reforzado sobre un lecho sísmico … y hace falta mucho para romperlo“.

Rechaza las comparaciones con Chernóbil en 1986 o Fukushima en 2011. Chernóbil tuvo graves fallos de diseño, explica, mientras que en Fukushima los generadores diésel se inundaron, lo que cree que no ocurriría en Ucrania, ya que los generadores están dentro del edificio de contención.

La planta de Zaporiyia tampoco contiene grafito en su reactor. En Chernóbil, el grafito provocó un incendio significativo y fue la fuente de la columna de radiación que viajó por Europa. Además, los reactores PWR también tienen sistemas de protección contra incendios incorporados.

Después del 11 de septiembre, las centrales nucleares fueron sometidas a pruebas para detectar posibles ataques con aviones de gran tamaño y resultaron ser en gran medida seguras, por lo que los daños en el edificio de contención de un reactor pueden no ser el mayor peligro.

Mapa de la central nuclear de Zaporiyia

BBC

El riesgo del suministro eléctrico

Más preocupante es la pérdida de suministro eléctrico a los reactores nucleares. Si eso ocurre y los generadores diesel de reserva fallan, se produciría una pérdida de refrigerante. Sin electricidad para alimentar las bombas alrededor del núcleo caliente del reactor, el combustible empezaría a fundirse.

La central se desconectó temporalmente de la red ucraniana el 25 de agosto, cuando un incendio derribó en dos ocasiones la última línea eléctrica de 750 kilovoltios que le quedaba. Las otras tres quedaron fuera de servicio durante la guerra.

En ese caso, la electricidad se suministró a una línea menos potente desde una central térmica de carbón cercana y, según las autoridades, también se utilizaron los generadores diésel.

Sin embargo, la agencia nuclear ucraniana afirma que los generadores no son una solución a largo plazo y que si la última línea de alimentación de la red nacional se rompe, el combustible nuclear podría empezar a fundirse, “lo que provocaría una liberación de sustancias radiactivas al medio ambiente”.

Un fallo en la bomba y el generador podría provocar el sobrecalentamiento del núcleo del reactor y la destrucción de las instalaciones de la central.

“Eso no sería tan grave como lo de Chernóbil, pero aun así podría provocar una liberación de radiactividad y eso depende de hacia dónde sople el viento“, dice Claire Corkhill, profesora de degradación de material nuclear en la Universidad de Sheffield.

Para ella, el riesgo de que algo salga mal es real, y Rusia estaría tan expuesta como Europa Central.

Sin embargo, el profesor Iztok Tiselj, catedrático de ingeniería nuclear de la Universidad de Liubliana (Eslovenia), cree que el riesgo de un incidente radiactivo importante es mínimo, ya que sólo dos de los seis reactores están en funcionamiento.

“Desde el punto de vista de los ciudadanos europeos no hay motivos para preocuparse”, afirma. Los otros cuatro reactores están en estado de parada fría, por lo que la cantidad de energía necesaria para enfriar los reactores es menor.

El factor humano

Otro riesgo importante para la seguridad podría provenir del combustible gastado en Zaporiyia. Una vez terminado el combustible, los residuos se enfrían en piscinas de combustible gastado y luego se trasladan al almacenamiento en seco.

Central nuclear de Zaporiyia

Getty Images

“Si se dañaran, se produciría una liberación de radiactividad, pero no sería ni de lejos tan grave como la pérdida de refrigerante“, afirma el profesor Corkhill.

Iztok Tiselj cree que cualquier liberación sería tan pequeña que sería insignificante.

En el centro de esta crisis se encuentra el personal de la planta, que trabaja bajo la ocupación rusa y bajo mucho estrés. Dos trabajadores han contado a la BBC el riesgo diario de ser secuestrados.

El secretario general de la ONU, Antonio Guterres, ha pedido a Rusia que retire sus tropas y desmilitarice la zona con un “perímetro seguro”. Rusia se ha negado, argumentando que eso haría la planta más vulnerable.

Los empleados han advertido del desastre que supondría que Rusia intentara cerrar toda la planta para desconectar el suministro de Ucrania y reconectarlo en su lugar a la ocupada península de Crimea .

Mark Wenman cree que es el factor humano el que representa el mayor riesgo de un accidente nuclear, ya sea por la fatiga crónica o el estrés: “Y eso viola todos los principios de seguridad”.

Si algo fuera mal, tendrían que estar en plena forma, y es de imaginar que no lo están, dice Claire Corkhill.

En una carta firmada por decenas de empleados hacen un llamamiento a la comunidad internacional para que se reflexione: “Podemos controlar profesionalmente la fisión nuclear”, dice, “pero estamos indefensos ante la irresponsabilidad y la locura de la gente”.


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