Edgar llegó desde Colombia a México para visitar a su familia pero fue incomunicado y el INM lo quiere deportar
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Edgar llegó desde Colombia a México para visitar a su familia pero fue incomunicado y el INM lo quiere deportar

ONG denuncian la opacidad en los aeropuertos mexicanos. No hay datos sobre cuántas personas son rechazadas y devueltas o permanecen días encerradas en las dependencias de migración.
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22 de diciembre, 2021
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Edgar Patiño Hormaza, de 67 años, aterrizó el lunes a mediodía en la Ciudad de México procedente de Bogotá. Profesor en la Unidad Central del Valle del Cauca, una universidad ubicada en Tulúa, 90 kilómetros al norte de Cali, llegó a México para encontrarse con su esposa, Aida Araña. Nada más llegar le dejó un mensaje diciéndole que todo iba bien y que pronto embarcaría hacia La Paz, Baja California Sur, donde uno de los hijos de ella realiza su doctorado. Nunca volvió a comunicarse.

Durante horas, la familia quedó sin saber nada de Patiño, que había llegado a México y parecía haberse desvanecido. Con el tiempo, gracias a los trabajos consulares, supieron que había sido rechazado por el Instituto Nacional de Migración (INM) y que estaban buscando con Volaris, la aerolínea que le trajo a México, un vuelo de regreso. Mientras tanto permanece encerrado en unas instalaciones conocidas como “La Burbuja”, que son gestionadas por Migración y donde aguardan las personas a las que no se les permite entrar al país. Diversas ONG han denunciado las malas condiciones en las que las personas son obligadas a esperar.

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“A mí no me pusieron ningún problema cuando pasé por migración. Me preguntaron a donde venía, le dije que venía de vacaciones, con mi hijo, y me dijeron que adelante”, explica Aída Araña, la esposa. Ella llegó en el mes de octubre para pasar más tiempo con su hijo. Mientras, su esposo terminaba los trabajos en la universidad. El día que debía ser de reencuentro se convirtió en una jornada angustiosa, sin saber dónde se encontraba.

“Llamamos a la aerolínea, que nos dijo que no tomó el vuelo a La Paz”, explica. Ella misma recibió una llamada desde el número de su esposo pero, al contestar, solo escuchaba ruidos. La incomunicación es una de las prácticas habituales del INM con las personas extranjeras a las que encierra en este espacio: muchos han relatado que lo primero que les quitan es el celular para que no puedan dar cuenta al exterior de cuál es su situación.

El caso de Patiño Hormaza no es una excepción. Son muchos los extranjeros que llegan a México y se encuentran con que las autoridades no les permiten el paso a pesar de que la visa no es requerida para las personas de origen colombiano. Ocurre con personas que llegan para pedir asilo, como la pareja de afganos a la que posteriormente la Secretaría de Relaciones Exteriores permitió reingresar con solicitud de asilo y con turistas como Patiño Hormaza, un profesor universitario que venía para disfrutar de la navidad en familia. Animal Político consultó al INM sobre el protocolo aplicado en los aeropuertos y acerca de cuántas personas habían sido rechazadas en el último año, pero no recibió respuesta. La única contestación fue que estas acciones eran ajustadas a la ley.

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Tras casi un día de incertidumbre, la familia de Patiño Hormaza supo que el hombre había sido rechazado y que estaban buscando un vuelo para devolverlo a Colombia. Aseguran que él cumplía todos los requisitos: tiene un trabajo estable, un lugar en el que hospedarse en México y hasta había reservado varios tours para realizar en la Ciudad de México a principios de año. “Esta es una decisión arbitraria, es inaudito”, se quejaba su esposa. Nadie del INM se puso en contacto con ellos para decir el estado del hombre ni qué iban a hacer con él. Ni siquiera para informarle si le habían proporcionado alimentos.

“La ley no aplica. Durante los últimos tiempos hemos visto más casos, gente incluso que llega a permanecer 15 días encerrada”, explica Ana Saiz, de la ONG Sin Fronteras, que sigue este tipo de casos. “Hemos notado más arbitrariedad en el aeropuerto, donde no permiten casi acceder a las ONG ni a la CNDH”, dijo. Animal Político llegó a documentar casos como el de Faarooq Muhammad, pakistaní de 34 años que llegó a permanecer encerrado más de un mes en la Ter

En el último año, México reimplantó la visa para ciudadanos procedentes de Ecuador, Brasil y Venezuela con el objetivo de frenar la migración procedente de estos países. Esto ha supuesto también cerrar las puertas de la solicitud de asilo para personas que llegaban en avión y obligar a realizar rutas más peligrosas, como la que atraviesa todo América del Sur para llegar a México. No era el caso de Edgar Patiño Hormaza. Él llegó para pasar la navidad con su familia y, por el momento, está incomunicado en las dependencias del INM en el aeropuerto de la Ciudad de México.

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COVID: por qué las vacunas de células T podrían ser la clave para la inmunidad a largo plazo

Algunas vacunas de células T ya están entrando a la etapa de ensayos clínicos. En el futuro, estas vacunas podrían ayudar al mundo a convivir con la COVID en forma más segura.
14 de enero, 2022
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Dado que la variante ómicron ha aumentado rápidamente las infecciones por covid, la atención se centra una vez más en los anticuerpos, y con razón.

Los anticuerpos desempeñan un papel fundamental en la lucha contra los virus y son importantes para evitar que el coronavirus infecte nuestras células.

Esta es la razón por la que algunos países han montado campañas de vacunación de refuerzo en respuesta a los recientes aumentos repentinos de covid, con el fin de incrementar los niveles de anticuerpos.

Pero hay un problema. Los anticuerpos contra la covid no persisten tan bien, de ahí la necesidad de refuerzos.

De hecho, si bien estas inyecciones adicionales mantienen una buena protección contra la covid grave, se estima que las personas que reciben una tercera dosis de la vacuna de Pfizer verán caer su protección contra el desarrollo de síntomas de covid (de cualquier grado) del 75 % al 45 % durante las diez semanas siguientes a su refuerzo.

Los científicos han cuestionado si recargar permanentemente los anticuerpos, solo para verlos disminuir pronto, es una estrategia sostenible.

Si queremos desarrollar una inmunidad duradera a la covid, tal vez sea el momento de analizar nuevamente nuestra respuesta inmunitaria más amplia.

Los anticuerpos son solo una parte de nuestro intrincado y entrelazado sistema inmunológico. Específicamente, tal vez sea hora de que nos concentremos en las células T.

Cómo funcionan las diferentes células inmunitarias

Cuando el cuerpo está infectado, digamos con un virus, responde produciendo glóbulos blancos llamados linfocitos. Los tipos principales de linfocitos son las células B, que producen anticuerpos, y las células T, que apoyan la producción de anticuerpos de células B o actúan como células asesinas para destruir el virus.

Algunas células T y células B también se convierten en células de memoria de larga duración que saben qué hacer si se encuentran con la misma infección nuevamente.

Las células B y las células T “ven” el virus de diferentes maneras.

En términos generales, las células B reconocen las formas en el exterior del virus, creando anticuerpos que se traban o acoplan con ellas (un poco como dos piezas de rompecabezas que coinciden).

Ilustración de anticuerpos (en blanco) uniéndose a las proteínas Spike del virus que causa covid.

Science Photo Library
En esta ilustración se ve a los anticuerpos (en blanco) uniéndose a la proteínas del virus que causa covid.

En cambio, las células T reconocen fragmentos de los aminoácidos que componen el virus, incluyendo fragmentos que normalmente se encuentran en su interior.

Cada virus tiene muchas características únicas, tanto por dentro como por fuera. La respuesta inmune de una persona puede acabar produciendo una variedad de células T y células B que, entre ellas, atacan una amplia gama de esos rasgos.

Esto a veces se llama “amplitud de respuesta“. Una buena amplitud de respuesta involucra a muchos linfocitos diferentes que ven diferentes partes del virus, lo que hace que sea muy difícil para el virus ocultarse completamente.

Ómicron preocupó a muchos investigadores porque una parte clave de su estructura externa a la que se dirigen los anticuerpos, la proteína espiga o spike (en rojo en la primera imagen arriba), tiene muchas mutaciones, lo que reduce la capacidad de los anticuerpos para unirse al virus y neutralizarlo.

Sin embargo, debido a que las células T se enfocan en otras partes del virus, es posible que tales mutaciones no impidan identificarlo.

De hecho, datos preliminares que aún están pendientes de revisión por pares, sugieren que éste es el caso.

Esto es tranquilizador, porque la proteína espiga del virus ha cambiado mucho durante la pandemia, lo que sugiere que siempre podría estar mutando fuera del alcance de los anticuerpos.

Sin embargo, las células T deberían ser menos susceptibles a la mutación viral. Las células T diseñadas para combatir la covid también parecen durar mucho más en el cuerpo humano que los anticuerpos.

Pero, ¿tienen las células T tienen un efecto importante?

Ya sabemos mucho sobre el papel crítico de las células T en otras infecciones virales.

Este conocimiento sugiere que, contra la covid, una buena respuesta de las células T no solo es necesaria para ayudar a las células B a producir anticuerpos, sino que también debería crear células T asesinas que puedan reconocer ampliamente el coronavirus, protegiendo contra múltiples variantes.

Todavía se está recopilando evidencia sobre la covid y las células T. Sin embargo, gradualmente se está volviendo más claro que las células T parecen jugar un papel importante en esta enfermedad.

Una mujer es vacunada contra la covid

Getty Images
Los anticuerpos contra la covid no persisten tan bien, de ahí la necesidad de vacunas de refuerzo.

Se ha demostrado que la generación de células T ampliamente reactivas, que reconocen una variedad de características virales, está asociada a una fuerte respuesta contra la enfermedad.

En particular, la generación de buenas cantidades de células T asesinas ampliamente reactivas parece hacer que la covid sea menos grave.

Por el contrario, una respuesta deficiente de las células T se asocia con peores resultados para los pacientes. De hecho, se ha descubierto que algunas personas que han tenido covid grave tienen defectos persistentes en su respuesta de células T.

Muchos estudios que demuestran la eficacia de las células T en el caso de la covid tienen una característica común: la necesidad de una amplia gama de respuestas, con células T (y células B) que reconozcan múltiples características del virus. Se cree que esta podría ser la clave para experimentar una enfermedad más leve.

Esta amplitud podría incluso extenderse más allá de este coronavirus específicamente. El virus que causa covid es un betacoronavirus, y hay varios betacoronavirus que ya nos infectan, incluidos los que causan el resfriado común.

Las características compartidas entre estos virus que causan el resfriado y la covid pueden significar que las células T que ya teníamos contra el resfriado nos están protegiendo ahora contra la covid. Se están descubriendo indicios de esto tanto en adultos como en niños.

¿Qué significa esto para las vacunas?

Muchas de las vacunas diseñadas hasta la fecha, incluidas las de Moderna, Pfizer y AstraZeneca, se han centrado en un solo objetivo principal del coronavirus: su proteína espiga.

Estas vacunas han sido tremendamente efectivas en la generación de anticuerpos. También estimulan una respuesta de células T a la proteína espiga.

Pero ahora que entendemos más sobre el papel de las células T, la importancia de tener una respuesta amplia de estas células y el problema de la disminución de anticuerpos, tal vez deberíamos considerar reenfocar nuestras estrategias de vacunas y dirigirlas a generar células T y a apuntar a más de una proteína.

Mujer estornudando

Getty Images
Si queremos desarrollar una inmunidad duradera a la covid, tal vez sea el momento de analizar nuevamente nuestra respuesta inmunitaria más amplia.

Hay investigaciones en esta dirección. Se han completado los primeros ensayos clínicos de vacunas que pueden desencadenar respuestas de células T auxiliares y asesinas mucho más reactivas, y varias otras vacunas de células T también están entrando a la etapa de ensayos clínicos.

Estas vacunas de células T podrían ser la clave para fortalecer la inmunidad existente y generar una protección duradera contra síntomas graves generados por variantes del virus que causa covid.

Si esto es así, esas vacunas serían una contribución fundamental para ayudar al mundo a convivir con la covid en forma más segura.

*Este artículo se publicó originalmente en The Conversation. Puedes leer la versión original aquí.

Sheena Cruickshank es profesora de ciencias biomédicas en la Universidad de Manchester en Reino Unido.


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