Ejército solo reconoce 43 civiles muertos ajenos a enfrentamientos desde 2007
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Ejército solo reconoce 43 civiles muertos ajenos a enfrentamientos, de 2007 a la fecha

De acuerdo con la Sedena, durante la presidencia de Felipe Calderón murieron 14 civiles, con Peña Nieto 20, y durante el actual sexenio de López Obrador 9.
Cuartoscuro
29 de diciembre, 2021
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La Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) tiene registradas únicamente 43 víctimas mortales ajenas a enfrentamientos desde el 1 de enero de 2007, poco después de que el expresidente Felipe Calderón declarara la denominada “guerra al narcotráfico”, hasta la actualidad.

Según sus cifras, incluidas en un listado al que tuvo acceso Animal Político a través de una solicitud de transparencia, en este período se registraron 5 mil 207 enfrentamientos con el Ejército en los que murieron 5 mil 186 civiles que estaban confrontando a los militares, por 300 uniformados que perdieron la vida.

Lee: Crece letalidad con AMLO: Ejército mata en enfrentamientos a más de 500 civiles y lesiona a 89

Además, otras 206 personas ajenas a cualquier hecho violento resultaron heridas, por 1 mil 776 militares y 771 civiles a los que el Ejército acusa de participar en los enfrentamientos. Esto supone que la Sedena registró desde 2007 un enfrentamiento al día con civiles armados.

En estos casi 15 años de despliegue militar e incremento de la violencia desatada tras la declaración de “guerra” de Calderón, el Inegi tiene registrados más de 352 mil homicidios y la Comisión Nacional de Búsqueda (CNB) se acerca a los 100 mil desaparecidos.

El listado señala que 14 “víctimas colaterales”, como se las denomina en ámbitos militares desde la guerra de Vietnam, murieron durante la presidencia de Felipe Calderón; otras 20 con Enrique Peña Nieto en el gobierno, y 9 durante el actual sexenio de Andrés Manuel López Obrador, al que todavía queda la mitad.

Entre las 43 personas que, según el Ejército, eran ajenas por completo a los hechos cuando murieron por balas de los uniformados, se incluyen casos en los que allegados de las víctimas denunciaron que estas fueron ejecutadas sin mediar ataque previo. Por ejemplo, el listado señala que el pasado 10 de marzo una persona murió en Nuevo Laredo, Tamaulipas, por disparos del Ejército. Se trata de Jacob Rodríguez, un joven de 21 años que fue asesinado a tiros cuando manejaba junto a su esposa, a quien trasladaba al hospital para que le realizasen una ecografía. Diez meses después de aquellos hechos, no hay un solo uniformado vinculado a proceso.

También se incluyen otros hechos ocurridos en administraciones pasadas, como la muerte de cuatro personas, una de ellas un bebé, atropelladas por un vehículo militar que supuestamente perseguía a un grupo de narcos en Reynosa en 2015. También una mujer que murió por una bala perdida durante los enfrentamientos registrados en Yurécuaro, Michoacán, en octubre de 2011, en los que también murieron 5 presuntos integrantes del crimen organizado.

Tamaulipas es el estado más castigado por los daños colaterales provocados por el Ejército. De hecho, 28 eventos, con otras tantas víctimas mortales, se registraron en municipios como Nuevo Laredo, Matamoros o Reynosa. El resto tuvo lugar en Guerrero, Michoacán y Veracruz. Resulta llamativo que estados con fuerte presencia del crimen organizado, como Jalisco o Sonora, ni siquiera aparecen en los registros. O que otros, apenas tengan contabilizado un evento en 15 años de violencia. Por el contrario, Tamaulipas, un estado con grupos fuertemente implantados como el Cartel del Golfo o el Cartel del Noreste (escisión de los Zetas), acapara prácticamente toda la violencia del Ejército contra civiles.

Lo que el informe no contabiliza

El problema es que los militares no incluyen en su listado casos que fueron considerados ejecuciones extrajudiciales por organizaciones de Derechos Humanos o incluso por instituciones como la CNDH.

Uno de los más significativos es la masacre de Tlatlaya, en la que 22 civiles fueron asesinados en junio de 2014.

El recuento del Ejército contabiliza aquellos hechos como una confrontación y a las víctimas como “agresores”, a pesar de que la CNDH certificó que al menos 12 fueron ejecutados cuando ya se habían rendido.

Tampoco incluye hechos recientes, como el asesinato de Damián Tercero y otros dos civiles que estaban secuestrados por un grupo del crimen organizado en Nuevo Laredo, Tamaulipas, el 3 de julio de 2019. Aquel día se registró un enfrentamiento y uno de los mandos ordenó asesinar a aquellos que todavía se mantenían con vida. La familia de la víctima llegó a un acuerdo con las autoridades castrenses por el que 29 oficiales debían ser juzgados por la vía civil, sin que hasta el momento se haya informado sobre los avances del proceso. Sedena, sin embargo, ignoró estas circunstancias y consideró como “agresores” a las 13 personas que perdieron la vida durante aquel incidente en Nuevo Laredo.

Entérate: “Quiero que los militares paguen”: familia de joven asesinado en Nuevo Laredo exige justicia

Otros hechos que ni siquiera vienen registrados son el asesinato de Javier Flores del Ángel, de 26 años, muerto a tiros en Nuevo Laredo, Tamaulipas, el 27 de febrero de 2021. La Fiscalía General de la República (FGR) acusa a dos militares pero la primera audiencia, que estaba fijada para el pasado 20 de diciembre, no pudo celebrarse ya que uno desertó y el otro no está localizable, según la propia Sedena.

Estas cifras vienen a completar los datos revelados por Animal Político de que los índices de letalidad del Ejército durante la actual administración superan a los que se registraron en sexenios anteriores. Según datos ofrecidos por Sedena hasta el mes de agosto, desde que López Obrador llegó al gobierno hay un saldo de 515 civiles presuntamente armados muertos y 89 heridos (sin contar las 9 víctimas colaterales) contra 21 militares muertos y 179 heridos.  Además, 381 supuestos agresores fueron detenidos. Esto implica que la cifra de civiles muertos supera en más del 26% a la de detenidos durante esta administración, una cifra muy superior al 10.9% de Peña Nieto o al 18.2% que se registró con Calderón.

A pesar de estas cifras, López Obrador siempre ha defendido la actuación del Ejército, asegurando en diversas ocasiones que desde que él está en el poder los uniformados ya no causan masacres ni tienen la orden de matar. Lo que la base de datos muestra es que, cuando ocurre, el Ejército opta por no incluirlo dentro de sus listados y hacer pasar casos de ejecución extrajudicial como si se trataran de enfrentamientos.

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Cómo China está silenciando las protestas de "la hoja en blanco"

Palabras como "A4", "Shanghái" o "Urumqi" están siendo censuradas en las redes sociales y buscadores chinos por las autoridades del país, que están empezando a culpar a extranjeros occidentales de las protestas.
29 de noviembre, 2022
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La máquina de censura de China está haciendo todo lo posible para evitar que sus ciudadanos tengan acceso a las imágenes de las protestas que han estallado en varias ciudades del país.

Las manifestaciones se extendieron el fin de semana por las cuatro esquinas del país en respuesta a las estrictas medidas anticovid que llevan vigentes desde el inicio de la pandemia, hace ya casi tres años.

Desde entonces, la lista de palabras censuradas en internet que hacen referencia a las protestas es cada vez mayor, y las autoridades están intentando desviar la atención hacia otros temas en plataformas nacionales y extranjeras.

Las protestas, que no tienen precedentes en las últimas décadas, comenzaron después de que 10 personas murieran la semana pasada en un incendio en la ciudad de Urumqi. Muchos creen que los residentes no pudieron escapar del fuego debido a las restricciones por el covid, algo que las autoridades han negado.

Miles de personas salieron durante el fin de semana a las calles en Pekín, Shanghái y otras ciudades, muchos de ellos protestando con un papel en blanco como símbolo de todo aquello que no se les permite decir en un país donde la censura es férrea y las críticas al Partido Comunista o a su presidente, Xi Jinping, se suelen pagar con la cárcel.

Algunos se atrevieron a pedir a viva voz la renuncia de Xi, algo prácticamente inédito en China. Muchos de los que participaron en las protestas fueron arrestados.

Aunque la situación se calmó el lunes, algunos manifestantes aseguran que han sido contactados por la policía para saber si participaron en las “concentraciones ilegales”. El despliegue policial en las calles del país se ha reforzado, pero en las redes sociales algunos siguen convocando nuevas concentraciones.

Como suele ser el caso con las protestas en China, incluso con las más pequeñas, los medios chinos no las han mencionado. Las informaciones sobre el brote de covid que ha sufrido el país en los últimos días también se han silenciado, y los medios han elegido centrarse en historias optimistas como los últimos logros de China en el espacio.

Las imágenes de las protestas, que han sido publicadas en redes sociales como Twitter y ampliamente difundidas internacionalmente, están siendo ignoradas por los medios de comunicación estatales.

Una lista creciente de palabras prohibidas

Para evitar que la gente hable sobre las últimas protestas contra el covid, las palabras “Shanghái” y “Urumqi”, ciudades donde los residentes se han manifestado, han sido agregadas a una lista de términos de búsqueda censurados por plataformas como Weibo, la más popular de China.

Si antes la búsqueda de estos términos mostraba decenas de millones de resultados en la plataforma, ahora solo aparecen unos pocos cientos.

Manifestantes en Pekín.

EPA
La censura se extiende desde las calles hasta internet.

En un intento por eludir la censura, muchos ciudadanos han comenzado a usar términos como “papel blanco” y “A4”, en referencia a los folios blancos que se han convertido en símbolo de las protestas. Pero ahora incluso estos términos están siendo censurados en Weibo.

Lejos de desanimarse, los usuarios más creativos de las redes sociales están encontrando nuevas formas de mostrar su solidaridad con los manifestantes. Ahora, por ejemplo, hablan sobre el papel “A3”, o hacen mención a algunas de las tendencias que en otros momentos han tenido éxito en las redes y que mencionan la palabra papel, como el “reto de la cintura A4” (en el que algunas mujeres comparaban su cintura a una hoja de papel A4).

Muchos usuarios chinos han recurrido a plataformas de redes sociales extranjeras, como Twitter y Facebook, para sacar a la luz mensajes e imágenes sobre las manifestaciones, a pesar de que están bloqueados en la China continental y solo se puede acceder a ellos con un software conocido como VPN.

En el extranjero, algunos ciudadanos chinos también han organizado protestas frente a las embajadas de su país, encendiendo velas y sosteniendo hojas de papel en blanco.

Estas son imágenes que el Partido Comunista preferiría que no se vieran, especialmente por los ciudadanos chinos que viven en el extranjero.

Manifestantes con un cartel en Tokio.

AFP
Algunos manifestantes han optado por mostrar símbolos de las protestas, como el cartel de la calle Urumqi, en Shanghái, a las puertas d elas embajadas chinas en el extranjero.

Una de las consecuencias que se han observado desde el inicio de las protestas es el intento a gran escala de inundar plataformas como Twitter con contenido pornográfico y de apuestas utilizando las etiquetas #Urumqi y #Shanghai, para intentar evitar así que la gente busque imágenes de las protestas.

China ya lo ha hecho antes. Durante las protestas de Hong Kong de 2019, Twitter, Facebook y YouTube aseguraron ser testigos de un esfuerzo coordinado por parte del gobierno de difundir desinformación en sus canales, lo que provocó la eliminación de cientos de cuentas y publicaciones.

Culpar a los extranjeros

Aunque los medios estatales por ahora parecen tener la intención de ignorar las protestas, empiezan a verse indicios que intentan culpar a los extranjeros de los disturbios, algo que podría generalizarse en caso de que las manifestaciones se intensificaran.

De hecho, en las redes sociales algunos ya están acusando a extranjeros occidentales de alimentar las protestas.

Los medios estatales han criticado repetidamente a Occidente por sus reglas más laxas sobre el covid-19, y han alertado contra los países que adoptan lo que llaman “retórica estadounidense”.

Sin embargo, la imágenes del Mundial en Qatar, donde se puede ver al resto del mundo celebrando sin restricciones, han alimentado la ira de muchos chinos esta semana. En respuesta, la cobertura de la cadena estatal CCTV está evitando mostrar a los espectadores que disfrutan de los partidos sin mascarilla.

China también ha relajado ciertas medidas contra la covid 19 desde principios de mes. Se ha reducido la duración de las cuarentenas y se ha facilitado la entrada al país a personas que vienen por períodos cortos de tiempo.

Como consecuencia, esto podría facilitar el culpar a los extranjeros de la propagación del virus. Los casos se han disparado a niveles récord en las últimas semanas, con más de 40.000 registrados este lunes.

Pero, sin un horizonte claro sobre el fin de la política de cero covid de China, es de esperar que se produzcan nuevas protestas.

Los confinamientos han aumentado en el último mes, ya que cualquier persona que dé positivo y sus contactos cercanos deben ponerse en una estricta cuarentena, algo que no ha cambiado desde las primeras etapas de la pandemia. La frustración entre la gente no hace sino aumentar.

No sería la primera vez que China culpa a Occidente por la disidencia en casa. En las manifestaciones de Hong Kong de 2019, las últimas grandes protestas que han tenido lugar en China, se culpó a “extremistas violentos” influidos por “lacayos occidentales”.


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