México deportó a familia haitiana pese a que solicitó asilo
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México deportó a familia haitiana pese a que solicitó asilo; CNDH pide que regresen

Una recomendación constata las irregularidades de la expulsión y pide que Pierre Mailleky y su familia sean reconocidos como víctimas y puedan retomar su proceso de refugio.
Cuartoscuro
4 de diciembre, 2021
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Pierre Mailleky, haitiano de 39 años, su esposa y su hijo de 5 años fueron deportados el 3 de febrero de 2020. Llevaban en México desde julio de 2019, cuando llegaron procedentes de Chile. Tras varios meses encerrados en la estación migratoria Siglo XXI solicitaron asilo ante la Comisión Mexicana de Ayuda al Refugiado (Comar), donde comenzaron su procedimiento para recibir protección. Sin haber concluido el proceso, agentes del Instituto Nacional de Migración (INM) los arrestaron y enviaron de vuelta a Haití. La Comisión Nacional de los Derechos Humanos emitió una recomendación en la que pide que se le reconozca como víctima y denuncia la expulsión

“Quiero regresar para poder vivir tranquilo con mi familia”, dice Mailleky en entrevista telefónica. Tras su expulsión a Haití temió por su vida y se refugió en República Dominicana, donde espera que las autoridades mexicanas le permitan volver para retomar su proceso.

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Animal Político quiso conocer la opinión del INM y saber si aceptará la recomendación, pero al cierre de la edición no había recibido respuesta. 

“El INM debe aceptar la recomendación, se debe investigar y buscar la reparación para la familia, que pueda ser reconocida como víctima. Con la reparación del daño significa que pueda regresar a México”, dice Brenda Ochoa, directora del Centro de Derechos Humanos Fray Matías de Córdova, en Tapachula, organización que ha acompañado la denuncia de la familia desde que fue expulsada. 

De Chile a Tapachula

La historia de los Mailleky es similar a la de miles de compatriotas que en los últimos años cambiaron Chile y Brasil por México. Según explica, dejó su país en 2014 después de sufrir amenazas y hasta un intento de asesinato por parte de un grupo criminal. Llegaron a Chile, que había abierto las visas después del terremoto de 2010. Sin embargo, su situación siempre fue precaria. Así que en 2019 emprendieron el peligroso camino hacia el norte, atravesando la selva del Darién, entre Colombia y Panamá. El 25 de julio de 2019 la familia llegó a México a través del río Suchiate, en Chiapas, y fue inmediatamente detenida. Permanecieron encerrados en la estación migratoria Siglo XXI de Tapachula, Chiapas, hasta el 16 de agosto, cuando solicitaron asilo ante oficiales de la Comar, lo que les permitió abandonar el centro de detención. “En mi país no hay seguridad, no hay futuro”, explica. En aquel momento, cientos de personas procedentes de República Democrática del Congo, Camerún y Angola acampaban frente a Siglo XXI, exigiendo que las autoridades mexicanas les permitieran seguir su camino hacia el norte. No es el caso de la familia haitiana, que según explica el hombre, nunca quiso cruzar a Estados Unidos. 

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“Iba a firmar todas las semanas, me dieron mi cita para la entrevista, me cambiaron la fecha”, explica. Diariamente trabajaba en la plaza de Tapachula vendiendo chips de celular y cambiando el dinero a migrantes recién llegados. Además, rentaba su casa a quienes necesitaban de un lugar donde dormir tras el viaje. El 18 de enero, sin embargo, agentes del INM arrestaron a la familia y, a pesar de que tenían la documentación que probaba que eran solicitantes de asilo, los devolvieron a Haití el 3 de febrero. “Soy haitiano, pero cada vez que me hablan del país me asusto, porque sé lo que es”, dice. 

Relata que nada más aterrizar tuvo que sufrir varias balaceras protagonizadas por bandas que controlan la capital, Puerto Príncipe. Asustado ante la posibilidad de sufrir un ataque, decidió marchar a República Dominicana. Su esposa, por el contrario, se quedó en Haití. 

En su recomendación, la CNDH reconoce que el INM vulnera los derechos de Mailleky por obligarle a firmar documentos en español sin un traductor y expulsarle sin tomar en cuenta que estaba dentro de un proceso de refugio. Además, denuncia que su hijo de 5 años fuese deportado, por ser contrario al interés superior del menor, y que toda la operación violó el principio de no devolución. Por ello, la institución que lidera Rosario Piedra Ibarra pide que se reconozca a la familia como víctima (lo que le debería permitir regresar a México para seguir su proceso) y se establezcan mecanismos de compensación. Hasta el momento, el INM no ha anunciado si acepta la recomendación. 

Una oportunidad para regresar

“Primero tendrían que aceptar la recomendación, seguir las investigaciones y preguntar a la víctima qué es lo que solicita”, dice Brenda Ochoa, del centro de Derechos Humanos Fray Matías. En su opinión, se abre la vía para que la familia pueda solicitar su regreso a México para poder ser reconocidos como refugiados. 

“Esto muestra que la situación no ha cambiado. Hace unas semanas fueron deportadas familias haitianas que también habían solicitado asilo en México. Se demuestra que no hay respeto al debido proceso”, dice la activista, en relación a los vuelos de deportación desde Tapachula que partieron en septiembre, tras la llegada de miles de haitianos a Ciudad Acuña, Coahuila, en la frontera con Estados Unidos. . 

Según la última actualización de Comar, en 2021 un total de 47 mil 494 personas haitianas pidieron asilo en México, a las que hay que sumar más de 6 mil procedentes de Chile y casi 4 mil de Brasil que son hijos de haitianos. Es más de las mitad de las casi 120 mil solicitudes de asilo registradas este año. Muchos de ellos recurren a Comar para regularizar su situación y ponerse en marcha hacia el norte. A Mailleky, sin embargo, no le interesa esa ruta. “Mi opción es trabajar para seguir adelante. Si estoy en un país que me atiende, que me ofrece trabajo, no tengo razón para buscar otro país. Hay muchas gentes que tienen la idea de ir EU, yo digo que no vale la pena”, dice. Ahora México tiene la opción de darle esa segunda oportunidad que funcionarios migratorios le arrebataron irregularmente.  

 

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India, el país en el que un ama de casa se suicida cada 25 minutos

Las amas de casa son uno de los colectivos más afectados por un problema nacional. ¿Por qué?
17 de diciembre, 2021
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Cada día 61 amas de casa se suicidan en India, según los datos de la Oficina Nacional de Registros Criminales. Solo el año pasado, fueron 22.372.

Este colectivo representa un 14,6% del total de 153.052 suicidios que se produjeron en el país asiático en 2020 y más de un 50% de entre las mujeres que se quitaron la vida.

El año pasado no fue una excepción. Desde 1997, cuando el gobierno comenzó a reunir datos sobre suicidios y tipo de trabajo, más de 20.000 amas de casa se suicidaron cada año. En 2009 fueron 25.092.

La prensa a menudo atribuye estas muertes a “problemas familiares” o a “asuntos conyugales”. ¿Pero qué es lo que empuja realmente a miles de mujeres a quitarse la vida?

Los expertos en salud mental señalan que las razones principales son la rampante violencia doméstica presente en la sociedad india -en una encuesta reciente del gobierno, un 30% de las encuestadas respondió que había sufrido violencia conyugal alguna vez- y el peso de las tareas domésticas que hacían sus matrimonios opresivos para muchas.

“Las mujeres son realmente resilientes, pero hay un límite para la tolerancia”, dice la doctora Usha Verma Srivastava, una psicóloga clínica en la ciudad de Varanasi, en el norte del país.

“La mayoría de las chicas se casan tan pronto cumplen los 18 años, la edad límite para poder contraer matrimonio. Entonces se convierte en esposa y nuera, y pasan el día entero en casa, cocinando, limpiando y realizando otras tareas del hogar. Se les imponen toda clase de restricciones, tienen poca libertad personal y apenas cuentan con ningún dinero propio. Su educación y sus sueños dejan de importar, y sus ambiciones se empiezan a extinguir lentamente; entonces la desesperación y la decepción se instalan y la existencia se vuelve una tortura”.

Mujeres indias caminan hacia un río con ropa para lavar.

Getty Images
Las tareas del hogar recaen casi siempre en las mujeres.

La doctora Srivastava explica que en las mujeres mayores son otros los motivos. “Cuando los niños han crecido y se han marchado del hogar, muchas se enfrentan al síndrome del nido vacío y sufren síntomas perimenopáusicos, lo que puede ocasionar depresión y estallidos de llanto”.

Pero, según la doctora, los suicidios son fácilmente prevenibles: “Si detienes a alguien por un segundo, lo más probable es que desista”.

El psiquiatra Soumitra Pathare explica que muchos de los suicidios que se producen en India son fruto de impulsos: “Llega el hombre, golpea a su mujer y ella se suicida”.

Pathare cita datos de investigaciones que revelan que un tercio de las mujeres indias que se quitan la vida tiene un historial de víctimas de violencia doméstica. Pero los malos tratos en el hogar ni siquiera aparecen en las cifras de la Oficina Nacional de Registros Criminales.

Chaitali Sinha, psicóloga de la aplicación de salud mental Wysa, con base en Bangalore, afirma que “muchas mujeres atrapadas en situaciones de malos tratos conservan la cordura solo gracias al apoyo informal que reciben”.

Sinha, quien trabajó durante tres años en un hospital psiquiátrico del Estado en Bombay asesorando a supervivientes de intentos de suicidio, dijo que encontró que las mujeres formaban pequeños grupos de apoyo para viajar juntas en los trenes o salir con sus vecinas a comprar verduiras.

“No tenían otra manera de expresarse y algunas veces mantener la cordura dependía solo de esa persona con la que podían tener esa conversación”, afirma. Añade que la pandemia y la cuarentena empeoraron la situación.

“Las amas de casa tenían un espacio de seguridad cuando los hombres se marchaban al trabajo, pero eso desapareció durante la pandemia. En los casos de violencia doméstica significa que muchas veces quedan atrapadas con sus agresores. Limitó aún más sus movimientos y su capacidad para hacer las cosas en las que encontraban alegría o consuelo, así que el enojo, el dolor y la tristeza crecen con el tiempo y el suicidio se convierte en el último recurso”.

India reporta el mayor número de suicidios del mundo. Los varones indios que se quitan la vida suponen un 25% del total mundial y las mujeres son el 36% en el grupo de entre 15 y 39 años.

Pero Pathare, quien investiga los problemas mentales y la prevención del suicidio, asegura que las cifras oficiales indias no reflejan la verdadera magnitud del problema.

Mujeres en India.

Getty Images
Las indias no tienen muchas vías para expresar sus emociones.

“Si se fija en el Estudio del Millón de Muertes, que estudió a casi 14 millones de personas en 2,4 millones de hogares entre 1998 y 2014 o un estudio publicado en Lancet, las cifras de suicidios en India están entre un 30 y un 100% por debajo de la realidad”.

El experto asegura que el suicidio no es un tema del que se hable abiertamente. “Hay vergüenza y estigma asociados a eso y muchas familias intentan ocultarlo. En la India rural no existe la obligación de realizar las autopsias y se sabe que los ricos se apoyan en la policía local para presentar el suicidio como una muerte accidental”.

En un momento en el que India desarrolla una estrategia nacional de prevención del suicidio, el doctor Pathare cree que la prioridad debería ser mejorar la calidad de los datos.

“Los números de intentos de suicidio son risiblemente bajos en India. En cualquier lugar del mundo, son generalmente entre 4 y 20 más bajos que el número real de suicidios. Así que si en India se registran 150.000 suicidios al año el número de intentos debe estar entre 600.000 y seis millones.

Es a esa población de potenciales suicidas a la que debería priorizarse, señala el doctor Pathare, pero la falta de datos fiables dificulta la prevención del suicidio en todo el mundo.

“El objetivo de Naciones Unidas es reducir un tercio los suicidios a nivel global antes de 2030, pero en los últimos años se han incrementado en India en un 10% comparado con el año pasado. Reducirlos sigue siendo un sueño”.


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