Los guardianes del bosque que da agua a la ciudad de Xalapa, en México
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Óscar Martínez

Los guardianes del bosque que da agua a la ciudad de Xalapa, en México

Todas las noches, la guardia comunitaria del Ejido Agua de Los Pescados realiza recorridos para evitar que se tale uno de los bosques que aún se encuentran dentro del Parque Nacional Cofre de Perote, en Veracruz.
Óscar Martínez
Por Flavia Morales/Mongabay
23 de enero, 2022
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Cuando Leopoldo Chávez Hernández tenía quince años, los árboles frondosos que ahora lo rodean medían menos de dos metros y apenas comenzaban a llenar el espacio que dejó el bosque anterior, después de haber sido arrasado por el fuego y la tala. “Haga de cuenta —dice— que eran como una siembra de maíz, parejita, solo había uno que otro árbol grande”.

Leopoldo Chávez está a punto de cumplir 82 años. Su memoria y condición física son notables, sobre todo cuando camina con agilidad por estas veredas. El hombre cuenta que, desde hace casi 70 años, los habitantes del Ejido Agua de los Pescados conservan 599 hectáreas de pinos y oyameles, una superficie similar a la que ocuparían casi 800 canchas de futbol.

La zona forestal que ahora recorre Leopoldo Chávez es conocida como Agua Escondida y forma parte del Parque Nacional Cofre de Perote. En este lugar, que forma parte de la cuenca del Pixquiac, se encuentran los manantiales donde brota el 38 % del agua que, a 50 kilómetros de distancia, utilizan los cerca de medio millón de habitantes de la ciudad de Xalapa, en el estado de Veracruz.

Cajas de agua donde están concentrados los manantiales que abastecen el 38 % del agua que llega a Xalapa. Foto: Óscar Martínez.

Cajas de agua donde están concentrados los manantiales que abastecen el 38 % del agua que llega a Xalapa. Foto: Óscar Martínez.

Hace décadas que la comunidad, en asamblea, decidió prohibir el pastoreo de animales dentro del bosque. Y, desde hace unos años, organizaron rondas de vigilancia para impedir la tala.

“No podemos derribar el bosque porque de él nos sostenemos para cualquier cosa”, dice Chávez, quien es el comisariado ejidal de Agua de los Pescados.

Los habitantes del ejido cuidan con celo esta zona forestal. Tienen razones de sobra para hacerlo. El bosque no solo les otorga la leña que ocupan para enfrentar las bajas temperaturas que dominan en esta región, también les permite contar con ingresos por ecoturismo, por la venta de la madera que producen en forma sustentable o por el pago de servicios ambientales.

Desde 2007, 108 ejidatarios de Agua de los Pescados comenzaron a recibir una compensación económica de la Comisión Nacional Forestal (Conafor) por conservar los bosques que permiten llevar agua a los habitantes de Xalapa. En 2011, la comunidad se integró al Comité de Cuenca del Río Pixquiac (Cocupix), organismo que continuó con la compensación por servicios ambientales hidrológicos.

Ubicación del Ejido Agua de Los Pescados.

Ubicación del Ejido Agua de Los Pescados.

Árboles entre papas

Leopoldo Chávez recuerda que, en 1937, apenas dos meses después de que se creó el ejido y se le dotó de sus tierras, se publicó el decreto de creación de un parque nacional alrededor del Cofre de Perote, volcán que con sus 4 282 metros de altitud es el octavo más alto del país.

Con el decreto se pintó una línea imaginaria en el mapa que colocó 1269 hectáreas, casi todo el territorio del ejido Agua de Los Pescadores, dentro del área natural protegida; el resto, 353, quedó fuera.

Cuando se realizó la expropiación de tierras para el parque, ninguna autoridad reparó en que 800 hectáreas del ejido, dedicadas al cultivo de papa, quedaron dentro del parque y, por lo tanto, ahí ya no podía realizarse esa actividad.

En la región de Perote hay más de 300 productores de papa. Foto: Óscar Martínez

En la región de Perote hay más de 300 productores de papa. Foto: Óscar Martínez

Al final, los ejidatarios llegaron a un acuerdo con las autoridades federales para respetar las áreas de siembra. Lo mismo sucedió con otros diez ejidos con tierras dentro del área natural protegida. Eso provocó que, con el tiempo, en el lugar se tenga una imagen de contrastes: zonas donde predomina el verde de los pinos y oyameles, pero que se encuentran rodeadas de amplias extensiones deforestadas dedicadas a la siembra de papa.

Lee: México: la sombra de la minería acecha el futuro de los bosques comunitarios

Raúl Álvarez Oceguera, director del Parque Nacional Cofre de Perote, estima que dentro del área natural hay, al menos, 5 mil hectáreas dedicadas al cultivo de papa, avena, garbanzo, haba, trigo y forrajes.

En Agua de Los Pescados, la siembra de papa no se ha terminado. Sin embargo, a diferencia de varios de sus vecinos, en esta comunidad de poco más de dos mil habitantes decidió detener la expansión del cultivo y conservar casi 600 hectáreas de bosque. Y por eso, Álvarez reconoce a esta comunidad como un ejemplo del manejo sustentable de los recursos forestales.

jidatarios de Agua de los Pescados. Foto: archivo comunidad.

jidatarios de Agua de los Pescados. Foto: archivo comunidad.

Pagar por cuidar las fuentes de agua

Al llegar a la zona conocida como Agua Escondida, Leopoldo Chávez muestra el lugar donde se encuentran los manantiales que siguen vivos gracias al bosque que conserva el ejido. Unas tapas metálicas protegen la infraestructura que se construyó para llevar el agua que brota en estas tierras a la ciudad de Xalapa, así como a las comunidades de Los Pescados, Rancho Viejo y el Zapotal.

“Nosotros —explica Chávez— ya cuidábamos el bosque cuando en 2011 vino la organización de Sendas a echarnos la mano. Ahora se nos retribuye el agua que enviamos a la ciudad”.

El comisariado ejidal habla de una iniciativa que comenzó en 2006, cuando la asociación civil Senderos y Encuentros para un Desarrollo Autónomo Sustentable (Sendas) y otras organizaciones ambientales crearon el Comité de Cuenca del Río Pixquiac (Cocupix), para impulsar el buen manejo de los recursos naturales y el desarrollo integral de  los habitantes de la cuenca.

Letreros en el camino del bosque pidiendo su cuidado. Foto: Óscar Martínez.

Letreros en el camino del bosque pidiendo su cuidado. Foto: Óscar Martínez.

Para lograr sus objetivos, los integrantes del Cocupix decidieron poner en marcha el Programa de Compensación por Servicios Ambientales, el cual consiste en pagar a las comunidades que conserven el bosque.

El pago de servicios ambientales, asistencia técnica, monitoreo de acuerdos de conservación de fauna y flora, se paga con recursos de la Comisión Nacional Forestal y la Comisión Municipal del Agua de Xalapa (Cmas),  donde el Comité de Cuenca del río Pixquiac (Cocupix) es cofirmante.

Los ejidatarios de Agua de Los Pescados obtienen este pago desde 2007 con la Conafor; en 2010, en asamblea, decidieron cambiarse al Cocupix, donde los recursos de la Conafor se suman a los locales, aportando más recursos por hectárea. En 2021, firmaron un nuevo convenio por cinco años para recibir 1300 pesos (alrededor de 63 dólares) por hectárea de bosque que conserven.

Agua Escondida, lugar donde brotan los manantiales. Foto: Óscar Martínez.

Agua Escondida, lugar donde brotan los manantiales. Foto: Óscar Martínez.

Para Hectór Mota Velazco, quien está al frente de la Comisión Nacional Forestal (Conafor) en Veracruz, los habitantes de este ejido son “los guardianes del agua de la ciudad”. El pago de servicios ambientales, resalta, es “el reconocimiento de la sociedad a la labor de los campesinos en la montaña. Cuando estamos en la ciudad abrimos la llave y queremos que (el agua) nunca se acabe, pero no preguntamos de dónde viene, entonces pagar por esto es un reconocimiento a las comunidades”.

Georgina Vidriales Chang, de Sendas e integrante del comité de cuenca, destaca que “no puede ser solo extracción de recursos, tiene que haber un intercambio de beneficios entre el campo y la ciudad. Aunque iniciamos campañas para sensibilizar, es necesario permear más en la sociedad para que sepan de dónde viene el agua”.

El ejido Agua de Los Pescados no es el único que recibe este pago por servicios ambientales: dentro del programa están un total de 1474 hectáreas, localizadas en la cuenca del Pixquiac, que pertenecen a ejidos, comunidades y predios de conservación privada.

“Veracruz es pionero en los servicios ambientales hace casi 20 años. El Fideicomiso Coatepecano para la conservación del Bosque y el Agua (Fidecoagua,) que conserva la cuenca El Gavilán en el bosque mesófilo de montaña, en la región centro del estado, fue el primero en cobrar en los recibos del agua por servicios ambientales. Somos un ejemplo”, dice el representante de Conafor, Mota Velazco.

Cuenca Del Río Pixquiac.

Cuenca Del Río Pixquiac.

Guardias para detener la tala 

Leopoldo Chávez, comisariado ejidal; Juan Gabriel Monfil, de la comisión de vigilancia y Martín Sánchez Durán, tesorero de la asamblea, muestran a Mongabay Latam los trabajos que realizan los ejidatarios para mantener el bosque en buenas condiciones.

Quien camina por estas veredas se encuentra con diferentes especies de árboles como el chamaite (Pinus montezumae), el pino colorado (Pinus pátula), el acalocote (Pinus ayacahuite) y el encino (Quercus spp.).

Los ejidatarios muestran las brechas cortafuego —caminos en medio del bosque— que han construido para que, en caso de un incendio, se pueda detener su propagación. En su último conteo se registraron más de 16 kilómetros de brechas realizadas alrededor del parque. Además, hacen monitoreo de flora y fauna.

Al interior del bosque se pueden ver letreros sobre el cuidado y conservación del bosque. Foto:Óscar Martínez.

Al interior del bosque se pueden ver letreros sobre el cuidado y conservación del bosque. Foto:Óscar Martínez.

Alrededor del bosque hay letreros donde se advierte que son “parcelas de bosque protegido”. Eso no ha detenido a quienes realizan tala clandestina. Por eso la vigilancia es una de las principales tareas del ejido. Gabriel Monfil, del comité de vigilancia, explica que todos los días, entre seis y siete personas hacen guardias nocturnas: a partir de la medianoche, suben al bosque.

Mientras camina por el bosque, Chávez no deja de observar las marcas en la tierra, dice que son las huellas de los caballos: “Se ve que vinieron a merodear, hay que poner cuidado aquí, ya vinieron a mirar que se llevan”, dice a los ejidatarios.

Lee: La probabilidad de otra pandemia por destrucción de bosques es ‘mayor que nunca’: expertos

Entre 2001 y 2020, el Parque Nacional Cofre de Perote perdió 116 hectáreas de cobertura arbórea, de acuerdo con el análisis de imágenes satelitales de la plataforma Global Forest Watch. Además, desde 2015 y hasta diciembre de 2021, se han registrado 121 alertas por deforestación.

A lo largo del 2021, la Profepa contabilizó seis denuncias por derribo de árboles, de acuerdo con información obtenida vía transparencia. En marzo de ese año, la dirección del parque nacional presentó una denuncia por tala ilegal en la colonia Agrícola Progreso, ubicada al interior del área natural protegida.

Leopoldo Chávez Hernández acompañado de otros ejidatarios. Foto: Óscar Martínez.

Leopoldo Chávez Hernández acompañado de otros ejidatarios. Foto: Óscar Martínez.

Vivir del manejo del bosque 

El ejido Agua de los Pescadores se ubica a poco más de 3 mil metros de altitud. Los lugareños se dedican a la producción de papa de varias variedades, siembran maíz, crían borregos y complementan sus ingresos con el manejo sustentable del bosque.

Además de recibir el pago por servicios ambientales, los ejidatarios tienen un programa de manejo forestal —para las 75.7 hectáreas de su bosque que no se encuentran dentro del parque nacional—, lo cual les permite producir madera de una forma sustentable.

Las operaciones de manejo forestal se realizan bajo un sistema silvícola de bajo impacto y una práctica responsable. Su programa de manejo forestal fue aprobado por la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) hasta el 2024 con diez anualidades de 1,159 metros cúbicos cada una.

El aprovechamiento forestal del ejido está distribuido en pequeñas áreas del bosque y representa el 4.6 % de la superficie total de su territorio.

Bosque de pinos y oyameles en el ejido Agua de Los Pescados en el Parque Nacional Cofre de Perote. Foto Óscar Martínez.

Bosque de pinos y oyameles en el ejido Agua de Los Pescados en el Parque Nacional Cofre de Perote. Foto Óscar Martínez.

Los ejidatarios comentan que les gustaría incorporar más áreas de terreno al manejo forestal, pero saben que tienen como limitante estar dentro de un área natural protegida, por lo que la única opción que tienen para obtener más recursos económicos es aumentar el pago por servicios ambientales.

María Luisa León Mateos, encargada del programa Bosques y Agua de la asociación civil Sendas, explica que a la par del cuidado del bosque, en la comunidad se han impulsado proyectos productivos de ecoturismo, huertos familiares, estrategias de comercialización de productos agroecológicos, entre otros.

El ejido, por ejemplo, es parte de la ruta del Cofre de Perote, proyecto ecoturístico de senderismo dentro del área natural protegida. También iniciaron una purificadora de agua obtenida de uno de sus manantiales, aunque desde hace tres años no funciona por la falta de insumos; los planes son reactivarla en los próximos meses.

Martín Sánchez Durán muestra orgulloso el bosque que han protegido. Foto: Óscar Martínez.

Martín Sánchez Durán muestra orgulloso el bosque que han protegido. Foto: Óscar Martínez.

El trabajo comunitario, dice León Mateos, ha servido para que los campesinos “tomen las riendas” del cuidado del bosque y el agua: “Antes se inconformaban, porque no recibían nada por cuidar el bosque, ahora su mirada ha cambiado. Hacen vigilancias diarias para evitar la tala, toman acuerdos en asamblea para evitar la simulación en el cuidado y entre ellos se vigilan para la conservación adecuada”.

Uno de los proyectos que ha tomado más fuerza es la cooperativa Aroma de Montaña, creada hace cinco años e integrada por diez mujeres que lograron crear una “farmacia viviente” con la producción y transformación de plantas aromáticas y medicinales del bosque.

“Hacemos pomada, jabones, cremas, champú, gel antibacterial, bolsas de té y aceites, y los comercializamos para apoyar la economía familiar”, explica Blanca Estela Pérez Salazar, integrante de la cooperativa.

Las mujeres transformaron seis hectáreas de siembra de papa en una área forestal. Sembraron pinos y, a finales del 2021, comercializaron algunos de ellos como árboles de navidad. Los árboles están sembrados entre hortalizas y plantas medicinales.

Integrantes de la cooperativa Aroma de montaña. Foto: Cortesía de la comunidad.

Integrantes de la cooperativa Aroma de montaña. Foto: Cortesía de la comunidad.

Apostar por la agroecología

El que las mujeres decidieran cambiar la producción de papa por siembra de árboles no es cosa menor, sobre todo en una zona donde el cultivo del tubérculo se enraizó desde hace ya varias décadas. Hoy son cerca de 300 productores en la región.

En estas tierras, la siembra de papa se popularizó en los años ochenta y con ello llegó también el uso excesivo de agroquímicos para lograr cosecha más rápidas.

La instalación del Comité de Cuenca del Río Pixquiac (Cocupix) también propició que algunos productores probaran métodos ecológicos para sembrar papa libre de agrotóxicos. Aunque el proyecto es incipiente — apenas cinco hectáreas en la zona— , ya generó la curiosidad de varios campesinos.

En el ejido Agua de los Pescados hay extensiones de tierras dedicadas al cultivo de papa. Foto: Óscar Martínez.

En el ejido Agua de los Pescados hay extensiones de tierras dedicadas al cultivo de papa. Foto: Óscar Martínez.

Humberto Chávez, miembro de la brigada contra incendios del ejido, decidió romper con los métodos tradicionales de cultivo que su familia siguió durante 40 años y apostó por la producción de papas libres de agrotóxicos. Hoy realiza su siembra en dos hectáreas, tiene su propia biofábrica de abono orgánico y ha logrado rendimientos superiores a los que tienen productores tradicionales.

El caso del ejido Agua de Los Pescados está sirviendo de ejemplo para que  otras comunidades de la región se animen a diseñar un plan de cuidado de su bosque. Una de ellas es la comunidad de Tembladeras —ubicada a 7 kilómetros del ejido, en el municipio de Xico y también dentro del Parque Nacional Cofre de Perote—, en cuyo territorio hay manantiales que también otorgan agua a la ciudad de Xalapa.

Georgina Vidriales Chang, de Sendas, asegura que en 2022, Tembladeras se sumará con 200 hectáreas de conservación ambiental dentro de la cuenca del Pixquiac.

Agua de Los Pescados en Perote ha conservado 600 hectáreas de bosque. Foto: Óscar Martínez.

Agua de Los Pescados en Perote ha conservado 600 hectáreas de bosque. Foto: Óscar Martínez.

Invertir en los bosque para tener agua

En Xalapa, la falta de abasto de agua se ha agudizado, Tajín Fuentes, de la organización Sendas, explica que la ciudad vive un estrés hídrico derivado de un crecimiento acelerado de consumidores de agua, mientras las fuentes de abasto son las mismas desde hace 30 años.

Para buscar una solución, en 2018 un grupo de académicos y organizaciones de la sociedad civil realizaron la Estrategia para la Gestión Integrada del Recurso Hídrico en Xalapa que concentra acciones para atender el problema de abasto de agua.

La estrategia incluyó, a partir del 2021, el pago voluntario del 2 % del recibo del agua para servicios ambientales.

El dinero recaudado servirá para ampliar el pago por servicios ambientales en el Pixquiac y otras cuencas como el Huitzilapan, en el estado de Puebla, de donde viene el 60 % del agua de Xalapa. La meta es lograr hasta 3 mil hectáreas de conservación de bosques.

Uno de los detalles del bosque de la comunidad Agua de Los Pescados. Foto: Óscar Martínez

Uno de los detalles del bosque de la comunidad Agua de Los Pescados. Foto: Óscar Martínez

Tajín Fuentes reconoce que los recursos destinados para el pago por servicios ambientales y conservar la cuenca del Pixquiac son pocos: “Si quisiéramos impactar de forma masiva debería crecer mínimo unas cinco o seis veces más el pago”, advierte.

En el ejido Agua de Los Pescados, a más de una hora de distancia de Xalapa, hay dudas sobre si el programa que ahora apoya la comisión de agua de Xalapa se podría ampliar o permanecerá con el cambio de gobierno en este 2022.

Vidriales, quien junto a un equipo de ambientalistas lograron hacer obligatorio para el gobierno municipal de Xalapa su participación en los fondos para el pago de servicios ambientales, es optimista y asegura que si se logra una visión compartida entre las autoridades y ejidos, se podrían tener más recursos para ampliar las hectáreas de conservación ambiental y  garantizar el abasto de agua a la ciudad. Y, sobre todo, ampliar los  proyectos para los habitantes del ejido Agua de los Pescados, guardianes de los bosques que aún siguen en pie.

Leopoldo Chávez sabe que la preservación ambiental es la llave para garantizar el futuro de miles de familias: “El bosque es lo que tenemos, no lo podemos derribar. Lo que interesa es que de aquí a mañana la gente no sufra las consecuencias, mejor cuidamos”.

Esta nota fue publicada originalmente en Mongabay Latinoamérica

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Rusia y Ucrania: cómo la guerra puede agravar la crisis demográfica rusa

Rusia ha lidiado con bajas tasas de natalidad desde el colapso soviético. Ahora los expertos dicen que la guerra de Ucrania está dejando al gobierno ruso sin opciones para mitigar la crisis demográfica.
20 de abril, 2022
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Después de que estalló la guerra en Ucrania en febrero, Stanislav hizo las maletas y salió volando de Rusia con su familia.

Dejaron atrás a sus padres ya mayores, una casa con todos sus muebles, libros, ropa y juguetes de niños, cuentas bancarias con la mayor parte de sus ahorros y hasta una casa de campo.

Como una pareja con altos niveles de estudios que había ocupado altos cargos, dicen que se fueron de Rusia sin intención de regresar.

“No quiero ser parte de esta guerra y no quiero estar en un país que mata a gente inocente”, dice Stanislav, quien accede a ser identificado solo por su nombre de pila, mientras habla con la BBC a través de una videollamada desde Israel.

Teme que la represión política en Rusia, que dice ha aumentado en la última década bajo el gobierno de Vladimir Putin, esté a punto de empeorar.

“Imagina que vives en una habitación y cada día las paredes y el techo se vuelven un milímetro más pequeños”, dice.

“Después de un año se vuelve más notorio, pero crees que estás bien. En cinco años, se reduce un metro. En 10 años es el final para ti”.

Éxodo de profesionales

Desde el comienzo de la guerra, decenas de miles de rusos con altos niveles educativos y altamente calificados como Stanislav y su esposa han abandonado el país, según estimaciones del sector empresarial.

Gente frente a una casa de cambio en Moscú

Getty Images
Tras la invasión de Ucrania el 24 de febrero, Rusia fue objeto de sanciones económicas por parte de Occidente.

Algunos temían ser reclutados por las fuerzas armadas, pero otros optaron por emigrar debido a su postura política o al deterioro económico que se espera que venga.

Se dice que en el gobierno ruso están particularmente preocupados por las personas que salen del país del sector tecnológico, que tienen habilidades transferibles y podrían representar una valiosa contribución a la economía.

Serguéi Plugotarenko, director de la Asociación Rusa de Comunicaciones Electrónicas, dijo frente a un comité parlamentario en marzo que entre 50.000 y 70.000 trabajadores de la industria tecnológica ya abandonaron el país desde el comienzo de la guerra.

Otros 100.000 podrían irse a fines de abril, agregó.

Crisis demográfica

Aunque algunos han comparado este flujo con una “fuga de cerebros”, los demógrafos dicen que solo representa una pequeña fracción de la población rusa.

Sin embargo, coincidieron en que el éxodo agrega presión a los desafíos de población históricos de Rusia, especialmente combinados con uno de los mayores números de muertes del mundo debido a la covid-19.

“Hubo una gran crisis a mediados de la década de 1990, conocida como la crisis de la mortalidad soviética, que tuvo un gran número de muertos en la población debido al alcoholismo, altas tasas de suicidio, todo envuelto en una crisis económica masiva”, le dice a la BBC Federica Cocco, una periodista del Financial Times que escribió un artículo reciente sobre el tema.

“Rusia todavía está sufriendo las consecuencias de eso porque, debido al enorme número de muertos, ahora hay menos hombres y mujeres jóvenes de entre 20 y 30 años en Rusia.

“Además, muchos están siendo reclutados, especialmente hombres jóvenes, y muchos se están yendo para evitar la crisis económica”, explica.

No hay duda de que es la población de Ucrania la que soportará la carga más pesada de la invasión rusa. Miles de personas han sido asesinadas, incluidos cientos de niños, según Naciones Unidas.

El 12 de abril, el alcalde de Mariúpol, que ha estado sitiada durante semanas, dijo que hasta 20.000 civiles podrían haber muerto ya a causa de los ataques y la falta de acceso a alimentos y artículos de primera necesidad debido al conflicto.

Pero los demógrafos predicen que el deterioro económico posterior al conflicto también puede afectar a la población de Rusia.

Caída en las tasas de fertilidad

Fertilidad en Rusia. Nacimientos por mujer, 1960-2020. .

Las tasas de fertilidad tienden a caer cuando la economía de un país empeora y aumentan cuando mejora.

Esta regla se ha aplicado en Rusia en los últimos 30 años, le dice a la BBC Leslie Root, becaria postdoctoral en la Universidad de Colorado-Boulder quien ha investigado Rusia y Asia Central.

Root dice que las tasas de natalidad eran muy bajas en la década de 1990 después del colapso soviético, pero aumentaron nuevamente cuando la economía se fortaleció, aproximadamente desde 2005.

En 2015, la tasa de fertilidad de Rusia era alta en comparación con los países europeos, con casi 1,8 hijos por madre.

Pero cayó en los años siguientes en respuesta a las sanciones y la contracción económica después de que Rusia anexó Crimea en 2014.

Población de Rusia, 1960-2020. . .

La anexión de la península ucraniana agregó nuevos residentes a Rusia y eso podría volver a suceder si cientos de miles de personas de la región ucraniana de Donbás obtienen la ciudadanía rusa.

Sin embargo, Root dice que eso no necesariamente altera la tasa de fertilidad.

“La lección principal es el vínculo claro en la dirección de las luchas económicas que causan la reducción demográfica, y no al revés”.

“El deterioro económico daña la salud de la población en general y crea un exceso de morbilidad y mortalidad, por lo que tienes una población que no solo es más pequeña, sino que también está más enferma”, agrega.

Menos gente llegando a Rusia

Gente en un puente cerca del Kremlin

AFP
Muchas personas se mudan a Rusia por trabajo, pero algunos expertos predicen que este flujo migratorio puede ralentizarse.

Root cree que el deterioro económico conducirá a un flujo más lento de migrantes que lleguen a Rusia desde Asia Central y el sur del Cáucaso por trabajo.

“Estos flujos migratorios son una parte importante del crecimiento de la población y la economía de Rusia, y una parte aún más importante de las economías de los países de origen. Este colapso tendrá consecuencias devastadoras entre los grupos que ya son pobres y marginados”, sostiene.

Los problemas asociados con la recesión económica a más largo plazo incluyen un mayor desempleo, condiciones desfavorables para los jóvenes que ingresan a la fuerza laboral, una creciente desigualdad, niveles de vida más bajos y una menor recaudación de impuestos, junto con mayores costos de atención médica y bienestar.

Aunque reconoce que la gravedad del impacto dependerá de lo que suceda con la guerra.

“Período difícil”

Un sanitario en un hospital de Moscú

Getty Images
La covid-19 ha causado al menos 360.000 muertes en Rusia.

La baja tasa de natalidad de Rusia ha sido una preocupación para el gobierno durante años.

Hablando de un “período demográfico muy difícil”, el presidente Putin abrió la financiación estatal para las nuevas madres en enero de 2020; anteriormente, el gobierno solo pagaba por un segundo hijo.

Se anunciaron nuevas exenciones fiscales para las familias y se ampliaron las medidas de bienestar infantil, como comidas escolares gratuitas y beneficios relacionados con los ingresos.

Pero Ilya Kashnitsky, profesor asistente en el Centro Interdisciplinario sobre Dinámica de la Población, en la Universidad del Sur de Dinamarca, piensa que “siendo realistas, no hay opciones políticas ahora para revertir la crisis de despoblación”.

“Podemos amortiguar en gran medida el golpe, pero todo lo que está sucediendo ahora va en la dirección equivocada”, le dice a la BBC.

Además de eso, la covid-19 mató al menos a 360.000 personas en Rusia, pero el exceso de muertes en el país se estima en un millón.

Kashnitsky cree que la población de Rusia se verá afectada a corto plazo por una mayor tasa de mortalidad, aislamiento económico, emigración y una caída en la calidad de vida, lo que a largo plazo contribuirá a una mayor reducción de las tasas de fertilidad.

Root dice que las políticas para alentar a las personas a tener hijos generalmente tienen resultados mixtos porque “es realmente difícil cambiar las tasas de natalidad en una sociedad donde las preferencias de fertilidad son bajas”.

También es preocupante que en Rusia la estrategia “pronatalista” a menudo se combine con límites cada vez mayores a los derechos reproductivos y el aborto, considera.

Root reconoce que el envejecimiento y la disminución de la población no son exclusivos de Rusia y que en la mayoría de los países desarrollados esto se ve como el resultado de “procesos positivos, como el aumento de la educación, la igualdad de género y que las personas tengan la libertad de elegir el tamaño de su familia”.

“Entonces, la tragedia aquí no es que la población de Rusia se esté reduciendo, sino cómo y por qué se está reduciendo, y qué significa para las vidas de las personas que quedan”.

¿Y qué piensa la gente que se fue?

“Personalmente, creo que las sanciones deberían ir más allá”, dice Stanislav, a pesar del impacto que tendría sobre él por ser ruso.

“Estoy dispuesto a perderlo todo, todos mis ahorros, mi departamento y mi casa de campo, si eso significa que el régimen actual colapse”.


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