Sacmex rechaza informar cómo operó drenaje antes de inundación de Tula
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Cuartoscuro

Sacmex rechaza informar cómo operó el drenaje antes de la inundación de Tula

Sacmex se ha negado consistentemente a entregar información sobre el funcionamiento del drenaje en Tula, argumentando que es por “carga de trabajo”.
Cuartoscuro
3 de enero, 2022
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El Sistema de Aguas de la Ciudad de México (Sacmex) se ha negado a hacer pública la información sobre los niveles de agua que había en el sistema de drenaje profundo y cómo fueron operadas las compuertas el día en que se activó el mecanismo de desagüe que provocó el desbordamiento del río Tula, el pasado 6 de septiembre.

Sacmex es una de las tres autoridades que forman parte de la Comisión Metropolitana de Drenaje, órgano que ese día tomó la decisión de enviar hacia Tula aguas residuales y pluviales para evitar inundaciones en la CDMX. Las otras dos autoridades que integran el órgano tripartito son la Comisión Nacional del Agua (Conagua) y la Comisión de Aguas del Estado de México (CAEM).

Desde el 28 de septiembre, Animal Político solicitó a Sacmex que informara cuáles eran, hora por hora, los niveles de almacenamiento, posiciones de compuertas y niveles de bombeo en túneles emisores, presas, lumbreras, lagunas de regulación y plantas de bombeo del sistema de drenaje metropolitano entre el 30 de agosto y el 18 de septiembre, es decir, una semana antes y dos semanas después de la inundación de Tula.

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De acuerdo con Dean Chahim, ingeniero y antropólogo experto en el sistema de drenaje metropolitano, conocer esa información podría ayudar a entender si la decisión de activar el Protocolo de Operación Conjunta –mediante el cual se enviaron aguas del Valle de México hacia Tula— estuvo justificado.

Mediante cuatro solicitudes de transparencia, se solicitó a Sacmex información sobre 3 vasos reguladores, 9 presas, 6 plantas de bombeo y 17 lumbreras, a fin de conocer cuánto más de agua podía almacenar el sistema de drenaje metropolitano antes de expulsarla hacia el río Tula el 6 de septiembre; también permitiría saber cuál fue la cantidad de agua que se envió hacia dicho municipio hidalguense, cuyo río se desbordó y mató a 14 personas que estaban internadas en el Hospital General de Zona número 5 del IMSS de Tula.

De igual modo se le solicitó la entrega del acta de operación del mecanismo de drenaje del 6 de septiembre en la que se justificara la toma de decisiones y se indicara cuál fue la cadena de mando.

Asimismo, dado que las solicitudes de transparencia abarcaron un periodo de una semana antes al día del desastre, la información permitiría saber si la Comisión Metropolitana de Drenaje vació a niveles suficientes los sistemas reguladores de la ciudad ante la previsión de lluvias importantes, como indica el Protocolo de Operación Conjunta del Sistema Hidrológico del Valle de México, documento que rige la actuación del organismo tripartita.

“Ya sabemos que expulsaron muchísima agua –150 metros cúbicos por segundo, si no más– a Tula la noche del 6 y madrugada del 7 de septiembre”, plantea Chahim. “Pero la pregunta es: ¿que otras alternativas había? Si hubieran retenido el agua más tiempo en el Valle de México –para no mandar el agua de golpe al río Tula, inundando a 30 mil personas y matando a 14— ¿qué habría pasado? ¿Cuáles áreas de la zona metropolitana habrían inundado? 

“Mi sospecha es que sí hubiera habido inundaciones, pero dudo que la afectación hubiera sido tan grave como fue en Tula”, explica, “justamente porque en el Valle de México el sistema de drenaje es tan grande que los ingenieros hubieran podido –a través de un cierre parcial de compuertas y reducciones en bombeo– generar encharcamientos en un área grande. En comparación con el desbordamiento violento del río Tula, las afectaciones hubieran sido mucho menores. Es sólo es una teoría. Pudo haber otras alternativas. ¿Pero cómo lo podemos comprobar? Por eso se necesitan las bitácoras. Las bitácoras son el registro de todas estas operaciones más un registro de los niveles de agua en los puntos críticos del sistema. Si imaginas que la ciudad es un cuerpo, el drenaje es parte clave de su sistema circulatorio y las bitácoras miden la presión arterial en varios puntos”.

Opacidad

A tres meses de la recepción de las solicitudes, Sacmex se ha negado consistentemente a entregar la información requerida, incluso pasando por encima de la normativa que rige el Sistema Nacional de Transparencia.

La primera maniobra de Sacmex fue, el último día del plazo para entregar la información –5 de octubre–, argumentar que su archivo era muy “vasto y complejo” y pedir una ampliación del plazo por siete días, lo que fijó el 14 de octubre como nueva fecha de cumplimiento. 

Pero el sujeto obligado no respetó la prórroga que él mismo solicitó y, sencillamente, dejó pasar los días sin dar una respuesta.

Este medio promovió cuatro recursos de revisión ante el Instituto de Transparencia, Acceso a la Información Pública, Protección de Datos Personales y Rendición de Cuentas de la Ciudad de México (INFOCDMX) por falta de respuesta del sujeto obligado.

El órgano garante inició los recursos de revisión INFOCDMX/RR/IP.1995/2021, 1996/2021, 1997/2021 y 2117/2021, los cuales fueron turnados a las ponencias de los comisionados Julio César Bonilla Gutiérrez, Laura Lizette Enríquez Rodríguez y Arístides Rodrigo Guerrero García.

El primero de los asuntos continúa en elaboración, mientras que el resto ya fue resuelto por el Pleno del Instituto.

Durante el periodo de substanciación de los recursos, Sacmex justificó en todos los casos que no entregó la información a tiempo por “carga de trabajo”. Sin embargo, en el mismo documento deslizó que, de cualquier modo, no entregaría lo solicitado, por dos razones: primero, porque en la operación del drenaje metropolitano participan otras instituciones locales y federales, lo que excedería su propio ámbito de actuación, y segundo, porque el drenaje es un área estratégica cuya operación no se puede revelar al público.

“Derivado de la carga de trabajo y las diversas lluvias presentadas, se complicó otorgar respuesta en tiempo. Informando que las bitácoras operativas de trabajo solicitadas contienen información con datos técnicos y específicos de la infraestructura hidráulica de drenaje, mediante la cual se lleva a cabo el control de aguas negras y pluviales. Por lo que el daño que pueda producirse con la publicidad de la información es mayor que el interés publico de conocerlos, poniendo en riesgo o vulnerando la correcta operación y seguridad de las instalaciones, así como de los operadores”, expuso en su justificación.

“Por lo que la información solicitada se considerada de acceso restringido en su modalidad de reservada, ponderando que la divulgación de información respecto de un área estratégica susceptible de comprometer la seguridad de las instalaciones e infraestructura del SACMEX, lo que redunda en perjuicio del interés colectivo de los habitantes de esta ciudad”.

En la mayoría de los casos, el INFOCDMX consideró que Sacmex incumplió la Ley de Transparencia, Acceso a la Información Pública y Rendición de Cuentas de la Ciudad de México, porque no probó de qué manera publicar la información representaría un daño, y porque la “reservó” sin haberla sometido a su Comité de Transparencia, que es la autoridad facultada para restringir el acceso a información de interés público.

Además, los comisionados advirtieron que en las solicitudes enviadas no se requirió información que se pueda considerar como estratégica susceptible de ser reservada, como ubicación de las instalaciones o sus características técnicas.

Sólo la comisionada Laura Lizette Enríquez Rodríguez, en el expediente INFOCDMX/RR/IP.1996/2021, consintió la maniobra de Sacmex y sobreseyó el asunto con el argumento de que el sujeto obligado sí había emitido una respuesta, a contrapelo de sus colegas que reconocieron que la presunta respuesta no estaba fundada conforme a la ley. El sobreseimiento ya fue impugnado ante el INAI.

Para el ingeniero Dean Chahim, conocer las bitácoras del manejo del drenaje de la CDMX permitiría conocer la “verdad histórica” respecto de las causas que provocaron el desbordamiento del río Tula.

“¿Por qué debe de ser público todo esto? Volviendo a la analogía de un cuerpo: si muere un paciente, las familiares siempre tienen el derecho de ver las notas médicas –como la bitácora– para entender qué pasó y si hubo algo que se pudo haber hecho diferente. Los mismos doctores también lo revisarían para mejorar su técnica y prever tragedias hacia el futuro. No hay nada secreto en estas bitácoras”, afirma el especialista.

“No estamos hablando de las ubicaciones de bases militares secretas. Es el drenaje. Es un sistema público. Las bitácoras y el protocolo ni siquiera revelarían las ubicaciones exactas de las instalaciones. La única razón por lo cual yo pienso que están negando la información es que no quieren que alguien más contradiga su versión de qué pasó esa noche: que fue, como dice Conagua, inevitable, incontrolable e imprevisible. Las bitácoras son esenciales para empezar a acercarnos a la verdad histórica de lo que pasó esa noche y en los días anteriores que precipitó la tragedia en Hidalgo. Estas bitácoras son los únicos registros –las únicas pruebas– que existen sobre el flujo de agua en el sistema y las decisiones que los operadores tomaron. Sin ellos, sólo sabemos el resultado”.

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El meteorito que cayó en un pueblo de Inglaterra y que ofrece nuevas pistas sobre cómo se formó el agua de la Tierra

El agua en la roca espacial representaba un 11% de su peso. Su composición era casi idéntica a la del agua que hay en la Tierra.
19 de noviembre, 2022
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Un meteorito que se estrelló el año pasado en la ciudad de Winchcombe, en Reino Unido, contenía agua que coincidía casi a la perfección con la de la Tierra.

Esto refuerza la idea de que las rocas del espacio trajeron componentes químicos clave, incluida el agua, al planeta al principio de su historia, hace miles de millones de años.

El meteorito es considerado como el más importante recuperado en Reino Unido.

Los científicos que publicaron el primer análisis detallado dicen que ha arrojado ideas fascinantes.

Más de 500 gramos de restos ennegrecidos se recogieron de los jardines y de los campos locales donde cayó, después de que una bola de fuego gigante iluminara el cielo nocturno.

Los restos desmenuzados se catalogaron cuidadosamente en el Museo de Historia Natural (NHM) de Londres y luego se prestaron a equipos de toda Europa para investigar.

Una bola de fuego cruza una noche estrellada

Getty Images
Simulación de lo que podrían haber visto en el cielo los habitantes del pueblo de Inglaterra.

El agua representaba hasta el 11% del peso del meteorito y contenía una proporción muy similar de átomos de hidrógeno al agua en la Tierra.

Algunos científicos dicen que la Tierra, en su etapa más joven, estaba tan caliente que habría expulsado gran parte de su contenido volátil, incluida el agua.

Que la Tierra tenga tanta agua hoy en día (el 70% de su superficie está cubierta por océanos) sugiere que debe haber habido una adición posterior.

Algunos dicen que esto podría provenir de un bombardeo de cometas helados, pero su química no cuadra.

Sin embargo, las condritas carbonáceas (meteoritos como el de Winchcombe) ciertamente sí.

Vista de la Tierra desde el exterior

Getty Images
El 70% de la Tierra está cubierta por agua.

El hecho de que las partes del meteorito se recuperaran menos de 12 horas después de estrellarse significa que había absorbido muy poca agua terrestre o, de hecho, cualquier contaminante.

“Todos los demás meteoritos se han visto comprometidos de alguna manera por el entorno terrestre”, dijo a BBC News el coautor del estudio, Ashley King, del NHM.

Pero el de Winchcombe es diferente por la velocidad con la que fue recogido.

“Esto significa que, cuando lo analizamos, supimos que la composición que estamos observando nos retrotrae a la composición al comienzo del Sistema Solar, hace 4 mil 600 millones de años”.

“Excluyendo la búsqueda de muestras de rocas de un asteroide con una nave espacial, no podríamos tener un espécimen más prístino”.

Ashley King

BBC
El investigador Ashley King.

Los científicos que examinaron los compuestos orgánicos del meteorito que contienen carbono y nitrógeno, incluidos sus aminoácidos, obtuvieron una imagen igualmente limpia.

Este es el tipo de química que podría haber sido la materia prima que permitió que la biología comenzara en la Tierra primitiva.

El nuevo análisis también confirma el origen del meteorito.

Trayectoria precisa

Las imágenes de la cámara de la bola de fuego han permitido a los investigadores determinar una trayectoria muy precisa.

Calculando hacia atrás, averiguaron que el meteorito vino del cinturón exterior de asteroides entre Marte y Júpiter.

El material de Winchcombe se vendió recientemente en una subasta por más de 120 veces el valor de su peso en oro.

Fragmento del meteorito

NHM
Fragmento del meteorito.

Investigaciones posteriores revelaron que se desprendió de un asteroide más grande, presumiblemente en alguna colisión.

Luego, le llevó entre 200 mil a 300 mil años llegar a la Tierra, según revela la cantidad de átomos particulares, como el neón, creados en el material del meteorito a través de la irradiación constante de partículas espaciales de alta velocidad, o rayos cósmicos.

“0.2-0.3 millones de años parece mucho tiempo, pero desde una perspectiva geológica, en realidad es muy rápido“, dijo Helena Bates, del NHM.

“Las condritas carbonáceas tienen que llegar aquí rápidamente o no sobrevivirán, porque son tan desmenuzables que simplemente se romperían”.

Winchcombe meteorite

NHM

“Más secretos”

El primer análisis de los científicos, en la edición de esta semana de la revista Science Advances, es solo una descripción general de las propiedades del meteorito de Winchcombe.

Próximamente se publicará una docena de artículos más sobre temas especializados en una edición de la revista Meteoritics & Planetary Science.

E incluso ellos no serán la última palabra.

“Los investigadores continuarán trabajando en esta muestra durante los próximos años, revelando más secretos sobre los orígenes de nuestro Sistema Solar”, dijo el coautor del estudio, Luke Daly, de la Universidad de Glasgow.

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