El gobierno no sabe cuánto daño ambiental hará el Tren Maya
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El gobierno no sabe cuánto daño ambiental causará el Tren Maya ni cuánto invertirá para mitigarlo

En su tercer informe sobre la Cuenta Pública 2020, la Auditoría Superior de la Federación advierte que los responsables del proyecto no cuentan con un análisis de sus daños potenciales ni de cuánto implicará mitigar esos efectos.
Cuartoscuro
22 de febrero, 2022
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El proyecto del Tren Maya no tiene identificados cuáles serán los impactos ambientales que generará la construcción de más de 600 kilómetros de vías en los tres primeros tramos, que van de Palenque, Chiapas, hasta Izamal, Yucatán, ni cuáles serán las medidas de prevención, mitigación y recuperación ecológica, ni cuánto invertirá para restablecer las zonas afectadas. 

Además, en los tramos 2 y 3 del proyecto, las obras del tren arrancaron sin contar antes con la Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) que detallara tanto los daños ecológicos previstos con la construcción como las medidas de mitigación y restauración. 

Estas son algunas de las principales observaciones que hizo la Auditoría Superior de la Federación (ASF) al Fondo Nacional de Turismo (Fonatur), la dependencia federal encargada de las obras del Tren Maya, el mayor proyecto de infraestructura del gobierno de Andrés Manuel López Obrador, en el que se prevé una inversión de casi 180 mil millones de pesos. 

En esta tercera entrega sobre la Cuenta Pública 2020, la ASF hizo hasta ocho auditorías de diferente tipo al Tren Maya, entre las cuales dedicó una revisión a la vertiente ambiental del megaproyecto. 

La ASF revisó la MIA que se hizo para la Fase 1 del proyecto, que abarca solo tres de las siete fases que en total tiene la obra. Se trata de los tramos Palenque-Escárcega, Escárcega-Calkiní y Calkiní-Izamal, los cuales suman 635 kilómetros de vías, menos de la mitad de los mil 500 kilómetros que tendrá en total el proyecto ferroviario. 

A partir de la revisión de esa MIA parcial, la ASF observó que esta “no cuenta con la identificación de las causas y efectos de los impactos ambientales, el análisis de congruencia entre los impactos identificados y las medidas determinadas, ni los indicadores para evaluar la eficiencia y la eficacia de las medidas de mitigación”. 

En otras palabras: al menos hasta 2020, en la MIA del proyecto no estaban identificadas las causas ni cuáles serán los efectos de los impactos ambientales que generarán las obras en esos más de 600 kilómetros de vía.

La Auditoría también expuso que en dicha MIA tampoco se identificó cuáles serán las fuentes de financiamiento a las que recurrirá Fonatur para pagar las medidas de prevención, mitigación y recuperación de los daños ecológicos, ni cuáles son las fases en las que se pretende aplicar esos montos. 

De hecho, la ASF señaló en su informe que en la MIA tampoco se expusieron cuáles son los costos aproximados que se invertirán para la prevención y mitigación de los daños ecológicos que genere el tren. 

“El Fonatur no contó con registros estadísticos sobre la ejecución de las actividades y obras relacionadas con las medidas de mitigación, prevención y/o compensación de los factores ambientales, flora, fauna, aire, e hidrología subterránea”, añadió la Auditoría, que también apuntó que el Fonatur, al menos hasta 2020, no había tampoco establecido una instancia que coordine de manera integral el desarrollo del proyecto, “a fin de que este se realice con criterios de sustentabilidad”. 

Además, el informe apuntó que el proyecto ferroviario carece de un supervisor ambiental y de un comité de vigilancia ambiental

Riesgos arqueológicos

Por otra parte, la Auditoría advirtió que ante la premura de las obras del Tren Maya —el proyecto debe estar listo para finales de 2023— existe el riesgo de que las labores de salvamento arqueológico de todas las piezas que se van encontrando durante las obras no se lleven a cabo con el tiempo que requieren

En su informe, la ASF expuso que Fonatur informó que, en 2020, se identificaron 3 mil 728 monumentos en áreas de afectación en los tramos 1 al 4, de los cuales 292, el 9%, requieren de excavación, conservación, restauración, análisis y, en su caso, reubicación de la obra. A estos 292 monumentos arqueológicos se les clasificó con el código número 4. 

Mientras, otros 136 monumentos, el 4%, requieren de medidas técnicas para la conservación y protección en el derecho de vía del Tren. 

En cuanto a los tramos 5, 6 y 7, se identificaron hasta 957 monumentos arqueológicos, de los cuales 58 se ubicaron dentro del trazo del tren. 

“El grupo auditor de la ASF identificó que existe un riesgo relacionado con el tiempo necesario para desarrollar los procedimientos asociados al cumplimiento del salvamento arqueológico”, recalcó la Auditoría en su informe, en el que agregó que Fonatur no contó con un protocolo que detalle las etapas a seguir para orientar las acciones de excavación, conservación y restauración, así como el análisis de los materiales arqueológicos que se encuentren. 

Se dispara costo de inversión 

Ayer lunes, Animal Político publicó que, de acuerdo con la Auditoría, en tan solo dos años el monto de inversión total estimada para el proyecto del Tren Maya aumentó en 38 mil millones de pesos: de los 141 mil millones que en 2019 se esperaba gastar en esta obra, se pasó en 2021 a una inversión estimada de casi 180 mil millones. Esto representa un incremento del 26.9%. 

La ASF también señaló que, al tercer trimestre de 2021, Fonatur reportó que se han invertido 33 mil millones de pesos en la obra, lo que significa apenas el 18.5% de los 180 mil millones de inversión total prevista en el proyecto. 

Además, a pesar de que la obra ya estaba iniciada, Fonatur indicó en 2020 que tan solo en los tramos 1 y 3 aún le restaba por adquirir el derecho de vía relativo a más de 300 kilómetros. Ello, alegó Fonatur, debido al inicio en ese año de la contingencia sanitaria por COVID-19, la cual ralentizó tanto las obras como los procesos de compra de los derechos de vía por donde debe pasar el tren. 

Ante estas y otras observaciones, la ASF recalcó que hay riesgo de que el Tren Maya no comience a operar para finales de 2023, la fecha fijada por el presidente López Obrador como plazo máximo para que el proyecto comience a ser una realidad antes de que termine su sexenio en 2024.  

Por otra parte, en las ocho auditorías realizadas al Tren Maya como parte de la Cuenta Pública 2020, la ASF realizó múltiples observaciones para que Fonatur aclare el gasto en contrataciones, en los trabajos realizados hasta el momento y en la compra de los terrenos por donde pasará el proyecto. 

Por ejemplo, en el Tramo 1 de Palenque a Escárcega, la ASF determinó irregularidades en el pago de 50 millones de pesos por intereses financieros y trabajos no realizados, a pesar de que sí se realizaron los pagos. 

Otra observación que hizo la ASF refiere que durante 2020 Fonatur destinó 4 mil 261 millones de pesos a “servicios generales”, “transferencias, asignaciones y subsidios” y “bienes muebles, inmuebles e intangibles” para el proyecto del Tren Maya. Sin embargo, la Auditoría detectó que Fonatur no reportó el gasto de 382 millones de pesos en el capítulo de “bienes muebles, inmuebles e intangibles”.

Una observación más refiere que Fonatur firmó un convenio con su subsidiaria Fonatur Tren Maya, SA de CV, a la que pagó 650 millones de pesos a cargo de la partida de gasto “subcontratación de servicios con terceros”, “aun cuando no se recibió algún bien o servicio que justificara el gasto”, por lo que Fonatur deberá aclarar esta observación, puesto que está incumpliendo “con la normativa presupuestal”.

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Lo que los últimos estudios revelan sobre cuántas horas de sueño necesitas para pensar y sentirte mejor

Lograr dormir las horas suficientes de forma regular es crucial para mantener el funcionamiento normal del cerebro, así como para mejorar el estado de ánimo y el comportamiento tanto de niños como de adultos.
Por Barbara Jacquelyn Sahakian, Jianfeng Feng y Wei Cheng / BBC News Mundo
6 de mayo, 2022
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La mayoría de nosotros tiene problemas para pensar claro después de pasar una noche de mal sueño, con la mente nublada y la incapacidad de funcionar como de costumbre en la escuela, la universidad o el trabajo.

Podrás notar que no te concentras bien o que tu memoria no está en su punto. Como quiera que sea, décadas de mal sueño pueden potencialmente producir una disminución cognitiva.

El mal sueño también afecta el estado de ánimo y el comportamiento de las personas, ya sean niños o adultos. De manera que, ¿cuánto sueño necesita nuestro cerebro para poder operar apropiadamente a largo plazo? Nuestra nueva investigación, publicada en Nature Aging, ofrece una respuesta.

El sueño es un componente importante para mantener el funcionamiento normal del cerebro. El cerebro se reorganiza y se recarga durante el sueño. Además de remover los desperdicios tóxicos y fortalecer nuestro sistema inmune, el sueño también es clave para la “consolidación de la memoria”, durante la cual nuevos segmentos de recuerdos basados en nuestras experiencias son transferidos a nuestra memoria de largo plazo.

Una cantidad y calidad óptima de sueño nos permite tener más energía y mejor bienestar. Posibilita el desarrollo de nuestra creatividad y pensamiento.

Investigadores que observaron a bebés entre los tres y 12 meses notaron que un mejor sueño está asociado a mejores resultados de comportamiento en el primer año de vida, como la habilidad de adaptarse a nuevas situaciones o la regulación eficiente de la emoción.

Hay importantes cimientos fundamentales para el conocimiento, incluyendo la “flexibilidad cognitiva” (que nos permite cambiar de perspectiva fácilmente), y que están vinculados al bienestar posterior en la vida.

La regularidad del sueño parece estar conectada a la “red neuronal por defecto” (RND), que involucra a las regiones que están activas cuando estamos despiertos pero sin que estemos haciendo una tarea específica, como cuando descansamos mientras nuestra mente vaga.

Esta red incluye regiones que son importantes para la función cognitiva, como la corteza cingulada posterior (que se desactiva durante las funciones cognitivas), los lóbulos parietales (que procesan la información sensorial) y la corteza frontal (implicada en la planeación y cognición compleja).

Ilustración con la silueta de un hombre dormido y el cerebro y sistema nervioso superpuesto

Getty Images
El cerebro se reorganiza y se recarga durante el sueño.

Hay señales de que, en adolescentes y adultos jóvenes, el mal sueño puede estar asociado con cambios de conectividad dentro de esta red. Esto es importante porque nuestros cerebros todavía se están desarrollando hasta entrada la adolescencia y en la temprana adultez.

La alteración de esta red puede entonces tener un efecto colateral en la cognición, como la interferencia en la concentración y el procesamiento basado en el recuerdo, así como en procesos cognitivos más avanzados.

La alteración de los patrones de sueño, incluyendo la dificultad de caer y permanecer dormido, son características significativas del proceso de envejecimiento. Estas alteraciones del sueño son candidatos altamente verosímiles a ser contribuyentes a la disminución cognitiva y los desórdenes psiquiátricos en gente mayor.

Siete horas, pero no más ni menos

Una mujer de mediana edad con dificultades para dormir

Getty Images
Todos reaccionamos diferente a la falta de sueño.

El objetivo de nuestro estudio es conocer mejor el vínculo entre el sueño, la cognición y el bienestar.

Encontramos que tanto el sueño insuficiente como el excesivo contribuían a una deficiencia en la función cognitiva de una población de mediana a avanzada edad de 500 mil adultos tomados del UK BioBank (un banco de datos biomédicos en Reino Unido).

Sin embargo, no estudiamos a los niños ni adolescentes, y como sus cerebros todavía se están desarrollando, es posible que requieran diferente duración de sueño óptimo.

Uno de nuestros descubrimientos clave fue que siete horas de sueño cada noche era óptimo, con más o menos que eso aportando menos beneficios en cognición y salud mental.

De hecho, encontramos que las personas que durmieron esa cantidad tuvieron en promedio mejores resultados en exámenes cognitivos (incluyendo velocidad de procesamiento, atención visual y memoria) que aquellos que durmieron más o menos. Los individuos también necesitan consistentemente siete horas de sueño, sin mucha fluctuación en duración.

Dicho eso, todos respondemos ligeramente diferente a la falta de sueño. Descubrimos que la relación entre la duración del sueño, la cognición y la salud mental estaba mediada por la genética y la estructura cerebral.

Observamos que las regiones del cerebro más afectadas por la privación de sueño incluían el hipocampo, bien conocido por su papel en el aprendizaje y la memoria, y las regiones de la corteza frontal, implicada en el control vertical de la emoción.

Una doctora examina a un hombre mayor

Getty Images
La privación del sueño puede afectar el aprendizaje y la memoria.

Pero, aunque la falta de sueño puede afectar nuestros cerebros, también puede ocurrir a la inversa.

Es posible que el encogimiento asociado con la edad de las regiones del cerebro involucradas en la regulación del sueño y la vigilia contribuya a los problemas para dormir más adelante en la vida. Puede, por ejemplo, reducir la producción y secreción de melatonina, una hormona que ayuda a controlar el ciclo de sueño, en adultos más viejos.

Este descubrimiento parece sustentar otra evidencia que sugiere que hay un vínculo entre la duración del sueño y el riesgo de desarrollar enfermedad de Alzheimer y demencia.

Mientras siete horas de sueño son óptimas para protegernos contra la demencia, nuestro estudio indica que dormir lo suficiente también puede ayudar a aliviar los síntomas de la demencia protegiendo la memoria.

Esto realza la importancia de monitorear el sueño en pacientes mayores con desórdenes psiquiátricos y demencia para poder mejorar sus funciones cognitivas, salud mental y bienestar.

Cómo mejorar nuestro sueño

Un buen comienzo es asegurarnos de que la temperatura y la ventilación en nuestros dormitorios sean buenas: deberían estar frescas y aireadas.

También podrías evitar beber mucho alcohol y no ver películas de terror u otro contenido alarmante antes de irte a la cama. Idealmente, deberías estar en un estado calmado y relajado cuando intentas entrar en sueño. Pensar sobre algo agradable y relajante, como la última vez que estuviste en la playa, funciona para muchos.

Una mujer de espaldas dentro de un mar cristalino observando una idílica isla en la distancia

Getty Images
Piensa en un momento agradable que tuviste para relajarte y poder dormir.

Soluciones tecnológicas como las apps o dispositivos personales también pueden beneficiar la salud mental, así como registrar el sueño y garantizar la consistencia de la duración del sueño.

Para disfrutar la vida y funcionar óptimamente en la vida diaria, podrías entonces monitorear tus propios patrones de sueño para asegurarte de que estás obteniendo siete horas de sueño de manera regular.

*Barbara Jacquelyn Sahakian es profesora de Neuropsicología Clínica y Christelle Langley es investigadora asociada de posdoctorado en Neurociencia Cognitiva, ambas de la Universidad de Cambridge; Jianfeng Feng es profesor de Ciencia y Tecnología para la Inteligencia Inspirada en el Cerebro y Wei Cheng es principal joven investigador de Neurociencia, ambos de la Universidad de Fudan. Su artículo original fue publicado en The Conversation, cuya versión en inglés puedes leer aquí.


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