'Mis ingresos provienen de mi trabajo': hijo de AMLO niega conflicto de interés
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'Mis ingresos provienen de mi trabajo': hijo de AMLO niega conflicto de interés por casa en Houston

José Ramón López Beltrán señaló que desde el 2020 trabaja como asesor legal para la empresa KEI Partners; afirma que no tiene injerencia en el gobierno de México.
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14 de febrero, 2022
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José Ramón López Beltrán, hijo del presidente Andrés Manuel López Obrador, advirtió que no tiene injerencia alguna en el gobierno de México y que sus ingresos provienen de su trabajo como asesor legal en Houston.

Afirmó que “no hubo, ni habrá conflicto de interés”, luego de que se diera a conocer una investigación publicada por Latinus y Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad, que reveló que Keith Schilligs, ejecutivo de Baker Hughes, cedió el uso de una casa en Conroe, Texas, a López Beltrán y a su esposa, Carolyn Adams.

En un breve mensaje en redes sociales, detalló que desde el 2018 tomó la decisión de ejercer su profesión como abogado y que desde el año 2020 trabaja como asesor legal de desarrollo y construcción para KEI Partners, una empresa privada en Houston a través de la cual recibió su visa de trabajo.

“Soy un ciudadano privado, y no tengo injerencia alguna en el Gobierno de México. Mis ingresos provienen al cien por ciento de mi trabajo en Houston. No hubo, ni habrá conflicto de interés”, dijo.

López Beltrán pidió respetar su vida privada y la de su familia.

Vinculación con la compañía Baker Hughes es falso: Carolyn Adams

En un segundo mensaje publicado la noche de este domingo, el hijo del presidente compartió las aclaraciones de su esposa Carolyn Adams, quien aseguró que todo lo que se ha dicho y publicado, en referencia a cualquier vinculación con la compañía Baker Hughes, es falso.

Detalló su trayectoria en el sector energético, desde sus prácticas en los Emiratos Árabes Unidos, con la familia Real de Emiratos, en la ONU y que su profesión la llevó a trabajar en el país, donde conoció a López Beltrán.

Lee: ‘En este gobierno no tienen influencia mis hijos’, dice AMLO por residencia de José Ramón en Houston

Sin embargo, dijo, aunque en México trabajó en el sector energético, “jamás tuve relación alguna con Baker Hughes ni ninguno de sus ejecutivos”; aseguró que la casa la rentó a través de un agente inmobiliario con licencia y que todo se hizo de manera legal.

Adams afirmó que tienen a disposición todas las pruebas y que están dispuestos a entregarlas a las autoridades correspondientes, para que ellos, cuando crean conveniente y oportuno, puedan o no revelar públicamente la información.

“Estas mentiras han tenido el afán y el propósito de dañar a terceros. Estamos en la espera de que se investiguen los hechos y que se analicen todas las pruebas. La presunción de inocencia debe ser siempre una máxima y es necesario que sean capaces de rectificar las informaciones erróneas”, dijo.

Este lunes, el presidente Andrés Manuel López Obrador señaló que la empresa donde trabaja su hijo José Ramón es de los hijos de Daniel Chávez, de Grupo Vidanta, quien “le ayuda como supervisor honorífico en el Tren Maya, pero no cobra absolutamente nada”.

En conferencia de prensa, dijo que Chávez no tiene ninguna relación de negocios con el gobierno federal, ni problema de interés porque es un empresario que “ayudan porque quiere apoyar”.

El mandatario aseguró que el tema de la casa de su hijo y su esposa no es de conflicto de intereses, sino que es un asunto de “golpear” porque hay mucho dinero de por medio.

El viernes, un grupo de accionistas de la petrolera Baker Hughes emitió una carta donde solicitan iniciar una investigación por un posible conflicto de interés, por la relación de un alto ejecutivo de la empresa con el hijo del presidente Andrés Manuel López Obrador.

En tanto, el presidente pidió a su hijo que aclare sus ingresos, pues es una persona de 40 años, independiente y reiteró que ninguno de sus hijos ni de sus familiares tiene que ver con los asuntos públicos.

“Yo hice un compromiso con el pueblo de México de no permitir la corrupción, ni el influyentísimo, ni el nepotismo. Ninguna de esas lacras de la política y no le voy a fallar al pueblo”, dijo.

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Qué es "tan ping", el movimiento social nacido en pandemia en China y por qué preocupa al presidente Xi Jinping

Los trabajadores jóvenes en China están desafiando las presiones sociales que los impulsan a trabajar hasta que se agoten.
19 de marzo, 2022
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“Sigo deshaciéndome de la energía negativa en mi vida. Creo que en 2022 habrá una mejora con respecto a 2021, pero todavía no quiero hacer nada. Seguiré ‘acostado’. Disfruto este estado”.

Cuando Jeff (no es su nombre real), dejó su ciudad natal de Hangzhou por un trabajo muy bien remunerado como desarrollador de aplicaciones en Pekín hace varios años, igual que muchos jóvenes profesionales chinos, el trabajo se convirtió en su vida.

El poco tiempo libre que tenía fuera del trabajo lo pasaba jugando a lo que él describe como juegos de computadora “sin sentido”.

No desarrolló un círculo social en su nueva ciudad y finalmente dejó de intentarlo.

Pero cuando llegó la pandemia, la vida tal como la conocía se detuvo abruptamente. Como a muchos otros trabajadores, la covid lo hizo reevaluar sus prioridades en la vida.

Cuando hablaba con sus amigos artistas en su ciudad natal, se dio cuenta de que, aunque ellos tenían poco dinero, siempre tenían algo interesante que decir sobre su día y lo que estaban haciendo, mientras que él todo lo que tenía era trabajo.

estudiantes chinos

Getty Images

Cuando su empresa comenzó a despedir personal debido a la pandemia, se vio obligado a trabajar entre 60 y 70 horas a la semana.

Finalmente no pudo más y se tomó un tiempo libre para viajar.

Durante su estancia en la ciudad de Ho Chi Minh en Vietnam, tuvo una epifanía después de ver grupos de ancianos reunidos en un bar cercano simplemente relajándose, charlando y viendo fútbol durante horas.

Su mente seguía volviendo a ellos. ¿Por qué no podía ser como ellos, simplemente relajarse y acostarse?

Y entonces hizo exactamente eso. Regresó a casa y renunció a su trabajo.

Es uno de los muchos ciudadanos chinos que renunciaron o redujeron su compromiso laboral en los últimos dos años.

La idea de “acostarse boca arriba”, o tang ping” en chino, significa tomarse un descanso del trabajo implacable.

El movimiento tang ping despegó durante 2021, ya que muchos sintieron que estaban bajo una presión cada vez mayor para trabajar siempre más y superar a sus compañeros.

joven leyendo acostado

Getty Images
Tang ping es un movimiento de protesta y un estilo de vida.

Cansado de trabajar de lleno

El trasfondo de esta tendencia es un mercado laboral cada vez más reducido en China, lo que significa que los jóvenes ahora están bajo presión para trabajar muchas más horas y están agotados.

La gente “se siente muy apática ahora que tiene que lidiar con el coronavirus y está exhausta. Literalmente, solo quiere acostarse con un libro, o sentarse y mirar televisión, en lugar de mantener el impulso trabajando duro”, dice Kerry Allen, analista de medios de China de la BBC.

Esto significa que si bien la pandemia de covid podría estar disminuyendo, el movimiento tang ping no lo está.

En los sitios de redes sociales chinos, los usuarios publican mensajes que dicen que no quieren volver a ser como eran antes de la pandemia y que ahora tienen la confianza para llevar una vida con un ritmo más lento.

La anterior política china de un solo hijo ha significado que muchos jóvenes profesionales crecieron sin hermanos o hermanas, y esto ha aumentado la sensación de tensión de muchas personas.

Jack Ma

Getty Images
El fundador de Alibaba, Jack Ma, fue criticado por apoyar una cultura de trabajar largas horas.

Los valores tradicionales de poder ser propietario de una casa y tener hijos siguen siendo muy importantes en China.

Sin embargo, muchas personas de entre 20 y 30 años se preocupan de que nunca podrán lograr estas cosas.

Aquellos que son hijos únicos argumentan, por ejemplo, que también tendrán que cuidar a sus padres ancianos y que para muchas personas los precios de las propiedades están cada vez más fuera de su alcance.

En 2019, el magnate tecnológico y fundador del grupo Alibaba, Jack Ma, fue criticado por respaldar la llamada cultura laboral 996 de China, donde la gente trabaja de 9:00 a. m. a 9:00 p.m., seis días a la semana.

El año pasado, el máximo tribunal y el Ministerio del Trabajo del país dictaminaron que estas prácticas eran ilegales.

Sin embargo, si trabajar 996 sigue siendo lo que se necesita para tener éxito profesionalmente, tal vez no sorprenda que algunos jóvenes opten totalmente por no hacerlo.

Las tendencias demográficas significan que es probable que se intensifiquen las presiones sociales sobre los jóvenes.

Para 2035, la OCDE pronostica que el 20% de la población de China tendrá más de 65 años, lo que ejercerá una mayor presión sobre los jóvenes para apoyar a las generaciones mayores.

Jeff, que no quiso ser identificado por temor a una respuesta negativa, describe su propia decisión de abandonar su trabajo y su vida en Pekín como “una protesta silenciosa las reglas actuales. No aceptar cuando la gente te dice que debes aprender más y trabajar más duro”.

Xi Jinping

Getty Images
El presidente de China, Xi Jinping, advirtió recientemente en contra de “acostarse”.

Esto puede sonar casi subversivo en China. El sentimiento que expresa está tan generalizado que incluso justificó una advertencia explícita del presidente Xi Jinping, en un artículo en el diario del Comité Central del Partido Comunista publicado el pasado octubre.

“Es necesario evitar la solidificación de los estratos sociales, suavizar los canales de flujo ascendente, crear oportunidades para que más personas se enriquezcan, formar un entorno de desarrollo donde todos participen y evitar la ‘involución’ y el ‘aislamiento'”, escribió.

Ninguna de estas tensiones entre generaciones es exclusiva de China.

Tanto en EE.UU. como en Europa, los economistas hablan de una ‘Gran Renuncia’, con millones de trabajadores que se jubilan, renuncian o se niegan a aceptar trabajos que consideran inútiles o poco gratificantes.

Entonces, ¿puede ser el “acostarse boca arriba” la versión china de estas tendencias?

La doctora Lauren Johnston, investigadora asociada del Instituto de China de la Escuela de Estudios Orientales y Africanos de la Universidad de Londres, dice que la situación en China tiene diferentes causas.

En primer lugar, hay jóvenes migrantes rurales en Pekín o Shanghái, que ahora se dan cuenta de “cuán atrasados están, en términos de poder ganar suficiente dinero para comprar una casa, o competir con los jóvenes de la ciudad que crecieron hablando inglés y vistiendo ropa sofisticada”.

Johnston explica que parte de este grupo ahora puede estar pensando en regresar a sus ciudades de origen y aceptar trabajos peor pagados para poder estar con sus familias.

Por otro lado, están los hijos de padres más ricos y exitosos que no tienen “tanta hambre como los niños super triunfadores de familias más pobres”.

La experta cree que la llamada “cultura del tigre” de China es una barrera adicional, donde los padres se sienten bajo una intensa presión para ayudar a sus hijos a tener logros, algo que la escuela por sí sola no puede hacer.

Sienten que tienen que pagar lecciones adicionales de matemáticas, chino, inglés y música, o prepararse para exámenes de ingreso competitivos.

Estudiantes chinos

Getty Images

Queda por ver cómo se desarrollará todo esto en un momento en que China se enfrenta a un panorama económico difícil: una desaceleración del crecimiento, aumento de la deuda y una posible retracción total del sector inmobiliario del país.

En cuanto a Jeff, después de la presión de sus padres, finalmente consiguió otro trabajo, pero dice que es un empleo mucho menos exigente.

Gana la mitad de lo que solía ganar, pero asegura que tiene mucha más flexibilidad y por ahora planea quedarse.

“Podré seguir haciendo todos mis pasatiempos que descubrí durante mi tiempo de ‘acostado’, como esquiar y escalar rocas. Tengo tiempo para hacer lo que amo, estoy muy satisfecho”.


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