México: ¿áreas marinas protegidas sólo en el papel?
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Cortesía Oceana México

México: ¿áreas marinas protegidas sólo en el papel?

Una evaluación de 39 áreas marinas protegidas, realizada por Oceana-México, señaló que todas tienen problemas en términos de gobernanza, presupuesto y mejora pesquera.
Cortesía Oceana México
Por Mongabay Latam
7 de febrero, 2022
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Para muchos era una certeza. Se pensaba que, por estar a 140 kilómetros de la costa, el Parque Nacional Arrecifes Alacranes era una de las áreas naturales marinas mejor conservadas de México. Se creía que la lejanía era una especie de escudo protector para este pequeño grupo de islas, ubicadas en el Golfo de México, frente a Puerto Progreso, en Yucatán. Los datos mostraron que no era así.

El Parque Nacional Arrecife Alacranes está bajo un acoso constante de actividades que no abonan a su conservación: entre 2012 y 2019 se registraron 658 eventos de pesca ilegal. En 2018, su capacidad para recibir turistas se ignoró y se rebasó hasta en un 200 por ciento. En sus aguas, además, hay presencia de especies invasoras, como el pez león (Pterois volitans). Tampoco se libra de los efectos de la contaminación provocada por aguas residuales; en un sitio del parque, conocido como Canal de Anegados, se ha documentado que entre el 85 y 90 % del coral Cuerno de alce (Acropora Palmata) está muerto.

Todos estos datos recopilados por Oceana México motivaron una reflexión y varias preguntas: si así se encontraba una de las áreas marinas protegidas que se presumía como una de las mejor conservadas del país, ¿cuál era el estado de las otras? ¿Ser áreas decretadas como protegidas garantizaba la conservación de los ecosistemas marinos que ahí se localizaban?

Para tener respuestas, la organización no gubernamental convocó a un equipo para realiza una evaluación del estado en que se encuentran 39 áreas marinas protegidas de México. La investigación, publicada a finales de 2021, corroboró lo que se sospechaba: el Parque Nacional Arrecife Alacranes tiene problemas y no es el único. El estudio concluyó que el sistema de áreas marinas protegidas, en su conjunto, carece de herramientas que garanticen la protección de los hábitats de importancia crítica para la vida marina, como manglares y arrecifes.

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“El modelo de áreas naturales protegidas está obsoleto, no está a la altura de los desafíos de conservación que enfrenta México. Ante este déficit en la conservación, ya no importa si el área natural está lejos o cerca de la costa”, destaca Miguel Rivas Soto, director de campañas de hábitat en Oceana-México.

Reserva de la Biosfera Isla Guadalupe. Foto: Cortesía Oceana-México.

El estudio advierte que los retos para conservar las áreas marinas se multiplican con la acidificación de los océanos, la contaminación por plásticos, el declive de las pesquerías, el blanqueamiento de los corales o el aumento de zonas costeras muertas a causa de la contaminación de agroquímicos.

¿Programas de manejo obsoletos?

En México, 68.4 millones de hectáreas de mar y 4.1 millones de hectáreas de ecosistemas costeros, como lagunas o esteros, están declaradas como áreas naturales protegidas. El país, incluso, fue uno de los primeros en cumplir con el objetivo que en 2010 se adoptó en el Plan Estratégico para la Diversidad Biológica, mejor conocido como Metas Aichi, y que señalaba que para 2020 las naciones debían tener, al menos, el 10 % de su territorio marino y costero como área natural protegida.

México hoy tiene 22.3 % de su territorio marino bajo alguna categoría de protección, pero eso no significa que “esa conservación sea efectiva”, remarca Rivas Soto.

Como parte de su estudio, Oceana-México evaluó si él área marina protegida cuenta con un programa de manejo que oriente sobre la mejor forma de conservar el lugar, si se miden periódicamente los avances de las metas, si existe presupuesto para cumplir con los objetivos o si se hace un seguimiento de la mejora pesquera. En aquellas zonas con manglar y arrecifes se revisó cuál es el estado de conservación de esos ecosistemas.

Las 39 áreas marinas protegidas evaluadas resultaron reprobadas en aspectos como presupuesto, gobernanza y mejora pesquera. En 29 de ellas, por ejemplo, se encontró que sí tienen programa de manejo, pero se trata de un documento obsoleto, que no cumple con las expectativas de un buen manejo y conservación.

En la investigación se resalta que “existe una discrepancia entre los estudios técnicos de las áreas protegidas y sus respectivos programas de manejo. Por lo tanto, falta una mejor fundamentación científica de las reglas en estas áreas”.

En aquellas áreas marinas protegidas que tienen programas de manejo se encontró que estos documentos “no tienen metas específicas, medibles, alcanzables, relevantes ni temporalmente definidas”.

Hay dos áreas que se declararon como protegidas, pero solo se les dio esa categoría en el papel, porque ni siquiera cuentan con un programa de manejo: el Área de Protección de Flora y Fauna Cabo San Lucas, cuyo decreto se publicó en 1973 y se recategorizó en el año 2000, y la Reserva de la Biosfera Islas del Pacífico de la Península de Baja California, creada en 2016.

El área con la mejor evaluación fue la Reserva Pacífico Mexicano Profundo, declarada como tal en 2016. Aún así su calificación no es un motivo de orgullo: alcanzó 2.17 puntos de un máximo de cinco.

El estudio identifica que los decretos de áreas naturales protegidas no están evitando que en estas zonas se presenten actividades como cambio de uso de suelo, sobrepesca o pesca ilegal.

Blanqueamiento de Coral en Arrecife Alacranes. Foto: Cortesía Oceana-México.

La lupa en arrecifes y manglares

El economista ambiental Enrique Sanjurjo Rivera, consultor independiente y quien participó en el estudio de Oceana-México, destaca que en el sistema de áreas naturales protegidas no existen evaluaciones sistemáticas ni homogéneas sobre las especies que se busca conservar. La existencia de esos estudios, según indica, dependen de que en el área trabaje alguna universidad, organización no gubernamental o de que el director del parque natural o de la reserva “sea muy movido”.

La Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp), explica Sanjurjo Rivera, “hace varias evaluaciones, pero falta un trabajo enfocado sólo a los objetos de conservación”.

Ante la carencia de estos estudios, el equipo decidió revisar el estado de los arrecifes y manglares que se encuentran en estas áreas protegidas, sobre todo porque en estos dos temas sí existen herramientas que permiten hacer una evaluación.

Para arrecifes, por ejemplo, se utilizó la metodología desarrollada por Healthy Reefs, organización que desde 2006 realiza un monitoreo del Sistema Arrecifal Mesoamericano. Y se revisaron los estudios científicos y de organizaciones no gubernamentales sobre los arrecifes del Pacífico y del Sistema Arrecifal Veracruzano.

En la evaluación de los arrecifes, las 15 áreas naturales protegidas que se analizaron obtuvieron calificaciones que las ubican entre regular y mal. Entre las que tienen parámetros críticos están el Parque Nacional Arrecife Alacranes y las Reservas de la Biosfera Sian Ka’anBanco Chinchorro, Caribe mexicano y el Parque Nacional Arrecife de Puerto Morelos.

Sanjurjo Rivera explica que la evaluación encontró que el arrecife del Parque Nacional Islas Marietas ha tenido una buena recuperación, después de que en 2016 se decidió controlar el número de turistas que recibe.

Para revisar el estado del manglar en las áreas protegidas, el equipo científico utilizó el Sistema de Monitoreo de Manglares de México que está a cargo de la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio). Esa herramienta les permitió identificar dónde se ha perdido este ecosistema.

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Las áreas naturales protegidas que presentaron la peor evaluación respecto a la conservación del manglar son la Reserva de la Biosfera de Sian Ka’an y El Parque Nacional Arrecifes de Xcalak, en Quintana Roo; así como la Reserva de la Biosfera Los Petenes, en Campeche.

Además, se identificó que los manglares de la Reserva de la Biosfera La Encrucijada, en Chiapas, tienen perturbaciones importantes por el desarrollo agropecuario que se ha dado en la zona, sobre todo por los cultivos de palma africana.

También se encontró algunas áreas que sí protegen el manglar, entre ellas el Santuario de Isla Pajarera, ubicado frente a la costa del municipio La Huerta, en Jalisco, o el Área de Protección de Flora y Fauna Balandra, en La Paz, Baja California.

“En manglares se hace un mejor trabajo que en arrecifes”, destaca Sanjurjo Rivera. Las herramientas que permiten proteger mejor este ecosistema son la Ley General de Vida Silvestre —que incluye un artículo donde se prohíbe la afectación a este ecosistema— y la norma oficial para manglares. “Se tienen instrumentos jurídicos más robustos que arropan el trabajo de la Conanp y permite que se tengan resultados más efectivos”.

Detener sobrepesca y pesca ilegal

Rivas Soto explica que al realizar la investigación encontraron un problema común en todas las áreas: en ninguna de ellas se tiene información sobre cuánto, qué y cómo se pesca. Esta información la deberían tener la Conanp o la Comisión Nacional de Acuacultura y Pesca (Conapesca), pero explica que ninguna de las dos dependencias cuenta con esos datos.

“Es necesario que se transparente y regule la pesca dentro de las áreas naturales protegidas en forma eficiente”, señala Rivas Soto. Una tarea pendiente del gobierno mexicano, insiste, es unificar bajo una misma estructura la pesca dentro de las áreas naturales protegidas y generar la información que permita saber si se debe prohibir esta actividad en toda un área.

Parque Nacional Revillagigedo. Foto: Cortesía Oceana-México.

En la actualidad, el Parque Nacional Revillagigedo es el área marina protegida con mayor número de hectáreas —14 808 780— en donde está prohibida en su totalidad la pesca desde noviembre de 2017.  Eso no se respeta del todo.

En octubre de 2020, el equipo de Mongabay Latam publicó la investigación periodística Mares Saqueados en donde documentó que, por lo menos, 18 embarcaciones habían realizado actividades sospechosas de pesca dentro del Parque Nacional Revillagigedo, pero que sólo había tres denuncias por pesca ilegal en el área.

En el caso del Parque Nacional Arrecife Alacranes, Oceana-México documentó 680 eventos de pesca ilegal entre 2012 y 2019.

“En muchas áreas marinas protegidas hay una pesca ilegal. La vigilancia y monitoreo de estas zonas —recuerda Rivas Soto— recae en la Conanp que es una institución sin recursos, en donde su personal hace una labor casi heroica”.

Para el 2022, por ejemplo, la Conanp contará con un presupuesto de poco más de 887 millones de pesos (42 millones de dólares). De acuerdo con un análisis realizado por el Centro Mexicano de Derecho Ambiental (CEMDA), esos recursos equivalen a destinar 9.7 pesos (menos de un dólar) a cada una de las cerca de 90 millones de hectáreas, terrestres y marinas, que se encuentran bajo alguna categoría de protección.

Para este texto se solicitó la versión de la Conanp, pero no se tuvo respuesta.

En riesgo biodiversidad y comunidades

Rivas Soto recuerda que, al no garantizar la protección de las áreas naturales marinas “se pierde biodiversidad, pero también el modo de vida para muchas personas”.

En México, alrededor de 1.7 millones de personas dependen de actividades que están asociadas, de alguna forma, con un área natural protegida, de acuerdo con datos de la Conanp.

Es por ello que Oceana-México plantea la urgencia de actualizar el modelo de gestión de las áreas marinas protegidas.

Entre las acciones que se proponen está la descentralización de la Conanp para que cuente con autonomía de operación, presupuesto y recaudación de fondos. Y, sobre todo, que tenga la autoridad para regular todas las actividades que tengan efectos sobre los procesos ecológicos, por ejemplo, la pesca.

También se plantea reformular los programas de manejo para que sigan objetivos basados en información científica sólida y actualizada y se orienten a la conservación. Además, se recomienda ampliar el catálogo de áreas naturales protegidas y sus objetivos, creando figuras específicas para hábitats marinos, y aprovechar el potencial de las áreas de no-pesca para restaurar pesquerías sobreexplotadas.

En aquellas áreas en donde se permita la pesca se propone tener programas pesqueros, cuotas y limitación de métodos intensivos de pesca, pero sobre todo implementar sistemas de monitoreo en tiempo real de embarcaciones pesqueras.

En su estudio, Oceana-México también se suma a organizaciones no gubernamentales, comunidades y científicos que desde hace tiempo reclaman la urgencia de cambiar la ley para que, entre otras cosas, se prohíba la minería dentro de todas las áreas naturales protegidas y se cierre la puerta a todo tipo de minería submarina.

Y en especial se plantea que las comunidades puedan decidir sobre su territorio. “La conservación —destaca Rivas Soto— se tiene que hacer con y para las comunidades. Cuando se piensa la conservación solo desde una perspectiva de la naturaleza, generalmente esas propuestas fracasan, porque no terminan siendo compatibles con la vida de las personas que habitan el lugar”.

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Proteger el 30 % del territorio

Para Rivas Soto, el que México no esté garantizando la protección de sus áreas marinas no debe detener la creación de nuevas reservas, santuarios o parques naturales. Incluso, señala, que el país debe sumarse a la nueva meta de tener el 30 % del territorio costero y marino declarado como área protegida para el 2030.

Sanjurjo Rivera menciona que hay lugares, como Sian Ka’an, que ya no existirían si no estuvieran decretadas como área protegida. Aun y con sus fallas, “las áreas naturales protegidas son una línea de defensa. Es heroica la labor de resistencia que hacen para frenar la presión brutal que enfrentan”.

Rivas Soto remarca: “No estamos diciendo que las áreas naturales protegidas no funcionan. Estamos diciendo que pueden funcionar mejor; necesitamos contar con áreas naturales protegidas que tengan objetivos claros y medibles”.

Oceana-México, por ejemplo, propone la ampliación del Parque Nacional Arrecife Alacranes, una zona de gran importancia biológica, sobre todo porque ahí se mezclan las aguas del Golfo de México con las del Caribe. “Es un área que está subestimada. Creemos que el parque todavía puede crecer y que, incluso, se puede rezonificar”, señala Rivas Soto.

Hoy el Parque Nacional Arrecife Alacranes tiene una extensión de 333 mil hectáreas; Oceana-México considera que puede crecer hasta 50 por ciento más.

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'Para ahorrar, carga antes de cruzar': los estadounidenses que viajan a México para comprar gasolina más barata

Mientras en California el precio del combustible rompe récords nacionales, son cada vez más los que deciden ir a llenar el depósito de sus autos al otro lado de la frontera. Pueden llegar a ahorrarse hasta US$60.
1 de abril, 2022
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“Para ahorrar, carga antes de cruzar”.

El mensaje, acompañado del símbolo del dólar, el dibujo de una manguera surtidora y la bandera estadounidense es ubicuo en las gasolineras de Tijuana, en el norte de México.

Pero hay otros: “¡Aquí es! Más barato que en USA. Servicio y calidad”, dicen.

Apelan a los mexicanos que cada día acuden al otro lado de la frontera, a la ciudad californiana de San Diego o alrededores, a trabajar.

Y, cada vez más, a los estadounidenses que hacen el viaje al sur exclusivamente por el precio de la gasolina.

“Yo cruzo precisamente a llenar el tanque de combustible”, le dice a BBC Mundo Jason Wells, director ejecutivo de la Cámara de Comercio de San Ysidro, California.

Vive en el sur de San Diego, a apenas unos kilómetros de la línea que divide México de Estados Unidos.

“El depósito lleno en Tijuana me cuesta unos US$40, mientras que en San Diego pago más de US$120“.

Precios récord en California, subsidios en México

Hace meses que en EE.UU. el precio de la gasolina, como en muchas partes del mundo, no deja de subir.

De enero de 2021 al de este año aumentó en un 40%, según datos del Departamento de Trabajo estadounidense.

Pero el inicio de la invasión de Rusia —el tercer mayor productor mundial de crudo— a Ucrania hace algo más de un mes hizo que el precio se disparara. Y desde entonces rompe récords.

Precio de la gasolina en Los Ángeles el 8 de marzo.

Getty Images
El precio del combustible llevaba tiempo subiendo, pero con la invasión rusa a Ucrania se disparó.

El costo promedio nacional de un galón (3,78 litros) alcanzó este mes los US$4,33, el máximo en 14 años, de acuerdo a datos de la Asociación Estadounidense del Automóvil (AAA, por sus siglas en inglés).

La cifra palidece al compararla con el precio en California, que, por una combinación de impuestos elevados y leyes ambientales, es el más alto del país.

Este miércoles se pagaba de media en las gasolineras del estado US$5,91 por galón, frente al precio promedio nacional de US$4,24.

En México, la historia es diferente.

El gobierno de Andrés Manuel López Obrador se ha comprometido a mantener los precios bajo control concediendo subvenciones al sector.

Mujer poniendo gasolina a su coche en California.

Getty Images
California tiene la gasolina más cara del país.

Desde marzo, ha renunciado a cobrar el Impuesto Especial sobre Productos y Servicios (IEPS) —el gravamen que se paga por la producción y venta o importación de gasolinas— y la Secretaría de Hacienda autorizó un estímulo fiscal adicional.

“El Estado no debe descuidar su responsabilidad social, y está aquí para proteger a la gente”, dijo el presidente en una conferencia de prensa a mediados de mes. “No se trata de dejar todo en manos del mercado”.

Al tiempo, recomendó a su homólogo estadounidense, Joe Biden, establecer un precio máximo al combustible.

Aumento de clientela

“Yo lo que sé es que en México del 3 de enero a inicios de la semana pasada la gasolina regular subió un peso y 35 centavos el galón, lo que viene a ser unos US$0,10 centavos de dólar”, le dice a BBC Mundo Alejandro Borja Robles. “En California en una semana ya sube hasta US$0,70”.

Robles es el presidente del Grupo Especializado de Gasolineros de la Cámara Nacional de Comercio (Canaco) en Tijuana.

Y eso de lo que habla las 266 estaciones de servicio que su grupo representa lo notan en sus ventas.

“En algunas gasolineras ven el aumento entre las 3 y las 6 de la mañana. Es gente que vive en Tijuana y va al otro lado de la frontera para trabajar. Y ahora llena el tanque, no los 200 pesos justos para cruzar”, aclara.

Cartel en la gasolinera Chevron del bulevar Agua Caliente, en la colonia Cacho de Tijuana.

Manuel Noctis
Cartel que invita a “cargar antes de cruzar” en la gasolinera Chevron del bulevar Agua Caliente, en la colonia Cacho de Tijuana.

“Pero los fines de semana suben las ventas de Premium (la de 91 octanos) y se ven más camionetas con placas de California”.

Es un panorama nuevo. “Durante años fue a la inversa”, dice Robles.

No fue raro que los mexicanos que viven cerca de la frontera condujeran hacia el norte para llenar sus depósitos.

La tendencia alcanzó mayor expresión en 2017, con el aumento de precios que siguió a la desregulación de la industria petrolera.

Gasolinero en Tijuana.

Getty Images

Cientos de mexicanos acudieron entonces a repostar a las estaciones de servicio de Caléxico, una ciudad californiana que linda con Mexicali, la ciudad más septentrional de México.

“Un aumento de las ventas del 6%”

Patricia Saharagui, gerente de relaciones públicas de la cadena de gasolineras Rendichicas, calcula que sus locales cercanos a la frontera han experimentado en el último mes un aumento de las ventas del 6%.

Cuentan con 39 estaciones de servicio en el el estado de Baja California, 32 de ellas en Tijuana. Y 75 en el país y el 90% de sus trabajadoras son mujeres.

Venden el galón de gasolina regular a un promedio de US$3,88 y la Premium a US$4,12. Y han colocado carteles promocionales en los que se lee: “Tu aliada para ahorrar en ambos lados”.

“El ahorro de comprar en Tijuana es considerable, hasta US$50-60 dependiendo del tipo de automóvil”, le dice a BBC Mundo.

Gasolinera de la cadena Rendichicas, ubidaca en la calle Segunda, en la Zona Centro de Tijuana.

Manuel Noctis
“Tu aliada para ahorrar en ambos lados”, dice el cartel de esta gasolinera de la cadena Rendichicas, ubidaca en la calle Segunda, en la Zona Centro de Tijuana.

“Al punto de que hay californianos que cruzan específicamente para cargar (el tanque de combustible). Ahora les sale a cuenta hacer una fila de tres horas” en el paso fronterizo para entrar de regreso a EE.UU.

“Lo mejor de ambos lados”

Es algo que Julio Vaquero no descarta.

Residente de San Diego, compartió un video en TikTok en el que se le veía repostando su Honda Civic en Tijuana por US$40. “800 pesos. Tanque lleno”, decían.

Una semana después, pagó US$70 por llenar el depósito en California.

Vive a 20 minutos en coche de Tijuana y suele ir cada mes, aunque si los precios siguen subiendo, empezará a hacer viajes semanales por la gasolina, le dice a la BBC.

Precio de la gasolina en México.

Getty Images

“Es lo bueno de vivir en una región binacional“, explica Jason Wells, de la Cámara de Comercio de San Ysidro.

Se refiere a los ciudadanos de ambos lados que cada día cruzan la frontera, para trabajar, asistir a la escuela, visitar a la familia, ir al médico, de compras o a hacer turismo. Y ahora, para poner gasolina a sus vehículos.

“Para nosotros cruzar la frontera es como cruzar la calle. Aprovechamos lo mejor de cada lado, vivimos lo mejor de ambos mundos”.


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