El Insabi se queda para compras y burocracia; IMSS absorbe atención
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El Insabi se queda para compras y burocracia; IMSS absorbe atención con todo y las dudas

El Insabi ya no atenderá a población sin seguridad social: un Acuerdo publicado en el DOF señala que se quedará solo para comprar medicamentos y cuestiones administrativas.
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18 de marzo, 2022
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El Instituto de Salud para el Bienestar (Insabi), que se creó en 2019 principalmente para atender a la población sin seguridad social, ya no tendrá esta función, se quedará solo para las compras consolidadas de medicamentos, equipo y material de curación y para otras cuestiones administrativas. La encomienda para la que fue creado la tiene ahora el IMSS-Bienestar, que hereda el paquete con los mismos vicios de su antecesor: no hay claridad sobre su presupuesto ni sobre cómo hará para abarcar, con todos los servicios, a una población mucho mayor de la que solía atender.

La oficina de comunicación del Insabi confirmó a Animal Político que el Instituto seguirá existiendo, pero trabajará en otros rubros distintos al de la atención a la salud a la población sin seguridad social, como el abasto de medicamentos, equipo e infraestructura, capacitación y contratación de personal. 

De hecho, este jueves se publicó en el Diario Oficial de la Federación (DOF) un Acuerdo que le deja a la Coordinación de Optimización y Procesos del Abasto del Insabi las facultades para hacer las compras consolidadas de medicamentos y material de curación, así como la adquisición del equipamiento médico cuya fuente de financiamiento sean los recursos del Fondo de Salud para el Bienestar y la contratación de servicios integrales de salud necesarios para la operación de las unidades médicas adscritas al Instituto (aunque no se precisa cuáles serán estas). 

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“El Insabi (que hasta ahora tiene en la Ley General de Salud la encomienda de apoyar a la Secretaría de Salud en el otorgamiento de servicios y medicamentos a la población sin seguridad social) nunca existió formalmente, y con este anuncio prácticamente se le deja fuera”, apunta al respecto Marta Tagle, ex diputada y ex integrante de la Comisión de Salud de la Cámara de Diputados. 

Después de la desaparición del Seguro Popular, que no era un sistema de salud sino un seguro, que reembolsaba los servicios a los estados, el Insabi, su reemplazo, firmó convenios con las entidades que quisieron adherirse a su modelo (26) y a estas les transfería recursos para que siguieran operando los servicios de salud, que no logró centralizar el Instituto en sus más de dos años de existencia, porque ni siquiera tiene reglas de operación. 

Con los seis estados que no se adhirieron, el modelo fue que se les daban a ellos todos los recursos, en lugar de que los tuviera el Insabi. 

Guanajuato fue de las entidades que no se adhirió al Instituto y no piensa adherirse ahora al modelo que operará el IMSS-Bienestar. “Hace un par de semanas, el gobernador, Diego Sinhue Rodríguez, se reunió con el Secretario de Gobernación, Adam Augusto López, y le hizo un balance de cómo tenemos finanzas sanas en cuestión de salud y un abasto de medicamentos que supera el doble de la media nacional, así que se respetará el convenio para que la federación siga enviando recursos y la entidad maneje el sistema de salud para las personas sin seguridad social”, explica Mario de Alba, secretario de salud de este estado. 

El nuevo encargado

El viraje en la estrategia para atender a quienes no tienen seguridad social se presentó oficialmente en la conferencia matutina del presidente Andrés Manuel López Obrador el martes 15 de marzo. El primer mandatario y Zoé Robledo, director del IMSS, dieron una explicación general respecto a que se firmarán acuerdos con los estados que así lo decidan, para brindar los servicios y que los hospitales estatales pasen a ser parte del IMSS Bienestar. 

Robledo subrayó que hasta el momento Nayarit, Colima y Tlaxcala han firmado el acuerdo para iniciar el proceso de transferencia, que ocurre con la garantía de continuidad en los servicios de atención médica, la libre asociación de gobiernos estatales y la libre adscripción de trabajadores de la salud, quienes no serán despedidos ni perderán derechos laborales.

Éctor Jaime, actual diputado e integrante de la Comisión de Salud opina que esto es un retroceso. “El IMSS Bienestar no es un sistema de salud, es un programa con reglas de operación y no hay un solo documento público donde diga que este se haría cargo de la población sin seguridad social, es nada más por una instrucción del presidente, un decreto verbal y con esto bastó”.

David Sánchez Mejía, abogado y consultor especializado en derecho de la salud, dice que para saber el marco normativo con el que operará la atención a esta población habrá que conocer los acuerdos con los estados, que hasta ahora no se han hecho públicos. 

Investigadores e integrantes de la sociedad civil coinciden, por su parte, en que el IMSS Bienestar puede ser una buena opción para brindar la atención que no pudo dar el Insabi. “Es una buena alternativa porque al menos tiene el andamiaje administrativo y ha brindado servicios ya desde hace 40 años, además tiene detrás al IMSS, pero esto hará que crezca y va a ser un monstruo, así que será una buena opción siempre y cuando se ejecute bien, aunque hasta ahora lo que se ha presentado deja más dudas que respuestas”, opina Andrés Castañeda, coordinador de la organización Cero Desabasto e integrante del colectivo Nosotrxs. 

Gustavo Leal Fuentes, investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) y especialista en políticas públicas y servicios de salud, dice que para cumplir la nueva encomienda el IMSS Bienestar es buena opción, pero va a requerir un nuevo modelo, porque este se diseñó para la atención de población sin seguridad social, “pero de las zonas rurales y en condiciones de marginación, no para atender a población urbana, y esto no se ha puesto sobre la mesa”, apunta Leal Fuentes. 

Tampoco se ha dicho qué va a pasar con la atención de tercer nivel, dice Óscar Estrada, especialista en sistemas de salud y profesor de la Universidad Autónoma de Guadalajara. “Es importante que se establezca a qué tipo de servicios van a tener derecho las personas sin seguridad social, porque el IMSS Bienestar tiene un paquete reducido a primer nivel y cierto tipo de intervenciones, es más de tipo preventivo, qué va a pasar entonces con la atención de alta especialidad, estamos en riesgo de reducir los servicios otorgados”. 

En este punto Estrada dice que en esto entra también definir y que se difunda qué va a pasar con lo que se llamaba Fondo de Atención a Enfermedades con Gastos Catastróficos y que ahora se llama Fondo de Salud para el Bienestar (Fonsabi), que era justo para atención en tercer nivel. “De esta bolsa ya se ha estado tomando dinero, y ahora no se sabe qué va a pasar con ella, ni con los institutos nacionales de salud”. 

Una fuente de la Comisión Coordinadora de los Institutos Nacionales de Salud y Hospitales de Alta Especialidad (CCINSHAE) confirma a Animal Político que en efecto aún no se sabe si el IMSS Bienestar les referirá a los pacientes que requieran atención de tercer nivel o qué sucederá. 

Lee más: El Insabi no acreditó la cobertura de medicinas para los estados, advierte la ASF

Dinero que no alcanza

Sobre el presupuesto que tendrá el IMSS Bienestar para atender a la población sin seguridad social, el presidente Andrés Manuel López Obrador solo dijo que “va a significar una inversión de alrededor de 200 mil millones de pesos el dejar el sistema de salud como lo estamos imaginando.”

Judith Senyasen, coordinadora de Salud y Finanzas Públicas del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP), señala que ante esta declaración del presidente y sin un documento oficial donde se diga de dónde saldrá el presupuesto para atender a la población sin seguridad social, lo que se entendió es que habrá un inversión extra de ese monto, pero en realidad, sumando las bolsas presupuestarias que ya nutren la atención a estos ciudadanos, en este momento ya se invierten más de 200 mil millones de pesos en esto. 

“Si se suman los recursos del Fondo de Aportaciones para los Servicios de Salud a los estados, FASSA, (que tiene este 2022, 117 mil 537 millones de pesos), los del programa Medicamentos Gratuitos (con 77 mil 573 millones de pesos), los de Atención a la Salud del Insabi (18 mil 333 millones) y los de Fortalecimiento a la Atención Médica (862 millones de pesos), todo eso ya suma 214 mil 305 millones de pesos, pero si se pretende cubrir a más población con más servicios, se va a requerir más dinero y no hay espacio fiscal para aumentar presupuesto”, precisa la investigadora del CIEP.

Respecto al personal, López Obrador y Zoé Robledo dijeron que no se despedirá a nadie. “todos los que apoyaron durante la emergencia sanitaria tienen garantizado su trabajo, además de que serán basificados quienes trabajan por contrato, es decir, 100 mil trabajadores en todo el país”, dijo el presidente.

Robledo recalcó que la participación de los trabajadores será voluntaria, “para que cada uno de ellos y de manera directa conozca cuáles son las condiciones que se les están ofreciendo y puedan tomar la mejor decisión sin despedir a nadie, sin liquidar a nadie”. 

Lo que se habilitará será una calculadora IMSS- Bienestar “para que cada trabajador pueda conocer de manera individual cual es la propuesta para su caso, dependiendo de la antigüedad, la categoría y los años de servicio para que no se le afecten nunca sus derechos laborales”. 

En cuanto a la infraestructura física y este plan de que para 2024 todos los hospitales estatales de las entidades que se adhieran al IMSS Bienestar serán manejados por este, los entrevistados señalan que aquí también quedan muchas dudas. 

“Muchos terrenos están en comodato, es decir, un tercero se los prestó al gobierno estatal para construir la clínica y ahora el estado no puede ceder el terreno, porque no es suyo”, señala Andrés Castañeda. 

Por su parte, Ector Jaime señala que ningún congreso del estado le ha autorizado a un gobernador la enajenación de bienes, así que ahí habría una cuestión legislativa que solventar. 

El secretario de Salud, Jorge Alcocer Varela; el director general del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), Zoé Robledo, y el gobernador del estado de Nayarit, Miguel Ángel Navarro Quintero, firmaron, este jueves, el acta de integración de la mesa de transición para concretar la transferencia de los servicios estatales de salud a partir del 1º de abril, por conducto del programa IMSS-Bienestar.

Adelantó que se realizarán asambleas informativas en los 16 hospitales y en centros de salud de la entidad para que las personas trabajadoras y usuarias conozcan el proceso. Esto requerirá que se haga en distintas lenguas indígenas. También es necesario trabajar en los lineamientos operativos y laborales.

Hasta esta fecha, dijo, más de mil trabajadoras de salud en los tres estados que están en el proceso de federalización han participado en el análisis de la situación de la salud en cuanto a infraestructura, recursos humanos, atención médica y otros indicadores.

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Cómo se formará el próximo supercontinente en la Tierra

Lejos de estar fijos, los continentes no han estado organizados tal como los vemos hoy día en el pasado. ¿Es posible saber dónde estarán ubicados dentro de millones de años?
9 de abril, 2022
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Hace casi 500 años, el cartógrafo flamenco Geradus Mercator produjo uno de los mapas más importantes del mundo.

Ciertamente no fue el primer intento de crear un atlas mundial, y tampoco fue particularmente preciso: Australia está ausente y las Américas están dibujadas de forma aproximada.

Desde entonces, los cartógrafos han producido versiones cada vez más precisas de esta configuración continental, corrigiendo los errores de Mercator, así como los sesgos entre hemisferios y latitudes creados por su proyección.

Pero el mapa de Mercator, junto con otros producidos por sus contemporáneos del siglo XVI, reveló una imagen verdaderamente global de las masas terrestres de nuestro planeta, una perspectiva que, desde entonces, ha persistido en la mente de la gente.

Lo que Mercator no sabía es que los continentes no siempre han estado posicionados de esta manera. Él vivió alrededor de 400 años antes de que se confirmara la teoría de la tectónica de placas.

Al mirar las posiciones de los siete continentes en un mapa, es fácil suponer que están fijos. Durante siglos, los seres humanos han librado guerras y hecho la paz por conquistar estos territorios, bajo el supuesto de que su tierra, y la de sus vecinos, siempre ha estado allí y siempre lo estará.

Sin embargo, desde la perspectiva de la Tierra, los continentes son hojas a la deriva en medio de un estanque. Y las preocupaciones humanas son una gota de lluvia en la superficie de la hoja.

Los siete continentes alguna vez estuvieron reunidos en una sola masa, un supercontinente llamado Pangea. Y antes de eso, hay evidencia de otros que se remontan a más de tres mil millones de años: Pannotia, Rodinia, Columbia/Nuna, Kenorland y Ur.

Ilustración de la Tierra durante el Jurásico temprano

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Los siete continentes alguna vez estuvieron reunidos en una sola masa, un supercontinente llamado Pangea.

Los geólogos saben que los supercontinentes se dispersan y ensamblan en ciclos: ahora estamos en la mitad de uno.

Entonces, ¿qué tipo de supercontinente podría existir en el futuro en la Tierra? ¿Cómo se reorganizarán las masas de tierra tal como las conocemos a muy largo plazo?

Un terremoto inusual

Resulta que hay al menos cuatro trayectorias diferentes que podrían seguir. Y muestran que los seres vivos de la Tierra algún día residirán en un planeta muy diferente, más parecido a un mundo alienígena.

Para el geólogo Joao Duarte de la Universidad de Lisboa, el camino para explorar los futuros supercontinentes de la Tierra comenzó con un evento inusual en el pasado: un terremoto que sacudió Portugal un sábado por la mañana en noviembre de 1755.

Fue uno de los terremotos más poderosos de los últimos 250 años, que dejó un saldo de 60.000 muertos y provocó un tsunami a través del océano Atlántico. Lo que lo hizo particularmente raro fue su ubicación.

“No debería haber grandes terremotos en el Atlántico”, dice Duarte. “Fue extraño”.

Ilustracion del terremoto de Lisboa

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Ilustracion del terremoto de Lisboa de 1755.

Los terremotos de esta escala generalmente ocurren en o cerca de las principales zonas de subducción, donde las placas oceánicas se sumergen debajo de los continentes y se derriten y consumen en el manto caliente.

Involucran colisión y destrucción. El terremoto de 1755, sin embargo, ocurrió a lo largo de un límite “pasivo”, donde la placa oceánica que subyace al Atlántico se transforma suavemente en los continentes de Europa y África.

Proyecciones

En 2016, Duarte y sus colegas propusieron una teoría de lo que podría estar pasando: los puntos de sutura entre estas placas podrían estar deshaciéndose y podría estar avecinándose una ruptura importante.

“Podría ser una especie de mecanismo infeccioso”, explica. O como el vidrio que se astilla entre dos pequeños agujeros en el parabrisas de un automóvil.

Si es así, una zona de subducción podría estar a punto de extenderse desde el Mediterráneo a lo largo de África occidental y tal vez más allá de Irlanda y Reino Unido, generando volcanes, formación de montañas y terremotos en estas regiones.

Duarte se dio cuenta de que, si esto sucede, podría provocar el cierre del Atlántico. Y si el Pacífico continuara cerrándose también, lo que ya está ocurriendo a lo largo del “Anillo de Fuego” que lo rodea, eventualmente se formaría un nuevo supercontinente. Lo llamó Aurica, porque las antiguas masas de tierra de Australia y las Américas se ubicarían en su centro.

Se vería así:

Aurica

Davies et al
Aurica, el supercontinente que podría formarse si el Atlántico y el Pacífico se cerraran (Credit: Davies et al).

Luego de que Duarte publicara su propuesta para Aurica, se preguntó por otros escenarios futuros. Después de todo, la suya no era la única trayectoria supercontinental que habían propuesto los geólogos.

Entonces, comenzó a conversar con el oceanógrafo Matthias Green, de la Universidad de Bangor, en Gales. La pareja se dio cuenta de que necesitaban a alguien con habilidades computacionales para crear modelos digitales.

“Esa persona tenía que ser alguien un poco especial, a quien no le importara estudiar algo que nunca sucedería en escalas de tiempo humanas”, explica.

Esa resultó ser su colega Hannah Davies, otra geóloga de la Universidad de Lisboa. “Mi trabajo consistía en convertir dibujos e ilustraciones de geólogos anteriores en algo cuantitativo, georreferenciado y en formato digitalizado”, explica Davies. La idea era crear modelos que otros científicos pudieran desarrollar y perfeccionar.

Pero no fue sencillo. “Lo que nos ponía nerviosos es que se trata de un tema increíblemente nuevo. No es lo mismo que un artículo científico normal”, dice Davies. “Queríamos decir: ‘Está bien, entendemos mucho sobre la tectónica de placas después de 40 o 50 años. Y entendemos mucho sobre la dinámica del manto y todos los demás componentes del sistema. ¿Hasta dónde podemos llevar ese conocimiento al futuro?'”.

Esto llevó a cuatro escenarios. Además de modelar una imagen más detallada de Aurica, exploraron otras tres posibilidades, cada una de las cuales se proyecta hacia el futuro en aproximadamente entre 200 y 250 millones de años a partir de ahora.

El primero fue lo que podría pasar si continúa el statu quo: el Atlántico permanece abierto y el Pacífico se cierra. En este escenario, el supercontinente que se forma se llamará Novopangea. “Es el más simple y el más plausible según lo que entendemos ahora”, dice Davies.

Novopangaea

Davies et al
Novopangea se formará si la actividad tectónica conocida hoy continúa sin sorpresas (Crédito: Davies et al).

Sin embargo, también podría haber eventos geológicos en el futuro que conduzcan a situaciones diferentes.

Un ejemplo es un proceso llamado “ortoversión” donde el océano Ártico se cierra y el Atlántico y el Pacífico permanecen abiertos. Esto cambia las orientaciones dominantes de la expansión tectónica, y los continentes se desplazan hacia el norte, todos dispuestos alrededor del Polo Norte, excepto la Antártida.

En este escenario, se forma un supercontinente llamado Amasia:

Amasia

Crédito: Davies et al).
Si se forma Amasia, será porque los continentes se desplazaron hacia el norte (Crédito: Davies et al).

Finalmente, también es posible que la expansión del lecho marino en el Atlántico pueda disminuir. En el medio del océano, hay una cresta gigante que divide dos placas y atraviesa Islandia hasta el océano Antártico.

Aquí, se está formando nueva litosfera, que es como una cinta transportadora. Si esta expansión se ralentizara o se detuviera, y si se formara un nuevo límite de placa en subducción a lo largo de la costa este de las Américas, se obtendría un supercontinente llamado Pangea Ultima, que parece un enorme atolón:

Pangea Ultima

Crédito: Davies et al
Pangea Ultima se vería rodeado por un gran océano, pero tiene un mar central dentro (Crédito: Davies et al).

Estos cuatro modelos digitales ahora significan que los geólogos tienen una base para probar otras teorías. Por ejemplo, los escenarios podrían ayudar a los científicos a comprender los efectos de diferentes arreglos supercontinentales en las mareas, así como el clima del futuro profundo: ¿cómo sería el clima en un mundo con un océano enorme y una masa terrestre gigante?

Para modelar el clima de un supercontinente, “no se pueden usar los modelos del IPCC , y punto, porque no están diseñados para eso”, dice Duarte. “No puedes cambiar las variables que necesitas cambiar”.

Exoplanetas

Los modelos de los futuros supercontinentes de la Tierra también pueden servir como indicador para comprender el clima de los exoplanetas. “La futura Tierra es completamente ajena”, explica Davies. “Si estuvieras en órbita sobre Aurica, o Novopangea, probablemente no lo reconocerías como la Tierra, sino como otro planeta con colores similares”.

Esta idea llevó al trío a colaborar con Michael Way, físico del Instituto Goddard de Estudios Espaciales de la NASA. Él y sus colegas buscan estudiar climas en mundos alienígenas modelando las variaciones del nuestro a lo largo del tiempo.

“Solo tenemos tantos ejemplos de cómo puede verse un clima templado. Bueno, tenemos un ejemplo para ser honesto: la Tierra, pero tenemos la Tierra a través del tiempo”, dice Way. “Tenemos los escenarios del pasado, pero al movernos hacia el futuro y usar estos maravillosos modelos tectónicos para el futuro, esto nos brinda otro conjunto para agregar a nuestra colección”.

Necesitas tales modelos porque puede ser difícil saber qué buscar al analizar exoplanetas potencialmente habitables desde lejos.

Planeta

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¿Qué tipo de configuración continental podrían tener los mundos extraterrestres rocosos?

Lo ideal sería saber si un planeta tiene un ciclo de supercontinente, porque la presencia de vida y la tectónica de placas activas podrían estar entrelazadas. El posicionamiento continental también podría afectar la probabilidad de agua líquida.

A través de los telescopios, no se pueden ver los continentes y la composición atmosférica solo se puede inferir. Entonces, los modelos de variaciones climáticas podrían revelar alguna señal indirecta que los astrónomos podrían detectar.

Variaciones

El modelo de Way de los climas del supercontinente -que se demoró meses usando una supercomputadora- reveló algunas variaciones sorprendentes entre los cuatro escenarios.

Amasia, por ejemplo, conduciría a un planeta mucho más frío que el resto. Con la tierra concentrada alrededor del Polo Norte y los océanos menos propensos a llevar corrientes cálidas a latitudes más frías, se acumularían capas de hielo.

Aurica, por el contrario, sería más suave, con un núcleo seco pero con costas similares a las de Brasil hoy día, con más agua líquida.

Paisaje verde

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Un planeta con una configuración continental diferente, tendría otro clima.

Es útil saber todo esto, porque si un exoplaneta similar a la Tierra tiene placas tectónicas, no sabremos en qué etapa del ciclo del supercontinente se encuentra actualmente y, por lo tanto, necesitaremos saber qué buscar para inferir su habitabilidad.

No debemos suponer que las masas terrestres se dispersarán, a mitad de ciclo, como la nuestra.

En cuanto al futuro de nuestro propio planeta, Davies reconoce que los cuatro escenarios de supercontinentes que han modelado son especulativos, y puede haber sorpresas geológicas imprevistas que cambien el resultado.

“Si tuviera una Tardis para ir a ver, no me sorprendería que, en 250 millones de años, el supercontinente no se pareciera en nada a ninguno de estos escenarios. Hay tantos factores involucrados”, dice.

Sin embargo, lo que se puede decir con certeza es que las masas de tierra que damos por sentadas algún día se reorganizarán en una configuración completamente nueva.

Los países que alguna vez estuvieron aislados unos de otros serán vecinos cercanos. Y si la Tierra aún alberga seres inteligentes, podrán viajar entre las antiguas ruinas de Nueva York, Pekín, Sídney y Londres sin ver un océano.

Este artículo se publicó en BBC Future. Haz clic aquí para leer la versión original en inglés.


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