Mamá de Alexander, futbolista, denuncia que saldrá policía que lo mató
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Foto: Facebook Filial Rayados Tierra Blanca

“Van a liberar al policía que mató a mi hijo”, denuncia la madre de Alexander, el joven que soñaba con ser futbolista

Virginia Gómez, madre del adolescente de 16 años al que un policía municipal mató en junio de 2020 de un tiro en la cabeza en Acatlán, Oaxaca, denunció este viernes que tres jueces aceptaron la versión de que se trató de “un accidente” y liberarán al agente. 
Foto: Facebook Filial Rayados Tierra Blanca
25 de marzo, 2022
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Virginia Gómez Pérez, madre de Alexander Martínez, un adolescente de 16 años al que un policía municipal mató de un disparo en la cabeza en junio de 2020 en Acatlán de Pérez, en Oaxaca, denunció este viernes que, tras más de un año de audiencias y de procesos judiciales, tres jueces decidieron dejar en libertad al único policía imputado por la muerte del joven. 

Alexander —o “Chander”, como también era conocido en Acatlán, en la zona limítrofe entre los estados de Oaxaca y Veracruz— era un joven que militaba en la tercera división de la Liga MX de futbol y tenía aspiraciones de convertirse en futbolista profesional. 

Según las primeras versiones que se dieron a conocer poco después de los hechos, Alexander había salido de su casa para comprar un refresco en compañía de otros tres jóvenes, en el poblado vecino de Vicente Camalote, y fueron atacados a balazos desde una patrulla de la policía municipal de Acatlán de Pérez sin ningún motivo. Uno de esos disparos impactó en la cabeza del joven y le causó la muerte. 

Horas después ese mismo día, el ayuntamiento de Acatlán emitió un comunicado para lamentar la muerte, pero señaló también que esta se produjo “sin mala fe” sino por un “accidente”. 

Ahora, Virginia Gómez denunció la mañana de este viernes 25 de marzo que tres jueces del Tribunal de Enjuiciamiento de la Región Cuenca del Papaloapan, en Oaxaca, también aceptaron esa versión de que el suceso se debió a un accidente, y emitieron una sentencia absolutoria para dejar en libertad al único policía municipal imputado por la muerte. 

“Tenemos una fuerte indignación. Los jueces acaban de tomar una decisión horrenda para nosotros como familiares que buscamos justicia por Alexander. Van a liberar al único imputado por el asesinato de mi hijo, a quien le cortaron las alas y su sueño de ser futbolista profesional”, dijo desde Acatlán. 

“Aún no lo podemos creer —enfatizó—. Estuvimos esperando tanto tiempo a que llegara este día, en el que al menos una persona iba a ser juzgada por haberle arrebatado la vida a mi niño, y ahora nos salen con que es inocente, argumentando que la escopeta se le cayó solita al suelo, que se le disparó solita, y que ella solita le acertó un tiro en la cabeza a mi hijo. ¿Pueden creer esta injusticia?”.

Más tarde, en una carta abierta al gobernador Alejandro Murat, a la Fiscalía General de Oaxaca y al Poder Judicial, la madre reclamó por la situación. “La vida de mi hijo, de nuestro ‘Chander’, no la recuperamos pero esperábamos el consuelo de la justicia, porque la policía no debe volver a abusar de su poder, de su uniforme”, señaló.

“¿Por qué absolvieron a los asesinos? ¿A quién protegen? Nosotros, las otras víctimas de este crimen, no hallamos paz porque los agresores nos han intimidado, nos han robado la paz. Ni siquiera nos sentimos seguros en nuestra casa, a donde han llegado para amenazarnos, nos piden que ‘ya no le movamos más al asunto’”, añadió.

El sueño de Alexander

El 11 de junio de 2020, Animal Político publicó un perfil de Alexander.

“Mi hijo tenía un sueño, quería ser futbolista profesional. Yo iba con él a todas partes. Yo lo llevaba a entrenar y a jugar sus partidos. ¡Yo luché con él para superar todos los obstáculos! ¡Y miren lo que le hicieron! ¡Me lo mataron!”, gritaba Virginia Gómez el día de la muerte de su hijo.

En entrevista, Ulises Aguilar, un primo de la víctima, contó que la noche del hecho Alexander y otros tres amigos tomaron sus motos para ir a comprar refrescos a una gasolinera en Vicente Camalote. 

“Pero de regreso se toparon con la patrulla número 23 de la policía municipal de Acatlán. Los testigos del suceso dijeron que la patrulla le cerró el paso a mi primo sin saber causa ni motivo. Mi primo logró esquivar la patrulla, pero golpeó con la llanta de atrás de la moto al coche. Y de la nada, uno de los elementos empezó a tirar a lo que agarrara, pero con tentativa de muerte. Es decir, tiraron a matar”. 

El informe policial, en cambio, aseguraba que los jóvenes habían intentado burlar el retén y que lo que sucedió después fue un accidente. 

Así lo publicó el diario veracruzano El Mundo de Córdoba, que cubrió la noticia desde el lugar de los hechos: “Según el informe policial, los uniformados vieron que se acercaban unas motos, les marcaron el alto y, al ver la presencia de los uniformados, los jóvenes intentan burlar el cerco policíaco aventándoles las motos. Esto provocó que un policía cayera y, al azotar el arma contra el suelo, esta se dispara generándose el suceso”.

Pero nada de esto convenció a Virginia. 

“La patrulla se le fue encima porque pensaban que mi hijo llevaba un arma. ¡Que no mamen! —exclamaba fuera de sí el día de los hechos—. Mi hijo jamás ha usado armas. Estos jóvenes no son unos delincuentes. Estos jóvenes son solo unos niños”. 

Tanto familiares como amigos y vecinos de Alexander, que dejaron mensajes en redes sociales tras su muerte, aseguraron que el adolescente, que estudiaba en la Universidad Golfo de México (UGM), campus Orizaba, nunca tuvo que ver con nada relacionado con la violencia.

“Desde el primer momento de los hechos, la policía quiso lavarse las manos diciendo que mi primo los amenazó con un arma —planteó Ulises—. Pero todos aquí saben que eso no es cierto porque mi primo era un joven muy tranquilo y sano. No tomaba, no fumaba, no consumía drogas, y solo tenía un vicio: el futbol”. 

“Yo soy de esos chicos que sueñan en grande, ese chico que sueña con dejar una gran marca en el mundo del futbol”, se podía leer en el perfil que escribió en primera persona —a modo de homenaje— Alexis, el hermano de Alexander. 

La pasión del joven por el futbol comenzó desde que iba en quinto de primaria. A partir de ese instante, contó Ulises, ningún juego ni otro deporte le interesaron más que la cancha de pasto, el balón y la portería rival. 

Luego, el tiempo pasó. Y, al mismo tiempo que “Chander” crecía físicamente hasta convertirse en un joven alto, espigado y de buena planta, su juego también crecía a pasos agigantados. 

Alexander empezó a destacar en todos los equipos por los que iba dejando un reguero de goles. Tanto, que el club de futbol Rayados de Monterrey, a través de su equipo filial en la ciudad veracruzana de Tierra Blanca, puso los ojos en su talento y, con solo 16 años, lo incorporó a sus filas en tercera división para irlo desarrollando con miras a dar el gran salto al primer nivel, al futbol profesional. 

En Acatlán de Pérez, los familiares y vecinos salieron la noche del suceso a protestar a las calles y exigir justicia por la muerte de Alexander. Al mismo tiempo, las redes sociales se llenaron de mensajes de sus compañeros de equipo, amigos y familiares.

“Lo cuento yo, porque Alexander ya no puede —escribió su hermano Alexis en Facebook—. Si un día no vuelvo, sal a la calle y grita mi nombre. Grita por mí y por todos. Grita por el dolor de los que ya no están. Grita por los que quedan. Grita mi nombre y guárdalo en lo más profundo de tu corazón, y recuérdame como el gran chico soñador que fui”. 

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Hepatitis infantil: la hipótesis publicada en 'The Lancet' que vincula el nuevo brote con COVID-19

En la comunidad médica han saltado las alarmas ante un extraño y repentino brote de hepatitis infantil de origen desconocido. Te contamos qué hipótesis se barajan y cuáles se han descartado.
Por Matilde Cañelles López / BBC News Mundo
21 de mayo, 2022
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En un año normal, son pocos los niños que necesitan un trasplante de hígado, y normalmente es porque previamente tenían una enfermedad que reducía su inmunidad.

Por ejemplo, en España se realizan unos 120 trasplantes infantiles cada año incluyendo todos los órganos. Y cada caso es una pequeña tragedia para las familias implicadas.

Así que cuando los números se salen de la norma, el asunto es serio. Por eso en la comunidad médica, empezando por Reino Unido y siguiendo por Israel y Estados Unidos, han saltado las alarmas ante un repentino y extraño brote de hepatitis infantil de origen desconocido, del que se conocen de momento 450 casos.

De estos, un 14% en EU y un 10% en Reino Unido han precisado un trasplante de hígado. En Europa se han contabilizado 232 casos, incluyendo España, con 26 casos hasta ahora.

¿Qué causa la nueva hepatitis?

La hepatitis es una inflamación del hígado producida normalmente por un virus. Cuando no se trata a tiempo, puede acabar siendo necesario realizar un trasplante de hígado.

En niños, este tipo de cirugía supone estar de por vida tomando medicinas inmunosupresoras. Lo cual no es menor: todos sabemos por la pandemia de COVID-19 que esto predispone al individuo a padecer enfermedades infecciosas con especial gravedad.

Otro aspecto que complica el tema es que, para que funcione bien a largo plazo, el hígado a trasplantar debe proceder de otro niño y no de un adulto.

Hígado

Getty Images
La hepatitis es una inflamación del hígado producida normalmente por un virus.

Ante el nuevo brote, es esencial determinar la causa, porque condiciona el tratamiento a utilizar. No olvidemos que un tratamiento temprano puede prevenir el trasplante de hígado.

Desde el primer momento se han ido manejando distintas hipótesis:

  1. La primera y más obvia fue que se tratara de alguno de los virus de la hepatitis, que son cinco, marcados con las letras de la A a la E. Esta hipótesis se descartó rápido, ya que ninguno de los niños resultó positivo para estos cinco virus.
  2. El siguiente candidato fue un adenovirus, ya que un porcentaje alto de los niños sí resultaba positivo para adenovirus en muestras de sangre. Pero hay dos problemas con esta hipótesis. El primero, que los adenovirus muy raramente provocan hepatitis en niños previamente sanos. Y el segundo, que las muestras de hígado han resultado negativas para adenovirus.
  3. Otra hipótesis que se ha barajado es que los niños sean especialmente susceptibles a los adenovirus por no haber estado antes en contacto con ellos debido a los confinamientos y cierres de colegios. Pero esta hipótesis tampoco se sostiene, ya que algunos de los niños que han padecido la hepatitis son relativamente mayores y habían tenido tiempo de estar en contacto con adenovirus antes de la pandemia.
  4. Incluso se ha postulado que los causantes pudieran ser animales de compañía, como los perros, pero tampoco se ha podido demostrar.

Ante la dificultad de encontrar una explicación sencilla, se está analizando la concurrencia de varios factores como, por ejemplo, la combinación de dos virus.

Debido a que el SARS-CoV-2 es un virus nuevo que además produce secuelas multiorgánicas en todo tipo de pacientes, incluidos niños, su implicación siempre se ha mantenido como una posibilidad. Y ahora ha surgido una nueva hipótesis que podría relacionarlos definitivamente.

La hipótesis del superantígeno

Hace unos días se publicó en The Lancet un artículo lanzando una atrevida hipótesis que podría explicar el fenómeno de las hepatitis.

Lo primero que hay que tener en cuenta es que muchos de los niños afectados por esta nueva hepatitis habían pasado el COVID-19 recientemente (por ejemplo, en Israel sucedía en 11 de 12 casos).

También hay que comprender que en los niños la enfermedad causada por el SARS-CoV-2 transcurre de modo distinto respecto de los adultos.

Por ejemplo, en los niños se detectan trazas del virus en el intestino durante un periodo mucho más prolongado que en los adultos (figura 1). El aspecto bueno de estas diferencias es que en niños la enfermedad suele ser mucho más leve; el malo, que a veces se complica en forma de un proceso inflamatorio multiorgánico llamado MIS-C.

Gráfico

Matilde Cañelles
Figura 1. Permanencia del virus en intestino en adultos y en niños. Imagen adaptada por Matilde Cañelles.

Este síndrome aparece en un porcentaje pequeño de los niños un tiempo después (entre unas semanas y unos meses) de que el niño haya pasado la enfermedad, incluso si esta ha sido leve. Y suele ser bastante grave, hasta el punto de requerir hospitalización.

El hígado es uno de los órganos afectados con más frecuencia. De hecho, un 43% de los casos de MIS-C resulta en hepatitis.

Se piensa que la causa es un deterioro de la barrera intestinal, con salida de trazas del virus al torrente sanguíneo, lo que causaría inflamación.

Médica examinando a una niña.

Getty Images

Pues bien, la otra pieza que se añade a este rompecabezas es la presencia en la proteína Spike del SARS-CoV-2 de una secuencia que se asemeja a otra que aparece en una toxina de la bacteria Staphilococcus aureus, llamada enterotoxina B.

Esta secuencia se corresponde con lo que se llama un “superantígeno”, es decir, una parte de una proteína que el sistema inmunitario percibe como señal de alto peligro, desencadenando una reacción inflamatoria muy rápida y potente.

Se piensa que una mutación reciente aparecida en Europa podría aumentar la similitud.

Concatenación de dos circunstancias

Para añadir más leña al fuego, se sabe que, en ratones, una infección por adenovirus puede generar hipersensibilidad contra la enterotoxina B. Con esto ya tendríamos todas las piezas del rompecabezas. Se trataría de una concatenación de dos circunstancias:

  1. Una infección por SARS-CoV-2 con acumulación de virus en el intestino y salida de proteínas del virus al torrente sanguíneo debido a un aumento de la permeabilidad intestinal.
  2. Una infección por adenovirus que sensibilizaría al sistema inmunitario y provocaría una reacción desmedida con la subsiguiente inflamación del hígado.

¿Qué cambia si se confirma esta causa?

Esta hipótesis de momento es eso, una hipótesis. Es bastante enrevesada y no va a ser trivial demostrar que es cierta. Pero, de demostrarse, se podría tratar a los niños con esteroides de modo temprano, evitando el daño al hígado y previniendo el trasplante.

Esta terapia ya ha demostrado ser efectiva en algunos casos en Israel y en otro caso de una niña de tres años en Cincinnati (EU).

Por el contrario, si se comprueba que el daño en el hígado lo provoca de modo directo un virus, habría que seguir afinando los tratamientos con antivirales.

La lección que extraemos de todo esto es que, ante una situación tan compleja, se debe mantener la mente abierta a todas las posibles explicaciones. Y que, por desgracia, no siempre la más sencilla es la correcta.

*Matilde Cañelles López es investigadora científica. Ciencia, Tecnología y Sociedad, Instituto de Filosofía (IFS-CSIC), España.

*Esta artículo fue publicado en The Conversation y reproducido aquí bajo la licencia Creative Commons. Haz clic aquí para verlo en su versión original.


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