La prohibición de las bolsas de plástico se detiene durante la pandemia
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Foto: LILETTE A. CONTRERAS, GPJ MÉXICO

La prohibición de las bolsas de plástico se detiene durante la pandemia

Activistas celebraron cuando Chihuahua prohibió las bolsas de plástico de un solo uso. Poco tiempo después, la pandemia acabó con este avance.
Foto: LILETTE A. CONTRERAS, GPJ MÉXICO
Por Lilette A. Contreras*
26 de marzo, 2022
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Las bolsas de plástico se apilan en montañas blancas en el relleno sanitario de la ciudad de Chihuahua, donde el espacio y el tiempo se están agotando.

El vertedero sirve a cerca de un millón de personas y se extiende por un área en la que podrían caber más de 65 canchas de fútbol. Cuando se inauguró en 1993, se estimaba que duraría hasta 2028, pero la Dirección de Servicios Públicos Municipales ahora proyecta que alcanzará su capacidad máxima el próximo año.

“Hay basura por todas partes; ni siquiera puedes salir sin ver el cubrebocas desechado de alguien”, dice Martha Alejandra Diabb Sánchez, una de las líderes del Proyecto Realidad Climática de Chihuahua, una delegación de la organización ambiental fundada por el ex vicepresidente de Estados Unidos y Premio Nobel de la Paz, Al Gore.

El movimiento ambientalista de México se llenó de entusiasmo en agosto de 2019, cuando Chihuahua se convirtió en el último estado en prohibir la venta y el uso de bolsas de plástico de un solo uso, pero la pandemia provocó un gran revés. Durante los períodos de confinamiento, los desechos médicos y domésticos del país aumentaron en más de 80 000 toneladas por día, según el Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático.

Activistas como Diabb dicen que tienen que volver atrás y recordarle a la gente que la COVID-19 no es la única amenaza para la salud de su comunidad.

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En una encuesta realizada por el Banco Mundial en 2018, el 90% de las y los mexicanos encuestados expresaron su preocupación por el uso de artículos no reciclables de un solo uso, la mayor cantidad de personas en los 15 países encuestados. Entre los países de América Latina y el Caribe, México fue el segundo mayor generador de plásticos después de Brasil, según un informe publicado en 2020 por el Banco Interamericano de Desarrollo, a pesar de restringir los plásticos de un solo uso en 20 de sus 32 estados.

“Nos hemos quedado rezagados con respecto a otros países en términos de cómo manejamos nuestros desechos”, dice Nancy Jiménez Martínez, investigadora adjunta del Centro Regional de Investigaciones Multidisciplinarias de la Universidad Nacional Autónoma de México. México se encuentra en el onceavo lugar entre los 15 países que producen la mayor cantidad de residuos plásticos de un solo uso, pero no existe una ley nacional que los prohíba, dice, en comparación con China y Francia.

En Chihuahua, las multas por infringir la prohibición de bolsas de plástico oscilan entre los 2000 ($97) y los 250 000 pesos ($12 200). Sin embargo, las autoridades se han abstenido de aplicarlas, señalando que los artículos de un solo uso eran necesarios para cumplir con los requisitos de seguridad del coronavirus. El impacto negativo de la pandemia en la economía y la mano de obra disponible también planteó obstáculos, dice Gilberto Wenglas Lara, director de ecología de la Secretaría de Desarrollo Urbano y Ecología.

“Los negocios decían que estaban en una mala situación económica por la pandemia y, en ese sentido, por eso no aplicamos multas”, dice Wenglas, y añade que cerca del 80% de su departamento contrajo COVID-19 en los últimos dos años.

Además de los cubrebocas desechables, los guantes, los paquetes de entrega y los recipientes de comida para llevar que se volvieron omnipresentes durante la pandemia, las bolsas de plástico recuperaron su lugar en los supermercados y en las tiendas, incluso en aquellas que alguna vez vendieron bolsas reutilizables o que alentaban a la clientela a llevar las suyas.

“Viendo que no hubo sanciones y con la llegada de la pandemia hubo una relajación total”, dice Laura González, asesora parlamentaria de Morena, el partido político que propuso las prohibiciones y que ahora pide una aplicación más rigurosa.

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Desde Wuhan, China hasta Chihuahua, México, la cantidad de basura generada por hospitales y hogares de todo el mundo aumentó durante la pandemia. En EE. UU., el alza osciló entre un 30% y un 50%, según la investigación de Jiménez. En Singapur, durante un confinamiento de ocho semanas, tan solo los envases de comida para llevar generaron 1470 toneladas de desechos plásticos.

Antes de la pandemia, la Organización para la Cooperación Ecológica de Chihuahua, un grupo ciudadano, enviaba camiones de reciclaje a escuelas, iglesias, conjuntos habitacionales y colonias en las afueras de la ciudad. A marzo de 2022, aún no habían retomado por completo sus operaciones.

“Es muy triste porque toda esa basura que no se separó, el plástico, por ejemplo, se envió al vertedero”, dice Judith Torres, fundadora de la organización.

De marzo de 2020 a enero de 2022, según las prácticas habituales de eliminación de residuos de la ciudad, más de 2 toneladas de plástico deberían haber llegado a la planta de reciclaje principal. En cambio, el personal de la planta dice que llegó menos de 1 tonelada. Torres afirma que el resto, incluido el aumento de productos desechables relacionado con la pandemia, fue directamente al vertedero.

A través de programas educativos en escuelas y eventos comunitarios, su organización recuerda a la población que pueden marcar la diferencia si usan bolsas de tela en lugar de bolsas desechables.

“Hablamos del reciclaje porque se tiene que hacer, pero para nosotros es la peor mejor solución que tenemos”, dice Torres. “Lo mejor sería dejar de utilizar plásticos y así no sería necesario reciclar. Eso sería lo ideal”.

Un grupo se ha beneficiado de la situación: los 900 pepenadores de la ciudad, quienes ganan hasta 1000 pesos ($49) al día por separar papel, cartón, vidrio y plástico de otros desechos y venderlos en los centros de reciclaje.

“El plástico que llegaba al vertedero aumentó entre un 80 y un 90% cuando la pandemia estaba en su punto más fuerte; fue un buen negocio para nosotros los recolectores de plástico”, dice Javier Chacón, que ha trabajado en esta industria informal durante 21 años.

A medida que las autoridades buscan un nuevo sitio para un vertedero y la Secretaría de Desarrollo Urbano y Ecología se esfuerza por fortalecer la prohibición de plásticos de 2019, Diabb y más activistas ambientales seguirán motivando a la población para que eviten generar más desechos de los necesarios; por su propia salud así como también por el bien del planeta.

“El viaje que ese plástico termina tomando significa que lo respiraremos o lo comeremos. No hay otra alternativa”, dice Diabb.

Esta historia fue publicada originalmente por Global Press Journal.

*Lilette A. Contreras es reportera de Global Press Journal, y se encuentra en Cuauhtémoc, México. Comuníquese con ella en Twitter o por correo electrónico.

 

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'Nos dirigimos a un mundo bipolar': la 'peligrosa' tensión entre EU y China por la invasión rusa y la pandemia

La coincidencia de dos eventos catastróficos está llevando a que se consoliden dos esferas de poder, sostiene Michael Schuman, investigador del Atlantic Council. En entrevista con BBC Mundo explica las consecuencias, que, según él, puede traer este escenario.
12 de abril, 2022
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La guerra en Ucrania y la pandemia están acelerando una peligrosa tendencia entre Estados Unidos y China, los dos países más poderosos del mundo.

Esa es la visión del investigador Michael Schuman, quien sostiene que la coincidencia de estos dos eventos catastróficos están empujando al mundo hacia un escenario en el que ambas potencias acentúan su rivalidad.

Según Schuman, las sanciones que Estados Unidos ha impuesto a Rusia por su invasión a Ucrania sirven de advertencia a China en caso de que decida apoyar a los rusos en la guerra.

El temor a esas medias podría estar empujando a China a acelerar su proyecto de disminuir su dependencia de Occidente, indica Schuman, investigador no residente del centro de pensamiento Atlantic Council para China.

Joe Biden y Xi Jinping.

Getty
Joe Biden, presidente de EE.UU. en teleconferencia con Xi Jinping, presidente de China, el 15 de noviembre de 2021.

Por otro lado, la estrategia de cero covid adoptada por China ha puesto tensión sobre el comercio mundial.

La incertidumbre que generan los confinamientos masivos en China ha generado mayor presión para que los países busquen proveedores distintos a ese país.

En este panorama, sostiene Schuman, China y EE.UU. se están alejando del mundo globalizado que se esperaba tras la caída de la Unión Soviética, y van rumbo a consolidarse como dos esferas de poder.

En entrevista con BBC Mundo, Schuman explica en qué consiste este panorama, y los peligros que representa para el mundo.

Michael Schuman es autor de los libros “Superpotencia interrumpida: la historia china del mundo” y “El milagro: la épica historia de la búsqueda de riqueza en Asia” (por sus traducciones literales al español).

Michael Schuman.

Michael Schuman.
Michael Schuman.

¿Se está dirigiendo el mundo hacia una nueva Guerra Fría?

Creo que la comparación con la Guerra Fría no es exacta.

Por supuesto, hay algunas similitudes generales relacionadas con algunos elementos de lo que se está convirtiendo en la competencia ideológica entre una esfera centrada en Estados Unidos y una esfera centrada en China.

Y se ven elementos de democracia vs autoritatismo.

Pero en varios aspectos es mucho más complejo que la Guerra Fría.

Estados Unidos y Europa obviamente tuvieron alguna interacción con la Unión Soviética y sus aliados, pero no estaban particularmente integrados, especialmente a nivel económico.

Lo que teníamos eran prácticamente dos mundos, uno frente al otro.

Con China y EE.UU. es una historia muy diferente, no solo porque China y EE.UU. están muy integradas, sino porque todos los aliados están integrados y entre ellos son extremadamente importantes a nivel económico.

Además, está este tremendo intercambio cultural, la tecnología es diferente y la gente está más conectada.

Creo que aunque nos dirigimos a un mundo que recuerda al mundo bipolar de la Guerra Fría, las relaciones en este mundo bipolar van a ser mucho más complicadas.

Estas dos esferas van estar conectadas de cierta manera a nivel económico simplemente por la forma en la que funciona la economía global, por la importancia de China en la economía global y viceversa, la importancia de la economía global para China.

Será un mundo bipolar pero será muy diferente al de la Guerra Fría.

Borodianka

Getty
Un edificio residencial en Borodianka, al noroeste de Kiev, durante la invasión rusa a Ucrania.

¿Cómo serían esos dos polos de poder?

Veremos distintos sistemas políticos y sociales.

De un lado estarán EE.UU. y sus aliados que son generalmente democracias abiertas y economías capitalistas liberales.

La otra esfera estará basada en China, con normas y valores distintos.

También estarán separados por la tecnología.

Ya se ve una creciente desconfianza en varias partes del mundo respecto a la tecnología china. Vemos lo que ocurre con Huawei, por ejemplo.

Y China obviamente tiene tremenda desconfianza en la tecnología que viene de Estados Unidos u otros lugares, por eso bloquean tantas redes sociales y compañías de internet estadounidenses.

Entonces, creo que veremos dos esferas basadas en distintas tecnologías.

Y también veremos, sobre todo por parte de China y sus aliados como Rusia, un deseo de disminuir su dependencia y sus lazos económicos con EE.UU. y Europa.

En China está en curso una campaña de autosuficiencia.

Entonces, aunque no estarán completamente separados, creo que habrá un movimiento en dirección a tener conexiones económicas más cercanas dentro de cada esfera.

Estados Unidos vs China.

Getty

¿Cómo se alinearían el resto de países en ese mundo bipolar?

Es difícil saberlo, depende de los cálculos de cada país.

Vietnam, por ejemplo, no es que tenga un buen historial con EE.UU. y es un gobierno comunista, no es democrático.

Pero los vietnamitas están muy preocupados por el creciente poder de China. Estuvieron en guerra con China en el 79, tienen disputas en el mar del Sur de China… entonces uno ve cierto acercamiento entre Vietnam y EE.UU.

Entre Vietnam y EE.UU. hay un estrechamiento de los lazos económicos.

Pakistán es otro ejemplo.

Es técnicamente un democracia y fue aliado de EE.UU. durante la Guerra Fría, pero a nivel económico está cada vez más ligado a China.

Entonces, no será fácil saber cómo se formarán las dos esferas.

En China se ha implementado una política de "cero covid".

Getty
En China se ha implementado una política de “cero covid”.

¿Habrá países no alineados con ninguna de las dos esferas?

Es igual que en la Guerra Fría, incluso los países que preferían mantenerse no alineados, terminaron de cierta manera llevados a inclinarse en una dirección o en la otra.

Algunos de ellos lo lograrán, pero es inevitable que a medida que crece la competencia entre estas dos esferas habrá presión sobre los países para que, al menos, se inclinen hacia un lado o al otro.

Para muchos países será difícil saber de qué lado ubicarse, como ocurrió durante la Guerra Fría.

Habrá muchos países que no querrán tomar partido y tratarán de trabajar con ambas esferas.

Para algunos países será difícil tomar esa decisión.

India, por ejemplo.

India y EE.UU. están comenzado a alinearse más y más en su actitud hacia China, pero históricamente los indios han sido cautelosos de volverse demasiado cercanos a EE.UU..

En África hay varios países que se están volviendo más cercanos a China, se están volviendo grandes aliados económicos.

Pero, al mismo tiempo, los países occidentales, los donantes y las instituciones son extremadamente importantes para algunos de estos países africanos.

Billetes de EE.UU. y China.

Getty

¿Por qué dice que este mundo bipolar es peligroso?

Con el fin de la Unión Soviética pensamos que se había terminado la competencia entre grandes potencias, al menos por un tiempo.

Creíamos en la naturaleza de la economía global, la creciente integración entre países, la manera en la que la tecnología uniría a los países, que habría más interacción entre las personas.

Pensamos que tendríamos un mundo con valores, normas e intereses económicos compartidos.

En los 90 y en los primeros años del siglo XXI pensábamos que nos moveríamos en esa dirección.

Y podría decirse que ese mundo posiblemente sería menos conflictivo y con mayores beneficios económicos.

Pero si el mundo va a volver a estar dividido en dos, entonces tenemos el regreso de la competencia entre las potencias, con todo lo que eso implica.

Incluso si eso no implica una guerra entre ambas potencias, estamos hablando de un elevado nivel de tensión y menos integración económica.

Mira lo que China está haciendo con el internet, básicamente sellaron su internet respecto al resto del mundo, lo que implica menos intercambios entre la gente de China y el resto del mundo.

Nada de esto es positivo para la estabilidad y la prosperidad.

Ajedrez

Getty
La invasión rusa puede estar aumentando las tensiones entre EE.UU. y China, sostiene Schuman.

¿Qué está haciendo China para disminuir su dependencia de EE.UU.?

China considera que el país es muy vulnerable a las sanciones que puedan imponer Estados Unidos y sus aliados.

Creo que China observa lo que está ocurriendo con Rusia en este momento, la forma en que EE.UU. y sus aliados se han unido para imponer duras y dolorosas sanciones a Rusia.

China ve eso y dice “eso es exactamente lo que tememos”.

Entonces quieren protegerse de esta vulnerabilidad, quieren controlar su propia cadena de suministros, tener alternativas a la tecnología extranjera.

Vemos, por ejemplo lo que están haciendo con los semiconductores, que representa grandes importaciones para China.

Si no tienes acceso a estos chips, es un gran daño para tu futuro económico.

También, por ejemplo, están tratando de desarrollar su propia industria de aviones comerciales para competir con Boeing y Airbus.

Entonces China se está reorientando. No se van a cerrar por completo, quieren seguir exportando, y aumentar sus lazos económicos con países como Rusia, pero en otros aspectos están tratando de retraerse del mundo como una forma de defenderse.

Fábrica en China.

Getty

¿Y Estados Unidos qué está haciendo para depender menos de China?

EE.UU. realmente no tiene planes en ese sentido, es un lugar mucho más descentralizado.

Lo que sí hay es un movimiento entre empresarios y líderes del gobierno para tener cadenas de suministros más locales, como ocurre con la industria de autos eléctricos, por ejemplo.

A los empresarios estadounidenses les parece poco inteligente que su cadena de suministro dependa de un país con el que tienen tensión económica.

Eso quedó en evidencia durante la pandemia, cuando EE.UU. necesitaba ciertos productos y se dio cuenta de que debía traerlos de China.

También hay una creciente presión regulatoria para que las empresas estadounidenses no incluyan entre sus proveedores a empresas que incurran en trabajos forzosos, como ocurre en la región de Xinjiang.

Pero aún hay compañías estadounidenses que invierten fuertemente en China, que tienen grandes negocios ahí y no tienen intención de cambiar eso.

En general, los chinos se están esforzando más por disminuir su dependencia de EE. UU. que EE.UU. de China.

Fábrica de autos eléctricos Tesla.

Getty

¿Es posible revertir esa tendencia hacia un mundo bipolar?

Nada es inevitable.

En algún momento habrá un nuevo líder en China. Xi Jinping tratará de asegurarse un tercer mandato, así que hay buenas posibilidades de que esté al frente durante un buen tiempo, pero no puede estar ahí para siempre.

En algún momento habrá otro gobierno en China que pueda tener otra mirada sobre el rol de China en el mundo y su relación con EE.UU.

Y en EE.UU. ya hemos visto diferencias entre el enfoque del gobierno Trump y el gobierno Biden.

Nada es inevitable, en ambos países podría haber cambios en los que se alejen de la competencia, estrechen lazos y mejoren sus relaciones.

Pero creo que si las tendencias que estamos viendo ahora continúan, es menos probable que el mundo no se divida en dos.


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