La SFP archivó una denuncia por acoso sexual contra investigador
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Función Pública archiva denuncia por acoso sexual contra investigador del Cinvestav; argumenta “prescripción”

La dependencia determinó que la denuncia en contra del investigador Jean-Philippe Vielle Calzada, del Cinvestav, ya no puede ser indagada porque ocurrió cuando estaban vigentes otras normas. Sin embargo, no consideró que los hechos denunciados siguieron ocurriendo después.
Cinvestav
16 de marzo, 2022
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Nota del editor: La noche de este miércoles, la Secretaría de la Función Pública envió una tarjeta informativa con relación al texto publicado. La tarjeta íntegra y la respuesta de la reportera pueden leerse al final.

Diez meses después de haber considerado que había elementos que confirmarían el acoso sexual presuntamente cometido por Jean-Philippe Vielle Calzada, investigador del Cinvestav, del IPN, la Secretaría de la Función Pública (SFP) decidió “sobreseer”, es decir, archivar la denuncia de una de las investigadoras agredidas, bajo el argumento de “estar preescrita la facultad de sancionar”.

La resolución del Órgano Interno de Control (OIC) del Cinvestav, que depende de la Función Pública, explica que por la fecha en la que ocurrió el primer acoso sexual denunciado, en 2016, estaba vigente la Ley Federal de Responsabilidades Administrativas, la cual contemplaba una vigencia de los hechos por tres años. Sin embargo, la dependencia no tomó en cuenta que en la denuncia la víctima narró situaciones de hostigamiento que continuaron hasta 2019. 

La Función Pública, dirigida por Roberto Salcedo Aquino, determinó que no podía entrar a discusión a fondo del caso porque la denuncia fue interpuesta en abril de 2020 y el primer evento de acoso habría ocurrido en 2016, por lo que estaba prescrita la facultad de sancionar al sobrepasar los tres años que marcaba la ley, dice la resolución emitida este 3 de marzo, firmada por Patricia Urquiza Yllescas, titular del área de Responsabilidad del OIC.

“Si bien en la etapa de investigación se estimó que en el presente asunto se acreditaron en grado de presunción actos que demuestran la existencia de las conductas irregulares que se denunciaron y que pudieran denotar el ejercicio de poder en una relación de subordinación entre el denunciado y la denunciante, es el caso que al operar el sobreseimiento, esta autoridad se encuentra impedida para estudiar el fondo del asunto y para sancionar tales conductas por haber estado ya prescrita esa facultad de sancionar en la fecha en que fueron denunciados los hechos”, señala la resolución.

Esto significa que la Función Pública no determinó la inocencia o responsabilidad del investigador acusado, sino que decidió archivar el caso antes de evaluarlo a fondo y determinar posibles sanciones.

En mayo de 2021, además, la dependencia había encontrado elementos que confirmarían el acoso sexual, por lo que el expediente había sido turnado al área de Responsabilidades del OIC, justamente para determinar las sanciones correspondientes. 

La denunciante, María Ávila, investigadora en genética de poblaciones humanas de la UNAM, dice sentirse “decepcionada y frustrada por esta situación. Sí esperaba que hubiera una respuesta y que sentara un precedente porque es un mensaje para todas las mujeres que han sufrido acoso y saber que se hace justicia en un caso sería esperanzador. Pero lo que pasó es lo contrario. Es un mensaje gravísimo y sumamente desesperanzador para todas las mujeres víctimas de acoso sexual no solo en el Cinvestav, sino en todas las dependencias federales”. 

En entrevista con Animal Político, explica: “El área de Responsabilidades concluye que la denuncia es improcedente por ‘prescripción’, pero no puede borrar el hecho de que ya se haya determinado que existía responsabilidad y que en efecto hubo conductas inadecuadas”.   

La denuncia

María Ávila publicó en marzo de 2020 un hilo en Twitter sobre el acoso que sufrió por parte de Vielle Calzada, aunque solo se refirió a él con sus iniciales y no con su nombre completo, pero a raíz de esa publicación otras mujeres se comunicaron con ella al reconocer el patrón de agresiones y señalaron al investigador.

María Ávila y Angélica Cibrián, líder del laboratorio de Genómica Ecológica y Evolutiva del Langebio, denunciaron en 2020 ante el OIC del Cinvestav el acoso sexual que señalaron haber sufrido por parte de Vielle Calzada mientras tuvieron contacto profesional con él.

Lee también: Investigador denunciado por acoso demanda a víctima por “daño moral”; pide 20 mdp de reparación

El área de quejas del OIC revisó las pruebas, entre las que estaban correos electrónicos con insinuaciones amorosas y sexuales, la invitación a un viaje a solas, la dedicatoria romántica en un libro y un poema erótico. Todo enviado por Vielle Calzada sin que hubiera una relación más allá de lo profesional con las denunciantes. También están las narraciones de las víctimas sobre los acosos verbales ejercidos por él, utilizando su situación de poder.

En ambos casos, el OIC informó que la investigación pasaría al área encargada de determinar las sanciones por las presuntas faltas administrativas. Esto significaba que habían encontrado elementos que serían motivo de sanciones, pues, de lo contrario, la denuncia hubiese sido desechada desde ese primer momento, de acuerdo con los procedimientos de actuación del OIC. 

“La autoridad investigadora emitió el oficio dirigido al titular del área de Responsabilidades del Órgano Interno de Control del Cinvestav, mediante el cual le fue remitido el informe de presunta responsabilidad administrativa, a efecto de que, de considerarlo procedente, inicie el procedimiento de responsabilidad administrativa respecto al servidor público relacionado con su denuncia”, se lee en el oficio de mayo de 2021 del área de Quejas.

Sin embargo, dichos expedientes tardaron 10 meses más en el área de Quejas, hasta que en uno de ellos llegó a una conclusión este 3 de marzo.

“Presentó su denuncia el 3 de abril de 2020; transcurrieron aproximadamente más de tres años, lo que significa que a la fecha en que se denunciaron los hechos ya se encontraba prescrita la facultad de la autoridad competente para sancionar administrativamente al servidor público involucrado”, dice la resolución de la Función Pública.

Tarjeta informativa de la SFP

Esta fue la respuesta que la secretaría envió la noche de este miércoles.

  

Respuesta de la reportera

La explicación que hace la Secretaría de la Función Pública coincide con lo publicado en la nota: la resolución del Órgano Interno de Control del Cinvestav decidió tomar como criterio la Ley Federal de Responsabilidades, que contemplaba tres años de vigencia de los hechos.

La nota también explica que esa resolución no significa señalar la responsabilidad o exoneración del denunciado, porque la Función Pública no entró a analizar el caso a fondo debido a la prescripción, como lo menciona la Función Pública.

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7 formas de gastar menos en alimentos en tiempos de inflación y comer bien

Latinoamérica es la región del planeta donde es más caro alimentarse de manera saludable y cuesta tres veces más que lo que la gente puede pagar.
13 de mayo, 2022
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Comer se volvió cada vez más caro.

Una familia promedio latinoamericana gasta en comida entre el 25% y el 40% de su presupuesto mensual, de acuerdo a cifras oficiales de cada país. Los sectores más pobres destinan todavía un porcentaje mayor.

América Latina es la región donde es más caro comer de forma saludable en el planeta junto con África, según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por su sigla en inglés).

Para poder hacerlo, cada persona necesitaba US$4,25 diarios en 2019, último dato disponible. Eso es tres veces más de lo que la población podía pagar.

El monto actualizado será mayor, estima el subdirector general de la FAO y representante para América Latina y el Caribe, Julio Berdegué, en diálogo con BBC Mundo.

Panadería.

AFP

La FAO calcula un índice del precio de los alimentos y ahora es el momento en el que es más caro comer, al menos desde que se tienen registros.

Eso lleva a una peor alimentación, y por consiguiente a mayores tasas de malnutrición e incluso hambre.

Entonces, en tiempos de alta inflación y con la subsiguiente subida del precio de los alimentos lo más sencillo puede ser cambiar por productos que son más baratos pero que no necesariamente son tan saludables ni tienen el equilibrio nutricional que requiere nuestro cuerpo.

“Dado que en América Latina es más caro comer saludable, nos movemos a más carbohidratos, más azúcar, más grasa. Todo eso es barato”, señala Berdegué.

Comer bien y al mismo tiempo gastar menos es todo un desafío. Aquí te presentamos 7 acciones que puedes llevar a cabo para lograrlo.

1. Cocinar

Tal vez sea la más obvia, pero es esencial. Comprar comida afuera, en la calle o en un comercio, es muchas veces lo más rápido, pero no lo más conveniente para el bolsillo.

Una mujer prepara una bandeja con plátano maduro que sirve en una feria de comida callejera en Medellín, Colombia.

Getty Images

Además, cuando compramos comida hecha no sabemos cuál es la calidad de los ingredientes utilizados, o incluso qué ingredientes se utilizaron para su elaboración.

Lo mismo ocurre con la comida prefabricada que venden en el supermercado, productos conocidos como ultraprocesados. Estos contienen excesos de grasas malas, sodio y azúcares, entre otros componentes, que se añaden para darle mejor sabor pero que no contribuyen a la salud.

Cocinar en casa hace que sepamos exactamente qué estamos comiendo y que paguemos menos por ello.

2. Comer lo justo

Un alto porcentaje de las personas come más cantidad de alimentos que la que exige el organismo.

Reducir las porciones que nos servimos a las cantidades recomendadas para el funcionamiento humano ayuda al bolsillo y, al mismo tiempo, a sentirnos mejor físicamente.

“Las cantidades que se sirven en muchos de nuestros países son demasiado grandes. La compra en el mercado sube muchísimo y, además, este exceso de comida lleva al sobrepeso”, dice a BBC Mundo la nutricionista venezolana Ariana Araujo.

Una dieta de entre 2.000 y 2.500 kilocalorías es un número adecuado de ingesta diaria.

3. Cambiar de recetas

Venta de carne en un mercado de México.

Getty Images

Sustituir ingredientes o platos completos es una de las formas de abaratar el gasto en comida.

Determinados productos básicos como el aceite, el café, algunas frutas y verduras, la carne de vaca, el pan (y la harina de trigo en general), los huevos y algunas legumbres aumentaron de precio más que la suba promedio de alimentos y bebidas no alcohólicas en la mayoría de los países latinoamericanos, de acuerdo a la información publicada por instituciones oficiales que se encargan de medir la inflación.

Las tortillas de maíz, parte fundamental de la dieta mexicana, le cuestan a los consumidores de ese país 17,7% más ahora que hace un año. La harina de maíz, imprescindible para las arepas, ha subido de precio en toda la región.

Se pueden buscar sustitutos que sean nutricionalmente equivalentes o similares, pero que no se hayan encarecido tanto o incluso hayan bajado de precio.

Mercado de legumbres.

Getty Images
Los frijoles aumentaron menos de precio que otros alimentos en la mayoría de los países latinoamericanos y son una buena fuente de proteína.

Para ello es necesario conocer qué productos son intercambiables.

Una comida balanceada debería estar compuesta por una mitad de frutas y verduras, un cuarto de proteínas y el otro cuarto de carbohidratos, afirma Araujo.

En el grupo de las proteínas se encuentran la carne de res y de cerdo, pollo, pescado, leche, quesos, huevos, frijoles, lentejas y guisantes.

La carne de cerdo es la que, en general, subió menos de precio en los últimos 12 meses en América Latina, mientras que el pollo y el pescado acompañaron la suba general, que fue menor al encarecimiento de la carne bovina.

Los frijoles, en cambio, no tuvieron tal incremento de precios e, incluso, están más baratos que un año atrás en algunos países.

“Hemos disminuido fuertemente el consumo de legumbres, de frijoles, garbanzos, lentejas, cuando son productos accesibles que aportan buenas cantidades de proteínas”, dice Berdegué.

Entre los carbohidratos están el arroz, el pan, el maíz, la pasta, el plátano y los tubérculos -papa, yuca, batata, entre otros-.

El arroz y los tubérculos se encarecieron menos que el trigo y el maíz, por lo que optar por los primeros contribuirá a abaratar el menú.

Huevos y tortillas de harina de trigo.

Getty Images

“Algo que se puede hacer es mezclar en un mismo plato cereales -arroz, pasta- con legumbres. Los dos se complementan y ayudan a formar una proteína muy similar a la de la carne”, explica José Balbanian, docente de la Escuela de Nutrición de la Universidad de la República en Uruguay.

Con esa combinación el organismo obtiene los aminoácidos esenciales.

“El sustituto a nivel nutricional es fácil de conseguir. El problema es cómo cambiar la cultura de las personas. ¿Cómo le quitas a un mexicano la tortilla o a un venezolano la arepa?”, se pregunta Araujo.

Respecto a los aceites, Araujo sostiene que puede ser cualquiera, salvo el de palma porque es una grasa saturada que no es saludable. Balbanian agrega que es necesario su consumo, aunque no en frituras.

4. Planificar las compras

Cartel de ofertas en la puerta de un supermercado en Buenos Aires.

Getty Images

Hacer un plan de lo que debemos comprar antes de ir al mercado es clave para el ahorro.

Lo primero es saber qué queremos comprar para luego decidir dónde. Ir por frutas y verduras, quesos o carnes a la feria suele ser más económico que en grandes comercios.

Cuando se va a un supermercado, lo ideal según Araujo es recorrer las tres paredes del local -los costados y la trasera- formando una “U” invertida.

En estos pasillos se encuentran comúnmente los productos frescos y de allí debemos seleccionar el 80% de la compra para que sea saludable, afirma la nutricionista.

No se puede ir con hambre al supermercado, porque si estoy corto de dinero y encima voy con hambre veo una promoción de un ultraprocesado que me gusta mucho y caigo en comprarlo”, asegura Balbanian.

Tener claro qué se va a cocinar en los días siguientes ayuda a calcular mejor las cantidades y no comprar de más, algo importante en los alimentos perecederos para no tener que tirarlos luego porque se echaron a perder.

Un consejo de Balbanian es comprar en grandes cantidades, para una misma familia o entre varias personas, para ahorrar.

Una recomendación de Araujo es mirar en los estantes inferiores, donde suelen ubicarse los productos con menor procesado que son más baratos.

5. Buscar de temporada

Mercado de frutas y verduras.

Getty Images

Las frutas y verduras son intercambiables entre sí; lo importante es variar entre ellas.

“Aportan fibra, vitaminas y minerales que son muy difíciles de encontrar en otros alimentos”, dice Balbanian.

Para achicar el costo de la alimentación, lo que aconsejan los expertos es comprar los productos de temporada o estación, dependiendo del país y su clima.

Intentar comer tomate fuera de temporada hace que sean más caros porque quienes los venden han recurrido a cadenas de frío para conservarlos durante meses o que los produzca en invernaderos, ambos sistemas que encarecen los alimentos.

Por el contrario, en temporada se encuentran los productos en abundancia, a precios bajos, y es cuando están más gustosos y nutritivos.

A veces, hay productos que en el pasillo de congelados se encuentran más baratos que frescos y se puede sacar provecho de esas oportunidades, siempre y cuando los ingredientes que están escritos en la bolsa sean exclusivamente el producto que buscamos, sin agregados, sostiene Araujo.

6. Aplicar técnicas de conservación

Pollería

Getty Images
Si bien el pollo se ha encarecido en la mayoría de los países de América Latina, es todavía más económico que otras carnes y se puede utilizar como sustituto para obtener proteínas.

Una alternativa es comprar cuando está barato y aplicar alguna técnica de conservación.

La más sencilla es poner los alimentos en el congelador. Pueden ser tanto carnes como la mayoría de los vegetales -siempre que no quieras comerlos crudos luego- y frutas.

Con los vegetales, la recomendación es que cuando se vayan a consumir se provoque un choque térmico, del frío al calor intenso, para que no pierda textura y sepa peor.

También se pueden cocinar mayores cantidades que las que vayas a comer de inmediato y guardar porciones en el congelador para más adelante, o cocinar ingredientes sueltos y congelarlos para utilizarlos más adelante en preparaciones.

“Eso mantiene más del 90% de sus nutrientes”, afirma Araujo y agrega que ella hace eso en su casa.

Para no recurrir al frío siempre y dejar atiborrado el congelador, otra opción es la conserva.

Hay diferentes técnicas, pero la más sencilla es envasar al vacío. “Se hacía mucho en la Segunda Guerra Mundial con los vegetales”, cuenta Araujo.

7. Optar por segundas marcas o marcas blancas, pero antes leer

Persona comprando pasta en el supermercado.

Getty Images
Las marcas blancas no son necesariamente de peor calidad que las primeras marcas.

Por efecto del marketing, muchas veces creemos que un producto de la marca más destacada -también llamada primera marca- es mejor que las otras. Esto no necesariamente es así.

“Es importante leer la lista de ingredientes, más que el cuadro nutricional, e identificar azúcares y grasas de mala calidad”, afirma Balbanian.

Araujo dice que en ocasiones las segundas marcas o incluso las marcas blancas -aquellas genéricas de la cadena de supermercados- son más saludables porque, para abaratar, no utilizan determinadas grasas o azúcares que las primeras marcas sí usan para darle otro sabor al producto.

En otras, no son mejores pero tampoco peores. “Mi recomendación es leer las etiquetas y comparar. Casi siempre son bastante parecidas y hay un ahorro importante”, dice Araujo.


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