Avanza la Corte en juzgar con perspectiva de discapacidad
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Avanza la Corte en juzgar con perspectiva de discapacidad

Este nuevo protocolo sustituye al anterior protocolo de actuación para quienes imparten justicia en casos que involucren a personas con discapacidad, que data de 2014.
Yo También
Por Itzel Ramírez /Yo También
30 de abril, 2022
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Aun cuando México ha sido pionero en la creación y ratificación de instrumentos sobre derechos de las personas con discapacidad, quienes viven con esta condición enfrentan, en los hechos, dificultades para ejercer sus derechos, incluido el acceso a la justicia; por ello, el máximo tribunal mexicano publicó el Protocolo para Juzgar con perspectiva de Discapacidad de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN).

Arturo Zaldívar, ministro presidente de la SCJN, dijo que este protocolo es un avance más para la implementación del modelo social de la discapacidad en el mundo jurídico.

“En la Suprema Corte de Justicia de la Nación y en el Consejo de la Judicatura insistimos en un lema ‘Todos los derechos para todas las personas’, esto más que un mantra es un compromiso que asumimos desde todas las esferas… para tratar de ir avanzando a que la protección de los derechos de todas las personas sea una realidad y esto no será posible hasta que no logremos igualar la cancha, no logremos un acceso completo a la justicia de todas las personas, pero sobre todo las más vulnerables”, aseguró el ministro.

Lee: Los pendientes para la discapacidad en la nueva Ley de Movilidad

Zaldívar señaló que este nuevo protocolo busca erradicar los obstáculos para que las personas con discapacidad puedan ejercer sus derechos y capacidades en plenitud, con la necesidad de que desde el Poder Judicial se impulsen ajustes razonables para ello.

“La Corte sola no puede cambiar la realidad, pero sí puede ser punta de lanza para que la sociedad voltee a ver problemas, situaciones, realidades a las que normalmente no quiere ver”, añadió en el evento de presentación del protocolo, creado por la Dirección General de Derechos Humanos de la Corte.

A fin de contar con un documento actualizado que oriente la actuación de las personas juzgadoras, este nuevo protocolo sustituye al anterior Protocolo de actuación para quienes imparten justicia en casos que involucren a personas con discapacidad, que data de 2014.

El texto reconoce que aunque desde 2008 las autoridades judiciales de México están obligadas a garantizar los derechos de las personas con discapacidad, -por la firma de la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad- existe un rezago que ha perpetuado la vulnerabilidad.

“Mediante algunas leyes y resoluciones judiciales, se puede apreciar que continúan vigentes muchos estereotipos acerca de la discapacidad. Muestra de ello es que, sin justificación, se priva de capacidad jurídica a las personas con discapacidad, se desconoce su libertad para tomar decisiones que les permitan realizar su proyecto de vida, o no se les garantiza su participación en la toma de decisiones públicas que les afectan de manera directa”, expresa el documento.

Para su elaboración, conforme con los estándares internacionales, se consultó a integrantes de Organizaciones de la Sociedad Civil, personal jurisdiccional, de litigio e integrantes de la academia.

El protocolo se divide en seis apartados: Discapacidad desde un enfoque de derechos humanos, Conceptos esenciales para juzgar con perspectiva de discapacidad (autorreconocimiento, barreras, accesibilidad, ajustes razonables, ajustes al procedimiento, sistemas de apoyos, ayudas técnicas, salvaguardias y medidas afirmativas), Igualdad y no discriminación y Acceso a la justicia de las personas con discapacidad, Guía para juzgar con perspectiva de discapacidad (que incluye las obligaciones iniciales para estar en posibilidad de juzgar con perspectiva de discapacidad y la identificación de las personas con discapacidad) y, finalmente, un apéndice de estándares de protección de los derechos e las personas con discapacidad.

“Este protocolo pertenece a la niña indígena mazahua con discapacidad a quien le negaron continuar con sus estudios pues el sistema educativo no contemplaba planes y programas para la infancia indígena con discapacidad, a las personas con discapacidad a las que se anuló su matrimonio por haberse estimado que carecían de capacidad jurídica, al padre con discapacidad que fue apartado de su hijo al creerse erróneamente que su discapacidad funcional en sí misma le impedía cumplir con sus obligaciones y ejercer sus derechos parentales, al niño que no le permitieron practicar un deporte en vez de realizar los ajustes razonables para que pudiera seguir las indicaciones del instructor, a la mujer con discapacidad que fue despedida injustificadamente tras sufrir discriminación laboral y a la que de entrada por motivos de discapacidad fue excluida de una oferta laboral… que estas batallas no tengan que ser peleadas por nadie más”, manifestó Regina Castro Traulsen, titular de la Dirección General de Derechos Humanos de la SCJN.

Castro explicó que, adicionalmente, este protocolo cuenta con una herramienta digital que incluirá la normativa, resoluciones relevantes de la SCJN y de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, así como los criterios del Comité de Derechos de Personas con Discapacidad, con el objetivo de mantener vigente el instrumento.

María Dolores Igareda Diez de Sollano, presidenta del colegio de secretarios de Estudio y Cuenta de la SCJN, resaltó la importancia de contar con documentos jurisdiccionales sobre la materia.

“(El protocolo) va a permitir que sea operativa la Convención (sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad) y esto es muy importante… porque puede correr el peligro, y ha sucedido, que la Convención se queda en una carta de buenas intenciones o de grandes deseos”, manifestó Igareda.

En su participación, Carlos Ríos Espinosa, investigador senior de Human Rights Watch, recordó que el protocolo es un ‘documento vivo’ que tendrá que revisarse a la luz del tiempo.

Por ejemplo, dijo, no existe en protocolo el reconocimiento al derecho que tienen las personas con discapacidad para no revelar que viven con esa condición, o que los apoyos no pueden ser impuestos u adoptados de manera obligatoria.

Mientras que Diana Sheinbaum, socia fundadora de Documenta y una de las personas consultadas para la elaboración del instrumento, resaltó la relevancia de que se reconozca la necesidad de que juezas y jueces escuchen a las personas con discapacidad a lo largo del proceso judicial.

“Por muchos años desde las Organizaciones de la Sociedad Civil nos hemos hecho la pregunta de porqué si México fue el país que impulsó la convención en el seno de las Naciones Unidas, porque si fuimos de los primeros países en ratificarla hace más de 10 años… seguimos encontrándonos con jueces y juezas que refieren que las personas con discapacidad no pueden decidir por sí mismas, que no deberían tener derecho a casarse, que no pueden declarar porque son inimputables”, cuestionó Sheinbaum.

También van por trabajo para personas con discapacidad 

Igualmente durante la presentación del protocolo, el ministro Zaldívar anunció la firma del Acuerdo General de Administración para una política laboral de inclusión de la SCJN, que, entre otras cosas, establece que por lo menos el 3 por ciento de las personas que trabajan en las áreas administrativas del tribunal sean personas con discapacidad.

El acuerdo, dijo el ministro, fue sometido a un proceso de consulta con las personas con discapacidad que ya trabajan en la Corte.

También se informó de una acción afirmativa concretada en una bolsa de trabajo para que ante una vacante de la SCJN se considere primero a una persona con discapacidad para ocuparla.

Si te gustó esta nota y te interesa saber sobre discapacidad, inclusión y accesibilidad visita https://www.yotambien.mx/
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Cómo aumentar la vida útil de las prendas y ayudar a salvar el planeta

La reutilización creativa, organización y remiendos decorativos son algunas de las soluciones para extender a vida útil de las prendas. Cuidar de tu ropa significa cuidar también del planeta.
3 de mayo, 2022
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En su libro de 2021 La ropa que amas dura (Loved Clothes Last), Orsola de Castro, fundadora de la campaña mundial Fashion Revolution, lanza una apasionada súplica.

“Pasé años hurgando en tiendas de ropa de segunda mano y vi cientos de piezas perfectas abandonadas simplemente por una cremallera rota”, dice.

“Después de todo, ¿por qué gastar tiempo y dinero arreglando una cremallera rota cuando es más rápido, más barato e infinitamente más divertido comprar un nuevo atuendo con una cremallera que funciona?”.

“Pero, ¿podemos detenernos y analizar qué estamos haciendo cuando despreciamos una prenda por la cremallera que se rompió? ¿Qué pasaría si decidiéramos reemplazarla?”, pregunta.

El cuestionamiento de Castro es uno de los muchos a los que se enfrenta la industria de la moda en el siglo XXI.

Cada vez es más difícil ignorar el daño social y ambiental causado por la fabricación de ropa.

Las tasas de consumo de recursos naturales son estratosféricas, sin mencionar los niveles de contaminación y desperdicio, mientras que las cadenas de suministro globales están marcadas por la explotación.

Y el sector también es responsable de entre el 2% y el 8% de las emisiones globales totales de gases de efecto invernadero, según el estudio.

Cremallera rota

Getty Images

Productos no esenciales

Estas son cifras impresionantes considerando que, hasta cierto punto, esta es una industria de productos no esenciales.

Muy pocas personas en las capitales de consumo de moda de todo el mundo realmente necesitan más ropa.

Aun así, se producen entre 80 mil y 100 mil millones de prendas al año, y esta estimación es conservadora.

La industria de la moda está luchando para enfrentarse a este desafío con planes y minuciosas investigaciones que incluyen una variedad de proyectos que van desde aumentar la eficiencia energética en las cadenas de suministro, cambiar a materiales renovables, invertir en innovación de materiales para evitar los sintéticos, promover iniciativas de justicia social o combatir la crueldad a los animales.

Pero aunque estos esfuerzos tienen buenas intenciones, se enfrentan a una industria que ya tiene un impacto ambiental masivo.

Basta decir que la mayoría de estos 80 mil y 100 mil millones de prendas terminan siendo incineradas o arrojadas a los vertederos con muy poco uso.

Orsola de Castro

Penguin Books
Para ayudar al medio ambiente, debemos ser creativos con la ropa que ya tenemos, en lugar de comprar siempre ropa nueva, dice Orsola de Castro.

Cuida para durar más

La pandemia ha sacudido las ventas mundiales de ropa.

Ahora, están en camino de volver a alcanzar niveles ligeramente superiores a los de 2019, según los informes State of Fashion de la consultora estadounidense McKinsey & Company.

Cada vez más activistas argumentan que una de las maneras más fáciles de reducir el impacto de la industria de la moda es comprar menos.

O incluso mucho menos.

Solo tres prendas nuevas al año, según el grupo activista británico Take the Jump, y hacer que la ropa que ya tienes dure más.

La idea básica es que la industria de la moda necesita reducir sustancialmente su tamaño.

Desfile de moda

Getty Images

Prolongar la vida útil de una prenda

Para una generación de compradores alimentados por deseos construidos artificialmente y gratificación instantánea, este puede ser un objetivo difícil de imaginar, pero los números son irrefutables.

Una investigación realizada por la organización ecologista británica Wrap indica que prolongar la vida útil de una prenda en tan solo nueve meses podría reducir su impacto medioambiental hasta en un 10%.

Imagina lo que podríamos conseguir durante décadas.

Los factores que contribuyen a lograr este objetivo incluyen la compra de ropa de buena calidad, la disposición de los usuarios a usar la misma ropa muchas veces y su capacidad para cuidarla.

Puede sonar fácil, pero si eso fuera cierto, ya lo habríamos hecho.

Es solo que, en este momento, los riesgos parecen demasiado abrumadores como para no intentarlo.

Ha pasado poco más de una generación desde que perdimos el arte del mantenimiento de la ropa.

Mientras que la vida de nuestros abuelos era de ahorro y reparación, la mayoría de los consumidores de hoy se han acostumbrado al sistema de usar, romper y tirar.

Las prendas perfectas de Castro con cremalleras rotas son síntomas de una profunda falta de conexión con la forma en que se hacen las prendas.

Cosiendo ropa

Getty Images

Pero ahora es más importante que nunca preguntarse por qué tanta ropa está hecha con materiales derivados del petróleo.

Hay que preguntarse si la viscosa de esa camisa fue extraída de bosques milenarios, si hay piel de animal en ese pompón o por qué solo una pequeña fracción de los trabajadores de las industrias de la confección gana salarios decentes.

Y también si todavía queremos seguir provocando caos.

El subtítulo del libro de Castro es Cómo la alegría de remendar y ponerse la ropa puede ser un acto revolucionario.

Es un hecho. Necesitamos una revolución.

¿Qué hacer?

El primer paso es visitar tu guardarropa.

En 2019, la organización británica TRAID lanzó la campaña “23 Percent” (23%) para resaltar la proporción de prendas que los londinenses guardan sin usar en el armario.

El diseñador de moda estadounidense Sam Weir es el fundador de Lotte.V1, un servicio personalizado de combinación de ropa y accesorios que tiene como objetivo revitalizar nuestra relación con la ropa.

Armario

Katrina Hassan/Spark Joy London
Si la ropa está organizada, es más fácil saber exactamente lo que tienes y aumenta la disposición a usarla y cuidarla.

Weir tiene una amplia experiencia en campañas de alto perfil y dice que “muchos de nosotros no usamos lo que tenemos porque nos han enseñado a encontrar soluciones para combinar la ropa según el consumo”.

“Combinar ropa permite que las personas se expresen y se diviertan con la ropa, sin comprar (piezas) nuevas; fuerza la creatividad y (hace) que las personas realmente usen su ropa. Implica aprender a interactuar con la moda, sin consumismo, y establecer una relación con nuestras cosas”, explica Weir.

¿Por dónde podemos empezar?

“Reserva dos horas y abre tu guardarropa”, enseña.

“Busca piezas que no hayas usado en meses o más. Una de ellas podría ser una camisa de vestir. Aquí es donde la ropa a juego puede ayudar”.

Weir continúa: “Póntela con unos jeans casuales, algo que solo usarías el fin de semana. Agrega un par de zapatos de tacón bajo y un blazer. Al combinar la ropa, has convertido una pieza que solo usaste en un ambiente en algo para usar en innumerables ocasiones“.

“Con la combinación creativa, los vestidos pueden convertirse en faldas o tops, lo viejo vuelve a ser nuevo. Es como si acabaras de ir de compras, sin haber salido nunca de tu guardarropa”, concluye.

Las buenas compras son un buen punto de partida, según Mikha Mekler, profesora de gestión de producción en el London College of Fashion. Para ella, “la forma en que compramos es el problema. Si compramos calidad, (la ropa) durará más”.

Comprando ropa en internet

Getty Images

Empieza por evitar las marcas de moda de consumo, con sus gigantescas campañas publicitarias, llenas de celebrities.

Busca marcas con conducta ética que se enorgullezcan de ser artesanales.

Y aun así, compruébalo tú mismo: el peso del producto y la calidad de sus detalles pueden decir mucho.

“Pruébate la ropa”, aconseja Victoria Jenkins, tecnóloga de ropa y fundadora de la marca de ropa ajustable Unhidden.

“Tira, tira, examina la costura. ¿Está limpia y ordenada o llena de hilos sueltos? ¿Puedes ver líneas visibles en los puntos de tensión de la costura? ¿La camisa tiene tiras sobre los hombros para que no se deforme cuando se cuelga? ¿El dobladillo es fuerte o puede desprenderse con facilidad? ¿La tela tiene puntadas descoloridas o más defectos de impresión de los esperados?”, dice.

El siguiente paso es tener cuidado.

Lavar menos la ropa

En su estudio de 1954 titulado Jabones en polvo y detergentes, el semiótico francés Roland Barthes escribió sobre el uso de espuma, que no es estrictamente necesaria en el proceso de limpieza, en la publicidad del detergente.

Para él, “lo importante es el arte de disfrazar la función abrasiva del detergente con la deliciosa imagen de una sustancia, a la vez profunda y aireada, que puede controlar el orden molecular del material sin dañarlo”.

Persiste la idea de que el lavado de alguna manera renueva y refresca, pero en realidad es muy destructivo, como señala Barthes.

La mayoría de los expertos en ropa sostenible están de acuerdo: lava menos la ropa y lávala con detergentes naturales suaves.

Hazlo del revés para evitar que los colores y estampados se desvanezcan.

Planeta

Getty Images
Para ayudar al medio ambiente, debemos ser creativos con la ropa que ya tenemos, en lugar de comprar siempre ropa nueva.

La diseñadora Stella McCartney dijo en una entrevista con el periódico británico The Observer en 2019: “La regla es no limpiar. Dejas que la suciedad se seque y la cepillas. Básicamente, en la vida, la regla general es: si realmente no necesitas limpiar algo, no limpies”.

“No me cambio el sostén todos los días y no tiro las cosas en la lavadora solo porque han sido usadas. Soy increíblemente higiénica, pero no soy una fanática de la limpieza en seco, o cualquier tipo de limpieza, en realidad”, añadió.

Para Mekler, “cuidar la ropa sigue siendo algo que la gente hace mal a diario. Yo lavo mucha ropa, especialmente la más fina e incluso los jeans, en el ciclo de lavado de prendas delicadas, a menos que estén muy sucias”.

Considera colgar la ropa ligeramente sucia en el baño mientras se ducha y deje que el vapor haga el trabajo de limpieza. Evita el secado en secadora.

Agita la ropa y cuélguela para que se seque. Y celebra los beneficios ambientales de tus nuevas rutinas.

Ropa tendida

Getty Images

Según Energy Star, el programa de eficiencia energética de la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos (EPA), una lavadora promedio usa más de 93 mil litros de agua al año.

Es decir, aproximadamente la mitad de lo que una persona bebe en su vida.

Además del agua, cada vez que lavamos la ropa, arrojamos productos químicos y microfibras de telas sintéticas a cursos de agua ya sobrecargados.

Y finalmente, la mayoría de las emisiones producidas durante el periodo de uso del ciclo de vida de una prenda se generan durante el lavado y secado a máquina.

Reduce este proceso y estarás a la moda de forma sostenible.

Puedes leer este texto publicado originalmente en inglés en BBC Future.


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