Vencen plazos para explicar anomalías en Segalmex; ASF no denuncia
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Vencen plazos para explicar irregularidades en Segalmex y medicinas para cáncer, pero la ASF no presenta denuncias

A pesar de que instituciones no aclararon irregularidades millonarias de las que son responsables, la Auditoría Superior de la Federación no ha procedido penalmente aunque está en posibilidad de hacerlo.
Cuartoscuro
29 de abril, 2022
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Los plazos legales para resolver las irregularidades por más de mil millones de pesos en Seguridad Alimentaria Mexicana (Segalmex) y por la ‘desaparición’ de 4 mil medicamentos para tratar cáncer se agotaron en noviembre de 2021, pero hasta el momento la Auditoría Superior de la Federación (ASF) no ha interpuesto denuncias. Sin embargo, la Fiscalía General de la República (FGR) ya inició investigaciones por esos temas, luego de que un particular utilizó los mismos hallazgos de las auditorías para denunciar.

Los montos por las presuntas irregularidades en Segalmex y en el Hospital Infantil Federico Gómez fueron considerados por la ASF como “un probable daño al erario”. Y, según el reporte oficial de la ASF en su Sistema Público de Consulta de Auditoría, el dinero no ha sido recuperado. De ahí que dichos casos serían sujetos a denuncia penal. 

La ASF hizo la revisión a los inventarios de las compras, la salida y el suministro de medicinas, pero el Hospital Infantil no presentó la evidencia “con la que acredite el destino final de 4,032 medicamentos para tratar cáncer”, cuyo costo ascendió a 6 millones 680 mil pesos, confirmó el organismo en su informe de revisión del presupuesto de 2019, que fue publicado en febrero de 2021.

De acuerdo con la Ley de Fiscalización, el proceso de comunicación entre la ASF y las instituciones de gobierno para subsanar o confirmar las irregularidades es de 224 días. Es decir, el plazo legal para que el hospital, en este caso, regresara el dinero o pudiera explicar dónde terminaron las medicinas concluyó en noviembre de 2021.

Aunque la ASF no ha denunciado hasta el momento, la FGR ya está investigando este caso, luego que Gerardo Lozano, exauditor especial de Cumplimiento de la ASF, interpuso una denuncia la semana pasada en la que tomó como base el informe de la auditoría que reveló dichas irregularidades.

Lozano —quien antes de salir de la ASF informó a la Comisión de Vigilancia de la Cámara de Diputados que para noviembre de 2021 ya había dictámenes listos para ser denunciados penalmente, pero la ASF las estaba frenando— ha interpuesto por cuenta propia una decena de denuncias, varias de ellas por las irregularidades ocurridas en Segalmex y detectadas por la ASF en su revisión a las finanzas de 2019. 

Uno de ellos es el “probable daño al erario” por 99 millones de pesos que Segalmex pagó para la adquisición de envases de PET, pero que nunca fueron entregados.  

Se trata del Pliego de Observaciones número 2019-1-08JBP-19-0283-06-003 y que puede ser consultado en la página de la ASF. En este caso también se ha agotado el plazo para resolver la irregularidad, puesto que se trata del informe presentado por la ASF en febrero de 2021, pero el dinero no ha sido recuperado. 

En la revisión del gasto de 2019, la Auditoría también detectó que Segalmex pagó 295 millones de pesos en una nómina fantasma, pues la institución nunca entregó ninguna prueba sobre “las áreas de ubicación del personal, reportes de actividades, constancias de afiliación del prestador del servicio al IMSS, recibos de nómina timbrados, listas de asistencia del personal, contratos trimestrales, cartas de los asimilados y órdenes de servicios”, como lo exige la Ley General de Contabilidad Gubernamental. 

La ASF también le atribuyó a Segalmex 182 millones de pesos como “probable daño al erario porque pagó sin acreditar la recepción de 34 millones 732 costales blancos de polipropileno”. Hay otros 288 millones de pesos que debió cobrar como penalización a un proveedor por el atraso en la prestación de servicio de flete, más otras irregularidades que suman mil 171 millones de pesos de probable daño al erario en 2019.

Animal Político preguntó a la ASF por qué no se han presentado las denuncias por las irregularidades que ya están fuera de plazo. Respondió que las reformas a la Ley de Fiscalización ocurridas en 2016 mandatan a denunciar “hasta que concluyan los procesos administrativos”, es decir, hasta que las dependencias y la Auditoría agoten el proceso de revisión y presentación de pruebas. 

Sin embargo, el artículo 89, fracción XXIII, al que se hizo referencia, establece que la Auditoría tendrá la facultad de interponer denuncias “preferentemente” cuando concluya el procedimiento administrativo.

El exauditor Lozano advierte que “la palabra ‘preferentemente’ no significa ‘exclusivamente o únicamente’, porque se puede denunciar cuando se tengan elementos y en algunos casos hay irregularidades insolventables”, es decir, no habría pruebas que alcancen para subsanar las irregularidades. 

Además, insiste, los funcionarios públicos tienen la obligación de denunciar actos ilegales como lo mandata el artículo 222 del Código Nacional de Procedimientos Penales, que dice: “Quien en ejercicio de funciones públicas tenga conocimiento de la probable existencia de un hecho que la ley señale como delito, está obligado a denunciarlo inmediatamente al Ministerio Público. Quien tenga el deber jurídico de denunciar y no lo haga, será acreedor a las sanciones correspondientes”.

Lee más: Auditor Colmenares cambió reglamento de la ASF, lo que ha frenado 60 denuncias penales 

La Auditoría no solo tendría la obligación, como el resto de funcionarios públicos según el código, sino también por sus facultades establecidas en la Ley de Fiscalización, que en el artículo 43 establece: “La Auditoría podrá promover, en cualquier momento en que cuente con los elementos necesarios, el informe de presunta responsabilidad administrativa ante el Tribunal; así como la denuncia de hechos ante la Fiscalía Especializada, la denuncia de juicio político ante la Cámara, o los informes de presunta responsabilidad administrativa ante el órgano interno de control competente”. 

Las denuncias que sí ha presentado la ASF

Las primeras denuncias que la Auditoría interpuso este año fueron contra la Sedatu por falta de comprobación de gasto en 2018, y contra la Universidad Politécnica del Centro por su presunto gasto irregular en 2015 y 2016 en un esquema como el documentado en La Estafa Maestra.

Con ellas suman 185 denuncias penales que la Auditoría ha interpuesto desde marzo de 2018 —cuando inició la gestión del actual auditor superior, David Colmenares— hasta marzo de 2022.

Sin embargo, ese número significa 70% menos denuncias interpuestas por la ASF en comparación con la administración del anterior auditor, Juan Manuel Portal, cuando sumó 592 denuncias.

Gerardo Lozano, quien ocupó el segundo cargo más importante dentro de la ASF como auditor especial de Cumplimiento Financiero, renunció a su puesto en noviembre pasado, debido a los retrocesos en la operación de la ASF y el atraso en las denuncias penales. 

Aún en el cargo, en noviembre pasado, pidió a la Cámara de Diputados (de la que depende la ASF) que investigara la operación de la ASF, puesto que había 60 dictámenes técnicos (casos sustentados) que alcanzan un monto de mil millones de pesos por posibles irregularidades y que deberían ser denunciadas penalmente. De ese número, 10 dictámenes ya contaban con alguna revisión en la Unidad de Asuntos Jurídicos, pero hasta ese momento se encontraban frenadas.

Esta denuncia se derivaba del cambio al reglamento interior de la ASF que derogó la fracción XXXIV del artículo 12, que facultaba a todas las direcciones generales de las áreas auditoras a presentar las denuncias penales que procedan por las irregularidades detectadas y coadyuvar en los procesos penales. Ahora, denunciar penalmente es una facultad exclusiva de la Auditoría Especial de Seguimiento, que depende directamente del auditor Colmenares.

La Auditoría Especial de Seguimiento, de hecho, también fue un área creada por Colmenares a su llegada a la ASF, para concentrar en ella la responsabilidad de las solventaciones, es decir, el procedimiento que elimina las irregularidades señaladas en las auditorías a las instituciones del gobierno federal cuando estas presentan las pruebas que descartan los señalamientos.

Por lo tanto, la Auditoría Especial de Seguimiento, dependiente de Colmenares, es la única que puede solventar irregularidades y denunciar penalmente. El puesto lo ocupa Nemesio Ibáñez Aguirre, quien ha trabajado con Colmenares desde 1986, como su subordinado en la Secretaría de Finanzas del gobierno de Oaxaca durante el mandato de Heladio Ramírez. Además, también trabajó desde 2008 en el despacho Colmenares Páramo y Asociados, de acuerdo con sus currículums. 

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Hepatitis infantil: la hipótesis publicada en 'The Lancet' que vincula el nuevo brote con COVID-19

En la comunidad médica han saltado las alarmas ante un extraño y repentino brote de hepatitis infantil de origen desconocido. Te contamos qué hipótesis se barajan y cuáles se han descartado.
Por Matilde Cañelles López / BBC News Mundo
21 de mayo, 2022
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En un año normal, son pocos los niños que necesitan un trasplante de hígado, y normalmente es porque previamente tenían una enfermedad que reducía su inmunidad.

Por ejemplo, en España se realizan unos 120 trasplantes infantiles cada año incluyendo todos los órganos. Y cada caso es una pequeña tragedia para las familias implicadas.

Así que cuando los números se salen de la norma, el asunto es serio. Por eso en la comunidad médica, empezando por Reino Unido y siguiendo por Israel y Estados Unidos, han saltado las alarmas ante un repentino y extraño brote de hepatitis infantil de origen desconocido, del que se conocen de momento 450 casos.

De estos, un 14% en EU y un 10% en Reino Unido han precisado un trasplante de hígado. En Europa se han contabilizado 232 casos, incluyendo España, con 26 casos hasta ahora.

¿Qué causa la nueva hepatitis?

La hepatitis es una inflamación del hígado producida normalmente por un virus. Cuando no se trata a tiempo, puede acabar siendo necesario realizar un trasplante de hígado.

En niños, este tipo de cirugía supone estar de por vida tomando medicinas inmunosupresoras. Lo cual no es menor: todos sabemos por la pandemia de COVID-19 que esto predispone al individuo a padecer enfermedades infecciosas con especial gravedad.

Otro aspecto que complica el tema es que, para que funcione bien a largo plazo, el hígado a trasplantar debe proceder de otro niño y no de un adulto.

Hígado

Getty Images
La hepatitis es una inflamación del hígado producida normalmente por un virus.

Ante el nuevo brote, es esencial determinar la causa, porque condiciona el tratamiento a utilizar. No olvidemos que un tratamiento temprano puede prevenir el trasplante de hígado.

Desde el primer momento se han ido manejando distintas hipótesis:

  1. La primera y más obvia fue que se tratara de alguno de los virus de la hepatitis, que son cinco, marcados con las letras de la A a la E. Esta hipótesis se descartó rápido, ya que ninguno de los niños resultó positivo para estos cinco virus.
  2. El siguiente candidato fue un adenovirus, ya que un porcentaje alto de los niños sí resultaba positivo para adenovirus en muestras de sangre. Pero hay dos problemas con esta hipótesis. El primero, que los adenovirus muy raramente provocan hepatitis en niños previamente sanos. Y el segundo, que las muestras de hígado han resultado negativas para adenovirus.
  3. Otra hipótesis que se ha barajado es que los niños sean especialmente susceptibles a los adenovirus por no haber estado antes en contacto con ellos debido a los confinamientos y cierres de colegios. Pero esta hipótesis tampoco se sostiene, ya que algunos de los niños que han padecido la hepatitis son relativamente mayores y habían tenido tiempo de estar en contacto con adenovirus antes de la pandemia.
  4. Incluso se ha postulado que los causantes pudieran ser animales de compañía, como los perros, pero tampoco se ha podido demostrar.

Ante la dificultad de encontrar una explicación sencilla, se está analizando la concurrencia de varios factores como, por ejemplo, la combinación de dos virus.

Debido a que el SARS-CoV-2 es un virus nuevo que además produce secuelas multiorgánicas en todo tipo de pacientes, incluidos niños, su implicación siempre se ha mantenido como una posibilidad. Y ahora ha surgido una nueva hipótesis que podría relacionarlos definitivamente.

La hipótesis del superantígeno

Hace unos días se publicó en The Lancet un artículo lanzando una atrevida hipótesis que podría explicar el fenómeno de las hepatitis.

Lo primero que hay que tener en cuenta es que muchos de los niños afectados por esta nueva hepatitis habían pasado el COVID-19 recientemente (por ejemplo, en Israel sucedía en 11 de 12 casos).

También hay que comprender que en los niños la enfermedad causada por el SARS-CoV-2 transcurre de modo distinto respecto de los adultos.

Por ejemplo, en los niños se detectan trazas del virus en el intestino durante un periodo mucho más prolongado que en los adultos (figura 1). El aspecto bueno de estas diferencias es que en niños la enfermedad suele ser mucho más leve; el malo, que a veces se complica en forma de un proceso inflamatorio multiorgánico llamado MIS-C.

Gráfico

Matilde Cañelles
Figura 1. Permanencia del virus en intestino en adultos y en niños. Imagen adaptada por Matilde Cañelles.

Este síndrome aparece en un porcentaje pequeño de los niños un tiempo después (entre unas semanas y unos meses) de que el niño haya pasado la enfermedad, incluso si esta ha sido leve. Y suele ser bastante grave, hasta el punto de requerir hospitalización.

El hígado es uno de los órganos afectados con más frecuencia. De hecho, un 43% de los casos de MIS-C resulta en hepatitis.

Se piensa que la causa es un deterioro de la barrera intestinal, con salida de trazas del virus al torrente sanguíneo, lo que causaría inflamación.

Médica examinando a una niña.

Getty Images

Pues bien, la otra pieza que se añade a este rompecabezas es la presencia en la proteína Spike del SARS-CoV-2 de una secuencia que se asemeja a otra que aparece en una toxina de la bacteria Staphilococcus aureus, llamada enterotoxina B.

Esta secuencia se corresponde con lo que se llama un “superantígeno”, es decir, una parte de una proteína que el sistema inmunitario percibe como señal de alto peligro, desencadenando una reacción inflamatoria muy rápida y potente.

Se piensa que una mutación reciente aparecida en Europa podría aumentar la similitud.

Concatenación de dos circunstancias

Para añadir más leña al fuego, se sabe que, en ratones, una infección por adenovirus puede generar hipersensibilidad contra la enterotoxina B. Con esto ya tendríamos todas las piezas del rompecabezas. Se trataría de una concatenación de dos circunstancias:

  1. Una infección por SARS-CoV-2 con acumulación de virus en el intestino y salida de proteínas del virus al torrente sanguíneo debido a un aumento de la permeabilidad intestinal.
  2. Una infección por adenovirus que sensibilizaría al sistema inmunitario y provocaría una reacción desmedida con la subsiguiente inflamación del hígado.

¿Qué cambia si se confirma esta causa?

Esta hipótesis de momento es eso, una hipótesis. Es bastante enrevesada y no va a ser trivial demostrar que es cierta. Pero, de demostrarse, se podría tratar a los niños con esteroides de modo temprano, evitando el daño al hígado y previniendo el trasplante.

Esta terapia ya ha demostrado ser efectiva en algunos casos en Israel y en otro caso de una niña de tres años en Cincinnati (EU).

Por el contrario, si se comprueba que el daño en el hígado lo provoca de modo directo un virus, habría que seguir afinando los tratamientos con antivirales.

La lección que extraemos de todo esto es que, ante una situación tan compleja, se debe mantener la mente abierta a todas las posibles explicaciones. Y que, por desgracia, no siempre la más sencilla es la correcta.

*Matilde Cañelles López es investigadora científica. Ciencia, Tecnología y Sociedad, Instituto de Filosofía (IFS-CSIC), España.

*Esta artículo fue publicado en The Conversation y reproducido aquí bajo la licencia Creative Commons. Haz clic aquí para verlo en su versión original.


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