La Guardia Nacional solo reconoce un caso de abuso de la fuerza
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Cuartoscuro

Pese a más de 400 quejas ante CNDH, la Guardia Nacional solo reconoce un caso de uso excesivo de la fuerza

La corporación federal de seguridad reporta haber realizado decenas de operativos y usado la fuerza, aunque únicamente reconoce un hecho en el que dicho uso fue desproporcionado. Para el Centro Prodh, hay muestras de que la Guardia opaca la información en la materia.
Cuartoscuro
4 de mayo, 2022
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Desde junio de 2019, cuando fue creada, hasta diciembre de 2021, la Guardia Nacional ha realizado más de 260 operativos policiacos, pero solo admite haber tenido uso excesivo de la fuerza en un caso, a pesar de que existen más de 400 quejas en su contra por presuntas violaciones a derechos humanos e, incluso, recomendaciones de organismos nacionales e internacionales por abusos cometidos por elementos de esta corporación. 

Organizaciones civiles como el Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez denuncian que, a pesar de que en mayo de 2019 entró en vigor la Ley Nacional sobre el Uso de la Fuerza, que obliga a las corporaciones tanto policiacas como militares a transparentar y a rendir cuentas cada vez que sus integrantes hacen uso de la fuerza —ya sea persuadiendo de forma verbal a alguien, utilizando técnicas de defensa personal como candados de manos o mediante el uso de armas de fuego—, la Guardia Nacional ha negado en reiteradas ocasiones el acceso a esa información. 

Animal Político buscó a la Guardia Nacional mediante su enlace de prensa para solicitarle una postura para esta nota, pero al momento del cierre de la edición no había obtenido respuesta. 

Neftaly Pérez, colaborador del área de defensa del Centro Prodh, explicó en entrevista que en marzo de 2021 la organización solicitó por transparencia a la Guardia Nacional todos los reportes pormenorizados sobre el uso de la fuerza que han generado sus elementos desde su creación en 2019, así como la versión pública de esos documentos. 

En esos reportes, detalló Pérez, la ley obliga a la Guardia Nacional a informar, por ejemplo, qué armas utilizaron los uniformados en los operativos, el número de disparos que realizaron, el número de elementos que participaron en los disparos, las personas lesionadas, el tipo de lesiones, así como el número de fallecidos y las causas de la muerte. 

Tras una disputa legal que duró más de un año, y en la que la Guardia Nacional negó en reiteradas ocasiones la información clasificándola como reservada por cinco años, finalmente el Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (INAI) obligó el pasado 8 de abril a la corporación a que entregara la información solicitada por el Centro Prodh. 

Sin embargo, la Guardia Nacional entregó la versión pública de apenas seis reportes pormenorizados que elaboraron los elementos de la Dirección General de Seguridad en Carreteras e Instalaciones, tan solo una de las múltiples direcciones que tiene la institución.

En esos seis reportes, tan solo en uno ocurrido el 14 de diciembre de 2020 en Celaya, Guanajuato, la Guardia señaló que hizo uso de armas de fuego, aunque no cumplió con los elementos mínimos señalados en el artículo 33 de la Ley Nacional sobre el Uso de la Fuerza, pues no indicó el número de disparos efectuados por sus elementos, ni identificó a la persona que falleció en ese evento. 

“La respuesta de la Guardia Nacional nos preocupa mucho, porque es muy poco creíble que, a más de dos años de su creación, solo haya generado seis reportes explicando cómo sus elementos utilizaron la fuerza en diferentes operativos”, señaló Neftaly Pérez. 

De acuerdo con la información que la propia Guardia Nacional aportó en otra respuesta a una segunda solicitud de información, la preocupación del Centro Prodh está sustentada, pues entre mayo de 2019 y diciembre de 2021 este cuerpo de seguridad indicó que llevó a cabo hasta 263 eventos en los que aplicó el uso de la fuerza en diferentes grados, eventos en cuales —enfatizó Neftaly Pérez— la dependencia tenía la obligación de generar por cada uno un reporte pormenorizado de lo sucedido

Así, por un lado, en una respuesta la Guardia dijo al Centro Prodh que solo había encontrado seis reportes pormenorizados sobre uso de la fuerza, y por otro, en otra respuesta, indicó que había tenido 263 eventos en los que sí se aplicó la fuerza. 

“Por ello, nos preguntamos… ¿dónde quedaron los reportes de los otros 257 eventos?”, cuestiona el abogado del Centro Prodh, que insiste en que la preocupación que tienen es que la Guardia Nacional no esté haciendo los reportes, “con lo cual estarían incumpliendo con la ley”, o que sí esté haciendo los reportes, pero los esté opacando, “lo cual también es muy grave”. 

Múltiples casos de abusos policiacos 

Otro punto clave es que, de acuerdo con la propia información que la Guardia Nacional publicó en su informe de actividades de 2021, de los 263 eventos en los que utilizó la fuerza en diferentes grados para llevar a cabo sus operativos, en tan solo uno admitió haber hecho “uso excesivo de la fuerza”. 

Se trata de un operativo que tuvo lugar el 25 de junio de 2021 en el municipio de Jalapa, Tabasco, cuando patrullas dispararon contra un vehículo que transportaba a migrantes indocumentados, luego de que el conductor no respondiera al alto. Como resultado, un migrante murió a tiros y una mujer migrante resultó lesionada, situación por la que la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) emitió la recomendación 92/2021 por “uso ilegítimo y desproporcional de la fuerza” de la Guardia Nacional. 

Pero, fuera de este caso, la corporación no ha informado de ningún otro evento en el que sus agentes abusaran de la fuerza, a pesar de que, hasta mediados de 2021, acumulaba hasta 487 quejas interpuestas ante la CNDH, y a pesar de que medios han documentado numerosos operativos en los que los guardias hicieron uso “desproporcionado” de la fuerza.

Por ejemplo, en enero de 2020, agentes de la Guardia Nacional impidieron el paso de una caravana de migrantes en la frontera sur de México mediante el uso de gases lacrimógenos y el lanzamiento de piedras, situación por la que nueve meses después la CNDH también acreditó violaciones a derechos humanos. 

El 1 de noviembre de 2021, elementos de la Guardia Nacional dispararon contra otra camioneta que trasladaba a migrantes indocumentados en Pijijiapan, Chiapas, lo que mató a un hombre de origen cubano y dejó cuatro migrantes heridos. Por este caso, la Fiscalía General de la República (FGR) abrió una investigación por homicidio calificado, mientras que la CNDH anunció el 1 de noviembre pasado que inició otra investigación. 

Otro caso tuvo lugar el 8 de septiembre de 2020 en Camargo, Chihuahua. Ese día, varias personas viajaron a bordo de una camioneta pick up a las manifestaciones realizadas en la presa La Boquilla, para exigir que cerraran las turbinas de agua. Al lugar llegaron unidades de la Guardia Nacional que realizaron varias detenciones. En el traslado, se produjo un enfrentamiento de manifestantes con los elementos de la Guardia Nacional, que respondieron abriendo fuego y provocando la muerte de una mujer. 

De acuerdo con la versión oficial, uno de sus elementos fue quien disparó, por accidente, contra la mujer que perdió la vida. 

Sin embargo, por este caso la CNDH emitió otra recomendación, la 52VG/2022, por violaciones graves a derechos humanos derivadas del “uso ilegítimo de la fuerza” por personal de la Guardia. Seis integrantes de esta corporación fueron detenidos y puestos a disposición de un juez luego de que se le imputaran delitos contra la administración de justicia, homicidio calificado y tentativa de homicidio. 

El organismo acabó aceptando la recomendación de la CNDH. “En la Guardia Nacional no se tolerarán abusos o uso excesivo de la fuerza”, publicó en su cuenta de Twitter, aunque en el reporte de los 263 eventos en los que informó que utilizó la fuerza no mencionó que hiciera un uso excesivo en este caso. 

Este suceso en Chihuahua es similar al reciente que tuvo lugar en Irapuato, Guanajuato, cuando el 27 de abril pasado Ángel Yael, un estudiante de 19 años de Ingeniería Agrónoma, murió luego que en el vehículo en el que viajaba junto a otros dos compañeros fue atacado a balazos por una patrulla de la Guardia Nacional.  

Según la versión de las autoridades, los elementos estaban realizando rondines en la carretera Salamanca-León para dar seguridad a unos ductos de Pemex, cuando observaron a dos vehículos estacionados en un camino de terracería. 

Los agentes no pudieron identificar a los ocupantes de los vehículos, quienes, al percatarse de la presencia de los uniformados, “procedieron a retirarse del lugar de manera precipitada”, señaló la Guardia Nacional en un comunicado. Agregó que esto provocó “desconcierto e incertidumbre” en los uniformados, por lo que uno de ellos descendió de la patrulla y comenzó a disparar a la camioneta blanca donde viajaban los tres jóvenes. 

Sin embargo, aunque se señaló que solo un elemento había accionado su arma, pocos días después, el 2 de mayo, las autoridades anunciaron la detención de un segundo elemento y la liberación del primero, Iván “N”, pues se determinó tras un análisis de balística que su arma no fue la que mató a Ángel Yael. Esto apunta a que más de un agente disparó al vehículo de los jóvenes. 

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El pueblo en Francia que se quiere iluminar con organismos vivos

Organismos tan diversos como las luciérnagas, los hongos y los peces tienen la capacidad de brillar a través de la bioluminiscencia, que está presente en el 76% de las criaturas de aguas profundas.
29 de abril, 2022
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En una tranquila habitación de un centro de vacunación contra el coronavirus en Rambouillet, una pequeña ciudad francesa a unos 50 kilómetros al suroeste de París, una suave luz azul emana de una fila de tubos.

En fechas próximas, el mismo resplandor azul iluminará la cercana Place André Thomé y Jacqueline Thomé-Patenôtre.

Pero a diferencia de las farolas estándar, que a menudo emiten un fuerte resplandor y necesitan ser conectadas a la red eléctrica, estas luces son alimentadas por organismos vivos a través de un proceso conocido como bioluminiscencia.

Este fenómeno, en el que las reacciones químicas dentro del cuerpo de un organismo producen luz, se puede observar en muchos lugares de la naturaleza.

Organismos tan diversos como las luciérnagas, los hongos y los peces tienen la capacidad de brillar a través de la bioluminiscencia: está presente en el 76% de las criaturas de aguas profundas.

Estos experimentos también están en marcha en toda Francia, incluso en el aeropuerto Roissy-Charles-de-Gaulle de la capital.

Variedad natural

Los ejemplos de bioluminiscencia en el mundo natural son muchos.

Las luciérnagas se iluminan para atraer parejas, mientras que algunas especies de algas brillan cuando se agita el agua circundante.

El rape (un pezde aguas profundas) permite que bacterias bioluminiscentes se establezcan en un lóbulo sobre su cabeza como un señuelo tentador para sus presas.

La mayoría de las especies oceánicas bioluminiscentes emiten una luz azul verdosa que, debido a las longitudes de onda más cortas de los colores, puede viajar más lejos en el océano.

Algunas luciérnagas y ciertos caracoles brillan de color amarillo, y se sabe que el llamado “gusano ferroviario”, una larva de escarabajo nativa de las Américas, se vuelve rojo y amarillo verdoso en un patrón que se asemeja a un tren por la noche.

Incluso se ha descubierto que algunos roedores nocturnos que se encuentran en el sur de África tienen cabello que produce un brillo biofluorescente de color rosa intenso.

Las luces de Francia

El brillo azul turquesa en la sala de espera en Rambouillet proviene de una bacteria marina recolectada en la costa de Francia llamada Aliivibrio fischeri.

Las bacterias se almacenan dentro de tubos llenos de agua salada, lo que les permite circular en una especie de acuario luminoso.

Dado que la luz se genera a través de procesos bioquímicos internos que forman parte del metabolismo normal del organismo, su funcionamiento casi no requiere más energía que la necesaria para producir los alimentos que consumen las bacterias.

La bioluminiscencia en las aguas de la bahía Preservation de Tasmania

Brett Chatwin

Se agrega una mezcla de nutrientes básicos y se bombea aire a través del agua para proporcionar oxígeno.

Para “apagar las luces”, simplemente se corta el aire, deteniendo el proceso al enviar la bacteria a un estado anaeróbico donde no produce bioluminiscencia.

“Nuestro objetivo es cambiar la forma en que las ciudades usan la luz”, dice Sandra Rey, fundadora de la empresa emergente francesa Glowee, que está detrás del proyecto en Rambouillet.

“Queremos crear un ambiente que respete mejor a los ciudadanos, el medio ambiente y la biodiversidad e imponer esta nueva filosofía de la luz como una alternativa real”.

Los defensores del proyecto argumentan que la bioluminiscencia producida por bacterias podría ser una forma sostenible y eficiente en energía para iluminar nuestras vidas.

La forma en que actualmente producimos luz, argumenta Rey, ha cambiado poco desde que se desarrolló la primera bombilla en 1879.

Si bien la bombilla LED, que surgió en la década de 1960, ha reducido significativamente los costos de funcionamiento de la iluminación, todavía depende de la electricidad, que se produce en gran parte por la quema de combustibles fósiles.

Glowee

Fundada en 2014, Glowee está desarrollando una materia prima líquida, en teoría infinitamente renovable, hecha de microorganismos bioluminiscentes.

Se cultiva en acuarios de agua salada antes de envasarse en los tubos.

El proceso de fabricación, afirma Rey, consume menos agua que la fabricación de luces LED y libera menos CO2, mientras que el líquido también es biodegradable.

Las luces también usan menos electricidad para funcionar que las LED, según la compañía, aunque las bombillas Glowee producen menos intensidad de luz que la mayoría de las bombillas LED modernas.

las luces de Glowee

Glowee
Las luces de Glowee.

Si bien las luces de Glowee actualmente solo están disponibles en tubos estándar para eventos, la compañía planea producir pronto varios tipos de mobiliario urbano, como bancos para exteriores, con iluminación incorporada.

En 2019, el ayuntamiento de Rambouillet firmó una sociedad con Glowee e invirtió US$109.000 para convertir la ciudad en “un laboratorio de bioluminiscencia a gran escala”.

Guillaume Douet, jefe de espacios públicos de Rambouillet, cree que si el experimento tiene éxito, podría conducir a una transformación en todo el país.

“Se trata de una ciudad del mañana”, dice Douet. “Si el prototipo realmente funciona, podemos implementarlo a gran escala y reemplazar los sistemas de iluminación actuales”.

Los usos de la bioluminiscencia

Los estudios de la bioluminiscencia no son nuevos.

Alrededor del año 350 a. C., el filósofo griego Aristóteles describió la bioluminiscencia en luciérnagas como un tipo de luz “fría”.

Los mineros del carbón han usado luciérnagas en frascos como iluminación en minas donde cualquier tipo de llama, incluso una vela, podría desencadenar una explosión mortal.

Luciérnagas

Getty Images

Mientras tanto, las tribus de la India han utilizado hongos brillantes durante años para iluminar selvas densas.

Sin embargo, Glowee es la primera empresa del mundo en alcanzar este nivel de experimentación y dice que está en negociaciones con 40 ciudades de Francia, Bélgica, Suiza y Portugal.

ERDF, una empresa mayoritariamente estatal que gestiona la red eléctrica de Francia, se encuentra entre los patrocinadores de Glowee; la Comisión Europea ha proporcionado US$1,9 millones de financiación y el Instituto Nacional de Salud e Investigación Médica de Francia (Inserm) ha proporcionado asistencia técnica y apoyo.

Los desafíos

Carl Johnson, profesor de ciencias biológicas en la Universidad de Vanderbilt, cree que aún quedan serios desafíos por delante antes de que la bioluminiscencia pueda obtener luz verde para su implementación a gran escala.

“Primero, tienes que alimentar a las bacterias y diluirlas a medida que crecen”, dice.

“Eso no es tan fácil. Además, el fenómeno dependerá mucho de la temperatura y dudo que funcione en el invierno. En tercer lugar, la bioluminiscencia es muy tenue en comparación con la iluminación eléctrica”, agrega.

Rey, de Glowee, reconoce los desafíos que se avecinan, pero insiste en que los beneficios, tanto ecológicos como económicos, podrían ver ciudades futuras bañadas en luz azul bacteriana.

Hongos

Getty Images

Actualmente, el equipo de Evry está trabajando para aumentar la intensidad de la luz producida por bacterias, que por ahora solo dura días o semanas antes de requerir más nutrientes y aún no es tan fuerte como las luces LED.

Hasta ahora, Glowee dice que sus bacterias pueden producir una salida de brillo de 15 lúmenes por metro cuadrado, por debajo, pero no muy lejos, del mínimo de 25 por metro cuadrado que cree que se requiere para la iluminación pública en parques y jardines.

En comparación, una bombilla LED doméstica de 220 lúmenes puede producir unos 111 lúmenes por metro cuadrado de suelo.

“Estamos avanzando poco a poco”, dice. “Pero ya hemos dado pasos enormes y nuestra filosofía de la luz es una respuesta a la crisis que enfrenta la humanidad”.

Catrin Williams, profesora de la Facultad de Biociencias de la Universidad de Cardiff que ha estudiado la bioluminiscencia en bacterias, está de acuerdo en que es “difícil” mantener cultivos bacterianos vivos a largo plazo debido a la necesidad de suministro de nutrientes.

Pero Williams dice que esto podría superarse centrándose en la “quimioluminiscencia”, un proceso que Glowee también está investigando actualmente, que elimina la necesidad de bacterias vivas.

En cambio, la enzima responsable de la bioluminiscencia, la luciferasa, en teoría puede extraerse de las bacterias y usarse para producir luz.

“Creo que el enfoque de Glowee es extremadamente novedoso e innovador y podría ser fantástico”, dice Williams.

Otras iniciativas

Otras iniciativas en todo el mundo están proporcionando más rayos de esperanza.

Nyoka Design Labs, con sede en Vancouver, está desarrollando una alternativa biodegradable a las barras luminosas utilizando enzimas no vivas y libres de células que, según los creadores, son mucho más fáciles de mantener que las bacterias vivas.

“En lugar de usar todo el automóvil, solo quitamos los faros”, dice Paige Whitehead, fundadora y directora ejecutiva.

“La enzimología ha avanzado hasta el punto de que ya no tenemos que depender de los sistemas sustentados por células”, agrega.

Luciérnagas

Getty Images
Las luciérnagas han sido estudiadas desde la Antigüedad.

Una vez utilizadas, las barras luminosas no se pueden reciclar debido a la mezcla de productos químicos que contienen.

Se utilizan en una amplia gama de aplicaciones, desde usos policiales y militares hasta festivales de música.

Algunos investigadores han expresado su preocupación por el efecto de los productos químicos que contienen en la vida marina, ya que también se utilizan a menudo como señuelos en la pesca con palangre.

“Gran parte de este desperdicio es innecesario”, dice Whitehead. “La visión que buscamos es reemplazar cualquier sistema de iluminación alternativo para hacerlos más sostenibles”.

En un gran avance para esa visión, un estudio publicado en abril de 2020 reveló que un equipo de bioingenieros rusos que trabajan con una empresa emergente de biotecnología con sede en Moscú han creado un método para mantener la bioluminiscencia en las plantas.

Afirman que pudieron hacer que las plantas brillaran 10 veces más y durante más tiempo que los esfuerzos anteriores, produciendo más de 10.000 millones de fotones por minuto, mediante la bioingeniería de genes bioluminiscentes de hongos en las plantas.

La nueva investigación se basó en los hallazgos que identificaron una versión fúngica de la luciferina, uno de los compuestos únicos que es necesario para la bioluminiscencia, junto con las enzimas luciferasa o fotoproteína.

Keith Wood, un científico que hace 30 años creó la primera planta luminiscente utilizando un gen de luciérnagas, dice que la tecnología podría reemplazar en parte la iluminación artificial como los LED.

Más recientemente, descubrió que al alterar la estructura genética de una luciferasa que se encuentra en el camarón de aguas profundas Oplophorus gracilirostris, su brillo podría aumentar 2,5 millones de veces.

luces

Getty Images

La enzima resultante, que los investigadores llamaron NanoLuc, también era 150 veces más brillante que las luciferasas que se encuentran en las luciérnagas.

“La aplicación de la biología sintética a la bioluminiscencia es una gran oportunidad”, dice Wood, quien ahora está desarrollando una planta bioluminiscente para la empresa Light Bio.

Pero todavía está por decidirse exactamente cómo se podrían usar estas plantas bioluminiscentes transgénicas en el futuro.


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