Ley de Amnistía: a dos años, solo 79 liberados y más de 600 en espera
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
Cuartoscuro

A dos años de la Ley de Amnistía, solo 79 personas han sido liberadas y más de 600 están en espera

Únicamente 79 personas se han visto beneficiadas por la legislación federal aprobada para dejar en libertad a quienes quedaron en prisión por injusticias. A nivel local, solo nueve entidades tienen sus leyes en la materia.
Cuartoscuro
Comparte

Durante la sexta sesión ordinaria de la Comisión de Amnistía, celebrada el 7 de abril pasado, se aprobó el beneficio a 64 personas. Con ello, según lo informó la Secretaría de Gobernación (Segob), ya se contaba con un registro de 167 personas favorecidas por la ley en la materia vigente desde 2020, pero eso no significa que la totalidad de las personas hayan recuperado su libertad. 

A través de una solicitud de información, la Segob confirmó que hasta el 3 de mayo pasado se había logrado la liberación de 79 personas y que se contaba con 659 solicitudes pendientes de resolver por parte de la comisión.

En la respuesta, la dependencia encabezada por Adán Augusto López asegura que solo 13 personas a quienes la comisión concedió el beneficio de la amnistía continúan en prisión, porque están a la espera de que los jueces confirmen la determinación tomada por la Segob. Es decir, hay 75 personas a quienes se les otorgó el perdón pero se desconoce su estatus actual.

“Cabe señalar que 2 personas de las antes referidas continúan en prisión debido a que la resolución emitida respecto del beneficio de amnistía aún no se encuentra firme, encontrándose pendientes de resolver en grado de apelación las mismas; mientras que para una persona la resolución aún no se encuentra firme por encontrarse pendiente de resolver la revisión al amparo que le fue concedido”, informó la dependencia a través del oficio S.I. 330026222000706, con fecha de 3 de mayo.

  

La Ley de Amnistía tiene como población objetivo a las mujeres, las y los jóvenes y las personas pertenecientes a pueblos o comunidades indígenas que enfrenten acción penal, que hayan sido procesadas o que se les haya dictado sentencia firme ante tribunales federales a consecuencia de alguna injusticia.

Además de la Ley de Amnistía federal, cada estado tiene que contar con su propia legislación. Al momento, nueve entidades ya tienen aprobada su ley correspondiente, 13 están en proceso y 10 aún no tienen avance, por lo que a decir de Alejandro Encinas, subsecretario de Derechos Humanos, Población y Migración de la Segob, “hay que alentarlos en el tema”.

Dar atención prioritaria a las mujeres que estén en prisión por el delito de aborto en cualquiera de sus modalidades es uno de los objetivos rectores de la Ley de Amnistía. Ya sea en prisiones federales o estatales, las mujeres siguen privadas de su libertad cumpliendo condenas de entre 40 y 45 años.

Un ejemplo de ello es Chuy, quien suma siete años privada de su libertad en el penal de Santiaguito, en el Estado de México.

“Me botaron como un trapo viejo” 

Fue la madrugada de un lunes de 2015. Chuy recuerda que comenzó a sentir fuertes dolores. Ya era hora: su bebé estaba a punto de nacer.

Dice que salió de su casa en búsqueda de un médico, pero no logró llegar a ningún lado. En una barranca y sin nadie que la auxiliara, dio a luz a una niña a la que abandonó ahí mismo.

“Sí lloró, pero le digo, yo ya tengo cinco hijos y pues fue una situación de desesperación más que nada”, dice Chuy desde prisión.

“Los hombres nada más para eso me quieren, para tener la relación, y me botan como un trapo viejo y no quería eso para mi hija, violaciones y violaciones… yo no quería eso para mi hija”, repite mientras intenta contener el llanto.

Chuy, hoy de 42 años, es una mujer indígena de Santiago Tianguistenco, especificamente del pueblo de Capulhuac, en el Estado de México, quien recibió una condena de 40 años por infanticidio.

Desde que sucedieron los hechos, lamenta la mujer, nadie de su familia la ha apoyado; incluso, su madre fue parte acusadora en su caso.

Al penal de Santiaguito llegó la Comisión de Derechos Humanos del Estado de México (CODHEM), que acompaña a Chuy y a otras mujeres para solicitar el beneficio de la amnistía. Según explicó Chuy, la primera respuesta que recibió fue negativa, pero la CODHEM hizo un nuevo intento y está a la espera de saber si en esta ocasión la respuesta puede ser otra.

“Yo lo que les pediría (a las autoridades) es una oportunidad y salir a trabajar por mis hijos que me necesitan. Ahorita uno ya se me va para la universidad, bendito Dios me han salido buenos estudiantes, y el más chiquillo ya para la secundaria”, dice la mujer.

Desde que ella fue detenida, fue su hijo de 26 años, el mayor, quien asumió la responsabilidad de sus cuatro hermanos; sin embargo, conforme más pasa el tiempo, más difícil se vuelve sostener la casa. 

Para tener algunos pesos y comprarse, cuando puede, unas galletas o un jugo, Chuy trabaja en el taller de fomi de la prisión, y cuando es posible apoya lavando trastes.

Chuy casi no recibe visitas. Su padre, un hombre de 80 años que vive en la Ciudad de México, hace el esfuerzo una vez al mes para ir a ver a su hija.

“Es un apoyo bastante grande que tengo, y también ayuda a mis hijos. Ya es mayor, ya tiene 80 años, por eso le digo que tengo que salir y trabajar al triple”, insiste la mujer.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal

Rusia y Ucrania: lo que la acción militar rusa revela sobre los planes de Putin

Lejos de concentrarse en las zonas más rusófonas de Ucrania, a las que Putin decía querer proteger, el ataque ruso ha abarcado amplias zonas de la geografía de ese país. BBC Mundo te cuenta cuáles pueden ser los objetivos detras de esta estrategia.
25 de febrero, 2022
Comparte

Meses de tensiones y de diálogos diplomáticos fallidos desembocaron en el resultado que se temía desde hace tiempo: una invasión militar a Ucrania por parte de la Rusia de Vladimir Putin.

El mandatario ruso justificó la operación puesta en marcha este jueves en una supuesta petición de los líderes de las regiones rebeldes de Donetsk y Luhansk, dos territorios de Ucrania controlados desde 2014 por grupos separatistas prorrusos y que este semana fueron reconocidos por el Kremlin como estados “independientes”.

“Tomé la decisión de llevar a cabo una operación militar especial. Su objetivo será defender a las personas que durante ocho años sufren persecución y genocidio por parte del régimen de Kiev”, señaló Putin en una afirmación que no está sustentada por ninguna evidencia.

Aseguró además que buscaba la “desmilitarización y desnazificación de Ucrania”, a lo que el presidente de Ucrania, Volodymyr Zelensky, respondió recordando que él es judío. “¿Cómo podría yo ser nazi?”, preguntó.

Y aunque el mandatario ruso afirmó que sus planes “no incluyen una ocupación del territorio ucraniano”, pronto quedó claro, que la operación militar rusa no se limitaría a “proteger” a los rebeldes de Donetsk y Luhansk, sino que abarca todo el país.

Mapa de las ciudades donde se reportaron las primeras explosiones

BBC

Las fuerzas rusas han atacado Ucrania por el este, donde se encuentran las regiones rebeldes de Donetsk y Luhansk, pero además han atacado desde el sur, desde Crimea, una península de Ucrania que Rusia se anexó en 2014; y desde el norte, donde se cree que las tropas rusas cruzaron por la triple frontera en la que coinciden Rusia, Ucrania y Bielorrusia.

También por el norte, fuerzas rusas aerotransportadas tomaron la base aérea Antonov, ubicada a unos 40 kilómetros de la capital ucraniana, Kiev.

Pero, ¿qué está buscando Putin con esto?

Un gobierno amigo en Kiev

“El objetivo estratégico de Rusia es neutralizar la soberanía de Ucrania. Rusia considera esencial para su seguridad nacional que Ucrania no se una a la OTAN ni a la Unión Europea y que no tenga un gobierno prooccidental”, dice Adriano Bosoni, director de análisis de Rane, una empresa estadounidense especializada en pronósticos geopolíticos, a BBC Mundo.

“A nivel más práctico, las acciones de las últimas horas buscan básicamente un cambio de gobierno en Ucrania. Buscan deponer al gobierno de Zelensky y reemplazarlo con un gobierno prorruso“, agrega.

Peter Zeihan, un experto estadounidense en estrategia y geopolítica, coincide en que Putin tiene en la mira al gobierno de Zelensky.

“Su objetivo es derrocar al gobierno e instalar un régimen títere. Eso está muy claro en el discurso y no se detendrá hasta que la totalidad del territorio de Ucrania sea considerado amistoso, en los términos en los que lo define Moscú. Así que estamos viendo aquí una captura al por mayor y probablemente estará seguida por una ocupación del país“, dijo Zeihan en un video divulgado este jueves en su canal de YouTube.

Volodymyr Zelensky

Getty Images
El gobierno de Zelensky se encuentra en la mira de Moscú.

Esta operación también tendría para Moscú objetivos que irían más allá de Ucrania, según señala Gerald Toal, profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad Virginia Tech en EE.UU.

“Desde la perspectiva geopolítica, Putin quiere desafiar el dominio unipolar estadounidense, por lo que se trata de una jugada que coincide con el objetivo general de China de retar ese orden internacional”, dice Toal a BBC Mundo.

“En términos de seguridad europea, está buscando destrozarla para demostrar que Rusia está de vuelta, que es una potencia importante a la que deben prestar atención. la OTAN no puede seguir expandiéndose sin escuchar las preocupaciones de seguridad de Rusia”, apunta.

El modelo Lukashenko

Adriano Bosoni sostiene que el escenario ideal para Moscú sería lograr que Ucrania siga el ejemplo de Bielorrusia, “que es prácticamente un estado títere, totalmente dependiente de Rusia, con Lukashenko como dictador perpetuo”.

Esta estrategia de forzar un cambio de régimen en Ucrania para imponer un nuevo gobierno “amistoso” es considerada como “muy arriesgada” por Gerard Toal, quien durante años ha hecho estudios sobre la opinión pública en Ucrania y cree que es muy difícil que Rusia tenga éxito por esa ruta.

“La violencia polariza la situación y la hace muy tóxica por lo que cualquier gobierno distinto al actual en Ucrania va a ser visto como una capitulación ante Rusia, como un títere de Rusia, por lo que creo que una mayoría de la población se movilizará en su contra y no veo cómo podría tener éxito”, señala.

Manifestación en Ucrania en contra de Rusia el pasado 21 de febrero.

Getty Images
En los últimos años ha aumentado en Ucrania la población crítica con Rusia.

El experto indica que en los estudios de opinión pública en Ucrania hechos en años recientes en torno a 73% de los encuestados manifestaban no tener confianza en Vladimir Putin, mientras que el resto se dividía entre gente que no quería responder y una parte de personas que sí confiaban aunque fuera un poco en el mandatario ruso.

Toal asegura que aunque indudablemente hay sitios de Ucrania donde las tropas rusas serán bienvenidas, no cree que haya ningún lugar donde la mayoría de la población lo haga.

Más allá de las dificultades para instalar en Kiev un gobierno que le sea favorable, Zeihan cree que Moscú enfrentará grandes desafíos para controlar el territorio ucraniano tanto por la resistencia de la población como por tratarse de un país que sigue siendo en gran medida rural.

“Una de las grandes consecuencias de las previas invasiones de Rusia a Ucrania en los últimos ocho años fue que los rusos han logrado convencer a todo el mundo por sus acciones allí que Rusia ya no es un estado amigo”, dice.

Y agrega: “Por eso, si esto hubiera ocurrido hace una década, quizá habrías encontrado colaboración por parte de un tercio de la población de Ucrania, pero ese tiempo pasó. Ahora probablemente menos de 5% de las personas pueden contarse como colaboracionistas, todos los demás van a resistir“, asegura.

Zeihan compara esta situación con la planteada con la invasión estadounidense de Irak en 2003, donde la gran mayoría de la población estaba en contra de Saddam Hussein, lo que permitió que durante el primer año de la ocupación Estados Unidos no enfrentara grandes dificultades porque una parte sustancial de los habitantes eran neutrales hacia las tropas estadounidenses.

“Eso no va a ocurrir aquí. El territorio es más grande, la población es más grande y más hostil. Además, se trata de un país en el que puedes estar en el campo.

“A diferencia de Irak, donde un tercio del país es desierto, Ucrania es un país agrícola y es distinto perseguir a la gente en el desierto, donde puedes encontrarlos con instrumentos de visión nocturna, que hacerlo en un lugar donde pueden desaparecer en los campos. Esto va a ser un camino duro a casa”, señala Zeihan.

Pero el hecho de que las perspectivas de la ocupación de Ucrania y de la sustitución del gobierno de Zelensky no luzcan fáciles para Rusia, no significa que Putin se quede sin opciones.

Un país dividido

“Si por cuestiones de resistencia, violencia, lucha, los ucranianos muestran tener mejores capacidades defensivas de lo que los rusos esperaban, yo no descartaría el escenario de una cierta partición de Ucrania, en la cual Rusia, a través de una República de nulo reconocimiento internacional, quede controlando la parte este del país, donde hay mayor concentración de gente qué habla ruso y que es prorrusa, mientras que lo que sobreviva de Ucrania se mantenga en la parte oeste del país, que es la que más habla ucraniano y la más pro occidental”, afirma Adriano Bosoni, de Rane.

Soldados de las milicias prorrusas en Donestk.

Reuters
En Donestk, en el este de Ucrania, las fuerzas prorrusas tienen el control desde 2014.

Este sería para Gerard Toal un “escenario oscuro” que podría funcionar para Rusia y que implicaría el desplazamiento de la población de tal forma que quienes se queden en esas zonas sean prorrusos, mientras que los que se oponen a la acción de Putin son derrotados.

“Eso es en esencia lo que tienes en la región de Donbas . Allí los partidarios de una Ucrania europea están en el occidente. Entonces, Rusia haría una campana de ‘limpieza’, de desplazamientos forzados, de tal forma que quienes se quedan sean aquellos que de una u otra manera apoyan a Moscú”, afirma Toal.

“Eso en teoría podría funcionar, pero hacer que se mantenga, acabar con la guerra, generar desarrollo económico, construir legitimidad y tener un estado capaz… esas son tareas enormes, muy difíciles de llevar adelante por parte de un ejército de ocupación. Por eso yo creo que esto va a fracasar y va a ser una herida en Europa. Una herida que durara por algún tiempo, lamentablemente”, concluye Toal.


Ahora puedes recibir notificaciones de BBC Mundo. Descarga nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=apxTgY97o-Q

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.