Tlaxcala emite acta de nacimiento que reconoce a dos madres
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Comisión de Derechos Humanos de Tlaxcala

Tlaxcala emite la primera acta de nacimiento que reconoce a dos mujeres como madres de un niño

Lulú y Pato ganaron una batalla legal ante las autoridades del estado, no solo por su familia sino para que en los 60 municipios de Tlaxcala las oficinas del Registro Civil deban reconocer la comaternidad o la copaternidad.
Comisión de Derechos Humanos de Tlaxcala
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Las autoridades de Tlaxcala emitieron por primera vez un acta especial de reconocimiento de comaternidad a Lulú y Pato, una pareja lesbomaternal. En ella, se reconoce a las dos como madres del bebé que una de ellas gestó con ayuda de un donador.

Ambas cuentan que tienen 15 años juntas y desde 2014 viven bajo un contrato de convivencia firmado en Jalisco, de donde es originaria Pato. En ese tiempo, intentaron tener un bebé por primera vez, pero recibieron tratos discriminatorios en clínicas de reproducción asistida y se desanimaron. Fue en plena pandemia cuando retomaron su proyecto de convertirse en mamás, esta vez viviendo en Tlaxcala. Después de someterse a un tratamiento, Lulú quedó embarazada.

En entrevista, explican que, para registrar al bebé como hijo de ambas, tuvieron que interponer un juicio de amparo y una queja ante la Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDH). Finalmente, este Día de las Madres les emitieron un acta especial de comaternidad, con la que las autoridades las reconocen como progenitoras del niño.

Los trámites para ser mamás ante la ley

Para poder registrar a su hijo, Lulú y Pato tuvieron que casarse. “Y no es que no quisiéramos, pero ya teníamos un contrato de convivencia y estábamos bien, pero el acta de matrimonio fue requisito para que nos reconocieran a las dos como mamás”, comentan. No tuvieron problema, ya que en febrero pasado se publicó el decreto que reforma el Código Civil del estado para que se puedan celebrar matrimonios igualitarios, lo que facilitó el trámite.

Con el acta de matrimonio, sus actas de nacimiento y sus CURP, Lulú y Pato acudieron ante el Registro Civil, donde supuestamente con esos requisitos les permitirían registrar al niño, pero les volvieron a decir que no. Esta vez, porque los formatos de registro no estaban hechos para tener a dos personas del mismo sexo como progenitoras.

“Nos dijeron que esas autorizaciones dependen del jefe del Departamento Jurídico y que teníamos que hacer un escrito solicitando que se autorizara el registro del menor y que queríamos aparecer como las dos mamás, y así lo hicimos pero no nos dieron respuesta. Tuvimos que promover un juicio de amparo indirecto porque nos decían que estaban imposibilitados materialmente”, recuerda Lulú.

Después de presentar el amparo, estuvieron meditando acerca del alcance que este tendría. En principio, solamente las beneficiaría a ellas, pero querían aprovechar su caso para que otras parejas homoparentales y lesbomaternales pudieran registrar a sus hijas e hijos. Por ello, presentaron también una queja ante la CEDH, para exigir que se modificaran los formatos del Registro Civil y que se capacitara a los funcionarios en materia de discriminación y derechos de las personas LGBTIAQ+.

Lulú comenta que tuvieron un acercamiento con la comisión el 31 de marzo pasado, cuando presentaron su queja y exigieron que se registrara a su bebé. “Fue para el 26 de abril, que estuvimos en las oficinas de la CEDH en un evento por el Día de la Visibilidad Lésbica, que nos informaron que se habían dictado medidas cautelares a nuestro favor”, narra.

La CEDH ordenó que se registrara a su hijo, que se adecuen los formatos del Registro Civil para que se pueda reconocer como progenitores a dos hombres o a dos mujeres, y que se capacite a los funcionarios públicos en la materia.

Aunque podían acudir a hacer el trámite en ese momento, Lulú y Pato decidieron esperar hasta el 10 de mayo, Día de las Madres, para realizar el registro de comaternidad y presentar el hecho ante medios de comunicación, aunque sin dar a conocer su identidad y la de su hijo, pues —denuncian— aunque no expresan públicamente muestras de afecto ni se han publicado sus nombres, a través de redes sociales han recibido insultos y amenazas por ser mamás lesbianas.

En su círculo cercano, por el contrario, dicen que se encuentra completamente normalizada su relación, y su hijo ha sido recibido con amor por parte de sus familiares y amigos. En el trabajo de ambas, se sabe que son lesbianas y no reciben por ello un trato distinto. En el caso de Pato, incluso le permitieron tomar un permiso de “paternidad” para estar con Lulú y su hijo en los días posteriores a su nacimiento.

“Como abogada, puedo decir a otras parejas que busquen el reconocimiento de comaternidad o copaternidad que va a llevarles tiempo, pero no es imposible. En Tlaxcala ya no es necesario recurrir al amparo; gracias a nuestra queja, en los 60 municipios del estado, las 60 oficialías del Registro Civil ya cuentan con formatos en el sistema que permiten el trámite”, afirma Lulú.

“Queremos que esto se normalice”

Ambas son fundadoras e integrantes de Colectivx Diverso, que realiza distintas actividades en defensa de los derechos de la población LGBTIAQ+, donde han conocido a más mujeres y hombres con familias homoparentales y lesbomaternales.

“No somos las únicas y, afortunadamente, estamos teniendo orientación de grupos como la asociación Unión Diversa Jalisco, y con amigas que fueron precursoras de la comaternidad desde 2019 en Guadalajara, quienes nos han brindado apoyo en el tema de la queja. Ojalá que este logro incentive a otras parejas a que contemplen la posibilidad de buscar el reconocimiento de sus hijos e hijas, porque queremos que esto se normalice”, comenta Pato.

La comaternidad en México está reconocida por la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) desde 2019, cuando emitió una tesis en la que señala que dos mujeres unidas en pareja pueden encargarse del cuidado de uno o más hijos como en cualquier crianza parental.

Sin embargo, Lulú y Pato han comprobado que aun con ello puede ser complicado que parejas homoparentales o lesbomaternales logren registrar a sus hijos. Por ello, ofrecen asesoría a parejas que quieran realizar el trámite en Tlaxcala u otros estados.

“El otro día platicamos con otra persona que esto puede ser como el divorcio: en su momento era juzgado socialmente que hubiera un hijo con padres divorciados y ahora es de lo más común. Somos una familia con hábitos comunes y valores compartidos con otras familias”, concluye Lulú.

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Cómo aumentar la vida útil de las prendas y ayudar a salvar el planeta

La reutilización creativa, organización y remiendos decorativos son algunas de las soluciones para extender a vida útil de las prendas. Cuidar de tu ropa significa cuidar también del planeta.
3 de mayo, 2022
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En su libro de 2021 La ropa que amas dura (Loved Clothes Last), Orsola de Castro, fundadora de la campaña mundial Fashion Revolution, lanza una apasionada súplica.

“Pasé años hurgando en tiendas de ropa de segunda mano y vi cientos de piezas perfectas abandonadas simplemente por una cremallera rota”, dice.

“Después de todo, ¿por qué gastar tiempo y dinero arreglando una cremallera rota cuando es más rápido, más barato e infinitamente más divertido comprar un nuevo atuendo con una cremallera que funciona?”.

“Pero, ¿podemos detenernos y analizar qué estamos haciendo cuando despreciamos una prenda por la cremallera que se rompió? ¿Qué pasaría si decidiéramos reemplazarla?”, pregunta.

El cuestionamiento de Castro es uno de los muchos a los que se enfrenta la industria de la moda en el siglo XXI.

Cada vez es más difícil ignorar el daño social y ambiental causado por la fabricación de ropa.

Las tasas de consumo de recursos naturales son estratosféricas, sin mencionar los niveles de contaminación y desperdicio, mientras que las cadenas de suministro globales están marcadas por la explotación.

Y el sector también es responsable de entre el 2% y el 8% de las emisiones globales totales de gases de efecto invernadero, según el estudio.

Cremallera rota

Getty Images

Productos no esenciales

Estas son cifras impresionantes considerando que, hasta cierto punto, esta es una industria de productos no esenciales.

Muy pocas personas en las capitales de consumo de moda de todo el mundo realmente necesitan más ropa.

Aun así, se producen entre 80 mil y 100 mil millones de prendas al año, y esta estimación es conservadora.

La industria de la moda está luchando para enfrentarse a este desafío con planes y minuciosas investigaciones que incluyen una variedad de proyectos que van desde aumentar la eficiencia energética en las cadenas de suministro, cambiar a materiales renovables, invertir en innovación de materiales para evitar los sintéticos, promover iniciativas de justicia social o combatir la crueldad a los animales.

Pero aunque estos esfuerzos tienen buenas intenciones, se enfrentan a una industria que ya tiene un impacto ambiental masivo.

Basta decir que la mayoría de estos 80 mil y 100 mil millones de prendas terminan siendo incineradas o arrojadas a los vertederos con muy poco uso.

Orsola de Castro

Penguin Books
Para ayudar al medio ambiente, debemos ser creativos con la ropa que ya tenemos, en lugar de comprar siempre ropa nueva, dice Orsola de Castro.

Cuida para durar más

La pandemia ha sacudido las ventas mundiales de ropa.

Ahora, están en camino de volver a alcanzar niveles ligeramente superiores a los de 2019, según los informes State of Fashion de la consultora estadounidense McKinsey & Company.

Cada vez más activistas argumentan que una de las maneras más fáciles de reducir el impacto de la industria de la moda es comprar menos.

O incluso mucho menos.

Solo tres prendas nuevas al año, según el grupo activista británico Take the Jump, y hacer que la ropa que ya tienes dure más.

La idea básica es que la industria de la moda necesita reducir sustancialmente su tamaño.

Desfile de moda

Getty Images

Prolongar la vida útil de una prenda

Para una generación de compradores alimentados por deseos construidos artificialmente y gratificación instantánea, este puede ser un objetivo difícil de imaginar, pero los números son irrefutables.

Una investigación realizada por la organización ecologista británica Wrap indica que prolongar la vida útil de una prenda en tan solo nueve meses podría reducir su impacto medioambiental hasta en un 10%.

Imagina lo que podríamos conseguir durante décadas.

Los factores que contribuyen a lograr este objetivo incluyen la compra de ropa de buena calidad, la disposición de los usuarios a usar la misma ropa muchas veces y su capacidad para cuidarla.

Puede sonar fácil, pero si eso fuera cierto, ya lo habríamos hecho.

Es solo que, en este momento, los riesgos parecen demasiado abrumadores como para no intentarlo.

Ha pasado poco más de una generación desde que perdimos el arte del mantenimiento de la ropa.

Mientras que la vida de nuestros abuelos era de ahorro y reparación, la mayoría de los consumidores de hoy se han acostumbrado al sistema de usar, romper y tirar.

Las prendas perfectas de Castro con cremalleras rotas son síntomas de una profunda falta de conexión con la forma en que se hacen las prendas.

Cosiendo ropa

Getty Images

Pero ahora es más importante que nunca preguntarse por qué tanta ropa está hecha con materiales derivados del petróleo.

Hay que preguntarse si la viscosa de esa camisa fue extraída de bosques milenarios, si hay piel de animal en ese pompón o por qué solo una pequeña fracción de los trabajadores de las industrias de la confección gana salarios decentes.

Y también si todavía queremos seguir provocando caos.

El subtítulo del libro de Castro es Cómo la alegría de remendar y ponerse la ropa puede ser un acto revolucionario.

Es un hecho. Necesitamos una revolución.

¿Qué hacer?

El primer paso es visitar tu guardarropa.

En 2019, la organización británica TRAID lanzó la campaña “23 Percent” (23%) para resaltar la proporción de prendas que los londinenses guardan sin usar en el armario.

El diseñador de moda estadounidense Sam Weir es el fundador de Lotte.V1, un servicio personalizado de combinación de ropa y accesorios que tiene como objetivo revitalizar nuestra relación con la ropa.

Armario

Katrina Hassan/Spark Joy London
Si la ropa está organizada, es más fácil saber exactamente lo que tienes y aumenta la disposición a usarla y cuidarla.

Weir tiene una amplia experiencia en campañas de alto perfil y dice que “muchos de nosotros no usamos lo que tenemos porque nos han enseñado a encontrar soluciones para combinar la ropa según el consumo”.

“Combinar ropa permite que las personas se expresen y se diviertan con la ropa, sin comprar (piezas) nuevas; fuerza la creatividad y (hace) que las personas realmente usen su ropa. Implica aprender a interactuar con la moda, sin consumismo, y establecer una relación con nuestras cosas”, explica Weir.

¿Por dónde podemos empezar?

“Reserva dos horas y abre tu guardarropa”, enseña.

“Busca piezas que no hayas usado en meses o más. Una de ellas podría ser una camisa de vestir. Aquí es donde la ropa a juego puede ayudar”.

Weir continúa: “Póntela con unos jeans casuales, algo que solo usarías el fin de semana. Agrega un par de zapatos de tacón bajo y un blazer. Al combinar la ropa, has convertido una pieza que solo usaste en un ambiente en algo para usar en innumerables ocasiones“.

“Con la combinación creativa, los vestidos pueden convertirse en faldas o tops, lo viejo vuelve a ser nuevo. Es como si acabaras de ir de compras, sin haber salido nunca de tu guardarropa”, concluye.

Las buenas compras son un buen punto de partida, según Mikha Mekler, profesora de gestión de producción en el London College of Fashion. Para ella, “la forma en que compramos es el problema. Si compramos calidad, (la ropa) durará más”.

Comprando ropa en internet

Getty Images

Empieza por evitar las marcas de moda de consumo, con sus gigantescas campañas publicitarias, llenas de celebrities.

Busca marcas con conducta ética que se enorgullezcan de ser artesanales.

Y aun así, compruébalo tú mismo: el peso del producto y la calidad de sus detalles pueden decir mucho.

“Pruébate la ropa”, aconseja Victoria Jenkins, tecnóloga de ropa y fundadora de la marca de ropa ajustable Unhidden.

“Tira, tira, examina la costura. ¿Está limpia y ordenada o llena de hilos sueltos? ¿Puedes ver líneas visibles en los puntos de tensión de la costura? ¿La camisa tiene tiras sobre los hombros para que no se deforme cuando se cuelga? ¿El dobladillo es fuerte o puede desprenderse con facilidad? ¿La tela tiene puntadas descoloridas o más defectos de impresión de los esperados?”, dice.

El siguiente paso es tener cuidado.

Lavar menos la ropa

En su estudio de 1954 titulado Jabones en polvo y detergentes, el semiótico francés Roland Barthes escribió sobre el uso de espuma, que no es estrictamente necesaria en el proceso de limpieza, en la publicidad del detergente.

Para él, “lo importante es el arte de disfrazar la función abrasiva del detergente con la deliciosa imagen de una sustancia, a la vez profunda y aireada, que puede controlar el orden molecular del material sin dañarlo”.

Persiste la idea de que el lavado de alguna manera renueva y refresca, pero en realidad es muy destructivo, como señala Barthes.

La mayoría de los expertos en ropa sostenible están de acuerdo: lava menos la ropa y lávala con detergentes naturales suaves.

Hazlo del revés para evitar que los colores y estampados se desvanezcan.

Planeta

Getty Images
Para ayudar al medio ambiente, debemos ser creativos con la ropa que ya tenemos, en lugar de comprar siempre ropa nueva.

La diseñadora Stella McCartney dijo en una entrevista con el periódico británico The Observer en 2019: “La regla es no limpiar. Dejas que la suciedad se seque y la cepillas. Básicamente, en la vida, la regla general es: si realmente no necesitas limpiar algo, no limpies”.

“No me cambio el sostén todos los días y no tiro las cosas en la lavadora solo porque han sido usadas. Soy increíblemente higiénica, pero no soy una fanática de la limpieza en seco, o cualquier tipo de limpieza, en realidad”, añadió.

Para Mekler, “cuidar la ropa sigue siendo algo que la gente hace mal a diario. Yo lavo mucha ropa, especialmente la más fina e incluso los jeans, en el ciclo de lavado de prendas delicadas, a menos que estén muy sucias”.

Considera colgar la ropa ligeramente sucia en el baño mientras se ducha y deje que el vapor haga el trabajo de limpieza. Evita el secado en secadora.

Agita la ropa y cuélguela para que se seque. Y celebra los beneficios ambientales de tus nuevas rutinas.

Ropa tendida

Getty Images

Según Energy Star, el programa de eficiencia energética de la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos (EPA), una lavadora promedio usa más de 93 mil litros de agua al año.

Es decir, aproximadamente la mitad de lo que una persona bebe en su vida.

Además del agua, cada vez que lavamos la ropa, arrojamos productos químicos y microfibras de telas sintéticas a cursos de agua ya sobrecargados.

Y finalmente, la mayoría de las emisiones producidas durante el periodo de uso del ciclo de vida de una prenda se generan durante el lavado y secado a máquina.

Reduce este proceso y estarás a la moda de forma sostenible.

Puedes leer este texto publicado originalmente en inglés en BBC Future.


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