Elecciones 2022: ellos son los 6 virtuales ganadores
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FOTOS: Redes sociales de los candidatos

Expriistas y experredistas, entre los 6 virtuales ganadores de las gubernaturas que se disputaron el domingo

Tere Jiménez, Esteban Villegas, Julio Menchaca, Salomón Jara, Mara Lezama y Américo Villarreal son los virtuales ganadores de las elecciones del 5 de junio. Estos son sus perfiles.
FOTOS: Redes sociales de los candidatos
6 de junio, 2022
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El mapa político del país se encamina a un nuevo cambio, luego de que en las elecciones de este domingo 5 de junio la coalición encabezada por Morena ganó cuatro gubernaturas y la coalición Va por México, formada por PAN, PRI y PRD, se quedó con dos, según los conteos rápidos difundidos anoche y los resultados preliminares presentados hasta ahora.

Aunque aún falta que se den a conocer los resultados oficiales y se prevén algunas impugnaciones, Tere Jiménez, Esteban Villegas, Julio Menchaca, Salomón Jara, Mara Lezama y Américo Villarreal son los virtuales ganadores en Aguascalientes, Durango, Hidalgo, Oaxaca, Quintana Roo y Tamaulipas, respectivamente.

Estos son sus perfiles, entre los que resalta que varios de ellos militaron por años en otros partidos, en particular, el PRI y el PRD.

Aguascalientes: Tere Jiménez

Jiménez es militante del PAN desde 2003. No ha militado en otro partido. Su más reciente cargo público es el de diputada federal en la actual Legislatura, la 65, aunque también lo fue en la 62.

Además, fue alcaldesa de Aguascalientes capital, una posición en la que tuvo diferencias con el gobernador saliente, Martín Orozco, también panista, por temas como el reparto de responsabilidades en las tareas de seguridad pública.

Para el proceso electoral 2021-2022, compitió por la candidatura con el senador Antonio Martín del Campo. Ella resultó vencedora y fue postulada en alianza junto con el PRI y el PRD. Tras los comicios del domingo, se encamina a lograr que el PAN conserve el control de la gubernatura por otro periodo.

Durango: Esteban Villegas

Villegas se perfila a hacer que el PRI recupere el gobierno de Durango, solo que esta vez no en solitario, sino en alianza con el PAN y el PRD.

En la entidad, ha sido diputado local, alcalde de Durango capital y secretario de Salud. Este último cargo lo ocupó durante el sexenio del gobernador priista Jorge Herrera Caldera.

Durante las elecciones locales de 2016, compitió por la gubernatura del estado pero perdió frente al panista José Rosas Aispuro. De confirmarse los resultados preliminares, en los meses siguientes el gobernador saliente entregará el poder a quien hace seis años fue su rival.

Hidalgo: Julio Menchaca

Abogado de formación, fue militante del PRI por más de 20 años. Con ese partido, fue diputado local, precandidato a gobernador y ocupó diversos cargos administrativos. En el Poder Judicial del Hidalgo, fue magistrado presidente del Tribunal Superior de Justicia.

Renunció al PRI en 2015. En una carta que se dio a conocer entonces, reclamó que la base del partido “no sea correspondida en su legítimo anhelo de vivir en un país mejor”.

En 2016, compitió como candidato independiente a la alcaldía de Pachuca, la capital de Hidalgo, y dos años después, en 2018, fue candidato de Morena al Senado y ganó un escaño. En la actual composición de la Cámara alta, fue presidente de la Comisión de Justicia, una de las más importantes, pues le corresponde dirigir procesos como la revisión de ternas para ocupar un asiento como ministra o ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN).

Ahora, tras ser el virtual ganador de las elecciones de ayer, aunque fue priista, se dirige a ser el primer gobernador de Hidalgo en casi un siglo que no milite en el tricolor.

Oaxaca: Salomón Jara

Jara fue fundador del PRD en Oaxaca. Bajo sus siglas, ocupó diversos cargos de elección popular: fue diputado local y federal, así como senador de 2006 a 2012. Además, fue dirigente estatal del partido y secretario de Desarrollo Agropecuario en el sexenio de Gabino Cué, quien ganó la gubernatura de Oaxaca en 2010 postulado por una alianza entre el PRD y el PAN.

Dejó las filas del PRD para desde 2013 impulsar la constitución de Morena como partido. Ya como militante de esa fuerza, compitió por el gobierno estatal en 2016 pero perdió frente al priista Alejandro Murat, hoy gobernador saliente.

En 2018, fue electo senador por la vía del voto directo. En el Senado, fungió como vocero de la bancada de Morena —coordinada por Ricardo Monreal— y a finales de 2021 ganó la candidatura de Morena para la elección por la gubernatura de Oaxaca. Otros militantes de Morena impugnaron su selección —como la también senadora Susana Harp—, pero el Tribunal Electoral ratificó su postulación.

Quintana Roo: Mara Lezama

La virtual ganadora de la gubernatura de Quintana Roo, María Elena Hermelinda Lezama Espinosa, mejor conocida como Mara Lezama, es integrante de Morena desde 2015.

La periodista, presentadora y locutora fue electa en 2018 como alcaldesa del municipio de Benito Juárez (Cancún), siendo la segunda mujer en ocupar dicho cargo. En 2021, fue reelecta como alcaldesa.

Lezama solicitó licencia para ausentarse del cargo de alcaldesa el 3 de marzo pasado y ser la abanderada de Morena, PVEM y PT, en la alianza Juntos Hacemos Historia, para la gubernatura del estado.

De confirmarse la tendencia del PREP, Mara Lezama se convertirá en la primera gobernadora en la historia de Quintana Roo.

Tamaulipas: Américo Villarreal Anaya

Fue miembro activo del PRI por más de tres décadas, de 1983 a 2016, cuando renunció al Revolucionario Institucional y se afilió a Morena.

El médico de profesión —hijo de Américo Villarreal Guerra, exgobernador priista de Tamaulipas— ha ocupado diversos cargos en el sector Salud en el estado. Como político morenista, fue senador en la 64 Legislatura.

Tras su designación como candidato de Morena, su contrincante en la encuesta interna, Maki Ortiz Domínguez, impugnó. En febrero, el Tribunal Electoral desechó la impugnación interpuesta por la también exalcaldesa de Reynosa.

Durante la campaña, la página del supuesto medio The Dallas Chronicle publicó un texto en el que se acusa un supuesto vínculo criminal de Morena y su candidato. Sin embargo, Animal Político documentó que ese medio tiene poco de haber sido creado y no hay registro en la web de sus investigaciones previas.

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Elecciones en Colombia: el país decidirá cuán profundo es el cambio que desea (y quién lo representa mejor)

Todos los candidatos de las presidenciales de este domingo, incluidos aquellos cercanos al gobierno saliente de Iván Duque, hablan de un cambio para Colombia. El favorito, Gustavo Petro, propone una ruptura en la historia. Esto es lo que está en juego.
29 de mayo, 2022
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Elecciones en Colombia

Getty Images

Todas las elecciones son históricas, pero unas más que otras. Todas las elecciones buscan un cambio, pero unas más que otras.

Lo que vive Colombia este domingo en las presidenciales promete ser histórico por la dimensión del cambio que puede significar.

Todos los candidatos, incluidos aquellos cercanos al gobierno saliente de Iván Duque, proponen un cambio; sea este moderado, profundo o conservador. Pero cambio.

Más del 85% de los colombianos piensa, según la encuesta Invamer, que el país va por mal camino. Desde los años 90, el momento más agudo del conflicto armado, no se reportaban números de pesimismo tan altos.

La política colombiana, a pesar del récord de violencia, se ha destacado por ser una de las más estables de América Latina: acá no hubo golpes de Estado, ni regímenes de facto, ni un gobierno que marcara una ruptura con los anteriores.

Pero esa estabilidad, también manifiesta en una economía sin altibajos, tiene sus críticos. O es considerada una “farsa” por una gran cantidad de colombianos que aluden a la violencia y a la desigualdad, una de las más altas del mundo, como resultados de gobiernos “oligárquicos” y “corruptos”.

Esos colombianos, la mayoría de ellos jóvenes, ahora parecen empoderados. Muchos de ellos llenaron las calles en 2019 y 2021, en olas de protestas inéditas para un país ensimismado por la guerra durante décadas.

El proceso de paz firmado con la guerrilla en 2016 parece haber abierto una caja de pandora de demandas sociales, económicas y culturales.

Elecciones en Colombia

Getty Images

Al sentimiento de indignación hacia lo que acá llaman “el establecimiento” se añaden dos elementos sensibles: la crisis económica heredada de la pandemia, que aumentó el desempleo, la pobreza y la informalidad laboral, y un conflicto armado que amenaza con resurgir.

Todo esto ha hecho que los colombianos, en contra de todo pronóstico, se hayan puesto de acuerdo en algo: que hay que cambiar.

La pregunta, y eso es lo que tendrán que definir en estas presidenciales, es cómo y cuánto.

Alexander Vega

Getty Images
Por primera vez en muchos años el registrador, Alex Vega, es protagonista central de las elecciones. Y eso se deba a que el sistema electoral está cuestionado.

Los tipos de cambio

Las encuestas vaticinan que la de este domingo será la primera de dos rondas electorales. Para ganar en primera vuelta se necesita la mitad más uno de los votos, una ventaja que, según las encuestas, ningún candidato tiene a su favor.

En el tarjetón habrá ocho opciones, pero dos de ellas ya se retiraron.

Para sumar a las facetas inéditas de esta elección está que por primera vez existe un manto de dudas sobre el proceso electoral: los candidatos han declarado estar preocupados por la falta de garantías del sistema de votación. El terreno, quizá en como ninguna otra elección reciente, está embarrado.

El líder de las encuestas es Gustavo Petro, un viejo conocido de la política nacional cuyo triunfo, sin embargo, significaría una ruptura en la historia. La larga campaña ha estado marcada por su figura, que desafía a los gobernantes “de siempre”. Incluso existe la mínima posibilidad de que gane en primera vuelta.

Un gobierno de izquierda como el que él propone sería un hito histórico para un país sin experiencias realmente progresistas o revolucionarias en el poder. Muchos lo ven como “un salto al vacío”.

Exguerrillero del M19, valiente congresista y polémico alcalde de Bogotá entre 2012 y 2016, Petro ha hecho una carrera política a partir del enfrentamiento con la clase política gobernante y de la denuncia de la corrupción y la violación de derechos humanos.

Gustavo Petro

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Petro hace campaña con un enorme esquema de seguridad. Da los discursos con escudos antibalas. Candidatos como él en el pasado han sido asesinados.

Esta es la tercera vez que se lanza a la presidencia. Ahora propone un “pacto histórico” que congregue “diferentes”, al que se han adherido políticos de todas las ramas, incluidos algunos cuestionados en el pasado por el mismo Petro.

Su personalidad, catalogada por algunos como de “déspota” y “megalómana”, le genera un rechazo y una desconfianza que pueden pasarle factura en segunda vuelta.

El economista, especializado en medio ambiente, propone profundas reformas en pensiones, salud, educación, impuestos y subsidios. Promete una reforma agraria, pendiente por décadas en un país de enorme desigualdad en la propiedad de la tierra. Asegura que va a transformar la economía extractiva basada en exportaciones por una industrialista y agrícola con altos aranceles a las importaciones.

Su programa, de ser ejecutado, supondría un shock para un modelo económico que no sufrió grandes cambios por décadas. Un programa que asusta a algunos e ilusiona a otros. Y que vaticina un choque de poderes que puede traducirse en ingobernabilidad.

“Llegó el momento”, pregonó Petro en su cierre de campaña en Bogotá. “No necesitamos fusiles como ellos ni apuntar con una escopeta de gases lacrimógenos a nadie. Ni todos los fusiles juntos podrían cambiar la historia como sí lo puede cambiar un esfero (un bolígrafo). Un esfero es más importante que un fusil y lo vamos a demostrar”.

“El domingo cambiaremos la historia de Colombia”, dijo.

Federico Gutiérrez

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Federico Gutiérrez se muestra como un colombiano común, que habla y trabaja como el común. Es la carta del establecimiento gobernante.

En el segundo lugar de las encuestas está Federico Gutiérrez, mejor conocido como “Fico”.

Alcalde de Medellín entre 2016 y 2019, Gutiérrez es el candidato más cercano a la derecha gobernante, aunque él se percibe como una opción de “cambio responsable” que busca “cambiar lo que no sirve y mejorar lo que sí sirve”, sobre todo en términos de seguridad y creación de empleo.

El ingeniero civil de 47 años se presenta como el “presidente de la gente” y usa un lenguaje simple e informal para sustentarlo. Dice haber ejecutado el 95% de su plan como alcalde. Su gran ventaja es el apoyo de los partidos tradicionales y las grandes élites regionales ligadas al empresariado. Esa es la fuerza que ha definido quién es presidente prácticamente toda la vida.

“Sí necesitamos el cambio”, exclamó en su arenga de cierre en Medellín.

“Un cambio que signifique un país sin hambre, sin odios, sin discursos de lucha de clases, sin corruptos y sin violentos”.

“Unamos a Colombia”, clamó, en lo que ha sido una de sus principales líneas de campaña: la unión.

Rodolfo Hernández

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Rodolfo Hernández está rodeado de jóvenes, pero tienen 77 años. Hizo una fortuna construyendo vivienda social. Es un enigma político.

El tercero en la mayoría de las encuestas es Rodolfo Hernández, una de las revelaciones de la elección.

De 77 años, el empresario de finca raíz y exalcalde de Bucaramanga ha hecho una campaña novedosa a través de TikTok, ejecutada por decenas de jóvenes que él llama “la muchachada” y en la que se presenta como un arrollador de la corrupción. Un personaje del común hastiado con quienes gobernaron este país.

No es claro si es de derecha o de izquierda, si votó sí o no por el acuerdo paz de 2016 con la guerrilla, pero promete reducir el gasto público, bajar impuestos, condonar deudas estudiantiles, modificar las prisiones y negociar con las guerrillas vigentes.

Desconocido a nivel nacional hace seis meses, el discurso chabacano y vehemente de Hernández parece seducir a la gente, de edades y clases diversas, sin ideología política pero preocupada por la corrupción y el clientelismo históricos. La gente que ve atractivo un candidato diferente, un “outsider”.

Si avanza a la segunda vuelta, como revelaron algunas encuestas justo antes de la veda electoral hace una semana, sería un sacudón para la campaña. El timing de su subida pudo haber sido perfecto.

Sergio Fajardo

Getty Images
Sergio Fajardo, el candidato profesor, usa la educación como principal carta para cambiar el país.

El último candidato que en las encuestas tiene cierta chance de calificar a la segunda vuelta es Sergio Fajardo, quien hace cuatro años no entró por apenas 200.000 votos de diferencia con Petro.

El también exalcalde de Medellín, crítico de la derecha y de la izquierda, representa un “cambio sin rabia” que acabe con la polarización y una a los colombianos. Fajardo es un obsesivo de las formas, de la ética, de la decencia, del perjuicio de los atajos y el utilitarismo: “Como se llega al poder, se gobierna”, suele decir.

El doctor en Matemáticas ha sido uno de los grandes impulsores de la educación como base de los cambios económicos y políticos que pide Colombia. Tiene de su lado a economistas, ingenieros y gestores culturales de reconocimiento internacional.

La diferencia del Fajardo de ahora con el de hace cuatro años no es grande en términos discursivos ni programáticos. Su campaña ha estado plagada de errores y divisiones. Eso en parte explica una caída en las encuestas que él pide no tener en cuenta, sino “votar a conciencia”.

Colombiano votando

Getty Images

Un país distinto

Aunque históricamente la abstención en Colombia ha sido alta, hasta ahora los colombianos nunca eligieron una opción de cambio tan drástica como la que podrían significar Petro o Hernández.

Solo el hecho de que ellos tengan opciones de ganar ya es un desarrollo histórico.

El hartazgo con el estado de las cosas es notable e inédito. Pero además se da tras una profunda transformación de las prioridades y preocupaciones de la gente.

Durante décadas los presidentes fueron elegidos por su postura ante el conflicto armado, las guerrillas, el terrorismo. Eso explica la inmensa popularidad de Álvaro Uribe en los últimos 20 años.

Pero este año la cosa cambió. Uribe, de hecho, está casi ausente en la campaña. El silencio sobre la guerra asombra. En su lugar se habla de pensiones, racismo, desigualdad, corrupción, medio ambiente.

Los colombianos, por primera vez, esperan cambios de fondo en estos temas. Y ahora irán a las urnas en busca de alguien que pueda ejecutarlos.

El país ya cambió. Ahora veremos si sus gobernantes también.


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