Lozoya acusó presiones del gobierno para cambiar de abogados: carta
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Cuartoscuro

En carta a Javier Coello, Lozoya acusó presiones del gobierno para cambiar de abogados y de estrategia legal

Los abogados le habían mostrado su desacuerdo de negociar con la FGR a cambio de declarar supuestos delitos de otras figuras públicas. Lozoya argumentó que no le quedaba de otra y que tenía que cambiar de estrategia.
Cuartoscuro
27 de junio, 2022
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“Habiendo visto la injustificada persecución en contra de mi familia, me es imposible creer que en mi caso no se observe el más mínimo respeto por los derechos humanos de mi familia, míos e incluso de mis propios abogados… conociendo tu postura divergente sobre las decisiones relacionadas con la estrategia y acciones que he definido por la misma presión que genera que mi madre, esposa y hermana estén siendo perseguidas… te relevo a que sigas representando mi defensa penal…”.

Estos son extractos de la carta fechada el 5 de junio de 2020 en Madrid, España, con la que el exdirector de Pemex, Emilio Lozoya Austin, comunicó a su entonces abogado, Javier Coello Trejo, y a su despacho de litigantes, que había decidido relevarlos de su defensa penal luego de casi tres años de representarlo en el caso Odebrecht.

En la misiva, de la que Animal Político tiene copia, Lozoya justifica la decisión de cambiar de abogados tras acusar que existían fuertes presiones en su contra, así como la necesidad de modificar su estrategia de defensa. La semana pasada, se revelaron audios de una llamada del fiscal general y el padre de Lozoya, que habría ocurrido meses antes de esta carta, donde justamente el fiscal le reclamaba cambiar de litigantes para no poner en riesgo la “colaboración” entre ellos.

“Las circunstancias hacen imposible que vayan adelante con lo que se viene”, añade Lozoya en la carta, y asegura a Coello que se trata de “una decisión muy difícil” debido al respecto que tiene por él, por su hijo —el también abogado Javier Coello Zuarth— y por la amistad con ambos.

“Como bien sabes, hace meses pondero la muy difícil situación en la que te ha puesto mi defensa legal ante la evidente pérdida de garantías que se vive actualmente en México en la impartición de justicia”, señala Lozoya.

Además, el exdirector de Pemex pone otro factor sobre la mesa: la “postura divergente” de los abogados Coello Trejo sobre las decisiones relacionadas con la estrategia que había decidido ante —sostiene Lozoya— las presiones que existían por la persecución penal sobre su familia.

“Quiero externarte nuevamente mi agradecimiento por todo tu apoyo, tu afecto y amistad a toda la familia Lozoya”, concluye el exdirector de Pemex.

  

El contexto y las presiones a Emilio Lozoya

En 2017, la entonces PGR inició una investigación penal en contra de Lozoya, tras conocerse en Estados Unidos declaraciones de directivos de la constructora Odebrecht, en la que estos afirmaban haber sobornado al exdirector de Pemex para obtener contratos, un mecanismo de corrupción que la empresa de capital brasileño había replicado en varios países de la región. En 2019, a dicha indagatoria se sumó una segunda por los supuestos sobornos que otra empresa, Altos Hornos de México, le entregó a cambio de que gestionara la compra de Pemex, con sobreprecio, de la planta de fertilizantes Agronitrogenados.

Durante casi tres años, los abogados del despacho Coello Trejo y Asociados llevaron a cabo la defensa del exfuncionario del gobierno del presidente Enrique Peña Nieto. Todo, bajo una misma hipótesis: que Lozoya era inocente, que el dinero que había recibido no era de sobornos sino de pagos de servicios antes de que asumiera el cargo y que, en todo caso, los contratos y otras adquisiciones se habían decidido por el propio presidente.

Pero desde finales de 2019 y a lo largo de 2020, el padre de Lozoya, el empresario Emilio Lozoya Thalmann, comenzó a negociar con la fiscalía una estrategia paralela: el ya no pelear sino colaborar a cambio de beneficios legales y una eventual exoneración. Esto implicaba que el exdirector de Pemex reconociera que había participado en hechos ilegales y que había recibido dinero de Odebrecht, pero no para quedárselo sino para —supuestamente— sobornar a legisladores de oposición.

Se trataba de una estrategia totalmente contraria a la diseñada por los entonces abogados defensores, quienes querían mantener la ruta de pelear en tribunales con la interposición de recursos legales. Uno de ellos fueron los amparos que el fiscal Alejandro Gertz Manero le reclamó al padre de Emilio Lozoya haber interpuesto.

Como Lozoya Austin señala en su carta, los Coello en realidad no estaban de acuerdo con que “la colaboración” fuera una buena idea. De acuerdo con personas con conocimiento del caso, el problema que veían los entonces defensores es que era complejo probar lo que le pedían denunciar.

Sin embargo, tras ser detenido en España en febrero de 2020, las cosas se aceleraron. El exdirector de Pemex decidió seguir la petición de su padre, relevó de su defensa a los Coello Trejo y aceptó renunciar a pelear el juicio de extradición a México. En su lugar nombró nuevos defensores: Miguel Ontiveros Alonso y Alejandro Rojas Pruneda.

Unas semanas después de haber llegado al país, Lozoya presentó una denuncia en contra de decenas de políticos de oposición, expresidentes y hasta una periodista, señalando múltiples hechos de supuesta corrupción, y a varios los acusó de haber recibido sobornos de parte suya.

No obstante, hasta ahora solo un exsenador ha sido procesado por estos hechos y no hay sentencias. Y aunque el haber seguido dicha estrategia le valió a Lozoya librar la prisión preventiva durante año y medio, en noviembre de 2021 fue encarcelado en el Reclusorio Norte luego de que la fiscalía consideró que no ha aportado la información suficiente ni ha reparado el daño.

Hasta la fecha, la FGR tampoco ha suspendido las acciones penales en contra de la madre de Lozoya, Gilda Margarita Austin y Solís, ni del resto de sus familiares. Y en enero pasado, solicitó a un juez que tanto el exdirector de Pemex como su madre sean sometidos a juicio, declarados culpables y que se les impongan penas de cárcel.

Rompimiento definitivo

Aunque en la carta de junio de 2020 Lozoya relevó de su defensa penal a los Coello Trejo, no les revocó los poderes legales para representarlo. De hecho, y como este medio ya detalló en otra nota, firmó un convenio con ellos para que a nombre suyo iniciaran una demanda civil en contra del empresario Carlos Adolfo Autrey Díaz, a quien el exfuncionario le había prestado 31 millones de pesos y no se los había devuelto.

Finiquitar ese proceso era clave ya que, al momento de relevarlos de su defensa, Lozoya tenía un adeudo de 25 millones de pesos con el despacho Coello Trejo y, para pagar, ofreció ceder los derechos del contrato de préstamo con Autrey y que de ahí se cobraran los honorarios no cubiertos.

Así se mantuvo la situación hasta que, en abril de este año, Lozoya decidió revocarle definitivamente los poderes a Coello Trejo y Asociados, con lo que ya no pudieron representarlo en ningún otro caso. 

Los Coello, por su parte, denunciaron que pudo haberse cometido un posible fraude y estudian acciones legales contra el exdirector de Pemex, en caso de que este no les entregue la millonaria suma que les debe.

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El caso de Enrique "Kiki" Camarena, el agente de la DEA por el que EU perseguía a Caro Quintero

De origen mexicano y nacionalizado estadounidense, el agente especial le había dado uno de los peores golpes al cartel de Guadalajara.
16 de julio, 2022
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El día que el cuerpo de Enrique Camarena fue encontrado, todo cambió. El Kiki, como se le conocía, fue el primer agente de la historia de la DEA en ser asesinado.

El crimen ocurrió el 9 de febrero de 1985 y provocó, según expertos, la mayor crisis diplomática entre México y Estados Unidos en la historia reciente.

El narcotraficante mexicano Rafael Caro Quintero fue condenado por el crimen, ocurrido pocos meses después de que Camarena descubriera un gran plantío de marihuana en el estado de Sinaloa.

Pero Caro Quintero logró la libertad en 2013. La DEA lanzó entonces una recompensa de US$20 millones por información que ayudara a capturarlo de nuevo.

Este viernes, nueve años después, se dio su captura en México por el mismo delito.

Rafael Caro Quintero (centro) detenido en Sinaloa

Reuters
Rafael Caro Quintero fue detectado entre los arbustos por un perro policía.

En la Administración para el Control de Drogas de EE.UU. (DEA, por su sigla en inglés) Camarena es considerado un héroe, y la recaptura de su asesino era un asunto pendiente.

Pero ¿quién era este agente que murió a los 37 años y cómo resultó cercano al cartel de Guadalajara?

El Kiki

Camarena nació el 26 de julio de 1947 en Mexicali, Baja California (México). A los 9 años se mudó junto a su familia del otro lado de la frontera a la localidad hermana de Calexico, California.

Al terminar la escuela secundaria se alistó en la Marina estadounidense, donde estuvo dos años.

Un tiempo después fue bombero y luego se unió al Departamento de Policía de Calexico. Allí pasó a trabajar en una ciudad cercana como investigador de narcóticos.

En 1974 se convirtió en agente especial de la DEA.

El cuerpo de Enrique Camarena fue trasladado de México a Estados Unidos.

Getty Images
El cuerpo de Enrique Camarena fue trasladado de México a Estados Unidos.

Siete años después, en 1981, fue asignado para trabajar en Guadalajara en la investigación de la ruta de marihuana y cocaína hacia Estados Unidos.

La misión

Por esos años, narcotraficantes mexicanos y estadounidenses llevaban en avionetas la droga de un lado al otro de la frontera.

La demanda aumentaba cada vez más y los mexicanos se especializaban en las rutas que lograban llegar hasta EE.UU.

Fue ahí cuando los principales carteles se aliaron con sus pares colombianos para traficar cocaína, una sustancia que ocupaba mucho menos espacio y que multiplicaba las ganancias de forma astronómica.

La capital de Jalisco, entonces, se convirtió en el centro del tráfico de drogas en México.

“Llegó a Guadalajara un boom de inversiones incluso a través de grandes empresarios que empezaron a lavar mucho dinero, sobre todo en construcciones inmobiliarias, agencias de automóviles, comercios, bancos”, le contó Felipe Cobián Rosales a BBC Mundo en 2013.

Este fue el panorama que encontraron Camarena y otros agentes desplegados en la ciudad.

Kiki permaneció un año y medio en México. Personas que le conocieron en esa época cuentan que logró acercarse a algunos jefes del cartel de Guadalajara, especialmente a Rafael Caro Quintero y Ernesto Fonseca Carrillo.

No está claro si ellos supieron que se trataba de un agente encubierto, pero según estableció la Procuraduría (fiscalía) General de la República (PGR) la orden para asesinarlo fue por venganza.

El crimen

Camarena había decidido investigar por aire el negocio de las drogas en el norte de México y volando en una avioneta pilotada por Alfredo Zavala descubrió en medio del desierto un gran espacio verde con plantas perfectamente sembradas.

Se acercó y confirmó que allí se hallaba lo que buscaba: casi mil hectáreas de marihuana que valían -en el mercado estadounidense de la época- unos US$8.000 millones.

En noviembre de 1984, 450 soldados ingresaron en el rancho conocido como El Búfalo en el estado de Chihuahua.

Meses después, cuando salía del consulado estadounidense en Guadalajara para almorzar con su esposa, Camarena fue secuestrado por cinco hombres que lo metieron en un auto.

Lo llevaron a una casa, lo torturaron y lo mataron.

Los cuerpos de Enrique Camarena y el piloto Alfredo Zavala envueltos en bolsas en una camioneta en México.

Getty Images
Los cuerpos de Enrique Camarena y el piloto Alfredo Zavala fueron hallados en el estado de Michoacán semanas después de que desaparecieran.

Su cuerpo apareció cuatro semanas después en el estado vecino de Michoacán.

Pese a que las autoridades señalaron en todo momento la responsabilidad de Caro Quintero, exagentes de la DEA señalaron a la CIA como partícipes del asesinato, algo que quedó plasmado en la serie documental de Amazon The Last Narc (“El último narco”).

En su momento se supo que, al investigarse el caso, se descubrió una extensa red de protección al cartel de Guadalajara donde participaron jefes de policía, mandos militares y funcionarios de alto nivel del gobierno mexicano.

Entre lo que más llamó la atención fue el hecho de que Caro Quintero y otros jefes del cartel, por ejemplo, portaban identificaciones de la Dirección Federal de Seguridad (DFS), que entonces era la principal agencia mexicana de inteligencia para combatir el narcotráfico.

Además, el rancho El Búfalo era protegido por un comandante de la Policía Judicial Federal, Rafael Aguilar Guajardo, quien años después fundó el cartel de Juárez.

De ahí que la recaptura de Caro Quintero, en julio de 2022, represente un hecho histórico para el caso.

“El Kiki personalizó lo mejor de la DEA, era un agente tenaz que persiguió sin descanso a los carteles de la droga en México”, escribió en un comunicado dirigido a los trabajadores de la DEA Anne Milgram, titular de la agencia.

“Kiki es un héroe”, enfatizó la funcionaria tras conocerse la recaptura y pedido de extradición del principal incriminado en asesinar, por primera vez, a un agente especial.


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