Feminicidios donde culparon a las víctimas: Digna Ochoa, Lesvy, Luz
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De Digna Ochoa a Luz Raquel Padilla: 20 años de feminicidios donde las autoridades culparon a víctimas de su propia muerte

Casos como los de Digna Ochoa, Lesvy Berlín, Debanhi Escobar o Luz Raquel Padilla comparten haber tenido fallas de autoridades, revictimización y obstáculos al acceso a la justicia.
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28 de julio, 2022
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En las últimas dos décadas, miles de mujeres han sido asesinadas de forma violenta en México. Por el perfil de las víctimas o las circunstancias en que ocurrió el crimen, algunos casos han generado impacto en la opinión pública y la exigencia de ser resueltos. Pero en las investigaciones, ha destacado un común denominador: la decisión de las fiscalías de culpar a las propias muertas de lo que les pasó, sin pruebas y de manera errónea.

Ocurrió hace 20 años con el asesinato de Digna Ochoa, pero pasa aún en la actualidad: esta semana, la Fiscalía de Jalisco señaló que una de las líneas de investigación en la muerte de Luz Raquel Padilla es que ella pudo ser quien se autogredió, aunque existen denuncias previas de amenazas y una solicitud de medidas de protección; semanas antes, en Nuevo León, las autoridades dieron por hecho que Debanhi Escobar, joven reportada como desaparecida, había fallecido de manera accidental, hipótesis descartada con un peritaje independiente y la exhumación del cuerpo por parte de agentes federales.

Para María de la Luz Estrada, coordinadora del Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio (OCNF), esta conducta de las autoridades tiene como origen la intención de que disminuya la percepción de los altos niveles de violencia contra las mujeres en el país, y de que no hay respuesta pronta a las demandas de verdad y justicia. Además, señala que prevalece una cultura machista entre los funcionarios encargados de las investigaciones, que insisten en estigmatizar a las víctimas.

Karla Micheel Salas, abogada y activista, explica que por ello la sociedad civil ha luchado para que las autoridades tipifiquen toda muerte violenta como feminicidio y que se investigue cada caso con perspectiva de género, lo que permite tener la certeza de las causas de los asesinatos. Sin embargo, señala que hasta ahora para las fiscalías es más sencillo minimizar la crisis de violencia feminicida “con el pretexto de que tienen cosas más importantes que hacer, como si la vida de las mujeres no importara”.

Aquí, cinco de estos casos.

Digna Ochoa: décadas de prejuicios para sostener versión de suicidio

La defensora de derechos humanos Digna Ochoa, multipremiada y reconocida internacionalmente por su labor, fue hallada muerta en su despacho de la colonia Roma el 19 de octubre de 2001. Durante años trabajó en casos en los que se encontraban implicados funcionarios de la entonces Procuraduría General de Justicia y de las Fuerzas Armadas, y previo a su muerte había sido víctima de amenazas y secuestros.

Debido a esto, en 1999 solicitó medidas de protección para ella y otros integrantes del Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez, donde laboraba. Estas peticiones escalaron hasta la Corte Interamericana de Derechos Humanos, que se pronunció a favor de la defensora. Pese a ello, fue asesinada.

Inicialmente, las autoridades descartaron que se tratara de un homicidio, y tras demandas de la sociedad civil por una reevaluación del caso, en 2010 la entonces procuraduría de la Ciudad de México hizo una segunda revisión y concluyó que Ochoa no había sido asesinada, sino que se suicidó.

Esto fue descartado en enero de 2022, dos décadas después de los hechos, y por determinación de la Corte Interamericana. El organismo internacional afirmó que el Estado mexicano cometió graves irregularidades en la investigación, todas ellas con la intención de estigmatizar a la víctima, y remarcó que esta muerte se inscribió en un contexto generalizado de impunidad en los homicidios de defensoras y defensores de derechos humanos que ocurrían en esa época, y que vino precedida de años de amenazas. Por ello, ordenó la reapertura del caso y un acto público de reconocimiento de responsabilidad de las autoridades.

En este caso, explica la abogada Karla Micheel, “la investigación se centró en el comportamiento de la víctima, a la que catalogaron como una que padecía trastornos psicológicos basándose en elementos de su vida privada, y tuvieron que pasar dos décadas para que un tribunal internacional le dijera al Estado mexicano, particularmente a la fiscalía de la Ciudad de México, que lo que hicieron para concluirlo fue completamente deficiente”.

Mariana Lima: el primer feminicidio por el que se pronunció la Corte

Mariana Lima, de 28 años, era esposa de un agente de la Policía Judicial del municipio de Chimalhuacán, quien el 28 de junio de 2010 acudió ante las autoridades para denunciar el presunto suicidio de la mujer, versión cuestionada por la madre de la víctima, Irinea Buendía, quien tenía conocimiento de que su hija vivía violencia familiar.

Irinea y su esposo iniciaron un largo camino en busca de justicia, y en 2015, con el acompañamiento del OCNF, consiguieron que la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) emitiera la sentencia 554/3, en la que ordenó que el caso se reabriera para que fuera investigado como feminicidio.

Aunque con ello se consiguió que hallaran responsable al esposo de Mariana, y lo detuvieran en junio de 2016, la exigencia de justicia por su hija provocó que Irinea y su marido fueran desplazados de manera forzada de su hogar, ante las amenazas y agresiones de las que fueron objeto en diversas ocasiones, aun cuando tenían medidas de protección por parte de la Secretaría de Gobernación (Segob).

La sentencia por el caso de Mariana Lima marcó un precedente histórico para las víctimas de violencia feminicida en México, ya que el máximo tribunal ordenó que en los casos de asesinatos de mujeres debe investigarse la posibilidad de que se trate de un feminicidio, y que los funcionarios responsables de omisiones en las indagatorias deban ser sancionados.

Caso Narvarte: entre filtraciones y criminalización de las víctimas

El 31 de julio de 2015 fueron asesinados en un departamento de la colonia Narvarte cuatro mujeres y un hombre: la activista y defensora de derechos humanos Nadia Vera, el fotoperiodista Rubén Espinoza, así como Mile Virginia Martín, Yesenia Atziry Quiroz y Olivia Alejandra Negrete. 

Se trató del primer cuádruple feminicidio del que se tenga registro en la CDMX, y su investigación estuvo marcada por filtraciones de información que llevaron a la estigmatización y criminalización de las víctimas, como detalla la recomendación que la Comisión de Derechos Humanos capitalina emitió por el caso.

De acuerdo con el análisis de la comisión, la entonces procuraduría impidió el acceso a la información de la investigación a los familiares de las víctimas, pero permitió filtraciones que llegaron a los medios y provocaron la cirminalización de las cinco personas asesinadas: a Mile se le vinculó con el tráfico de drogas por su nacionalidad colombiana; se publicaron las fotografías de las mujeres, con huellas de tortura sexual, y se destacó que entre sus pertenencias había alcohol y drogas.

También encontró que la procuraduría no tomó en cuenta para la investigación las denuncias previas por parte de algunas de las víctimas. En el caso de las mujeres, no se siguieron protocolos específicos para casos de feminicidio, y no se indagó sobre la posible relación del homicidio con el trabajo periodístico de Rubén Espinoza. 

A casi siete años de los hechos, hay tres hombres detenidos e imputados por el caso. Sin embargo, Karla Micheel Salas señala que se ha documentado la participación de más personas en el multihomicidio, a las que las autoridades se han negado a investigar.

Caso Narvarte

Lesvy Berlín: su novio no fue testigo del suicidio, él la mató 

La mañana del 3 de mayo de 2017, Lesvy Berlín Osorio fue encontrada muerta, con un cable de teléfono enrollado en el cuello, en inmediaciones de Ciudad Universitaria, en la CDMX. Sobre el caso, en un primer comunicado, la procuraduría capitalina dio como posible causa de su fallecimiento un suicidio, mismo que había sido supuestamente presenciado por José Luis, su novio.

Gracias a que esa fue la principal línea de investigación, José Luis, quien luego se comprobó que fue quien estranguló a Lesvy, continuó en contacto con su familia, e incluso estuvo presente en los funerales de la joven. Sin embargo, su madre, Araceli Osorio, inconforme por la respuesta de las autoridades, luchó para que se reevaluara el caso como feminicidio.

Por un peritaje presentado por el OCNF, realizado por un maestro en criminalística del Instituto Nacional de Ciencias Penales, se determinó que ella no pudo suicidarse en un espacio tan reducido, porque su cuerpo no lograría suspenderse y causar la fuerza necesaria para la asfixia, lo que logró que se reclasificara el delito y se investigara con perspectiva de género.

Este caso derivó en la primera recomendación emitida por la Comisión de Derechos Humanos local por un feminicidio, al acreditarse que hubo violación a su derecho al debido proceso con enfoque de derechos humanos, acceso a la justicia y derecho a la verdad, derecho a la intimidad y a la vida, además de que no hubo debida diligencia en la investigación y atención a los familiares.

El 18 de octubre de 2019, el feminicida de Lesvy, José Luis González, fue sentenciado a 45 años de prisión y a pagar una multa de 337 mil 450 pesos por reparación del daño, y 47 mil 957 pesos por los gastos funerarios.

Debanhi: dos peritajes tumbaron versión de un posible accidente

Lo último que se supo de Debanhi Escobar, de 18 años, fue que acudió a una fiesta la madrugada del 9 de abril y que un conductor de taxi la abandonó en una carretera sola de Escobedo, Nuevo León, después de que ella le pidió que la bajara de la unidad, por motivos que hasta el día de hoy no han sido esclarecidos. Una fotografía donde se le observa en medio de un camino oscuro, tomada por el taxista, es el último retrato de la joven con vida.

Dos semanas después, el 21 de abril, las autoridades de Nuevo León confirmaron el hallazgo de un cuerpo dentro de la cisterna abandonada de un motel, en el que previamente se habían hecho inspecciones sin que dieran resultados positivos. De acuerdo con la primera versión de la fiscalía local, la joven había caído de manera accidental, golpeándose en la cabeza.

Esta respuesta de las autoridades provocó indignación, y la exigencia de que se investigara el caso como feminicidio se intensificó luego de que medios de comunicación dieran a conocer el resultado de un peritaje independiente realizado a petición de la familia de Debanhi, en el que se establecía que su cuerpo mostraba señales de una posible agresión sexual.

La familia de la joven había reservado la información de ese peritaje, por lo que a la exigencia de justicia por el feminicidio sumó la demanda de que se removiera a los funcionarios implicados en la filtración de los datos que revictimizaron a la joven y por las negligencias en la investigación. Esto motivó que intervinieran autoridades federales con un tercer peritaje del cuerpo, mismo que fue exhumado y reexaminado, con la conclusión de que la víctima fue asesinada por asfixia.

Han transcurrido más de tres meses y todavía no hay personas detenidas por este hecho. Su padre ha acusado en múltiples ocasiones a la Fiscalía de Nuevo León de querer cerrar el caso, pero afirma que no descansará hasta obtener justicia y reparación al daño a la imagen de Debanhi, a quien se responsabilizó de su muerte por haber acudido a una fiesta y no irse con sus amigas y posteriormente se revictimizó.

A unos minutos que se realice la exhumación del cuerpo de Debanhi Escobar, así luce la capilla ubicada en el ejido la Laguna municipio de Galeana Nuevo León, los restos de la joven serán exhumados alrededor de las de las 10:30 am de este viernes.

La afectación contra las víctimas

María de la Luz Estrada y Karla Micheel Salas coinciden en que prevalece una cultura machista dentro del sistema de justicia que minimiza las violencias que denuncian las mujeres y se niega a asumir la responsabilidad de prevenir que las agresiones continúen y puedan escalar hasta la muerte. Además, enfrentan a las familias de las asesinadas, víctimas indirectas, a procesos de revictimización que provocan daños psicológicos e incluso físicos al paso de los años.

“Hay un mensaje de permisividad que deja indefensas a las familias, y que a las mujeres les da el mensaje de que a ellas también les puede pasar, sin que haya un interés de la justicia por resolver los casos y que exista sanción contra los agresores. Esto va generando miedos, desplazamientos forzados ante los riesgos de represalias, todo ante la indiferencia de las autoridades”, señala Karla Micheel.

A ello se suma el hecho de que las autoridades “obligan” a las familias a convertirse en investigadores de los casos. María de la Luz Estrada menciona que en el OCNF reciben varios casos en los que las fiscalías demandan a las madres de las víctimas que presenten pruebas para presumir que se trató de asesinatos y no de accidentes o suicidios, lo que es una obligación de las autoridades investigar y probar. 

En su opinión, las autoridades prefieren tipificar los feminicidios como homicidios dolosos o suicidios para no cargar con el costo político de que se les acuse de no actuar ante las situaciones de violencia de género, agresiones que “en muchas ocasiones se pudieron evitar, porque las víctimas pidieron ayuda y denunciaron, pero no las escucharon”.

“A esto nos enfrentamos a diario, a 11 feminicidios y a un sistema negligente que los deja impunes, porque prefieren terminar con las investigaciones señalando a las víctimas como las responsables. En el caso de Luz Raquel Padilla, nos enfrentamos a otro caso de estos, en los que no trabajan para investigar la agresión en su contra, pero presentan todo tipo de pruebas para construir una versión en la que ella se quemó, aun con los antecedentes de amenazas. Y yo digo, si ella se inmoló, ¿no es más grave aún que haya tenido que llegar a eso para ser escuchada por las autoridades? Nos deben muchas respuestas”, advierte.

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"Era el niño más dulce que he conocido": Quiénes son las víctimas del tiroteo en Texas

El tiroteo en Texas dejó al menos 19 niños muertos y dos maestras fallecidas. Los familiares recuerdan con amor a sus seres queridos.
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25 de mayo, 2022
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Un joven de 18 años mató al menos a 19 niños y dos maestras este martes en un tiroteo en una escuela primaria en Uvalde, en Texas, Estados Unidos.

Los niños fallecidos tenían entre siete y diez años. Algunos de ellos acababan de recibir premios por su gran trabajo escolar. El sospechoso, identificado como Salvador Ramos, fue abatido por la policía en la escena del crimen.

Una de las víctimas es un niño de 10 años al que le encantaba bailar. Otra, una niña que murió mientras intentaba llamar a la policía.

Es el tiroteo más mortífero registrado en una escuela primaria estadounidense desde que 20 niños y seis adultos murieron en la escuela primaria de Sandy Hook, en Connecticut, hace una década.

Existen informes no confirmados de que dos niños de la misma familia fueron asesinados.

Lee: Al menos 19 menores y dos maestras son asesinados en un tiroteo en Uvalde, Texas

“El niño más dulce que he conocido”

Algunos padres habían estado en la escuela Robb Elementary School horas antes del tiroteo viendo con orgullo cómo sus hijos sostenían sus certificados del cuadro de honor en una ceremonia de entrega de premios. Horas más tarde, tuvieron que volver.

Amerie Jo Garza fue una de las primeras niñas cuya muerte se confirmó. Acababa de celebrar su décimo cumpleaños hacía apenas dos semanas. Le dispararon mientras intentaba llamar a los servicios de emergencia, según declaró su abuela Berlinda Irene Arreola al diario digital estadounidense The Daily Beast.

Amerie era “súper extrovertida” y “muy querida por los profesores”, añadió.

Mientras, un miembro de la familia escribió en Facebook: “Por favor, no des ni un segundo por sentado. Abraza a tu familia. Diles que los quieres”.


Xavier Javier López, de 10 años, era un gran nadador, según recordó su prima Lisa Garza, de 54 años.

“Era un niño cariñoso de 10 años que disfrutaba de la vida sin saber que esta tragedia iba a ocurrir hoy”, dijo.

“Era muy alegre, le encantaba bailar con sus hermanos, con su madre. Esto nos ha afectado a todos”.


Uziyah García, de 8 años, era el “niño más dulce que he conocido”, destacó su abuelo, Manny Renfro.

Renfro recordó la última vez que había visto a su nieto durante las vacaciones escolares, que aprovecharon para practicar pases de fútbol juntos.


“Era un niño muy rápido y podía atrapar la pelota muy bien”, indicó su abuelo. “Había ciertas jugadas que yo hacía, que él recordaba y las hacía exactamente como las habíamos practicado”.

“La peor pesadilla”

Eva Mireles, de 44 años, fue la primera maestra cuya muerte fue confirmada. Formada en educación bilingüe y especial, llevaba 17 años enseñando a alumnos de cuarto grado en el distrito escolar de Uvalde.

En una breve biografía publicada en el sitio web del distrito escolar, escribió sobre su afición por correr y hacer senderismo. También señaló que tenía “una familia comprensiva, divertida y cariñosa”, formada por su marido, su hija licenciada y “tres amigos peludos”.

Según los medios de comunicación, el marido de Mireles, Rubén Ruiz, agente de policía del mismo distrito escolar, había realizado un simulacro de un tiroteo en el instituto de Uvalde hacía apenas dos meses.

Su tía Lydia Martínez Delgado expresó su dolor en un post colgado en Facebook, diciendo que estaba “furiosa porque estos tiroteos continúen”. Su prima Cristina Arizmendi Mirelez dijo que “es inimaginable… la peor pesadilla”.

Mientras, un padre desconsolado rindió homenaje a Mireles en Twitter.


La segunda maestra asesinada en el ataque es Irma García, de 46 años, que enseñaba en la escuela Robb Elementary School desde hacía 23 años. Fue nominada como maestra del año por su distrito escolar en 2019. Ella y Mireles llevaban trabajando juntas desde hacía cinco años.

Irma Garcia

La profesora Irma Garcia fue vista protegiendo a sus alumnos mientras el pistolero abrió fuego.

Casada desde hacía 24 años, era madre de cuatro hijos y le gustaba hacer barbacoas con su marido y escuchar música.

Su hijo dijo que un amigo de las fuerzas del orden que estaba en la escena vio a su madre protegiendo a sus estudiantes mientras el pistolero abrió fuego, informó la cadena estadounidense NBC.

Otro miembro de la familia, su sobrino John, escribió en las redes sociales: “Mi tía no lo consiguió, se sacrificó protegiendo a los niños de su clase”.

“IRMA GARCÍA ES SU NOMBRE y murió como una HEROÍNA. Era amada por muchos y se la echará mucho de menos”.


Las identidades de otras víctimas que se han confirmado con el paso de las horas:

  • La muerte de José Flores fue confirmada por su tío, Christopher Salazar.
Christopher Salazar.

FACEBOOK/CHRISTOPHER SALAZAR. José Flores, 10 años.

  • La hermana de Tess Marie Mata la despidió en Twitter. “Mi hermosa ángel eres amada muy profundamente”.

  • El padre de Ellie García dijo que su hija, que tenía 10 años, era “una muñeca y la más feliz de todas”.
  • La madre de Jaliah Nicole Silguero dijo en una publicación de Facebook que estaba desconsolada. “Vuela alto niña”, escribió Verónica Luevanos.
  • Jayce Carmelo Luevanos, quien aparentemente es el primo de Jaliah según las fotografías compartidas por la familia, fue reconocido como víctima por su tía. “Todavía no puedo creer que nunca te volveremos a ver”, escribió en Facebook.
  • La estudiante de cuarto grado Tess Marie Mata fue reconocida como una de las víctimas por su hermana, quien describió a su hermano menor como un “ángel precioso”.
  • El nombre de Nevaeh Bravo fue confirmado por su prima, quien dijo que la escolar estaba “volando alto” y pidió que las personas sigan orando por la familia.
  • Los familiares de Alexandria Aniyah “Lexi” Rubio han confirmado su muerte en las redes sociales. Su prima la describió como una “luz brillante en la vida de todos”.
  • La hermana de Makenna Lee Elrod escribió en Twitter: “Mi hermana pequeña ha sido finalmente encontrada en una sala de clases”. “les pido que abracen a sus seres queridos”.
Makenna Lee Elrod

FACEBOOK-Makenna Lee Elrod, 10 años

  • Un primo de Maite Rodríguez ha confirmado su muerte en Facebook, llamando a Maite un “ángel hermoso”
  • La estudiante de tercer grado Annabell Guadalupe Rodríguez también fue asesinada, dijeron familiares a KHOU, una estación de televisión afiliada a CBS.

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