Lozoya: en noviembre, definición de Odebrecht y Agronitrogenados
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Cuartoscuro

¿Perdón o juicio? Jueza fija fecha para que en noviembre se defina la situación de Lozoya por Odebrecht y Agronitrogenados

Una jueza federal del Reclusorio Preventivo Norte ordenó que en noviembre se lleven a cabo las audiencias para que los casos ya no continúen en la indefinición. Las negociaciones entre las partes continúan.
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16 de agosto, 2022
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Una jueza federal programó para el próximo 4 y 7 de noviembre las audiencias claves en las que se definirá si el exdirector de Petróleos Mexicanos (Pemex), Emilio Lozoya Austin, logra cerrar un acuerdo con el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador para evitar ser procesado por los casos Odebrecht y Agronitrogenados, o si, por el contrario, debe ir a juicio.

Autoridades judiciales confirmaron a Animal Político que la jueza Verónica Gutiérrez Fuentes, adscrita al Centro de Justicia Federal del Reclusorio Preventivo Norte de la Ciudad de México, fijó por decisión propia las fechas para las audiencias intermedias, tras concluir que los referidos procesos no pueden continuar más tiempo en la indefinición. 

Estas audiencias estaban programadas originalmente para desahogarse en abril pasado. Sin embargo, tanto la defensa de Lozoya como los representantes de Pemex y de la Fiscalía General de la República (FGR) solicitaron que se pospusieran ante la posibilidad de llegar a un arreglo.

Las partes solicitaron originalmente un plazo de dos semanas en ambos procesos para alcanzar el potencial acuerdo, pero dicho plazo se ha ido ampliando indefinidamente ante las dificultades para cerrarlo. Las negociaciones continúan hasta la fecha

En enero pasado, los fiscales de la FGR decidieron presentar las acusaciones formales por escrito en contra del exdirector de Pemex luego de concluir que la colaboración que ha brindado para denunciar otros hechos de corrupción no ha sido suficiente para otorgarle una salida alterna o un criterio de oportunidad.

En el caso Odebrecht, asentado en la causa penal 261/2019, la FGR concluyó que Lozoya presuntamente se benefició con aproximadamente 10 millones de dólares en sobornos entregados por la constructora brasileña. Por ello, solicitó que se abra juicio en su contra por los delitos de lavado de dinero, asociación delictuosa y cohecho, que se le declare culpable y que se le imponga una pena de 46 años de cárcel.

Y en el caso Agronitrogenados, radicado en la causa penal 211/2019, los fiscales pidieron que Lozoya sea llevado a juicio por los presuntos sobornos por más de 3 millones de dólares que habría recibido de la empresa Altos Hornos de México. Por estos hechos, la FGR solicita una sentencia de hasta 15 años de prisión en contra del exdirector de Pemex.

Ante la posibilidad inminente de ir a juicio, tanto los abogados defensores de Lozoya como su padre, el empresario Emilio Lozoya Thalmann, agilizaron las negociaciones con el gobierno federal para cerrar un criterio de oportunidad, como se le conoce al beneficio legal que se concede a una persona que aporta información para denunciar hechos de mayor gravedad que los que se le imputan. Dicho beneficio consiste en la suspensión de sus procesos.

Sin embargo, uno de los requisitos para lograr ese beneficio es reparar el daño causado. Lozoya ofreció originalmente un pago de 200 millones de pesos, así como la entrega de al menos cinco bienes inmuebles como garantía. Pese a que originalmente dicho acuerdo (según los abogados del exfuncionario) fue avalado por el Consejo de Administración de Pemex, el día de la audiencia ante el juez, los funcionarios señalaron que requerían más tiempo antes de aceptarlo.

De acuerdo con las autoridades consultadas, la posición del exdirector de Pemex continúa siendo en el sentido de cerrar el posible acuerdo que le evite ir a juicio. Del lado de la FGR indicaron que si Pemex acepta el arreglo no habrá oposición de parte del Ministerio Público, pero, de lo contrario, buscarán que el proceso avance.

Animal Político publicó el pasado 29 de julio que los procesos penales en contra de Lozoya se han extendido ya por más de dos años sin que haya alguna definición. Mientras, el exfuncionario permanece en prisión preventiva en el Reclusorio Norte desde noviembre de 2021.

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Qué es la distimia, uno de los tipos de depresión más difíciles de diagnosticar

Puede comenzar en la niñez o en la adolescencia, antes de los 21 años.
7 de septiembre, 2022
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Ana Bacovis sintió los primeros síntomas de distimia —trastorno depresivo persistente—, en su preadolescencia. A los 13 años sufría de baja autoestima, tenía problemas con sus relaciones sociales y empezó a tener una visión oscura de la vida.

“Me veía como una persona muy realista, pero en realidad era pesimista. La gente acaba cayendo en una situación en la que se siente eso como normal”, dice esta comunicadora y servidora pública.

Sus padres tardaron un tiempo en darse cuenta de que el comportamiento de su hija era inusual. Los picos de ira e irritabilidad que tuvo fueron los indicios para que Ana buscara ayuda.

“Tenemos una visión distorsionada de la depresión. Yo tenía momentos de alegría, picos muy altos de euforia. Luego eso se acababa y venía la tristeza”, recuerda.

Incluso ya con los síntomas iniciales del trastorno, solo obtuvo un diagnóstico cuando ya tenía signos de depresión más avanzados. Al recibir atención médica, la joven se enteró de que sufría distimia y que presentaba un grado moderado de ansiedad.

Selfie de Ana Bacovis, una joven con el pelo azul.

Archivo personal
Ana Bacovis empezó a tener los primeros síntomas de distimia cuando era adolescente.

Al igual que Ana, es muy común que muchos pacientes reciban el diagnóstico de este tipo de depresión después de estar durante décadas viviendo con los síntomas. A menudo, los signos más evidentes se confunden con la personalidad, el “modo de ser” del individuo. Y esto puede hacer que haya un infradiagnóstico.

“La historia más común que hay es la de alguien que tiene algún tipo de depresión leve o distimia, pero solo cuando los síntomas de la depresión se vuelven más severos el paciente busca ayuda y descubre que padece el trastorno”, destaca Marcelo Heyde, médico psiquitatra y profesor de la Facultad de Medicina de la Universidad Pontificia Católica de Paraná (PUCPR).

Qué es la distimia

El trastorno depresivo persistente es una forma crónica de depresión y puede comenzar en la niñez o en la adolescencia, antes de los 21 años. La distimia afecta aproximadamente al 6 % de la población mundial, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).

La principal diferencia entre la distimia y el tipo clásico de depresión es que, en el que nos ocupa, la persona puede ser funcional y realizar sus actividades con normalidad. Sin embargo, trabajar, estudiar y otras acciones cotidianas son un poco más difíciles de hacer.

“Se pueden hacer las actividades pero con un costo mayor en la rutina y una productividad reducida debido a los síntomas. La persona es funcional, pero a costa de un mayor esfuerzo”, explica Márcia Haag, psiquiatra y profesora de la Universidad Positivo de Curitiba.

Según los expertos consultados por la BBC, aún no hay consenso sobre las causas de la distimia. Por lo general, el trastorno puede ser multifactorial y estar generado por factores estresantes durante la infancia, una presdisposición genética y biológica, un traumatismo o cuestiones sociales.

Un niño con la cabeza apoyada sobre su escritorio.

Getty Images
Esta forma crónica de depresión puede aparecer en la adolescencia.

“Es posible notar que en la fase adulta el paciente llegua a consulta y tiene llanto fácil, pero cuando se profundiza e investiga, se descubre que era un niño silencioso y con dificultades para relacionarse“, señala Bianca Breda, psicóloga y especialista en terapias cognitivas del Hospital de Clínicas de la Facultad de Medicina de la Universidad de São Paulo (FMUSP).

En el caso de Ana, descubrió que padecía esta enfermedad gracias a su trabajo en un centro de apoyo a niños y adolescentes víctimas de abuso sexual. Al tener atención psicológica en el lugar, la joven pudo entender lo que estaba pasando.

Cómo identificar la distimia y distinguirla de la depresión clásica

A diferencia de otros episodios de depresión, que son más fáciles de reconocer, la distimia tiene características propias “camufladas”.

Además de tener una duración mayor, los signos más comunes pueden manifestarse a través de cansancio, fatiga, baja autoestima, indecisión y pesimismo exagerado.

En la depresión común, la más conocida, la persona tiende a mostrar síntomas exacerbados de tristeza, desánimo, desinterés por las cosas, pérdida de apetito y otros signos que pueden ser percibidos por el entorno y por el propio paciente.

“En la depresión hay una mayor intensidad, el sufrimiento de una persona con depresión suele ser mayor y la clasificamos en leve, moderada y severa. Suele estar ligada a algún evento”, dice Breda.

No es la personalidad

La distimia se considera uno de los tipos de depresión más difíciles de diagnosticar y en muchos casos se confunde como algo “de la personalidad”·

Mujer mira al horizonte a través de una ventana.

Getty Images
La distimia se considera uno de los tipos de depresión más difíciles de diagnosticar y afecta aproximadamente al 6 % de la población mundial.

Debido a este error común, el diagnóstico suele ser tardío y perjudica a los pacientes en la búsqueda del tratamiento correcto, algo que puede tardar décadas.

Es fundamental, según los expertos, dejar de decir que cierta persona es aburrida, que es así y ha sido así toda su vida y que, por tanto, no cambiará más.

“La distimia viene de modo lento y sigiloso. Sin embargo, con los años, a pesar de ser leve, el impacto funcional es grande, ya que la persona se va ganando apodos y etiquetas de gruñón y malhumorado. Esto, que es culturalmente aceptado, va retrasando el diagnóstico y también refuerza el neuroticismo, un rasgo de la personalidad que hace que se vean las cosas de un modo negativo“, explica Heyde.

En el caso de Ana, tenía dificultades para relacionarse en la escuela pero no sabía por qué. “Siempre he tenido una inseguridad mucho mayor, sobre todo en el amor. Me bloqueaba mucho”, dice.

Ella creía que todos esos sentimientos eran parte de su actitud y que, con el tiempo, podría pasar. Pero eso no pasó y los cambios de humor se sucedieron con frecuencia.

Selfie de Ana Bacovis

Archivo personal
Desde que volvió a recibir asesoramiento psicológico, Ana ha notado una mejora significativa

“Quien tiene distimia tiene una relación muy conflictiva consigo mismo. En algún momento te acabas enfadando”, dice Ana.

Cómo buscar ayuda y tratar el trastorno

Es fundamental que el paciente busque ayuda temprana para evitar el infradiagnóstico. Muchas veces, cuando hay una queja específica sobre otra enfermedad no se busca apoyo psiquiátrico y, en general, se recibe el diagnóstico de esa otra dolencia y la distimina pasa desapercibida.

“La depresión en sí tiene hasta un 50 % de casos que no son diagnosticados por los médicos de atención primaria. Imagina lo que pasa con la distimia, donde una persona puede quejarse de sentir cansancio, fatiga y baja autoestima. Es bastante común asociarla con otras enfermedades psiquiátricas, trastorno de ansiedad y uso de sustancias“, dice Haag.

El diagnóstico tardío, refuerza el médico, también puede interferir en la aparición de otras enfermedades o empeorar cada una de ellas.

“La distimia y la depresión afectan al organismo de forma sistémica y puede hacer que empeoren algunos cuadros clínicos como la diabetes, hipertensión y enfermedades reumatológicas, haciendo que el paciente necesite mayores dosis de fármacos o una combinación superior de medicamentos para estabilizar ese cuadro”, dice.

Como todavía hay bastante tabú en relación a los temas de salud mental, identificar el trastorno puede ser aún más complicado. Lo recomendable es buscar atención con psicólogos y psiquiatras, quienes evaluarán el caso y podrán determinar la línea terapeútica correcta, la cual puede hacerse con medicación o solo psicoterapia.

En el momento en que Ana descubrió la distimia, continuó con psicoterapia y terapias “alternativas” ya que, debido a su edad, su psicóloga prefería no recetarle medicamentos.

Durante algunos años, esta servidora pública interrumpió las sesiones de terapia, pero desde el inicio de la pandemia, en 2020, ha regresado. Desde entonces ha notado una mejoría significativa.

Los especialistas refuerzan la importancia de no interrumpir el tratamiento sin la autorización de un profesional de la salud y que se debe observar continuamente la evolución del trastorno.

El seguimiento médico puede durar meses o años, pero es fundamental para mejorar los síntomas y la calidad de vida del paciente.


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