Centros de salud dejan sin atención a paciente con viruela símica
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Cuartoscuro

En dos centros de salud de la CDMX dejaron sin atención médica a paciente diagnosticado con viruela del mono

Aunque la Secretaría de Salud de la CDMX tiene una guía para el manejo clínico de los casos de viruela del mono, en dos centros de salud de la ciudad de México no supieron qué hacer e ignoraron a un paciente.
Cuartoscuro
1 de agosto, 2022
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José tenía fiebre, fatiga, los ganglios inflamados y unas ámpulas extrañas. Estaba seguro que había contraído la viruela del mono. Fue a una clínica de la Ciudad de México, pero no lo atendieron. Era el 12 de julio de este año, 19 días después de que la Secretaría de Salud emitió una alerta epidemiológica por esta enfermedad. 

El joven, a quien llamaremos José para proteger su identidad, llegó muy temprano al Centro de Salud T-II 25 de julio, en la colonia San Felipe, en la alcaldía Gustavo A. Madero 

Al llegar estaba preparado para que se desplegara en la clínica un operativo como de película, en el que él terminaría hospitalizado y en aislamiento para poder observar su evolución y evitar que contagiara a alguien más. No sucedió. 

En el T-II 25 de julio, de la Secretaría de Salud de la Ciudad de México (Sedesa), a donde José llegó a las 7 de la mañana, una enfermera salió a decirles a quienes esperaban en fila que ya no habría consulta. Solo habían recibido a cinco personas.

Tenían otra fila de sospechosos de COVID, ellos eran prioridad y no había personal para atender a nadie más. 

José le dijo a la enfermera que él iba por un caso delicado. Delante de todas las personas ella le pidió que le explicara de qué se trataba. José le aclaró que era un tema confidencial.

“Bueno, de todas maneras no hay consultas, si es urgente vete al centro de salud de La Villa (también de Sedesa)”, le respondió la enfermera. 

Obedeció y se fue para allá, al T-III Doctor Manuel Cárdenas de la Vega, un centro de mayor capacidad que el 25 de julio. Lo que encontró en ese lugar fue descontrol y discriminación.

“En cuanto les dije de las ámpulas, sentí el rechazo. La enfermera ya ni terminó de tomarme los signos vitales. Me pasó con una doctora que no me pidió ningún dato ni nada, solo me dijo que me iban a atender en epidemiología. Me dejaron más de una hora esperando en la sala común. Yo me sentía muy mal, tenía fiebre, dolor de cuerpo, fatiga, los ganglios inflamados y las ámpulas. Me desesperé y mejor me fui para no contagiar a nadie más. Nadie me detuvo a la salida”, cuenta José. 

En México, la Guía para el Abordaje Médico de la Viruela Símica se presentó hasta el 25 de julio. Para entonces ya se habían detectado 60 casos en el país. El primero fue el 28 de mayo de 2022. Sin embargo, desde el 24 de ese mes, las autoridades sanitarias ya habían emitido una alerta epidemiológica donde se les indica a los centros de salud y clínicas qué hacer. 

Pese a eso, José se fue de un T-III de la Ciudad de México sin dejar su teléfono, nadie de ahí lo detuvo y, por supuesto, no lo buscaron después. Dejaron ir sin diagnóstico y sin tratamiento un caso de viruela símica, enfermedad que la Organización Mundial de la Salud declaró una emergencia de salud pública de importancia internacional

“Yo pensé que en los centros de salud iban a tener un protocolo específico para atenderme, por eso, de hecho, fui al sector público y no con un médico privado. Pensé que estarían más organizados, listos para hacerme la prueba y demás. Pero solo encontré que no sabían qué hacer, mucho desinterés y rechazo”, dice José. 

Animal Político pidió a la Secretaría de Salud de la Ciudad de México, a través de su oficina de comunicación, una explicación sobre por qué estaba pasando esto en los centros de salud, donde parecía, de acuerdo a la experiencia de José, que no sabían que hacer, a lo que la dependencia respondió que en los centros especializados como el T-III sí había un protocolo, que ahí debían tomarse las muestras de los pacientes y enviarse al Instituto Nacional de Diagnóstico y Referencia Epidemiológicos (InDRE), quien determina si el caso es positivo o no (como se indica en la guía y el aviso epidemiológico). 

Cuando se les comentó que nada de esto pasó con José, la oficina de prensa respondió que tendría que revisar el caso. 

Viruela del mono: ¿Qué se debe hacer?

La guía para el manejo clínico de los casos de viruela del mono, emitida el 25 de julio, señala que igual que la viruela humana se ha considerado que la transmisión de persona a persona se puede producir a través de gotitas respiratorias durante el contacto cara a cara cercano y prolongado, por contacto directo con los fluidos corporales de una persona enferma o el contacto con objetos contaminados, como ropa de cama o ropa personal, cubiertos para comer, etcétera. La trasmisión por la vía sexual no está descartada. 

Un caso probable se define como una persona de cualquier edad y sexo que presente una o múltiples erupciones cutáneas o de mucosas y uno o más de los siguientes signos o síntomas:

  • Fiebre.
  • Dolor de cabeza y muscular.
  • Inflamación de los ganglios linfáticos.
  • Fatiga. 

La guía señala que hasta la fecha, un solo caso de esta enfermedad emergente se debe considerar como brote y durante su estudio, la investigación debe incluir: búsqueda de posibles escenarios o eventos de exposición en los 21 días previos al inicio de los síntomas; búsqueda activa de casos sospechosos o red de contactos del caso; exploración clínica completa, con adecuado manejo de medidas para control y prevención de infecciones. 

Dentro de las unidades de salud del primer nivel de atención y consultorios médicos públicos o privados de primer contacto, la evaluación clínica y paraclínica de un caso sospechoso debe realizarse completa, en el caso de no contar con los recursos necesarios para la atención y seguimiento, deberá referirse de manera inmediata a la unidad más cercana que cuente con la infraestructura para otorgar la atención.

Durante la consulta, la médica o médico que hace la evaluación debe orientar de manera clara, sencilla y bien fundamentada, sobre el posible diagnóstico, tratamiento, vigilancia y/o referencia del paciente, favoreciendo la toma de decisiones y responsabilidad en su atención en forma conjunta.

Toda atención clínica deberá de centrarse en respeto a los derechos de las personas, libres de estigma y discriminación.

Hasta el momento no existe un tratamiento para esta enfermedad. Lo recomendado para los médicos es tratar los síntomas, aconsejar hidratación adecuada al paciente y control de fiebre, así como evitar la manipulación de las lesiones y aislamiento. 

Cuando José se fue del segundo centro de salud donde no encontró buena atención tomó camino para su casa, pero no sabía qué hacer.

Un amigo le recomendó que contactará a un activista de la diversidad sexual y los derechos de las personas que viven con VIH. Fue esa persona quien le recomendó acudir a la Clínica Condesa (también de la Sedesa), donde por fin lo atendieron y le dieron el seguimiento debido.

“Me atendieron muy bien ahí, no tengo ninguna queja, me hicieron la prueba y di positivo a viruela símica. Me dieron la atención y me pidieron aislarme en mi domicilio. El manejo fue ambulatorio, pero estuve bajo vigilancia de ellos, a través de mensajes de whats”, relata José. 

La decisión de aislar y monitorear a un paciente en el hogar, dice la guía de manejo clínico, debe evaluarse caso por caso y basarse en la gravedad clínica, presencia de complicaciones, necesidades de atención, factores de riesgo de enfermedad grave y acceso a referencia para hospitalización si la condición de salud se deteriora.

José evolucionó bien. Dice que ya solo le quedan las costras de las ronchas y algunas que han tardado en sanar en ciertas zonas de su cuerpo. Pero le queda también la mala experiencia en los dos centros de salud. 

¿Qué es la viruela del mono?

La viruela símica (VS) es una enfermedad causada por un virus que pertenece a la familia del que causa la viruela humana. Esta infección es endémica en las regiones de la selva tropical de África Central y Occidental y fue reconocida como enfermedad humana en 1970. 

El primer brote de VS notificado fuera de África, en 2003, estuvo relacionado con la importación de mamíferos infectados a los Estados Unidos. Desde 2018 y hasta 2021 se notificaron 12 casos en Europa asociados a viajes fuera de África. Fue hasta este 2022 cuando por primera vez se notificaron brotes, que no tenían vínculo epidemiológico, en diversos países.

 

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Elecciones en Colombia: el país decidirá cuán profundo es el cambio que desea (y quién lo representa mejor)

Todos los candidatos de las presidenciales de este domingo, incluidos aquellos cercanos al gobierno saliente de Iván Duque, hablan de un cambio para Colombia. El favorito, Gustavo Petro, propone una ruptura en la historia. Esto es lo que está en juego.
29 de mayo, 2022
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Elecciones en Colombia

Getty Images

Todas las elecciones son históricas, pero unas más que otras. Todas las elecciones buscan un cambio, pero unas más que otras.

Lo que vive Colombia este domingo en las presidenciales promete ser histórico por la dimensión del cambio que puede significar.

Todos los candidatos, incluidos aquellos cercanos al gobierno saliente de Iván Duque, proponen un cambio; sea este moderado, profundo o conservador. Pero cambio.

Más del 85% de los colombianos piensa, según la encuesta Invamer, que el país va por mal camino. Desde los años 90, el momento más agudo del conflicto armado, no se reportaban números de pesimismo tan altos.

La política colombiana, a pesar del récord de violencia, se ha destacado por ser una de las más estables de América Latina: acá no hubo golpes de Estado, ni regímenes de facto, ni un gobierno que marcara una ruptura con los anteriores.

Pero esa estabilidad, también manifiesta en una economía sin altibajos, tiene sus críticos. O es considerada una “farsa” por una gran cantidad de colombianos que aluden a la violencia y a la desigualdad, una de las más altas del mundo, como resultados de gobiernos “oligárquicos” y “corruptos”.

Esos colombianos, la mayoría de ellos jóvenes, ahora parecen empoderados. Muchos de ellos llenaron las calles en 2019 y 2021, en olas de protestas inéditas para un país ensimismado por la guerra durante décadas.

El proceso de paz firmado con la guerrilla en 2016 parece haber abierto una caja de pandora de demandas sociales, económicas y culturales.

Elecciones en Colombia

Getty Images

Al sentimiento de indignación hacia lo que acá llaman “el establecimiento” se añaden dos elementos sensibles: la crisis económica heredada de la pandemia, que aumentó el desempleo, la pobreza y la informalidad laboral, y un conflicto armado que amenaza con resurgir.

Todo esto ha hecho que los colombianos, en contra de todo pronóstico, se hayan puesto de acuerdo en algo: que hay que cambiar.

La pregunta, y eso es lo que tendrán que definir en estas presidenciales, es cómo y cuánto.

Alexander Vega

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Por primera vez en muchos años el registrador, Alex Vega, es protagonista central de las elecciones. Y eso se deba a que el sistema electoral está cuestionado.

Los tipos de cambio

Las encuestas vaticinan que la de este domingo será la primera de dos rondas electorales. Para ganar en primera vuelta se necesita la mitad más uno de los votos, una ventaja que, según las encuestas, ningún candidato tiene a su favor.

En el tarjetón habrá ocho opciones, pero dos de ellas ya se retiraron.

Para sumar a las facetas inéditas de esta elección está que por primera vez existe un manto de dudas sobre el proceso electoral: los candidatos han declarado estar preocupados por la falta de garantías del sistema de votación. El terreno, quizá en como ninguna otra elección reciente, está embarrado.

El líder de las encuestas es Gustavo Petro, un viejo conocido de la política nacional cuyo triunfo, sin embargo, significaría una ruptura en la historia. La larga campaña ha estado marcada por su figura, que desafía a los gobernantes “de siempre”. Incluso existe la mínima posibilidad de que gane en primera vuelta.

Un gobierno de izquierda como el que él propone sería un hito histórico para un país sin experiencias realmente progresistas o revolucionarias en el poder. Muchos lo ven como “un salto al vacío”.

Exguerrillero del M19, valiente congresista y polémico alcalde de Bogotá entre 2012 y 2016, Petro ha hecho una carrera política a partir del enfrentamiento con la clase política gobernante y de la denuncia de la corrupción y la violación de derechos humanos.

Gustavo Petro

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Petro hace campaña con un enorme esquema de seguridad. Da los discursos con escudos antibalas. Candidatos como él en el pasado han sido asesinados.

Esta es la tercera vez que se lanza a la presidencia. Ahora propone un “pacto histórico” que congregue “diferentes”, al que se han adherido políticos de todas las ramas, incluidos algunos cuestionados en el pasado por el mismo Petro.

Su personalidad, catalogada por algunos como de “déspota” y “megalómana”, le genera un rechazo y una desconfianza que pueden pasarle factura en segunda vuelta.

El economista, especializado en medio ambiente, propone profundas reformas en pensiones, salud, educación, impuestos y subsidios. Promete una reforma agraria, pendiente por décadas en un país de enorme desigualdad en la propiedad de la tierra. Asegura que va a transformar la economía extractiva basada en exportaciones por una industrialista y agrícola con altos aranceles a las importaciones.

Su programa, de ser ejecutado, supondría un shock para un modelo económico que no sufrió grandes cambios por décadas. Un programa que asusta a algunos e ilusiona a otros. Y que vaticina un choque de poderes que puede traducirse en ingobernabilidad.

“Llegó el momento”, pregonó Petro en su cierre de campaña en Bogotá. “No necesitamos fusiles como ellos ni apuntar con una escopeta de gases lacrimógenos a nadie. Ni todos los fusiles juntos podrían cambiar la historia como sí lo puede cambiar un esfero (un bolígrafo). Un esfero es más importante que un fusil y lo vamos a demostrar”.

“El domingo cambiaremos la historia de Colombia”, dijo.

Federico Gutiérrez

Getty Images
Federico Gutiérrez se muestra como un colombiano común, que habla y trabaja como el común. Es la carta del establecimiento gobernante.

En el segundo lugar de las encuestas está Federico Gutiérrez, mejor conocido como “Fico”.

Alcalde de Medellín entre 2016 y 2019, Gutiérrez es el candidato más cercano a la derecha gobernante, aunque él se percibe como una opción de “cambio responsable” que busca “cambiar lo que no sirve y mejorar lo que sí sirve”, sobre todo en términos de seguridad y creación de empleo.

El ingeniero civil de 47 años se presenta como el “presidente de la gente” y usa un lenguaje simple e informal para sustentarlo. Dice haber ejecutado el 95% de su plan como alcalde. Su gran ventaja es el apoyo de los partidos tradicionales y las grandes élites regionales ligadas al empresariado. Esa es la fuerza que ha definido quién es presidente prácticamente toda la vida.

“Sí necesitamos el cambio”, exclamó en su arenga de cierre en Medellín.

“Un cambio que signifique un país sin hambre, sin odios, sin discursos de lucha de clases, sin corruptos y sin violentos”.

“Unamos a Colombia”, clamó, en lo que ha sido una de sus principales líneas de campaña: la unión.

Rodolfo Hernández

Getty Images
Rodolfo Hernández está rodeado de jóvenes, pero tienen 77 años. Hizo una fortuna construyendo vivienda social. Es un enigma político.

El tercero en la mayoría de las encuestas es Rodolfo Hernández, una de las revelaciones de la elección.

De 77 años, el empresario de finca raíz y exalcalde de Bucaramanga ha hecho una campaña novedosa a través de TikTok, ejecutada por decenas de jóvenes que él llama “la muchachada” y en la que se presenta como un arrollador de la corrupción. Un personaje del común hastiado con quienes gobernaron este país.

No es claro si es de derecha o de izquierda, si votó sí o no por el acuerdo paz de 2016 con la guerrilla, pero promete reducir el gasto público, bajar impuestos, condonar deudas estudiantiles, modificar las prisiones y negociar con las guerrillas vigentes.

Desconocido a nivel nacional hace seis meses, el discurso chabacano y vehemente de Hernández parece seducir a la gente, de edades y clases diversas, sin ideología política pero preocupada por la corrupción y el clientelismo históricos. La gente que ve atractivo un candidato diferente, un “outsider”.

Si avanza a la segunda vuelta, como revelaron algunas encuestas justo antes de la veda electoral hace una semana, sería un sacudón para la campaña. El timing de su subida pudo haber sido perfecto.

Sergio Fajardo

Getty Images
Sergio Fajardo, el candidato profesor, usa la educación como principal carta para cambiar el país.

El último candidato que en las encuestas tiene cierta chance de calificar a la segunda vuelta es Sergio Fajardo, quien hace cuatro años no entró por apenas 200.000 votos de diferencia con Petro.

El también exalcalde de Medellín, crítico de la derecha y de la izquierda, representa un “cambio sin rabia” que acabe con la polarización y una a los colombianos. Fajardo es un obsesivo de las formas, de la ética, de la decencia, del perjuicio de los atajos y el utilitarismo: “Como se llega al poder, se gobierna”, suele decir.

El doctor en Matemáticas ha sido uno de los grandes impulsores de la educación como base de los cambios económicos y políticos que pide Colombia. Tiene de su lado a economistas, ingenieros y gestores culturales de reconocimiento internacional.

La diferencia del Fajardo de ahora con el de hace cuatro años no es grande en términos discursivos ni programáticos. Su campaña ha estado plagada de errores y divisiones. Eso en parte explica una caída en las encuestas que él pide no tener en cuenta, sino “votar a conciencia”.

Colombiano votando

Getty Images

Un país distinto

Aunque históricamente la abstención en Colombia ha sido alta, hasta ahora los colombianos nunca eligieron una opción de cambio tan drástica como la que podrían significar Petro o Hernández.

Solo el hecho de que ellos tengan opciones de ganar ya es un desarrollo histórico.

El hartazgo con el estado de las cosas es notable e inédito. Pero además se da tras una profunda transformación de las prioridades y preocupaciones de la gente.

Durante décadas los presidentes fueron elegidos por su postura ante el conflicto armado, las guerrillas, el terrorismo. Eso explica la inmensa popularidad de Álvaro Uribe en los últimos 20 años.

Pero este año la cosa cambió. Uribe, de hecho, está casi ausente en la campaña. El silencio sobre la guerra asombra. En su lugar se habla de pensiones, racismo, desigualdad, corrupción, medio ambiente.

Los colombianos, por primera vez, esperan cambios de fondo en estos temas. Y ahora irán a las urnas en busca de alguien que pueda ejecutarlos.

El país ya cambió. Ahora veremos si sus gobernantes también.


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