Cifra de personas presas llega a casi 227 mil, la más alta desde 2015
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Número de personas presas llega a casi 227 mil, el más alto desde 2015; el 40% de ellas están recluidas sin sentencia

Desde que se aprobaron las reformas de 2019 que incrementaron los delitos que ameritan prisión preventiva oficiosa, la población penitenciaria ha crecido en más de 28 mil internos al corte del primer semestre de 2022. Más de la mitad de las mujeres presas son legalmente inocentes.
Cuartoscuro
Por Sergio Rincón
1 de agosto, 2022
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El incremento de la población penitenciaria en México no se detiene. El primer semestre de 2022 cerró con casi 227 mil personas privadas de su libertad en las cárceles del país, la cifra más alta de los últimos siete años. Desde 2019, cuando se ampliaron los delitos que ameritan prisión preventiva automática, la tendencia ha sido al alza.

Del total de personas en prisión, a más del 40% no se les ha probado que cometieron un delito. Están a la espera de un juicio. El aumento del número de personas privadas de su libertad ya provocó que haya casi 9 mil 800 internos en condiciones de hacinamiento.

Así lo revelan los datos oficiales actualizados del Órgano Administrativo Desconcentrado Prevención y Readaptación Social (OADPRS), que indican que al cierre de junio pasado la cifra exacta de personas privadas de su libertad era de 226 mil 916, que son 4 mil 547 más que las que había al arranque del año.

Para encontrar una cifra más alta de personas privadas de su libertad hay que ir hasta 2015, cuando se llegaron a registrar hasta 247 mil 488 personas recluidas. Para 2016, con la entrada en vigor del nuevo sistema penal acusatorio —que dificultó el encarcelamiento automático de personas detenidas—, la cifra se redujo hasta 217 mil 868 internos.

La tendencia a la baja logró mantenerse hasta 2018 cuando, por primera vez, el total de personas cayó por debajo de 200 mil, ubicándose en 197 mil 988. Pero, tras las reformas constitucionales impulsadas por el gobierno federal y respaldadas por la oposición, que incrementaron de ocho a 24 los delitos por los que una persona puede quedar en prisión preventiva oficiosa, esta tendencia se revirtió.

De acuerdo con las cifras oficiales, en un plazo de tres años y medio la población penitenciaria ha crecido de manera sostenida un 14.6%. Se trata de un incremento de más de 28 mil internos.

Del total de personas en prisión al cierre de junio, el 87% está acusado de cometer delitos del fuero común (imputados por las fiscalías de los estados), mientras que el 13% enfrenta cargos federales, promovidos por la Fiscalía General de la República (FGR).

Los presos sin condena

De las 226 mil 916 personas en centros penitenciarios del país, 92 mil 595 —poco más del 40%— se encuentran en prisión preventiva, sin sentencia. Dicho de otra forma: al menos cuatro de cada 10 personas privadas de su libertad en un penal del país siguen siendo legalmente inocentes, pues no se les ha probado en un juicio lo contrario.

En el caso de las mujeres en específico, la proporción es aún mayor. De las 12 mil 182 presas, hay 6 mil 510 —el 53%— que son procesadas, pero sin condena. Es decir, más de la mitad de las mujeres privadas de su libertad no han podido tener un juicio.

El año pasado, Animal Político e Intersecta publicaron un reportaje en el que documentaron que todos los días, en promedio, se encarcela a 300 personas que en su mayoría son inocentes pues no se les ha probado que cometieron un delito. Y en buena medida, se trata de personas de bajos recursos, que tampoco son capaces de contratar un equipo de abogados que les defienda.

Para Luis Jorge de la Peña Rodríguez, investigador sobre temas de reinserción social y miembro del Observatorio Nacional Ciudadano (ONC), parte del incremento tiene que ver con el abuso de la prisión preventiva oficiosa, pues con el nuevo catálogo muchos delitos son catalogados como graves. Agregó que el hecho de que haya más gente detenida no se puede considerar como una acción que combata la delincuencia. 

“Sigue siendo un problema el abuso de prisión preventiva, que es un tema de derechos humanos y del debido proceso que siguen sin modificarse (…) Hasta que no haya una sentencia de que esas personas son responsables de una conducta delictiva, no puede considerarse que sea una acción que combata al delito. Por otro lado, esas personas que están detenidas, al no tener el estatus de responsables, no son objeto de un proceso de reinserción social particular, individualizado”, dijo en entrevista. 

José Luis Gutiérrez, de Así Legal, una organización que defiende los derechos de las personas privadas de su libertad, consideró que esta situación es provocada por el sistema judicial. 

“Esta problemática es alentada por los órganos de procuración y administración de justicia, quienes han hecho un abuso de la prisión preventiva y de los juicios abreviados. Esto ha provocado que cientos de centros penitenciarios estén con problemáticas severas de falta de condiciones de higiene, de salud, de falta de personal”, dijo. 

¿Quiénes son y qué delitos cometen?

Unas 197 mil personas, el 87% de la población penitenciaria, fueron privadas de la libertad señaladas por delitos del fuero común, y 13%, por delitos del fuero federal. 

Al cierre de 2021, más de 118 mil internos hombres llegaron a los centros penitenciarios señalados por robo, más de 47 mil por homicidio, 25 mil por violación, 23 mil por secuestro. En el fuero federal, más de 6 mil fueron procesados por delitos relacionados a armas y explosivos, 3 mil por privación de la libertad, más de 2 mil por delitos contra la salud y cerca de 2 mil por delincuencia organizada, de acuerdo con el Censo Nacional de Sistema Penitenciario Federal y Estatales 2022 del INEGI.

En cuanto a mujeres, más de 5 mil fueron procesadas por robo, más de 2 mil por homicidio, 426 por secuestro y 328 por delincuencia organizada, entre otros. 

Al cierre de junio, en las cárceles estatales y federales había 214 mil 134 hombres y 12 mil 782 mujeres

Los datos del INEGI refieren que la mayoría de hombres y mujeres de la población penitenciaria se encuentra entre los 25 y 44 años, y su escolaridad promedio es de secundaria. 

Luis Jorge de la Peña Rodríguez advirtió que gran parte de la población no tuvo acceso a una defensa adecuada, pues aunque la defensoría pública es buena, casi siempre es rebasada por el número de casos. 

José Luis Gutiérrez agregó que muchas de las personas en prisión y sin sentencia tienen condición de pobreza, y las que sufren un doble castigo son las mujeres.  

¿En dónde se distribuyen? 

De acuerdo con el Diagnóstico Nacional de Supervisión Penitenciaria 2021 de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), al cierre del año pasado había 319 centros penitenciarios: 15 centros penitenciarios federales, 251 centros penitenciarios estatales y 53 centros especializados de tratamiento o internamiento para adolescentes, según datos del INEGI. El total de presupuesto que tuvieron en ese año fue de más de 35.5 mil millones de pesos. 

El Estado de México cuenta con 22 cárceles estatales, un centro penitenciario federal y un centro para adolescentes; le sigue Sonora con 13 estatales, uno federal y seis para adolescentes; Veracruz tiene 18 estatales, uno federal y uno para adolescentes; Ciudad de México cuenta con 13 cárceles locales y una especializada para menores de edad. 

Del total de centros penitenciarios, existe una capacidad de 217 mil 129 espacios, pero el número de internos es superado por casi 9 mil 800 personas. 

Aunque hay 319 centros, solo 234 proporcionan cubrebocas, 232 jabón, 167 papel higiénico, 142 colchonetas, 129 toallas femeninas, 125 ropa, 58 calzado y 52 sábanas, de acuerdo con los datos del INEGI. 

En su diagnóstico, la CNDH coincidió en señalar que la prisión preventiva ha contribuido a agravar problemas estructurales que padecen las cárceles del país, que van desde el hacinamiento hasta la corrupción y el autogobierno. En total, el organismo documentó 20 tipos de irregularidades en las cárceles del país.

“La realidad es que dentro de los centros son los propios internos los que tienen que ver por su manutención. Existe una marginalidad compleja, se cuenta con cierta indigencia en reclusión. Esta población a veces no cuenta con los medios para mantenerse”, dijo el investigador Luis Jorge de la Peña. 

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Tragedia en San Antonio: "Los traficantes saben que la probabilidad de que los camiones sean inspeccionados es muy baja"

Los migrantes están arriesgándose cada vez más para acceder a Estados Unidos por vías que pueden resultar en tragedias, como la de las más de 50 personas asfixiadas en un camión.
29 de junio, 2022
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En la frontera de Estados Unidos y México, cada migrante tiene un precio para los traficantes.

Aquellos con menos recursos son los que se ven obligados a realizar un viaje más arriesgado, como el subir a camiones de carga para viajar cientos de kilómetros en condiciones inhumanas.

Trágicamente, en algunas ocasiones ese tipo de viaje -de varias horas, sin espacio, ventilación o agua– los lleva a la muerte, como ocurrió este lunes cerca de San Antonio, Texas, donde murieron más de 50 migrantes en la caja de un tráiler.

“Hay toda una cadena en la dinámica y la economía del tráfico de migrantes. La gente que viaja de esta manera es la que está pagando la menor cantidad demandada por los traficantes”, le explica a BBC Mundo Gabriella Sánchez, una investigadora del fenómeno del contrabando de personas en la frontera y académica de la Universidad de Massachussets en Lowell.

En el otro extremo, hay migrantes que pagan grandes sumas por obtener un tránsito más seguro hacia EE.UU., como el uso de una identificación legal de cruce fronterizo de alguien más.

Pero en estos últimos meses, la desesperación de muchos en la frontera,varados en México sin dinero por las políticas restrictivas impulsadas por el gobierno de EE.UU. a raíz de la pandemia, les ha llevado a tomar riesgos como nunca antes.

“Es consecuencia directa de las políticas que hacen que el viaje sea más largo, sea más difícil o sea más costoso. Y la desesperación de las personas que se encuentran en albergues fronterizos ahorita es tanta que están dispuestos a morir, porque para ellos la muerte de cualquier manera los está persiguiendo“, le dice a BBC Mundo Dulce García, directora de la organización de defensa de migrantes Ángeles de la Frontera.

Policías resguardan un camión con migrantes fallecidos.

Getty Images
Las autoridades de Texas encontraron a decenas de muertos en un camión abandonado cerca de San Antonio.

La vía del camión y otras más

Sánchez dice que “pasaría todo el día” explicando los múltiples métodos que tienen los migrantes y traficantes para cruzar la frontera.

Pero el método de los camiones atestados de hombres, mujeres y hasta niños es uno al que recurren los “coyotes” o “polleros”, debido a la probabilidad de no ser detectados.

Y es que la frontera entre México y Estados Unidos es una zona de muy alto tránsito de mercancías. Por los distintos cruces oficiales y por las carreteras de California, Arizona, Nuevo México y Texas, circulan masivamente vehículos de carga.

“Todos los días son miles. El CBP (autoridad migratoria de EE.UU.) no está equipado, ni tampoco es su labor inspeccionar todos los vehículos”, explica Sánchez.

“Por eso los traficantes dependen mucho de este tipo de vehículos, porque saben que la probabilidad de que sean inspeccionados es muy baja“, añade.

Tráileres circulan en la frontera de EE.UU. y México

Getty Images

Y al llevar más cantidad de gente en un solo viaje, los traficantes obtienen un mayor beneficio.

“Hay una correlación muy clara entre la gente que viaja de manera más segura y el dinero que tienen para cubrir el costo”, señala Sánchez.

Entre otras formas de pasar sin documentos propios está el uso de una tarjeta de cruce fronterizo válida, de una persona que la obtuvo legalmente, para pasar por la frontera: el riesgo solo es ser descubiertos por las autoridades.

Otros pagan para ser llevados de manera oculta en vehículos pequeños, sin tanto peligro como en los camiones, o para ser guiados por tierra o por mar.

“Los traficantes no cobran lo mismo a todos. No importa si vienes con alguien del mismo pueblo, varía por muchos factores: si eres hombre, si eres mujer, la edad…”, señala Sánchez.

Migrantes en un camión

Getty Images
Los migrantes viajan en camiones incluso por Centroamérica y México.

Para los “coyotes”, las ganancias son lo primordial y no la garantía de llevar a los migrantes sanos y salvos.

La activista por los derechos de los inmigrantes Jenn Budd, exjefa de unidad de la Patrulla Fronteriza, le dice a la BBC que los contrabandistas a menudo meten en los vehículos a tantos inmigrantes como sea posible.

En un caso que recuerda, interceptó una vieja camioneta Ford que circulaba por una carretera montañosa cerca de la frontera. En la caja del vehículo había unas 30 personas, acostadas y apiladas una encima de la otra.

“Estaban tirados allí como sardinas”, dice. “Es peligroso. Esas camionetas se pueden volcar. La gente en el fondo de los vehículos a menudo se asfixia. Es muy común”.

El último tramo

El viajar en vehículos grandes o pequeños no siempre es la manera de cruzar la frontera, sino de alejarse de ella hacia ciudades grandes, en donde es más probable para un migrante dispersarse sin riesgo.

Al ser Texas el estado de EE.UU. más cercano desde el centro y sur de México -de donde proceden la mayoría de los migrantes mexicanos, así como los centroamericanos- es la vía más recurrida. Desde los cruces de las ciudades de Laredo y McAllen suelen avanzar hacia San Antonio.

Un mapa

BBC

De ahí que en esa región se hayan dado tragedias como la del lunes o la de 2017, cuando fallecieron por asfixia 8 de un grupo de 39 migrantes en un camión.

En el caso del incidente de San Antonio, dice Sánchez, “lo más probable es que las personas ya hayan estado del lado estadounidense cuando se subieron en un camión así”.

“En cruces como el de Laredo, por ejemplo, casi todos los camiones pasan por un detector. Así que yo especulo -tendrá que confirmarse después- que mucha de la gente ya estaba del lado estadounidense y ahí se asignan a ese vehículo”.

En muchos casos, señala Jenn Budd, los migrantes ya están debilitados luego de cruzar la frontera a pie por terreno accidentado.

“Los contrabandistas les dirán que es una caminata de 15 o 30 minutos. Pero la realidad es que podrían ser días”, explica. “Y ya van deshidratados”.

Un agente fronterizo con migrantes

Getty Images

“Un cruce en este momento podría estar alrededor de US$5.000. Pero, y esto es muy importante saberlo, los costos varían mucho y esa cantidad muchas veces no se ha pagado“, señala Sánchez.

Las personas comúnmente hacen un acuerdo con los “coyotes” para pagarles una vez que llegan al lugar que tienen como destino.

“Pasarán unos días hasta la siguiente tragedia”

A pesar de los peligros, la cantidad de migrantes que llegan a la frontera entre Estados Unidos y México está en su punto más alto.

En mayo de este año se registraron 239.416 detenciones de migrantes en una de las más grandes oleadas de los últimos años.

Gráfico de estadísticas de detenciones en la frontera

BBC

Dulce García explica que hay gente en albergues en la frontera mexicana que lleva casi dos años esperando por una solicitud de refugio en EE.UU.

“No puedo hablar por toda la frontera, pero en 17 puntos que nosotros apoyamos, los migrantes están tan desesperados que han intentado el suicidio. Hemos hablado con mamás que por la desesperación han enviado a sus hijos solos para que por lo menos ellos tengan una oportunidad de sobrevivir”, dice García.

Pagar a un traficante antes costaba unos cientos de dólares, pero ahora llega a un promedio de entre US$8.000 y US$10.000, explica la directora de Ángeles de la Frontera desde San Diego. Y arriesgarse al viaje más barato les resulta la opción más asequible.

Gráfico de estadísticas de detenciones en la frontera

BBC

Por su parte, Sánchez sabe que hay un patrón que sigue a incidentes como el de San Antonio.

“En los próximos días quizás se calmen un poco las cosas, porque va a haber muchas inspecciones, redadas, más gente en las noches vigilando. Pero pasarán unos días hasta que llegue la siguiente tragedia“.

Para la especialista, la “única solución” es que los gobiernos ofrezcan “mecanismos para viajar de manera legal, sin importar la nacionalidad, raza o situación social”.

“Solo así no habrá demanda de traficantes. Suena muy simple, lo sé, pero si no hay esa libertad de acceso va a haber otro ‘San Antonio’ en unas semanas”.


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