Con reforma a GN habrá 500 mil elementos para reforzar seguridad: AMLO
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Con reforma a Guardia Nacional habrá 500 mil elementos para reforzar seguridad, dice AMLO; llama "retrógradas” a opositores

El presidente sostuvo que los partidos de oposición y los críticos a las reformas sobre el Ejercito son simpatizantes de medidas autoritarias.
14 de septiembre, 2022
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El presidente Andrés Manuel López Obrador aseguró que con la reforma para mantener la presencia del Ejército en las calles, se podrá contar con 500 mil elementos en todo el país para recuperar la paz.

“Entonces por qué no contar en vez de los 80 mil elementos que tenemos en la Guardia contar con casi 400 mil del Ejército y la Marina. Estamos hablando de 500 mil elementos para tener presencia de elementos para garantizar la seguridad pública”.

Esta mañana, el mandatario acusó de corruptos, hipócritas, retrógradas, practicante de torturas y admiradores de fascistas a quienes se oponen a ampliar la presencia de soldados y marinos en tareas de seguridad pública.

En conferencia de prensa, el mandatario sostuvo que los partidos de oposición y los críticos a las reformas a la Guardia Nacional son simpatizantes de medidas autoritarias.

“Solamente los retrógradas facciosos, corruptos que están enojados porque ya no tienen los privilegios que tenían antes, ya no mandan, ahora manda el pueblo, son los únicos que están obnubilados, cegados, en una actitud irracional y además eso es lo importante, hipócrita, porque ellos son admiradores de fascistas, son partidarios de la mano dura”, sostuvo.

Lee: Morena y PRI aprueban en comisiones ampliar la presencia del Ejército en las calles hasta 2029; reforma pasa al pleno

López Obrador añadió que son partidarios y practicantes no teóricos de represiones, de torturas, de masacres, de graves violaciones a derechos humanos, “y ahora, quieren aparentar que son paladines de las libertades, de la defensa de los derechos humanos”.

Por el contrario, felicitó a los legisladores que impulsaron la iniciativa que valida la intervención de las Fuerzas Armadas en seguridad pública hasta 2029 al considerar que han actuado de manera responsable.

“Es una dicha para un legislador”, consideró.

Reiteró que se necesita más tiempo para consolidar a la Guardia Nacional para que no lleguen a cargos importantes mandos por recomendaciones políticas como en tiempos de la Policía Federal.

Ayer, en comisiones en San Lázaro, el PRI y Morena aprobaron la iniciativa priista con lo que se validó la intervención del Ejército en seguridad pública hasta 2029.

El dictamen quedó aprobado por 27 votos a favor y 11 en contra. A favor votó el bloque formado por Morena, PT, PVEM y PRI, y en contra, el integrado por PAN, PRD y MC.

De última hora, el PRI modificó su propuesta de reforma para alargar la presencia del Ejército en las calles y le sumó un año más, para que finalmente los militares permanezcan en tareas de seguridad pública no hasta 2028 sino hasta 2029.

Este miércoles la iniciativa se discutirá en el Pleno de San Lázaro.

Reconoce a la CNDH 

Este miércoles, el presidente López Obrador también  reconoció la postura de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) frente a la reforma que transfiere el control de la Guardia Nacional a la Sedena.

“Me da mucho gusto que la Comisión tenga una postura distinta a la de los de la ONU y estos organismos conservadores que han guardado silencio ante la corrupción que ha imperado en México y otros países ante la violación de derechos humanos”, sostuvo.

Ayer, la CNDH informó que decidió no impugnar la reciente reforma que transfiere el control de la Guardia Nacional de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC) a la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena).

La CNDH argumenta puntos como que la reforma, ya publicada, no quita a la Guardia Nacional su carácter civil.

“En el documento aprobado no hay un solo artículo donde se pierda el estado civil de la Guardia”, sostiene el organismo autónomo, pese a que organizaciones y especialistas advierten que la corporación ahora quedará bajo tutela militar.

 

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Ayman al Zawahiri: cómo la CIA encontró y mató al sucesor de Bin Laden en Afganistán

Luego de estar prófugo por más de 20 años, el hombre falleció en un ataque con drones.
2 de agosto, 2022
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Cuando el año pasado Estados Unidos se retiró apresuradamente de Afganistán, el presidente Joe Biden prometió no permitir que el nuevo régimen de los talibanes hiciera del país un refugio seguro para los terroristas.

Esto dejó claro que, para la administración de Biden, la prolongada guerra contra el terrorismo no se acercaba a su fin.

Casi un año después, los principales asesores de seguridad del presidente le sugirieron que agentes de inteligencia podrían haber localizado al líder de al Qaeda, Ayman al Zawahiri, en Afganistán.

Un objetivo de alto valor

En sesiones informativas, autoridades del gobierno indicaron a la prensa que creían que Al Zawahiri había regresado a Afganistán el año pasado, tras producirse el colapso del gobierno respaldado por Occidente.

Los espías estadounidenses prestaban especial atención a Afganistán desde la retirada de sus tropas, en busca de señales de que los líderes de al Qaeda estuvieran regresando poco a poco al país, declaró un asesor de Biden.

Ayman al-Zawahiri. Junio de 2011

AFP
Aún no es claro qué ocurrió con el cuerpo de Al Zawahiri luego del ataque.

Al Zawahiri se habría instalado con su esposa e hija en un gran complejo con altos muros protectores en el centro de Kabul.

El barrio que escogió, un área relativamente próspera llamada Choorpur, había acogido embajadas y viviendas de diplomáticos extranjeros bajo la anterior administración.

Ahora, la mayoría de los altos funcionarios talibanes viven en las lujosas instalaciones de esa zona.

A principios de abril, autoridades de la CIA comunicaron algo importante a los asesores de Biden y luego al propio presidente: habían identificado una red que apoyaba al líder de al Qaeda y su familia, según varias fuentes de inteligencia.

Los espías estudiaron patrones de comportamiento de los residentes de la casa, incluidos los particulares gestos de una mujer que los espías identificaron como la esposa de Al Zawahiri.

Los funcionarios aseguraron haber reconocido su uso de las “habilidades” terroristas al intentar evitar el acceso de personas a la vivienda de seguridad de su esposo en Kabul.

Observaron que, desde que llegó a la casa, Al Zawahiri nunca abandonó las instalaciones y tenía el hábito de asomarse, de vez en cuando y por cortos periodos, a un balcón frente a los muros de la propiedad.

Lee: El día que mataron a Osama Bin Laden

Cómo se planeó la operación

Para Biden, la oportunidad de matar a uno de los hombres más buscados por Estados Unidos entrañaba muchos riesgos.

Al Zawahiri vivía en un barrio residencial densamente poblado.

Probablemente Biden tenía presente no repetir ciertos errores, como el ataque con aviones no tripulados que mató accidentalmente a 10 inocentes en Kabul entre ellos un trabajador humanitario y siete niños en los últimos días de la presencia estadounidense en Afganistán.

Mapa de donde se cree ocurrió el ataque

En mayo y junio, el líder estadounidense se centró en la guerra en Ucrania y en impulsar una legislación histórica sobre el control de armas y el cambio climático.

Pero, en secreto, un grupo “muy pequeño y selecto” de altos funcionarios de inteligencia preparaba varias opciones para mostrárselas.

Biden había encargado a los agentes de inteligencia asegurarse que en el ataque no murieran civiles, incluyendo la familia de Al Zawahiri y funcionarios talibanes.

El 1 de julio, el presidente estadounidense reunió a altos funcionarios, entre ellos el director de la CIA, William Burns, y la directora de inteligencia nacional, Avril Haines, para una sesión informativa.

Biden evaluó junto a sus asesores un modelo a escala de la vivienda de Al Zawahiri que los agentes de inteligencia habían construido y llevado a la Casa Blanca.

“Se centró particularmente en garantizar que se tomaran todas las medidas necesarias para garantizar que la operación minimizara ese riesgo”, declaró un asesor principal.

Biden pidió información sobre la estructura del edificio y, en particular, sobre cómo recibiría el impacto de un proyectil, antes de volar a Camp David para un receso de fin de semana.

En las semanas siguientes, los funcionarios se reunieron en la sala de crisis de la Casa Blanca, un centro de comando similar a un búnker bajo el edificio pensado para que el presidente controle situaciones límite dentro y fuera del país.

Planearon metódicamente la operación, tratando de anticipar cualquier pregunta que pudiera hacer el presidente.

En paralelo, un reducido equipo de abogados se reunió para evaluar la legalidad del ataque y concluyó que Al Zawahiri era un objetivo legítimo por “su papel de liderazgo continuo en al Qaeda, y su participación y apoyo operativo para los ataques del grupo”.

El 25 de julio, tras convocar a su equipo por última vez y pedir la opinión de sus principales asesores, Biden autorizó el ataque.

Inquietud entre los talibanes

A las 6:18 hora local, dos misiles Hellfire disparados por un dron alcanzaron el balcón de la casa de Al Zawahiri, matando al líder de al Qaeda. Los miembros de su familia resultaron ilesos, informaron autoridades de inteligencia.

Las ventanas de la casa parecían destruidas, pero sorprendentemente no se observaban más daños.

Muchos analistas creen que se utilizó una versión poco conocida del misil Hellfire, sin ojiva explosiva.

El cohete que se usó en el ataque

Esta variante llamada AGM-114R9X posee seis cuchillas que se despliegan en la superficie del misil a medida que se acerca al objetivo.

La energía cinética provocada por la velocidad de esta arma es lo que causa la destrucción, ya que hace trizas todo lo que alcanza y minimiza los daños colaterales.

A miles de kilómetros de distancia, en Washington, el presidente fue informado del éxito de la operación.

El domingo, el Ministerio del Interior talibán comunicó al medio local Tolo que un cohete había impactado en una vivienda vacía sin causar víctimas. No aportó detalles adicionales en ese momento.

Sin embargo, poco después la administración Biden anunció que combatientes de la red Haqqani, un ala ultraviolenta de los talibanes, habían sacado a la familia de Al Zawahiri del lugar y tratado de encubrir su presencia.

Cuando un periodista de la BBC acudió la mañana del lunes a la vivienda, un cordón del talibán lo detuvo, apuntándole con rifles e insistiendo en que “no había nada que ver”.

La supuesta locación del ataque con drones

BBC
Este es el supuesto sitio en el que se mató a Al Zawahiri.

Funcionarios estadounidenses afirmaron que “múltiples” fuentes de inteligencia habían confirmado la muerte de Al Zawahiri, pero enfatizaron que no hay personal estadounidense sobre el terreno en Kabul.

Se negaron a dar más detalles sobre cómo fue posible confirmar el éxito del ataque.

El cuerpo

Las agencias de inteligencia preservan con celo las identidades de sus espías. James Clapper, exdirector de inteligencia nacional durante la presidencia de Barack Obama, explicó a BBC que los exaliados de EU en Kabul pueden haber proporcionado alguna información.

No está claro qué ocurrió con el cuerpo de Al Zawahiri tras el ataque.

Según fuentes de la administración Biden, las autoridades de Estados Unidos no trataron de recuperar los restos de Al Zawahiri, a diferencia de la operación en la que se dio muerte a Osama Bin Laden.

En aquella ocasión, las fuerzas especiales recuperaron el cuerpo de Bin Laden para confirmar su identidad antes de lanzarlo al mar para evitar que su tumba se convirtiera en un santuario para los islamistas.

Mientras Biden transmitía la noticia al mundo desde la Casa Blanca, los líderes talibanes condenaron enérgicamente la incursión de Estados Unidos en su territorio.

Pero en sus comentarios no mencionaron a Al Zawahiri.

Ahora toca preguntarse hasta qué punto los altos líderes talibanes sabían de la presencia de Al Zawahiri en Kabul y qué ayuda le podrían haber estado brindando.

Un afgano que vive en la zona aseguró a BBC que los combatientes talibanes habían estado vigilando la calle y que la presencia de “residentes no afganos” era un secreto a voces entre los vecinos.

Es probable que esta hipótesis plantee algunas preguntas incómodas para los líderes talibanes.

Informes adicionales sobre el sistema Hellfire de Chris Partridge.


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