Ante aumento de casos de viruela símica, ONG propone protocolo
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México registra 284 nuevos casos de viruela símica en una semana, el mayor incremento; ONG impulsa protocolo de prevención

Durante agosto se registró un aumento de 119 casos semanales de viruela símica, pero en la última semana el incremento fue más del doble.
Por Marcela Nochebuena
7 de septiembre, 2022
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México vive el mayor incremento de nuevos casos de viruela símica: 284 en siete días.

Durante agosto se registró un aumento promedio de 119 casos semanales, pero en la última semana el incremento fue de más del doble.

De esa manera, del 31 de julio, cuando se reportaron los primeros 91 casos, al 5 de septiembre, apenas a poco más de un mes, han alcanzado los 788.

Ante esto, desde la sociedad civil se refuerza el trabajo de información e incidencia entre las poblaciones más afectadas: hombres gays, bisexuales, hombres que tienen sexo con hombres y personas con VIH.  

La organización VIHve Libre está preparando un plan de acción para que lugares de encuentro en la ciudad de México se sumen a la aplicación de un protocolo que incluya capacitación a sus empleados para implementar o reforzar procesos de sanitización. 

Ante la falta de respuesta de las autoridades, el Consejo Ciudadano para VIH e ITS de la Ciudad de México, al que pertenecen diversas asociaciones, ha señalado la urgencia de descentralizar las pruebas de diagnóstico para que los resultados no tarden días en conocerse, iniciar la gestión de vacunas para nuestro país e impulsar acciones de prevención, promoción y atención de la salud.

Sin embargo, son las propias organizaciones quienes han tenido que poner en marcha iniciativas de información y concientización.

“Tuvimos que traducir varios materiales de Estados Unidos que corresponden a la prevención de la viruela, porque en México no tenemos una secretaría de salud que hiciera ese trabajo, y tampoco le interesaba hacerlo. Hicimos estos materiales y tuvimos reuniones con algunos doctores para que nos explicaran sobre la transmisión, las formas de prevención y el tratamiento”, comenta en entrevista Alain Pinzón, director de VIH Libre. 

Viruela símica: protocolo de acción

Mathias Correa, colaborador de VIHve Libre, acude a uno de los 30 centros que la organización tiene mapeados con el fin de distribuir información sobre la viruela símica.

Aunque él ya frecuentaba estos lugares, con el brote de la viruela del mono estas visitas son más recurrentes y con la finalidad de brindar información; así lo refleja la bitácora que lleva consigo junto con los materiales gráficos que imprime y distribuye. 

Mathias quiere hablar con el dueño del lugar para informarle sobre el nuevo plan para generar una mesa de trabajo y se adopte un protocolo para tomar capacitaciones que ayuden a reforzar las medidas de prevención de contagios, higiene y sanitización en los lugares más concurridos por hombres que tienen sexo con hombres.   

El propietario de este club –una casa adaptada sin identificación en la fachada– prefiere que no se revelen detalles del lugar por seguridad, pero asegura que está constituido formalmente desde hace cinco años y tiene 12 mil asociados que pueden asistir cualquier día de la semana, excepto los martes, a disfrutar de la fiesta y muy probablemente —eso depende de cada quien y no necesariamente sucede, aclara— tener algún encuentro sexual. 

Concientización individual y colectiva

Después de asegurar su participación en las actividades que propone la organización, el dueño del lugar y Mathias hacen énfasis en que las autoridades no han tomado ninguna medida en particular para poner atención a las poblaciones más vulneradas por la enfermedad. 

A diferencia de lo recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) a finales de julio, que llegó a sugerir la reducción del número de parejas sexuales, aseguran que los encuentros –particularmente, en los lugares destinados a ello– no dejarán de suceder.

Por eso consideran que es importante concientizar sobre todo a nivel individual, insistir en el cuidado personal, en la prevención del contagio a partir de la primera aparición de lesiones en la piel, pero siempre desde una mirada que no reproduzca o promueva estigmas. 

Recuerdan que así empezó la atención del VIH, como una condición ignorada y relegada por creerse característica de una población en particular, y que solo empezó a tomarse con seriedad una vez que comenzó a afectar a otros grupos poblacionales. 

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Tras las jornadas que ha completado, Mathias Correa asegura que ese es uno de los centros más limpios y con mayor receptividad hacia el trabajo de las organizaciones.

“No siempre me reciben; a algunos hay que torcerles el brazo para que accedan”.

No todos tienen la misma capacidad, control y número de asistentes en sus instalaciones. El que Mathias visita es uno de los más grandes y populares entre hombres gays, bisexuales y hombres que tienen sexo con hombres. Está ubicado en el centro de la capital y acuden entre una y dos personas cada diez minutos.

Pese al aumento de casos de viruela símica, hasta ahora no hay alguna medida específica para el acceso a este lugar; sin embargo, el propietario afirma que si un usuario llega con alguna alteración visible de su estado de salud o algún síntoma muy evidente, se evita su ingreso. 

Además, desde antes, la higiene y el buen estado de las instalaciones son un aspecto prioritario para el lugar.

Aunque la información y la difusión de los materiales diseñados por VIHve Libre es indispensable, e incluso han logrado vincular y canalizar algún caso para su diagnóstico y atención a partir de estas jornadas, Mathias asegura que es necesario reforzar las medidas en poblaciones y lugares en los que el gobierno no se fija, de ahí la intención de crear un protocolo y un compromiso de capacitación entre la sociedad civil y los dueños de esos establecimientos. 

“Los lugares de encuentro son lugares a donde los hombres que tenemos sexo con otros hombres acudimos, y la verdad es que ahí es donde se ha estado localizando el mayor punto de prevención, entonces nosotros decidimos educar, informar a la banda que va a los lugares de encuentro para que si en algún momento están teniendo algún síntoma o alguna molestia al respecto de viruela, mejor se vayan a su casa.

Alaín Pinzón afirma que han tenido una respuesta bastante favorable; aunque un par de centros los han rechazado.

“Algo que también seguimos haciendo son pruebas de detección de VIH, hepatitis C y sífilis, porque las personas que tienden a tener problemas de salud cuando les da viruela son aquellas que no están detectadas”, añade Pinzón.

Varias organizaciones —VIHve Libre, AHF, Casa de la Sal e Inspira, entre otras— han apuntado la urgencia de la descentralización del diagnóstico y la atención específica en los estados. 

Hasta el momento, asegura el activista, esto solo se ha hecho en la Ciudad de México con la toma de muestras para diagnóstico en las clínicas Condesa y en los centros de salud TIII, aunque en dos de ellos, en Chabacano y Gustavo A Madero, tuvieron que interponer quejas por discriminación tras la negativa de atención.

En la Clínica Condesa, de la alcaldía Cuauhtémoc, las pruebas diagnósticas están disponibles diariamente de 8:00 a 16:00 horas. Sin embargo, al llegar al lugar no hay información visible sobre los detalles y síntomas de la viruela símica ni sobre la toma de muestras, a diferencia de los otros padecimientos que atienden. 

Es hasta que se pregunta específicamente por una prueba, que el área de ginecología explica los horarios e invita a hacerla de inmediato en caso de sospecha, aunque reiteran que la muestra solo puede tomarse con lesiones visibles. 

Desde la red GayLatino, conformada por líderes gays de 21 países que se reunieron en la Ciudad de México, la semana pasada se hizo un llamado a todos los gobiernos de Latinoamérica y el Caribe ante la emergencia sanitaria de viruela símica.

¿Qué recomienda VIHve Libre?

“¿Te salió una ronchita? No entres en pánico, estos son algunos de los síntomas de la viruela del mono para que estés al pendiente”, se lee en uno de los carteles que la organización distribuye en lugares de encuentro. 

El tipo de lesiones son manchas blanquecinas que pueden contener líquido (pústulas) con un centro oscuro a manera de ombligo y que posteriormente cambian a costras. Puede aparecer únicamente en genitales, pero en ese caso es posible que se confunda con sífilis o herpes. Puede haber múltiples lesiones en distintas fases.

Por otro lado, las partes del cuerpo más afectadas por las lesiones son la anogenital (70-80%); tronco, brazos y piernas (60%), cara (20%) y palmas y plantas (10%). Los síntomas adicionales pueden ser, en ese orden de frecuencia: fiebre, cansancio, dolor muscular o dolor de cabeza. 

Recomendaciones ante la viruela símica.

Finalmente, la organización recomienda que en caso de presentar algún síntoma, no se apliquen medicamentos y se busque atención médica. 

De acuerdo con el más reciente informe semanal para la vigilancia epidemiológica de viruela símica del gobierno de México, desde el 1 de enero de 2022 se han notificado casos en 102 países, territorios y áreas en las seis regiones de la OMS. 

A nivel mundial, hasta el 5 de septiembre, sumaron 52 mil 015 casos confirmados y 18 defunciones. 

De los 788 contabilizados en México, el predominio en hombres es del 98%, y los de 30 a 39 años de edad son los más afectados. 

Ciudad de México (442), Jalisco (127) y Estado de México (51) encabezan los casos, seguidos por Yucatán (49) y Quintana Roo (19), aunque las tasas de notificación más altas corresponden a la capital y a Yucatán.

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El boom del sotol, el licor perseguido en México y la polémica de su producción en Texas

Forma parte de la identidad de Chihuahua, Coahuila y Durango y es también un destilado con un mercado en expansión.
16 de julio, 2022
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“En mi pueblo acostumbran a decir: ‘Vamos a hacer la mañana’. Y lo primero que hacen al levantarse es tomar una copa de sotol”.

Jesús Miguel Olivas, profesor e investigador de la Facultad de Ciencias Agrícolas de la Universidad Autónoma de Chihuahua, habla del único destilado mexicano que no se hace a partir de un maguey o agave, de una bebida que, aunque ancestral, es para muchos una gran desconocida.

El sotol integra la historia y el paisaje cultural de Chihuahua, Coahuila y Durango, los tres estados del norte de México en los que se produce.

“Forma parte de nuestra identidad. Está presente en corridos, en la poesía, en la literatura. Es un legado de esta región”, le dice a BBC Mundo Ricardo Pico, vicepresidente del Consejo Certificador del Sotol. Por ello, está protegido con una denominación de origen.

Dasylirion en el Parque Nacional Big Bend, parte del desierto chihuahuense, en en suroeste de Texas.

Getty Images
El sotol es el único destilado mexicano que no se elabora a partir de un maguey o agave.

Y es, además, un mercado en expansión. “Comercialmente hablando, es lo que era el mezcal hace 12 años”, asegura Pico, comparándolo con el espirituoso mexicano cuya producción ha aumentado en ese periodo de los 500.000 a los 6,5 millones de litros al año. Aunque no hay cifras oficiales, los entrevistados para este artículo concuerdan en que hay un boom del sotol.

Ahora, hay quien ve ambos aspectos del sotol —la identidad que representa y su potencial comercial— amenazados.

Y es que también se ha empezado a hacer del otro lado de la frontera, en Estados Unidos.

La polémica sobre quién tiene derecho a elaborarla está servida.

Conocimiento ancestral

La palabra sotol proviene del vocablo náhuatl tzotollin, que significa el dulce de la cabeza.

La bebida conocida con ese nombre se elabora con distintas especies del género Dasylirion, una planta nativa deldesierto chihuahuense que resiste las extremas temperaturas —hasta mínimas de -14°C en invierno y 42°C en verano— de ese ecosistema semiárido que abarca la zona norte de México y el suroeste de Estados Unidos.

Mapa de las zonas en las que crece la planta del sotol

BBC

Ya en tiempos prehispánicos, las comunidades originarias de ese vasto territorio se servían de ella, principalmente para alimentarse.

“Asaban el corazón, conocido como piña, y hacían una especie de pastas que se podían almacenar. Eran una buena fuente de carbohidratos”, le dice a BBC Mundo Jeffrey Keeling, profesor de biología y gestión de recursos naturales de la Facultad de Agricultura y Ciencias Naturales de la Universidad de Alpine, Texas.

Los rarámuri o tarahumaras, quienes le siguen llamando sereque, la usaban también para hacer utensilios —no por nada en inglés se conoce también como desert spoon, cuchara del desierto—, canastas, zapatos y artesanías, o con fines medicinales, por sus propiedades antibióticas.

La planta del sotol, del género Dasylirion.

Getty Images
La planta del sotol tiene aspecto de palma.
Detalle de las flores de una planta de sotol.

Getty Images
Detalle de las flores de una planta de sotol.

Y elaboraban con ella un brebaje fermentado, similar al pulque que se hace con agave en otras zonas de México, de muy baja graduación, para usos ceremoniales ya desde hace 800 años, apunta el experto.

La destilación llegaría después, cuando los españoles trajeron consigo la técnica en el siglo XVI, y la bebida se empezó a parecer a la que se conoce actualmente.

Fermentación y destilado

Han pasado siglos desde aquello, pero el proceso de elaboración no ha variado mucho en décadas y su producción hoy sigue siendo mayoritariamente artesanal y en algunos casos semiindustrial, señala Pico.

Antes que nada, hay que cortar la planta, que crece de forma silvestre.

Hombre corta la cabeza de una planta de sotol.

Ángel Valdez
Son las cabezas de la planta, también llamadas piñas, las que se llevan a la vinata.

Aunque Olivas lidera un proyecto de la Facultad de Ciencias Agrícolas de la Universidad Autónoma de Chihuahua, que nació en 1996, centrado en la domesticación de la especie, con el objetivo de que en un futuro pueda haber plantaciones y la producción sea sostenible.

“Si no nos aseguramos de establecer plantaciones, es muy probable que si sigue creciendo el interés en la bebida, a mediano plazo nos veamos en problemas para tener materia prima”, le dice a BBC Mundo.

Una vez cortado el tallo o piña, ya en la vinata o destilería se cuece en rudimentarios hornos construidos a ras de suelo.

Las piñas cocinadas se someten a un proceso de molienda para reducirlas a trozos pequeños, a los que luego se les añade agua para que inicie la fermentación.

Piñas o cabezas de la planta de sotol en un horno rudimentario construido a ras de suelo.

Ángel Valdez

Finalmente, el doble destilado permite obtener una bebida con un volumen alcohólico del 45%.

“Tiene cosas en común con las producciones tradicionales de otros destilados, como el ‘perlado’, una técnica basada en la observación para calcular la graduación etílica, pero también muchísimas diferencias”, le dice a BBC Mundo Faridy Bujaidar, antropóloga especializada en bebidas espirituosas del norte de México.

“El tequila, el mezcal y el sotol, cada uno tiene su trayecto histórico, sus sabores y aromas particulares. Son conocimientos regionales muy focalizados“, añade.

La mayor disimilitud es quizá el volumen de producción. Ya comentamos cuánto mezcal se genera al año en el país, una cifra que palidece frente a la del tequila: 350 millones de litros en 2021, según el Consejo Regulador del Tequila.

Mientras, la entidad homóloga del sotol estima que de este se producen anualmente 500.000 litros, cerca del 80% en Chihuahua y el resto a partes iguales en Coahuila y Durango.

“A los ojos del consumidor somos una bebida emergente, aunque sea ancestral”, dice su presidente, Efraín Maldonado.

El Consejo calcula que en México hay unos 40 productores tradicionales.

Décadas de persecución

Este panorama es la herencia de la persecución que sufrieron los sotoleros durante décadas, apunta Pico, vicepresidente del Consejo Regulador del Sotol.

Se debió a una combinación de factores, explica, entre ellas la influencia de la prohibición de los destilados a principios del siglo pasado en el estado aledaño de Sonora y la Ley Seca vigente de 1920 a 1933 al otro lado de la frontera, en Estados Unidos, además de una “corriente de pensamiento conservador en México según la cual el alcohol corrompía la sociedad”.

“Aunque no hubiera una ley per se en el país que prohibiera la actividad sotolera, la policía conocida como ‘la acordada’ llegaba a las comunidades, para en teoría checar que se cumplían las normas ambientales y sanitarias, y les confiscaba el equipo a los vinateros o los llevaban presos“, cuenta.

Hombre cortando un Dasylirion.

Ángel Valdez
Las plantas a partir de las cuales se hace el sotol se encuentran en estado silvestre.

Eduardo Arrieta, “Don Lalo”, maestro sotolero de cuarta generación del municipio de Aldama, Chihuahua, conoce bien la historia.

En parte porque se la contó su abuelo, quien se llamaba igual que él, y en parte porque la vivió en carne propia.

“Mi abuelo empezó en el sotol muy joven, en 1920, cuando andaba en la Revolución con Pancho Villa”, le dice a BBC Mundo.

‘Quítame esa vinata’, le dijo Pancho Villa un día que pasó por allí a caballo, pero mi abuelo no hizo caso, así que cuando volvió lo agarraron, lo ataron y le dieron con un sable. Según ellos esa era la ley aquí antes”, cuenta.

Cuando mataron al “centauro del norte” en 1923, el abuelo de Don Lalo siguió destilando y le enseñó el oficio a su hijo, quien después haría lo propio con el suyo.

“A mí todavía me tocó esconderme cuando llegaron los de a caballo (la policía), para que no me hallaran y me llevaran. Nos destruían el alambique donde hacía uno el vino (sotol), lo balaceaban para que ya no sirviera”, recuerda.

Pico, del Consejo Regulador del Sotol, analiza aquello —que duró hasta finales del siglo pasado en ciertas zonas— con perspectiva.

“La persecución quizá actuó a nuestro favor porque, ¿quién sabe?, de otra manera quizá hubiéramos acabado ya con la planta”, dice. “O nos hubiéramos convertido en otro Tequila, Jalisco, con una industria completamente desarrollada y millonaria”.

Protección institucional

Para caminar en esa dirección y ordenar y proteger la producción del sotol en Chihuahua, Coahuila y Durango, se creó en 2002 la denominación de origen.

Destilando sotol en una vinata.

Ángel Valdez
La última fase de la elaboración del sotol es la destilación.

Una denominación de origen (D.O.) es un sello que certifica que un producto es originario de una zona geográfica particular, que en ella se llevan a cabo todas las fases de producción, y que a esto se deben la calidad y las características del mismo.

Una de las más famosas es la del champán, que dicta que solo se le puede llamar así al vino espumoso elaborado en la zona francesa de Champagne o la Champaña.

La D.O. del sotol está reconocida a nivel internacional por la Organización Mundial de la Protección Intelectual, en 2005 nació el Consejo Mexicano del Sotol y más recientemente, en 2017, el Consejo Certificador.

Hoy el producto se vende dentro y fuera de las fronteras mexicanas.

“El mejor mercado para el sotol en México está, curiosamente, allí donde se producen otros destilados, porque se valora ese tipo de producto: en Oaxaca, Jalisco, y, por supuesto, Ciudad de México“, informa Pico.

“En Estados Unidos se vende en Texas y California sobre todo, y existe un mercado emergente, en constante crecimiento, en Arizona, Nueva York, Colorado e Illinois“.

El problema que ven muchos en la industria del sotol en México es que EE.UU. está dejando de ser meramente consumidor y ha empezado a producir, aunque aún de forma muy focalizada, concretamente en Texas.

Y es que el sotol, a diferencia del tequila y el mezcal, no está reconocido como bebida distintiva de México por el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).

¿Quién tiene derecho a producir?

En enero, Sandro Canovas se plantó fuera de una destilería en Marfa, Texas, con un megáfono en la mano y gritó: “¡El sotol es mexicano! ¡Boicot a estos buitres culturales! No apoyen a los ladrones”.

Y repartió entre clientes y curiosos unos papeles en los que se leía: “Ten en cuenta que Marfa Spirit Co. opera a diario bajo estas premisas: a) apropiación cultural; b) el flagrante desprecio de la denominación de origen que pertenece a Chihuahua, Durango y Coahuila en México; c) ningún compromiso ni acciones o programas hacia la sostenibilidad en la producción de sus bebidas espirituosas”.

Dasylirion en el Parque Nacional Big Bend, parte del desierto chihuahuense, en en suroeste de Texas.

Getty Images
Dasylirion en el Parque Nacional Big Bend, parte del desierto chihuahuense, en en suroeste de Texas.

Fundado en 2021 por Morgan Weber, con una amplia experiencia en el sector de la restauración y al frente de bares especializados en licores mexicanos, Marfa Spirit Co. es una de las empresas que está produciendo destilado a partir de Dasylirion en Texas.

“Están robando patrimonio cultural, una de las tradiciones tangibles más viejas de la región del norte de México junto al adobe —él es adobero— y quitándoles el negocio a los maestros mexicanos que han hecho esto durante generaciones”, le dice a BBC Mundo el activista.

Cánovas empezó a alzar la voz sobre la cuestión en distintos eventos, hablando con sotoleros y otros miembros de la industria, tocó la puerta de las autoridades.

Pronto una confederación de productores mexicanos, el Grupo de Sotoleros El Potrero del Llano, publicó un comunicado condenando que varias destilerías texanas estuvieran usando la palabra “sotol” en sus productos.

Las autoridades chihuahuenses mantuvieron una serie de reuniones sobre la protección de la producción del sotol en el estado, a medida que la conversación llegaba a los ciudadanos.

Y en su edición del 17 de febrero el diario Hechos de Chihuahua publicó en portada este titular: “Sin respetar la denominación de origen, Texas produce sotol”.

Las piñas cocinadas se someten a un proceso de molienda

Ángel Valdez
Las piñas cocinadas se someten a un proceso de molienda.

Preguntado por la posición Consejo Regulador del Sotol sobre la cuestión, su presidente Efraín Maldonado es tajante:

“La norma denominación de origen es clara: a lo que se produzca en los tres territorios (Chihuahua, Coahuila y Durango) se puede le llamar sotol, a lo producido fuera no. Puede ser cualquier otro licor, destilado, pero no se le puede decir sotol“.

Weber, el dueño de Marfa Spirit Co., quien hizo equipo con Jacobo Jáquez, del veterano Sotol Don Celso, para elaborar su producto, se defiende haciendo referencia justamente a eso.

“La denominación de origen no dice nada sobre el uso de la planta para hacer una bebida”, le dice a BBC Mundo.

Sería una locura que, si tuvieras acceso a uvas, alguien te dijera que no puedes hacer vino espumoso. Lo puedes hacer. Otra cosa es que le puedas llamar champán. Y yo tengo acceso a las plantas de sotol”.

Por ello, aunque en las etiquetas viejas de sus botellas se leía Chihuahuan Desert Sotol, las más recientes dicen Far West Texas Desert Spirit, a lo que se le añade que está hecho en un 100% con sotol.

“Es importante honrar la tradición y nosotros no le llamamos sotol por respeto, le decimos licor del desierto. Pero las normas federales requieren que se incluyan los ingredientes en el etiquetado, así que tenemos que poner que viene de la planta sotol, como comúnmente se le llama”, explica.

“Nos critican mucho, que estamos violando la denominación de origen, cosa que no hacemos. Lo hacemos todo desde el respeto”, insiste.

Sin embargo, otras compañías les siguen llamando a sus destilados Texas sotol.

Shot de destilado reposado o añejo con dos pedazos de naranja.

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Para hacer las variedades reposado y añejo se guarda el sotol en barricas de roble americano desde 4 hasta más de 12 meses.

Maldonado ve difícil que se deje de producir al otro lado de la frontera y cree que el futuro pasará por integrar a las destilerías estadounidenses en la industria ya existente.

“Quizá en algún momento, después de que las autoridades estatales y federales mexicanas puedan tocar base con las autoridades de Estados Unidos, y si encontramos un mecanismo que sea también benéfico para la industria de aquí, entonces a lo mejor nos podríamos sentar y negociarla“, añade.

Mientras, sigue trabajando en “ordenar” la industria, para que los sotoleros pequeños también puedan certificar su destilado y beneficiarse de la denominación de origen, y en unir fuerzas con las entidades de Coahuila y Durango.

“El mercado está creciendo y cada vez existe una mayor necesidad de que se difunda la tecnología para plantaciones”, dice el doctor Olivas.

“Y también que el público se entere de la calidad, el origen y lo que representa técnica, cultural, social y económicamente el sotol. Es importante que la gente sepa todo lo que hay detrás de una copita de sotol“, añadió durante el Festival del Agave, precisamente en Marfa.

La copa que, en su pueblo, toman temprano “para hacer la mañana”.


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