
Cinco exfuncionarios del Estado de México fueron detenidos por elementos de las fuerzas armadas durante el Operativo Enjambre para ser investigados por su presunta participación en el delito de extorsión.
En un comunicado, la Fiscalía General de Justicia del Estado de México, informó que durante el Operativo Enjambre, fueron detenidos José Humberto “N”, Síndico en funciones de Aculco; Ari Patrick “N”, expresidente municipal de Almoloya de Alquisiras y su hermano Baltazar “N”.
Además de Edgar “N”, exdirector de Seguridad Pública de Aculco y Guillermina “N”, comerciante en el municipio de Almoloya de Alquisiras.
“Se cuenta con información de que los ahora detenidos forman parte de entramados criminales a partir de los cuales habrían utilizado sus cargos dentro de gobiernos municipales o vínculos con ellos, para cometer extorsiones a nombre de un grupo delictivo con orígenes en Michoacán en agravio de autoridades municipales y comerciantes”, destacó la dependencia.

La fiscalía explicó que el síndico de Aculco, José Humberto “N”, exigió un cobro a comerciantes para “dejarlos trabajar y no causarles daño”. En tanto, Edgar “N” cobraba el dinero a través de la violencia.
“Estas mismas prácticas las habrían utilizado para incidir en la asignación de contratos de obra pública del ayuntamiento”, indicó la fiscalía.
Por su parte, el exedil de Almoloya de Alquisiras, Ari Patrick, Baltazar “N” y Guillermina N, fueron detenidos en Toluca y son indagados, ya que, supuestamente habrían cometido actos de extorsión a nombre de un grupo delictivo de Michoacán.
Las víctimas son dueños de negocios de tortillerías que se encuentran en los municipios de Tenancingo y Malinalco.
“En estas actividades criminales, Guillermina “N” se encargaba de organizar el cobro y verificaba que los comerciantes compraran los insumos a Ari Patrick “N”. A los ahora detenidos les fue cumplimentada orden de aprehensión por el delito de extorsión toda vez que Baltazar “N” y Guillermina “N”, por órdenes de Ari Patrick “N”, habrían impedido que la víctima pusiera en funcionamiento un negocio de tortillería en Tenancingo, ya que se negó a pagar una cuota ‘derecho de piso’, así como adquirir los insumos a los que le obligaban”, narró la fiscalía.
Los cinco exfuncionarios fueron ingresados a diferentes Centros Penitenciarios y de Reinserción Social estatales en donde se habrá de determinar su situación jurídica.
A través del Operativo Enjambre realizado en el Estado de México desde el pasado mes de noviembre de 2024, han sido detenidos al menos 58 servidores públicos de distintos municipios y cargos, quienes presuntamente estarían relacionados con actividades delictivas de alto impacto como homicidio, secuestro exprés y extorsión.

Entre los funcionarios que destacan se encuentra María del Rosario “N”, expresidenta municipal de Santo Tomás de los Plátanos, quien fue detenida en el municipio de Metepec.
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Además, al exdirector de la policía municipal de Nicolás Romero, Adrián Mauricio “N”, quien fue aprehendido en Zamora, Michoacán.
La alcaldesa de Amanalco, María Elena “N”, detenida y vinculada a proceso.
Adrián Mauricio “N” extitular de la Policía de Nicolás Romero desde 2022.
Eraclio “N”, director de Seguridad Pública de Tejupilco, por su probable intervención en el delito de secuestro exprés, Manuel Alejandro “N”, director de Seguridad Pública de Amanalco.
Rodolfo “N” y Roberto “N”, director Operativo y jefe Regional de Seguridad y Prevención Ciudadana de Ixtapaluca quienes ya fueron también vinculados a prisión.

El encuentro entre Trump y Petro rebajó tensiones y reabrió el diálogo tras una etapa conflictiva, aunque sin que hubiera nuevos compromisos formales.
La reunión era muy esperada y llegó precedida de episodios de tensión.
Tras meses de cruces verbales, advertencias públicas y desconfianza mutua, Gustavo Petro y Donald Trump se encontraron finalmente en la Casa Blanca este martes.
Semanas atrás, Trump llamó a Petro narcotraficante, le advirtió de que “debía cuidarse” y llegó a afirmar que le “sonaba bien” una acción militar en Colombia similar a la emprendida en Venezuela.
El presidente colombiano, por su parte, acusó a Estados Unidos de violar la soberanía colombiana y matar a gente inocente en sus operaciones antidroga.
Previamente, Estados Unidos había revocado el visado de Petro después de que este pidiera a los soldados estadounidenses que desobedecieran a Trump en un mitin propalestino en Nueva York.
En ese contexto, el encuentro de este martes -que se prolongó cerca de dos horas a puerta cerrada- acercó a los dos mandatarios, que intercambiaron gestos de cordialidad.
Petro salió de Washington con su imagen reforzada y una relación aparentemente más fluida con Trump, aunque sin avances concretos.
El primer logro tangible para Petro fue acabar con la tensión de una relación que, hasta hace poco, parecía al borde de la ruptura.
Las imágenes difundidas por la Casa Blanca y la presidencia colombiana mostraron a ambos mandatarios sonrientes, sentados juntos en el Despacho Oval y acompañados de sus principales colaboradores.
“Nos entendimos muy bien”, afirmó Trump en unas breves declaraciones tras la reunión, en las que admitió que él y Petro “no eran los mejores amigos” pero afirmó que el encuentro fue cordial y no se sintió insultado.
También mencionó que debatieron sobre un acuerdo relativo al narcotráfico, aunque no dio detalles.
“Estamos trabajando en ello”, indicó, y agregó que ambos hablaron sobre “sanciones” sin especificar en qué sentido.
Petro, por su parte, afirmó tras el encuentro que le “gustan los gringos francos” y calificó como “positiva” su impresión tras citarse con Trump.
“La impresión que tengo de una reciente reunión de hace unas horas es positiva, en primerísimo lugar. Esa es la realidad”, declaró al iniciar su conferencia de prensa en la embajada de Colombia.
En una reflexión más política, reconoció que ni él ni Trump habían cambiado de postura en muchos temas, pero defendió el diálogo como vía para recomponer la relación.
“Un pacto no es entre hermanos gemelos. Un pacto es entre contradictores que pueden encontrar los caminos de una hermandad humana”, aseveró.
Este cambio de tono se considera un punto de inflexión en una relación que vivió meses de fuertes choques, especialmente después de que Petro denunciara lo que llamó un “genocidio” en Gaza durante una visita a Nueva York.
Petro indicó, sin embargo, que no se puede dialogar bajo amenazas, en referencia a las sanciones que ha recibido de Washington.
“Yo estoy en la lista OFAC (de sanciones del Departamento del Tesoro estadounidense), en mi opinión, por lo que dije en Nueva York”.
Uno de los objetivos centrales de Petro era confrontar la visión de Washington sobre el narcotráfico en Colombia y defender la estrategia de su gobierno.
En 2025, por primera vez en tres décadas, Estados Unidos retiró a Colombia la certificación como socio estratégico en la lucha contra las drogas, alegando un aumento récord de cultivos de hoja de coca.
El presidente colombiano también sugirió que este martes hubo un entendimiento con el mandatario estadounidense en esta materia.
“Lo que dijo Trump en la reunión es que él no cree en sanciones. Y que él no las ve en este caso en particular. No las ve racionales. Y yo creo que tiene razón, es lo mismo que yo pienso”, declaró.
No detalló, sin embargo, si Washington volverá a certificar a Colombia en el futuro próximo.
Insistió en que su país no es responsable del consumo global de drogas: “Colombia no consume cocaína, los porcentajes son mínimos. Ni fentanilo, ni produce fentanilo”.
Por otra parte, Petro aseguró haber entregado a Trump una lista con los nombres de quienes considera los verdaderos líderes del narcotráfico.
“La primera línea del narcotráfico no es la que te imaginas”, sostuvo.
Aseguró que esos capos no operan en zonas rurales ni portan fusiles, sino que “viven en Dubái, en Madrid, en Miami” y manejan sus capitales fuera de Colombia.
Aunque no reveló nombres, afirmó que “los conocen las agencias de los Estados Unidos” y que deben ser perseguidos mediante una articulación internacional de inteligencia.
Para reforzar su argumento, citó operaciones recientes realizadas junto a la DEA y la inteligencia naval colombiana, que permitieron incautar 15 toneladas de cocaína en apenas dos días, incluyendo un submarino interceptado cerca de las Azores.
El viaje a Washington también deparó una lectura clave en la política interna colombiana.
Petro se juega la continuidad de su proyecto con la candidatura de Iván Cepeda en las elecciones presidenciales programadas para mayo frente a una oposición que lo acusa de haber puesto en riesgo la histórica alianza con Estados Unidos.
Durante meses, sectores opositores advirtieron que un gobierno de izquierda podía aislar a Colombia de su principal socio estratégico en seguridad y economía.
Sin embargo, el tono cordial del encuentro con Trump ofrece a Petro un buen argumento para desactivar ese relato.
Las imágenes de la reunión con ambos mandatarios sonrientes, las dedicatorias personales de Trump (“Un gran honor. Amo a Colombia” y “Eres genial”, escribió el mandatario estadounidense en sendas notas para Petro) y la ausencia de reproches públicos refuerzan la idea de que la relación bilateral sigue en pie pese a las diferencias ideológicas.
Analistas consultados por BBC Mundo señalaron que la relación entre Petro y Trump, así como el resultado de la reunión de este martes, podrían tener una influencia notable de cara a los comicios.
Pese a los numerosos gestos simbólicos, la reunión dejó más interrogantes que certezas.
No hubo anuncios de acuerdos concretos ni comunicados conjuntos, y varios de los temas más sensibles siguen pendientes.
Las sanciones personales contra Petro continúan vigentes y tampoco se aclaró si Estados Unidos reconsiderará su decisión de “descertificar” a Colombia en la lucha antidrogas.
En materia regional, Petro confirmó que hablaron sobre Venezuela y la posibilidad de una reactivación económica con apoyo de Colombia.
“Vimos cómo podría ser una reactivación de Venezuela con ayuda de Colombia, en su frontera, en su vecindad… y cuál es el papel de EE.UU.”, explicó.
Sin embargo, no se anunciaron pasos concretos ni cambios inmediatos en la política estadounidense hacia Caracas, o nuevas iniciativas de cooperación con Colombia en relación a Venezuela.
Tampoco se revelaron avances específicos sobre integración energética, seguridad fronteriza y cooperación contra el narcotráfico en el Caribe y el Pacífico.
Petro insistió en que el cierre de fronteras con Venezuela fue contraproducente: “Cuando se cerró la frontera, lo que más se comerció entre los dos países fue cocaína”, afirmó, defendiendo la apertura y el comercio legal como herramientas de estabilidad.
Al cierre de su conferencia de prensa, el mandatario colombiano aseguró haber pedido a Trump que desclasifique informes de la CIA sobre dos episodios clave de la historia de Colombia: el asesinato del precandidato presidencial Jorge Eliécer Gaitán en 1948 y la toma del Palacio de Justicia en 1985.
Petro concluyó asegurando que en su país persiste un “genocidio” que continúa hasta hoy.
Así, el encuentro no sirvió para producir acuerdos tangibles pero sí rebajó tensiones y normalizó el diálogo entre los líderes de los dos países aliados.
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