
Al menos 39 personas integrantes de varias familias fueron privadas de la libertad en diversos puntos de Culiacán, Sinaloa, lo que provocó la movilización de las autoridades policiales.
Pese a que el gobernador Rubén Rocha Moya dijo en un primer momento que las autoridades no estaban rebasadas y que no se requeriría ninguna ayuda o plan extraordinario, horas después anunció que a la entidad arribarán dos batallones de fuerzas especiales con más de 600 elementos; una fuerza de tarea regional con 300 efectivos y un batallón de la Guardia Nacional, “para contribuir en la búsqueda de las personas que fueron reportadas como desaparecidas”.
De acuerdo con Noroeste, alrededor de las 10 de la mañana los servicios de emergencia recibieron un reporte sobre la privación masiva de una familia en el fraccionamiento de Villa Bonita.
Más tarde se alertó sobre otra privación ilegal de la libertad en Ejido Plan de Oriente, conocido como El Doce, en la sindicatura de Sanalona.

Posteriormente hubo otra llamada alertando de un hecho similar, pero esta vez en el fraccionamiento Belcantto, ubicado a un costado de Libramiento Benito Juárez, “La Costerita”, en el sector Barrancos.
Otra llamada a los servicios de emergencia alertó de la privación de la libertad de dos familias de la comunidad La Noria, de la sindicatura de Imala.
De acuerdo a los primeros reportes, entre las personas privadas de la libertad se encuentran niños y mujeres.
En tanto el vicefiscal general de Sinaloa, Dámaso Castro Saavedra, dijo que hay seis reportes sobre privación de libertad de personas en distintas colonias y poblados cercanos a Culiacán, sin detallar el número de víctimas.
Agregó que se están recibiendo denuncias en la Fiscalía Especializada en Desaparición Formaza.
Estos hechos ocurren un día después de un enfrentamiento entre presuntos grupos rivales del crimen organizado que dejó al menos tres muertos en la sierra de Badiraguato, Sinaloa.
En el lugar fue encontrada una camioneta calcinada y con múltiples impactos de bala y los cuerpos de las tres víctimas, quienes portaban equipo táctico, y de las cuales dos fueron decapitadas, informó el propio secretario de Seguridad de Sinaloa.
Cuestionado sobre estos hechos, el gobernador Rubén Rocha Moya aseguró que en Sinaloa hay autoridad, pero los “levantones son cosas que lamentablemente ocurren”.
“No tengan miedo, son cosas que lamentablemente ocurren. Hay autoridad, la autoridad no está de ninguna manera rebasada y estamos dándole seguimiento”, dijo a medios.
Más tarde, el gobernador dijo que se trata de “versiones aún no confirmadas” y que ya hay un operativo conjunto para rescatar a las personas que hayan sido privadas de la libertad.
“En cualquier circunstancia, la vida y la integridad de las mujeres, niñas y niños debe ser intocable. Estamos trabajando en ello”, publicó.
Rocha Moya mencionó que cuentan con suficientes elementos de seguridad para atender el caso y descartó algún operativo “extraordinario”. Sin embargo, durante la tarde confirmó el arribo de 600 militares, 300 elementos de la fuerza regional y un batallón de la Guardia Nacional.

Entre enero y febrero de este año se registraron 90 homicidios dolosos en Sinaloa. En 2024 hubo 531, de acuerdo con datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública.
A la vez, en la entidad hay 5 mil 474 personas reportadas como desaparecidas o no localizadas, según cifras de la Comisión Nacional de Búsqueda.

BBC Mundo conversó con dos latinoamericanos que viven en Medio Oriente. Tanto Ibis como José concuerdan en decir que lo peor fue la incertidumbre del sábado, cuando empezaron a caer los misiles.
Una ruidosa alarma en su teléfono celular sobresaltó a la periodista venezolana Ibis León Malave en la tarde del sábado, mientras estaba descansando en su casa en una zona residencial en el centro de Qatar.
“De inmediato es angustiante porque suena como un alarma de incendios”, le contó Ibis a BBC Mundo. “Llega a todos los celulares con indicaciones e información oficial de las autoridades”.
La alarma se lanzó en repuesta al operativo militar conjunto que Estados Unidos e Israel lanzaron este fin de semana contra Irán, en el que murió el líder supremo del país, Alí Jamenei.
Los países del Golfo Pérsico activan sus alarmas para prevenir muertes civiles en sus territorios, ya que su cercanía diplomática con EE.UU. los ha convertido en objetivos de los ataques del ejército de Irán.
Ese mismo sistema se activó también el sábado, a casi 600 km de distancia, en Emiratos Árabes Unidos. Pero cuando el guatemalteco José Basilea la recibió, ya sabía lo que estaba pasando.
“Me di cuenta cuando los misiles entran al cielo emiratí y el ejército lo intercepta”, le dijo a BBC Mundo desde Abu Dhabi, donde vive hace poco más de 5 años. “Ese golpe, ese sonido es lo que se escucha como una explosión”.
“Entonces el sábado, eso es lo que se empezó a escuchar (…) y a través de videos me di cuenta de que, en efecto, hubo una explosión y que sí que hubo unos escombros que sí cayeron cerca de donde yo vivo, en la isla de Yaz”.
Ibis y José le contaron a BBC Mundo sus experiencias viviendo un momento histórico, en países que están en alerta por los ataques de Irán.
A pesar de la distancia que los separa, tanto Ibis como José concuerdan en decir que lo peor fue la incertidumbre tuvo lugar el sábado, cuando empezaron a caer los misiles.
“Después de recibir la alerta, como a los cinco minutos, empezamos a escuchar explosiones y sentimos la onda expansiva en la estructura del edificio”, le dijo Ibis a BBC Mundo.
“Muy leve porque, aunque la percepción y la sensación es que está cerca, no está ocurriendo tan cerca, pero todo sí tiembla: las puertas, las ventanas, sientes como la estructura del edificio se resiente un poco con estas explosiones”.
“De día solo se ve como una nube en el cielo, en el lugar donde interceptaron el misil”.
Ibis llegó con su esposo a Qatar buscando una nueva vida, lejos de la crisis política y económica de su país.
“Las personas me han parecido amables”, dijo, “y apenas llegué pude también contactar con una comunidad de hispanohablantes, lo que te permite no sentirte solo o tener la posibilidad de hablar también en tu idioma”
“Pero, por supuesto, con todo este conflicto, pues ahora nos queda simplemente esperar. Hay demasiada incertidumbre. Miedo también, por supuesto.”
José, por su parte, ha hecho una carrera en los países del Golfo, trabajando con el servicio diplomático de Guatemala, tanto en Dubái como en Abu Dhabi, gracias a lo cual, ya lleva 5 años viviendo en la región.
José recuerda que el sábado, las autoridades empezaron a usar los mensajes de emergencia para pedirle a la gente que se escondiera en los sótanos de los edificios.
Este tipo de experiencias son excepcionales en un país que está enfocado en convertirse en un hub internacional para el turismo y los negocios.
“Específicamente Abu Dhabi es una ciudad exageradamente tranquila, donde no pasa mucho,” explica José.
Eso es algo que hace mucho más alarmante los sonidos que atravesaron los cielos el sábado: “Son sonidos como hipersónicos o algo por el estilo donde se escucha un primer bombazo, pasa un tiempo y luego se escucha como como la ola”.
José recuerda que Emiratos Árabes Unidos no cuenta con un sistema de defensa antiaérea como el famoso Domo de Hierro de Israel -aunque las bases estadounidenses en los territorios del Golfo sí cuentan con sistemas similares-, algo que aumenta el riesgo.
Pero siente que la gente igual confía en las capacidades de las fuerzas armadas del país para defenderlos.
“Miedo, personalmente, yo no lo tengo”, cuenta José. “Sí hay preocupación, pero tanto Dubái como Abu Dhabi, como Emiratos Árabes Unidos en general, está teniendo una vida muy normal dentro de lo que cabe con la situación en la que estamos”.
Ibis ve lo mismo en los cataríes: “La sensación en general es que la gente tiene buen ánimo, confía en el sistema de defensa de Qatar y cree que va a ser algo temporal. Tienen la esperanza de que es algo que se puede resolver a corto plazo. Tratan de mantener la calma”.
Ambos concuerdan en que el sistema de alertas tempranas de ambos gobiernos ha funcionado de manera eficiente, y que los servicios, por lo menos en las zonas donde ellos están, se han mantenido activos.
“Por una parte, con las alarmas, hay como una sensación de alivio porque las autoridades están allí indicándote qué hacer,” explica Ibis. “Pero, por otro lado, es ver cómo me protejo realmente, porque estar dentro de mi casa es la única garantía de seguridad”.
Algo le queda claro a José, luego de contar su experiencia del sábado a BBC Mundo: “Si tú me preguntas dónde está mi casa, para mí es Emiratos Árabes Unidos”.
“Entonces, uno no tiene que estar con un país que le ha dado tanto solo en las buenas y en los momentos de alegrías y de fiestas y de comidas y demás, sino en los momentos donde el país necesita que exista esa estabilidad”.
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