
La Fiscalía Anticorrupción de Chihuahua aseguró un inmueble propiedad del exgobernador, Javier Corral, como parte de las investigaciones en su contra por supuesto desvío de recursos por 98.6 millones de pesos.
Se trata de un condominio denominado “Cabaña El Rincón”, ubicada en una zona exclusiva de la Sierra Tarahumara, en el municipio de Ocampo, cabecera municipal de Basaseachi.
En un comunicado, la dependencia informó que el operativo se realizó este viernes 16 de enero por elementos de la Fiscalía Anticorrupción en cumplimiento a la resolución judicial que fue librada un día antes por un Juez de Control.
La cabaña se localiza en una zona montañosa de abundante vegetación y presenta un estilo rústico.
La Fiscalía señaló que el aseguramiento forma parte de las diligencias que se realizan, dentro de la carpeta de investigación 3050/2024 derivada de una denuncia presentada por la Auditoría Superior del Estado y se realizó para impedir que la propiedad sea “transmitida, enajenada o gravada bajo cualquier modalidad, mientras continúan las indagatorias correspondientes”.

Asimismo, dicho procedimiento forma parte de los aseguramientos realizados a distintos imputados en esta misma carpeta de investigación, incluso, en zonas como Tepoztlán, Morelos.
“Una vez asegurado, el Ministerio Público Anticorrupción se encuentra facultado para realizar diversas diligencias sobre el inmueble, a fin de garantizar que el bien pueda servir para la eventual recuperación o resarcimiento del daño causado a los Chihuahuenses, que asciende a 98.6 millones de pesos, que indebidamente se distrajeron, desviaron y dispusieron”.
La dependencia agregó que la medida judicial tiene como finalidad evitar la simulación de actos de disposición o la transferencia del patrimonio investigado a terceros vinculados, incluyendo redes de apoyo conformadas por familiares y exservidores públicos que tuvieron participación activa durante el quinquenio del 2016–2021.

El 9 de agosto de 2024, el Tribunal Estatal de Justicia Administrativa de Chihuahua inició un proceso administrativo contra Javier Corral por enriquecimiento ilícito tras presuntamente no haber declarado el origen de una propiedad en Ciudad Juárez.
El caso llegó al Tribunal luego de que la Secretaría de la Función Pública del estado de Chihuahua la turnara tras una audiencia celebrada en julio.
El 29 de agosto de ese año, antes de que Javier Corral rindiera protesta como senador de Morena, la Fiscalía de Chihuahua notificó a la cámara alta sobre la orden de aprehensión que pesa en su contra por un presunto desvío de más de 98 millones de pesos y que, según la institución, lo convierte en un “evasor de la justicia”.
Esto después de que el intento de las autoridades de Chihuahua por detenerlo se viera frustrado por la Fiscalía de la Ciudad de México bajo el argumento de que se trataba de una operación “ilegal” y con “tintes políticos”.

Por estos hechos, la Fiscalía Anticorrupción de Chihuahua interpuso dos denuncias por obstrucción de la justicia, tráfico de influencias, abuso de autoridad, desobediencia y resistencia de particulares.
Javier Corral cuenta con fuero desde el 1 de septiembre, aunque ha declarado que no lo usará para protegerse de la justicia.
Sin embargo, el 28 de septiembre de 2024, el Tribunal Estatal de Justicia Administrativa de Chihuahua determinó inhabilitar por un año al exgobernador Javier Corral al considerar que incurrió en enriquecimiento oculto por lo que durante un año, no podía desempeñar empleos, cargos o comisiones en el servicio público ni participar en adquisiciones, arrendamientos, servicios u obras públicas.

Según testigos presenciales, se usaron municiones letales, drones, francotiradores, agentes vestidos de civil y unidades de la Guardia Revolucionaria para reprimir las protestas del jueves 8 y el viernes 9 de enero.
Retratar lo que ocurrió el 8, 9 y 10 de enero en distintas ciudades de Irán es muy difícil, porque el acceso a internet y las comunicaciones telefónicas con el exterior fueron ampliamente interrumpidos.
Aun así, videos y relatos de personas que tienen acceso al internet satelital de Starlink llegaron a manos del servicio persa de la BBC.
La BBC no puede verificar de forma independiente estos relatos en las circunstancias actuales, pero el análisis en conjunto de los testimonios recibidos revela patrones y descripciones consistentes de la forma de actuar de las fuerzas de seguridad y el ambiente que domina en las ciudades.
El servicio persa de la BBC, para proteger la seguridad de sus fuentes, evita mencionar los nombres y otros datos personales de quienes proporcionaron estos relatos.
Un conjunto de relatos recibidos por el servicio persa de la BBC desde distintas ciudades de Irán da cuenta de una represión a gran escala, sin precedentes y que incluyó el uso de violencia letal contra manifestantes y ciudadanos del común.
Según testigos presenciales, se usaron municiones letales, drones, francotiradores, agentes vestidos de civil y unidades de la Guardia Revolucionaria para reprimir las protestas del jueves 8 y el viernes 9 de enero.
Estos son algunos de los testimonios recogidos por el servicio persa de la BBC.
Varios testigos en la ciudad de Fardis (a unos 40 km al oeste de Teherán) afirmaron que el viernes, después de varias horas en las que no se veía a ninguna fuerza policial en las calles, fuerzas vinculadas a la Guardia Revolucionaria atacaron de repente a los manifestantes en parques y callejones.
Según uno de los testigos, hombres “con la ropa y las motocicletas características de Ansar” (unidades motorizadas de la Guardia Revolucionaria que intervienen en protestas) dispararon directamente con armas de guerra.
La misma fuente afirmó que los agentes armados “entraron en los callejones con vehículos particulares y dispararon desde dentro de los autos contra la gente”.
“En cada callejón había dos o tres muertos”, subrayó.
Según fuentes locales, las fuerzas de la Guardia Revolucionaria se concentraron en tres puntos principales de la ciudad, y dispararon contra manifestantes, conductores e incluso transeúntes, “sin que importara en qué situación se encontraran”.
Dos videos que circularon en redes sociales mostraban cuerpos con heridas de bala, aparentemente relacionados con las protestas del jueves.
En uno estos, una persona cuya voz es lo único que se escucha dice: “Hoy, 8 de enero, miren lo que hicieron con la gente en Fardis. Son las nueve de la noche; mataron a la gente con munición real”.
En los dos videos se ve a entre ocho y diez personas tendidas en el suelo con un sangrado intenso, y hasta ahora no se sabe qué ocurrió posteriormente con ellas.
Algunas fuentes locales estiman que el número de fallecidos en Fardis podría haber llegado a cientos y afirman que los cuerpos no fueron retirados de los callejones hasta la mañana siguiente.
Por su parte, testigos en Teherán y Karaj dijeron al servicio persa de la BBC que las fuerzas de seguridad dispararon contra la gente desde puentes y azoteas de edificios.
Según uno de ellos, los agentes apuntaban a las personas con láseres y “si corrías, no te perseguían, pero si te detenías y coreabas consignas, abrían fuego”.
Ese mismo testigo añadió que en las calles quedaron casquillos de balas, a pesar de que las fuerzas de seguridad procuraron recogerlos.
Algunas fuentes locales y testigos presenciales mencionaron cifras de fallecidos que van desde algunos miles hasta decenas de miles.
La Agencia de Noticias de Activistas de Derechos Humanos (HRANA), con sede en Estados Unidos, informó que hasta el momento había logrado confirmar la muerte de 1.850 manifestantes, 135 personas afiliadas al Gobierno y 9 civiles no involucrados, así como 9 niños, en los últimos 17 días.
Un funcionario iraní también le dijo a la agencia de noticias Reuters que habían muerto 2.000 personas, pero que la culpa era de los “terroristas”.
La BBC no puede verificar de manera independiente estos datos por el momento, y las autoridades tampoco han ofrecido números oficiales y transparentes.
Una fuente informada le dijo al servicio persa de la BBC que en la madrugada del viernes entre 180 y 200 cuerpos fueron trasladados a una morgue en la ciudad de Mashhad (al nordeste del país, cerca de la frontera con Turkmenistán) y enterrados rápidamente.
Según esta fuente, la mayoría presentaba heridas graves en la cabeza.
Otra persona que acudió al instituto forense de Kermanshah (en el oeste) para identificar a un familiar, afirmó haber visto allí alrededor de 200 cuerpos.
Algunos testigos denunciaron que los cadáveres estaban “apilados” y muchos no estaban siendo entregados a las familias.
En el canal de Telegram del bloguero iraní Vahid Online se difundieron videos que mostraban un gran número de cuerpos en fundas negras y familias en duelo intentando identificar a sus seres queridos en el instituto forense de Kahrizak (cerca de Teherán). En otro video, se veía un camión descargando cadáveres allí.
Según los datos de una fuente confiable en Rasht (sobre la costa del mar Caspio), 70 cuerpos de personas fallecidas en las protestas del 8 de enero fueron trasladados al hospital Poursina de esa ciudad.
La misma fuente afirmó que la morgue del hospital no tenía capacidad para todos los cuerpos. También aseguró que agentes de seguridad exigían a las familias el pago de un “dinero por las balas” para entregarles los cuerpos de sus seres queridos.
También, un miembro del personal de salud de un hospital en el este de Teherán le dijo a la BBC que el 8 de enero se trasladaron allí alrededor de 40 fallecidos. Por razones de seguridad, no se menciona el nombre del hospital.
Los medios dentro de Irán también informaron de la muerte de 100 miembros de las fuerzas de seguridad durante las protestas y afirmaron que los manifestantes —a quienes describieron como “agitadores”— incendiaron decenas de mezquitas y bancos en varias ciudades.
Videos verificados por el servicio persa de la BBC muestran que en distintos lugares también se incendiaron vehículos policiales y edificios gubernamentales.
Varias fuentes informaron del uso extendido de drones por parte de las fuerzas de seguridad para identificar y apuntar a los manifestantes.
“Los drones volaban constantemente sobre la gente. Disparaban directamente y no importaba si la persona era manifestante o simplemente estaba en la calle”, relató una persona desde fuera de Teherán.
También, varios testigos afirmaron que se emplearon armas como fusiles Kalashnikov y que los disparos eran “directos y letales”.
“Esto ya no era una protesta, era un campo de batalla; con la diferencia de que solo un lado tenía armas”, afirmó uno de los testigos.
En prácticamente todos los relatos recibidos, se mencionó la interrupción o el grave deterioro del servicio de internet y de la telefonía móvil.
Algunos afirmaron que la única vía de comunicación disponible era el internet satelital de Starlink.
Otros expresaron preocupación por la posibilidad de que, al usar Starlink, las fuerzas de seguridad pudieran rastrear su ubicación.
Según los testigos, en muchas ciudades los teléfonos móviles solo funcionaban por la mañana y quedaban completamente desconectados a partir de la tarde.
Algunas personas aseguraban que ni siquiera era posible enviar mensajes de texto y que los únicos que recibían eran mensajes amenazantes del gobierno en los que se advertía a la población que no participara en las protestas.
Muchos afirmaron que después del viernes —al que se refieren como “el viernes sangriento”— se generó un miedo generalizado entre la población.
Según relataron, la presencia de gente en las calles disminuyó drásticamente, aunque los cánticos continúan desde dentro de las casas y las azoteas.
Uno de los testigos comentó: “Ahora salir significa caminar hacia la muerte”.
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