
Para el segundo semestre de 2026 el Metro de la CDMX proyecta obras para hacer elevado el tramo Santa Martha – La Paz de la Línea A a fin de que en temporada de lluvias el servicio no se vea afectado por las inundaciones en la zona, adelantó Adrián Rubalcava, director del Metro.
Durante un encuentro con medios de comunicación, el titular del organismo explicó que en la mayoría de las ocasiones en las que se suspende el servicio en esta línea que va de Pantitlán a La Paz es por causas externas al sistema. Por ejemplo, el mal drenaje de la zona que ocasiona se inunde el cajón de vías.
“Entiendo que el Gobierno Federal va a aportar recursos suficientes para dos temas: el primero es poder generar una rehabilitación y generar un drenaje para el municipio (de La Paz) y la otra, el planteamiento que hace el Metro es ese tramo, tratar de hacerlo un tramo elevado con la finalidad de que independientemente si haya afectaciones por parte del municipio o no, el sistema no se detenga”, explicó el funcionario.

Y es que cada que el servicio en esta línea es suspendido por inundación en las vías, detalló, el impacto económico al sistema asciende a más de 30 millones de pesos.
Recursos fundamentales para la operación cotidiana del sistema que transporta diariamente a poco más de 4 millones de usuarios.
“No es un tema que esté causando el Metro o que el Metro tenga la intención de que se mantenga inundado, es por las afectaciones a las viviendas que tenemos en el municipio de La Paz (cuando llueve)”, subrayó.
De acuerdo con Rubalcava, en la temporada más fuerte de lluvias e inundaciones las autoridades solicitaron al Metro que suspendieran el desahogo de agua dentro del cajón a fin de no afectar más a los vecinos que tenían anegadas sus viviendas.
“Porque a pesar de que el sistema tenía la capacidad de sacar o rebombear el agua hacia el exterior y poder echar a andar el servicio en esta zona, pues la realidad es que cada vez que nosotros estábamos sacando el agua, estábamos también inundando a los vecinos que se encontraban en la comunidad aledaña al municipio de La Paz”, explicó.
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Aunque aún no se tiene un presupuesto exacto, el funcionario estimó que todas las obras en la zona costarían unos 100 millones de pesos: la mitad para las obras de mejora del drenaje en la zona y la otra mitad para las labores del viaducto elevado.

Estas obras, aclaró Rubalcava, se estarían llevando a cabo después del Mundial de fútbol a fin de no complicar la movilidad de la ciudadanía y visitantes.
A 34 años de su inauguración, la Línea A del Metro (que va de Pantitlán a La Paz) suma problemáticas en su operación diaria, las cuales -a pesar de ser conocidas y reconocidas por las autoridades- no han sido atendidas, lo que ha derivado no solo en el deterioro del servicio, sino en la constante suspensión de este, por ejemplo, a principios de junio cuando el servicio estuvo interrumpido y los pasajeros fueron desalojados.

Convivencia forzada en el pilotaje automático de los trenes, filtraciones, hundimientos diferenciados en el terreno, talleres insuficientes y refacciones descontinuadas son algunos de los problemas que enfrenta esta línea metropolitana y que fueron enlistados en el Plan Maestro del Metro 2018-2030 dado a conocer por el Gobierno capitalino y en el cual participaron asociaciones, expertos y exdirectores del Metro.
“Al inicio de cada administración no existe un proceso de formulación del Plan Institucional que sea participativo interinstitucionalmente para definir esta herramienta de planeación que orienta y evalúa el desempeño del Sistema a corto y mediano plazo”, se alerta en el documento.
En febrero pasado, la jefa de gobierno de la CDMX, Clara Brugada, entregó la modernización de los talleres en la estación La Paz, de la Línea A, una obra que desde 2017 no solo se había considerado como prioritaria para atender la problemática de esta línea, sino a la que se le habían destinado 70 millones de pesos, de acuerdo con las carteras de inversión en la Secretaría de Hacienda y Crédito Público.
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Sin embargo, a lo largo de 8 años no hubo avances, a pesar de que en la descripción del proyecto se alertaba que no era posible atender más de una avería a la vez.
“Actualmente, es imposible la realización oportuna de los trabajos de mantenimiento mayor correctivo en los trenes de la Línea A, con lo que se enfrenta la imposibilidad de reparar en tiempo y forma diversos elementos integrantes de los sistemas y subsistemas de los bogies y cajas de estos trenes, lo que por ende, repercute en la disminución de fiabilidad de los mismos, pues la presencia de averías mayores repetitivas es cada vez más frecuente, originando un incremento en el tiempo de su atención, con los consecuentes costos de mantenimiento correctivo que de ello se deriva”, se detalla en el Informe Ejecutivo que el STC presentó en octubre de 2017 para justificar la necesidad de la intervención.

En el documento se explica que en 2016 los trenes de la Línea A presentaron un total de 4 mil 64 averías, de las cuales 717 fueron clasificadas como mayores: 635 correspondieron a fallas en las cajas de los trenes y 82 restantes a los bogies, que son los bastidores con ruedas sobre los que descansa la carrocería y que permiten el movimiento del tren sobre las vías.
“Para la reparación de dichas averías mayores, actualmente la capacidad promedio para la atención de averías o trabajos de mantenimiento mayor correctivo de la que se dispone en los Talleres La Paz es de 1 avería mayor en un bogie cada 3 días de turnos completos de trabajo y de 1 avería mayor en una caja de tren cada día de turnos completos de trabajo”, se describe.

Los críticos de Bovino lo responsabilizan de las duras tácticas utilizadas por los agentes migratorios durante las redadas y contra quienes protestan ante ellas.
Es la cara visible de la campaña del gobierno de Donald Trump para detener y deportar de Estados Unidos a miles de migrantes indocumentados; uno de los pocos agentes que se muestran ante las cámaras sin máscara.
Bautizado como el “comandante en jefe general” de la Patrulla Fronteriza por la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, Greg Bovino saltó a la primera plana al encabezar las redadas migratorias de Los Ángeles (California) en junio del año pasado.
También dirigió la no menos polémica Operación Midway Blitz en Chicago (Illinois) en septiembre, así como otras operaciones controversiales en Charlotte (Carolina del Norte) y Nueva Orleans (Luisiana).
Desde inicios del año se le ha visto recorrer el área metropolitana que conforman Mineápolis y la contigua St. Paul (Minesota), donde, ante el rechazo de las autoridades locales y estatales por el envío de cientos de agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés), Trump ha amenazado con invocar la Ley de Insurrección.
A su característica imagen con las sienes rapadas, Bovino sumó hace unos días un abrigo largo de corte militar, verde caqui, con amplias solapas e insignias en los brazos y hombros, generando una ola de repudio en las redes sociales.
“Greg Bovino vestido literalmente como si hubiera comprado un uniforme de las SS en eBay”, hizo referencia a ello el gobernador de California, el demócrata Gavin Newsom, durante una entrevista este jueves en el Foro Económico Mundial en Davos (Suiza).
“Policía secreta, ejército privado, hombres enmascarados, gente que desaparece… sin el debido proceso… (…)”.
Pero sus críticos no solo le achacan a Bovino una selección deliberada de vestuario y un corte de pelo que recuerdan a los de los oficiales nazis. También lo responsabilizan de las duras tácticas de los agentes migratorios durante las redadas y contra quienes protestan ante ellas.
De hecho, figura como demandado en dos querellas en las que se acusa a sus agentes de traspasar los límites legales, incluyendo el arresto de residentes latinos basándose en su color de piel.
Mientras, sus defensores afirman que Bovino está contribuyendo a sacar de las calles a migrantes indocumentados con antecedentes penales por violencia.
Según él mismo, uno de sus mayores admiradores sería el propio Trump.
“El presidente nos llamó a todo el equipo solo para decirnos: ‘Gracias, están haciendo un buen trabajo en Los Ángeles'”, contó Bovino sobre una llamada mantenida el año pasado con el mandatario.
“El jefe Bovino es un activo para la administración Trump y está desempeñando un papel importante en hacer que Estados Unidos vuelva a ser seguro”, dijo Abigail Jackson, portavoz de la Casa Blanca, en una declaración escrita enviada a los medios.
Todos estos elogios y agradecimientos se produjeron antes del sábado 24 de enero, cuando agentes federales de migración mataron a tiros a Alex Pretti, un enfermero estadounidense que intentaba ayudar a una mujer durante las protestas contra las redadas de ICE y de la Patrulla Fronteriza en Mineápolis.
Este 26 de enero, medios estadounidenses informaron que Bovino se irá de esta ciudad del estado de Minesota con algunos de sus agentes, y en su lugar será Tom Homan, el llamado “zar de la frontera”, quien asumirá el liderazgo de la campaña migratoria de Trump.
Nacido hace 55 años en Carolina del Norte, Gregory Bovino se crió en el seno de una familia italo-estadounidense.
Sus bisabuelos por parte de padre emigraron desde Calabria, en el sur de Italia, a Pensilvania en 1909 para trabajar en el sector minero, naturalizándose como ciudadanos en 1927.
Tras el divorcio de sus padres cuando él tenía 14 años, Bovino ingresó en la Escuela Secundaria Watauga de Boone, una ciudad de apenas 20 mil habitantes enclavada en la Cordillera Azul, en el oeste del estado.
Allí, según un extenso perfil publicado por el medio Chicago Sun-Times, consiguió hacerse un sitio como miembro del equipo de lucha libre.
Siguió con su educación en la Universidad de Carolina Occidental, donde se licenció en conservación de recursos naturales, y en la Universidad Estatal de los Apalaches, donde obtuvo una maestría en administración pública, como puede leerse en su perfil de LinkedIn.
Tras trabajar un tiempo en el Departamento de Policía de Boone, en 1996 Bovino dejó el cuerpo para ingresar a la Academia de la Patrulla Fronteriza.
Ya como miembro de esta agencia del Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés), fue destinado al Sector El Centro, en California, a unas dos horas en coche de San Diego y fronterizo con México.
Desde allí fue ascendiendo en las filas del organismo, asumiendo misiones en distintas estaciones a lo largo de la frontera y también en Nueva Orleans.
En 2020 regresó a El Centro como jefe de sector, uno de los nueve del país.
Bovino describe la Patrulla Fronteriza, a la que llama la “Máquina verde”, en referencia al color de sus uniformes y su capacidad de arresto, como una familia.
“La Patrulla Fronteriza ha sido la obra de mi vida y así lo diré siempre con orgullo”, dijo durante uno de los episodios de un pódcast que compartió en 2021 con Jason Owens, antiguo compañero de universidad que se jubilaría en 2023 tras tres décadas como jefe nacional de la agencia.
A pesar de su trayectoria de casi 30 años, Bovino se volvió conocido para el público general el año pasado, cuando el gobierno federal empezó a desplegar en ciudades consideradas “santuario” para los migrantes a agentes tradicionalmente apostados en la frontera.
Durante las redadas en Los Ángeles, compartió un video promocional donde se veía a las unidades realizar sus acciones al ritmo de música heavy metal.
En otro clip publicado en las redes sociales en aquel tiempo, se le escucha decir: “Estamos haciendo de L.A. un lugar más seguro, ya que no tenemos políticos encargándose de eso”.
En Chicago encabezó una operación que duró un mes y acabó con más de 3 mil 200 arrestos, según reportó en su momento CBS News, el medio socio de la BBC en EE.UU.
Agentes federales bajo su mando patrullaron barrios de mayoría hispana, suburbios enteros y centros de transporte, donde fueron grabados rompiendo vidrios de automóviles y dispersando a quienes protestaban por las redadas con gases lacrimógenos.
Bovino celebró públicamente los resultados de la operación. “Ahora somos lo que yo llamo quiebra-santuarios. No hay santuarios. No habrá santuarios”, le dijo a la agencia AP.
En esa misma entrevista, defendió las tácticas de los funcionarios a su cargo como “ejemplares”, ante los señalamientos de líderes locales y de expertos que afirmaban que estas violan órdenes judiciales sobre el uso de la fuerza.
Y es que su liderazgo ha sido examinado por varios tribunales federales y, en noviembre, la jueza Sara Ellis emitió una orden dirigida a limitar cómo los agentes de ICE podían usar la fuerza durante los operativos en Chicago.
En su fallo, Ellis dijo que Bovino había mentido al afirmar que le habían arrojado una piedra a la cabeza antes de rociar a una multitud con gas lacrimógeno. La magistrada calificó su testimonio de “simplemente no creíble”.
Al ser preguntado por AP sobre el episodio, Bovino reafirmó su postura, subrayando que sus equipos usan siempre “la menor fuerza necesaria”. Y agregó: “Si hubiera tenido más gas, lo hubiera utilizado”.
Mantuvo también esa línea cuando la cadena Fox News lo entrevistó después de que Renee Nichole Good, una estadounidense de 37 años y madre de tres hijos, muriera por los disparos de un miembro de ICE en Mineápolis el 7 de enero.
“Mis respetos para el agente”, dijo Bovino, reiterando el argumento dado previamente por la secretaria Noem de que este actuó en defensa propia.
Durante una conferencia de prensa este martes, rechazó que los arrestados en las redadas estén en el punto de mira de ICE “por razones políticas”, subrayó que el objetivo sigue siendo la “eliminación de los delincuentes violentos” y que las “lagunas” en las labores policiales locales y estatales han hecho necesaria la presencia de agentes federales en la ciudad.
“La seguridad pública en Mineápolis no es negociable”, agregó.
Y el miércoles las cámaras lo captaron lanzando él mismo un cartucho de gas pimienta a quienes protestaban por las operaciones migratorias en la ciudad, no sin antes advertirles: “¡Va el gas!”.
El comandante sabe que cuenta con el respaldo de sus superiores.
La semana pasada, el DHS reforzó esa postura hacia los agentes de ICE, al publicar en sus redes sociales un video en el que se escucha a Stephen Miller, subjefe de gabinete de la Casa Blanca, decir:
“Tienen inmunidad para desempeñar sus funciones y nadie –ningún funcionario de la ciudad, ningún funcionario del estado, ningún inmigrante ilegal, ningún agitador de izquierda o insurrecto doméstico– puede impedirles cumplir con sus obligaciones y deberes legales”.
El apoyo llega, además, desde lo más alto. “¡No teman, grandes gentes de Minesota, el día del ajuste de cuentas y la retribución se acerca!”, escribió el presidente Trump en su red Truth Social.
En vista de ello, Bovino ha vuelto ahora a defender a aquellos que están a su cargo, esta vez de forma simbólica, encabezando una comitiva de agentes enmascarados, vestido con el abrigo militar hasta la rodilla.
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