
La muerte de Renee Nicole Good —baleada por un agente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), identificado como Jonathan Ross, el pasado 7 de enero en Minneapolis— se ha convertido en un punto de inflexión en el debate nacional sobre la política migratoria del presidente Donald Trump.
El caso no solo reavivó la discusión sobre el uso de fuerza en operativos federales, sino que abrió un nuevo frente de polarización política en Estados Unidos.
Durante un operativo antimigrante, Good fue atacada cuando se encontraba dentro de su vehículo, luego de dejar a su hijo de 6 años en la escuela. El hecho detonó protestas en distintas ciudades del país, profundizó las tensiones entre autoridades locales y federales, y provocó un enfrentamiento político entre republicanos y demócratas sobre los límites y la conducción de las operaciones migratorias.

Desde los primeros días posteriores al incidente, altos funcionarios del gobierno de Trump defendieron públicamente al agente del ICE y describieron a Good en términos que incrementaron la controversia.
La secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, calificó la interacción de la mujer con los agentes como “un acto de terrorismo interno”.
El vicepresidente J.D. Vance defendió la actuación del agente e insistió en que este actuó “en defensa propia”.
Desde su cuenta en X, el vicepresidente se mostró crítico con los medios de comunicación, a los que acusó de distorsionar la realidad y de presentar al agente como un “asesino”.
En su mensaje, Vance planteó que, si bien es legítimo considerar trágico el fallecimiento de Good y “rezar por su alma”, muchos medios han llevado “una campaña de propaganda descarada” en contra del oficial. Sostuvo además que el agente tenía “todas las razones para temer por su vida” y que, como funcionario encargado de hacer cumplir la ley, tiene derecho a regresar a casa con su familia sano y salvo.

Reafirmó su apoyo a las fuerzas del orden y terminó su mensaje con un llamado a quienes critican la política migratoria: “Si no les gusta la política de inmigración de esta administración, atáquenme a mí — dejen en paz a nuestras fuerzas del orden”.
En Fox News, el zar fronterizo Tom Homan advirtió que “habrá más derramamiento de sangre” si no disminuye la retórica de odio hacia los agentes migratorios, de la cual responsabilizó a los demócratas.
La defensa al agente Ross fue reforzada por el presidente Donald Trump. En declaraciones hechas el domingo a bordo del Air Force One —según recogió el medio The Advocate— Trump culpó tanto a Good como a su esposa, Becca Good, por el tiroteo, y describió a la mujer de 37 años como “muy radical”, “muy violenta” y “altamente irrespetuosa” con los agentes.
El mandatario incluso las llamó “agitadoras profesionales” y sugirió que habría que investigar “quién podría estar pagándoles”. Durante la conversación con reporteros, Trump insistió en que la conducta de ambas mujeres hacía “previsible” el desenlace mortal del operativo en Minneapolis.
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Las autoridades estatales y municipales de Minnesota respondieron con firmeza. El alcalde demócrata de Minneapolis, Jacob Frey, criticó la narrativa federal y calificó de “tontería” la descripción que los funcionarios de Trump hicieron de Good, tras asegurar que él mismo había visto los videos del incidente.
En entrevista con NBC, acusó al gobierno de Trump de “apropiarse de una narrativa que no refleja la verdad”.
El gobernador de Minnesota, Tim Walz, también demócrata, cuestionó al gobierno de Trump y afirmó en CBS News que funcionarios federales, desde el presidente hasta el vicepresidente, habían difundido afirmaciones “verificablemente falsas”.
La senadora demócrata Tina Smith, por su parte, declaró en ABC que el gobierno federal “destruyó completamente cualquier credibilidad” al apresurarse a emitir un juicio.
Otros demócratas fueron más lejos. El líder de la minoría demócrata en la Cámara, Hakeem Jeffries, de acuerdo con Los Angeles Times, dijo que lo ocurrido en Minnesota era “una completa y total vergüenza”, mientras que la representante Delia C. Ramírez afirmó que Kristi Noem “es peligrosa” y debería enfrentar un juicio político.
Incluso dentro del Partido Republicano surgieron voces de preocupación. El 8 de enero, la senadora Lisa Murkowski calificó como “profundamente perturbadoras” las imágenes del operativo y pidió una investigación “exhaustiva y objetiva” sobre lo sucedido, según Alaska’s News Source.

A las críticas también se sumaron gobernadores de distintos estados. La gobernadora de Nueva York, Kathy Hochul, de acuerdo con Mid-Hudson News, que le “daba asco” pensar en el menor que había perdido a su madre, y se comprometió a impulsar mecanismos para que los ciudadanos que consideren que ICE violó sus derechos puedan presentar recursos legales.
En California, el gobernador demócrata Gavin Newsom calificó el hecho como “terrorismo patrocinado por el Estado” y acusó al gobierno de Donald Trump de haber “impulsado el extremismo y la crueldad”.
La disputa entre autoridades locales y federales escaló cuando Minnesota acusó al gobierno de Trump de excluirlos de la investigación. Según Politico, Drew Evans, superintendente de la Oficina de Aprehensión Criminal del estado, afirmó que las autoridades federales “cambiaron de rumbo” y decidieron que el FBI controlara por completo la pesquisa.
Incluso, la ciudad de Chicago se unió al fiscal general de Illinois, Kwame Raoul, para presentar una demanda contra el gobierno de EU por operaciones desplegadas en septiembre, informó el alcalde Brandon Johnson. Alegan que hubo acciones ilegales, tácticas abusivas y violaciones a derechos civiles cometidas por agentes de CBP y del ICE.
De acuerdo con Univisión Chicago, la demanda fue presentada en la Corte Federal del Distrito Norte de Illinois y acusa a la administración Trump “de supervisar una campaña de control migratorio “militarizada” en Chicago” al interrogar a residentes sobre su estatus migratorio sin fundamento alguno e incluso realizaron arrestos civiles, usaron gases lacrimógenos y agentes químicos y realizaron acciones cerca de lugares sensibles como escuelas y albergues.
La muerte de Good también desató una ola de protestas nacionales. Este sábado, miles de personas salieron a las calles en Minneapolis con pancartas y el canto: “¡Digan su nombre! — ¡Renee Good!”.
Un manifestante aseguró: “Nos están quitando nuestros derechos y nos estamos convirtiendo en una dictadura autoritaria. Es hora de detener esto”.
Los organizadores reportaron más de mil movilizaciones en todo el país, incluyendo ciudades como Filadelfia, Nueva York, Washington y Boston. En esta última, un participante afirmó: “El único principio que nos une es la igualdad ante la ley. Es lo que creo más profundamente, y es precisamente lo que creo que Trump vulnera constantemente”.
En el Congreso, la muerte de Good abrió un debate más amplio sobre la actuación de ICE y el marco legal de las operaciones federales. Los Angeles Times informó que legisladores demócratas impulsan desde “una investigación completa”, hasta la desfinanciación parcial de ICE y un posible juicio político contra Kristi Noem.
El representante Maxwell Frost declaró que no solo el agente debía rendir cuentas, sino “ICE en su conjunto, el presidente y toda esta administración”. Además, el senador Chris Murphy anunció que presentará un proyecto para restringir la autoridad de los agentes federales, incluidas nuevas reglas sobre el uso de máscaras y límites a la expansión geográfica de la Patrulla Fronteriza.
Con información de AFP.

El presidente de EU afirmó que las empresas petroleras de su país invertirán miles de millones en la producción petrolera venezolana, pero el dinero no es el único problema que tendrán.
Donald Trump dejó clara su intención de aprovecharse de las reservas petroleras de Venezuela después de su incursión militar y detención del presidente Nicolás Maduro expresando que EE.UU. “administrará” el país hasta que haya una transición “segura”.
El presidente de EE.UU. quiere que las empresas petroleras estadounidenses inviertan miles de millones de dólares en la nación sudamericana, que tiene los mayores yacimientos de crudo del mundo, para reactivar ese recurso hoy subexplotado.
Trump expresó que las empresas estadounidenses repararán la “muy dañada” infraestructura petrolera y “empezarán a generar dinero para el país”.
Pero los expertos advierten de los inmensos desafíos que enfrenta el plan de Trump, señalando que costará miles de millones y tomará hasta una década para lograr una producción significativa de petróleo.
Así que, ¿podrá realmente EE.UU. tomar control de las reservas de petróleo de Venezuela? Y ¿funcionará el plan de Trump?
Con aproximadamente 303.000 millones de barriles, Venezuela ostenta la mayor reserva probada de petróleo.
Pero la cantidad de crudo que el país produce actualmente es diminuta en comparación con esta riqueza.
La producción cayó agudamente desde principios de los 2000, cuando el otrora presidente Hugo Chávez y luego el gobierno de Maduro reforzaron su control sobre la empresa estatal PDVSA, lo que provocó un éxodo de su personal más capacitado.
Aunque varias empresas petroleras, incluyendo la estadounidense Chevron, siguen activas en el país, sus operaciones se han contraído significativamente a medida que Washington amplió las sanciones e interceptó las exportaciones de crudo con miras a restringir el acceso de Maduro a una fuente económica clave.
Las sanciones -primero aplicadas en 2015 durante el gobierno del presidente Barack Obama por supuestas violaciones de derechos humanos- también han dejado a Venezuela descontentada de inversiones y repuestos necesarios para esta industria.
“El desafío verdadero que enfrentan es su infraestructura”, comenta Callum MacPherson, jefe de cotización de materias primas de Investec (empresa Anglo-Sudafricana bancaria y de gestión de patrimonio internacional).
En noviembre, Venezuela produjo aproximadamente 860.000 barriles diarios, según el más reciente informe de la Agencia Internacional de Energía.
Eso es escasamente un tercio de lo que era hace 10 años y representa menos de 1% del consumo de petróleo mundial.
Las reservas del país están hechas del llamado petróleo “pesado, agrio”. Es difícil de refinar, pero útil en la producción de diésel y asfalto. Estados Unidos típicamente produce el petróleo “ligero, dulce” ideal para gasolina.
En anticipación de los ataques y captura de Maduro, EE.UU. también incautó dos buques petroleros frente a las costas de Venezuela, además impuso un bloqueo a la entrada y salida del país de buques cisterna sancionados.
Homayoun Falakshahi, principal analista de cotización de materias primas de la plataforma de datos Kpler, indica que los obstáculos clave para las empresas de petróleo que esperan explotar las reservas venezolanas son legales y políticos.
En conversación con la BBC, el analista dijo que quienes esperan perforar en Venezuela tendrán que llegar a un acuerdo con el gobierno, lo que no será posible hasta que haya un sucesor de Maduro en funciones.
Para Falakshahi, las empresas estarían entonces arriesgando miles de millones de inversiones en la estabilidad de un futuro gobierno venezolano.
“Aun si la situación política es estable, es un proceso que tomará meses”, concluyó.
Las compañías que esperan aprovecharse del plan de Trump necesitarían firmar contratos con el nuevo gobierno cuando esté instalado, antes de empezar el proceso de aumentar la inversión en la infraestructura en Venezuela.
Los analistas también advierten que se requerirán decenas de miles de millones de dólares -y potencialmente una década- para restablecer la producción anterior de Venezuela.
Neil Shearing, analista jefe de Capital Economics, señaló que los planes de Trump tendrían un impacto limitado en el suministro global y, por ende, en el precio del crudo.
Opinó que hay “una enorme cantidad de obstáculos que librar y el plazo de tiempo de lo que va a suceder es muy largo” que los precios del crudo en 2026 verían muy poco cambio.
Shearing vaticinó que las firmas no invertirían hasta que un gobierno estable estuviera instalado en Venezuela, y los proyectos no tendrían rendimiento por “muchos, muchos años”:
“El problema siempre han sido las décadas de inversión insuficiente, el mal manejo y los altos costos de extracción”.
El analista añadió que aunque el país regresara a los niveles anteriores de producción de unos tres millones de barriles diarios, todavía continuaría por debajo de los 10 principales productores mundiales.
Además, Shearing resaltó la alta producción de los países de la OPEP+, diciendo que el mundo actualmente “no está sufriendo de una escasez de petróleo”.
El antiguo director ejecutivo de BP (British Petroleum) John Browne comentó a BBC News que la reactivación de la industria petrolera de Venezuela era un “proyecto a muy largo plazo”.
“La gente subestima el tiempo que se demora hacer las cosas. Alinear todos los recursos, particularmente el material y el personal, toma muchísimo tiempo”.
Mientras que podría haber un “alza rápida” de alguna producción, Browne indicó que el volumen podría de hecho disminuir mientras la industria se reorganiza.
Chevron es el único productor estadounidense todavía activo en Venezuela, después de recibir una licencia de operación bajo el anterior presidente Joe Biden en 2022, a pesar de las sanciones de EE.UU.
La compañía, actualmente responsable de aproximadamente una quinta parte de la extracción de petróleo venezolano, informó que está enfocada en la seguridad de sus empleados y está cumpliendo “con todas las leyes y regulaciones relevantes”.
Las otras grandes firmas petroleras han mantenido silencio público de sus planes hasta ahora, y sólo Chevron ha abordado la situación.
Pero Falakshahi piensa que los jefes de las petroleras estarán conversando internamente sobre si tomar provecho de la oportunidad.
“El apetito de ir a alguna parte esta vinculado a dos factores principales, la situación política y los recursos sobre el terreno”, expresó.
A pesar de la enormemente incierta situación política, Falakshahi concluyó que “la ganancia potencial podría considerarse demasiado grande de eludir”.
John Browne sostuvo que las compañías querrán involucrarse porque “tener opciones de negocio en diferentes partes del mundo es algo bueno”.
“Como oportunidad de negocio, si estás dirigiendo una compañía… vas a querer involucrarte muy rápidamente”.
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