Home
>
Internacional
>
Venezuela, la espera como condena; familias de presos políticos resisten entre silencio y esperanza
Venezuela, la espera como condena; familias de presos políticos resisten entre silencio y esperanza
Foto: Danielly Rodríguez.
12 minutos de lectura

Venezuela, la espera como condena; familias de presos políticos resisten entre silencio y esperanza

La organización Foro Penal dio a conocer este lunes 26 de enero, que al menos 266 presos políticos han sido excarcelados desde el 8 de enero  y advirtió que la cifra podría aumentar. Registros de organizaciones no gubernamentales y de fuerzas políticas de oposición estiman que en Venezuela hay más de 900 personas detenidas por motivos políticos.
26 de enero, 2026
Por: Danielly Rodríguez* / corresponsal

Caracas.- Han pasado tres semanas y en el aire sigue aún el eco del estruendo. Eran alrededor de las dos de la madrugada cuando el sonido de un temblor me despertó. El vidrio de la ventana vibraba con vehemencia. Permanecí inmóvil y comencé a contar los segundos. Cuando pasé del número diez, supuse que se trataba de un terremoto. Desperté a mi hijo de siete años y le pedí que se levantara porque debíamos salir de inmediato. Mientras le colocaba un suéter, percibí a los vecinos bajar por las escaleras. Apenas abrí la puerta, escuché a alguien decir: “nos están bombardeando”. En ese momento, por mi mente pasó una sola idea: esto ya comenzó.

Leer: Reportan liberación de al menos 80 presos políticos en Venezuela; cifra “puede aumentar”, dice organización

En Venezuela llevábamos semanas viviendo bajo la amenaza de que, en cualquier momento, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, cumpliría su palabra de iniciar ataques militares dentro de nuestro territorio. Algunos pensaron que no sucedería; otros, que lo haría antes de que terminara 2025. Nadie ganó la apuesta. El 3 de enero, las especulaciones se estrellaron con hechos que pasarán a la historia no solo de Venezuela sino de toda América Latina.

En estados como La Guaira, Miranda y el Distrito Capital, donde hubo bombardeos aéreos, las personas tuvieron que correr para poner a salvo sus vidas; algunas no lo lograron. Fue una noche larga. Al amanecer, miles salieron a buscar productos para abastecerse. El miedo y la incertidumbre, a los que hemos tenido que habituarnos en los últimos años, volvieron a asomarse.

En los pocos comercios abiertos hubo largas filas. Hombres y mujeres de todas las edades intentaban prepararse para enfrentar un escenario que nadie podía comprender  del todo. Mientras esperaban, murmuraban versiones encontradas: “Trump quiere nuestro petróleo”, “prefiero la intervención de Estados Unidos a la china, rusa o cubana”, “es un mal necesario” o “no estoy de acuerdo ni con Trump ni con Maduro”.

familias-presos-politicos-bombardeos-eu-venezuela-animal-político-6
Foto: Danielly Rodríguez.

Venezuela está dividida desde hace tiempo. Son dos visiones de país opuestas, pero la preocupación cotidiana es la misma: contar con ingresos suficientes para acceder a alimentos, medicinas y servicios básicos. Algunas personas con las que conversé ese mismo día decían no tener dinero para comprar productos que duraran más de una semana; para otras, la situación era aún más precaria.

Vivir al límite

“Venezuela es un entorno que diariamente nos pone a prueba”, me dijo una joven de 35 años durante una entrevista. Por temor a represalias, me pidió no decir su nombre. Decidió llamarse M.

Vive en Ciudad Tiuna, una urbanización construida dentro del complejo militar Fuerte Tiuna. Esa instalación, levantada en los años cincuenta, es conocida por ser la sede del Ministerio de Defensa de Venezuela y por albergar la residencia presidencial de donde Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, fueron extraídos por militares estadounidenses luego de un ataque armado en el que más de 30 personas murieron.

De aquella madrugada del 3 de enero, M recuerda haber salido corriendo por las escaleras en medio de la oscuridad, bajo los estallidos, intentando salvar su vida ante el terror de que alguno de los misiles cayera sobre ella. Desde ese día no se siente tranquila: está más nerviosa de lo habitual y describe síntomas que asocia con estrés postraumático —ansiedad, tristeza y temor de volver a su casa—. Su deseo de irse del país se avivó, quizás porque siente que aquí poco o nada ha cambiado.

Tras los ataques, el gobierno venezolano anunció la entrada en vigor del Decreto N° 5.200 de Estado de Conmoción Exterior, una medida que criminaliza la promoción y el apoyo a la agresión extranjera, autoriza la militarización de infraestructura y servicios públicos y permite la requisa de bienes para la defensa nacional.

Lee: Cayó Maduro, pero no el chavismo: miedo e incertidumbre tras su captura en Venezuela

Esta decisión intensificó la sensación de miedo y control. M me dijo que no solo teme a las amenazas externas, sino a la persecución interna contra quienes disienten del gobierno chavista, catalogados como “traidores” o “terroristas”. En esos días fue común ver circular a civiles armados —conocidos como colectivos— patrullando en motocicletas, grupos de choque afines al chavismo que controlan comunidades enteras.

Para moverse por el país, la gente en Venezuela, incluida M, han tenido que aprender a hacerlo con cautela porque siempre existe el riesgo de que en cualquier momento, la policía o los colectivos revisen los teléfonos y comunicaciones personales en busca de sospechosos. A raíz de eso, las personas comenzaron a salir de sus casas sin teléfonos, a depurar diariamente grupos de whatsapp de familiares o amigos donde expresan abiertamente sus opiniones y sobre todo a callar.

Tras las elecciones presidenciales del 28 de julio de 2024 y la proclamación de Nicolás Maduro como vencedor, miles de personas salieron a protestar en distintas regiones del país. La respuesta fue un recrudecimiento de la represión. Organizaciones como Foro Penal documentaron alrededor de 2 mil detenciones arbitrarias y denuncias de desapariciones forzadas, en un contexto especialmente adverso para activistas, opositores, defensores de derechos humanos y periodistas. Desde entonces, exigir información sobre personas detenidas y su paradero se convirtió en una de las principales demandas sociales.

familias-presos-politicos-bombardeos-eu-venezuela-animal-político-3
Foto: Danielly Rodríguez

El inframundo

Yaxzoadara Lozada espera fuera de Zona 7, el Centro de Control y Resguardo para detenidos de la Policía Bolivariana de Venezuela, conocido por sus calabozos y temido por sus celdas de hacinamiento extremo. En un sótano oscuro, al que los propios reclusos llaman “el inframundo”, permanecen cientos de personas en espacios tan reducidos que algunos deben dormir de pie. Un entorno casi asfixiante por el calor que hace y llenos de aguas negras. El lugar fue diseñado como un centro administrativo para detenciones de no más de 48 horas, pero esos eran otros tiempos.

Yaxzoadara tiene 28 años, la misma edad que Joel Bravo, su pareja. Su mirada cansada no le hace justicia a su juventud. Han pasado casi dos meses desde la desaparición de Joel y ella no tiene certeza de dónde está. A su lado se encuentra Evelyn Quiaro, su suegra, y alrededor una decena de mujeres en la misma situación: todas esperan información sobre familiares detenidos bajo un patrón que se repite —hombres vestidos de negro, encapuchados, detenciones sin explicaciones—. Luego viene la incertidumbre y el silencio.

Joel era funcionario de la Policía Nacional Bolivariana. El 17 de noviembre de 2025 estaba de descanso en su casa, en San Agustín del Sur, cuando recibió la llamada de su jefe inmediato para presentarse en la comandancia. Desde entonces no se supo más de él. Días después, el jefe confesó a Yaxzoadara que había recibido la orden de llamarlo para ponerlo a la orden de la Dirección de Investigación Penal (DIP) en Maripérez. Allí les negaron su presencia. Lo único que quedó fue su moto, que también desapareció.

La espera se intensificó cuando, a unos días de la intervención militar de EU y la captura de Maduro, el gobierno interino que encabeza Delcy Rodríguez anunció que habría “un número importante de liberaciones”. Esto ocasionó que familias como la de Joel se dirigieran a distintos centros de reclusión con la esperanza de un reencuentro o, al menos, de obtener fe de vida. Desde entonces, han pasado noches enteras a las afueras de Zona 7 sin que ningún funcionario les ofrezca información.

Lee más: Venezuela recibe los primeros 300 millones de dólares por venta de petróleo por EU, reporta presidenta

La organización Foro Penal dio a conocer este lunes 26 de enero, que al menos 266 presos políticos han sido excarcelados desde el 8 de enero  y advirtió que la cifra podría aumentar. Registros de organizaciones no gubernamentales y de fuerzas políticas de oposición estiman que en Venezuela hay más de 900 personas detenidas por motivos políticos. Las cifras sobre excarcelaciones varían dependiendo de la fuente. La diferencia responde, en buena medida, a la falta de transparencia estatal y al temor de muchas familias a denunciar. En algunos casos, los nombres de los detenidos ni siquiera figuran en registros judiciales o penitenciarios.

Sin embargo, quienes continúan esperando afuera de centros como Zona 7 o El Helicoide —sede del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN), denunciado durante años como uno de los principales centros de tortura del país— no han recibido listas oficiales ni datos comprobables. La incertidumbre persiste.

Yaxzoadara y Evelyn recorrieron todos los centros de detención de Caracas sin obtener respuestas. En Zona 7 incluso les dijeron que el lugar estaba desmantelado y que ya no había reclusos allí. Días después, se enteraron de la muerte de Edison Torres, detenido en ese mismo centro, lo que acrecentó la angustia. El hecho no solo confirmó que hay personas recluidas, sino que puso en evidencia las condiciones en las que podrían encontrarse.

“Lamentablemente estamos viviendo tiempos duros en nuestro país, que nos han golpeado fuerte, sumados a la precariedad económica y al hecho de no poder expresarnos libremente”, dice Evelyn, sin apartar la mirada del edificio de ladrillos rojos donde podría estar su hijo.

familias-presos-politicos-bombardeos-eu-venezuela-animal-político-2
Foto: Danielly Rodríguez

“Mientras la gente sufre en las cárceles, nosotros sufrimos aquí afuera”

“Estas últimas horas han sido el rostro más cruel de un Estado que revictimiza a los familiares”, señala Diego Casanova, vocero del Comité por la Libertad de los Presos Políticos en Venezuela (Clippve).

Diego tiene 30 años y acompaña a familiares de presos políticos desde antes de la conformación formal del Comité, en 2024. Su compromiso comenzó cuando algunos amigos sindicalistas fueron detenidos de manera arbitraria. Desde entonces, su acompañamiento dejó de ser sólo personal y se volvió colectivo: compartir la espera, resistir y denunciar.

Ese ciclo se profundizó tras las protestas poselectorales. Cientos de personas fueron detenidas bajo acusaciones de “traición a la patria” o “terrorismo”. Entre ellas estuvo el hermano de Diego, quien fue excarcelado después de casi siete meses. Su caso, sin embargo, continúa en etapa de juicio, sin avances claros.

Sigue leyendo: “Chavismo 3.0”: quiénes son parte del círculo de confianza de Delcy Rodríguez en Venezuela y qué busca al darles protagonismo

Para Diego, la opacidad es parte de la política. “Es como si no quisieran dejar rastro de las críticas internas”, explica. Por eso, las voces de los familiares se han convertido en una de las pocas formas de romper el silencio.

Las familias, en su mayoría mujeres, han pasado 18 noches a la intemperie, soportando el frío, durmiendo en el suelo y casas de acampar. Se sostienen con la solidaridad de vecinas y vecinos que les llevan agua, comida, medicinas o abrigo. Se turnan en guardias para no perder un minuto de lo que pueda ocurrir, mientras unas duermen, las otras se mantienen alerta, vigilan los carros que entran y salen, atentas incluso para detectar si los vehículos llevan más peso del que tenían al entrar.

“Es una política de revictimización. No solo encarcelan a una persona, sino que someten a la familia a un proceso injusto: te niegan información, te maltratan en las instituciones del Estado. Acrecientan el dolor y el sufrimiento”, afirma Diego. “Mientras la gente sufre en las cárceles, nosotros sufrimos aquí afuera”.

familias-presos-politicos-bombardeos-eu-venezuela-animal-político-7
Foto: Danielly Rodríguez

Hablar sigue teniendo un costo

Víctor Borges, de 39 años, se encontraba en su lugar de trabajo —el Centro Infantil Vizcaya, en El Cafetal— cuando fue sacado por alrededor de diez presuntos funcionarios de la Policía Nacional Bolivariana el 26 de noviembre de 2025. Vestían de negro, estaban encapuchados, portaban armas largas y llegaron en camionetas negras. También se llevaron su moto. Las imágenes quedaron registradas en cámaras de seguridad cercanas y fueron vistas por su familia durante la búsqueda desesperada de alguna pista. Desde entonces, Víctor desapareció.

Su tía Mireya, de 58 años, y su madre Zayda Martínez, de 60, recorrieron centros de detención en Caracas sin obtener información. En todas las instancias oficiales escucharon lo mismo: su nombre no aparecía en el sistema y no tenía antecedentes penales.

Buscaron información de Víctor en El Helicoide, una estructura concebida en los años cincuenta como centro comercial y convertida, desde mediados de los ochenta, en sede de agencias de inteligencia. Actualmente funciona como uno de los principales centros de detención política del país, con cientos de denuncias por hacinamiento, torturas, detenciones arbitrarias y violaciones sistemáticas de derechos humanos.

Te puede interesar: “Me siento más pobre hoy que en diciembre”: el aumento de precios que registra Venezuela desde la captura de Maduro

En los últimos días, El Helicoide ha cobrado aún más atención internacional después de que el presidente de los Estados Unidos se refiriera a la existencia de una “cámara de tortura en el corazón de Caracas” que, según él, estaría siendo clausurada en el marco del proceso político reciente. Aunque Trump no mencionó el edificio por su nombre, muchas voces interpretaron esas palabras como una referencia directa a El Helicoide, símbolo de represión para muchos venezolanos.

Tras casi dos meses de búsqueda sin respuestas, Zayda se trasladó a Zona 7, donde luego de doce días le confirmaron, de manera extraoficial, que su hijo sí se encuentra recluido allí. Desde entonces, junto a otras familias, permanece aferrada a la posibilidad de obtener fe de vida y a conseguir la liberación de sus seres queridos. A pesar de ello su preocupación continúa cada día porque Víctor requiere tratamiento médico: sufre de hipertensión, problemas de tiroides, afecciones en la columna y una hernia. Según Zayda, todas sus medicinas quedaron en casa y, desde su desaparición, no han podido suministrárselas.

“En estos momentos la palabra desesperación no cabe. Lo que sentimos es algo indescriptible. Nuestra vida cambió desde ese día. Aun así, la fe nos levanta y seguiremos en la calle denunciando hasta que nos den respuestas y todos los presos políticos queden en libertad”, dice Mireya, mientras sostiene una pancarta con información sobre su sobrino.

“Él no es alguien afecto al gobierno. Extraoficialmente nos dijeron que su detención se debe al seguimiento de mensajes en su teléfono. Víctor siempre manifestó su deseo de un cambio de gobierno. Al parecer, hablar sigue teniendo un alto costo”.

familias-presos-politicos-bombardeos-eu-venezuela-animal-político-8
Foto: Danielly Rodríguez

La vida continúa

Con el paso de los días, la llamada “Gran Caracas” volvió a ponerse en movimiento. A pesar del éxodo de la última década, la ciudad persiste como una urbe ajetreada, obligada a luchar a diario por la subsistencia. Según el Centro de Documentación y Análisis Social de la Federación Venezolana de Maestros (Cendas-FVM), una familia necesita hoy más de 150 salarios mínimos mensuales, alrededor de 450 dólares, o bien, unos 8 mil pesos mexicanos para cubrir apenas la canasta básica de alimentos. Esa desproporción ha moldeado nuestra forma de vivir: trabajar sin pausa, resolver sobre la marcha y seguir avanzando, incluso cuando todo parece frágil.

Son días marcados por la incertidumbre, por no saber qué nueva amenaza puede caer sobre nosotros ni cómo sortear el siguiente día, ese mañana que parece no llegar nunca y que, sin embargo, permanece abierto a cualquier posibilidad. Salir a la calle responde menos a una idea de normalidad que a una urgencia: la de generar ingresos para sobrevivir. Aquí la paz hace tiempo que dejó de ser una certeza; en el mejor de los casos, se ha convertido en una espera, porque no puede hablarse de ella mientras millones de venezolanos seguimos padeciendo los efectos de una política fallida.

También lee: Nicaragua libera a presos políticos tras presiones de EU y las excarcelaciones en Venezuela

En Venezuela se vive bajo un Estado que instrumentaliza el sufrimiento para sostenerse en el poder, que infunde miedo y actúa de forma sistemática al margen de la ley, aún así siempre hay alguien aferrándose a la esperanza e intentando contagiarla. Son los presos políticos sobreviviendo en las celdas y sus familias pernoctando en las aceras, sosteniendo vigilias frente a centros de detención, bajo el asedio de cuerpos policiales y el silencio institucional. Son sus rezos, su insistencia y sus súplicas de libertad las que, en medio de la incertidumbre, siguen encendiendo una luz donde el Estado ha decidido no mirar.

 

* Narradora visual con interés en temas sociales, perspectiva de género, migración y construcción de memoria.

Etiquetas:
EU
Maduro
presos políticos
Venezuela
Iniciar sesión

Registrate
Suscribete para comentar...
Imagen BBC
GL tailandés: el género que está transformando la representación lésbica en la TV
8 minutos de lectura

Lo que empezó como un experimento ha engendrado todo un nuevo género de series de TV que se ha popularizado alrededor del mundo.

24 de enero, 2026
Por: BBC News Mundo
0

Ongsa inicia su vida en una nueva escuela secundaria sintiéndose nerviosa y alienada pero, cuando conoce a Sun, una de las chicas más populares, esta solitaria escolar se enamora a primera vista.

Temerosa de expresar sus sentimientos, Ongsa adopta en Instagram el seudónimo “Tierra” para mensajear a Sun, quien presume que se trata de un joven admirador secreto.

Ongsa luego entabla amistad con Sun en la vida real, mientras continúa chateando con ella online usando su alias.

Sin embargo, la presión emocional de mantener su floreciente relación a escondidas de otros hace que la pareja pronto se disuelva.

“Tenía miedo de que la gente te criticara por estar con alguien como yo”, se lamenta Ongsa.

Pero en una alegre reunión, una sonriente Sun responde: “No me importa la otra gente, sólo me importas tú”.

La pareja de GL que protagoniza la serie tailandesa “23,5 grados de inclinación de la Tierra” está representada en el estilo manga, cada una mirando alegremente su teléfono celular mientras se cruzen en el camino frente a una gran vitrina
Wasawat Lukharang / BBC News Thai
La primera serie completa de GL de GMMTV, “23,5 grados de inclinación de la Tierra”, es una adaptación de una novela del mismo nombre.

Lo que empezó como un experimento -añadiendo una pareja lesbiana a un elenco de personajes gay en la serie llamada Bad Buddy (“Mal amigo”)- ha engendrado todo un nuevo género de series de TV que se han popularizado por el mundo entero.

Convertido en el producto cultural de exportación más exitoso de Asia, con un valor estimado en las decenas de millones de dólares, “Amor de chicas”, como se conoce el género, ha colocado a Tailandia en el centro del rápidamente creciente movimiento que está modificando la representación LGTB en el entretenimiento y redefiniendo la cultura de los fans a nivel global.

“Al comienzo, no estábamos muy seguros. Luego, como director, experimenté añadiendo una pareja de mujeres a la historia BL (Boy’s Love o “Amor de chicos”), concretamente las actrices Milk-Love en la historia Bad Buddy”, expresó al Servicio Tailandés de la BBC Noppharnach Chaiyahwimhon, de la productora tailandesa GMMTV.

Después, la enorme popularidad entre los fans online de la pareja, interpretada por las actrices tailandesas Pansa “Milk” Vosbein y Pattranite “Love” Limpatiyakorn, se convirtió rápidamente en un punto clave.

La serie de TV de Amor de chicas
GMMTV
Lo que empezó como un experimento ha engendrado todo un nuevo género de series de TV que se ha popularizado alrededor del mundo.

“Vimos una tendencia, el público hablaba sobre esta pareja de forma significativa, y empezó a pedir una serie protagonizada por una pareja mujer-mujer”, explica Chaiyahwimhon.

GMMTV respondió comisionando su primera serie GL (Amor de chicas por sus siglas en inglés), “23,5 grados de inclinación de la Tierra”, una adaptación de la novela del mismo nombre, protagonizada por las misma actrices interpretando a Ongsa y Sun.

Pero, para cuando salió al aire, en 2024, la principal emisora de televisión terrestre gratuita Canal 3, anticipándose a la tendencia, ya estaba trasmitiendo la serie “GAP: La teoría rosa”, el primer éxito de audiencia de GL en toda Tailandia, que tiene una población de 70 millones, así como en YouTube, donde rápidamente acumuló más de 300 millones de visualizaciones.

Antes de terminarse el año, se habían producido 21 series de GL con 51 parejas femeninas, según la firma de análisis mediático Rocket Media Lab.

On stage, with their backs to a packed house, Tipnaree
GMMTV
Las giras de las protagonistas de GL para encontrarse con sus fans ya han agotado las entradas en China, Taiwán, Filipias, Japón, Singapur, Camboya y hasta en Estados Unidos.

Entretanto, varias giras GL de encuentro con los aficionados devotos ya han agotado sus entradas en China, Taiwán, Filipinas, Japón, Singapur, Camboya y hasta en Estados Unidos.

Parte de su atractivo está en cómo las historias tailandesas de GL se desvían de las anteriores interpretaciones de las relaciones lésbicas a nivel global.

En el mundo, los personajes lésbicos, gay o bisexuales suelen estar asociados con destinos trágicos o desaparecen repentinamente de la narrativa, señala la doctora Eva Cheuk-Yin Li, profesora asistente en estudios de las industrias de la pantalla, de King’s College Londres, en Reino Unido.

“Cuando observamos por el mundo, la cantidad de historias contadas en televisión sobre el amor homosexual entre mujeres es bastante limitada, incluso en Hollywood, y frecuentemente vemos a los personajes morir en pantalla, o sufren un final infeliz o trágico. Eso es lo que llamamos el “síndrome de lesbiana muerta”, donde los personajes LGBT suelen tener vidas trágicas en pantalla”.

Pero las series GL tailandesas rompen con esa narrativa.

Luiza Z, una mujer brasileña, vistida con una playera color vino tinto, con una gorra de béisbol y una cámara al hombro, sonríe frente a las ruinas del templo de un Buda en Tailandia
Luiza Z
El amor de la brasileña Luiza Z por el GL tailandés la motivó a llevar a su madre en una gira de dos meses por Tailandia, que describió como “el mejor viaje jamás”.

“Lo que hace que el amor de chicas tailandés se destaque en toda esta representación”, comenta la doctora Li, “es que usualmente ofrece un arco dramático mucho más satisfactorio. Las parejas enfrentan desafíos pero habitualmente tienen una relación, o incluso un final, más gratificante, más feliz, en la mayoría de las historias”.

Sin embargo, añade: “Los personajes principales en el GL tailandés tienden a ser bien femeninas, aunque algunas tienen personalidades fuertes. En la vida real, hay lesbianas de todo tipo y forma, así que pienso que todavía hay asuntos que abordar sobre representación de diversidad”.

La aficionada brasileña Luiza Z le cuenta al Servicio Tailandés de la BBC que al ver los dramas de GL tailandés fue la primera vez que sintió que “el amor entre dos mujeres podía ser la historia principal, no sólo una historia secundaria”.

“Fue tan hermosa la manera como conectaron, la manera en que representaron la profundidad de su relación, las dificultades y las emociones”, comenta. Y los finales felices la hacen sentir “aceptada”.

“El GL tailandés siempre tiene un final feliz, y estamos felices de que sea así, donde no tenemos que preocuparnos de que estas dos protagonistas vayan a ser eliminadas o que vayan a tener un desenlace trágico”.

“Para nada. Sabemos que van a estar juntas al final y eso es reconfortante, y nos sentimos validadas”, añade Luiza.

Tan Zie Yee, de Singapur, admira en su celular las estrellas de la serie tailandesa de GL
Wasawat Lukharang / BBC News Thai
Tan Zie Yee, de Singapur, admira en su celular las estrellas de la serie tailandesa de GL “Nuestro Secreto”, Ling y Orm, aunque también sigue todos sus movimientos fuera de pantalla porque la “inspiran”.

El fenómeno GL ha tenido mayor impulso gracias a su accesibilidad internacional. Muchas series están disponibles en YouTube, frecuentemente con subtítulos en múltiples idiomas.

Y eso retira muchos obstáculos para los aficionados en países con estrictas regulaciones, incluyendo China e Indonesia, donde el contenido homosexual es restringido.

En años recientes, China ha cerrado decenas de miles de sitios web y cuentas en redes sociales que contienen lo que los censores llaman contenido “vulgar” y pornográfico u otro material considerado ilegal o antichino.

Como resultado, cada vez más las audiencias ven el contenido de GL extranjero como un espacio cultural seguro.

La cineasta Rachel Dax, porta un sombrero de fieltro marrón y anteojos de marco negro, y mira la cámara
Rachel Dax
La cineasta Rachel Dax afirma que GL ayuda a las lesbianas en países conservadores a celebrar su sexualidad.

“Una de mis películas lesbianas fue vista en Arabia Saudita más que en cualquier otro país”, reveló al Servicio Mundial de la BBC la directora Rachel Dax, que está basada en Reino Unido.

“En países que tienen leyes antigay muy severas, para algunas personas resulta ser la única afirmación positiva que reciben sobre la realidad de su sexualidad y que puede ser tratada de forma positiva. Estas películas ayudarán a la personas”.

Algunos fanáticos creen que la creciente visibilidad también está cambiando sutilmente las actitudes en la sociedad tailandesa.

Ranuka Songmuang, que dirige el sitio de aficionados de GL, indica que la simple reacción de su madre al género es típica. “Me gusta la serie The Secret of Us (‘Nuestro secreto’)”, opinó su madre, “la doctora [uno de los personajes principales] es hermosa”.

Ranuka Songmuang, vestida en camisa blanca, en un cuarto de paredes rosadas, sonríe a cámara mientras lee una revista manga
Wasawat Lukharang / BBC News Thai
Ranuka Songmuang señala que ha estado esperando que los medios corrientes presenten el amor lésbico desde que era niña.

Pero Tailandia ya es uno de los países más liberales de Asia cuando se trata de la integración de relaciones homosexuales en la sociedad corriente. Tiene un ley de igualdad en el matrimonio, lo mismo que Taiwán y Nepal, por ejemplo.

El Filipinas hay una creciente aceptación de parejas LGBT viviendo juntas abiertamente. Pero la Iglesia católica, que juega un papel preponderante en la sociedad filipina, se opone vehementemente al matrimonio entre personas del mismo sexo.

También hay obstáculos significativos en otros países, como Malasia, Indonesia y Brunéi, donde hay menos aceptación de las relaciones del mimo sexo. En Brunéi, por ejemplo, el sexo entre hombres acarrea una sentencia de muerte, aunque en la práctica el país ya no ejecuta a nadie por ningún crimen.

Las actrices Tipnaree
GMMTV
Los dramas GL representan situaciones románticas que suelen resolverse positivamente al final.

Algunos argumentos dramáticos de GL enfrentan los prejuicios directamente. En Poisonous Love (“Amor venenoso”) la protagonista Pat le ruega a los padres de su amante, Prem, a que les permitan seguir saliendo juntas, pero el padre de Prem les ordena separarse.

“Nuestro amor es sincero y puro”, dice Pat, llamando a los padres de Prem “madre y padre”.

“No te atrevas a llamarme padre”, le contesta el papá de Prem. “Me repugna”.

Sin embargo, el rumbo del amor sincero entre Ongsa y Sun fluye mucho más suave, con un final feliz en el horizonte para los aficionados de “Los 23,5 grados de inclinación de la Tierra”.

Cuando Sun (que en español es Sol) pregunta cómo lidiarían si tuvieran que estar separadas por un año, Ongsa le responde: “No importa cuántos años luz nos separen, estaremos bien. Al final, nuestras órbitas nos traerá juntas otra vez”.

“Por que el destino de la Tierra es estar con el Sol”.

Editado por Ahmen Khawaja, Andrew Webb y Stephen Hawkes, del Servicio Mundial de la BBC.

[]
BBC

Haz clic aquí para leer más historias de BBC News Mundo.

Suscríbete aquí a nuestro nuevo newsletter para recibir cada viernes una selección de nuestro mejor contenido de la semana.

También puedes seguirnos en YouTube, Instagram, TikTok, X, Facebook y en nuestro canal de WhatsApp.

Y recuerda que puedes recibir notificaciones en nuestra app. Descarga la última versión y actívalas.

Etiquetas:
EU
Maduro
presos políticos
Venezuela
Iniciar sesión

Registrate
Suscribete para comentar...