
El gobierno federal ve al Río Pánuco como “salvavidas” para resolver el grave problema de escasez de agua en las ciudades fronterizas de Tamaulipas y la Zona Metropolitana de Monterrey (ZMM). De paso, busca cumplir con las exigencias de pago del vital líquido al gobierno de Donald Trump como parte del Tratado de 1944 (CILA).
La Comisión Nacional del Agua (Conagua) urgió, desde octubre de 2024, a buscar fuentes alternas de abastecimiento en agua en bloque, definir la infraestructura requerida y los presupuestos necesarios que permitan asegurar la disponibilidad del recurso natural suficiente para cubrir la demanda en calidad y cantidad a las ciudades fronterizas para los próximos 20 años.
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Autoridades del gobierno de Veracruz, que solicitaron no ser citadas, confirmaron que el proyecto está en fase de análisis por parte de autoridades federales involucradas.
Un estudio realizado por la Gerencia de Estudios y Proyectos de Agua Potable y Redes de Alcantarillado de Conagua, obtenido por Animal Político, advierte que en las actuales condiciones no es posible que México pueda cumplir con el compromiso de entrega de agua periódicamente a los Estados Unidos.
Y mucho menos cubrir el déficit de la demanda de 7.4 millones de habitantes de las zonas urbanas de Reynosa, Matamoros, Nuevo Laredo, Ciudad Victoria y Ciudad Río Bravo, de Tamaulipas, y la capital regiomontana de Nuevo León, “y que en años futuros se verá más agravada”.
Esos 7.4 millones de personas representan el 56 % de toda la población de la Región Hidrológica Río Bravo, que concentra 144 municipios de los estados de Nuevo León, Chihuahua, Coahuila y Tamaulipas, de acuerdo con el Censo de Población y Vivienda 2020.
Por ello, el organismo rector del sistema hídrico nacional volteó hacia el Río Pánuco para llevar agua mediante la construcción de un acueducto hasta un sitio de descarga óptimo para el suministro de uso público urbano de las ciudades fronterizas, que podría ser la presa Vicente Guerrero, la presa Marte R. Gómez, la presa El Cuchillo o algún otro punto que justifique el proyecto, “con lo que se cubriría el déficit actual de estas localidades y se garantizaría el desarrollo futuro de las principales ciudades de ambos estados”.
En la longitud del río, calculada en 120 kilómetros de Veracruz a Tampico, Tamaulipas, se identificó un punto de extracción en su cauce en las coordenadas geográficas 22.079529, -98.265852.
El proyecto se propone incluir en el tema de calidad del agua: muestreos de la fuente de abastecimiento, análisis y determinación de los parámetros establecidos por la NOM-127-SSA-2021 en laboratorios acreditados por la Entidad Mexicana de Acreditación (EMA), pruebas de tratabilidad de agua y plantas potabilizadoras, para evitar problemas sanitarios.
La opción es altamente viable, dado que se trata de una de las regiones hidrológicas más importantes del país, que la sitúa en el cuarto lugar por su superficie (84 mil 856 kilómetros cuadrados) como por el volumen de sus escurrimientos estimados en 20 mil 329 millones de metros cúbicos anuales.
Del total de la superficie de su cuenca, 11 % corresponde al estado de Querétaro, 14 % a Hidalgo, 7 % a Guanajuato, 31 % a San Luis Potosí, 17 % a Veracruz, 2 % al Estado de México y 19 % a Tamaulipas.
El estudio, que fue entregado a la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales y a la Unidad de Inversión de la Secretaría de Hacienda en octubre de 2024, y avalado por Juan César Luna Bahena, gerente de Estudios y Proyectos de Agua Potable y Redes de Alcantarillado de la Conagua, subrayó desde entonces que la planeación es “crucial” por los tiempos limitados.
Pero a más de un año, la alerta del organismo público no fue atendida, aunque del diagnóstico de que las ciudades del centro y fronterizas de Tamaulipas, así como la ZMM, Nuevo León, presentan periodos recurrentes de sequía, que provocan escasez de agua por déficit en sus sistemas de aprovisionamiento.
A ello se suma la presión del gobierno de Donald Trump para que México pague la deuda de agua que tiene como parte del Tratado de 1944 (CILA), su política migratoria que obliga a población, sobre todo centroamericana, a establecerse en la frontera del lado mexicano, así como el incremento en el número de maquiladoras, lo que en conjunto conforma un negro panorama para el abasto del vital líquido de las ciudades fronterizas.
La Gerencia de Estudios y Proyectos de Agua Potable y Redes de Alcantarillado de la Conagua hizo énfasis en octubre de 2024 en que se estaba configurando un escenario poco favorable para una parte importante de la frontera norte de nuestro país.
Porque ni las cuatro presas disponibles que almacenan agua para uso público urbano en la región: El Cuchillo, Cerro Prieto y La Boca, en el caso de la ZMM y el Sistema Lagunario de Tamaulipas, así como la puesta en operación de la presa Libertad en Nuevo León y el Acueducto Cuchillo II, proyectos impulsados en el sexenio pasado, “son solución definitiva” para la problemática que enfrentan las zonas norte del país.
Tamaulipas, por ejemplo, dispone también de la presa Vicente Guerrero, pero su volumen de almacenamiento está destinado principalmente para riego agrícola.
De hecho, la Región Hidrológica Río Bravo, en donde se encuentran las ciudades fronterizas de Tamaulipas y la ZMM, enfrenta una problemática real: de los 102 acuíferos identificados, 68 se reportan actualmente como sobreexplotados, lo que indica que “existen fuertes limitaciones para contar con los acuíferos como una fuente alternativa para cubrir requerimientos de agua ante una situación de sequía prolongada”, según se desprende del Programa Hídrico Regional 2020-2024, Región Hidrológico-Administrativa VI Río Bravo.
De acuerdo con el estudio de Conagua, las ciudades fronterizas de Tamaulipas presentan déficit considerable en el abasto de agua para uso público, pues la precipitación anual en la Cuenca del Río Bravo ha sido menor a los 250 milimetros (mm) en los últimos años, lo que está por debajo de la media histórica de esa región, que oscila entre los 300 y 600 mm.
Por si eso fuera poco, la cuenca está considerada como zona de veda, lo cual impide disponer de los volúmenes requeridos, provocado por el bajo almacenamiento de agua en las presas y al poco escurrimiento del Río Bravo.
Aunado a esto y debido al Tratado de 1944 (CILA), México se encuentra comprometido a entregar volúmenes de agua en bloque periódicamente a Estados Unidos, “situación que, en caso de escasez, disminuye la posibilidad para abastecer a las ciudades fronterizas mexicanas”.
El Programa Hídrico Regional 2020-2024, Río Bravo, señala que “la contabilidad, en la entrega de agua a los EUA, se lleva por ciclos de cinco años consecutivos y, en caso de sequía extraordinaria, los faltantes que hubiere se reponen en el siguiente ciclo”.
Además, el estudio considera que la migración de la población centroamericana que se está estableciendo en la zona ha provocado que las tasas de crecimiento poblacional en la región sean superiores a la media nacional y, en consecuencia, exista mayor presión sobre la prestación de servicios como la vivienda y el suministro de agua potable.

Información de la Organización de Naciones Unidas (ONU) subraya que, a partir del endurecimiento de las políticas migratorias del gobierno de Donald Trump, México se está convirtiendo en un nuevo destino para personas migrantes.
La ONU dio a conocer el pasado 18 de diciembre de 2025, una encuesta realizada a personas migrantes provenientes de Venezuela, Honduras, Guatemala, Colombia, Ecuador, Haití y Cuba que consideran a México no solo país de tránsito. “Ahora es un país de destino, una alternativa viable para vivir”, agregó.
En 2025, 46 % de las personas migrantes encuestadas consideraron a nuestro país como su destino final, contra un 24% que dieron la misma respuesta en 2024.
La Agencia de la Organización de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) estimó que de 2021 a septiembre de 2025, más de 527 mil extranjeros solicitaron refugio en México. De ellas, 115 mil han sido beneficiadas con el Programa de Integración Local que opera el propio organismo internacional.
La mayor parte de los migrantes generan un crecimiento continuo de población concentrada en grandes zonas metropolitanas, con altos consumos per cápita o altas dotaciones requeridas, en un contexto de ineficiencia en los sistemas urbanos, lo que lleva, por ejemplo, a fuertes requerimientos de agua en zonas de baja e incierta disponibilidad superficial y numerosos acuíferos sobreexplotados sobre los cuales se localizan estas áreas urbanas.
Otro factor que presiona la demanda del vital líquido es el incremento en el número de maquiladoras en la región, debido a la suscripción en su momento de México al Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).
El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) contabiliza hacia finales del 2025, 5 mil 210 plantas maquiladoras, bajo el esquema de exportación, operando en México y, aunque su crecimiento ha sido moderado, entre 2023 y 2024, se instalaron 43 nuevas empresas de este tipo en la zona fronteriza de México con Estados Unidos.
La empresa especializada Faster Capital estima que las maquiladoras se concentran en seis estados de la República, que comparten frontera con Estados Unidos: Baja California, Sonora, Chihuahua, Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas, las cuales emplean a más de 1.3 millones de trabajadores.
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Estados como Tamaulipas registran más de 240 mil empleos maquiladores, equivalentes al 7 % del total nacional reportados por este segmento industrial.
Respecto a la problemática hídrica de la Ciudad de Monterrey y su Zona Metropolitana, el documento precisa que, aun con los diferentes sistemas superficiales y subterráneos con que cuenta y la reciente construcción del Acueducto El Cuchillo II, la disponibilidad de agua ha disminuido, lo que, aunado al crecimiento demográfico de la zona conurbada, “no es posible satisfacer la demanda de uso de agua que se requiere y que en años futuros se verá todavía más comprometida”.
En esas condiciones Conagua propuso licitar los estudios de preinversión “Aprovechamiento del Río Pánuco para el Abastecimiento de agua para las Ciudades Fronterizas del estado de Tamaulipas (Reynosa, Matamoros, Nuevo Laredo, Ciudad Victoria y Ciudad Río Bravo) y la Zona Metropolitana de Monterrey, NL” hacia finales del 2024, con un costo de 50 millones de pesos.
Dados los tiempos limitados, consideró que dichos estudios deberían iniciarse en marzo del 2025 para tenerse listos en diciembre de este año, de acuerdo con el calendario de obras. La construcción del acueducto se calculó en 3 años, es decir, se pensó que en diciembre de 2028 se tendría garantizado el suministro para las localidades involucradas.
No obstante, ni en 2025 ni en 2026 los estudios de preinversión o el proyecto mismo fueron considerados en los paquetes presupuestales de ambos años a pesar de su importancia, lo que deja en el limbo una posible solución a la escasez de agua en las ciudades de Tamaulipas y en la ZMM.
Esta situación compromete también la entrega periódica de agua a Estados Unidos por lo menos hasta 2028.