
El coordinador de Morena en la Cámara de Diputados, Ricardo Monreal, afirmó que, en caso de que la reforma electoral propuesta por la presidenta Claudia Sheinbaum no alcance la mayoría calificada necesaria para modificar la Constitución, no sería posible replicar algunos de sus cambios centrales mediante un “plan B” en leyes secundarias.
Este viernes, en declaraciones a medios de comunicación tras participar en un evento en la Cámara de Diputados, el legislador explicó que existen disposiciones de la iniciativa que necesariamente deben aprobarse a nivel constitucional, por lo que no podrían trasladarse a legislación secundaria si la reforma es rechazada.
“Hay puntos centrales que si no se modifican en la Constitución no se pueden modificar en ley secundaria”, sostuvo.

Entre esos puntos se encuentran el nuevo esquema para la asignación de diputaciones plurinominales y la reducción del financiamiento público a los partidos políticos, dos de los ejes centrales de la iniciativa presidencial. Monreal explicó que ambos temas están definidos en la Constitución, por lo que cualquier modificación requiere necesariamente una reforma constitucional.
En el caso de las diputaciones de representación proporcional, señaló que la forma en que se integra la Cámara de Diputados y el mecanismo de asignación de los llamados plurinominales está establecido en la Carta Magna, por lo que cambiar el sistema de listas o la manera en que se distribuyen esas curules no podría hacerse mediante leyes secundarias.
De igual manera, indicó que el financiamiento público a los partidos políticos se rige por una fórmula y principios establecidos en la Constitución, por lo que una eventual reducción o modificación del esquema también requiere modificar ese marco constitucional y no podría aplicarse mediante ajustes legales posteriores.
El diputado rechazó las versiones de que esos cambios puedan introducirse posteriormente por otra vía legislativa.

“He visto algunas imprecisiones y especulaciones sobre lo que contendrá la reforma que han llamado denominado plan B. No es así”, dijo.
Monreal explicó además que cuando una reforma constitucional no obtiene las dos terceras partes de los votos requeridos en el Congreso, la iniciativa se considera desechada y no puede reintroducirse en el mismo periodo ni en el siguiente inmediato.
“Cuando una reforma de esta envergadura, una reforma constitucional se desecha, es decir, no se aprueba por las dos terceras partes, esta ya no se puede presentar ni en el periodo ni en el siguiente, hasta un año después. La reforma se desecha y no se puede por otra vía, ni por la vía secundaria ni con otra reforma similar aceptarse en la cámara”, señaló.
Aunque reconoció ese límite jurídico, el coordinador morenista no descartó que la presidenta impulse alternativas si el proyecto no prospera en su forma original, pero aclaró que dichas opciones no podrían incluir los cambios constitucionales rechazados.
“Yo lo que digo es que el plan B no contendrá modificaciones que se rechazaron por la vía constitucional”, puntualizó.
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El legislador también afirmó que el grupo parlamentario de Morena respalda plenamente la iniciativa presidencial y continuará intentando persuadir a sus aliados para que la respalden cuando sea discutida.
Añadió que las comisiones dictaminadoras —Gobernación y Reforma Electoral— son las encargadas de definir el ritmo de la discusión legislativa. “Las comisiones son las que están determinando el ritmo de la elaboración del dictamen, la presentación. (…) están diseñando todo el proceso legislativo de acuerdo con la ley”, explicó.
Este jueves, Monreal reconoció que Morena no cuenta actualmente con los votos necesarios para aprobar los cambios constitucionales, debido a que sus aliados, el Partido del Trabajo y el Partido Verde Ecologista de México, han expresado que no respaldarán la iniciativa, mientras que las bancadas de oposición —PAN, PRI y Movimiento Ciudadano— también han adelantado su rechazo.
Morena cuenta con 253 diputados, lo que le otorga mayoría simple, pero para reformar la Constitución se requieren alrededor de 330 votos, equivalentes a las dos terceras partes de la Cámara. Esa diferencia de cerca de 70 votos es la que complica la viabilidad de la propuesta.
Pese a las diferencias con el PT y el PVEM en torno a la iniciativa, Monreal descartó que la discusión legislativa ponga en riesgo la coalición electoral del oficialismo hacia los próximos procesos.
“Afirmo categóricamente que la posibilidad de un desencuentro, un desarreglo o votos diferenciados por miembros de la coalición, no pone en riesgo la coalición electoral 2027 ni pone en riesgo el que en otros ejercicios legislativos podamos ir juntos”, afirmó.
No obstante, reconoció que si finalmente no existen las condiciones para aprobar la reforma, lo más conveniente sería cerrar el debate para evitar una confrontación política prolongada.
“Cuando no hay condiciones y cuando ya se han anunciado los votos en contra, no tiene sentido que se mantenga por mucho tiempo un debate que no nos va a llevar más que a división, a mayor fricción, incluso a confrontación”, concluyó.