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Más de un año de rayos X portátiles e intermitentes: Hospital Balbuena
Más de un año de rayos X portátiles e intermitentes: Hospital Balbuena
La falta de rayos X en el Hospital de Balbuena es constante pese a ser de urgencias y traumatología.
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Más de un año de rayos X portátiles e intermitentes: Hospital Balbuena
El Hospital General Balbuena es de urgencias y traumatología, pero no tiene ni rayos X ni tomografías; los pacientes tienen que trasladarse a otros hospitales con fracturas expuestas o pagar sus propias placas en equipo portátil.
04 de octubre, 2023
Por: Marcela Nochebuena
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“En hospital Balbuena no hay rayos X ni tomografías, y tenemos un sobrino accidentado con fractura de fémur y pulmón perforado desde ayer en la tarde”, “en el Hospital General Balbuena desde hace ya varios días no sirve el aparato para electroencefalograma y tampoco funciona el de rayos X” son quejas constantes en redes sociales desde mediados de 2022.

Hace unos meses, María Guadalupe, de 67 años, tuvo una caída que le provocó una fractura en el brazo. Su hijo acudió con ella al Hospital General Balbuena, donde les informaron –como ya es costumbre– que no tenían rayos X desde hace más de un año. Les dieron una orden para sacar las radiografías en un camión blanco placas KT-32-456.

Ahí, el cobro era de mil pesos por dos placas de la muñeca derecha. El hijo de María Guadalupe se quejó cuestionando por qué un hospital con tanta demanda en traumatología lleva más de un año sin equipo y material de radiografías. Más tarde, la Secretaría de Salud le informó que el hospital había solicitado a la alcaldía el retiro del camión, supuestamente no vinculado con la institución.

Ahora es una unidad portátil, ubicada al interior del hospital, la que según las autoridades está destinada a suplir la carencia, pero las quejas no se detienen: fracturas expuestas que no pueden operarse por la falta de radiografías, traslados a otras unidades médicas donde algunas veces también se niega el servicio y un resonador que tampoco funciona.

“Es inconcebible si éste es un hospital de emergencias y traumatología. Urge que atiendan esto; el mismo personal nos indica que así llevan mucho tiempo”, subraya uno de los quejosos.

Pacientes denuncian carencias en el hospital Balbuena.
Sala de espera en el hospital Balbuena. Foto: Rogelio Morales Ponce /Cuartoscuro

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El Movimiento Galeno Salud Independiente tiene ubicada esta carencia, junto con el resonador del mismo hospital, como una de las que más ha durado, pero antes también ocurrió en el Hospital Xoco, que permaneció más de seis meses sin la posibilidad de hacer tomografías. En esos casos, se extendía un pase a otros hospitales o, en algunos otros, los pacientes acudían por su cuenta a un servicio particular.

“Desde siempre es así; no hay un incremento en lo particular, aunque la pandemia expuso mucho el asunto. Ahorita principalmente (las carencias) son guantes y sondas para aspirar a los pacientes intubados. Guantes a veces hay solo una caja por turno, y no puede usarse el mismo par todo el tiempo”, dice Luz María, enfermera en los servicios de salud de la Ciudad de México.

Hoy, desde el exterior del Hospital General Balbuena no es visible la unidad portátil que está sustituyendo la carencia de un servicio propio de rayos X. Afuera solo hay espera entre malas noticias, dormitorios gratuitos instalados por la alcaldía Venustiano Carranza, carga y guarda de celulares y mochilas, y un visible abandono de la vía pública en los alrededores.

“Al final resuelves, pero no es lo ideal”

Luz María hoy es parte de uno de los servicios de neurología en la red hospitalaria de la Ciudad de México, que está transitando al nuevo esquema IMSS Bienestar. Antes, estuvo cuatro años en urgencias, donde le tocó vivir la pandemia. Por eso, dice, la carencia ya es una cuestión de años.

Las deficiencias se evidencian en materiales y medicamentos, desde los más básicos, según su relato: guantes y cubrebocas. Recuerda, por ejemplo, cómo durante la pandemia, hubo un periodo en el que las mascarillas N95 que les proporcionaba el hospital eran sustituidas hasta que pasaban tres días.

Pero incluso antes de que empezara la emergencia, la carencia de guantes ya era una realidad. El personal médico, cuenta, se organizaba para comprar una caja para la guardia o el turno completo, igual que sucedió después con los cubrebocas. “Llegó el momento que ya algunas compañeras y compañeros compraron el equipo de protección”, añade.

Por otro lado, como en otros hospitales, son comunes los periodos intermitentes sin jeringas o medicamentos de uso común, como multivitamínicos, omeprazol o paracetamol. Otras veces se trata de las soluciones para diluir medicamentos. En ocasiones, por ejemplo, hay muchas de 1,000 mililitros, pero no de 100 o 500, lo que lleva al desperdicio de las primeras.

“Tratamos de sustituir, pero al final se está usando otro insumo que, en su momento, cuando lo vayamos a requerir, por estarlo usando en las guardias anteriores, cuando lo necesitemos ya no va a haber… Al final resuelves, pero no es lo ideal porque desperdicias material que se puede usar después para otra cosa”, añade la enfermera.

En un mes diferente, el hospital no tuvo electrolitos, cloruro de potasio, sulfato de magnesio, cloruro de sodio al 17%, y algunas veces tampoco había glucosa al 70%, básicos para poder atender a pacientes de urgencias y compensarlos. En un hospital de trauma, cuenta Luz María, llegan muchos pacientes con traumatismo craneoencefálico, diabéticos, alcohólicos o con crisis convulsivas, en estado de deshidratación, por lo cual se trata de un insumo básico.

Un paciente llega al área de urgencias en el hospital Balbuena.
Un paciente llega al área de urgencias en el hospital Balbuena. Foto: Rogelio Morales Ponce /Cuartoscuro

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“Lo sacamos, se consigue y se hace”

La secretaria de Salud de la Ciudad de México, Oliva López Arellano, presume los datos globales de atención en la red hospitalaria para desestimar la veracidad de las quejas en torno a la falta de material o insumos.

Según ella, 11.8 millones de consultas, dos millones de atenciones a urgencias, 200 mil cirugías y 100 mil nacimientos registrados en los hospitales de la capital son prueba de que cuentan con lo necesario. En entrevista mencionó también más de 30 millones de análisis clínicos, 3 millones de exámenes de imagenología, 7 millones de detecciones y 2.4 millones de atenciones médico-legales en el periodo 2019-2023.

“Si fueran hospitales que están trabajando como han señalado en algunos momentos (el personal de salud), sin ningún equipo, sin ningún instrumental, sin ningún medicamento, no tendríamos esta productividad”, aseguró.

Los testimonios del personal médico y administrativo, sin embargo, son muestra de que las carencias son resueltas por ellos mismos o, cuando cuentan con los recursos, por los propios familiares, como ha sucedido en diferentes periodos de faltantes de materiales, insumos, medicamentos básicos o soluciones rehidratantes.

“Sí hay carencias, siempre las ha tenido el sector público, más en secretaría de Salud, pero siempre tratamos de ingeniarnos –la enfermedad es ingeniosa por naturaleza–, justo para tratar de compensar una por otra, o hacer milagros con lo que tengamos; nunca se para y se sigue trabajando”, dice la enfermera.

Consultada específicamente respecto a la falta de rayos X en el hospital de Balbuena, López Arellano justificó que hay una demanda creciente de atención y cuando se identifica que hay algún problema, se atiende, pero existe una situación de término de vida útil de equipos que están por sustituirse, como los tomógrafos de Milpa Alta, Cuajimalpa, Legaria y Topilejo.

Aseguró que también están en proyecto de sustitución otros tomógrafos y aparatos de rayos X. Admitió que el equipo fijo de Balbuena tiene tiempo sin servicio, pero aclaró que se ha sustituido con el equipo portátil. “A veces se puede rápido; a veces son equipos muy complejos o que tardan más tiempo en ser comprados, pero se resuelve con equipos portátiles o apoyo de otras unidades hospitalarias”, señaló.

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De acuerdo con datos de la Sedesa, proporcionados en respuesta a una solicitud de información pública, durante 2022 recibieron 24 quejas por falta o falla de equipo biomédico, 60 quejas por falta de insumos –que superan a las 22 de 2020 y a las 17 de 2021–, y seis y 14 por falta de médicos y personal, respectivamente –que no se habían presentado entre 2017 y 2019–.

Aunado a ello, en los últimos seis años, las quejas que ha recibido la Comisión de Derechos Humanos local respecto a los servicios de salud en la capital se han mantenido en un promedio de 980 anuales. Si bien en 2020 y 2021 habían descendido a 860 y 808, respectivamente, en 2022 sumaron 903.

Después de cinco unidades médicas de reclusorios –varonil oriente, varonil norte, varonil sur, Penitenciaría y femenil de Santa Martha– que encabezan la lista con el mayor número de quejas, los hospitales donde más expedientes se han abierto son el Hospital General Xoco, el Hospital General Balbuena y el Hospital de Especialidades Belisario Domínguez. Los derechos mayormente vulnerados son a la salud, en primer lugar, y reproductivos en segundo.

“Actualmente lo que más falta son guantes, no pueden ser los mismos todo el tiempo para cambiar pacientes, hacer curaciones; últimamente no ha habido sondas para aspirar, también el tubo que usamos para poder hacer la aspiración, y tratamos de buscar en todos los servicios o quien tenga su guardado lo sacamos, o se consigue y se hace, pero es estar buscando las cosas”, lamenta Luz María.

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Los otros oponentes de Putin muertos en extrañas circunstancias en las últimas dos décadas
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Los otros oponentes de Putin muertos en extrañas circunstancias en las últimas dos décadas
El Hospital General Balbuena es de urgencias y traumatología, pero no tiene ni rayos X ni tomografías; los pacientes tienen que trasladarse a otros hospitales con fracturas expuestas o pagar sus propias placas en equipo portátil.
18 de febrero, 2024
Por: BBC News Mundo
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Alexei Navalny, uno de los líderes opositores más acérrimos y vociferantes del gobierno de Vladimir Putin en Rusia, murió este viernes en prisión donde cumplía una condena de 19 años por cargos que se consideraban como fabricados políticamente.

Las circunstancias exactas de su muerte aún no se conocen, pero el portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, dijo que el servicio penitenciario de Rusia estaba investigando.

No obstante, el ministro de Relaciones Exteriores de Francia, Stéphane Séjourné, no dudó que Navaly “pagó con su vida” por su “resistencia contra la opresión rusa”.

Con su fallecimiento, Navalny se suma a una larga lista de opositores y críticos de Putin que han muerto repentinamente o en extrañas circunstancias tanto en Rusia como en el exterior.

Un aliado convertido en “traidor”

Putin y Prigozhin visitando una fábrica
Getty Images
Putin advirtió que castigaría la “traición” del que fuera considerado como uno de los miembros de su círculo más cercano.

En agosto de 2023, Yevgeny Prigozhin, el fundador del temible grupo de mercenarios Wagner, murió en un siniestro aéreo en el noreste de Moscú.

El hecho que el suceso se produjera justo dos meses después de que Prigozhin protagonizara el desafío más serio al poder del presidente Putin en las más de dos décadas que tiene en el Kremlin despertó sospechas dentro y fuera del país.

Desde Estados Unidos, Francia y Reino Unido se insinuó la tesis que la muerte de Prigozhin y de parte de la cúpula de Wagner fue orquestada por Moscú. Una teoría que parecía sacada de un guion de una película de Hollywood.

Hacía solo unos meses Prigozhin era considerado como uno de los más estrechos colaboradores del mandatario ruso. Pero venía cuestionando públicamente las decisiones del alto mando militar ruso respecto a la invasión a Ucrania.

Ordenó a sus hombres tomar la ciudad de Rostov del Don, cerca de la frontera del país invadido y luego sus mercenarios avanzaron hacia Moscú con el supuesto objetivo de pedir la destitución del ministro de Defensa, Serguéi Shoigú, y de sus colaboradores más cercanos.

Aunque la insurrección no llegó a más, las acciones del grupo mercenario pusieron fin al mito del control total que Putin ejercía sobre el país.

Putin calificó la rebelión como un intento de “golpe de Estado” y prometió duro castigo para sus cabecillas, a los que tachó de “traidores”.

El que Prigozhin se pudiera mover con libertad dentro de Rusia y en el exterior en las semanas previas a su muerte pareció sugerir que el mandatario es de los que cree que “la venganza es un plato que se sirve frío”.

El previsible destino de los críticos

Serguéi Yushenkov
Getty Images
El legislador liberal Serguéi Yushenkov sospechaba que unos atentados en 1999 habían sido orquestados por los servicios secretos rusos, contrario a lo que decía el Kremlin.

Aunque abrupta, la desaparición de Prizoghin no se consideró inesperada, pues no fue la única vez que opositores, disidentes o críticos del mandatario ruso desaparecen convenientemente.

Uno de los primeros en perder la vida fue el diputado Vladímir Golovliov, quien en 2002 fue baleado en Moscú cuando paseaba a su perro. El legislador, que en un principio apoyó al mandatario en su ascenso al poder a principios de siglo, rompió con él al poco tiempo y comenzó a criticarlo.

Antes de su muerte, desde el oficialismo ruso acusaron a Golovliov de haberse enriquecido ilícitamente durante las privatizaciones realizadas tras el colapso de la Unión Soviética.

Menos de un año después, Serguéi Yushenkov, otro diputado liberal, fue tiroteado en las calles de Moscú.

Yushenkov presidió el comité parlamentario que investigó los atentados contra unos edificios de apartamentos ocurridos en septiembre de 1999 y de los que Moscú culpó a terroristas chechenos, un argumento que le sirvió para lanzar la segunda guerra contra la separatista república caucásica.

El malogrado legislador sospechaba que los atentados fueron orquestados por los servicios secretos rusos.

El 7 de octubre de 2006 se registró uno de los casos más notorios internacionalmente: el asesinato de la periodista Anna Politkovskaya, quien desde el diario ruso Novaya Gazeta denunció las violaciones a los Derechos Humanos cometidas por las tropas del Kremlin en Chechenia.

Y aunque en 2014 los cinco supuestos autores materiales del crimen fueron condenados a largas penas de prisión, las autoridades nunca identificaron a quien contrató a los sicarios y el caso fue archivado en 2021.

Retrato de Anna Politkovskaya
Getty Images
La justicia rusa nunca indagó sobre quién ordenó y pagó el asesinato de la periodista Anna Politkovskaya.

De la oposición a la tumba

Sin embargo, fue el 27 de febrero de 2015 cuando se produjo el asesinato que sembraría la sospecha de que el Kremlin liquida físicamente a sus oponentes. Ese día fue asesinado el ex viceprimer ministro Boris Nemtsov. El crimen se registró cerca del edificio donde Putin tiene su despacho.

A finales de los 90, Nemtsov era una estrella en ascenso en la política rusa. El científico y político liberal era visto como el posible sucesor del entonces presidente Boris Yeltsin, quien luego terminó decantándose por el exespía.

Casi desde el comienzo el desaparecido político lanzó duras críticas contra Putin, en particular por su política hacia Ucrania y por sus intenciones de perpetuarse en el poder. Su postura lo llevó a la cárcel en al menos tres ocasiones.

Nemtsov en una protesta cerca del Kremlin.
Getty Images
El ex viceprimer ministro Boris Nemtsov fue asesinado a tiros en Moscú en 2015, luego de encabezar la oposición a Putin durante años.

En las elecciones presidenciales de 2008 intentó competir contra el mandatario, pero luego desistió, y un año después junto a otros reconocidos opositores como el excampeón mundial de ajedrez Garry Kasparov fundó el partido Solidaridad.

Pese a que los asesinos de Nemtsov formaban parte de las fuerzas del líder checheno, Radman Kadirov, los posibles nexos de este reconocido aliado de Putin con el crimen jamás fueron investigados.

Desde principios de los años 2000 otros seis políticos, periodistas y activistas de Derechos Humanos criticos con Putin han sido asesinados en Rusia.

El exilio no es refugio

Alexander Litvinenko en un hospital de Londres, 2006
Getty Images
Alexander Litvinenko murió en Londres, tras ser envenenado con polonio 210, un material altamente radiactivo.

Pero en la lista de opositores y disidentes muertos no solo figuran personas que estaban en Rusia, sino también otras que decidieron marcharse, pensando que así estarían a salvo.

Uno de los casos más recordados fue el del exespía Alexander Litvinenko, quien falleció en un hospital londinense en noviembre de 2006 tras enfermarse repentinamente. Una investigación arrojó que el exagente fue envenenado con polonio 210 (un material altamente radioactivo).

Litvinenko se refugió en Reino Unido a principios del siglo, luego de que denunciara que sus superiores le habían ordenado que asesinara al oligarca Boris Berezovksy.

Berezovsky fue otro que perdió la vida fuera de su país. En marzo de 2013 el cadáver del empresario fue encontrado dentro de su residencia en Surrey, en el sureste de Inglaterra.

Hay versiones que apuntan a que el oligarca se suicidó, debido a los problemas financieros que enfrentaba. No obstante, el hecho de que durante su exilio sufriera varios atentados y una incesante persecución judicial por parte de Moscú dejó en el ambiente la posibilidad de que fuera ajusticiado.

Boris Berezovksy sentado dentro de su casa de Inglaterra.
Getty Images
Ni el exilio le sirvió al oligarca Boris Berezovksy para escapar a la venganza de Moscú, de acuerdo con quienes dudan que se suicidó.

Berezovsky, quien amasó una gran fortuna durante el gobierno de Yeltsin, buscó aliarse con Putin y financió su primera campaña presidencial. Sin embargo, las desavenencias surgieron pronto cuando el Kremlin le arrebató la televisora que poseía.

En marzo de 2018 otros disidentes rusos exilados en Reino Unido fueron víctimas de un atentado presuntamente orquestado por Moscú. El exespía Serguéi Skripal y su hija Yulia fueron envenenados con novichok, un potente veneno, por supuestos agentes rusos en la ciudad inglesa de Salisbury.

Skripal trabajó para el Departamento Central de Inteligencia de Rusia (GRU, por sus siglas en ruso), pero también era un doble agente del servicio británico de espionaje MI6 hasta su arresto en 2004.

El espía fue condenado por la justicia rusa a 13 años de prisión por cometer el delito de traición, pero luego fue intercambiado por unos agentes detenidos en EE.UU.

Londres identificó a dos de los autores del atentado como miembros de la inteligencia rusa y pidió a Moscú su entrega.

No obstante, el gobierno ruso ha negado su vinculación con el hecho y no ha atendido la petición; y, por ello, las relaciones bilaterales ya estaban resentidas antes de la invasión a Ucrania.

Serguéi y Yulia Skripal
Reuters/BBC
Serguéi Skripal y su hijoa Yulia lograron sobrevivir el atentado en Reino Unido.

Cero críticas

A la lista hay que agregar los nombres de al menos media docena de oligarcas y exfuncionarios rusos que han perdido la vida en extrañas circunstancias desde el inicio de la invasión a Ucrania.

Uno de los decesos más llamativos fue el del presidente del gigante petrolero ruso Lukoil, Ravil Maganov, quien en septiembre de 2022 murió tras “caerse de una ventana” en el hospital moscovita donde estaba internado, reportaron las autoridades.

“El mensaje de Putin durante las últimas dos décadas ha sido claro: la oposición no será tolerada y tendrá consecuencias fatales”, advirtió el profesor de la Universidad de Birmingham Stefan Wolff en un artículo.

El fallecido presidente de la petrolera rusa Lukoil
Getty Images
Las explicaciones sobre las circunstancias en las que murió el presidente de Lukoil Ravil Maganov, en 2022, refuerzan la tesis de que el Kremlin liquida a opositores o críticos.

El también experto en Seguridad Internacional considera que la estrategia seguida por el mandatario ruso ha sido “muy eficaz”, porque le ha permitido “silenciar a la disidencia” y le ha permitido “sobrevivir a cualquier desafío interno”.

No obstante, aseguró que esta política tiene como desventaja que aumentará la desconfianza y paranoia del líder ruso hacia sus colaboradores.

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BBC

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