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Eliminar al Comipems podría incrementar las desigualdades educativas: especialistas
Eliminar al Comipems podría incrementar las desigualdades educativas: especialistas
Foto: Cuartoscuro/Archivo
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Eliminar al Comipems podría incrementar las desigualdades educativas: especialistas

Sheinbaum y Brugada prometieron en campaña eliminar el examen Comipems, con el que estudiantes de secundaria son colocados en alguna institución de nivel medio superior.
04 de julio, 2024
Por: Eréndira Aquino
@ere_aquino 

Durante su campaña, las ganadoras de las elecciones Claudia Sheinbaum y Clara Brugada propusieron eliminar el examen Comipems, con el que estudiantes de secundaria son colocados en alguna institución de nivel medio superior; sin embargo, especialistas en educación advierten que esta medida no resolverá los problemas de desigualdad en el sector educativo.

Hasta ahora, la virtual presidenta electa y la próxima jefa de Gobierno de la Ciudad de México no han dado detallado su propuesta, pero Sheinbaum ha dicho que la intención es que los jóvenes acudan a estudiar la Preparatoria en el plantel “que les quede más cerca de su casa”, con la promesa de que todas las opciones tendrán “el mismo nivel educativo”.

Sin embargo, especialistas señalaron que el quitar el examen de colocación para el nivel medio superior en la Ciudad de México podría generar complicaciones a los estudiantes, como el duplicado de pagos para poder presentar pruebas de ingreso en cada sistema escolar.

Además, explicaron que la desaparición de Comipems no garantiza que todos los planteles escolares tengan el mismo nivel educativo, y tampoco basta para eliminar las desigualdades que se reproducen al asignar los lugares mediante el puntaje que se obtiene en un examen estandarizado.

Lee |  Clara Brugada presenta sus propuestas de campaña; busca revivir estancias infantiles y eliminar examen del Comipems

eliminar comipems desigualdad educativa (1)
Foto: Cuartoscuro/Archivo

Con Comipems “nadie se queda sin lugar”

La Comisión Metropolitana de Instituciones Públicas de Educación Media Superior (Comipems) fue creada en 1995, para ofrecer un proceso mediante el cual los egresados de secundaria eligen hasta 20 opciones para estudiar, de entre más de 486 planteles ubicados en la Ciudad de México y el Estado de México, de acuerdo a los que más se apegan a sus intereses

Irma Villalpando, doctora en Pedagogía, subraya que con Comipems “nadie se queda sin lugar”, ya que a diferencia de otros exámenes que funcionan como filtro para admitir a algunos estudiantes y dejar fuera a otros, esta prueba estandarizada es para colocar a todos los jóvenes en alguna de las opciones que hayan seleccionado.

“Por ejemplo, para entrar a la universidad, los jóvenes deben presentar exámenes en los que se determinan si entras o no, pero esta es una prueba de colocación, es decir, que nadie se queda sin lugar, y de acuerdo al número de aciertos que tenga cada persona se determina si les alcanza para su primera opción, y si no se van descartando planteles, hasta que se le asigna un lugar”, explicó la especialista.

De acuerdo con Villalpando, la crítica al modelo de Comipems es que este reproduce modelos de desigualdad educativa, ya que sitúa a los estudiantes mejor preparados entre pares, y deja a aquellos jóvenes que presentan rezagos en escuelas que cuentan con menor nivel educativo y que no tienen pase directo a nivel superior.

“La crítica que se ha hecho al Comipems desde la investigación académica es que quienes obtienen mayores puntajes son los alumnos que vienen de hogares más favorecidos, en muchas ocasiones de escuelas privadas, con un capital cultural más generoso, y esto estratifica el acceso a una buena educación, porque ponen la misma vara para medirlos a todos, sin considerar las condiciones particulares de cada caso”, mencionó.

Lee también | ¿Eliminar examen de Comipems? Estas son las desventajas y ventajas de la propuesta de Sheinbaum y Brugada

Aunque, para la especialista, el modelo tiene áreas de oportunidad, “después de casi 30 años de que se tiene el proceso bien organizado, quitar al Comipems podría tener consecuencias negativas, porque al no tener un examen de colocación cada estudiante va a tener que hacer diferentes trámites, para diferentes exámenes, lo que implica diferentes pagos”.

Sobre la posibilidad de que la asignación de planteles sea por cercanía del domicilio de los estudiantes, Villalpando apuntó que este modelo podría incrementar las desigualdades educativas, ya que limitaría a los jóvenes a opciones que podrían no ser atractivas para sus intereses, o generar rezagos por regiones en las que las escuelas disponibles sean de bajo nivel.

“Desde mi punto de vista, en lo que debería concentrarse la autoridad es en fortalecer los sistemas de educación superior que están débiles, sobre todo aquellos que se ubican en zonas conurbadas, de tal modo que al ser más fuertes sean más aspiracionales”, agregó.

“Es necesario que las autoridades se enfoquen en atender la deserción”

La investigadora Jimena Hernández coincidió en que las consecuencias de quitar Comipems podrían derivar en dificultades burocráticas y de información sobre las opciones disponibles, algo que se resolvió con este examen “cuando las instituciones acordaron adherirse al proceso común para todas las modalidades”.

“El examen de Comipems permite que incluso aquellos estudiantes que obtienen un puntaje bajo tengan un lugar en alguna escuela,  hay la garantía de que existe un espacio para que estudien, y en caso de que se dé un modelo de examen separado por escuela, nada más se quedarían con las puertas cerradas en las instituciones donde no alcanzaron el puntaje, y tendrán que estar atentos de todos los avisos de convocatorias y resultados, aún aquellos que se den en tiempos diferidos, lo que limita su margen para buscar otra opción”, detalló Hernández Fernández.

eliminar comipems desigualdad educativa
Foto: Cuartoscuro/Archivo

La especialista indicó que, si el objetivo de quitar el Comipems es atender la reducción en la matrícula escolar del nivel medio superior, es necesario que las autoridades educativas se enfoquen en atender las causas de la deserción, que tienen que ver más con sus condiciones socioeconómicas -en el caso de quienes tienen que abandonar la escuela para trabajar-, o porque la oferta disponible no es afín con sus intereses.

“Muchos estudiantes asisten a las escuelas que les asignan, aunque ellos querían otra cosa. Esto dificulta mucho el trayecto educativo, y en algunos casos puede ser un propulsor para la salida de los estudiantes, los datos oficiales muestran que la deserción sigue siendo muy alta, particularmente en el primer año, entonces estamos viendo que puede ser que los estudiantes sean aceptados en instituciones que no eran de su preferencia y en el primer año deciden no continuar sus estudios”.

Hernández afirmó que, antes de tomar la decisión de desaparecer al Comipems, es importante que se conozcan “las opiniones y las visiones de las instituciones de educación media superior, para que se pueda diseñar en conjunto una estrategia más integral, que no se concentre únicamente en el examen de admisión, sino en los factores que dificultan que los estudiantes puedan acceder, permanecer y disfrutar de la experiencia educativa”.

“El sistema de educación media superior es muy complejo, y por lo mismo en términos de calidad y de oferta es muy diverso, por eso es importante que se trabaje con las instituciones, para que se vea también el fortalecimiento de los modelos educativos que existen”, recomendó la académica.

La propuesta de un examen “en condiciones de igualdad”

De acuerdo con Emilio Blanco, académico de El Colegio de México (COLMEX), la segregación social de las escuelas se da incluso en la educación primaria y secundaria, “porque la distribución de lugares junta a los pobres con los pobres, la clase media con la clase media y la media alta con la media alta, lo que incrementa o potencia las vulnerabilidades de unos y las ventajas de otros, lo que se ve reflejado en los aprendizajes”.

El investigador explicó que, por ello, para muchas familias el nivel medio superior se vuelve particularmente importante por “la deseabilidad social de algunas escuelas” a las que sus hijos pueden acceder “por medio de un examen supuestamente meritocrático”.

“Hay estigmas sobre algunas escuelas, como el Conalep o el Colegio de Bachilleres, por lo que muchas familias deciden pagar escuelas privadas económicas con poca calidad, y este problema no se va a resolver quitando al Comipems, el punto acá es que existan estos estigmas sobre algunas escuelas y que en algunas de ellas el nivel no sea el ideal. Lo que se requiere es un programa a mediano plazo de fuerte inversión que eleve sustancialmente la calidad en las escuelas de nivel más bajo”, expuso Blanco.

Acerca de las críticas al examen estandarizado por no considerar las trayectorias educativas y condiciones de cada estudiante, el investigador apuntó que “lo recomendable sería cambiar la prueba para que no sea general, es decir, que los estudiantes no compitan en condiciones de igualdad, sino de manera estratificada, por ejemplo, tomando en cuenta los puntajes más altos de cada escuela para asignar los lugares”.

“De esa manera, los jóvenes que asisten a las secundarias socialmente segregadas tendrían oportunidad de acceder a las escuelas con mayor demanda, al igual que aquellos que vayan de buenas secundarias privadas, o de condiciones de pobreza”, apuntó.

Sin embargo, reconoció que la idea de un examen “con una perspectiva de justicia” debe considerar que “no todos tuvieron las mismas oportunidades de aprender, y aunque la prueba ya no fue un reproductor de las condiciones sociales de origen, se tienen que compensar las carencias en su formación, algo de lo que tendrán que ser responsables las escuelas”.

“Hay que reenfocar la forma como estamos pensando en la educación media superior, por lo menos para algunos jóvenes, y fortalecer cuestiones de tutorías, acompañamiento, alertas tempranas para posible abandono o interrupción, porque si no la deserción va a continuar”.

“Es un tema muy complejo, pero es un debate necesario, hay que revisar el equilibrio entre meritocracia y justicia social que tiene el actual modelo, pero se necesita que las autoridades escuchen a todas las partes, a las escuelas, a los estudiantes y a los especialistas que estudian el tema educativo, porque eliminar el examen sin más no es una solución a esta problemática”, concluyó el investigador.

Sigue la cobertura de las elecciones 2024 aquí

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Imagen BBC
Crisis humanitaria en el Parque Nacional de Bogotá: el pueblo indígena de los Embera lucha por sobrevivir
9 minutos de lectura

En pleno centro de Bogotá, el emblemático Parque Nacional es desde hace tres años el hogar de cientos de indígenas embera, la mayoría desplazados por el conflicto armado.

09 de julio, 2024
Por: BBC News Mundo
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Los 10°C de una madrugada en Bogotá en julio calan el doble en el Parque Nacional Enrique Olaya Herrera.

Desde los cerros orientales de la capital colombiana desciende un aire gélido que convierte a este emblemático y céntrico remanso natural en una micronevera.

Lo normal es que a estas horas la mayoría de capitalinos duerman cobijados en sus casas y no se expongan a estas condiciones, pero aquí hace tiempo que todo dejó de ser normal.

El Parque Nacional es hoy el escenario de un enorme y precario campamento donde se calcula que viven más de 500 indígenas embera.

La mayoría son desplazados de zonas en conflicto en los departamentos del Chocó o Risaralda que piden garantías para regresar a sus resguardos o reubicaciones con derechos territoriales y protección del Estado.

La imagen es desoladora.

“Emergencia humanitaria”

En el campamento hay una cantidad abrumadora de niños, con muchos caminando descalzos y a veces semivestidos.

Leñas ardientes calientan tiendas cubiertas con lonas de plástico donde llegan a dormir decenas de personas de una o varias familias.

Los alimentos escasean. La higiene está comprometida.

“Es una emergencia humanitaria”, le dice a BBC Mundo Isabel Mercado, de la Consejería de Paz de Bogotá, una de las varias instituciones colombianas que intentan destrabar lo que ahora mismo parece tener difícil solución.

Mientras, las enfermedades respiratorias lastran la salud de los indígenas, sobre todo de los niños.

Funcionarios de la Secretaría de Salud atienden a una madre y su bebé enfermo.
José Carlos Cueto / BBC News Mundo
Funcionarios de la Secretaría de Salud acuden cada ocho días a ofrecer asistencia en el parque, especialmente a niños.

Hace unas semanas murió una bebé de tres meses sin que todavía se conozcan causas claras de la tragedia.

“La situación de los niños y niñas es dramática. Te encuentras a bebés que cuidan de bebés”, le dice a BBC Mundo una fuente de la Secretaría de Cultura de Bogotá.

También se suceden denuncias de presuntas explotación y abuso infantil así como violencia de género contra miembros de la comunidad.

Por momentos, los capitalinos parecen haberse acostumbrado a convivir con esta crisis, pero en la primera semana de julio una jueza admitió una demanda contra la Alcaldía de Bogotá por “la acumulación de derechos vulnerados a plena vista de funcionarios del distrito y la nación”, le explica el demandante Reginaldo Aduen Bray a BBC Mundo.

De acuerdo con la Alcaldía, en los últimos meses se adelantaron diálogos con líderes, entidades distritales y nacionales para buscar soluciones al estatus de la población embera en Bogotá, aunque voces como las de Aduen denotan el hartazgo ante un problema que se dilata y agrava por día.

Crisis a vista de todos

Para el residente en Bogotá es casi imposible ignorar lo que sucede en el parque.

Se encuentra en plena carrera Séptima, la más emblemática y vital de la capital que en domingos y festivos es un paso peatonal gigante que disfrutan sus habitantes.

A la altura de la calle 39, caminando desde el norte, el parque rompe con la estética de cemento y ladrillo que domina la mayoría de la Séptima.

Entonces llega el olor a leña humeante, las voces de niños jugando, la vista de tiendas que se reproducen por decenas y parecen no tener fin.

Una de las tiendas del campamento embera en el Parque Nacional.
José Carlos Cueto / BBC News Mundo
Una tienda habitual dentro del campamento, con espacio para una cocina y un dormitorio precarios.

Dentro de una de estas tiendas vive la embera chamí Elisa Arce.

Hace siete meses que es su hogar: consiste en un espacio para la cocina y otro para dormir con sábanas sobre el suelo donde pernocta junto a seis familiares.

“Vengo de Risaralda, donde nos afecta el conflicto armado”, le dice a BBC Mundo con ayuda de una traductora.

“Pedimos tierras donde vivir, trabajar, cultivar. Todos aquí pedimos reubicación. Sufrimos frío, falta de alimentos suficientes”, añade.

Elisa Arce, en su cocina de su tienda en el campamento de emberas en el Parque Nacional.
José Carlos Cueto / BBC News Mundo
Elisa Arce, en su cocina de su tienda en el campamento de emberas en el Parque Nacional.

Según autoridades, hay alrededor de 2.200 indígenas embera residiendo en la ciudad.

Más de 500 viven en el Parque Nacional, según la Consejería de Víctimas, aunque otros registros apuntan a más de 700.

El resto habitan, sobre todo, en dos unidades de protección oficial: La Rioja y La Florida, y el albergue Buen Samaritano, distribuidos en distintos puntos de la capital.

Desde que existe la crisis de desplazados embera hacia Bogotá, frecuentes reportes institucionales y en prensa describen condiciones de hacinamiento, enfermedades y hambre en estos recintos.

La embera Ángela Zapata en su cocina.
José Carlos Cueto / BBC News Mundo
La leña sirve para cocinar y calentar las tiendas en los días más fríos.

Años sin soluciones

Isabel Mercado, Alta Consejera de la Consejería de Paz en Bogotá, dice que la situación se remonta a 2018.

“La inseguridad empeoró en sus territorios por enfrentamientos entre distintos grupos armados en departamentos como Risaralda y Chocó. De ahí se generó una práctica en que la comunidad embera se desplaza a Bogotá y exige al gobierno mejoras en seguridad y subsistencia en sus resguardos”, explica.

Mercado dice que varios acuerdos entre el gobierno y las comunidades han derivado en retornos hacia sus territorios, pero que desafortunadamente muchos acaban regresando a Bogotá por incumplimiento de los mismos y el conflicto, que no cesa.

“En un principio, Bogotá dispuso de tres lugares para que se albergaran, pero disputas interétnicas entre algunos líderes hizo que se desplazaran algunas familias a ocupar el Parque Nacional. Es la razón por la que hoy tenemos más cientos de personas allí desde fines de 2021”, añade la consejera.

Albergue temporal para miembros de la comunidad embera.
Getty Images
Los embera han protestado en varias ocasiones por las condiciones de los albergues temporales en que se refugian.

Años sin soluciones empiezan a hartar e indignar a muchos bogotanos, especialmente a aquellos que viven o trabajan cerca.

Un comerciante local del Parque lo resume así: “ya han pasado varias alcaldías; trabajan las secretarías de Salud, Víctimas, Educación, Bienestar Familiar…y nadie da con la solución. Los embera ya parecen hasta haberse adaptado a vivir aquí”.

A lo que Mercado responde que, “desde que llegó el actual alcalde, Carlos Fernando Galán, tenemos un momento de mayores certezas respecto a la ruta de acción para la comunidad embera, articulando entidades y buscando mecanismos para integrar a quienes quieran quedarse en Bogotá, retornar con garantías a los que piden volver y hacer énfasis en temas controvertidos como derechos de niños, niñas, adolescentes y mujeres”.

La Consejería de Paz calcula que, entre los casi 2.200 emberas en Bogotá, unos 1.130 quieren retornar a sus territorios, 438 pretenden reubicarse en otros lugares de Colombia y 415 desean quedarse en la capital.

“Los que se queden deben trabajar y generar ingresos, pagar sus arriendos. Bogotá tiene 380.000 víctimas de las cuales 415 son embera. Debemos ser capaces de ayudar a todos sin distinción”, dice Mercado.

Tensión

Pero en la práctica esto está demostrando ser un desafío mayúsculo, entre otras cosas por la tensión que mantienen los líderes del Parque con las autoridades, las cuales denuncian que muchas veces “no las dejan entrar al campamento y cumplir sus funciones”.

La visita de BBC Mundo se produce pocos días después de la muerte de la bebé de tres meses que conmocionó a Bogotá.

Son días ajetreados, con más presencia de guardias y constantes visitas de la Secretaría de Salud y el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar investigando las causas del deceso.

Una versión repetida, contada a BBC Mundo por emberas, es que la menor, ya enferma, pasó varias horas sola mientras su madre ingería alcohol en otro punto del Parque.

Es algo que este medio no pudo comprobar de forma independiente, aunque varias fuentes denuncian los problemas de consumo de alcohol y sustancias psicoactivas que se producen en el campamento.

Durante la visita, BBC Mundo presenció una acalorada discusión entre líderes embera y miembros de la secretaría de salud.

Los líderes recriminan no recibir suficiente atención. Los funcionarios responden que son ellos quienes no permiten que entre suficiente ayuda.

“Aunque sea mi gente, es cierto que a veces no se dejan ayudar y ponen más obstáculos que facilidades”, comenta una embera vinculada a la Secretaría de Educación.

Cocina de una de las tiendas en el Parque.
José Carlos Cueto / BBC News Mundo
Cocina de una de las tiendas en el Parque.

“Hay dificultades con algunos líderes que no aceptan las propuestas de las instituciones, pero necesitamos más presencia de la Secretaría de Salud, con médicos permanentes en el Parque”, le dice a BBC Mundo el líder embera Arnoldo.

“Se nos dice que no hacemos nada, pero aquí estamos cada ocho días ofreciendo asistencia”, defiende una funcionaria de la Secretaría de Salud.

La tensión en el Parque ha llegado a un punto en que cuesta encontrar fuentes en terreno dispuestas a revelar sus nombres.

Denuncian miedo y represalias por parte de algunos de los líderes.

Ángela Zapata, una embera de 17 años, dice que dentro del Parque hay divisiones entre la misma comunidad sobre qué pedir a las autoridades.

“Además de quienes piden retorno o integración, también se han generado malas prácticas en que algunos líderes, que ya rompieron relaciones con autoridades indígenas en sus resguardos, exigen contrataciones directas en ciertas secretarías o soluciones habitacionales y amenazan con traer a más familias engrosando esta dinámica”, denuncia Mercado.

“Hay líderes asentados en el Parque que han convertido esto en una lógica transaccional”, resume, mientras líderes rechazan dicha afirmación.

Denuncias

La emergencia humanitaria de los embera se manifiesta por otras zonas de Bogotá.

Es común ver a decenas de niños mendigando por las esquinas a varias horas del día.

Y las autoridades también reciben denuncias de presuntos abusos sexuales y explotación a niños, niñas, adolescentes y mujeres.

“Se están vulnerando muchos derechos”, dice Aduen Bray, el ciudadano que interpuso la demanda contra la Alcaldía.

“Por un lado de los emberas, víctimas de violencia y revictimización en Bogotá por la xenofobia, y por otro de los habitantes de la ciudad, privados de utilizar nuestro derecho al espacio público”, añade.

A este estudiante de Derecho le preocupan especialmente “las condiciones indignas en que viven los indígenas, con menores de edad muriendo, y las entidades públicas gastando recursos sin cesar”.

Ropas colgadas en una tienda del Parque Nacional.
José Carlos Cueto / BBC News Mundo
Vecinos han denunciado la quema de leña y el arrojo de residuos como prueba del impacto medioambiental de los embera en el Parque.

Vecinos también denuncian el impacto medioambiental del asentamiento en el Parque.

Mercado dice que, más allá de los esfuerzos por solventar la situación de los embera, “hay reglas de juego claras, y a los que no decidan cumplir con ellas se les aplicará la ley como al resto de la ciudad”.

“No toleramos el uso de niños en situaciones de mendicidad, no se aceptará el uso de sustancias psicoactivas ni violencias contra la mujer. Cualquier oferta nuestra está condicionada a esto”, asevera.

Otro reto, de acuerdo a varias instituciones, es garantizar las condiciones de vida digna también atendiendo la cosmovisión y preservación de usos y costumbres de esta comunidad, especialmente a aquellos que elijan quedarse en Bogotá.

Para muchos, solucionar el estatus de los embera es ya una carrera contra el tiempo.

La misma que libran los más desprotegidos cada madrugada, cuando las temperaturas frías del Parque ponen a prueba a sus precarias defensas.

Línea gris.
BBC

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