Home
>
México Desigual
>
Negativas para que extranjeros ingresen al país desde aeropuertos se multiplicaron en cinco años
Negativas para que extranjeros ingresen al país desde aeropuertos se multiplicaron en cinco años
Cuartoscuro
9 minutos de lectura
Negativas para que extranjeros ingresen al país desde aeropuertos se multiplicaron en cinco años
La cifra de personas extranjeras devueltas desde el AICM se triplicó entre 2017 y 2022, reconoce el Instituto Nacional de Migración. En el aeropuerto de Cancún, el número creció ocho veces. Tanto afectados como organizaciones señalan que el INM carece de protocolos adecuados.
10 de enero, 2023
Por: Marcela Nochebuena
@ 
0

Las devoluciones de personas que llegan al país por el aeropuerto de la Ciudad de México se triplicaron en los últimos cinco años, al pasar de un promedio de 947 mensuales en 2017 a más de 3 mil 500 por mes en los últimos dos años. En el aeropuerto de Cancún, desde 2021 se registra un promedio mensual ocho veces mayor: en 2017 era de 305, mientras que a la fecha superan las 2 mil 600.

En 2021, más de 40 mil personas fueron rechazadas tras ser enviadas a una segunda revisión luego de aterrizar en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM), y en 2022 sumaron 37 mil 067 solo de enero a octubre, de acuerdo con la respuesta del Instituto Nacional de Migración (INM) a una solicitud de información. De 29 mil 995 segundas revisiones que se hicieron en 2017 en la capital, 37.9% de las personas fueron devueltas y el resto admitidas a territorio nacional; el año pasado, en cambio, de entre 62 mil 185 segundas revisiones, 60% de las personas fueron rechazadas. 

En el Aeropuerto Internacional de Cancún (CUN), durante 2021 fueron rechazadas 29 mil 134 personas, principalmente venezolanas, colombianas, brasileñas y ecuatorianas. Esas cuatro nacionalidades representaron 65% de las devoluciones del año. Para 2022, entre enero y octubre fueron inadmitidas al país 28 mil 745 personas que aterrizaron en ese aeropuerto, es decir, más del 50% de las que fueron enviadas a una segunda revisión. En 2017, las devoluciones apenas llegaban a 3 mil 665.   

Durante 2022, Animal Político documentó casos de académicas y turistas devueltos o retenidos por periodos superiores a los previstos en la ley, en condiciones precarias, en ambos aeropuertos. Ese fue el caso de dos académicas brasileñas detenidas y deportadas en el AICM cuando llegaron al país para participar en la novena Conferencia Latinoamericana y del Caribe de Ciencias Sociales y Humanidades de CLACSO, además de la retención de otros ocho participantes.  

En tanto, Ruth Flores relató cómo en mayo al aterrizar en la CDMX, como parte de una escala de regreso a Nicaragua tras sus vacaciones en Europa, agentes de migración la retuvieron durante cinco días en el AICM con malos tratos y sin celular, pasaporte o explicación. En julio, una pareja y un periodista colombiano que viajaban a México con fines turísticos denunciaron, por separado, su deportación desde el aeropuerto de Cancún, después de permanecer más de 12 horas retenidos e incomunicados. 

A partir de 2019, rechazo acentuado a cinco nacionalidades

De acuerdo con las estadísticas entregadas por el INM, que contemplan todos los envíos a segunda revisión entre enero de 2017 y octubre de 2022, el resultado para las personas de nacionalidad colombiana —que fueron mayoría en 2017— era de devolución en 50% de los casos en el AICM, mientras que en Cancún alcanzaban 68% entre un total de mil 091 segundas revisiones. 

Sin embargo, para 2021, el rechazo a personas colombianas en el AICM creció a 84.5%, mientras que en Cancún se mantuvo en 68% pero de un total de 7 mil 741 enviadas a segunda revisión. Para 2022, el porcentaje de rechazo a esa nacionalidad fue de 72.9% en la capital y del 55.5% en Cancún, que alberga el segundo aeropuerto más importante del país. 

Desde 2017, las nacionalidades colombiana y venezolana ya ocupaban los primeros lugares, pero a partir de 2019 las devoluciones de personas peruanas, ecuatorianas y brasileñas pasaron de contarse en centenas en años anteriores a sumar miles para 2021 y 2022, mientras el número de inadmisiones para las dos primeras llegó a quintuplicarse. Además, en el transcurso de esos cinco años, comenzaron a hacerse evidentes altas tasas de rechazo en otros países.

Por ejemplo, en 2017, algunos países del continente americano registraban niveles de devolución parecidos o cercanos a China o India, o no destacaban particularmente en las estadísticas de segundas revisiones. A partir de 2019, mientras estadounidenses y cubanos eran mayoritariamente admitidos al país tras ser enviados a ese proceso en el AICM, para ecuatorianos —primer lugar ese año con 6 mil 150 devoluciones—, colombianos y venezolanos, las segundas revisiones crecieron y las tasas de rechazo superaron el 80% en los tres casos. 

En Cancún, en 2019 los venezolanos, ecuatorianos y colombianos ya ocupaban los tres primeros lugares, pero las tasas de rechazo tras una segunda revisión crecieron de manera más marcada a partir de 2021, aunque la nacionalidad venezolana ya había alcanzado 78.6% desde aquel año. El rechazo en segundas revisiones a los haitianos —más del 90%— también comenzó a hacerse visible ese año. 

En 2021, los primeros lugares de inadmisiones en el AICM los ocuparon personas ecuatorianas con 11 mil 302, seguidas de brasileñas con 8 mil 115 y venezolanas con 7 mil 158. Aunque con cifras de inadmisión menores a mil, las segundas revisiones también resultaron mayoritariamente en devoluciones para las nacionalidades chilena, costarricense, haitiana, georgiana, jamaiquina, nicaragüense, rumana y turca. Incluso para los cubanos se revirtió la tendencia de una tasa mayor de admisiones en años anteriores. 

Mientras, ese mismo año, en Cancún el mayor número de rechazos lo enfrentaron los venezolanos, colombianos y brasileños, en ese orden. En tanto, de mil 952 segundas revisiones realizadas a jamaiquinos, solo 35 fueron admitidos al país, y de entre 489 haitianos en la misma condición, un total de 14 pudieron ingresar por ese aeropuerto. Chilenos, georgianos, armenios, peruanos, rumanos y turcos también vivieron más rechazos que admisiones en ese proceso.

Durante 2022, las personas colombianas seguidas por peruanas y brasileñas fueron las más rechazadas en ese orden en ambos aeropuertos, aunque las dos primeras tuvieron las tasas de devolución más altas tras segundas revisiones en el AICM, de más del 70%. En contraste, las segundas revisiones a personas de nacionalidad rusa y ucraniana resultaron en tasas de admisión al país de entre 90% y 98% en ambos puntos de entrada. 

En julio pasado, Animal Político también documentó que hasta ese momento la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) había emitido tres recomendaciones al INM por detenciones o inadmisiones ilegales de personas centro y sudamericanas, incluidas menores de edad, en el AICM, sin que algún agente fuera sancionado en ese periodo. En el segundo semestre del año, se acumularon otras cinco por los mismos motivos, para sumar ocho de las 30 recomendaciones que la CNDH dirigió en total al INM en 2022. 

La asociación Sin Fronteras ha denunciado que el instituto se niega a dar respuesta a la solicitud de organizaciones civiles para tener presencia en aeropuertos y monitorear la actuación de agentes migratorios, ante las denuncias sistemáticas de detenciones y deportaciones arbitrarias. Los abusos, acusan, son resultado del monopolio del instituto. 

Tras los casos denunciados el año pasado, activistas y académicas señalaron que la violencia institucional continúa por los estereotipos generados a partir de la naturalización del racismo y la xenofobia, la discriminación que sufren algunos extranjeros —diferente al trato hacia quienes provienen de países que son percibidos como de más altos recursos—, así como la práctica recurrente de no informarles sus derechos. 

Los casos se siguen acumulando, sin protocolos ni sanciones

El 9 de septiembre de 2022, David aterrizó en el aeropuerto de Cancún con la expectativa de las primeras vacaciones que tendría desde el inicio de la pandemia. De hecho, en un principio tenía pensado hacer ese viaje en 2020. Compró su vuelo de ida y vuelta, su hospedaje, y pagó por anticipado algunos recorridos que había reservado a Chichen Itzá e Isla Mujeres.   

“Quería algo que fuera totalmente inolvidable —recuerda desde Colombia—, una experiencia única”. En el aeropuerto de Cancún, lo recibió un agente migratorio, le hizo preguntas sobre sus planes y comprobaciones, así como respecto del dinero que traía. Una vez terminados los cuestionamientos, le dijo que tendría que pasar a una segunda entrevista. Ahí se encontró con un lugar “totalmente atestado de gente” de diferentes países.

Le quitaron su pasaporte y su celular. Otro agente le hizo las mismas preguntas. “No puedes pasar”, le dijo sin dar más explicación. “Nos meten a un cuarto, que eso es un calabozo completo, atestado de gente, completamente lleno de gente durmiendo en el suelo en colchonetas, con una temperatura no agradable, los unos encima de los otros”, relata David.

Cuando pedía explicaciones, solo lo rechazaban y le pedían que se moviera a otro lado. Incluso, una de las agentes le dio un empujón. Cuando él le quitó la mano, otro agente le dio un golpe a la altura de la costilla insistiendo en que se hiciera a un lado. Al menos, comida sí tuvo, reconoce, pero perdió todo lo que había pagado y la experiencia de conocer México, un país al que adora. 

David comprende que hay personas que podrían aprovechar con otros fines el ingreso al país, pero no está de acuerdo con la generalización después de haber demostrado que contaba con todos sus documentos y con una vida en Colombia. “Entonces, dinero perdido, tiempo perdido, una mala experiencia y aparte golpeado. Todo se perdió; nadie, absolutamente nadie, responde”, lamenta. Su documentación para vacacionar del 9 al 14 de septiembre estaba completa e impresa.   

A la segunda revisión ingresó alrededor de las 7:00 de la tarde. Hacia las 3:00 de la madrugada, lo despertaron para devolverle solo por unos minutos su celular para que hiciera una llamada. “Ese calabozo es totalmente antihigiénico; no tienen consideración por mujeres, niños o ancianos, o chicas que tenían la regla y necesitaban ir a comprar algún producto, les contestaban ‘Ese es tu problema’; un tipo de condiciones bastante decadentes, degradantes”, describe.

Subió al avión de regreso a Colombia después de más de 24 horas, casi a las 11:00 de la noche del día siguiente —la ley prevé que las segundas revisiones no pueden exceder cuatro horas—. “Es una experiencia que no le deseo a nadie, y no quisiera volver a pasar por ello… Sería recomendable que la agencia de migración y el gobierno mexicano tuvieran el momento de sentarse a la mesa y decir ‘Venga, qué estamos haciendo, vamos a hacer una evaluación de esto porque no podemos seguir devolviendo turistas porque sí’”, concluye David. 

El único fundamento de las segundas revisiones, según confirmó el INM en respuesta a una solicitud de información, es la Ley Nacional de Migración y su reglamento, que describen en términos generales en qué consisten y cómo deben hacerse. El resto, sobre todo el criterio para evaluar cada caso, queda sujeto a la discrecionalidad de cada agente

Según el reglamento de la Ley de Migración, las segundas revisiones se generan cuando la autoridad migratoria comprueba la existencia de una alerta migratoria, o a partir de una presunción de documentación irregular o una incongruencia respecto de la intención de viaje. Durante esta segunda revisión, debe realizarse el examen exhaustivo de documentación migratoria para resolver el ingreso o rechazo. La resolución debe estar fundada y motivada.

Los agentes migratorios tienen el deber de dar la posibilidad a las personas de comunicarse con su consulado. Las segundas revisiones no pueden exceder las cuatro horas; solo pueden ampliarse a solicitud de la persona extranjera o de su representante consular y en ningún caso exceder 24 horas. La norma no prevé la retención de documentos o la incomunicación en aeropuertos internacionales. 

En su artículo 78, el reglamento específica que, en caso de rechazo, la autoridad migratoria debe entregar copia de la resolución a la persona extranjera y a la empresa transportista, que debería ser la responsable de la custodia y alimentación hasta que se lleve a cabo la devolución, “debiendo la autoridad migratoria respetar en todo momento sus derechos humanos”.

En respuesta a otra solicitud de información, la dirección de administración de personal del INM reportó que en los últimos cinco años solo 10 agentes han sido inhabilitados o destituidos, sin poder precisar su adscripción. El área del organismo aseguró que no cuenta con registro estadístico de los agentes federales de migración asignados a aeropuertos internacionales por ser competencia de las oficinas de representación del instituto.

“De la búsqueda exhaustiva realizada en los archivos, registros y controles que obran en esta área, no se desprende la información de su interés en ese nivel de detalle, sin embargo el número de agentes federales de migración B y C que han causado baja de la plantilla laboral de este instituto por destitución y/o inhabilitación en el periodo comprendido del 1 de enero de 2017 al 1 de octubre de 2022 es igual a 10”, expuso. 

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia
Tú puedes ayudarnos a seguir.
Se parte del equipo
Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.
Etiquetas:
aeropuertos
extranjeros
migración
migrantes
image
Las dos caras del ajustazo sin precedentes de Milei en Argentina
10 minutos de lectura
Las dos caras del ajustazo sin precedentes de Milei en Argentina
La cifra de personas extranjeras devueltas desde el AICM se triplicó entre 2017 y 2022, reconoce el Instituto Nacional de Migración. En el aeropuerto de Cancún, el número creció ocho veces. Tanto afectados como organizaciones señalan que el INM carece de protocolos adecuados.
22 de febrero, 2024
Por: BBC News Mundo
0

La semana última Argentina vivió dos hitos: por primera vez en más de una década, el ministerio de Economía anunció que hubo superávit fiscal. Es decir, que se recaudó más de lo que se gastó, algo que ha ocurrido en poquísimas ocasiones en este país sudamericano.

Poco tiempo después, el prestigioso Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (UCA) dio a conocer una cifra que dejó helados a muchos: estimó que la pobreza en enero superó el 57%, el peor índice desde la crisis de 2001/2.

Estos datos reflejan las dos caras de la Argentina de Javier Milei, el economista libertario que asumió en diciembre pasado prometiendo sanear la economía del país, que lleva décadas entrando y saliendo de crisis, y reducir la inflación, que hoy es la más alta del mundo.

En apenas dos meses Milei ha logrado cumplir con su meta de “déficit cero”, es decir, dejar de tener las cuentas en rojo. Y los mercados muestran su satisfacción:

Los bonos y acciones argentinos están en alza, el dólar libre (o “blue”) se ha estabilizado y el llamado “riesgo país” -un índice que muestra la confianza en la capacidad de un Estado para pagar su deuda- está en su nivel más bajo en dos años, todas señales de que el rumbo macroeconómico va por buen sendero.

Pero el remedio que ha aplicado Milei para lograr estas mejoras –un ajustazo sin precedentes– tiene severas consecuencias en una población que ya llevaba seis años consecutivos de caída del salario real, con un sueldo mínimo que equivale a apenas US$160, el más bajo de la región después de Venezuela.

Motosierra + licuadora

Milei se hizo famoso durante la campaña por blandir una motosierra, un símbolo de cómo pensaba arrasar con el gasto público, el motivo que ha llevado al país a estar constantemente en déficit (112 de los últimos 122 años).

Según el economista, las soluciones que aplicaron hasta ahora los distintos gobiernos -emitir más billetes o pedir dinero para cubrir esos gastos- llevaron a que el país tenga una inflación que supera el 250% anual y sea el principal deudor mundial del Fondo Monetario Internacional (FMI).

En vez de esas recetas, este outsider, que ingresó a la arena política hace menos de tres años, propuso una solución más drástica: cortar el origen del problema -el gasto excesivo-, para llegar al “déficit cero”, que ha definido como su principal meta de gobierno.

Y en noviembre pasado, en la segunda vuelta electoral, casi el 56% de los argentinos apoyó la idea, que supuestamente -según Milei- se iba a centrar en cortar los gastos de la “casta”, como él llama a la clase política tradicional.

Pero pocos imaginaron lo rápido y profundos que serían los cambios que traería el nuevo presidente. Ni tampoco cuánto les afectaría a ellos directamente.

Milei dando su discurso de asunción en las escalinatas del Congreso el 10 de diciembre de 2023.
Reuters
El día que asumió, Milei prometió reducir 5 puntos del PIB -un ajuste sin precedentes- y en enero ya cumplió su meta.

El día que asumió, el 10 de diciembre, Milei declaró que su objetivo era recortar 5 puntos del Producto Interno Bruto (PIB), un ajuste pocas veces visto en la historia, no solo de este país, sino del mundo.

No detalló que planeaba aplicar ese mega recorte en menos de dos meses, algo también inédito.

Para lograr su objetivo no solo prendió la famosa motosierra, reduciendo a la mitad los ministerios y secretarías, frenando nuevas obras públicas, recortando subsidios y gastos en publicidad institucional y eliminando las transferencias discrecionales a las provincias (lo que ha generado una pelea con los gobernadores de esos distritos).

También encendió la licuadora, que ha sido en realidad su principal herramienta de ajuste.

Emitió un decreto para que este año se aplique el mismo Presupuesto que en 2023, haciendo que las partidas presupuestarias queden por debajo del índice de inflación (lo que, en efecto, las redujo fuertemente).

Pero su medida más contundente fue quitarle la mitad de su valor al peso contra el dólar, lo que hizo desplomar -o “licuar”- el poder adquisitivo de salarios y jubilaciones.

Según el economista Martín Polo, de la consultora Cohen Aliados Financieros, las medidas de Milei recortaron en más del 38% las jubilaciones y pensiones, el principal gasto del Estado.

También se achicó un 27% los salarios públicos, un 64% los subsidios económicos (principalmente a la energía) y 86% la obra pública. Todo de golpe.

Además, la fuerte devaluación aceleró aún más la inflación, que se duplicó entre noviembre y diciembre, alcanzando el 25,5% mensual a fin de año.

Caída del consumo

El resultado de estas medidas ha sido tan impresionante como dramático.

Por un lado, el gobierno celebra que en tiempo récord logró su meta de “déficit cero”, destacando que es la primera vez desde 2012 que el sector público no dio pérdidas.

(Por el contrario, en enero tuvo un sobrante (o superávit) de más de US$580 millones).

Paquetes de yerba con sus precios, en enero.
Getty Images
Argentina hoy tiene la inflación más alta del mundo, del 254% anual.

Milei también resalta que la inflación, que parecía estar entrando en un proceso irreversible de hiperinflación, se ha desacelerado, bajando cinco puntos en el primer mes del año (al 20,6%).

La mayoría de los pronósticos privados anticipan que la tendencia continuará a la baja, con una inflación que rondaría el 15% en febrero.

Sin embargo, el costo humano de estas mejoras económicas ha sido enorme.

Según el Observatorio de la Deuda Social, entre diciembre y enero la pobreza pegó un salto, pasando del 49,5% al 57,4%, una cifra que se acerca a la de la peor crisis que vivió Argentina hasta el momento, la de 2001/2, cuando se alcanzó una cifra récord del 65,5% de personas pobres.

Y, aunque la baja de la inflación genera expectativa, la triste realidad es que el principal motivo por el que bajan los precios es que la gente ya no tiene suficiente dinero para gastar.

“Hubo una caída del consumo en el mercado interno. Las ventas minoristas cayeron el 26,8% en el mes de enero, de acuerdo con la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) y continúan cayendo en febrero”, señaló a BBC Mundo Damián Di Pace, director de la consultora económica Focus Market.

“Y el consumo masivo bajó un 18,5%, así que lo que se ve es una caída de la actividad”.

En otras palabras: una profundización de la recesión que ya arrastraba Argentina, o más bien la “estanflación” -como explicó el propio Milei-, ya que se combina el estancamiento económico con una inflación astronómica, el peor de los escenarios.

Este proceso llevó al FMI a recortar drásticamente sus proyecciones de PIB para Argentina.

Mientras que en octubre había pronosticado para 2024 un crecimiento del 2,8%, a finales de enero cambió el signo de positivo a negativo, estimando que, con las nuevas medidas anunciadas por el flamante presidente, la economía argentina se contraerá un 2,8% este año.

El tsunami Milei

Los argentinos, de todos los estratos sociales, no olvidarán fácilmente estos primeros dos meses de gobierno de Milei.

Un carnicero argentino
Reuters
Los salarios, que ya eran los más bajos de la región, después de Venezuela, se desplomaron con el ajuste de Milei.

Por un lado, sus sueldos sufrieron una marcada caída del poder de compra, por la devaluación y la aceleración de la inflación, que superó el 50% acumulado entre diciembre y enero (la inflación en alimentos fue aún superior).

Pero, al mismo tiempo, sus bolsillos sufrieron -y siguen sufriendo- un verdadero bombardeo por el “sinceramiento de precios” que ha llevado que tanto productos como servicios -que durante los años de gobierno kirchnerista estuvieron “pisados”, por intervención del Estado- de golpe se liberen.

Por la quita de subsidios, el transporte público aumentó más del 200% en la región más poblada del país y la tarifa eléctrica subió entre el 65% y el 150% (según niveles de ingreso).

Las “prepagas” de la Salud (empresas privadas de medicina de las que dependen millones de argentinos) aumentaron sus cuotas más del 100% luego de que el nuevo gobierno desregulara el sector.

“Los aumentos han sido demenciales. Es la primera vez en mi vida que no puedo pagar la prepaga”, le dice a BBC Mundo Andrés, un consultor privado de 60 años que prefiere no dar su apellido.

“Voy a tener que pedir un préstamo al banco para pagarlo porque tengo un problema de salud crónico y no puedo cambiar de plan, soy rehén del sistema privado”, afirma.

“Espero que solo sea por unos meses, hasta que la economía mejore”.

Los del medio

El temor es que muchas personas de clase media que ya no pueden pagar la salud privada empiecen a acudir a la pública, que ya está desfinanciada y sobrepoblada.

Algo similar podría ocurrir con la educación. En marzo empiezan las clases, después del receso de verano, y muchas familias tendrán que hacer cuentas para ver si pueden costear los colegios privados de sus hijos, que anunciaron aumentos importantes luego de que el gobierno de Milei los habilitara a fijar el valor de sus cuotas “sin límites”.

El mandatario ha señalado que está trabajando en “un mecanismo de asistencia” para afrontar este problema (“si caen los ingresos y tenés que cambiar a los chicos del colegio, es traumatizante para padres e hijos”, afirmó en una entrevista con Radio La Red).

Una mujer mayor en su casa en Buenos Aires
Reuters
Los jubilados y la clase media han sido los más perjudicados por el ajuste.

Pero aún es temprano para saber si esta posible ayuda puede paliar los efectos del ajuste económico en la clase media, la gran perjudicada junto con los jubilados.

Así lo muestran las cifras del Observatorio de la Deuda Social, que señalan que mientras que, en los hogares más humildes, que reciben asistencia social, la pobreza aumentó 9 puntos desde el tercer trimestre de 2023, el incremento más grande se dio entre las familias que no califican para recibir ayuda del Estado, donde la pobreza saltó del 27% al 44% (17 puntos).

Este aumento puede verse en los comedores populares, donde, según los movimientos sociales, la cantidad de personas que asiste diariamente aumentó al menos un 50% desde diciembre.

“A mí me sirve mucho llevar un plato de comida para que mis hijos estén más llenos mientras mi mujer cocina, y aguanten un poco hasta la merienda”, señaló Daniel Barreto, un albañil que asiste al comedor Las Hormiguitas Viajeras, en el municipio de San Martin, al norte de la provincia de Buenos Aires.

“Lamentablemente la plata no sirve y todo es plata”, afirmó a la agencia AFP.

Los datos más recientes del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) muestran por qué “la plata no sirve”: hoy el salario mínimo argentino representa menos de un tercio del precio de la canasta básica, el conjunto de bienes y servicios que necesita una pareja con dos hijos para no ser pobre.

Y eso no incluye el alquiler, uno de los gastos más grandes para muchas familias que no son propietarias de una vivienda.

El gobierno asegura que está pendiente de los más necesitados.

Si bien recibió muchas críticas por su decisión de frenar el envío de alimentos a los comedores y merenderos populares, mientras realiza una auditoría que busca sacar del medio a las organizaciones intermediaras a las que acusa de clientelismo, el gobierno destaca que aumentó la ayuda directa, duplicando la Asignación Universal por Hijo y aumentando la tarjeta alimentaria en un 50%.

Mujeres cocinando en un comedor popular en Villa Fiorito, Buenos Aires
Reuters
Los comedores populares dejaron de recibir insumos del Estado nacional en diciembre y enero, cuando la inflación se disparó más del 50%.

En febrero, el ministerio de Capital Humano también firmó convenios de asistencia alimentaria con las iglesias evangélicas y la asociación católica Cáritas, por un total de US$600.000 millones.

Pero por el momento no hay medidas para aliviar la situación de los estratos medios y de las personas de la tercera edad, quienes más vieron licuados sus ingresos.

Lo peor está por venir

En medio del escozor que aún producen sus medidas, el propio Milei advirtió que “el momento más duro será entre marzo y abril“.

Sin embargo, también dijo que luego habrá una recuperación en forma de V: “A partir de ahí, tocaste fondo y empezás a rebotar“, predijo en diálogo con Radio Rivadavia.

“Las estimaciones del FMI dicen que podemos abrir el cepo a mitad de año”, detalló, en referencia a levantar las restricciones al acceso de dólares que se impusieron hace años en Argentina por la falta de reservas del Banco Central (que hoy siguen en rojo, aunque vienen en aumento y se abultarán en abril gracias a las exportaciones del campo).

“Cuando abrís el cepo, la economía se dispara para delante”, auguró el mandatario.

Cartel en una protesta contra Milei
EPA
Milei ha enfrentado decenas de protestas e incluso un paro general en sus primeros dos meses.

No todos comparten este pronóstico optimista. Pero incluso quienes sí lo hacen se preguntan dos cosas.

¿Cuánto caerá el empleo y cuántas empresas deberán cerrar como consecuencia de este período de fuerte estanflación? (uno de los pocos índices “positivos” de Argentina es su baja tasa de desempleo, que ronda el 6%).

Y, más acuciante aún: ¿hasta cuándo aguantará la tolerancia de la gente a esta realidad sin precedentes?

Linea gris
BBC

Haz clic aquí para leer más historias de BBC News Mundo.

Recuerda que puedes recibir notificaciones de BBC Mundo. Descarga la nueva versión de nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia
Tú puedes ayudarnos a seguir.
Se parte del equipo
Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.
Etiquetas:
aeropuertos
extranjeros
migración
migrantes